ACTA
Nº 1.472
En
Montevideo, a los veinte días del mes de octubre de dos mil nueve, siendo la
hora dieciséis y ocho minutos, celebró SESIÓN EXTRAORDINARIA, la JUNTA
DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO, bajo la Presidencia de:
DON
DARI MENDIONDO, Presidente y
DOÑA
TERESITA AYESTARAN, 2ª Vicepresidenta
Secretaría de los
señores: Alejandro Sánchez, Secretario General y Hugo Ubilla,
Secretario.
Con la asistencia de
los señores Ediles:
TITULARES
MERONI, JORGE SÁNCHEZ, JAR
CALANDRA, MARIO FACCHINETTI, ANGEL
CURUTCHET, ÓSCAR OSTA, GUSTAVO
FERRER, PABLO NIEVES, DANTE
MARTÍNEZ, LUIS CANTERO, FITZGERALD
MACHADO, EDGARDO BRUM, BALTASAR
ESTAVILLO,
EDMUNDO GRAFFIGNA, DANIEL
RONDÁN, GLENDA
SUPLENTES
ESCOBAR, CRISTINA PÉREZ, CONSUELO
En uso de licencia los
señores Ediles Susana Pereyra, Cristina Ferro y Aníbal Gloodtdovsky.
SEÑOR
PRESIDENTE (Dari Mendiondo).-
Habiendo número en Sala, damos comienzo a la sesión extraordinaria convocada
para la tarde de hoy.
(Es
la hora 16:08)
HOMENAJE AL EX
PRESIDENTE DON JOSÉ BATLLE Y ORDÓÑEZ A 80 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN FÍSICA.
(EXP. Nº 2009-1236)
______Por
Secretaría se dará lectura a las licencias solicitadas.
SEÑOR
SECRETARIO GENERAL (Alejandro Sánchez).- Vamos a dar lectura a dos solicitudes
de licencia y a algunas adhesiones llegadas a
La
primera de ellas dice así:
“Señor
Presidente de
“Por intermedio de la presente
solicito, por razones particulares, licencia en el día de la fecha”.
“Sin más, saluda atentamente,
“Cristina Ferro”.
La siguiente dice así:
“Señor
Presidente de
“Solicito a usted se me conceda
licencia el día 20 de octubre de 2009 por razones personales.
“Saluda atentamente,
“Aníbal Gloodtdofsky”.
Asimismo, nos ha llegado una nota
que dice:
“Señor
Presidente de
“De
mi mayor consideración:
“Tengo el honor de dirigirle la
presente con el fin de felicitar y agradecer a ese Cuerpo el homenaje que le
rinden a José Batlle y Ordóñez a 80 años de su desaparición.
“El Uruguay no puede explicarse hoy
sin él. Fue, sin duda alguna, uno de los hombres políticos más importantes de
nuestra historia. Un visionario que siempre miraba al futuro.
“Hoy, al felicitarlos por la
iniciativa nos permitimos a su vez recordar sus palabras expresadas en 1918
que, con seguridad, marcarán nuestro camino en el futuro: ‘Se abre una época
nueva en nuestra historia. El Partido Colorado actuará en ella con una
libertad, con una independencia de acción que nunca ha tenido y podrá
ennoblecer su historia y enriquecer su programa con nuevos actos de progreso e
ideales cada vez más definidos’.
“Saluda a usted Atte.
“Pedro Bordaberry
“Secretario General del Partido
Colorado”
(Ocupa
______La
siguiente nota dice:
“Sr.
Presidente de
“Dari Mendiondo
“De
mi mayor consideración:
“No pudiendo acompañarlos tal como
hubiera querido en este homenaje a José Batlle y Ordóñez, quiero hacer llegar a
Usted, a
“En momentos singulares en que
nuestra sociedad se prepara para definir el rumbo que seguirá el país en el
futuro, recordar la figura de Don José Batlle y Ordóñez es sin duda un acto de
particular significación. Su figura es emblema de una etapa histórica,
fundacional, en la que el Uruguay, a través de profundas reformas estructurales
orientadas a la ampliación de derechos y la construcción de un Estado al
servicio de la gente, marcó por décadas la construcción de un Uruguay en el que
hombres y mujeres de los más diversos sectores de la sociedad tuvieran igualdad
de oportunidades, derechos y responsabilidades.
“Hoy, el recuerdo de José Batlle y
Ordóñez es una referencia ineludible a la hora de mirar hacia el futuro y
comprometernos con la construcción de una sociedad cada vez más humana, justa y
solidaria.
“Reciban un fuerte abrazo”.
La
nota está firmada por el señor Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich.
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor
Edil Fitzgerald Cantero.
SEÑOR
CANTERO.- Muchas gracias, señora Presidenta.
A nosotros nos gusta recordar más las
fechas agradables, como los natalicios, pero sin duda no podíamos dejar pasar
estos 80 años de la desaparición física de don José Batlle Ordóñez que se están
cumpliendo en el día de hoy.
Vamos a hablar de un hombre que
tiene un sitial de privilegio en nuestra historia, y para muchos de nosotros en
nuestras vidas y en nuestras acciones futuras.
José Gervasio Artigas es el mejor de
todos los orientales, y José Batlle y Ordóñez es el mejor de todos los
Presidentes orientales. Ante esa figura estamos. Una figura de estas
características genera elementos que nos atraen la atención y nos habilitan a
hablar horas sobre su vida, su obra, su pensamiento, su ideología. Para muchos
de nosotros el batllismo es una ideología; una
ideología que tiene más de cien años y está totalmente vigente.
Quiero señalar un motivo estructural
que demuestra la permanencia del batllismo, y otro,
coyuntural. Este último es el de la crisis financiera internacional que se
desató hace un año.
La
salida que se vislumbra en estos momentos se da por el lado del Estado, porque
el Estado debe ser el que equilibre e iguale las relaciones que se dan en una
sociedad; es el Estado el que está cubriendo las fallas que el mercado por sí
genera. Las fallas del mercado y del sistema capitalista que nos rige deben
contar con un Estado atento que ampare, que proteja, que controle, que regule.
El batllismo no es sinónimo de un Estado
omnipresente, pero sí lo es de un Estado que garantice que no haya sectores
avasallados ni sectores avasallantes.
El otro elemento, el estructural,
está dado por soñar el porvenir. Siempre habrá batllismo
mientras haya batllistas que estén proyectando el
futuro y adelantándose a él.
Podemos hablar de la faceta juvenil
de Batlle, de su personalidad autodidacta, de sus profundos estudios, por
ejemplo, de los clásicos. Inspirado en Aristóteles, sobre todo en su teoría de
las revoluciones, proyectó un país de clase media donde los extremos no fueran
tan fuertes, porque los extremos no son buenos para la sociedad. Luchó para que
la brecha entre ricos y pobres fuera pequeña y se igualara para arriba.
