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Acto de homenaje
a Washington Carrasco y Cristina Fernández |
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Celebrado el 29
de abril de 2010 |
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Área Legislativa
- Departamento de Taquígrafos |
SEÑOR PRESIDENTE (Dari
Mendiondo).- Muy buenas tardes señoras y señores Ediles, personalidades aquí
presentes, nacionales y departamentales; familiares de los homenajeados,
intelectuales, gente de la cultura, vecinos, pueblo. Bienvenida, señora
Intendenta de Montevideo, bienvenidos todos a este recinto parlamentario de la
ciudad de Montevideo.
Damos
comienzo a este acto de homenaje.
(Es la hora 15:06)
______Por razones de tiempo no
vamos a poder leer todos los mensajes que han llegado, pero sí decimos que hay
un saludo del Movimiento Educadores por
(Aplausos)
______También hay un mensaje del
Partido Socialista firmado por su Secretario General, el señor Eduardo “Lalo” Fernández.
(Aplausos)
______Dando comienzo a la parte
oratoria de este homenaje a la señora Cristina Fernández y al señor Washington
Carrasco, tiene la palabra la señora Edila antropóloga Silvia Aguiar.
(Aplausos)
SEÑORA AGUIAR.- Señor
Presidente: habiéndose superado un problema técnico, vamos a ver una presentación
sobre los homenajeados.
(Se exhibe presentación
multimedia)
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Dejamos
constancia de la presencia de periodistas, fotógrafos, funcionarios de
(Aplausos)
______Doña Julia Arévalo, ex
Senadora de
Ahora
le damos la palabra a la señora Edila Silvia Aguiar.
SEÑORA AGUIAR.- Gracias, señor
Presidente.
Primero,
quiero pedir disculpas por los inconvenientes técnicos que tuvimos en la
proyección de la presentación PowerPoint, que aunque fue hecha con mucho amor,
a veces no alcanza.
Agradezco
la presencia de autoridades nacionales, amigos y artistas que están en esta
Casa, que es la de los vecinos de Montevideo. Esta es la casa adonde todos
vienen a hablar, a charlar, a veces a reclamar y a veces a agradecer, porque de
eso se trata: de generar un intercambio con los vecinos, y esta Casa nos
permite eso día a día. Así que están en la casa de los vecinos y vecinas de
Montevideo.
En
el día de hoy homenajeamos a un dúo de música popular uruguaya, a mi entender el más destacado. ¿Por qué? Por su contribución
artística y, fundamentalmente, por el compromiso social que han demostrado a
través de toda su trayectoria. De ahí que cuando en
Cuando
nos detenemos en la trayectoria de ustedes, compañeros, sobresalen los rasgos
de su originalidad interpretativa tanto como la serenidad ante el aplauso. Esto
es lo que a mí, particularmente, me asombra de ustedes. ¿Qué quiero decir con
esto? Que el éxito alcanzado ‑ininterrumpido por más de treinta años,
fruto de un trabajo profundo sobre nuestras raíces y sobre las de la música
popular latinoamericana, y también de grandes quijotadas‑ no les nubló el
camino. Ustedes jamás prefirieron tomar la vereda o un atajo: siguieron el
camino que habían iniciado.
La claridad sonora
de sus voces es una expresión de sus personalidades. Justamente, de eso se trata:
la voz expresa la personalidad más profunda. No podemos engañar a nadie con
nuestra voz, aunque sí, tal vez, con nuestros actos. La voz es lo más humano, y
por eso somos personas: porque sonamos, porque tenemos la palabra que nos
permite comunicarnos. La claridad sonora de sus voces como expresión de sus
personalidades posibilitó la construcción de una trayectoria sin parangón.
Han
interpretado las más bellas canciones de nuestra Latinoamérica en forma
conjunta o como solistas. Y es precisamente ese desdoblamiento, que no todos
logran, lo que los hace a la vez más interesantes como
artistas.
No
es posible un trabajo tan fecundo y tan profundo como el de ustedes sin un
compromiso real con la transformación musical que se genera a través de cada
nueva interpretación. Cada nuevo trabajo constituye, sin excepción, un nuevo
compromiso con su pueblo mediante la recuperación de canciones o poemas muchas
veces olvidados.
