Blog del Presidente


28.09.09 | Dari Mendiondo

Intervención en recuerdo de "Peloduro" (Sesión del 24/09/09)

Quisiera ser coherente con esta modesta intervención sobre esta entrañable personalidad cultural, intelectual, literaria, filosófica, que engalana a la sociedad uruguaya, a su cultura y a sus intelectuales, y coherente, también, con la propuesta que realicé y que fue aceptada por este Cuerpo respecto a que a cada Edil de esta Junta le fuese proveído el libro que sobre “Peloduro” editó con gran sensatez y visión la Junta Departamental de Montevideo. Es importante destacar que además del libro hay una calle de Montevideo que hace perdurar el nombre y la memoria de esta extraordinaria personalidad, que se hizo famosa a nivel popular por sus personajes, como “El Pulga”, la “Porota”, “Peloduro”, “Marieta Caramba”.
Este hombre nació en Salto en 1909 y murió en Montevideo en 1965, a los 56 años. Era multifacético: estudiante de arquitectura, hombre de la bohemia, hombre vinculado a artistas populares tangueros, milongueros y, a la vez, hombre de una cultura que enaltece el pensamiento de los mejores hombres de ideas en el Uruguay. Además, “Peloduro” tenía sus audiciones de radio, estuvo en una inmumerable cantidad de periódicos y en una revista humorística. Y también tenía opiniones políticas; era uno de aquellos intelectuales comprometidos con sus ideas. Quienes vinculan la acción literaria o cultural con el pensamiento social, las actitudes políticas y el posicionamiento político eran considerados, según Gramsci, intelectuales orgánicos.
Nunca estuvo encuadrado orgánicamente en una fuerza política; sin embargo, supo defender ideas políticas y en momentos dificilísimos, cuando la sociedad uruguaya afrontaba el tema de la Guerra Fría, de las persecuciones. En Estados Unidos se daba el macartismo. Chaplín, así como otra pléyade de grandes artistas de cine, hombres de la cultura, literatos, se tuvo que ir de Estados Unidos porque era perseguido por sus ideas democráticas. En ese marco, en un mundo apretado, un mundo conmovido, un mundo estrechado en una gran confrontación ideológica, “Peloduro” tomaba posiciones políticas y con valentía las defendía. Jamás me olvidaré de aquel dibujo del jarrón roto y el niño llorando, realizado en el año 1950. Eran años durísimos se lo puedo decir , en los que solamente pensar en ser dirigente sindical en un gremio obrero en la industria privada suponía integrarse a las listas negras y ser despedido, y buscar trabajo, y buscar trabajo, y buscar trabajo y no encontrarlo porque se estaba en las listas negras. Menciono esto para que se tenga una idea del grado de asfixia democrática que vivía la sociedad dentro de una democracia. ¡Ojo!, había democracia pero había elementos de asfixia. En ese momento Julio Suárez dibuja lo del niño que llora, y escribe: “No seas bobeta, echales la culpa a los comunistas”. ¡Había que escribir eso en aquel entonces! Y él lo hizo, a pesar de que era un hombre que dependía de los medios, que vivía de los medios; estuvo en CX 14 El Espectador, en CX 12, en “El País”, en otros medios de prensa. Sin embargo, a él no le importaba el precio a pagar cuando había que definir una postura, que era intelectual y, a su vez, política.
Quiero finalizar, señor Presidente, expresando que con “Peloduro” se fue uno de los hombres más notables de la historia uruguaya. Ya nos sucederán hombres que sean capaces de considerar con mayor grandeza la figura de este ser humano, que merece un homenaje mucho mayor.
Quisiera citar brevemente las palabras de un periodista, que refiriéndose a “Peloduro” dijo: “Si yo por ciertas circunstancias tuviera que describir a alguien en pocas palabras el porqué de las tristezas y alegrías, de la idiosincrasia y la forma de vivir de mi pueblo, que realmente son los de mi misma clase: la gente de los barrios, de los que trabajan en fábricas, de peones de la construcción, los diarieros, el desempleado, yo le daría a esa persona a leer una de las tiras cómicas de “Peloduro” y que nos conozcan a través de la “Porota”, la “Choronga”, “Peloduro”, el “Pulga”...”.
Quiero recordar con gran amor a su hija Alicia, la profesora, la “Cocona” como le puso a una de sus figuras humorísticas , gran militante y luchadora. Durante la clandestinidad me refugié muchas veces en su apartamento, ubicado en la zona de Martín C. Martínez y la Paz, con su hijita; ella era madre soltera.
Quisiera recordar también a “Marieta Caramba”, personaje emblemático de CX 30 Radio Nacional. Si bien era ilustrado por “Peloduro”, su voz pertenecía a Jebele Sand, compañera en los últimos años de ese gran amigo, de ese gran luchador social y político que fue el Senador Enrique Rodríguez.
Quiero, señor Presidente, terminar con esta pequeña frase de “Peloduro” acerca de lo que pensaba y sentía de su gente: “Unos muñecos que viven y palpitan en los barrios. Me alcanza la satisfacción de reconocerlos a la vuelta de cada esquina montevideana, en esos grupos corales tan característicos en la pesada atmósfera de los bares, en los estaños confidentes o en el tímido paisaje de una callecita. Los llevaré siempre conmigo porque, al fin y al cabo, son mi desahogo de cada día. Cada uno de nosotros tenemos algo que desahogar. Más, precisamos arrancarnos y dar esa emoción que hemos robado. Sobre todo cuando miramos la vida en esa extensión de la fraternidad (lástima que la palabrita ya suene a panadería o mutualista), cuando buscamos comprendernos y explicarnos los unos a los otros, y mejor si es en la medida de esta peña grande que hemos formado hoy en la que ustedes tuvieron la paciencia de soportarme. Disimulemos por hoy y posterguemos la definición de estas viñetas de la vida popular que he osado presentarles. De todas maneras, ustedes han querido que yo les contara algo mío. Y lo mío, lo modestamente mío es eso, una tira cómica y un tema: el pueblo. Y un rincón de ese tema: el ambiente humilde de los barrios, el alma sencilla de sus hombres. En eso estoy. Y en eso sigo, como buen porfiado”.
Gracias.

Dari Mendiondo

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