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Recepción de Homenaje
del Presidente de la JDM a trabajadores de “El Popular” |
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Celebrado el 4 de
diciembre de 2009 |
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Área Legislativa - Departamento de
Taquígrafos |
(Se inicia el registro de la versión taquigráfica)
(Es la hora 15:05)
SEÑOR PRESIDENTE (Dari Mendiondo).- Damos comienzo a esta
recepción de homenaje que hacemos, en nombre de
Ese fue el cierre de una etapa histórica, la de una prensa de carácter obrero, popular y culto. Realmente podemos decir que los intelectuales que escribieron allí generaron una escuela de pensamiento en la vida política uruguaya. Podemos mencionar a dos de ellos: Atahualpa del Cioppo y Jesualdo Sosa; no quiero olvidarme de Armando González, de Ruben Yañez y de tantos otros: una inmensidad de hombres y mujeres de nuestra cultura que volcaron en las páginas del diario “El Popular” sus experiencias, sus ideas y también, por supuesto, sus pensamientos sociales, políticos e intelectuales.
El diario “El Popular” fue una gesta periodística de
décadas; fenece como diario el día en que la dictadura tomó 18 de Julio y barrió
con el pueblo en
Damos la bienvenida al Edil Marcelo Carrasco, gran amigo del hijo de César Reyes Daglio, también hombre de prensa que fuera secretario del sindicato del Centro de Obreros Gráficos. Don César Reyes Daglio, fundador del Partido Comunista, era el padre de Carlos Reyes, gran amigo del Edil Marcelo Carrasco y gran inspirador de sus ideas; hoy el Edil Carrasco está aquí, con nosotros.
Decíamos que no
podía pasar desapercibida la significación de esa prensa que fue el diario “El
Popular” y, en particular, el factor humano que
(Hilaridad)
_____ Aurelio es, realmente, un ejemplo de vida, de hombre de
prensa, de fotógrafo, de militancia, de convicciones, de coraje, de valentía. A
nuestro juicio ‑lo hemos conversado con algunos Ediles‑,
Con estas breves
palabras queremos dar la bienvenida a los trabajadores de “El Popular” e
invitarlos a figurar en el libro de visitantes de
Tiene la palabra el Edil Estavillo.
SEÑOR ESTAVILLO.- En nombre de la bancada del Frente Amplio, como coordinador de ella, quiero darles una calurosa bienvenida y decirles que me siento verdaderamente regocijado por este homenaje.
Es muy difícil hablar después de Dari Mendiondo ‑siempre nos pasa lo mismo‑, porque él es un libro abierto, un conocedor de la historia, sobre todo de la historia del movimiento obrero del Uruguay. Pero quiero contarles una breve anécdota y hacer una reflexión sobre ella.
El otro día, a
impulso de
Para nosotros, todos los homenajes que hacemos tienen ese carácter. También lo tiene, por supuesto, este que hacemos a los compañeros de “El Popular”. Nosotros, como trabajadores del medio obrero, como militantes sindicales que fuimos durante muchísimos años, supimos conocer el valor de “El Popular” acompañando las luchas de la clase obrera, y también sentimos la ausencia del diario durante muchos años después.
Yo no voy a hablar de anécdotas que ustedes conocen mejor que yo, porque las vivieron. Pero, realmente, estos homenajes tienen para mí ese carácter: mantener la memoria viva en todos los ámbitos ‑que los ciudadanos de Montevideo conozcamos esa historia‑ y devolver a todos los compañeros lo que la dictadura les robó. A ustedes les robó cosas materiales, como el trabajo. Quiso robarnos la dignidad, pero no pudo. Hoy, después de muchísimos años, la historia, que es porfiada, hace que ‑a veces pronto y, si no, como decía el compañero Salvador Allende, más tarde o más pronto, más pronto o más temprano‑ la verdad y la justicia resplandezcan y pongan a la gente en el lugar donde tiene que estar. A los otros también los pone donde tienen que estar. Son pocos; esperemos que sean más y que estén, sí, donde tienen que estar.