Podemos hablar de su faceta como
periodista, de sus brillantes columnas y editoriales firmados por él o bajo un
seudónimo. Podemos hablar de su amor por la vida, de su lucha contra los juegos
en los cuales eran castigados los animales, como por ejemplo las corridas de
toros, la caza de palomas, las riñas de gallos. También luchó contra el boxeo.
Del mismo modo, podemos hablar de su permanente preocupación por los derechos de
las mujeres, por la educación, por los derechos sociales. Podemos hablar del
creador de una organización partidaria que está basada en la libertad, en el
voto secreto, en las asambleas, en el debate permanente.
Fue un hombre de diálogo y dispuesto
a confrontar ideas siempre. Basta con leer las actas de las Convenciones
coloradas en las que debatía ‑lejos de abusar de su poder‑ de igual
a igual con sus pares.
Voy a dar lectura, señora
Presidenta, a la declaración política que hizo
“
“Todos los ciudadanos de buena
intención tienen un puesto en nuestras filas. Aquellos que antes nos
acompañaron, queden para ratificar su actitud. Aquellos con quienes antes no
contamos, vengan ahora para que puedan reparar en lo futuro el doloroso error
que cometieron al no acompañar a Batlle durante su vida, en la generosa obra de
mitigar dolores, reparar injusticias, iluminar con la verdad y la ciencia todos
los espíritus y enaltecer la condición humana allí donde hubiese un hombre, sin
preguntarle quién era, de dónde venía, adónde iba, qué pensaba, qué creía,
bastando su necesidad de amparo para que fuera ayudado.
“La ideología y la organización batllista serán mantenidas en todo su principismo.
Será en lo futuro nuestro partido lo que deba ser para honrar dignamente su
pasado. El país entero sabe, así, cuál será nuestra conducta y cuál la meta que
anhelamos alcanzar.
“Y ahora a cada ciudadano
patrióticamente inspirado, que quiera enaltecer su acción cívica en la
excelsitud de la ideología de que Batlle fue maestro y cultor, toca
solidarizarse íntima y firmemente con el futuro de nuestro partido, a fin de
mantener lo conquistado, realizar lo programado y completar nuestras
aspiraciones de mejoramiento nacional.
“Llegamos del pasado cargados de
laureles: nos ponemos en marcha para aumentar esa gloriosa carga.
“Todos los que están agobiados por
la injusticia son nuestros protegidos.
“Todos los que no están cegados por
el prejuicio nos esperan. Con estas palabras de Batlle afrontamos el porvenir.
Viejos y nuevos correligionarios: preparaos para vencer”.
Señora Presidenta: a 80 años de su
fallecimiento, Batlle y Ordóñez sigue y seguirá constituyendo para nosotros, batllistas y colorados, un desafío a mejorar constantemente
y una referencia para mirar con optimismo el futuro. Batlle y Ordóñez sigue y
seguirá siendo para todos los orientales un orgullo y un ejemplo a seguir.
Muchas gracias.
(Aplausos)
SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor Edil Carlos Iafigliola.
SEÑOR IAFIGLIOLA.-
Gracias, señora Presidenta.
En primer lugar, quiero hacer
referencia a que somos quienes vamos a hablar en nombre del Partido Nacional, y
por ello deseamos agradecer a los compañeros que nos dieron esta representación
para adherirnos a este sentido homenaje que se hace con motivo del 80º
aniversario del fallecimiento de don José Batlle y Ordóñez.
En
el momento en que el coordinador de nuestra bancada, el Edil Daniel Graffigna,
me trasmitió esta designación, sentí como un doble desafío. Varias veces hemos
participado en homenajes en esta Junta Departamental para hacer referencia a
hombres y prohombres de nuestra patria, pero en este caso el desafío era doble:
en primer lugar, porque teníamos enfrente a don José Batlle y Ordóñez, un
hombre que tuvo enfrentamientos duros con el partido en el que milito, el
Partido Nacional; y, en segundo lugar, señora Presidenta, porque también fue un
rival duro de
Cuando
a uno le toca hacer referencia a algunos de esos hombres o prohombres de
nuestra patria debe hacer una síntesis de lo que ha visto en los libros y de lo
que le han trasmitido sus mayores, y en esa síntesis me siento muy cómodo al
representar hoy a mi partido pues sé que se está homenajeando con justicia a
uno de esos grandes hombres que ha tenido nuestra patria, a una de las figuras
políticas públicas más importantes que ha tenido nuestro país en la primera
mitad del Siglo XX.
Estamos homenajeando a don José
Batlle y Ordóñez, hombre que estuvo dos veces en
Don José Batlle y Ordóñez fue, sin
lugar a dudas, uno de esos Presidentes que llevó adelante una democracia fuerte
basada en un Estado fuerte, arraigada, también, en la clase media de nuestro
Montevideo.
Homenajeamos al Presidente don José
Batlle y Ordóñez que desarrolló fuertemente la industria en nuestro país; al
Presidente que llevó adelante, como decía recién, ese modelo de Estado fuerte,
protector, que hizo que por esos tiempos se pudiera ir definiendo a nuestro
país como
Homenajeamos al José Batlle y
Ordóñez que con esa visión de Estado fuerte abordó los temas económicos de la
vida del país, y de ahí la gran participación en la nacionalización del Banco
de
Otra faceta muy importante en la
vida de don José Batlle y Ordóñez mencionada recién por el Edil preopinante fue
su papel de comunicador. A uno le cuesta aceptar algunos momentos de su
participación en el diario “El Día”, del cual fue fundador. Quizás a la luz de
la historia uno no los comparta, pero sin duda fue desde ese diario que después
se luchó por la libertad y por la democracia en períodos bastante oscuros de la
vida de nuestra patria.
Recordamos hoy, en el 80º
aniversario de su fallecimiento, al don “Pepe” ‑y perdónenme, pero creo
que muchos lo han conocido como “Pepe”‑ de las leyes sociales, una de las
facetas que más conocemos. Quizá fue uno de los elementos más fuertes de su
actividad política pública el llevar adelante leyes sociales que cambiaron, en
parte, la visión que se tenía sobre el trabajador, dándole el lugar que le
correspondía, achicando la jornada laboral, amparándolo más, exigiendo a los
patrones el seguro por accidente. Realizó un despliegue de leyes sociales que
amparaban al trabajador, pero también ‑como recién decía el Edil Cantero‑
se ocupó de la defensa de los derechos de la mujer, un tema también muy
importante. Si a don “Pepe” Batlle se lo pudiera definir haciendo referencia a
un solo tema ‑cosa que en realidad no es posible‑, yo lo definiría
como el Presidente de las leyes sociales de nuestro país.
