Acto de homenaje a Washington Carrasco y Cristina Fernández

Celebrado el 29 de abril de 2010

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

SEÑOR PRESIDENTE (Dari Mendiondo).- Muy buenas tardes señoras y señores Ediles, personalidades aquí presentes, nacionales y departamentales; familiares de los homenajeados, intelectuales, gente de la cultura, vecinos, pueblo. Bienvenida, señora Intendenta de Montevideo, bienvenidos todos a este recinto parlamentario de la ciudad de Montevideo.

            Damos comienzo a este acto de homenaje.

 

(Es la hora 15:06)

 

______Por razones de tiempo no vamos a poder leer todos los mensajes que han llegado, pero sí decimos que hay un saludo del Movimiento Educadores por la Paz firmado por el maestro Julio Arredondo Larrosa, Natalí Latorre y el maestro Víctor Brindisi.

 

(Aplausos)

 

______También hay un mensaje del Partido Socialista firmado por su Secretario General, el señor Eduardo “Lalo” Fernández.

 

(Aplausos)

 

______Dando comienzo a la parte oratoria de este homenaje a la señora Cristina Fernández y al señor Washington Carrasco, tiene la palabra la señora Edila antropóloga Silvia Aguiar.

 

(Aplausos)

 

SEÑORA AGUIAR.- Señor Presidente: habiéndose superado un problema técnico, vamos a ver una presentación sobre los homenajeados.

 

(Se exhibe presentación multimedia)

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Dejamos constancia de la presencia de periodistas, fotógrafos, funcionarios de la Junta Departamental ‑por supuesto‑ y, dentro del periodismo, a una señora que se llama Julia Moller, cuya abuela, Julia Arévalo, junto con “Tota” Quinteros, quizás hayan sido las mujeres más emblemáticas en esta Junta Departamental de Montevideo.

 

(Aplausos)

 

______Doña Julia Arévalo, ex Senadora de la República, finalizó su vida política siendo Edila en esta Junta Departamental. Por supuesto, también contamos con la presencia de Daniel Viglietti, que se ha visto en estas breves imágenes que recién hemos apreciado observando los orígenes de esa canción de protesta que ayudó al proceso de acumulación de fuerzas, de conciencia del pueblo de Montevideo y del pueblo uruguayo todo, arrancando desde Bartolomé Hidalgo.

            Ahora le damos la palabra a la señora Edila Silvia Aguiar.

 

SEÑORA AGUIAR.- Gracias, señor Presidente.

            Primero, quiero pedir disculpas por los inconvenientes técnicos que tuvimos en la proyección de la presentación PowerPoint, que aunque fue hecha con mucho amor, a veces no alcanza.

            Agradezco la presencia de autoridades nacionales, amigos y artistas que están en esta Casa, que es la de los vecinos de Montevideo. Esta es la casa adonde todos vienen a hablar, a charlar, a veces a reclamar y a veces a agradecer, porque de eso se trata: de generar un intercambio con los vecinos, y esta Casa nos permite eso día a día. Así que están en la casa de los vecinos y vecinas de Montevideo.

            En el día de hoy homenajeamos a un dúo de música popular uruguaya, a mi entender el más destacado. ¿Por qué? Por su contribución artística y, fundamentalmente, por el compromiso social que han demostrado a través de toda su trayectoria. De ahí que cuando en la Comisión de Cultura trabajamos sobre la propuesta ‑que presenté a la Junta y después se elevó al Ejecutivo Comunal para que hoy día la Intendenta, señora y compañera Hyara Rodríguez, los declare Ciudadanos Ilustres de Montevideo‑ fuera votada por unanimidad. Cuando la trajimos a este hemiciclo donde están todos los partidos políticos con representación parlamentaria en esta Junta, también fue votada por unanimidad. ¿Por qué quiero decir esto? Porque habla del placer y de la unión que hay cuando las personas que son declaradas Ciudadanos Ilustres tienen todo lo que hay que tener para que esto sea así.

            Cuando nos detenemos en la trayectoria de ustedes, compañeros, sobresalen los rasgos de su originalidad interpretativa tanto como la serenidad ante el aplauso. Esto es lo que a mí, particularmente, me asombra de ustedes. ¿Qué quiero decir con esto? Que el éxito alcanzado ‑ininterrumpido por más de treinta años, fruto de un trabajo profundo sobre nuestras raíces y sobre las de la música popular latinoamericana, y también de grandes quijotadas‑ no les nubló el camino. Ustedes jamás prefirieron tomar la vereda o un atajo: siguieron el camino que habían iniciado.

