Acto de homenaje a Malena Muyala en el que se la nombra Ciudadana Ilustre de Montevideo

 

Celebrado el 24 de junio de 2009 en el Teatro Solís

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

MAESTRO DE CEREMONIAS (Claudio Rivoira).- Buenas tardes señoras; señores; señor Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich; señor Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Gastón Silva; autoridades nacionales y departamentales presentes.

 

(Es la hora 17:01)

 

­­­______En el día de hoy, 24 de junio de 2009, la Junta Departamental de Montevideo tiene el agrado y el honor de realizar el presente homenaje a la cantante Malena Muyala, quien será declarada Ciudadana Ilustre de la ciudad por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo.

            Antes de comenzar con la parte oratoria, daremos lectura a las siguientes notas de adhesión.

            “El Congreso Nacional de Ediles es con mucha satisfacción que saluda la resolución de vuestra Junta Departamental de declarar ‘Ciudadana Ilustre’ a la intérprete y cantautora uruguaya Malena Muyala. (...)

            “Un atento saludo para Usted, para Malena y para todos los presentes:

            “Mtra. Silvia Cabrera Luzardo. Presidenta” del Congreso Nacional de Ediles.

            El siguiente saludo dice: “La Bancada del Frente Amplio de San José, es con profunda emoción que saluda la decisión de vuestra Junta Departamental de declarar ‘Ciudadana Ilustre’ a nuestra querida coterránea Malena Muyala. (...)

            “Felicidades entonces en esta hermosa instancia de homenaje para Malena y para todos/as las que participen en este merecido y justo reconocimiento.

            “Muy atentamente, desde los pagos de María Abella, Paco Espínola, Hugo Nantes y Malena Muyala”; por la Bancada de Ediles del Frente Amplio firma la Secretaria de Bancada, señora Carmen González.  

            El último saludo es del Edil Dari Mendiondo y dice: “Imposibilitado de poder asistir a tan merecido homenaje, recibe un abrazo cálido y fraterno, y ruego lo hagas extensivo a ese gran compañero que es tu padre, Miguel Muyala.

            “Con afectos, Edil Dari Mendiondo Bidart”.

            Dando inicio a la parte oratoria, escucharemos a continuación las palabras del Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, señor Edil Gastón Silva.

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO (Gastón Silva).- Buenas tardes a todas y a todos los presentes.

            La Junta Departamental de Montevideo tuvo la iniciativa de declarar ciudadana ilustre de la ciudad de Montevideo a Malena Muyala, a lo que rápida, gustosa y prestamente accedió la Intendencia en la persona del Intendente. Queremos agradecer la presencia aquí de quienes nos acompañan, porque nos parece un acto de no poca significación que nuestra Capital, que nuestro Gobierno Departamental, tenga la posibilidad de reconocer y de reconocerse a través de unas de las voces más jóvenes y más notables de nuestro canto.

            Leí que Malena Muyala dijo, no hace mucho, que no se sentía merecedora de esta declaración, que no entendía muy bien el porqué de la distinción, tomando en cuenta su trayectoria y hasta su edad. Efectivamente, se puede creer que cuando se piensa en ciudadanos ilustres se piensa en señoras y señores muy sabios, que han hecho mucho por nuestra Capital y nuestro departamento. Eso está bien, pero el criterio para declarar Ciudadano Ilustre, o para que un Gobierno reconozca a un vecino que ha hecho tanto por la cultura ciudadana nuestra no creemos que deba acotarse a un tema de edades. Con seguridad que en este momento en este departamento hay muchos jóvenes que desarrollan diversas actividades ‑culturales, deportivas, sociales‑ que también deberían ser reconocidos. Hay muchas señoras y señores que han muerto en nuestro departamento sin ser reconocidos como ciudadanos ilustres cuando también se lo merecían. Entonces, no hagamos de la edad una cuestión para el reconocimiento a alguien cuando efectivamente se lo merece, y el sentido de esta distinción es considerar que efectivamente se la merece. Apartemos esas barreras, rompamos esas fronteras y tengamos la sabiduría de reconocer en algunos de nosotros esas voces que hacen de nuestra ciudad algo más cálido, más bueno, más lindo y más conocido a nivel nacional e internacional. Este es el caso.

