ACTA N° 1.390

 

En Montevideo, a los veintitrés días del mes de mayo de dos mil ocho, siendo la hora catorce y cinco minutos, celebró SESIÓN EXTRAORDINARIA la JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO, bajo la Presidencia de:

 

DON GABRIEL WEISS, Presidente.

 

Secretaría de los señores: Alejandro Sánchez, Secretario General y José María Bidegain, Secretario General Adjunto.

 

Con la asistencia de los señores Ediles:

 

TITULARES

 

MERONI, JORGE                                      AYESTARAN, TERESITA 

CAIRO, CECILIA                                       ESTAVILLO, EDMUNDO 

LUJAN, LUIS                                               PEREZ, OSCAR

PLACERES, DANIEL                                 FACCHINETTI, ANGEL

VILLAMARIN, FABIAN                           GARCIA, CESAR                           

CALANDRA, MARIO                                FACELLO, GUILLERMO

CURUTCHET, OSCAR                              FERRO, CRISTINA

FERRER, PABLO                                       CANTERO, FITZGERALD

SCHIAVONE, JULIO                                 RIPOLL, FERNANDO

MARTINEZ, LUIS                                      IAFIGLIOLA, CARLOS

AGUILAR, SILVIA                                     VIVIANO, ALVARO

MENDIONDO, DARI

SUPLENTES

 

CORREA, ADRIANA                                 PAREDES, ROSANA

LUCAS, EDUARDO                                    RISSOTTO, PEDRO

GONZALEZ, MIGUEL                               NIEVES, DANTE

VILLAR, GRACIELA                                 PEREZ, CONSUELO

ABELLA, JORGE                                       VIERA, JESUS

MACHADO, EDGARDO                           BRUM, BALTASAR

BRUSCO, RAUL                                         DE ESTEBAN, LILIAN

BENTANCOR, DANIEL                            MENESES, RUBEN

 

 

En uso de licencia los señores Ediles: Susana Pereyra, Ruben Prieto, .

Daniel Graffigna, Carlos Tutzó, Gustavo Osta, Jar Sánchez.

 

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, damos comienzo a la sesión extraordinaria del día 23 de mayo de 2008.

 

(Es la hora 14:03)

 

 

I) RECIBIR AL SEÑOR INTENDENTE MUNICIPAL, DOCTOR RICARDO EHRLICH, A EFECTOS DE QUE INFORME, PRIMERO, SOBRE ANÁLISIS, EVALUACIÓN Y PROYECCIÓN DE LAS POLÍTICAS DE LIMPIEZA DISEÑADAS TANTO ESTRATÉGICA COMO OPERATIVAMENTE PARA EL DEPARTAMENTO DE MONTEVIDEO, INCLUYENDO CONVENIOS DE CUALQUIER TIPO EN LA MATERIA, INVERSIONES REALIZADAS Y PREVISTAS, TRATAMIENTO DE RESIDUOS Y SUS DISPOSICIÓN FINAL Y DEMÁS ASPECTOS QUE HACEN AL TEMA.

II) CONFLICTO Y RELACIONAMIENTO CON LOS CLASIFICADORES DE RESIDUOS, ANTECEDENTES, SITUACIÓN ACTUAL Y POLÍTICAS CONCRETAS DEL EJECUTIVO COMUNAL QUE DEFINAN LAS CONDICIONES FUTURAS DE TRABAJO PARA LOS CLASIFICADORES EN EL MARCO DEL CUMPLIMIENTO DE LOS OBJETIVOS GENERALES DEL DEPARTAMENTO DE DESARROLLO AMBIENTAL.

EXP. N° 2008-0216

 

______La sesión fue fijada para recibir al señor Intendente Municipal, doctor Ricardo Ehrlich, a efectos de que informe, primero, sobre análisis, evaluación y proyección de las políticas de limpieza diseñadas tanto estratégica como operativamente para el departamento de Montevideo, incluyendo convenios de cualquier tipo en la materia, inversiones realizadas y previstas, tratamiento de residuos y sus disposición final y demás aspectos que hacen al tema; y, en segundo lugar, sobre conflicto y relacionamiento con los clasificadores de residuos, antecedentes, situación actual y políticas concretas del Ejecutivo Comunal que definan las condiciones futuras de trabajo para los clasificadores en el marco del cumplimiento de los objetivos generales del Departamento de Desarrollo Ambiental.