La claridad sonora de sus voces es una expresión de sus personalidades. Justamente, de eso se trata: la voz expresa la personalidad más profunda. No podemos engañar a nadie con nuestra voz, aunque sí, tal vez, con nuestros actos. La voz es lo más humano, y por eso somos personas: porque sonamos, porque tenemos la palabra que nos permite comunicarnos. La claridad sonora de sus voces como expresión de sus personalidades posibilitó la construcción de una trayectoria sin parangón.

            Han interpretado las más bellas canciones de nuestra Latinoamérica en forma conjunta o como solistas. Y es precisamente ese desdoblamiento, que no todos logran, lo que los hace a la vez más interesantes como artistas.

            No es posible un trabajo tan fecundo y tan profundo como el de ustedes sin un compromiso real con la transformación musical que se genera a través de cada nueva interpretación. Cada nuevo trabajo constituye, sin excepción, un nuevo compromiso con su pueblo mediante la recuperación de canciones o poemas muchas veces olvidados.

            El diálogo que establecen entre la poesía y la música se concreta en el canto a través de sus voces, y construye un nuevo espacio artístico como instrumento de libertad sonora que hace posible abrir los corazones, soñar, liberar nuestros sentidos y emociones, que es en última instancia lo que buscan los artistas comprometidos: conmovernos, es decir, mover nuestro interior.

            En los inicios de la década de los ’60 Washington estudia guitarra con el querido maestro Daniel Viglietti y con Demetrio Asuma. Comienza su carrera y viaja a Chile, donde participa con el entrañable compañero Víctor Jara y con Isabel y Ángel Parra en un movimiento artístico que se dio en llamar “La nueva canción”.

En 1968 edita varios trabajos, colectivos o como solista, junto a cantautores nacionales como Eustaquio Sosa, Tabaré Etcheverry y Víctor Pedemonte.

            Cristina también estudió guitarra con el maestro Daniel Viglietti. Asimismo, tomó clases de canto con Nelly Pacheco y Mabel Moreno, quienes también fueron profesoras de Washington. Actuaba como solista, interpretando canciones latinoamericanas y gallegas. En 1976 participó en el espectáculo “Inti Canto”, que se realizó en la Embajada francesa, dirigido por Washington Carrasco.

            En 1977, ya como dúo, presentan los espectáculos “Y yo quiero cantártelo”, junto a la actriz Leonor Álvarez, “Desde el origen” y “Ecos del camino”.

            Luego brindan recitales en todo el país, de los cuales destacaremos, entre otros, “Juegos florales” y “Orvallo na meia noite”.

            En 1980 aparece el primer disco de una serie del dúo: “De puerta en puerta”. Luego vendrán: “Habrá un mañana”, “Uniendo pedazos de palabras”, “Vidamorymuerte”, “Antología”, “Sorocabana... al sur de la nostalgia”, “Antología 2”, “Mel es cerna”, “Washington y Cristina en Japón”, “Nuestras canciones”, “Por sobre el ala de un pájaro”, “Nos queda la palabra”, “El poema y la canción”. Hay varios discos más en colectivo, y cuatro de Cristina en gallego.

            Debo confesar mi admiración personal aquí entre mis compañeros de todos los días, a los que prontamente voy a abandonar. Y también debo confesar que nunca olvidaré una tarde de verano en que los escuché cantar en la playa de Pajas Blancas, junto con la Filarmónica de Montevideo. Los vecinos que no podían acceder a pagar una entrada en un teatro tuvieron la magnífica posibilidad de estar presentes en aquel atardecer de oro, rojizo, increíblemente bello. Luego los vi en el Rosedal del  Prado y en tantos otros lugares.

Quiero destacar, fundamentalmente, la oportunidad en que fueron convocados para un festival solidario en el teatro de la vieja Federación de la Carne. Allí, lejos de buen escenario ‑falta de pintura o telones, como vimos en la presentación en PowerPoint‑ y frente al aplauso del vecindario que los admiraba, demostraron una vez más sus manos extendidas y sus voces al servicio del pueblo.

            Compañeros: dijo Sergio Bagú en el prólogo de un libro muy interesante, nada menos que a José Ingenieros, que pocas cosas pueden ayudar tanto a realizar el camino personal como el conocimiento de vidas admirables, no para imitarlas ‑no se trata de eso‑ sino para comprenderlas y aprender a medir el mérito en función del medio y de la época en que les ha tocado vivir y que quieren transformar.

            Gracias a todos por acompañarnos en esta tarde.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Insistimos en que la tiranía del tiempo ‑a las 16:00 horas debe comenzar la sesión ordinaria de la Junta Departamental de Montevideo, con un Orden del Día de 40 puntos‑ nos impide leer todos los mensajes; solamente haremos referencia al origen y a los firmantes.