Señora Presidenta: para ir
terminando, más allá de esas diferencias que yo marcaba en el plano filosófico
y religioso de algunos momentos de la vida de don José Batlle y Ordóñez ‑ni
que hablar de lo que fueron los duros enfrentamientos con monseñor Mariano
Soler‑, en estos tiempos tuvimos la oportunidad de escuchar anécdotas de
hombres de fe, de hombres de
Recuerdo una de ellas. Cuando fue
elegido el Papa León XIII, don José Batlle y Ordóñez le envió una carta
felicitándolo, y cuando León XIII fallece decreta en nuestro país duelo
nacional. Esto, más allá de las afirmaciones que hoy hacía, muestra una faceta
suya muy interesante. También cabe destacar la traída desde Turquía a Uruguay
de los restos del hermano de un sacerdote, el padre Cúneo, cosa que hizo con
mucho cariño.
Por último quiero hacer el cuento ‑que
muchos de ustedes conocen‑ de lo que fueron sus últimos días en el
Hospital Italiano, que en ese tiempo estaba comandado por las Hermanas
Capuchinas. Cabe destacar esa relación de sus últimos tiempos, especialmente
con una hermana italiana que estaba al frente del hospital. Esa relación tan
fuerte hizo que don “Pepe” tuviera la gentileza de entregarle a esa hermana,
durante muchos días, un ramo de rosas por lo bien que estaba siendo cuidado.
Ella siempre le decía que eran para
(Hilaridad)
______Esa
misma hermana fue quien lo tuvo en sus brazos en el momento de partir, y
después lo acompañó en el cementerio para despedirlo.
Señora Presidenta: desde el Partido
Nacional adherimos plenamente a este sentido homenaje, porque estamos frente a
un hombre de nuestra patria que tuvo gran adhesión popular, un gran caudillo,
un gran líder del histórico Partido Colorado, que dejó, sin duda, una huella
que se ve hasta el día de hoy. Hoy son muchos, dentro y fuera del Partido
Colorado, que se dicen batllistas, y eso es porque la
obra, el pensamiento y la acción de don José Batlle y Ordóñez dejó una huella
muy fuerte en la vida de nuestra patria.
Muchas gracias, señora Presidenta.
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra la señora
Edila Glenda Rondán.
SEÑORA
RONDÁN.- Gracias, señora Presidenta.
Aunque para los demás compañeros que
no integran el Partido Colorado pueda resultar una cosa sencilla hablar de don
José Batlle y Ordóñez, no lo es. Hablar de Batlle y Ordóñez nos pone, en primer
lugar, en una circunstancia de muchísimo respeto, en segundo lugar, de mucha
reflexión, y, en tercer lugar, de una profunda emoción.
Quienes sentimos, creemos,
aseguramos que somos batllistas sabemos que en
nuestra espalda cargamos una mochila muy pesada, porque contiene los
principios, las enseñanzas, las luchas de don José Batlle y Ordóñez. Para
cargar esa mochila con dignidad hay que cumplir realmente con esas cosas tal
como si fuera una religión. No se trata de que sea un dogma sino, como dijo el
Edil Cantero, de una ideología, que es lo que necesariamente debe sustentar a
un partido político: si no está esa ideología, no está el partido político.
Entonces, es obligación de cada uno de los que nos sentimos batllistas,
de los que asumimos el compromiso, de los que hacemos una especie de acto de
fe, conservar esos principios como un conjunto de elementos sagrados ‑no incambiables, porque la historia tiene coyunturas que
requieren, de pronto, otras cosas‑ de los que no se debe abdicar nunca si
se tiene dignidad.
Es difícil definir a Batlle y
Ordóñez. El discurso del Edil Fitzgerald Cantero fue
realmente estupendo, pero yo lo voy a enfocar por otro lado, porque acercarme a
lo que hace un politólogo, señora Presidenta, para mí es muy difícil. Yo lo voy
a hacer desde los sentimientos y desde mis convicciones.
Si yo tuviera que definirlo diría
que fue un revolucionario de su tiempo, con dos vetas: fue el revolucionario
que tomó las armas en
Sus dos grandes maestros fueron Ahrens y Krause. Ellos le imprimieron, además de toda la
ideología del batllismo, un sentido profundo del
humanismo. De allí surgen todas las cosas que señalaron los Ediles
preopinantes, porque detestaba cualquier forma de violencia, no sólo contra las
personas, sino también contra los animales.
Era un hombre profundamente
humanista, y eso fue lo que lo llevó a preocuparse tanto por la mujer. Tuvo una
sabiduría que pocos hombres en el Gobierno son capaces de tener. Profundizó,
buceó, se metió dentro del alma femenina, y eso no es fácil, señora Presidenta,
porque las mujeres no somos iguales a los hombres. Él supo desgranar los
sentimientos de las mujeres, esos deseos, esas frustraciones, de tal manera que
nos dio cosas importantísimas, como
Si
hay algo en lo que yo defino a Batlle es en el amor, y no sólo en el amor al
ser humano, a su patria, a los hombres y mujeres del Uruguay ‑a todos por
igual‑, sino por el amor que le tuvo a esa mujer, que en esa época le
hizo transgredir todas las normas y echarse encima todo lo que estaba en
contra. Pero cuando el amor, señora Presidenta, es realmente fuerte, no hay
absolutamente nada que lo detenga.
También nos dio el derecho a votar,
y eso no es poca cosa; cierto es que esto tuvo un impulso enorme en nuestro
país y después nos fuimos quedando.
Quisiera destacar, con palabras de
Batlle, algunas cosas que me parecen bien importantes; algunas de ellas ni
siquiera son políticas, señora Presidenta, sino que tienen que ver con eso que
hace de un hombre o de una mujer política un ser humano. Esto es bajarlo del
bronce para ponerlo a la altura de lo que somos todos los demás, porque eso son
todos los grandes hombres que ha prohijado esta patria.
Cuando todavía no tiene ninguna
relación con Matilde, le escribe a su hermano y le dice:
“¡Qué
mujer Matilde! Si yo fuera capaz de amar y ella no estuviera ligada a otro
hombre por un vínculo indisoluble; ¡oh! ¡Qué puesto tan alto yo daría en mi
corazón! Pero no soy nada de esto y una amistad sincera y tranquila, me la hace
apreciar tal vez mejor de lo que la apreciaría de otro modo”.
Es
decir que, aun amándola, no lo dice porque entiende que no es pertinente. Estos
son los primeros destellos del amor en el corazón de este hombre, que amó y con
todo, señora Presidenta; amó con el alma, pero también con el cuerpo, con esa
fuerza y con esa pasión que caracterizó a Batlle y Ordóñez.