            Me había anotado acá ‑lo escribí para no olvidarlo‑, pensando en Malena, que ha contribuido con su estilo a la desmitificación del tango interpretado por hombres, más allá del trabajo realizado por sus antecesoras. Ha explicitado que la mujer en este género puede ser    pasional, rebelde, vengativa, pero también sensible, sin perder la firmeza.

Hoy reconocemos no sólo la voz y la interpretación de esta artista que nuestro país ha visto crecer, sino también a esta mujer que desde lo que le gusta hacer nos muestra también a nosotros mismos, a su trabajo con la reivindicación de la mujer en el tango, a lo orgullosos que nos ha hecho sentir cada vez que ha actuado en el exterior representando a nuestro país. Es por esos motivos que estamos reconociendo a Malena en su condición de cantante, de embajadora cultural, de trabajadora de la cultura y del canto.

            Deseo agradecer nuevamente la presencia de todos ustedes, agradecer la iniciativa que en su momento tuvo la Edila Glenda Rondán con respecto a esto que estamos culminando en el día de hoy, agradecer al Intendente Municipal, y agradecer a Malena que esté entre nosotros hoy para recibir lo que efectiva y sencillamente se merece.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIAS (Rivoira).- Corresponde el turno de hacer uso de la palabra a la Edila de la Junta Departamental de Montevideo profesora Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Buenas tardes a todos y a todas.

            La verdad que es la primera vez que me da un poco de cosa hablar; los que me conocen saben que nunca me pasa esto.

            En primer lugar, quiero agradecer, como dijo nuestro Presidente, la presencia de quienes hoy nos acompañan acá; agradecer la presencia de los ciudadanos y de las ciudadanas, de los Ediles y de las Edilas, de los Directores y de las Directoras, de nuestra viceintendenta ‑que siempre nos acompaña en estas cosas‑, de la gran escritora que es Mercedes Vigil; de Bernardo y de Javier, que son los guitarristas de Malena, porque el equipo de Malena tiene mucho que ver con lo que ella hace; también deseo agradecer a nuestro equipo de la Junta Departamental de Montevideo, desde nuestros taquígrafos hasta nuestra Directora de Relaciones Públicas, señora Gladys Santoro, y a toda la gente que hace posible que yo pueda venir acá a hablar con ustedes.

            En primer lugar, voy a pedir que se enciendan “Velitas y santos”; es una canción que Malena escribió para su abuela, que, sin duda, nos está mirando.

            Quiero decirles que Malena viene de Juan Muyala y de una mujer espectacular que anda por ahí… no sé…, y que viene de San José, de la tierra de Paco Espínola y de tantos otros que tantas cosas han dado a la cultura.

            Muchas veces, cuando la vemos o la escuchamos cantar, nos podemos preguntar: ¿quién es Malena Muyala? ¿Cómo es Malena Muyala? ¿Malena Muyala es la “Pulpera de Santa Lucía”? ¿Malena Muyala es “Guitarra, guitarra mía”, que como digo yo, atrevidamente, es mi canción? ¿Malena es “Volver”? ¿Malena es un tango que nunca puede cantar: “Malena canta el tango como ninguna”?

             Malena es todo eso y mucho más. Malena es como muchas otras mujeres, como, por ejemplo, Valeria Lima, que hoy nos acompaña y para quien pido un fortísimo aplauso...

 

(Aplausos)

 

______porque es también una mujer enamorada del tango.

Malena ama lo que hace; y cuando alguien ama lo que hace, sin duda que lo hace bien. Malena es también ‑aunque algunos de ustedes no la hayan visto‑ una actriz: actuó en “Monólogos de la vagina”, al igual que la Diputada Beatriz Argimón y Teresa, que también están aquí presentes porque cuando hay algo importante para una de esas “vaginas fundadoras” ‑como les llamamos‑, está el resto de las “vaginas”...