            El primer mensaje está firmado por el Director de Cultura, Fernando Rótulo. Luego está el de Ana Ribeiro, que desde Sevilla saluda muy calurosamente a los artistas. Asimismo, Coriún Aharonián junto con Graciela se suman con un beso y un abrazo. También recibimos mensaje de AGADU, firmado por su Secretario y Presidente, el conocidísimo Omar Varela y nuestro buen amigo Alexis Buenseñor, respectivamente. Oscar Benavides envía felicitaciones a dos grandes, y desde Minas ‑no podía faltar‑, un mensaje de Ana Morosoli.

            También está presente en Sala un Ciudadano Ilustre: Ignacio Suárez; “Nacho”, muchas gracias. Asimismo, está la mamá de Daniel Viglietti, quien también fuera designada Ciudadana Ilustre.

            Tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Gracias, señor Presidente.

            Para empezar, quiero reconocer la presencia de Mauricio Ubal en esta Sala.

 

(Aplausos)

 

______Cada vez que levantamos el teléfono sentimos el característico “Viene amar / viene amar / viene amar a este Montevideo”. Entonces, como que Mauricio forma parte de la ciudad misma de Montevideo.

            Para este homenaje yo no busqué a ningún autor, a ningún poeta, absolutamente a nadie ‑aun siendo profesora de Literatura‑ para leer, porque pensé encararlo desde otro punto de vista.

En primer lugar, quiero decir que ustedes han hecho un recorrido por la literatura española desde la época en que era cantada, y vaya de ejemplo el famosísimo “Romance del enamorado y la muerte”, cuyos cantos fueron de tanta utilidad para las profesoras y profesores de Literatura. Porque una cosa es leer y otra cosa es que los alumnos en clase sientan esa interpretación, que también envuelve a los adolescentes en ese amor y en esa nostalgia del amor que es propia de ellos. Así que, en nombre de todos los colegas de Literatura de todas las generaciones que los pudimos usar, muchas gracias por todas las cosas que han musicalizado y que nosotros hemos podido compartir con nuestros alumnos, más allá de las veces que pudimos ir con ellos al teatro.

Yo creo que, a veces, los uruguayos y las uruguayas nos olvidamos un poquito de la riqueza de la lengua castellana, y no lo digo por deformación profesional. En general hablamos del español; pero no es el español: es el castellano. El castellano es mucho más que el español, hace referencia a la región de Castilla. Yo no me voy a detener ahora, porque no es el momento, pero Castilla representa cosas importantísimas para la historia de España desde la propia historia, pero también para la literatura. Porque, ¡vaya si tenemos poetas castellanos en la historia de la literatura española!

Como nos dibujamos con los modismos, con los modernismos, con los neologismos y con todos los “ismos” que andan por ahí ‑y uno los acepta, porque la lengua es algo dinámico; si no fuera así, estaría muerta y tampoco queremos un castellano muerto‑, sí pretendemos recuperar y tener la lengua castellana como un reducto de lo que nosotros realmente somos. Los hombres y las mujeres somos la palabra. Hablemos bien, mal o regular, somos la palabra, porque el don de la palabra es el que nos diferencia del resto de los animales de la escala zoológica. Por eso, alguien dijo que el hombre es el único animal que puede prometer, porque tiene el don de la palabra y por eso tiene historia. A veces no tomamos en cuenta esas cosas.

            Desde el punto de vista de la lengua me importa destacar el uso maravilloso del galaico. Porque el castellano, el galaico y el galaico-portugués tienen una imbricación entre ellos que creo que se siente ‑auditivamente; porque cuando uno dice “siente” puede pensar en los sentimientos, que también tienen una carga muy importante‑, se oye ‑para ser más correcta‑ con la misma dulzura del castellano o de cualquier otra lengua latina.

            Nosotros tenemos el maravilloso regalo de ser una lengua latina que no es dura, que no es cortante, que parece que nació para el canto y para la poesía. Es un regalo que tenemos, y me parece que es bueno aprovecharlo.