El
diálogo que establecen entre la poesía y la música se concreta en el canto a
través de sus voces, y construye un nuevo espacio artístico como instrumento de
libertad sonora que hace posible abrir los corazones, soñar, liberar nuestros
sentidos y emociones, que es en última instancia lo que buscan los artistas
comprometidos: conmovernos, es decir, mover nuestro interior.
En
los inicios de la década de los ’60 Washington estudia guitarra con el querido
maestro Daniel Viglietti y con Demetrio Asuma.
Comienza su carrera y viaja a Chile, donde participa con el entrañable
compañero Víctor Jara y con Isabel y Ángel Parra en un movimiento artístico que
se dio en llamar “La nueva canción”.
En 1968 edita varios
trabajos, colectivos o como solista, junto a cantautores nacionales como
Eustaquio Sosa, Tabaré Etcheverry y Víctor Pedemonte.
Cristina
también estudió guitarra con el maestro Daniel Viglietti.
Asimismo, tomó clases de canto con Nelly Pacheco y Mabel Moreno, quienes
también fueron profesoras de Washington. Actuaba como solista, interpretando
canciones latinoamericanas y gallegas. En 1976 participó en el espectáculo
“Inti Canto”, que se realizó en
En
1977, ya como dúo, presentan los espectáculos “Y yo quiero cantártelo”, junto a
la actriz Leonor Álvarez, “Desde el origen” y “Ecos del camino”.
Luego
brindan recitales en todo el país, de los cuales destacaremos, entre otros,
“Juegos florales” y “Orvallo na meia
noite”.
En
1980 aparece el primer disco de una serie del dúo: “De puerta en puerta”. Luego
vendrán: “Habrá un mañana”, “Uniendo pedazos de palabras”, “Vidamorymuerte”,
“Antología”, “Sorocabana... al sur de la nostalgia”,
“Antología
Debo
confesar mi admiración personal aquí entre mis compañeros de todos los días, a
los que prontamente voy a abandonar. Y también debo confesar que nunca olvidaré
una tarde de verano en que los escuché cantar en la playa de Pajas Blancas,
junto con
Quiero destacar,
fundamentalmente, la oportunidad en que fueron convocados para un festival
solidario en el teatro de la vieja Federación de
Compañeros:
dijo Sergio Bagú en el prólogo de un libro muy
interesante, nada menos que a José Ingenieros, que pocas cosas pueden ayudar
tanto a realizar el camino personal como el conocimiento de vidas admirables,
no para imitarlas ‑no se trata de eso‑ sino para comprenderlas y
aprender a medir el mérito en función del medio y de la época en que les ha
tocado vivir y que quieren transformar.
Gracias
a todos por acompañarnos en esta tarde.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE
(Mendiondo).- Insistimos
en que la tiranía del tiempo ‑a las 16:00 horas debe comenzar la sesión
ordinaria de
El
primer mensaje está firmado por el Director de Cultura, Fernando Rótulo. Luego
está el de Ana Ribeiro, que desde Sevilla saluda muy calurosamente a los
artistas. Asimismo, Coriún Aharonián
junto con Graciela se suman con un beso y un abrazo. También recibimos mensaje
de AGADU, firmado por su Secretario y Presidente, el conocidísimo Omar Varela y
nuestro buen amigo Alexis Buenseñor, respectivamente.
Oscar Benavides envía felicitaciones a dos grandes, y desde Minas ‑no
podía faltar‑, un mensaje de Ana Morosoli.
También
está presente en Sala un Ciudadano Ilustre: Ignacio Suárez; “Nacho”, muchas
gracias. Asimismo, está la mamá de Daniel Viglietti,
quien también fuera designada Ciudadana Ilustre.
Tiene
la palabra la señora Edila Glenda Rondán.
SEÑORA RONDÁN.- Gracias, señor
Presidente.
Para
empezar, quiero reconocer la presencia de Mauricio Ubal
en esta Sala.
(Aplausos)
______Cada vez que levantamos el
teléfono sentimos el característico “Viene amar / viene amar / viene amar a
este Montevideo”. Entonces, como que Mauricio forma parte de la ciudad misma de
Montevideo.