 

(Hilaridad)

 

______Volviendo a lo serio, aunque la vagina no es una cosa que deje de ser seria, decía que Malena ama lo que hace. Lo ama con tanta fuerza que tiene la capacidad de trasmitir lo que ama; si no, no podría cantar como canta.

            Malena es San José; Malena es el Teatro Macció de San José; es la Iglesia de San José; es la escuela y el liceo de San José; es la primera murga en la que cantó. Pero fundamentalmente ‑y no quiero extenderme, porque, de verdad, se me hace difícil hablar‑ Malena es sus amores: Malena es Juan, que está por allí, su hijo; Malena es Carola, que es uno de sus grandes amores y que también está acá. Y Malena es su padre; y Malena es su madre, y Malena es también sus amigas, porque estamos en su corazón. Y Malena también es los montevideanos y las montevideanas que hoy, a través de nuestro Intendente, la nombramos ilustre. ¿Qué quiere decir ilustre para nosotros? Lo explicó muy bien nuestro Presidente: no se trata de tener cierta edad ni de cumplir con determinados servicios a la sociedad. El que canta cumple con un servicio muy importante: hace feliz a otros o los acompaña cuando están tristes.

            El canto es una de las primeras manifestaciones características del ser humano. Están sí, las pinturas rupestres, pero, sin dudas, antes las madres cantaron para acunar a sus hijos, aun en el Paleolítico. El canto forma parte de nosotros mismos, hasta de los que lo hacemos muy mal, porque acunamos a nuestros hijos, acompañamos las canciones de aquellos que nos gustan  y también cantamos nuestro Himno Patrio.

            Quiero terminar con una frase de un gran profesor de literatura, que fue mi profesor, un mercedario, Domingo Bordoli, que decía que cuando uno ama no lo hace para aventurarse en el porvenir, sino para recoger todos los amores que se han perdido en el pasado. Eso es Malena para los montevideanos y las montevideanas, para los uruguayos y las uruguayas, y para los argentinos, porque también es una figura reconocida en Argentina. Malena recoge, a través de su voz y de su encanto, todas esas cosas que nosotros hemos perdido en el pasado. Es el amor que perdimos en el pasado. ¿Quién de nosotros y de nosotras no ha perdido algún amor en el pasado? Yo miro a Mariano y me pregunto: ¿cuántos amores habrás perdido en el pasado, Mariano? ¿Cuántas cosas que habrás querido hacer como arquitecto y no pudiste lograr? Son amores que perdiste. Malena es todo eso.

            Por eso, como en la Edad Media había uno que era el primero entre sus iguales, hoy para Montevideo Malena es la primera entre sus iguales. Todos y todas somos iguales;  Malena es igual, pero hoy, por ser ilustre, es la primera entre todos nosotros.

            Voy a pedirle permiso a la mamá de Malena para terminar con lo siguiente: hija mía: que Dios te bendiga. Que sigas adelante y que nada te detenga en tus convicciones, en todas ellas: en las de tus afectos, en las de tus ideologías, en tu defensa de la mujer y de sus derechos. Te quiero, Malena.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIAS (Rivoira).- A continuación, el Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Gastón Silva, hará entrega de un obsequio a nuestra homenajeada de hoy, la señora Malena Muyala.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Escucharemos ahora palabras del Intendente Municipal de Montevideo, señor Ricardo Ehrlich, quien designará a la señora Malena Muyala Ciudadana Ilustre de Montevideo.

 

SEÑOR INTENDENTE MUNICIPAL DE MONTEVIDEO (Ricardo Ehrlich).- Buenas tardes.

            Luego de las palabras de Glenda Rondán, creo que queda poco más para agregar, y correspondería que yo cumpliera con la parte formal del acto que nos convoca, pero quiero compartir con ustedes y con Malena algunas palabras y reflexiones.