            Cuando hablo del galaico-portugués también me acuerdo de las cantigas, que recogemos de forma anónima y que forman parte de la historia de esa zona de España, de donde estaban los celtas, que para mí tiene un sentido muy importante. Por eso, además de la dulzura, tienen la fuerza de los y de las celtas, sin duda, las primeras mujeres que fueron quemadas como brujas. Entonces, me parece que son todas esas cosas las que los han envuelto en una magia permanente, sin importar, por ejemplo, dónde ustedes están; aun en esta Junta Departamental, que es un ámbito parlamentario. Aunque también corresponde aclarar que nosotros hemos hecho de este recinto, del Parlamento de Montevideo, una caja de resonancia, como lo han dicho nuestro Presidente actual, nuestro Presidente Gastón Silva y nuestro Presidente Gabriel Weiss. Quisimos hacer algo más que legislar y controlar, porque somos el Parlamento de Montevideo y no nos pueden cortar los brazos, porque para los 31 Ediles, para los Ediles de todos los partidos que estamos en esta Junta Departamental, la cultura ha sido una preocupación permanente en estos cinco años de gestión.

            El Uruguay es un crisol de razas, por suerte. Yo quiero felicitar a Silvia Aguiar por la iniciativa, pero también reconocerla como antropóloga ‑porque quizás éste sea uno de los últimos homenajes que hagamos porque también me voy‑, porque de ella, así como también del resto de los compañeros, aprendimos cómo el hecho de ser una tierra de emigrantes nos ha enriquecido tantísimo. Porque en el viejo Plan ‘43 teníamos la influencia francesa ‑los que tienen mi edad estudiaron con el Plan ‘43, absolutamente afrancesado‑, pero también tenemos la influencia de gallegos, italianos, lituanos, polacos, armenios, judíos, y habría muchas más para agregar. Eso hace que nosotros seamos tan sensibles. Quizá no seamos sensibles sólo por orientales, sino porque venimos de pueblos que llegaron acá llenos de melancolía. Porque abandonar la patria, como tuvieron que hacerlo muchos compatriotas nuestros, es uno de los dolores más profundos porque supone el desarraigo, no sólo de la familia sino de todas las cosas que amamos en nuestra tierra. Me refiero a nuestros amigos, a nuestros lugares, a nuestros boliches, a nuestros parques, a nuestras canciones. Antes la gente se iba con los discos; ahora cuando se va se lleva los cd. La música acompaña en todos los instantes de la vida del ser humano; lo acompaña cuando nace y aun antes de nacer, porque las madres acunamos al bebé cuando lo tenemos en la panza y lo acunamos después.

La música nos acompaña cuando estamos muy felices; nos acompaña cuando nos enamoramos; nos acompaña cuando a veces nos dejan y nos dejan llenas de nostalgia; nos acompaña cuando morimos, porque también hay una música fúnebre, que a algunos les gusta. El día que me muera, compañeros, si alguno todavía se acuerda de mí, me ponen linda música, porque la muerte es nada más que un tránsito por el que tenemos que pasar.

            Yo, como profesora de Literatura, he pensado siempre en el concepto de arte, y es tan difícil definirlo, porque hay tantas manifestaciones de arte. Arte también es el Carnaval; arte es un artesano que trabaja con sus manos la madera, la piedra o aun el barro.

            Ya me llegó la carta que dice que tengo que terminar. Ni siquiera cuando me quedan sólo unos meses me perdona el señor Presidente, y eso que él se queda; pero no importa.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Señora Edila: le quedan tres minutos.

 

SEÑORA RONDÁN.- Muy bien. Yo voy a usar los tres minutos y un poquito más. Usted sabe que la disciplina no forma parte de mi personalidad.

 

(Hilaridad)

 

______Cuando alguien es un artista, especialmente en la música, se establece una relación muy especial. Lo que ustedes interpretan no termina con la interpretación, termina en el otro y en los muchos otros y otras. ¿Por qué todo el mundo conoce la canción de Mauricio? ¿Porque es bueno? ¡Sí, claro que es bueno!; pero la conocen porque cada vez que levantamos un teléfono en la Intendencia escuchamos su voz y porque para la mayoría de la gente él es Montevideo. Mauricio es un símbolo de Montevideo, como ustedes son un símbolo de la ética, de la moral, de no renunciar a los principios, porque yo creo que eso es lo que hace a un ser humano que realmente sabe lo que son valores, algo fundamental, se tenga la profesión que se tenga.

            Forman parte de otra cosa muy importante. Ningún pueblo solo con un territorio y un Gobierno se transforma en una nación. La nación la hacemos los habitantes con nuestra cultura. Y ustedes, Washington y Cristina, Cristina y Washington, ya no se pertenecen: son patrimonio de los uruguayos y de las uruguayas, porque han ayudado ‑con muchos otros y otras en todas las artes‑ a sustentar las raíces de una nación, que además fue violentada. Cuando una nación es violentada, uno se refugia en aquellas cosas que en el silencio del hogar ‑donde uno es absolutamente dueño‑ le permiten soñar a pesar de la oscuridad, le permiten pensar que tiene que haber un mañana mejor. Y yo no sé cuánta gente, en los oscuros años de la dictadura, se habrá munido de sus canciones ‑como de las de muchos otros‑ para sobrevivir.