            Vamos a dar lectura a la nota enviada por el señor Intendente Municipal de Montevideo. Dice así: “Montevideo, 23 de mayo de 2008. Señor Presidente de la Junta Departamental de Montevideo. Edil Profesor Gabriel Weiss. Presente.

 

“De mi mayor consideración:

 

“Comunico a Ud. que en relación al llamado a Sala que por Resolución Nº 10.105 de fecha 21 de febrero del corriente año, se me convoca para informar sobre temas relativos a políticas de limpieza y situación de los clasificadores de residuos, designo para representarme a tales efectos al Director General de Desarrollo Ambiental, Sr. Néstor Campal, quien asistirá acompañado por el Director de la División Limpieza, Sr. Eduardo Pereyra, y por funcionarios municipales en calidad de asesores, de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 285, inciso 2º de la Constitución de la República.

 

“Sin otro particular, aprovecho la oportunidad para saludarle con la consideración más distinguida”.

 

La nota la firma Ricardo Ehrlich, Intendente Municipal de Montevideo.

 

Estamos, pues, en condiciones de iniciar esta sesión.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Pido la palabra para una cuestión de orden, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para una cuestión de orden, tiene la palabra el señor Edil César García.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Pido un cuarto intermedio de cinco minutos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración la solicitud de cuarto intermedio de cinco minutos.

           

Si no hay observaciones, se va a votar.

 

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 25 votos.

 

            Pasamos a cuarto intermedio por cinco minutos.

 

(Es la hora 14:05)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, se reanuda la sesión.

 

(Es la hora 14:12)

 

SEÑOR RISSOTTO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Pedro Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Solicito un cuarto intermedio de diez minutos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración.

 

            Si no hay observaciones, se va a votar.

 

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 22 votos.

 

            Se pasa a cuarto intermedio por diez minutos. 

 

(Es la hora 14:13)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, se levanta el cuarto intermedio.

 

(Es la hora 14:23)

 

______Tiene la palabra la Edila Ferro, que es la Edila convocante.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señor Presidente.

 

            En primer término, queremos hacer un planteo, que ya hemos hecho en más de una oportunidad y sobre el cual hemos pedido informes jurídicos. Por más que sea muy repetido, no vamos a dejar de hacerlo en esta circunstancia porque lo consideramos reglamentario y, sobre todo, apegado a lo que establece la Constitución de la República.

 

            El artículo 285, señor Presidente, que nos habilita por resolución de la tercera parte de los miembros de esta Corporación a hacer venir al señor Intendente para pedirle y recibir los informes que estimemos convenientes, ya sea con fines legislativos o de contralor, establece: “El Intendente podrá hacerse acompañar” ‑el Intendente‑ “con los funcionarios de sus dependencias que estime necesarios, o hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva, salvo cuando el llamado a Sala se funde en el incumplimiento de lo dispuesto en el párrafo segundo del artículo anterior.”, que no es este caso. O sea que en esta oportunidad el Intendente pudo hacerse acompañar, en caso de haber venido, con los funcionarios de su dependencia que estimara necesarios, o hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva. Se habla de “el funcionario”, singular, señor Presidente. El funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva es el licenciado en Zoología Néstor Campal, que aquí está presente. Por tanto, nosotros estimamos que no corresponde la presencia de los asesores del señor Director General del Departamento, porque la Constitución en ningún momento habilita a que eso se produzca, señor Presidente.

 

            En consecuencia, en este momento solicitamos que la Presidencia someta a consideración del Cuerpo este punto, a los efectos de que decida si seguimos o no. Nosotros le damos esta interpretación a la Constitución de la República; queremos dejar esa constancia y queremos hacerla valer, señor Presidente. No tenemos ningún inconveniente en seguir adelante con el señor Campal porque en él ha delegado su representación el señor Intendente Municipal, como corresponde.

 

            Es lo que quería decir, señor Presidente, y le solicito que proceda en consecuencia.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Antes de someter el asunto a votación, nosotros vamos a decir cuál es nuestra interpretación. Me parece que es bueno que, puesta una interpretación encima de la mesa ‑que es legítima en cuanto a lo que la señora Edila convocante y su partido entienden‑, también se pueda poner encima de la mesa la interpretación que hace la Mesa. Naturalmente después someteremos a votación el punto como se ha solicitado.

 

            Le voy a pedir al señor Secretario General, Alejandro Sánchez, que dé lectura a la interpretación que tiene la Mesa sobre este punto.