            En primer lugar, es un gran gusto compartir con todos y con todas ustedes esta ceremonia en este espacio que se reabrió hace poco tiempo, y que ya viene cargado de tradición, de cultura, de historia de nuestra sociedad. En estos meses, la presencia de la gente, de artistas, de numerosas personas con quienes nos hemos reunido por motivos muy diversos ha ido creando una especie de magia muy particular. Por eso creo que lo que estamos compartiendo se incorpora a lo que es la historia y la magia de este Teatro Solís, de este espacio que compartimos.

            Es un gran gusto, Malena, estar aquí contigo y cumplir con toda esta ceremonia, así como estar junto al estimado Presidente de la Junta Departamental de Montevideo y a las autoridades presentes todas: legisladores, Ediles y Edilas de la Junta Departamental, representantes del cuerpo diplomático, amigas y amigos todos.

            Las palabras que acabo de escuchar, tanto del Presidente de la Junta Departamental como de la Edila Glenda Rondán, dejan muy clara la profunda significación de este acto formal que compartimos y que ha motivado que ustedes nos acompañen en forma tan numerosa. Parecería que esta es una formalidad que estamos cumpliendo; pero detrás de esto hay muchas cosas, ya que está nuestro propio sentir y el de la gente que representamos. Por un lado, está el tango, que tiene algo muy particular y del que no vamos a hablar, y menos ante este auditorio. El tango tiene algo particular, y es que no sólo forma parte de nosotros, sino que nuestro compromiso con él se va renovando con las nuevas generaciones. Está muy bien para los más veteranos, para las primeras, las segundas, las terceras generaciones, hijos de inmigrantes, claro, gente con más historia. Hay un sentimiento muy particular ligado a esa música orillera, a esa música vinculada a las partidas, a las lejanías, y que refleja esa nostalgia tan particular que acompaña al tango, con esos sentimientos de pérdida tan vinculados a nuestra propia historia de ciudad puerto ‑como la de nuestros vecinos de la otra orilla‑, que genera una música muy particular, que además tiene una enorme flexibilidad, que incorpora variantes y lenguas de los que van llegando, que se van incorporando al propio tango, y que fecunda nuestra propia cultura, nuestra propia lengua general.

Pero lo prodigioso es que ese vínculo se va renovando; esos sentimientos de lejanía y de pérdida originales se van alejando, pero las nuevas generaciones van encontrando y redescubriendo el tango a través de viejas voces que siguen vigentes y emocionando ‑hoy es 24 de junio; creo que no lo hicimos a propósito, pero está muy bien que salga así‑, pero también a través de las nuevas voces que encuentran eco en cada uno de nosotros y nos hacen vibrar.

Creo que es eso lo que representa Malena: las nuevas voces, las nuevas voces de la mujer que siguen haciendo vibrar todas nuestras fibras y, sobre todo, acercando a las nuevas generaciones a esta expresión que sigue tejiendo entre todos nosotros algo que es muy difícil de definir, que muestra diversidad presente, de orígenes y de proyectos, y nos va vinculando, porque somos muy diferentes. Pero cuando escuchamos a Malena, cuando escuchamos un tango, sentimos que todos tenemos algo muy fuerte en común. Cada tango, cada voz ‑la de Malena en particular‑, evoca en nosotros cosas diferentes, pero nos hace sentir muy cerca. Quizá sea eso lo que reconozcamos en Malena, en lo que representa y en su voz.

Para nosotros es importante explicitar esto en el reconocimiento de la gente de Montevideo a esta querida maragata, y por eso, respondiendo a esta iniciativa de la Junta Departamental, que saludamos y felicitamos, la designamos Ciudadana Ilustre de Montevideo.

            Muchas gracias.

 

(Se hace entrega a la señora Malena Muyala de una medalla que la distingue

como Ciudadana Ilustre de Montevideo)

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIAS (Rivoira).- Finalizando la ceremonia, escucharemos palabras de la flamante Ciudadana Ilustre de Montevideo, señora Malena Muyala.

 

SEÑORA MUYALA.- A veces tengo la percepción de que hay situaciones en la vida en las que las palabras son insuficientes o nos dejan mal parados. Les puedo asegurar que hoy es uno de esos días.