También
quiero hacer referencia a uno de los grandes dolores de don “Pepe”, porque
sufrió la pérdida de su mujer pero, antes, la pérdida de una hija. Él dice así:
“Yo adoraba la alegre y dulce luz de
su sonrisa, la honda serenidad de la mirada, la majestad de las líneas
helénicas, el timbre cariñoso de la voz, la claridad y la bondad de su alma...
yo descansaba de la lucha al contemplarla; el único orgullo de mi vida, era mi
esperanza de un dulce anochecer de mi existencia”.
No pudo lograr eso, señora
Presidenta, porque obviamente no murió en brazos de Matilde ni de Ana Amalia.
La vida le reservó otras cosas, y uno sabe que puede escapar de muchas cosas,
pero no del destino.
Quiero
detallar otra cosa, prácticamente para terminar, y es con respecto a la
cultura, esa respecto a la que en general los gobernantes hacen un poco la
vista gorda. Cuando hay que recortar presupuestos, se recorta la cultura, y eso
ocurre en todos los Gobiernos. Batlle dice lo siguiente:
“Lo
que se emplea en la generalización de la cultura intelectual, por ejemplo, no
es un gasto reproductivo. Son capitales que no dan intereses en dinero. Pero es
un aspecto de progreso moral, que no debe quedar fuera de la iniciativa de los
hombres de gobierno”.
A
Batlle le importaban esos hombres y mujeres a los que les había dado
Por último, tantos años de estudio
de don “Pepe” me han llevado a concebirlo en su totalidad, y quiero expresar
algo. Era un hombre laico, pero no era un hombre contrario a ninguna religión:
entendía que la religión no debía ser parte del Estado. Por eso, para nada me
llaman la atención las palabras del Edil Iafigliola,
porque relata cosas que sucedieron. Pero,
filosóficamente, partiendo de Ahrens y de
Pons, era humanista; por lo tanto, era espiritualista y deísta. De ahí su
famoso poema “Como se adora a Dios en un altar”.
Batlle era un deísta; creía en Dios,
pero no en ninguna religión. Creía en esa conjunción profunda del hombre y de
lo que el hombre cree. Por eso, cuando separa
“El Estado no sostiene religión
alguna; reconoce a
Son
normas que hasta hoy en esta Junta Departamental mantenemos exonerando a todas
las comunidades religiosas. Separó
Me gustaría leer algo, porque creo
que se ajusta a estos días en que no sabemos qué es lo que va a pasar este
domingo después de que se abran las urnas.
Luego
de una derrota sufrida por Batlle, él dice lo siguiente:
“Son vaivenes de la política (...) en
las democracias se vence o se es vencido. Lo hecho está hecho. Ahora debemos
solamente preocuparnos de salir lo mejor posible de esta derrota”.
Es
decir que la derrota debería ser para nosotros, mujeres y hombres políticos,
eso. Como yo he militado siempre en
En
Muchas gracias, señora Presidenta.
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor
Edil Baltasar Brum.
SEÑOR
BRUM.- Señora Presidenta: ochenta años de la muerte de Batlle son, sin duda,
ochenta años de perspectiva de la obra de Batlle.
Batlle es claramente un hombre y sus
circunstancias. Es un hombre que vivió su época, su momento histórico, con la
mayor profundidad, con la mayor pasión, pero sustantivamente con la mayor
serenidad de proyectar un país hacia adelante. Don José Batlle y Ordóñez fue
esencialmente un republicano, don José Batlle y Ordóñez fue esencialmente un
demócrata, pero, fundamentalmente, don José Batlle y Ordóñez fue un visionario
que supo proyectar el Uruguay hacia el futuro.
El Uruguay de esa época, a comienzos
de los años locos, era apenas un pueblo, un pueblo que despertaba con sangre
porque salía de guerras, que despertaba en la enemistad, en la diferencia,
porque las guerras y las diferencias habían sido profundas. Don José Batlle y
Ordóñez tuvo una sola causa y una sola meta: unir a los uruguayos; construir
una patria profunda y unitaria; construir un Uruguay para todos, para nuestros
hijos y para los hijos de nuestros adversarios. Don José Batlle y Ordóñez
rompió con una tradición del Uruguay: la que enfrentaba hermanos contra
hermanos, la que hacía que se mataran entre hermanos, que el que pensaba
diferente era el enemigo. Rompió con esa tradición para crear una nueva
tradición, que es que aquel que piensa diferente a nosotros es parte de
nosotros mismos, es parte de la esencia de nuestro país, y sustantivamente es
parte del posible progreso de este país. Era impensable para don José Batlle y
Ordóñez, era absolutamente impensable para don “Pepe” un país que no incluyera
a todo el mundo: a los que pensaban diferente, a los que promulgaban ideas
diferentes, a los que provenían de distintas clases. Pero además era impensable
construir un país que no fuera capaz de albergar a aquellos que habían nacido
en diferentes lugares, porque también construyó aquel Uruguay en base a todos
aquellos que a veces por motivos económicos pero muchas veces por motivos
filosóficos eran expulsados de su país. Don José Batlle y Ordóñez les abría las
puertas a todos. ¿Para construir qué? Para construir ideología; también lo
hacía para eso.
Don José Batlle y Ordóñez tuvo la
visión de darse cuenta de que los países monocircunstanciales,
los países de monopensamiento eran países que no se
desarrollaban. Los países que mantenían una sola filosofía, en los que había un
solo vencedor, en los que había una sola visión de país no se desarrollaban;
solamente se desarrollaban y se impulsaban hacia el futuro aquellos que sabían
amalgamar las diferencias, porque en las diferencias estaba la riqueza de los
países. Así supo traer anarquistas expulsados de otros de países; así supo
incluir en los Gobiernos a aquellos que pensaban diferente; así supo respetar
filosofías ‑aun en la discrepancia‑ de personas que venían de otros
países. Esa es la esencia del batllismo; ahí está el
legado de don “Pepe” Batlle, que es la tolerancia y la posibilidad de proyectar
el país hacia adelante. Créanme que esa es una deuda que tenemos los uruguayos
de hoy; esa es la deuda de los uruguayos de hoy.
Yo
creo, al mirar la perspectiva histórica, la esencia, que lo más importante a
rescatar en la figura de don “Pepe” Batlle es que aquellos que pensamos
diferente podemos construir una patria a futuro. Eso es lo que tenemos que
salir a pensar después de este homenaje a don José Batlle y Ordóñez. Podemos
hablar del don José Batlle y Ordóñez que construyó carreteras, que construyó
bancos, de las leyes sociales, de las grandes obras, pero la gran obra de don
José Batlle y Ordóñez fue la construcción de un Uruguay republicano, en el que
todos estamos orgullosos de vivir, en el que todos podemos convivir, en el que
podemos sentir y disentir, pero sustantivamente podemos amalgamarnos para
construir algo hacia el futuro.