 

SEÑOR SECRETARIO GENERAL (Alejandro Sánchez).- “El llamado a Sala es un instrumento del que dispone la Junta Departamental para ejercer sus poderes de legislación y de contralor.

 

            “En tal sentido, puede servir como paso previo para la elaboración de decretos u ordenanzas, para la designación de Comisiones Investigadoras, para la iniciación de un juicio político o para la formulación de declaraciones respecto a la gestión del Ejecutivo, aun cuando éstas no tengan efectos jurídicos precisos.

 

            “Es un medio de contralor del cual se arma a la minoría de un órgano legislativo al solo efecto de que ella pueda fiscalizar la conducta del gobierno o ilustrarse para el mejor cumplimiento de su labor de legislación.

 

            “Texto Constitucional.

 

            “El Art. 285 de la Constitución establece La Junta tiene la facultad por la tercera parte de sus miembros de hacer venir a su sala al Intendente para pedirle y recibir los informes que estime conveniente ya sea con fines legislativos o de contralor.

 

            “El intendente podrá hacerse acompañar con los funcionarios de sus dependencias que estime necesarios o hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva salvo cuando el llamado a sala se funde en el incumplimiento de lo dispuesto en el párrafo segundo del artículo anterior.

 

            “Análisis histórico.

 

            “El Dr. Hugo Martins realizó un análisis de la Ley Orgánica Municipal anotada con sus fuentes, La Constitución de 1934 y las Leyes Orgánicas anteriores; con las disposiciones constitucionales y legales vigentes. (El Gobierno y la Administración de los Departamentos).

 

            “El tema había sido recogido por el Artículo 17 de la L.O.M el cual establecía que ‑La Junta tiene la facultad, por resolución de la tercera parte de sus miembros, de hacer venir a su Sala al Intendente o al funcionario municipal que aquella indique, para pedirle y recibir los informes que estime convenientes, ya sea para tomar sus resoluciones, ya sea con fines de inspección o de fiscalización.

 

            “Enumera como antecedentes el Art. 21 de la Ley 1.919 el cual mantiene la redacción sin mencionar ‘o al funcionario municipal que aquella indique’.

 

            “El incido 1 del Art. 285 de la Constitución en su redacción actual es idéntico al Art. 17 de la L.O.M excluyendo las palabras ‘o al funcionario municipal que aquella indique’. En la Constitución de 1952, el art. 285, inciso primero tiene similar redacción refiriendo al Concejo Departamental; las Constituciones de 1942 y 1934 respectivamente no contienen esta disposición.

 

            “Objeto de la consulta.

 

            “Entendemos que el Intendente puede hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva. Se establece una limitación exigiendo obligatoriamente su presencia personal en caso que el llamado se funde en el incumplimiento de la obligación de facilitar los datos e informes pedidos por los Ediles.

 

            “Del tenor literal del Art. 285 de la Constitución se distinguen dos facultades que el constituyente le otorga:

 

            “a) por un lado ‘hacerse acompañar con funcionarios de sus dependencias que estime necesarios.

 

            “b) a la vez que lo faculta a ‘hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva’.

 

            “En lo que respecta a la representación, ésta debe recaer sobre el funcionario de mayor jerarquía de la repartición, lo cual resulta coherente con la finalidad del instituto, dado que el mismo se perfila con la sustitución que lleva al representante a ocupar el lugar del representado.

 

            “En tal sentido el profesor Gamarra sostuvo: ‘El fenómeno de la representación se explica por la necesidad o utilidad que la cooperación de un sujeto puede prestar a otro... Se recurre a ella porque es útil o conveniente emplear un representante. La representación permite ampliar la esfera de actividad a aquellas personas que realizan gran número de negocios...

 

            “‘...El tipo de cooperación que corresponde a la representación se perfila más con la idea de sustitución. El representante coopera con el representado ocupando el lugar de éste y realizando el negocio por él; la sustitución consiste en reemplazar un sujeto por otro. Se trata aquí de sustituir al interesado en la actividad jurídica que va a desarrollarse: el representante actúa por el representado (en lugar del representado).’ Jorge Gamarra en ‘Tratado de Derecho Civil Uruguayo’ Tomo XV.

 

            “El representante (Director General de Departamento) tiene por tanto las mismas facultades que el representado (Intendente) razón por la que se encuentra facultado, de entenderlo necesario, para hacerse acompañar con funcionarios de sus dependencias que estime necesarios.