Yo les agradezco
muchísimo y agradezco, además, al Presidente de
Un abrazo grande a todos.
Muchas gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Tiene la palabra el Edil Marcelo Carrasco.
SEÑOR CARRASCO.- Yo quiero dar la bienvenida a todas estas personas. Si bien a algunos no los conozco personalmente, creo que oí anécdotas de casi todos, porque pasé la mitad de mi vida escuchando hablar de historias de “El Popular”.
Nosotros
arrancamos con Carlos Reyes, que era compañero de papá en
Nosotros empezamos a tener relación con todos ustedes hace un par de años, cuando pusimos una placa en el edificio Lapido.
Verdaderamente es un placer tenerlos a todos acá y poder conocer a quienes formaron parte de esta historia. Y, entre paréntesis, nosotros, como nueva generación que está iniciando la carrera política, nos sentimos contentos de poder tener estos referentes.
El hacedor nuestro ‑de mi familia, de mi viejo y mío‑ fue Carlos Reyes. Yo aún tengo recortes de artículos de Carlitos Reyes que sigo usando, porque están tan vigentes como si fueran de mañana. Es impresionante la pluma que había en este diario, el material humano que tenía “El Popular”. Los felicito por eso. También me felicito a mí mismo por estar con ustedes y le doy la bienvenida al eterno “El Popular”. Espero que los compañeros nos sigan enseñando a quienes tenemos la responsabilidad de trabajar en política.
Muchas gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Tiene la palabra el señor Edil Carlos Tutzó.
SEÑOR TUTZÓ.- Voy a ser muy breve, porque el objeto de este homenaje no somos nosotros sino los compañeros.
Simplemente quiero decir que concurrir a algo de “El Popular” es tremendamente emocionante, y lo es por tres razones. La primera, por una cuestión de formación personal; la segunda, porque “El Popular” tiene que ver con la memoria histórica de este país ‑memoria histórica que tanto cuesta rescatar, pero vamos avanzando‑, y la tercera, por el presente y el futuro de este país, que están ligados a esa memoria histórica y a los compañeros que están acá.
Yo vengo de una
familia que no era militante pero que compraba “El Popular”.
Recuerdo que una señora muy viejita lo llevaba desde el Buceo todos los martes
y sábados, porque era cuando se miraba la cartelera para ir al cine. Mis
hermanos y yo lo mirábamos, porque era lo que llegaba. Empezábamos mirando la
página editorial, el dibujo, el poema y, como jóvenes que éramos, también los
deportes. De a poco, mientras nos ensuciábamos las manos con aquella edición ‑porque
uno se enchastraba todo‑, íbamos “cazando” algo. Después de leer “El
Popular”, nadie podía negar que lo había hecho. Eso de alguna manera marcó a esa
juventud. Éramos jóvenes que leíamos y aprendíamos algo de la vida en medio de
las movilizaciones de trabajadores y estudiantes. “El Popular” nos ayudaba.
Cuando ingresamos
en
¿Qué hacíamos? Nos levantábamos temprano, íbamos a comprar el diario, al mediodía escuchábamos a Enrique y con eso ya estábamos armados para todo el día. Después, el 9 de julio de 1973, tuvimos la suerte ‑o la desgracia‑ de participar no en la entrada al diario pero sí en esa gigantesca movilización popular.
También nos
recordamos ensobrando; en la mishiadura,
los botijas de
Hoy podemos decir con orgullo pero con una modestia muchísimo mayor desde el punto de vista del tamaño, de los periodistas, etcétera, que en los quioscos de este país sigue estando “El Popular”, ya no como un diario sino como un semanario. Obviamente, no tiene el nivel del que hicieron los compañeros, pero trata de mantener viva una concepción y una historia que ustedes escribieron con letras de oro y que hoy nosotros escribimos con letras de estaño.