Para
este homenaje yo no busqué a ningún autor, a ningún poeta, absolutamente a
nadie ‑aun siendo profesora de Literatura‑ para leer, porque pensé
encararlo desde otro punto de vista.
En primer lugar,
quiero decir que ustedes han hecho un recorrido por la literatura española
desde la época en que era cantada, y vaya de ejemplo el famosísimo “Romance del
enamorado y la muerte”, cuyos cantos fueron de tanta utilidad para las
profesoras y profesores de Literatura. Porque una cosa es leer y otra cosa es
que los alumnos en clase sientan esa interpretación, que también envuelve a los
adolescentes en ese amor y en esa nostalgia del amor que es propia de ellos.
Así que, en nombre de todos los colegas de Literatura de todas las generaciones
que los pudimos usar, muchas gracias por todas las cosas que han musicalizado y
que nosotros hemos podido compartir con nuestros alumnos, más allá de las veces
que pudimos ir con ellos al teatro.
Yo creo que, a
veces, los uruguayos y las uruguayas nos olvidamos un poquito de la riqueza de
la lengua castellana, y no lo digo por deformación profesional. En general
hablamos del español; pero no es el español: es el castellano. El castellano es
mucho más que el español, hace referencia a la región de Castilla. Yo no me voy
a detener ahora, porque no es el momento, pero Castilla representa cosas
importantísimas para la historia de España desde la propia historia, pero
también para la literatura. Porque, ¡vaya si tenemos poetas castellanos en la
historia de la literatura española!
Como nos dibujamos
con los modismos, con los modernismos, con los neologismos y con todos los
“ismos” que andan por ahí ‑y uno los acepta,
porque la lengua es algo dinámico; si no fuera así, estaría muerta y tampoco
queremos un castellano muerto‑, sí pretendemos recuperar y tener la
lengua castellana como un reducto de lo que nosotros realmente somos. Los
hombres y las mujeres somos la palabra. Hablemos bien, mal o regular, somos la
palabra, porque el don de la palabra es el que nos diferencia del resto de los
animales de la escala zoológica. Por eso, alguien dijo que el hombre es el
único animal que puede prometer, porque tiene el don de la palabra y por eso
tiene historia. A veces no tomamos en cuenta esas cosas.
Desde
el punto de vista de la lengua me importa destacar el uso maravilloso del
galaico. Porque el castellano, el galaico y el galaico-portugués tienen una
imbricación entre ellos que creo que se siente ‑auditivamente; porque
cuando uno dice “siente” puede pensar en los sentimientos, que también tienen
una carga muy importante‑, se oye ‑para ser más correcta‑ con
la misma dulzura del castellano o de cualquier otra lengua latina.
Nosotros
tenemos el maravilloso regalo de ser una lengua latina que no es dura, que no
es cortante, que parece que nació para el canto y para la poesía. Es un regalo
que tenemos, y me parece que es bueno aprovecharlo.
Cuando
hablo del galaico-portugués también me acuerdo de las cantigas, que recogemos
de forma anónima y que forman parte de la historia de esa zona de España, de
donde estaban los celtas, que para mí tiene un sentido muy importante. Por eso,
además de la dulzura, tienen la fuerza de los y de las celtas, sin duda, las
primeras mujeres que fueron quemadas como brujas. Entonces, me parece que son
todas esas cosas las que los han envuelto en una magia permanente, sin
importar, por ejemplo, dónde ustedes están; aun en esta Junta Departamental,
que es un ámbito parlamentario. Aunque también corresponde aclarar que nosotros
hemos hecho de este recinto, del Parlamento de Montevideo, una caja de
resonancia, como lo han dicho nuestro Presidente actual, nuestro Presidente
Gastón Silva y nuestro Presidente Gabriel Weiss.
Quisimos hacer algo más que legislar y controlar, porque somos el Parlamento de
Montevideo y no nos pueden cortar los brazos, porque para los 31 Ediles, para
los Ediles de todos los partidos que estamos en esta Junta Departamental, la
cultura ha sido una preocupación permanente en estos cinco años de gestión.
