REUNIÓN DEL PRESIDENTE DE LA JDM CON EL SINDICATO ÚNICO GASTRONÓMICO

Celebrada el 11 de diciembre de 2009

 

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO (Dari Mendiondo).- Buenas tardes.

 

(Es la hora 17:13)

 

______Recibimos en la Sala Rivera de la Junta Departamental de Montevideo a una delegación del Sindicato Único Gastronómico. Este edificio tiene 120 años y es conocido como el Palacio Gómez. Es una de las obras arquitectónicas más interesantes, más exquisitas de esta ciudad. Como ustedes ven, estamos haciendo reparaciones.

En este lugar convivimos los Ediles que legislamos para Montevideo.

            El Gobierno de Montevideo está formado por el Intendente Municipal, que es el Poder Ejecutivo, y por nosotros, la Junta Departamental de Montevideo, que es el Poder Legislativo del departamento.

            Montevideo tiene 595 km2 y una población de un millón y medio de habitantes. Tiene una densidad de población de 2.520 habitantes por km2. Tacuarembó tiene una densidad de 6 habitantes por km2. Este es el Uruguay que tenemos, el que aspiramos que algún día cambie.

            Para que tengan una idea, estamos recuperando terreno al mar para poder ensanchar el Puerto. Este año entraron 700.000 contenedores y queremos un Puerto con capacidad para un millón. Estamos dragando de 11 a 14 metros porque el espacio físico no da más. Se le ganarán 37 hectáreas al mar. Cada una de ellas cuesta un millón de dólares. Vean la anarquía con que se ha desarrollado la ciudad, amontonada alrededor del Puerto. El 60% de los 595 km2 de superficie que tiene Montevideo es territorio rural; solamente el 40% es urbanizado.

            Pero este no es el tema de hoy, es solamente una ilustración de en qué medida esta Junta Departamental y el Municipio, el señor Intendente ‑que son el Ejecutivo‑, administramos Montevideo, que a su vez es la capital del país. Un eje esencial de nuestra política es reflejar lo que es la población de Montevideo, lo que es la sociedad civil, sus organizaciones sociales, sus organizaciones no gubernamentales, la actividad del pueblo organizado. Ustedes son una expresión del pueblo organizado; son la expresión de un sindicato que hoy se llama SUGU, Sindicato Único Gastronónico del Uruguay.

Quiero presentarles en este momento a la Edila Silvia Aguiar, del Cerro ‑su padre fue obrero frigorífico‑, y al profesor Gabriel Weiss, que también vive en el Cerro.

            Debo decirles que el Sindicato Único Gastronómico del Uruguay es la coronación de un proceso de unidad entre la Sociedad de Cocineros y Confiteros, por un lado, y la Unión Cosmopolita de Mozos, por otro. En un proceso que llevó años se lograron unificar en lo que hoy es el Sindicato Único Gastronómico del Uruguay.

            Yo conozco a los gastronómicos desde que me incorporé al movimiento sindical, en el año ’50. De ahí que voy a nombrar a algunos dirigentes emblemáticos del gremio, como Roberto Prieto y José María Buffo, que murió en el exilio, en Neuquén, donde se transformó en dirigente de los gastronómicos de allí. Tan dirigente fue que murió siendo secretario de propaganda del sindicato de los gastronómicos de Neuquén.

             Puedo hablar también de Anastasio Haedo... Podría historiar mucho más sobre lo que los gastronómicos han aportado a este proceso de unidad del movimiento sindical que hoy vemos reflejado en el PIT-CNT. Pero el PIT-CNT fue un proceso de acumulación de mucha lucha y mucho sacrificio.

            Recuerdo que cuando hablé con Hugo Conde ‑que no está presente; quisiera que estuviera‑ le pregunté: “Hugo, ¿se reinstaló el Consejo de Salarios?” ‑los Consejos se reinstalaron con este Gobierno‑, y me dice: “Sí, firmamos”. “¿Cuánto lograron?” “Un 10%.” Casi lo abrazo. Pero se me ocurrió preguntarle: “¿Cuánto hacía que no tenían Consejo de Salarios?”. Me dijo: “Ocho años”. La primera ley de Consejo de Salarios fue en el año 1942. Desde ahí los gastronómicos ‑la Unión Cosmopolita de Mozos‑ estuvieron luchando por el Consejo de Salarios.