Les doy las gracias a todos ustedes.
Muchas gracias, señor Presidente, por permitirnos intervenir.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Quiero rematar esto con los siguientes comentarios.
Miro acá a Gadda y me acuerdo de su padre, Hermes Gadda; me acuerdo de Velia Ramírez, de Scorovich, cuyos padres conocí en la redacción de “Justicia” en la calle Uruguay. Miro acá a Couto Chassale y me acuerdo del “Tito” Chassale, de Gerardo Cuesta, esposo de Roma Chassale. Cuando entró “Perecito” le mostré la fotografía de Julio César Grauert, y me comentó: “Pensar que esa foto la tenía mi padre...”.
Con esto pueden tener una idea de lo que es la acumulación histórica en el plano social y político del Uruguay. Las cosas se dan pero son producto de algo, de un proceso de acumulación.
Recién Marcelo Carrasco comentaba que Carlitos Reyes,
secretario de Leopoldo Bruera en el Senado, trabajaba con José Carrasco. Cuando
Luis Iguini se jubiló le dijo que no iba a ir más como asesor suyo a las
Comisiones de Presupuesto en el Senado de
Además, compañeros, tener un Einstein acá, entre nosotros, siempre es importante; es como tener la sabiduría.
(Hilaridad ‑ Dialogados)
______¿Cómo no acordarnos de López, allá en la 22, ese pintor
loco, pero loco por las ideas? Era una maravilla, un ejemplo de vida en ese
Cerrito de
A Marino siempre le decimos “el paraguayo”, y él sabe bien por qué le decimos así. Fue compañero de Líber Arce.
Los invito a firmar el libro; luego serviremos un refresco para disfrutar de este encuentro con ustedes.
SEÑOR EPSTEIN.- ¿Me permite, señor Presidente?
Ya que flores van
y flores vienen, quiero recordar que esto que se supone debe ser un homenaje a
“El Popular” también es un homenaje a
Después vino el
homenaje que nos realizaron aquel 9 de julio en
(Hilaridad - Dialogados)
______”El Popular” fue el órgano de la clase obrera de este país, el que decía todo lo que la prensa grande escondía. El segundo ‑que debió haber sido el primero cronológicamente‑ fue el diario de don “Pepe” Batlle, que tanto tiene que ver con la historia de nuestro país.
No quiero que esto sea solamente un acto de justicia con los compañeros de “El Popular”. También quiero reivindicar a los políticos. La gente dice: “No me vengas a hablar de los políticos, por favor...”. Todos somos políticos cuando compramos un pan, cuando salimos a la calle, cuando levantamos una bandera, cuando festejamos algo.
Mi agradecimiento
a
Muchísimas gracias. Siempre reconoceremos este acto.
Era todo lo que quería decir.
(Dialogados)
SEÑOR SCOROVICH.- ¿Me permite, señor Presidente?
Yo estoy muy emocionado ‑los que me
conocen saben cómo es mi carácter‑, y digo que estoy muy emocionado
porque en estos pocos minutos que hemos estado acá, escuchando las palabras del
Presidente de
Acá un Edil dijo algo muy importante: nos robaron las máquinas pero no nos robaron lo demás; no nos robaron ni la cabeza ni el corazón.
Quería decir
estas palabras y agradecer enormemente la idea de
Por eso, en mi
nombre ‑y creo que en nombre de todos los compañeros‑, quiero
agradecer infinitamente a
Muchas gracias.
SEÑOR GONZÁLEZ (Aurelio).- ¿Me permite, señor Presidente?
Voy a ser muy breve.
Agradezco a esta Junta y a Dari, que habla de nosotros, de “El Popular”. Fue un hombre ‑como varios compañeros que están acá‑ que pagó con años de cárcel, de tortura, de capucha, y nos pone a nosotros, trabajadores de “El Popular”, como ejemplo, cuando está lleno de ejemplos por todas partes.