El
Uruguay es un crisol de razas, por suerte. Yo quiero felicitar a Silvia Aguiar por la iniciativa, pero también reconocerla como
antropóloga ‑porque quizás éste sea uno de los últimos homenajes que
hagamos porque también me voy‑, porque de ella, así como también del
resto de los compañeros, aprendimos cómo el hecho de ser una tierra de
emigrantes nos ha enriquecido tantísimo. Porque en el viejo Plan ‘43 teníamos
la influencia francesa ‑los que tienen mi edad estudiaron con el Plan
‘43, absolutamente afrancesado‑, pero también tenemos la influencia de
gallegos, italianos, lituanos, polacos, armenios, judíos, y habría muchas más
para agregar. Eso hace que nosotros seamos tan sensibles. Quizá no seamos
sensibles sólo por orientales, sino porque venimos de pueblos que llegaron acá
llenos de melancolía. Porque abandonar la patria, como tuvieron que hacerlo
muchos compatriotas nuestros, es uno de los dolores más profundos porque supone
el desarraigo, no sólo de la familia sino de todas las cosas que amamos en
nuestra tierra. Me refiero a nuestros amigos, a nuestros lugares, a nuestros
boliches, a nuestros parques, a nuestras canciones. Antes la gente se iba con
los discos; ahora cuando se va se lleva los cd. La
música acompaña en todos los instantes de la vida del ser humano; lo acompaña
cuando nace y aun antes de nacer, porque las madres acunamos al bebé cuando lo
tenemos en la panza y lo acunamos después.
La música nos
acompaña cuando estamos muy felices; nos acompaña cuando nos enamoramos; nos
acompaña cuando a veces nos dejan y nos dejan llenas de nostalgia; nos acompaña
cuando morimos, porque también hay una música fúnebre, que a algunos les gusta.
El día que me muera, compañeros, si alguno todavía se acuerda de mí, me ponen
linda música, porque la muerte es nada más que un tránsito por el que tenemos
que pasar.
Yo,
como profesora de Literatura, he pensado siempre en el concepto de arte, y es
tan difícil definirlo, porque hay tantas manifestaciones de arte. Arte también
es el Carnaval; arte es un artesano que trabaja con sus manos la madera, la
piedra o aun el barro.
Ya
me llegó la carta que dice que tengo que terminar. Ni siquiera cuando me quedan
sólo unos meses me perdona el señor Presidente, y eso que él se queda; pero no
importa.
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).-
Señora Edila: le quedan tres minutos.
SEÑORA RONDÁN.- Muy bien. Yo voy
a usar los tres minutos y un poquito más. Usted sabe que la disciplina no forma
parte de mi personalidad.
(Hilaridad)
______Cuando alguien es un artista,
especialmente en la música, se establece una relación muy especial. Lo que
ustedes interpretan no termina con la interpretación, termina en el otro y en
los muchos otros y otras. ¿Por qué todo el mundo
conoce la canción de Mauricio? ¿Porque es bueno? ¡Sí, claro que es bueno!; pero
la conocen porque cada vez que levantamos un teléfono en
Forman
parte de otra cosa muy importante. Ningún pueblo solo con un territorio y un Gobierno
se transforma en una nación. La nación la hacemos los habitantes con nuestra
cultura. Y ustedes, Washington y Cristina, Cristina y Washington, ya no se
pertenecen: son patrimonio de los uruguayos y de las uruguayas, porque han
ayudado ‑con muchos otros y otras en todas las
artes‑ a sustentar las raíces de una nación, que además fue violentada.
Cuando una nación es violentada, uno se refugia en aquellas cosas que en el
silencio del hogar ‑donde uno es absolutamente dueño‑ le permiten
soñar a pesar de la oscuridad, le permiten pensar que tiene que haber un mañana
mejor. Y yo no sé cuánta gente, en los oscuros años de la dictadura, se habrá munido de sus canciones ‑como de las de muchos otros‑
para sobrevivir.
Ustedes trascienden
fronteras: son latinoamericanos, sin duda; son ciudadanos del mundo hoy, pero
para mí, para Glenda Rondán
‑en una posición un poco egoísta, quizá‑, son uruguayos.