No me voy a quejar, porque cuando tuve la enorme noticia y la satisfacción de que me informaran sobre esta distinción, lo primero que sentí fue una emoción muy profunda y una alegría enorme, algo que no podía comprender. Como bien manifestó Gastón al principio, yo dije: “¿Si yo soy simplemente una trabajadora, en este caso de la música, de la cultura, y es algo que forma parte cotidiana de mi vida?”. Con el transcurso de los días, ese sentimiento de felicidad obviamente se mantuvo, pero empezó a surgir otra emoción y otra sensación, y fue la de una enorme responsabilidad y un enorme compromiso. Yo sentía que llevar por la vida una distinción de ese tipo no era algo para tomárselo livianamente, sino que, diariamente, uno tiene que ser merecedor de ella.

Todo esto, en realidad, se me haría mucho más fácil si los humanos hubiéramos desarrollado un poquito más esa sensibilidad de comunicarnos a través de la mirada, de las expresiones o de los suspiros, como suspiró Glenda cuando empecé a hablar. Creo que me estaría ahorrando un montón de palabras y no les tendría que estar explicando nada. Pero mientras hacemos el ejercicio de desarrollar esa sensibilidad les hago una especie de cuento, porque a mí me gusta bastante hacer cuentitos.

Tengo muchos amigos por acá a los que les agradezco infinitamente. En realidad, casi podría nombrarlos a todos ustedes con nombre y apellido porque los conozco, los quiero y sé que hoy están aquí por un sentimiento correspondido.

Parte de este cuentito viene porque en algún momento de mi vida tuve la enorme posibilidad de participar, no como cantante, sino como “actriz” ‑entre comillas‑, en una obra cuyo fin era luchar contra la violencia hacia las mujeres y hacia las niñas. Allí conocí a un montón de mujeres diversas, pero que tenían una característica en común que era, justamente, el tesón, las ganas, la sinceridad y el desprendimiento con el que estaban haciendo esa obra, y luchando a brazo partido. A vuelo de pájaro, veo, por supuesto, a Glenda y a Beatriz Argimón, que son unas compañeras de fierro ‑como se decía antes‑ en esa causa. A partir de ese momento fuimos desarrollando un vínculo con Glenda, con la que hablamos de miles de cosas. No se crean que hablamos sólo de política: hablamos de todo. Uno de los últimos temas fue sobre Horacio Quiroga, y Glenda me decía que Quiroga se caracterizaba por usar pocos adjetivos calificativos. A mí, en ese momento, se me ocurrió que justamente con ella, con Glenda, hay que usar pocos adjetivos calificativos. Cuando uno dice “Glenda” sabemos perfectamente de quién estamos hablando. Con ese mismo entusiasmo que la caracteriza y con esa misma convicción que tiene, ella se atrevió, podría decirlo así, a plantear a la Junta Departamental de Montevideo esta iniciativa, y la verdad es que me regocijó mucho saber que tuvo una receptividad enorme y que cada uno de los integrantes de la Junta se fueron uniendo lentamente para poder hacer realidad, en el día de hoy, esta distinción.

Ricardo: este es un punto clave en el que las palabras me quedan muy cortitas para agradecerte este acto de enorme generosidad que has tenido para conmigo. No sé si hablar de merecimientos. Podríamos estar citando a Fernando Cabrera, otro gran ciudadano de Montevideo, cuando habla de los méritos y de los merecimientos. Yo puedo decir simplemente que soy una trabajadora, que desde mi San José natal ‑y por ahí veo a Rita Shoderle, Directora del Teatro Macció‑ soñaba con Montevideo. En mi infancia, Montevideo significaba un par de cosas: una ciudad prácticamente inalcanzable para mí ‑era bastante difícil en aquel momento pagarse el pasaje en la CITA o en COTMI y venirse a Montevideo‑, y también un paseo por el Parque Rodó, una caminata por 18 de Julio, comer un panchito en La Pasiva y tomar una copa en la heladería Papito. Justamente, ese era el momento fundamental: cuando mi mamá me llevaba a comer una copa helada a Papito.