Ustedes trascienden fronteras: son latinoamericanos, sin duda; son ciudadanos del mundo hoy, pero para mí, para Glenda Rondán ‑en una posición un poco egoísta, quizá‑, son uruguayos.

 

(Aplausos)

 

______Nos pertenecen y tendrán que seguir cantando por siempre, porque siempre van a tener alguna cosa para descubrir, para trasmitir, para hacernos felices o para hacernos menos tristes.

            Gracias, señor Presidente; gracias, compañeros Ediles.

            Felicitaciones, señora Edila Silvia Aguiar.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Gracias, señora Edila.

            Lamento los gestos del dios Cronos. Usted, que es profesora, sabe que los griegos adoraban a un dios que se llamaba Cronos.

            Usted siempre nos ilustra y realmente ha realizado intervenciones hermosísimas en esta Junta en el largo período que ha estado aquí, junto a nosotros; pero estamos muy ajustados de tiempo.

            Queremos destacar la presencia de Ruben Olivera y del ex Senador de la República y ex Ministro de Relaciones Exteriores, compañero Reinaldo Gargano.

 

(Aplausos)

 

______A continuación, tiene la palabra Daniel Viglietti.

            Daniel: acostumbré a hablar en algunos fogones en los años ‘59, ‘60, ‘61, en los que tocaba la guitarra un coronel llamado Cedar Viglietti. Sé que por formación hogareña tienes la de tu madre, una gran artista, pero también la de un militar; por lo tanto, concepto de disciplina tienes: estamos ajustados en el tiempo.

            Muchas gracias.

 

SEÑOR VIGLIETTI.- Un abrazo circular ‑que aquí es propiamente circular‑ a todas y a todos.

            A veces uno tiene que leer en la memoria cuando se abordan recuerdos que tienen más de 40 años. Pero la memoria hay que empapelarla, y estas hojas sueltas me ayudarán a saludar, con el cariño de siempre, a estos dos compañeros de canto y de ideales que se han vuelto un dúo esencial en nuestra música popular y, a la vez, dos solistas más que reconocidos. Cristina, con una voz de arcoiris, cada sonido un color, y la suma de tonos una luminosa manera de que los pájaros sientan ganas de anidar en cada canción que ella aborda, no por azar sino porque quien hace los nidos es el artista incansable, con alma de artesano que vuela siempre en búsqueda de acordes y sonoridades bien nuestras, el talentoso y tenaz Washington Carrasco.

            Yo conocí primero a Washington en 1966, cuando vino a estudiar guitarra conmigo. Yo venía estudiando con Atilio Rapat y Abel Carlevaro, porque el aprendizaje es una sucesión de manos que se van apoyando en el razonamiento de que lo que se aprende se sabe para enseñarlo.

            En mi apartamento de la calle Andes, al poco tiempo llegó una joven de hermosa voz que también quería aprender el instrumento. Paralelamente comenzó a estudiar canto con esa excelente cantante de ópera y docente que es Nelly Pacheco, con quien estudiaba también Washington. No tengo indicios de cuándo y cuántas veces se cruzaron Cristina y Washington en aquella época en que los tuve como alumnos.

Fue, entonces, en 1966 cuando conocí a Washington.

            Ya en 1967, Washington fue a Chile y se dio lo de La Peña, los hijos de Violeta… Ya fue dicho.

            En el ’68, una anécdota interesante. Con Pacheco Areco ya de Presidente, siendo Washington funcionario de la Usina de Teléfonos del Estado, estuvo preso un mes en la Base Aérea Nº 1 de Carrasco, desde donde traían a los trabajadores detenidos a cumplir su horario de labor cada día. Quizá fue el tiempo más largo sin guitarra; nunca se lo pregunté a Washington, que, como tantos de nosotros, no lograba vivir sólo de la música y era también empleado público. Después compartimos militancia cultural en el legendario Centro de la Canción de Protesta, luego Centro de la Canción Popular Uruguaya, junto a Marco Velázquez, a Pancho Viera ‑el inolvidable y humilde autor de “Contrabandista de Frontera”-, a Yamandú Palacios y a Omar Fernández, entre otros, que logramos impulsar ese Centro en un local del Teatro Artigas, hasta que nuestro emprendimiento fuera prohibido, represión y detenciones mediante.

            En el ’69 organizamos “Uruguay Canta”, en el Teatro Odeón, hoy Carlos Brussa, en el cual intervinimos un buen número de trovadores de la canción de opinión ‑si ahora elegimos ese nombre‑, entre ellos, por supuesto, Washington Carrasco, Carlos Molina, Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa y muchos más.