(Aplausos)
______Nos pertenecen y tendrán
que seguir cantando por siempre, porque siempre van a tener alguna cosa para
descubrir, para trasmitir, para hacernos felices o para hacernos menos tristes.
Gracias,
señor Presidente; gracias, compañeros Ediles.
Felicitaciones,
señora Edila Silvia Aguiar.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).-
Gracias, señora Edila.
Lamento
los gestos del dios Cronos. Usted, que es profesora, sabe que los griegos
adoraban a un dios que se llamaba Cronos.
Usted
siempre nos ilustra y realmente ha realizado intervenciones hermosísimas en
esta Junta en el largo período que ha estado aquí, junto a nosotros; pero
estamos muy ajustados de tiempo.
Queremos
destacar la presencia de Ruben Olivera y del ex
Senador de
(Aplausos)
______A continuación, tiene la
palabra Daniel Viglietti.
Daniel:
acostumbré a hablar en algunos fogones en los años ‘59, ‘60, ‘61, en los que
tocaba la guitarra un coronel llamado Cedar Viglietti.
Sé que por formación hogareña tienes la de tu madre, una gran artista, pero
también la de un militar; por lo tanto, concepto de disciplina tienes: estamos
ajustados en el tiempo.
Muchas
gracias.
SEÑOR VIGLIETTI.- Un abrazo
circular ‑que aquí es propiamente circular‑ a todas y a todos.
A
veces uno tiene que leer en la memoria cuando se abordan recuerdos que tienen
más de 40 años. Pero la memoria hay que empapelarla, y estas hojas sueltas me
ayudarán a saludar, con el cariño de siempre, a estos dos compañeros de canto y
de ideales que se han vuelto un dúo esencial en nuestra música popular y, a la
vez, dos solistas más que reconocidos. Cristina, con una voz de arcoiris, cada sonido un color, y la suma de tonos una
luminosa manera de que los pájaros sientan ganas de anidar en cada canción que
ella aborda, no por azar sino porque quien hace los nidos es el artista
incansable, con alma de artesano que vuela siempre en búsqueda de acordes y
sonoridades bien nuestras, el talentoso y tenaz Washington Carrasco.
Yo
conocí primero a Washington en 1966, cuando vino a estudiar guitarra conmigo.
Yo venía estudiando con Atilio Rapat y Abel Carlevaro, porque el aprendizaje es una sucesión de manos
que se van apoyando en el razonamiento de que lo que se aprende se sabe para
enseñarlo.
En
mi apartamento de la calle Andes, al poco tiempo llegó una joven de hermosa voz
que también quería aprender el instrumento. Paralelamente comenzó a estudiar
canto con esa excelente cantante de ópera y docente que es Nelly Pacheco, con
quien estudiaba también Washington. No tengo indicios de cuándo y cuántas veces
se cruzaron Cristina y Washington en aquella época en que los tuve como
alumnos.
Fue, entonces, en
1966 cuando conocí a Washington.
Ya
en 1967, Washington fue a Chile y se dio lo de
En
el ’68, una anécdota interesante. Con Pacheco Areco
ya de Presidente, siendo Washington funcionario de
En
el ’69 organizamos “Uruguay Canta”, en el Teatro Odeón, hoy Carlos Brussa, en el cual intervinimos un buen número de
trovadores de la canción de opinión ‑si ahora elegimos ese nombre‑,
entre ellos, por supuesto, Washington Carrasco, Carlos Molina, Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa y
muchos más.
Venía
acercándose la niebla de los años duros, las tramposas elecciones que gana
Bordaberry abrirán las puertas a los militares y se transformará él mismo en
dictador el 27 de junio, como se sabe.
Desde
el ’72 se daban dos situaciones entre los cantores: el exilio para algunos de
nosotros, el resistir dentro y seguir cantando para tantos y tantas aquí,
siempre amenazados, vigilados, censurados. Washington fue de los que no se
silenció y siguió remando en aquel río tan peligroso del Uruguay de la
dictadura. Él fue uno de los principales puentes entre quienes éramos sus
hermanos ausentes y aquellos que iban tomando el relevo en el país mismo, los
que iban cantando “a redoblar”, como a mí me gusta definir a esa generación
posterior a la nuestra y que incluye a los aquí presentes Mauricio Ubal y Ruben Olivera. Y puente
simbólico también fue Washington con los cantores presos: Aníbal Sampayo, Ricardo Collazo, Mauricio Vigil,
entre otros.