“El Popular” era un sentimiento. Los días, los años, a nosotros nunca nos pesaron. Jamás miramos el reloj para ver si nos teníamos que ir porque ya habíamos cumplido el horario; no, lo mirábamos para parar la hora, porque nos faltaba tiempo. Era realmente muy bonito. Es lindo trabajar cuando uno no siente el horario. Y no era un diario de salarios altos; no lo era, compañeros.
(Hilaridad ‑ Dialogados)
______Era un diario de salarios bajos y horarios largos. Sin
embargo, todos los compañeros éramos felices trabajando en ese diario que, de
alguna manera, estaba jugando un papel enorme: no existía
Y cuando llegó el golpe y hubo que ocupar, como tantos
trabajadores de este país, algunos ocuparon su lugar de trabajo y otros salimos
a registrar lo que estaba ocurriendo en las calles, en las fábricas, en los
mercados, en los frigoríficos. Así vimos una realidad: este pueblo luchando,
poniéndose al hombro la libertad de la gente. Los trabajadores fueron los
primeros, esas barriadas humildes, que
nunca han tenido el beneficio de una buena iluminación ‑excepto ahora‑,
o de un buen saneamiento, o de unas viviendas adecuadas. Aquellos trabajadores ‑también
de salarios bajos muchos de ellos‑ salieron a defender
(Aplausos)
______...que luego la historia quiso que se convirtieran en algo, diríamos, casi bello.
La dictadura quiso hacerse del archivo, pero no pudo. No voy a contar las historias, pero cuando preguntaron por el archivo no pudieron averiguar nada, no se les dijo nada. El archivo estaba escondido en un lugar muy difícil de llegar. Reitero, cuando ellos preguntaban dónde estaba el archivo, nadie les dijo dónde estaba. Algún trabajador, quizá de la construcción ‑al que, tal vez, nosotros le hicimos un reportaje o le sacamos fotos‑, cuando vio ese montón de latas en ese lugar oscuro, estoy seguro de que pensó: “Esto es un tesoro”. Y cuando agarró la primera lata ‑que pesaba‑, la movió y vio que sonaba como un sonajero, dijo: “Esto es un verdadero tesoro”. Y cuando abrió esa lata se encontró con que ese tesoro eran rollos de película. De alguna manera, era también un tesoro. Ese hombre no los entregó. Es más, las encontraron porque fueron a hacer reformas al lugar. Ese hombre, en vez de entregarlas, las metió por un ducto y las mandó desde el segundo piso al subsuelo. Fue así como estuvieron durante treinta y tantos años desaparecidas. Fíjense ustedes lo que es la historia, lo que se decía aquí, sobre que la justicia y la verdad siempre resurgen. Es como esa tierra que no da nada, que no da fruto, pero que cuando llueve, se abona y se trabaja, sí los da. Lo mismo pasó con esos negativos. Dieron su fruto un 31 de enero del 2006, después de 33 años y 8 meses, cuando descubrimos dónde estaban esos negativos desaparecidos.
Resulta que yo
sacaba fotos porque me gustaba y porque me sentía un campeón ‑que no lo
era‑, y ahora resulta que mientras clasifico los negativos en
Pero están los negativos que muestran a ese pueblo vibrante, con una esperanza enorme porque nacía el Frente Amplio para ser gobierno alguna vez. Compañeros, lo somos, tenemos otros cinco años más para seguir siéndolo y vamos a seguir profundizando.
Les quiero decir que me queda muy grande ese traje de Ciudadano Ilustre de Montevideo. Compañeros: creo que cualquiera de ustedes o en forma colectiva ‑como se está haciendo ahora‑ podrían ser homenajeados así. Simplemente agradezco esa distinción, y dejo claro que ese día, si llega, me voy a sentir realmente muy cohibido ante esa situación, porque soy un españolito que llegó aquí hace 60 años con una mano atrás y otra adelante. Yo llegué con un pantalón, una camisa y los zapatos; no tenía nada, ni familia. Es más, los primeros días dormí en la calle; sin embargo, que me rindan ese homenaje creo que es demasiado, compañeros. Igualmente, lo agradezco.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Quiero contarles una anécdota. Y si alguno estaba esa madrugada, puede corroborar que fue así.