Don José Batlle y Ordóñez pudo proyectar
un país hacia el futuro en el que cabían todos, no importaba lo que pensaran,
no importaba de dónde vinieran, no importaba de qué color fueran. Ese país era
para todos. Creo que eso es la esencia del pensamiento batllista,
y la esencia de lo que tenemos que rescatar. No hay más enemigos, sino
adversarios. Acá hay adversarios y vamos a discutir hasta que las velas ardan ‑como
decía don José Batlle y Ordóñez‑ porque siento que tengo la obligación de
construir un país con quienes piensan diferente.
Es muy fácil estar en un lugar donde
todo el mundo piensa igual; es muy fácil estar en una discusión en la que todo
el mundo le dice amén al otro; lo difícil es construir lo otro, porque eso es
lo que proyecta el Uruguay hacia el futuro. El Uruguay fue el país más
desarrollado de su época, porque supo amalgamar a quienes pensaban diferente.
Mientras otros se mataban porque pensaban que dios venía de tal lado o de tal
otro, el Uruguay supo amalgamar las diferencias. Yo creo, reitero, que esa es
la esencia del batllismo, y creo que es la esencia
que tenemos que rescatar todos.
Este domingo en las calles de
Montevideo, cuando todos los partidos políticos levantábamos nuestras banderas
en esa gran fiesta cívica que se vivió, le hicimos
honor a don José Batlle y Ordóñez. El domingo que viene, cuando todos votemos y
acatemos la resolución de las urnas, también le
estaremos haciendo un gran homenaje a don José Batlle y Ordóñez.
Quiero terminar diciendo algo que se
dijo en
¡Arriba los corazones, y viva
Batlle!
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra la señora
Edila Consuelo Pérez.
SEÑORA
PÉREZ (Consuelo).- Muchas gracias, señora Presidenta.
En este homenaje por los ochenta
años de la muerte de José Batlle y Ordóñez debo expresar que para mí es un
profundo orgullo sentir que soy una mujer batllista.
Batlle formó el modelo de la sociedad en que vivo, y eso lo he llevado con
muchísimo orgullo durante todos estos años.
Creo
que José Batlle y Ordóñez dejó en este país algunas marcas. Muchas veces
hablamos de las marcas uruguayas que dejó la época del batllismo,
que llegaron hasta nuestros días y que se proyectan hacia el futuro. Sin lugar
a dudas, estas marcas están vivas en la gente y parecería que, aun habiendo
sido hechas hace tanto tiempo, son parte hoy de nuestra cultura.
Quiero
poner siete ejemplos de cosas que él hizo que para mí representan el amor al
prójimo que él sentía. En primer lugar, mi querida amiga,
En
ese entonces fueron prohibidos todos los espectáculos que se basaran en la
crueldad ejercida sobre los animales. Quedaron prohibidas para siempre las
corridas de toros, el tiro a la paloma, las riñas de gallos, y para él el boxeo
era una mala palabra.
Se
empezó a formar la gran cadena de mujeres y sus enormes luchas. Fue uno de los
primeros propulsores de la protección a la mujer en lo que tiene que ver con
violencia doméstica, y estableció el divorcio a favor de la parte más débil: hubo
divorcio por sola voluntad de la mujer, la cual así pudo liberarse de una gran
carga para su tiempo.
Fue
suprimida la pena de muerte, un avance que aún hoy no pudo imponerse en todo el
mundo. En ese mismo sentido, se estableció la posibilidad de la libertad
condicional para superar y suavizar la dureza de muchas sentencias judiciales.
Estoy hablando, sin lugar a dudas, de su gran amor al prójimo.
Se
estableció en
Se
creó una asignación universal: las pensiones a la vejez que no se otorgan en
virtud de los aportes a la seguridad social, sino por el mero hecho de residir
en mi querido país, el Uruguay, haber cumplido los 65 años y no tener recursos.
Se
creó una segunda asignación universal: todos los habitantes del país faltos de
recursos quedaron habilitados para exigir al Estado los alimentos necesarios o
un techo bajo el cual abrigarse, lo que dio en llamarse el derecho a los medios
de vida. Sin lugar a dudas, señora Presidenta, usted verá que son las marcas
que rigen la vida de los uruguayos.
No
quiero extenderme demasiado ‑es mucho lo que se puede decir‑, pero
sí quiero señalar que siento que él modificó el ser nacional, el ser de mi
país. Por eso dije al empezar que Batlle había hecho época. Batlle fue el más
grande educador. Educó cambiando el fuero íntimo de la gente. Innovó en la
ordenación de los valores. Modificó el ser nacional, que es la única manera de
cambiar los países. Batlle hizo gente nueva. La patria no es otra cosa que un
conjunto de afectos y de rechazos compartidos, y en ese fondo misterioso Batlle
sigue presente en lo que amamos, con tal fuerza que nos va la vida en esto.
Muchas
gracias.
¡Viva
Batlle!
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor
Edil Dari Mendiondo.
SEÑOR
MENDIONDO.- Muchas gracias, Presidenta.
En nombre de la bancada del Frente
Amplio asumimos la responsabilidad, y les agradezco a mis colegas, a mis
compañeros, por adherir a esta iniciativa del Edil Fitzgerald
Cantero, del Partido Colorado, de hacer una sesión especial en torno a la
personalidad de don José Batlle y Ordóñez.
Efectivamente, como dice
El
país también luchaba por abrir campo a lo nuevo que surgía en el mundo: las
técnicas; las técnicas de producción, las técnicas en el transporte. Aparecen
en Uruguay los ferrocarriles. Los saladeros pasan a ser sustituidos por
sistemas de enfriamiento de las carnes: los frigoríficos; hay barcos
frigoríficos que van hacia el mercado europeo, particularmente al mercado
inglés. Asimismo, también se va desenvolviendo una industria nacional, nativa:
en Uruguay se empiezan a producir cosas para el consumo interno, a través de
industriales, artesanos y grandes iniciadores de las formas de producción, que
le fueron dando al país una capa social que nos ha ido identificando como un
país de capas medias. A su vez, generó la base de un Estado basado en una
concepción liberal, pero no liberal ortodoxa, sino liberal progresista; se ha dicho
que estaba inspirada en el liberalismo de George, de origen norteamericano.
También en Estados Unidos, luego de la gran guerra civil de 1865, se abría un
marco de afirmación del país como potencia industrial.