Desde lejos me
llegaban noticias de la actividad de Washington ‑él se nombra “Washingtón”‑ y de las constantes prohibiciones que
hoy seguramente lo enorgullecen tanto o más que la bienvenida y merecida
condición de ilustre junto a Cristina. Nunca se lo vio ni por asomo en
festivales ni en discos impulsados y promocionados directa o indirectamente por
la dictadura, actividades en las cuales más de un cantor o una cantora,
cómplices de aquellos tiempos de orientalidad
fascista, supieron medrar con sus cantos.
Washington recuerda
cuando en una ocasión en un ómnibus en el que viajaba subieron algunos músicos
que venían de cantar en los cuarteles. Habrá que poner al día alguna vez la
sombría lista de los artistas colaboradores de la dictadura.
Carrasco mantuvo
siempre su dignidad y se arriesgó con varios gestos de coraje. Por ejemplo ‑y
esto me emociona en lo personal‑, siguió cantando “Acordeonista”, una de
mis canciones del ciclo “Hombres de nuestra tierra”, con letras de Juan Capagorry, otro que se quedó aquí, a la intemperie,
resistiendo en silencio. Washington cantaba esa canción sin mencionar autores
pero era un material ya conocido y grabado, fácil de detectar para los
censores. Con uno exiliado pero denunciando en toda ocasión y lugar los
crímenes de la dictadura, esa acción y otras de Washington y otros compañeros
son parte importante de la resistencia cultural.
En este apretado
recorrido de algunas franjas de actividad saltamos ahora al dúo. Sin duda,
antes nacerá primero el dúo humano, la pareja, y luego el artístico, creo que
en 1976. Cristina, nieta de gallegos, con la influencia de su padre, que fue
actor de teatro y de radioteatro, había hecho sus primeras armas de canto en
los interludios de actos de la comunidad gallega.
Cuando el dúo se
afirma en el ’77 llega el recital “Y yo quiero cantártelos”, con la actriz
Leonor Álvarez diciendo poemas, en una larga temporada a sala llena. También
harán recitales junto al actor Roberto Fontana, en esa mezcla de poesía y
canciones. En esa etapa no graban discos porque su pasión es estar con la
gente.
En el Teatro
Circular, previo al inicio de una serie de recitales, Washington, en su perfil
técnico de hombre de sonido, organiza un friso sonoro en el que aparecen
fragmentos fugaces de las voces prohibidas, mientras el público sorprendido va
entrando a sala. Al Circular asiste el inolvidable poeta Juan Cunha.
En este marco no es
posible seguir enumerando actividades; se pueden consultar sus biografías y ya
se oyeron aquí bastantes datos, pero agrego las temporadas en el Teatro del
Centro, donde es interesante recordar la presencia ‑como en tantas partes‑
del censor, ya identificado por los artistas, merodeando, amenazando: el tal
Allen Castro, del que también me hablaron Eduardo Darnauchans,
Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi,
Luis Trochón, Carlos Da Silveira, Jorge Dipólito, varios que he mencionado acá y tantos otros
compañeros y compañeras. Después le prohíben actuar a Washington y los
recitales de Cristina son acompañados por diferentes guitarristas: Carlos
Vicente, Rubén Olivera, Abel García, Gustavo Fernández. Siempre la cantante y el
guitarrista, con una silla vacía al lado, solamente con la guitarra cruzada: la
silla del Washington prohibido.
El dúo tuvo la
capacidad de desdoblarse en sus dos personalidades solísticas
con la extensa experiencia anterior de Washington y las canciones en gallego
que irán poblando el repertorio de una Cristina Fernández que crece en madurez
vocal y expresiva. En medio de las circunstancias adversas de la época, es un
período de intensa actividad.