            Venía acercándose la niebla de los años duros, las tramposas elecciones que gana Bordaberry abrirán las puertas a los militares y se transformará él mismo en dictador el 27 de junio, como se sabe.

            Desde el ’72 se daban dos situaciones entre los cantores: el exilio para algunos de nosotros, el resistir dentro y seguir cantando para tantos y tantas aquí, siempre amenazados, vigilados, censurados. Washington fue de los que no se silenció y siguió remando en aquel río tan peligroso del Uruguay de la dictadura. Él fue uno de los principales puentes entre quienes éramos sus hermanos ausentes y aquellos que iban tomando el relevo en el país mismo, los que iban cantando “a redoblar”, como a mí me gusta definir a esa generación posterior a la nuestra y que incluye a los aquí presentes Mauricio Ubal y Ruben Olivera. Y puente simbólico también fue Washington con los cantores presos: Aníbal Sampayo, Ricardo Collazo, Mauricio Vigil, entre otros.

Desde lejos me llegaban noticias de la actividad de Washington ‑él se nombra “Washingtón”‑ y de las constantes prohibiciones que hoy seguramente lo enorgullecen tanto o más que la bienvenida y merecida condición de ilustre junto a Cristina. Nunca se lo vio ni por asomo en festivales ni en discos impulsados y promocionados directa o indirectamente por la dictadura, actividades en las cuales más de un cantor o una cantora, cómplices de aquellos tiempos de orientalidad fascista, supieron medrar con sus cantos.

Washington recuerda cuando en una ocasión en un ómnibus en el que viajaba subieron algunos músicos que venían de cantar en los cuarteles. Habrá que poner al día alguna vez la sombría lista de los artistas colaboradores de la dictadura.

Carrasco mantuvo siempre su dignidad y se arriesgó con varios gestos de coraje. Por ejemplo ‑y esto me emociona en lo personal‑, siguió cantando “Acordeonista”, una de mis canciones del ciclo “Hombres de nuestra tierra”, con letras de Juan Capagorry, otro que se quedó aquí, a la intemperie, resistiendo en silencio. Washington cantaba esa canción sin mencionar autores pero era un material ya conocido y grabado, fácil de detectar para los censores. Con uno exiliado pero denunciando en toda ocasión y lugar los crímenes de la dictadura, esa acción y otras de Washington y otros compañeros son parte importante de la resistencia cultural.

En este apretado recorrido de algunas franjas de actividad saltamos ahora al dúo. Sin duda, antes nacerá primero el dúo humano, la pareja, y luego el artístico, creo que en 1976. Cristina, nieta de gallegos, con la influencia de su padre, que fue actor de teatro y de radioteatro, había hecho sus primeras armas de canto en los interludios de actos de la comunidad gallega.

Cuando el dúo se afirma en el ’77 llega el recital “Y yo quiero cantártelos”, con la actriz Leonor Álvarez diciendo poemas, en una larga temporada a sala llena. También harán recitales junto al actor Roberto Fontana, en esa mezcla de poesía y canciones. En esa etapa no graban discos porque su pasión es estar con la gente.

En el Teatro Circular, previo al inicio de una serie de recitales, Washington, en su perfil técnico de hombre de sonido, organiza un friso sonoro en el que aparecen fragmentos fugaces de las voces prohibidas, mientras el público sorprendido va entrando a sala. Al Circular asiste el inolvidable poeta Juan Cunha.

En este marco no es posible seguir enumerando actividades; se pueden consultar sus biografías y ya se oyeron aquí bastantes datos, pero agrego las temporadas en el Teatro del Centro, donde es interesante recordar la presencia ‑como en tantas partes‑ del censor, ya identificado por los artistas, merodeando, amenazando: el tal Allen Castro, del que también me hablaron Eduardo Darnauchans, Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi, Luis Trochón, Carlos Da Silveira, Jorge Dipólito, varios que he mencionado acá y tantos otros compañeros y compañeras. Después le prohíben actuar a Washington y los recitales de Cristina son acompañados por diferentes guitarristas: Carlos Vicente, Rubén Olivera, Abel García, Gustavo Fernández. Siempre la cantante y el guitarrista, con una silla vacía al lado, solamente con la guitarra cruzada: la silla del Washington prohibido.

El dúo tuvo la capacidad de desdoblarse en sus dos personalidades solísticas con la extensa experiencia anterior de Washington y las canciones en gallego que irán poblando el repertorio de una Cristina Fernández que crece en madurez vocal y expresiva. En medio de las circunstancias adversas de la época, es un período de intensa actividad.