            Toda esa historia, esa buena historia de luchas, de victorias, de derrotas, en última instancia ha sido un proceso de acumulación a través del cual un pueblo ha ido generando los instrumentos para forjar su propio destino. Por eso es que hoy los recibimos a ustedes acá, en la Junta Departamental, como trabajadores, como hombres gremialistas, como hombres de un sindicato, como ciudadanos.

Ustedes son parte de nuestro Montevideo, y nosotros queremos no solamente reconocerlos, sino que también Montevideo reconozca lo que la Junta Departamental significa: un Parlamento pero también una institución abierta. Hoy hicimos un homenaje a los hermanos Fattoruso y ahora estamos recibiéndolos a ustedes para entregarles una imagen de la Puerta de la Ciudadela y para que, como trabajadores, firmen el libro, ese libro que comienza con la firma de Tabaré Vázquez y que se cierra con la firma de Lilí Lerena de Seregni, ese libro en el cual han firmado grandes intelectuales y grandes artistas nacionales y extranjeros.

Bienvenidos. Es un placer y un honor recibir a los compañeros representantes de esta organización gremial de tanta historia y trayectoria en nuestro país.

 

SEÑOR WEISS.- ¿Me permite, señor Presidente?

Queremos decir que nos sumamos a las palabras del señor Presidente.

 

SEÑOR SUÁREZ.- ¿Me permite, señor Presidente?

             Mi nombre es Gustavo Suárez e integro la Mesa Representativa del Secretariado del SUGU.

            En nombre del sindicato debo agradecerle el honor que nos produce en este momento este homenaje. Realmente no teníamos noción de a qué veníamos; sabíamos las bases de la invitación, pero que nos reciban de esta manera es para nosotros un honor. No puedo más que agradecerles, porque en la oportunidad en la que trajimos un planteo el Presidente nos recibió con los brazos abiertos; dijo que era algo a lo que había que darle de punta y hacha, y que lo íbamos a sacar adelante; me refiero al tema de la licitación de la plaza. Eso nosotros lo veíamos feo; estábamos perdidos. Pero con esfuerzo, esmero y la ayuda de ustedes se nos empezaron a abrir puertas. De esa instancia ya hace nueve meses. Incluso conseguimos cambiar fechas, ya que en aquel momento los pliegos no contemplaban el esfuerzo del trabajador y no hacían referencia a nada del futuro de nuestro trabajo. Yo siempre recuerdo las palabras del Presidente cuando asumió: “un uruguayo, un trabajo”. A nuestra edad nos sentíamos un poco venidos a menos, porque hoy por hoy es difícil conseguir trabajo por la discriminación que hay. No importa si el factor predominante es el saber, sino la edad que uno tiene.

Creo que nosotros en este momento estamos capacitados. Y en base a todo ese proceso de capacitación, estas empresas, estas grandes empresas gastronómicas como lo es La Pasiva nos han valorado en el sentido de respetar las categorías, la edad; no discriminan y no miran quiénes son los que entran. Simplemente, si hay trabajo, uno entra y trabaja. En ese camino estamos y vamos a seguir adelante.

Mis palabras para la Junta Departamental siempre van a ser de agradecimiento por haber franqueado, en varias oportunidades, el tema de cambiar la fecha de la licitación. Al día de hoy, la casa ganó la licitación, y por eso seguimos trabajando y hay más puestos de trabajo con mejor calidad. Incluso hubo compañeros que durante algunos meses se sintieron frustrados porque tuvieron que ir al seguro de paro, lo cual nos dolió, pero hoy están establecidos y trabajando. Seguiremos en la lucha.

Por todo esto, quiero decirles muchas gracias en nombre del sindicato y de los trabajadores de La Pasiva.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Ahora vamos a hacerles entrega de unos obsequios, entre los que se encuentra la Puerta de la Ciudadela.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

(Se suspende el registro de la versión taquigráfica)

(Es la hora 17:26)