Nos reencontramos en
1984, a mi regreso del exilio al Uruguay, durante mi recital en el Estadio Franzini. Reencuentro a ambos en pareja, claro, pero con la
sensación de un ayer cercano cuando en realidad ya hacía once años que no nos
encontrábamos entre nosotros uno a uno. Desde entonces asistimos mutuamente a nuestros
recitales, y es así que los iré escuchando en diferentes ciclos e iré sintiendo
sus avances, su maduración en la multiplicidad de estilos que abordan, desde
canciones de creadores como nuestro Fernando Cabrera hasta los citados
materiales gallegos, junto a grupos musicales en que los nombres se van
sumando: Jorge Burgos, Ana María Zeballos, Sergio Tulbovitz, entre otros ‑hay olvidos por los cuales me
disculpo‑, y el nivel del aporte de los grupos se mantiene.
Cantan con los Parra
de Chile en el Palacio Peñarol; crean “Vida, amor y
muerte” junto a la actriz Estela Castro, y en el ’85 comparten con pueblo y
cantores el cauce de libertad que culmina con la liberación de todas las presas
y los presos y el acto de
La tarea sigue
incesante: Japón, Premio Morosoli, ciclos junto a
Antonio “Taco” Larreta, que es un emocionante recuerdo de Cristina en su
carrera, y mucho más.
Que estos recuerdos
sencillamente ayuden a la brújula de los jóvenes en el conocimiento de estos
dos artistas en esas etapas.
De
los más de 30 años de camino del dúo, en estas últimas décadas mucho se sabe, y
las nuevas generaciones han podido ser testigos directos de tanto y tanto canto
y, sin embargo, tan poco si pensamos todo lo que les queda por recorrer a estos
consecuentes artistas que hoy suman el adjetivo de ilustres en la ciudad que
los vio nacer.
Y
termino con una frase de nuestro escritor Mario Delgado Aparaín:
“Ver y sentir a Cristina y Washington juntos, tan intactos, tan éticamente
íntegros, tan cantantes y tan nuestros es un acontecimiento que emociona y
renueva las raíces”. De acuerdo. Sólo agregaría una frase de Mario Benedetti
que une nuestras voces en un mismo propósito: “Cantamos porque somos militantes
de la vida”.
Washington
y Cristina, Cristina y Washington, ¡salud!
(Aplausos)
(Se hace entrega de obsequios)
(Dialogados)
SEÑOR PRESIDENTE (Dari
Mendiondo).- Previamente a darle la palabra a la señora Cristina Fernández,
tiene la palabra la señora Intendenta de Montevideo, señora Hyara
Rodríguez.
(Aplausos)
SEÑORA INTENDENTA DE MONTEVIDEO
(Hyara Rodríguez).- Hola a todos y a todas.
Quiero
hacer una queja formal, aunque quede en actas.
Si
bien el tiempo es tirano, como parte del Gobierno de Montevideo necesito al
menos un minuto.
(Hilaridad)
______Voy a ser muy breve,
porque aquí se ha dicho mucho sobre los homenajeados. La palabra que más sonó,
tal vez, en todas las intervenciones fue “resistencia”, y yo digo que esa es la
palabra. No solamente la resistencia durante los años negros de la dictadura,
sino que también la resistencia es necesaria en todo momento, porque cuando el
tejido social se va deshaciendo y tenemos que empezar a zurcir, sin duda que
los aspectos culturales y lo que puede hacer el arte son fundamentales.
Las
exigencias para un Gobierno Departamental, para un Ejecutivo como el que me
está tocando a mí desempeñar, comúnmente son: tape el pozo, corte el árbol,
prenda la luz. Sin embargo, con eso para nada basta. Necesitamos gente como
ustedes para hacer de lo urbano también lo humano y para poder ser Montevideo
de verdad.
Entonces, dado el
escaso tiempo, quiero decirles que siento orgullo, alegría y plena convicción
cuando los nombro Ciudadanos Ilustres de Montevideo. ¡Felicitaciones a los dos!
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE
(Mendiondo).- Tiene la
palabra
SEÑORA FERNÁNDEZ (Cristina).-
Qué difícil es hablar después de todas estas palabras tan bellas que nos han
regalado. No todos los días recibimos un homenaje de estas características.
Para nosotros este
es un enorme privilegio que nos conmueve profundamente, y sólo encontramos
palabras de agradecimiento. Lo haremos a dúo.