Nos reencontramos en 1984, a mi regreso del exilio al Uruguay, durante mi recital en el Estadio Franzini. Reencuentro a ambos en pareja, claro, pero con la sensación de un ayer cercano cuando en realidad ya hacía once años que no nos encontrábamos entre nosotros uno a uno. Desde entonces asistimos mutuamente a nuestros recitales, y es así que los iré escuchando en diferentes ciclos e iré sintiendo sus avances, su maduración en la multiplicidad de estilos que abordan, desde canciones de creadores como nuestro Fernando Cabrera hasta los citados materiales gallegos, junto a grupos musicales en que los nombres se van sumando: Jorge Burgos, Ana María Zeballos, Sergio Tulbovitz, entre otros ‑hay olvidos por los cuales me disculpo‑, y el nivel del aporte de los grupos se mantiene.

Cantan con los Parra de Chile en el Palacio Peñarol; crean “Vida, amor y muerte” junto a la actriz Estela Castro, y en el ’85 comparten con pueblo y cantores el cauce de libertad que culmina con la liberación de todas las presas y los presos y el acto de la Plaza Libertad en marzo de 1985.

La tarea sigue incesante: Japón, Premio Morosoli, ciclos junto a Antonio “Taco” Larreta, que es un emocionante recuerdo de Cristina en su carrera, y mucho más.

Que estos recuerdos sencillamente ayuden a la brújula de los jóvenes en el conocimiento de estos dos artistas en esas etapas.

            De los más de 30 años de camino del dúo, en estas últimas décadas mucho se sabe, y las nuevas generaciones han podido ser testigos directos de tanto y tanto canto y, sin embargo, tan poco si pensamos todo lo que les queda por recorrer a estos consecuentes artistas que hoy suman el adjetivo de ilustres en la ciudad que los vio nacer.

            Y termino con una frase de nuestro escritor Mario Delgado Aparaín: “Ver y sentir a Cristina y Washington juntos, tan intactos, tan éticamente íntegros, tan cantantes y tan nuestros es un acontecimiento que emociona y renueva las raíces”. De acuerdo. Sólo agregaría una frase de Mario Benedetti que une nuestras voces en un mismo propósito: “Cantamos porque somos militantes de la vida”.

            Washington y Cristina, Cristina y Washington, ¡salud!

 

(Aplausos)

(Se hace entrega de obsequios)

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Dari Mendiondo).- Previamente a darle la palabra a la señora Cristina Fernández, tiene la palabra la señora Intendenta de Montevideo, señora Hyara Rodríguez.

 

(Aplausos)

 

SEÑORA INTENDENTA DE MONTEVIDEO (Hyara Rodríguez).- Hola a todos y a todas.

            Quiero hacer una queja formal, aunque quede en actas.

            Si bien el tiempo es tirano, como parte del Gobierno de Montevideo necesito al menos un minuto.

 

(Hilaridad)

 

______Voy a ser muy breve, porque aquí se ha dicho mucho sobre los homenajeados. La palabra que más sonó, tal vez, en todas las intervenciones fue “resistencia”, y yo digo que esa es la palabra. No solamente la resistencia durante los años negros de la dictadura, sino que también la resistencia es necesaria en todo momento, porque cuando el tejido social se va deshaciendo y tenemos que empezar a zurcir, sin duda que los aspectos culturales y lo que puede hacer el arte son fundamentales.

            Las exigencias para un Gobierno Departamental, para un Ejecutivo como el que me está tocando a mí desempeñar, comúnmente son: tape el pozo, corte el árbol, prenda la luz. Sin embargo, con eso para nada basta. Necesitamos gente como ustedes para hacer de lo urbano también lo humano y para poder ser Montevideo de verdad.

Entonces, dado el escaso tiempo, quiero decirles que siento orgullo, alegría y plena convicción cuando los nombro Ciudadanos Ilustres de Montevideo. ¡Felicitaciones a los dos!

 

(Aplausos) 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Tiene la palabra la Ciudadana Ilustre de Montevideo señora Cristina Fernández.

 

SEÑORA FERNÁNDEZ (Cristina).- Qué difícil es hablar después de todas estas palabras tan bellas que nos han regalado. No todos los días recibimos un homenaje de estas características.

Para nosotros este es un enorme privilegio que nos conmueve profundamente, y sólo encontramos palabras de agradecimiento. Lo haremos a dúo.