Entonces,
había diferentes concepciones. ¿Hasta dónde la propiedad privada debía ejercer
el dominio y el control absoluto de la producción, del intercambio y, por
supuesto, de las ganancias que generaba ese proceso productivo? ¿Cómo el Estado
debía influir y participar de tal manera que protegiese, por un lado, al
capital y, por otro, al eslabón más débil en esa cadena productiva, que eran
las masas trabajadoras? Batlle, como bien decía
Claro,
ustedes se preguntarán cómo este hombre que habla tan bien de Batlle no es
krausista. Porque yo creo que habría que haber ido más lejos, un poco más
lejos, en la teoría de la filosofía, en la interpretación de la realidad, de la
naturaleza, de la sociedad, del mundo, de la historia y del papel decisivo que
los hombres juegan en la producción. Teniendo en cuenta ese papel que juegan
los hombres en la producción es que me hice adepto a las teorías de Engels y de Marx, discípulos de Hegel, quien fue el
descubridor de la concepción dialéctica de la vida. Como decía Heráclito, nadie
puede bañarse dos veces en las mismas aguas de un río: todo fluye, todo cambia,
todo se transforma. Ese cuadro de filosofía y de construcción de un país...
Porque tenemos que ver qué era Montevideo. Ahí tenemos la declaración de 1828
en Río de Janeiro, cuando Brasil y Argentina, con el aval de Lord Ponsonby, declaran que
Ese
cuadro de formación del país, de identidad, ¿se concebía en el camino de una
filosofía radical, o en el de una filosofía que contemple los aspectos
radicales y los aspectos conservadores que tiene el desarrollo de la sociedad?
Se puede decir que Batlle quedó ahí, y nos ha dado ‑como aquí se ha dicho‑
una nación con un Estado afirmado, con una concepción democrática, con una
concepción progresista que aprendió en su juventud.
No voy a referirme a la visita de
Batlle a Buenos Aires, cuando tuvo que irse del país porque lo amenazaron de
muerte. Batlle no fue sólo un joven idealista, sino que también fue un
combatiente. Él estuvo en la guerra del Quebracho: era capitán; combatió; fue
prisionero; terminó en la cárcel, y sufrió la prisión junto con sus compañeros.
Hay una carta de Santos a José Batlle y Ordóñez que dice:
“Sr.
Dn José Batlle y Ordóñez
“Pte.
“Querido
toro de Veragua
“Te remito el Boletín de la Nacion, por la cual verás que á tu simpatico
Másimo Peres lo (...) en el
Paso de Mazangano. Ten los por seguro que como el
Chaná acabarán todos Vds: principistas jodidos,
perros de los Ramírez, etc.
“Ojalá no tengas tu que verte algun dia en una condición paresida no haga el diablo que te dé por realizar alguno de
esos sueños de revolusion que no te dejan dormir, ó
pesadillas que te paran esa cabellera troyana y erissan
tu bigote filosófico.
“Tuyo
“Santos”
¡Dios me salve de esos cariños!
(Hilaridad)
______En
ese cuadro tuvo que irse a Buenos Aires.
No voy a describir toda la
entrevista que le hace el periodista argentino. Pero dice:
“Su
aspecto simpático, sus modales suaves y el tranquilo método de su raciocinio,
no denotan al hombre de pasiones vehementes;” ‑al que se refería
Luego dice:
“Después del último movimiento
revolucionario ‑en que tomó parte, organizando aquí en Buenos Aires un
batallón” ‑todavía existe ese cuartel donde se organizaban los jóvenes en
1886 para cruzar en lanchones el río Uruguay y dar la batalla en el Quebracho‑
“con la mejor juventud montevideana, José Batlle creyó que si la columna
revolucionaria había perecido en el Quebracho, la idea de la revolución quedaba
triunfante en el espíritu público” ‑se perdió en lo material, pero se
ganó en la conciencia; eso fue así‑ “y que si nada habría que hacer ya
con el remington del soldado, mucho podía hacerse aún
con la pluma del periodista. Creía también que el santismo
reaccionaría después de aquel esfuerzo popular, y que tal vez los hombres de
pensamiento contribuirían a esa reacción con una propaganda moderada”.
De
ahí surge esa gran iniciativa, ese gran baluarte de la lucha por las ideas que
fue el diario “El Día”, que además nace en el año de
los Mártires de Chicago. Cuando en 1886, en Chicago, eran ahorcados los
trabajadores que peleaban por las ocho horas, aquí nacía el diario “El Día”.
Precisamente nos referiremos a un
hecho sustancial. Ya finalizo; no me quiero extender no porque el tema no me
apasione, sino por consideración a ustedes. El acta de la sesión en que se
aprobó el proyecto de ley de ocho horas que salió en 1915 durante el
Gobierno de Batlle y Ordóñez ‑y que fue ardientemente defendido por su
gran amigo, compañero y luchador don Domingo Arenas‑ al final dice: “El
final de la sesión según glosa en el Acta de esta 27º Reunión Extraordinaria,
es así:
“Señor
Presidente -En discusión.
“Se
va a votar.
“Si
se aprueba”. Se refiere a
“Los
señores por la afirmativa, en pie”. Todos los senadores votaban de pie.
“(…)
Queda sancionado el proyecto y se comunicará al Poder Ejecutivo.
“(Aplausos
en la barra).
“Le
está prohibida a la barra toda clase de manifestaciones; si no, va a ser
desalojada”.
Así se sancionó
Por
lo tanto, señora Presidenta, termino diciendo que Batlle y Ordóñez no era
intransigente ni un abusador del poder, como alguien ha dicho o escrito. Batlle
y Ordóñez fue, sin la menor duda, un hombre polémico. Él tuvo que afrontar
acontecimientos durísimos de
Battle
también tuvo que afrontar divergencias internas, porque todo partido tiene corrientes,
tendencias. Tuvo que afrontar a las minorías decisivas del riverismo,
a las del vierismo, el sosismo,
y a los colorados netos. Había confrontación porque también se manifestaba en
ciertos sectores del propio Partido Colorado que ese batllismo
de honda raíz popular ‑los “candomberos”, como les llamaban algunos‑,
que esos colorados no solamente eran masa del pueblo, populistas, sino que
también eran otra cosa. Él supo llevar el barco, y así surgieron como
Presidentes Viera, Campisteguy, Baltasar Brum. Tuvo que morir Batlle para tener que vivirse la gran
vergüenza que supuso la dictadura de Terra, en la que los batllistas
terminaron en
Por
lo tanto, señora Presidenta, como decía Batlle: “¡arriba los corazones!”; pero
nosotros también reafirmamos: ¡arriba los orientales que luchamos por un país
mejor, no solamente para todos los orientales, sino entre todos los orientales
y “orientalas”!
Gracias.