 

            “En conclusión.

 

            “1- El art. 285 de la Constitución de la República faculta al Sr. Intendente para hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva. En el caso, dichos funcionarios son los Directores de Departamento.

 

            “2- El representante, actúa en lugar del Intendente, manteniendo por tanto, la prerrogativa de hacerse acompañar con funcionarios de sus dependencias que estime necesarios”.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Concluido el informe, vamos a poner a votación la moción que plantea continuar la sesión con la presencia solamente del Director Campal.

 

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______NEGATIVA: 10 en 30.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Pido la palabra para fundamentar mi voto.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para fundamentar su voto, tiene la palabra el señor Edil César García.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Gracias, Presidente.

 

            Más allá de lo interesante de la posición doctrinaria que en el día de hoy esgrimió la Mesa, que siempre colabora para el buen entendimiento y el relacionamiento interno en este Cuerpo, debemos señalar dos temas, uno formal y otro de hecho.

 

            La situación formal que surge de un análisis somero de la realidad impone tener en cuenta que el jerarca máximo de la dependencia está hoy acá, acompañado o no, y, por tanto, es válido y procedente continuar con la sesión.

 

Pero si vamos a lo estrictamente formal y de fondo, cuando el texto de la Constitución es claro sobran las interpretaciones. Si alguien tiene que interpretar cabal y legalmente la Constitución de la República, ese es el legislador nacional, que es el único que tiene la capacidad de ser el intérprete auténtico de la Constitución de la República, y no la Mesa de la Junta Departamental, sus asesores o la propia Junta Departamental.

 

Es tan claro lo que estamos señalando, señor Presidente, que la duda de cómo proceder llegó hasta el excelente profesor de Derecho Constitucional y Administrativo Daniel Hugo Martins. En la argumentación que el propio profesor Martins maneja está la esencia del debate que se está planteando. Ante la duda, personalmente creemos que vale mucho más respetar la Constitución y la ley que interpretarla, aunque con buena intención, de manera antojadiza.

 

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Para fundamentar el voto, tiene la palabra el señor Edil Pablo Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Señor Presidente: compartimos plenamente lo expresado por el Edil García Acosta. Entendemos que es tan clara la norma constitucional que, en realidad, lo único que hizo el extenso informe al que dio lectura la Mesa fue repetir todos los conceptos que están incluidos en el propio texto constitucional.

 

(Parte de fundamento de voto retirado de la versión taquigráfica por disposición del

señor Presidente – Artículo 68 del Reglamento Interno de la JDM)

 

______Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.          

 

            Para fundamentar el voto, tiene la palabra el señor Edil Baltasar Brum.

 

SEÑOR BRUM.- Es por una alusión, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- En realidad, voy a aclarar que en las fundamentaciones de voto todo lo que sea alusión será cercenado por el Presidente, como corresponde.

 

            No se puede pedir la palabra por alusión; estamos fundamentando el voto.

 

(Interrupción del señor Edil Cantero)

 

______Yo acabo de decir que saco la alusión de la fundamentación de voto; lo que se refiere a los Ediles preopinantes y a los partidos se saca. Lo aclaro cada vez que lo hablamos. En Sala lo vivo aclarando; hoy lo hago nuevamente.

 

            Puede fundamentar su voto, señor Edil Brum.

 

SEÑOR BRUM.- Yo voté la moción propuesta por la Edila Cristina Ferro ya que entiendo que la Constitución es tal cual se argumentó. Pero esta no es la primera vez que tenemos este problema. Por lo tanto, sugiero no hacer la consulta a individuos que puedan saber mucho sobre este tema ‑que los hay‑, sino consultar directamente a la Suprema Corte de Justicia a fin de que haga su interpretación, para próximas situaciones que se generen. Repito: no es la primera vez que pasa esto.

           

(Parte de fundamento de voto retirado de la versión taquigráfica por disposición del

señor Presidente – Artículo 68 del Reglamento Interno de la JDM)

 

 

 

(Interrupciones)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- No dialoguen, señores Ediles.

 

SEÑOR BRUM.- Lo que estamos intentando es aportar. Hay dos visiones sobre el problema y necesitamos que alguien tome una decisión por nosotros. Y seguiremos actuando en consecuencia.

 

            Nada más, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para fundamentar el voto, tiene la palabra el señor Edil Curutchet.

 

SEÑOR CURUTCHET.- Gracias, señor Presidente.

