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Recepción de
Homenaje del Presidente de la JDM a Ubaldo Manfrini |
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04.06.10 |
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Área Legislativa
- Departamento de Taquígrafos |
(Se da inicio al registro de la versión taquigráfica)
(Es la hora 14:35)
SEÑOR PRESIDENTE (Dari Mendiondo).- Buenas tardes.
Hoy recibimos en
esta Casa y con gran agrado al amigo Ubaldo Manfrini, a quien homenajeamos por
su destacada trayectoria en la acción social, y no hablo ya de los tiempos en
que era funcionario de
Con Ubaldo nos une, además, una amistad muy grande por vivir en el mismo barrio y conocer a su familia. También conocemos a su hermano, "Yiyo" Manfrini, con quien estuvimos presos en el Penal de Libertad en la misma celda durante más de seis años. Su tío Ubaldo fue una gran personalidad de Capurro y del gremio. Los Manfrini en general conforman una familia muy apegada al barrio Capurro, al trabajo, a la sociedad civil, y de una u otra manera han sido parte de esta historia del Uruguay.
Pero algo trascendió a esto, porque tuvo que emigrar y encontrar los caminos del estudio para perfeccionarse y transformarse en lo que es actualmente: un idóneo en la materia. Tanto es así que ocupa lugares destacados en CESVI ‑la cooperativa italiana de seguridad social y ayuda a los países subdesarrollados, que realiza acciones en el tercer mundo‑, en función de lo cual ha cumplido funciones en Uruguay, en Paraguay y en otros países de América del Sur.
Además, con emoción les digo que también lo homenajeamos por su desafío a esa cruel enfermedad, en una lucha que hoy le ha permitido estar con nosotros en condiciones no sólo de pensar y de escribir, sino de hablar, lo que ha asombrado a los médicos. Lo homenajeamos como un hombre, un trabajador, una personalidad que ha ido forjando su propio destino pero que ha estado siempre unido a los uruguayos, a los problemas uruguayos, a la situación social y política uruguaya. Desde ese punto de vista podemos decir que tenemos aquí a un cruzado de la lucha social y a un abanderado de las ideas también, porque ha defendido, ha sostenido y maneja las suyas con una particularidad: una gran discreción y un gran disimulo, porque ello no puede confundirse con sus labores profesionales.
Por lo tanto,
desde
Bienvenido Ubaldito.
Muchas gracias por tu presencia.
Les agradezco a los familiares, a los amigos, a los conocidos y también a los representantes de las sociedades que aquí están presentes.
(Aplausos)
______De más está decir que van todos los saludos y los estímulos
para su compañera, para su señora, Marta, quien lo ha acompañado en estas horas
tan complejas, en este trance que nos ha tenido a todos con el alma en vilo.
SEÑOR MANFRINI.- Es difícil expresar la emoción que siento en este momento; simplemente, voy a realizar algunas reflexiones.
Este reconocimiento, que tanto agradezco, también tiene un reflejo hacia el pasado, puesto que esto seguramente no hubiera sido posible si no hubiera tenido la suerte ‑como lo puede atestiguar mi hermano‑ de nacer en una familia en la que el trabajo era la respiración de cada día. Mi padre era un herrero ‑hacia puertas, ventanas, el trabajo normal de un herrero‑ y tenía su taller en el fondo de mi casa. Por lo tanto, desde pequeño nos criamos mirando su esfuerzo, su trabajo cotidiano y el de quienes trabajaban con él, y eso, sin duda, nos marcó.
Hoy acá se encuentra presente una numerosa comitiva de ex compañeros de estudios del liceo Bauzá. En ese pasado también encuentro a una generación que tuvo la dicha de vivir un período y un lugar con profesores que eran verdaderos cinceladores de almas, como Ruiz Pereyra Faget, Chifflet, Chebataroff y tantos otros.
También es importante señalar que nada de esto hubiera sido posible sin el esfuerzo, en los momentos del exilio, de un grupo de jóvenes de Bérgamo, quienes emprendieron la quijotada de construir una ONG para brindar ayuda y solidaridad a los países que por distintos motivos la necesitan. Esta ONG, con esfuerzo y trabajo, se constituyó en una de las más importantes de Italia. Desarrolla su actividad en más de 47 países, pero siempre mirando al Uruguay, porque el primer proyecto que realizó fue en nuestro país. Quien iba a ser su Presidente fue uno de los invitados al primer 1º de mayo público que se hizo en Montevideo antes de la salida de la dictadura. Allí se encontró con la realidad de este pueblo que estaba sacudiéndose de encima una dictadura que todos ustedes saben lo que significó para el país. Y otra persona realmente especial ‑como las que tantas hay en el Uruguay‑ como lo fue Lorenzo Goyeche le entregó lo que iba a ser el primer proyecto que después realizó CESVI. Estamos hablando del ´84, si no me equivoco. Ese gran ingeniero agrónomo ya tenía idea de la importancia que podía tener para la producción hortofrutícola la tecnología que estaba surgiendo: la computación, los programas estadísticos como el SPSS. Fue a raíz de ese proyecto que CESVI inició su actividad con los pequeños agricultores del cinturón de Montevideo y Canelones. Se usaron los medios técnicos e informáticos para predecir la tendencia de los cultivos y para que el productor pudiera elegir si plantaba tomate ‑que ya sabíamos que iban a ser muchos los que lo plantaran, por lo cual el precio iba a bajar‑ o si cambiaban y plantaban zanahorias u otra cosa. Está acá Natalio Steinfeld, que fue parte de los ingenieros agrónomos que participaron en ese primer proyecto de hace tantos años.
Fue esa conjunción de elementos lo que ha llevado a esta valoración que se hace hoy. Hace unos meses escuché a un científico que señalaba ‑nosotros lo vivimos cuando estuvimos en esa situación‑ que el exilio se puede tomar como una tragedia o como una oportunidad. Señalaba que quien lo tomaba como una tragedia ‑y tenía derecho a hacerlo así‑ se pasaba todo el día escuchando a Gardel, tomando mate y lamentándose de no poder salir adelante. En cambio, si lo tomaba como una oportunidad, se ponía a estudiar, a conocer la sociedad y a tratar de integrarse para ver qué se le podía aportar al Uruguay de esa experiencia. Y nosotros, como tantos otros, optamos por el segundo camino, y estamos felices de haber ayudado y de haber traído al Uruguay, en mi caso, más de U$S 15:000.000 en proyectos que van desde el Instituto Cuesta Duarte hasta el que hoy estamos realizando en beneficio de la micro y pequeña empresa.
Eso es un poco lo que quería decir, que no es una visión personal, sino fruto de una serie de circunstancias que he compartido con muchos de los presentes, entre los que se encuentran colaboradores de los proyectos que hemos realizado, muchos de ellos muy exitosos, como el de los amigos de Fucac, con quienes trabajamos también para la microempresa en un proyecto de tres años y que siguen ‑después de finalizado el proyecto‑ dando crédito a ese sector tan importante.
Nada más, muchas gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Le vamos a hacer entrega de un obsequio.
(Así se efectúa)
(Aplausos)
(Se suspende el registro de la versión taquigráfica)
(Es la hora 14:50)