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Gracias, señor Edil
Tiene la palabra el señor Edil
Gustavo Osta.
SEÑOR
OSTA.- Gracias, señora Presidenta.
Desde
luego que para el Partido Colorado esta es una instancia de suma importancia
por la figura de quien es hoy homenajeado, pero también por la circunstancia de
que este 20 de octubre, a ochenta años del fallecimiento de José Batlle y
Ordóñez, estemos a cinco días de una instancia electoral, instancia que para
los colorados y para los batllistas es, en
definitiva, uno de esos eventos trascendentales en la vida democrática del
país. Los colorados y los batllistas interpretamos al
sufragio universal como elemento fundamental del ejercicio democrático de
cualquier Gobierno; para nosotros, para nuestra forma de ver la realidad, no
hay democracia sin sufragio universal. Por eso se ha hablado aquí de ideología;
en ese sentido sí hay una ideología batllista, una
forma de ver la sociedad, una mirada sobre la sociedad, una forma de
interpretarla. Desde luego que esta forma de ver la sociedad y el Uruguay ha
sido muy relevante, ha tenido fundamental importancia, en el correr del siglo
XX y aún hoy, al punto que, tal como ha quedado registrado en las actas de esta
sesión, diferentes partidos no sólo reconocen la importancia de la figura de
José Batlle y Ordóñez, sino que ‑si uno indaga en profundidad en las
miradas de los partidos políticos en la actualidad‑ tienen cosas del batllismo. ¿Quién puede hoy discutir el concepto de
justicia social? Forma parte, sin duda, de la base discursiva de todo el
espectro político; pero en el momento del análisis histórico tiene,
necesariamente, una base claramente batllista, en el
discurso y en la acción, porque la ideología batllista
no se queda en
Sin
embargo, también es importante dejar en claro ‑a pocos días de una
elección, cuando se habla mucho de estos aspectos‑ algunos elementos
diferenciadores del batllismo. Popularmente se dice ‑y,
en parte, es verdad‑ que el batllismo ha
desbordado los límites del Partido Colorado. Está bien cuando se dice que la
sociedad está impregnada de batllismo, pero hay que
definir algunos límites o diferencias que hacían a esta forma de ejercer el
Gobierno, de desarrollar la actividad partidaria. Mucho se ha dicho y aquí se
han mencionado ‑bien lo ha hecho el Edil Mendiondo‑
las diferencias que existen con el marxismo. Muchas veces se confunde una cosa
con la otra; hay mucha gente que se pregunta ‑incluso esto era tema de
debate en su época‑ si el batllismo era
marxista, o si lo era la forma de encarar la solución de los problemas. Eso
claramente se ha definido que no es así. Bien lo decía el Edil Mendiondo: un aspecto central ‑por ejemplo‑ en
el que se basa la visión marxista es el de la lucha de clases. Los batllistas no compartimos, Batlle no compartía esa visión
de la lucha de clases. Yo creo que ahí hay un elemento trascendental,
determinante, definitorio en la línea divisoria entre el batllismo
y la visión de izquierda marxista.
Decía
Batlle:
“La
lucha de clases puede tener su justificación en ciertos pueblos europeos donde
se hallan de un lado los que mandan y los que explotan y del otro lado los que
obedecen y son explotados, pero no entre nosotros donde no se podría encontrar
la línea divisoria entre una y otra clase; estaría bien en aquellos pueblos
donde las clases desvalidas están privadas de todos sus derechos y no hallan
otro camino que el de la sumisión; pero no entre nosotros, donde aunque
imperfectamente aplicado, tenemos el sufragio universal y la forma republicana
de gobierno, que ponen el destino de las multitudes en ellas mismas, si saben
darse cuenta de lo que son y de lo que les conviene”.
El
batllismo, definitivamente, nunca apostó a la
colisión entre las clases.
Dentro
de las diferentes formas en que, desde luego, una sociedad es vista por
diferentes actores, hay también algunas soluciones con las cuales Batlle, el batllismo y el Partido Colorado nunca estuvieron de
acuerdo. Una que es de trascendental importancia en una sociedad está pautada
por la discusión sobre la política financiera o impositiva que un Gobierno
impone. Ahí también hay profundas divisiones ideológicas.
Decía
Batlle en el diario “El Día”:
“Es aspiración y propósito del Partido
Colorado la supresión paulatina de los impuestos al trabajo nacional ya existentes
y el rechazo a los nuevos que se quieren crear. La primera característica
fundamental de la definición de propósitos y orientaciones que el Comité
Ejecutivo propone a
Y
más adelante expresa:
“Contra un régimen fiscal en que
abundan los impuestos de esta naturaleza, cuyo carácter casi tradicional no
basta a atenuar los defectos sustanciales de que adolecen, es que quiere
reaccionar el Batllismo…”.
Esto
decía Batlle y Ordóñez. Aquí hay claramente una diferencia de enfoque y de
visión en una política que es de impuestos o financiera en la organización del
Estado.
Voy
a leer algunas citas más directas sobre el punto.
“Decía Batlle: ‘Yo propongo que el
trabajo sea exonerado de impuestos’. ‘Yo creo que siendo tan beneficiosos los
resultados del trabajo, no deben cercenarse las satisfacciones a quienes
producen’. ‘El impuesto a la renta, que parece no pesar más que sobre los que
están en las mayores alturas en la dirección de las empresas, desciende hasta
los más necesitados y los reduce a la miseria’.”
Básicamente, el batllismo
tiene una visión liberal, en cuanto considera al hombre en el centro de toda la
acción que se desarrolla en
Por
eso es que esta forma de ver la sociedad, esta ideología, esta obra, la acción
de gobierno de este hombre, ha sido tan importante. Ha sido omnicomprensiva, ha
sido inclusiva ‑para utilizar una palabra que hoy está muy de moda‑,
porque creyó necesario nutrirse de diferentes ramas ideológicas para llevar
adelante un proyecto que, repito, necesariamente tenía un contenido práctico de
acción y de ejercicio de gobierno.
Muchas
de estas cosas han sido hoy aquí referenciadas por distintos integrantes del
Partido Colorado. Me refiero, por ejemplo, a las políticas vinculadas a la
mujer, a la política social, que también tenía un contexto de gran fe en la
ley, en la ley como instrumento para llevar adelante en el país la arquitectura
jurídica necesaria para poder hacer efectivas esas reformas.
Por
todo esto, señora Presidenta, es que compartimos, como bien se ha dicho aquí,
el hecho de que el batllismo es hoy un activo
importante del Partido Colorado, un activo importante del país y, quizá
también, un activo importante del mundo, como decía el Edil Mendiondo.