En primer lugar,
agradezco a la compañera Edila Silvia Aguiar por su
iniciativa para este nombramiento. Gracias, Silvia, y también gracias por tus
palabras. Gracias a toda
(Aplausos)
______...y a mi padre, hombre de
teatro, director de coros, quien fue mi inspirador, motivador de todo, de cuya
personalidad enriquecedora pude absorber mucho. Gracias a mis profesores y
formadores, quienes abrieron mi mente y mi corazón a la canción comprometida y
humana: Daniel Viglietti, Nelly Pacheco y Mabel
Moreno en Argentina. Gracias a mi compañero de vida y de camino, Washington
Carrasco, quien me enseñó todo lo relacionado con esta profesión por traer
consigo doce años de trayectoria como solista. Gracias a nuestros pares, los
compañeros músicos, constructores necesarios, inspiradores de nuestras
canciones. Gracias a los poetas, a los que están y a los que viven dentro de
nosotros, por permitirnos entramar la belleza de su alma. Y ya que los estoy
nombrando, ayer se cumplió un año del fallecimiento de nuestra adorada Idea Vilariño; ella se fue, pero está con nosotros.
(Aplausos)
______Y en el mes de mayo
también se cumple un año de la desaparición de nuestro querido Mario Benedetti.
(Aplausos)
______Gracias a los actores, que
iluminaron nuestra tarea y con quienes hemos compartido momentos maravillosos,
entre ellos: Juan Gentile, Leonor Álvarez, Júver Salcedo, Luis Cerminara,
Nelly Goitiño, Dumas Lerena, Estela Castro, Roberto
Fontana, Susana Groisman, Cecilia Baranda y Antonio
“Taco” Larreta. Y gracias a todos los amigos que nos han acompañado en estos
años y a todos los que hoy nos abrazan con su presencia. Cada uno tuvo y tiene
un lugar importante en nuestras vidas.
Muchas
gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE
(Mendiondo).- Tiene la
palabra el Ciudadano Ilustre de Montevideo señor Washington Carrasco.
SEÑOR CARRASCO (Washington).-
Muchas gracias.
Teníamos
que hacer algo para agradecer, y juro que cada cual lo hizo por su lado. Cuando
lo leímos era como un dúo, lo podíamos cantar a dos voces porque era
prácticamente lo mismo.
Yo
también quiero agradecer a esta Corporación, a cada uno de sus integrantes, a
la querida compañera promotora de esta designación, Edila Silvia Aguiar, a
(Aplausos)
______A mis hijas queridas, que
fueron y son mi alegría; a mis nietos adorados, que me dan la esperanza en el
futuro; a los que por razones celestiales no pueden estar aquí presentes, pero
cuyos abrazos sentimos, como antes su amparo; y a todos los amigos que hoy
vinieron, dejando sus quehaceres, para estar junto a nosotros en este día, que
les garantizo es muy especial. Voy a nombrar a uno que, de alguna manera, los
abarca a todos, por ser maestro, compañero, amigo y hermano de esta senda que
elegimos: Daniel Viglietti.
(Aplausos)
______Y dejé un espacio especial
para mi musa inspiradora.
Quiero enfatizar la
palabra “compañera”, porque es mi compañera de ruta, compañera de malas y de
buenas, compañera de esta vida que nos tocó transitar juntos. ¡Gracias,
Cristina! ¡Muchas gracias!
(Aplausos)
______Quiero agradecer también a
toda la gente que siempre apoyó nuestro trabajo yendo a los recitales,
llevándose nuestros discos a sus casas y, fundamentalmente, trasmitiéndonos sus
sentimientos donde nos encuentre; eso para nosotros es invalorable.
Por
último, deseo agradecer a todos los amigos periodistas por su apoyo de siempre.
Muchísimas
gracias a todos.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- La señora
Intendenta de Montevideo dispone de un minuto para hacer uso de la palabra.
(Hilaridad)
SEÑORA INTENDENTA DE MONTEVIDEO
(Hyara Rodríguez).- Tengo autorización para decir que,
siendo las cuatro de la tarde menos treinta segundos, se levanta la sesión.
(Aplausos)
(Es la hora 15:59)