En primer lugar, agradezco a la compañera Edila Silvia Aguiar por su iniciativa para este nombramiento. Gracias, Silvia, y también gracias por tus palabras. Gracias a toda la Junta Departamental y a su Presidente, Mendiondo, porque sabemos que fue muy bien recibido nuestro nombre. Gracias a la Intendencia de Montevideo, y gracias a la señora Intendenta, Hyara Rodríguez, con quien nos une un profundo afecto. Y en forma personal, quiero agradecer a mi familia toda, especialmente a mis padres: a mi madre por su apoyo incondicional,...

 

(Aplausos)

 

______...y a mi padre, hombre de teatro, director de coros, quien fue mi inspirador, motivador de todo, de cuya personalidad enriquecedora pude absorber mucho. Gracias a mis profesores y formadores, quienes abrieron mi mente y mi corazón a la canción comprometida y humana: Daniel Viglietti, Nelly Pacheco y Mabel Moreno en Argentina. Gracias a mi compañero de vida y de camino, Washington Carrasco, quien me enseñó todo lo relacionado con esta profesión por traer consigo doce años de trayectoria como solista. Gracias a nuestros pares, los compañeros músicos, constructores necesarios, inspiradores de nuestras canciones. Gracias a los poetas, a los que están y a los que viven dentro de nosotros, por permitirnos entramar la belleza de su alma. Y ya que los estoy nombrando, ayer se cumplió un año del fallecimiento de nuestra adorada Idea Vilariño; ella se fue, pero está con nosotros.

 

(Aplausos)

 

______Y en el mes de mayo también se cumple un año de la desaparición de nuestro querido Mario Benedetti.

 

(Aplausos)

 

______Gracias a los actores, que iluminaron nuestra tarea y con quienes hemos compartido momentos maravillosos, entre ellos: Juan Gentile, Leonor Álvarez, Júver Salcedo, Luis Cerminara, Nelly Goitiño, Dumas Lerena, Estela Castro, Roberto Fontana, Susana Groisman, Cecilia Baranda y Antonio “Taco” Larreta. Y gracias a todos los amigos que nos han acompañado en estos años y a todos los que hoy nos abrazan con su presencia. Cada uno tuvo y tiene un lugar importante en nuestras vidas.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Tiene la palabra el Ciudadano Ilustre de Montevideo señor Washington Carrasco.

 

SEÑOR CARRASCO (Washington).- Muchas gracias.

            Teníamos que hacer algo para agradecer, y juro que cada cual lo hizo por su lado. Cuando lo leímos era como un dúo, lo podíamos cantar a dos voces porque era prácticamente lo mismo.

            Yo también quiero agradecer a esta Corporación, a cada uno de sus integrantes, a la querida compañera promotora de esta designación, Edila Silvia Aguiar, a la Intendencia de Montevideo y a otra querida compañera, la señora Hyara Rodríguez, Intendenta de Montevideo. También a Elbia Fernández y a Pablo Rossi por su aporte fundamental. Quiero recordar a la familia toda por el apoyo, a las madres aquí presentes. A la mía, que siempre impulsó en mí el duende del arte. ¡Gracias, vieja!

 

(Aplausos)

 

______A mis hijas queridas, que fueron y son mi alegría; a mis nietos adorados, que me dan la esperanza en el futuro; a los que por razones celestiales no pueden estar aquí presentes, pero cuyos abrazos sentimos, como antes su amparo; y a todos los amigos que hoy vinieron, dejando sus quehaceres, para estar junto a nosotros en este día, que les garantizo es muy especial. Voy a nombrar a uno que, de alguna manera, los abarca a todos, por ser maestro, compañero, amigo y hermano de esta senda que elegimos: Daniel Viglietti.

 

(Aplausos)

 

______Y dejé un espacio especial para mi musa inspiradora.

Quiero enfatizar la palabra “compañera”, porque es mi compañera de ruta, compañera de malas y de buenas, compañera de esta vida que nos tocó transitar juntos. ¡Gracias, Cristina! ¡Muchas gracias!

 

(Aplausos)

 

______Quiero agradecer también a toda la gente que siempre apoyó nuestro trabajo yendo a los recitales, llevándose nuestros discos a sus casas y, fundamentalmente, trasmitiéndonos sus sentimientos donde nos encuentre; eso para nosotros es invalorable.

            Por último, deseo agradecer a todos los amigos periodistas por su apoyo de siempre.

            Muchísimas gracias a todos.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- La señora Intendenta de Montevideo dispone de un minuto para hacer uso de la palabra.

 

(Hilaridad)

 

SEÑORA INTENDENTA DE MONTEVIDEO (Hyara Rodríguez).- Tengo autorización para decir que, siendo las cuatro de la tarde menos treinta segundos, se levanta la sesión.

 

(Aplausos)

(Es la hora 15:59)