Yo trabajaba en Pesce y Simeone, ubicada en Daniel Muñoz, a cuatro o cinco cuadras de “El Popular”, ubicada en la calle Justicia, esquina Lima. El diario salía el 28 de enero de 1957, y nos dieron cupones para venderlo con anterioridad a los trabajadores de las fábricas, para entregar el diario, efectivamente, el día viernes, que era cuando salía.
Recuerdo que en Pesce y Simeone éramos unos 70 trabajadores, y vendí 32 tiques.
En aquel entonces yo iba a trabajar en bicicleta; entraba a las 6:00 horas. Ese día llegué a las 5:30 a “El Popular”, y lo primero que veo es una montaña de papeles en blanco, que eran los que las rotativas estaban largando. Parados allí, sin hablar, estaban Alberto Suárez, Guillermo Israel y no recuerdo quién más. Entonces, digo: “Vengo a buscar el diario”, y me dicen: “El diario no salió, porque se rompió la imprenta”. Yo pensé: “¿Y ahora qué hago?”. Porque en la fábrica había gente que era muy amiga, pero había otra que te vivía criticando debido a que eras comunista: “Hacé esto, comunista”, o lo otro.
En la fábrica se había generado toda una expectativa por el diario. Toda una semana, diez, quince días, trabajando por el diario y llego sin él. Entonces, me dicen: “Che: ¿y el diario?”, y les respondo: “El diario no salió”. Me decían: “Comunista mentiroso, siempre lo mismo”, esto y lo otro.
(Hilaridad)
______Fue terrible. Se tuvo que traer a un técnico argentino, que siempre andaba con un cuchillo...
(Hilaridad)
______Bueno, aquí está el libro.
Tiene la palabra la señora Niurka Fernández.
SEÑORA FERNÁNDEZ.- Buenas tardes a todos los compañeros.
La verdad es que felicito este homenaje que nos están haciendo a parte de los compañeros de “El Popular”. En este momento siento angustia porque no estamos todos: éramos 250 los funcionarios de “El Popular” y acá estamos un montoncito. Quizás hubo algunos que no se enteraron de la reunión, pero otros están desaparecidos y otros fallecieron.
Lo que quería
recordar no era sólo la época de la dictadura, sino todo lo que en su momento
significó “El Popular” para
Creo que fue muy importante lo que significó “El Popular” a todo nivel, no sólo en la dictadura. Sufrimos todos, los cien compañeros, las trece compañeras que fueron presas. ¡Lo que nos robaron! El diario salía con partes blancas y partes escritas, porque nos censuraban.
Quería resaltar, entonces, la importancia que tuvo en todos esos años “El Popular” para el pueblo uruguayo. Ahí hubo contribución de todo el mundo: periodistas, linotipistas, los que trabajaban en las rotativas, en la administración, los que cuidaban el diario, todos; todos dimos todo. A veces no dormíamos 24 ó 48 horas para estar en el diario. Fue mucha gente la que formó ese diario, no sólo un periodista ‑que es muy importante porque, si no, no sale el diario‑, un fotógrafo ‑que es importante, porque, si no, no está la noticia plasmada‑, sino que había otros compañeros que eran muy importantes también.
Reitero que quería destacar lo que significó “El Popular” para el pueblo uruguayo. Fue muy importante políticamente y ayudó a que llegáramos a tener hoy al Frente Amplio por segunda vez en el poder. Esto lo digo con mucho orgullo.
Gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Mendiondo).- Les agradecemos la presencia y damos por finalizado el homenaje.
(Es la hora 15:50