Porque hoy uno ve a nivel internacional no solamente países, sino también
algunos organismos internacionales que han moderado sus posiciones y en el
momento de visualizar soluciones para la sociedad necesariamente introducen esa
visión equilibrada, que es la que promueve la idea de que un país debe
progresar por el carril de la libertad, de la democracia, pero también por el
carril de la justicia social.
Señora
Presidenta: con este espíritu es que, como integrantes de la bancada,
agradecemos a los demás integrantes de los partidos políticos aquí
representados las palabras que han vertido hoy en Sala.
Hacemos
propicia esta oportunidad para que este tipo de homenajes que ponen sobre la
mesa el debate y el recuerdo de hombres importantes, que han construido el país
a través de su obra, sea el camino para que lo que claramente impere de aquí al
futuro sea esa visión general que hace que los países, las naciones, construyan
ciudadanía a través de la afirmación de valores, de principios y del
reconocimiento a personas que han hecho mucho por el país, como es el caso de
José Batlle y Ordóñez.
Muchas
gracias.
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor
Edil Pablo Ferrer.
SEÑOR
FERRER.- Muchas gracias, señora Presidenta.
No
queríamos dejar de adherir, aunque sea con unas breves palabras, al homenaje a
la personalidad de don José Batlle y Ordóñez.
Hijo del ex Presidente Lorenzo
Batlle, nació en 1856. Fue protagonista ‑como ya se reseñó‑ de
Batlle
participó en el Gobierno de Cuestas: fue uno de los colaboradores, Jefe de
Policía, Jefe político del departamento de Lavalleja. Ya se destacaba como una
nueva figura volcada hacia los sectores sociales y populares, los sectores
medios emergentes. Cuestas lo definía como un hombre joven instruido; destacaba
que era hijo del Presidente Batlle, de profesión periodista, agitador
revolucionario, de elevada talla y musculatura de gladiador romano, popular
entre la juventud que se dedica a la política y no aceptado por la opinión
conservadora.
El
Uruguay de ese entonces reclamaba transformaciones, y don “Pepe” se sentía
animado a encabezarlas desde su presidencia.
Fue
Presidente en dos oportunidades, en el período que va de 1903 a 1915. Sin duda,
se convirtió en un hito ideológico en la historia uruguaya y dio expresión a la
sociedad de clase media que estaba naciendo al amparo de la prosperidad
económica y de la facilidad de ascenso social. Parte de su obra es el fomento a
la participación activa del Estado en la economía; el impulso a profundas
reformas sociales con fuerte contenido progresista; a la extensión del sistema
educativo; a la redistribución del ingreso y a los derechos de los
trabajadores. También destacan su oposición al gravamen de los salarios ‑fundamental
y exclusivamente de los salarios‑ y su visión crítica al latifundismo, que
a veces ‑por decirlo de alguna forma‑ no pasó más del discurso,
pero estaba expresado en él. Quizá no logró concretar las aspiraciones o ideas
que tenía en ese plano.
Debido
a sus ideas renovadoras, Julio Herrera y Obes algún
día le llegó a decir: “Amigo: usted es socialista”.
Durante
su Gobierno enfrentó el levantamiento blanco encabezado por Aparicio Saravia,
en 1904, motivado por los términos en que se debían llevar a cabo los
compromisos y la coparticipación. También debió enfrentar la oposición interna
de los sectores conservadores de su propio partido. En ese contexto, se
produjeron sustanciales avances que suelen adjudicarse en forma exclusiva al batllismo. Pero permítaseme aquí dar lectura a una cita de
Romeo Pérez y Carlos Zubillaga:
“Lo
que no cabe es atribuir privativamente tales méritos a uno solo de los partidos
o de sus fracciones. La expresión ‘Uruguay batllista’,
que se ha difundido excesivamente, entraña un error de esa naturaleza. Batlle y
el batllismo forman parte primordial del sustento
partidario de las decisiones que modificaron el país. Su contribución, empero,
se sumó a otras y si liberó a otras de insuficiencias, se benefició, a su
turno, de la influencia liberadora de miopías y reduccionismos que otras
ejercieron sobre ella. El sistema, en suma, obtuvo un desempeño que, sin llegar
al óptimo, sobrepasó los designios de los colorados, los blancos, los partidos
ideológicos, los actores extraparlamentarios. Al observar las satisfactorias
consecuencias, corroboró el funcionamiento inconsciente y lo prolongó por
décadas. El Uruguay del 900 fue estatista y social, por la acción batllista, principalmente; y fue pluralista y movido por
los arbitrajes comiciales, en virtud de la acción nacionalista, sobre todo. El resultado
se mostró muy valioso; no debe olvidarse, sin embargo, que fue más pluralista y
menos elitista que lo que hubiera deseado el batllismo,
y más social y menos espontaneísta, que lo que
hubiera querido el Partido Nacional. La democratización garantizó el progreso
social y éste confirió estabilidad a las prácticas democráticas”.
En palabras de Real de Azúa, el período batllista fue el
impulso al que le siguió el freno; el avanzar al que le siguió el alto; la
respuesta conservadora que pretendió la restauración del orden previo.
Afortunadamente, muchos de los cimientos de la modernización que durante su
período de gestión se impulsaron por distintos actores perduraron ‑aunque
con éxito relativo‑ para las generaciones posteriores.
Vaya
a él nuestro tributo.
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor
Edil Jar Sánchez.
SEÑOR
SÁNCHEZ (Jar).- Gracias, señora Presidenta.
Para
los batllistas es fácil hablar de “Pepe” Batlle, pero
yo quiero reconocer hoy aquí, en los Ediles de la oposición ‑en Iafigliola, que habló en nombre del Partido Nacional, y en
los Ediles que hablaron en nombre del Frente Amplio‑, sus palabras
generosas y sentidas sobre don “Pepe” Batlle. Realmente, nosotros sentimos que
este hombre merece todos los tributos que se le han rendido a lo largo de la
historia. Pero como decía bien el señor Edil Brum,
ochenta años hacen que tengamos una perspectiva real de la obra de este hombre
que en su momento, por su propio temperamento y por las luchas que conlleva
forjar un país, generó mucha controversia. En definitiva, hoy, con la
perspectiva que nos permiten los años y la distancia, nadie puede dejar de
reconocer que somos una nación, justamente, porque este hombre supo plantar las
bases para que el Uruguay surgiera como tal. Así que muchísimas gracias a
ustedes por este homenaje a don Batlle.
Muchas
gracias.
(Aplausos)
SEÑORA
PRESIDENTA (Ayestarán).- No habiendo más Ediles
anotados y agradeciendo la presencia de todas las personas que nos han
acompañado esta tarde, damos por finalizada esta sesión extraordinaria de
homenaje.
(Es
la hora 17:44)