Cuando tuve la oportunidad de venir a vivir a Montevideo, al principio extrañaba muchísimo a mi ciudad, pero paulatinamente me fui acostumbrando a estar aquí; fui conociendo Montevideo, la fui caminando, fui descubriendo que era una ciudad que tenía mucho para darme y a la que yo también tenía mucho para darle, y así se fue fortaleciendo día a día ese vínculo. Hoy, Montevideo es una ciudad en la que he vivido prácticamente la mitad de mi vida, donde he generado una cantidad enorme de vínculos; muchos de ellos están hoy aquí. Es una ciudad que elegí para vivir, donde estoy criando a mi hijo; una ciudad a la que amo profundamente. Siento que es un lugar maravilloso en el mundo. Realmente, lo siento así, sin olvidarme de mis raíces en San José, donde compartí algunos de los momentos más hermosos de mi vida junto a mi familia, a mis padres, a mi abuela ‑hoy Glenda la nombraba‑, a mi abuelo y a mis abuelos paternos, a quienes no conocí, pero sé que están en mí y de alguna manera me formaron a través de su hijo, Miguel, que es mi padre.

            No se asusten; voy a tratar de usar mi poder de síntesis.

           

(Hilaridad)

 

______No quiero dejar de mencionar a las personas que me han acompañado en este camino. Creo que es una distinción y un reconocimiento que, contrariamente a lo que yo creía, no se me otorga en un momento de culminación de algo, sino que se me otorga en un momento que yo siento como una inyección de energía. Es como si me dijeran: “Bueno, Malena, estás transitando por el camino correcto; dale para adelante”. Por suerte tengo mucho todavía para hacer, así que estoy doblemente agradecida por esa confianza que están depositando en mí.

            A lo largo de este camino he ido cosechando un montón de amigos y también he conocido a personas que concretamente en lo artístico han sido fundamentales para mí. Si bien no lo digo en el escenario, porque no me gusta, hoy sí los voy a llamar “mis músicos”; hoy los siento como de mi propiedad. Desde acá los estoy viendo: veo a Carlitos Morales, uno de mis primeros guitarristas; a Bernardo y a Javier ‑ya los nombró Glenda; ¡Glenda, por favor!‑, dos personas queridísimas para mí y que obviamente han sido fundamentales en mi formación como artista y me han acompañado siempre. “Popo” Romano está por ahí; lo quiero mucho y él sabe también todo lo que he crecido con él a nivel personal y artístico. También veo a Cira, y me imagino que se vino corriendo, que se hizo un espacio entre todos los preparativos del lanzamiento de su disco. Veo por allá a “Niquito” Carrillo, a Miguel Ángel Trillo, que se vino desde el Cerro, a Fernandito Sánchez, a Valeria Lima… Agradezco muchísimo a todos los artistas que están hoy aquí acompañándome. Si me olvidé de alguien, por favor, que levante la mano.

Está mi hermano en el fondo del salón, a quien amo con toda mi alma. Veo a Javier, a mis sobrinos y, por supuesto, a mi hijo y a Carola, que como en una construcción, arquitecto Mariano Arana, son como esos dos pilares fundamentales que siempre me están acompañando. A Giselle: muchas gracias; a Héctor, a Juanita… Los nombraría a todos, pero, bueno, no me maten… La verdad es que me quería tomar este tiempo para mencionarlos a todos.

            Me gustaría concluir con una frase que le tomo prestada por un ratito a Aristóteles. Aristóteles decía que nos hacemos día a día, y que la excelencia no es un acto, sino que es un hábito. Siguiendo ese lineamiento, hoy les digo que voy a trabajar desde mis ideas, desde mi producción, desde mi creación artística y, sobre todo, desde mis acciones, para día a día ser merecedora de esta distinción.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS (Rivoira).- Agradecemos a las autoridades y al público en general por su presencia en este acto.

            Tengan todos y todas muy buenas tardes.

 

(Se suspende el registro de la versión taquigráfica)

(Es la hora 17:34)