 

            Coincidimos con lo expresado aquí en cuanto a que la Constitución es clara. El inciso 2º instituye cuándo el Intendente se puede hacer acompañar. Acompañar es un verbo diferente de representar. “El Intendente podrá hacerse acompañar con los funcionarios de sus dependencias que estime necesarios…”

 

(Murmullos)

 

______Le pido, Presidente, que me ampare en el uso de la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Sí. Voy a pedir a los señores Ediles que ocupen sus bancas.

 

            Le estamos descontando el tiempo al señor Edil Curutchet.

 

            Puede continuar, señor Edil.

 

SEÑOR CURUTCHET.- Gracias, señor Presidente y señores Ediles.

            Hacerse acompañar es diferente de hacerse representar. El Intendente se puede hacer representar por el funcionario de mayor jerarquía, en este caso el Director del Departamento de Desarrollo Ambiental, señor Campal. Él es quien representa hoy al Intendente. Además, el Intendente ‑en este caso su representante, el Director del Departamento de Desarrollo Ambiental‑  “se puede hacer acompañar con los funcionarios de sus dependencias que estime necesarios”. Es decir que el Director del Departamento de Desarrollo Ambiental, quien hoy representa al Intendente, se hace acompañar por los funcionarios que estima necesarios para poder responder a todas las preguntas e interrogantes que hacen a este llamado a Sala. Es eso.

 

            Acá hay un estricto cumplimiento de la normativa constitucional. No podemos confundir acompañar con representar. El Intendente se hace representar por el Director del Departamento, quien viene acompañado del Director de División y sus asesores; ellos son quienes lo acompañan en el ejercicio de la representación que el Intendente le ha instituido.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Para fundamentar el voto, tiene la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, Presidente.

 

            No voy a ahondar en las mismas razones que he esgrimido con antelación. El hecho de que la Mesa tuviera preparada esa interpretación indica que seguramente sabía que se iba a encontrar con este inconveniente, dado que es un inconveniente normal por el incumplimiento de la Constitución y de lo que esta establece.

           

(Parte de fundamento de voto retirado de la versión taquigráfica por disposición del

señor Presidente – Artículo 68 del Reglamento Interno de la JDM)

 

(Interrupciones – Dialogados – Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles!

 

(Interrupciones – Dialogados)

 

______¡Orden, orden!  

 

            La Mesa solicita un cuarto intermedio de cinco minutos.

 

A consideración.

           

Si no hay observaciones, se va a votar.

 

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 29 votos.

 

            La Junta pasa a cuarto intermedio.

 

(Es la hora 14:40)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, se reanuda la sesión.

 

(Es la hora 14:45)

 

SEÑOR FACHINETTI.- Pido la palabra para fundamentar el voto.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para fundamentar el voto, tiene la palabra el señor Edil Ángel Fachinetti.

 

SEÑOR FACHINETTI.- Gracias, señor Presidente.

 

            En primer término, compartimos tanto la moción presentada por la Edila Cristina Ferro como la alocución del Edil César García Acosta.

 

(Murmullos)

           

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles! No se escucha.

 

SEÑOR FACHINETTI.- Por otro lado, quiero dejar constancia, señor Presidente, de que usted leyó, como corresponde, la resolución del Intendente por la que se hace representar, cosa que nosotros compartimos y que no sucedió cuando el llamado a Sala por el tema de Autoparque. En aquella oportunidad usted no leyó ninguna resolución porque no la hubo, razón por la cual nosotros declaramos que esa sesión extraordinaria era nula, ya que no se habían seguido los trámites legales correspondientes.

 

Señor Presidente: veo que usted hoy ha pedido y leído correctamente la resolución. Nosotros seguimos pensando lo mismo: para que el Intendente se haga representar debe haber una resolución, aunque ella no tiene que ser implícita; por lo menos tiene que haber un papel en el que diga que se hace representar y por qué funcionario lo va a hacer.

           

Quería dejar constancia de eso, señor Presidente.

 

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

Para fundamentar el voto, tiene la palabra el señor Edil Fernando Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Presidente: lamento robar un par de minutos al Cuerpo con este tema porque me interesaría, como a todos, empezar con la sesión.

 

(Parte de fundamento de voto retirado de la versión taquigráfica por disposición del

señor Presidente – Artículo 68 del Reglamento Interno de la JDM)

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Recuerde, señor Edil ‑se lo digo porque ya se lo dije a todos‑, que todas las alusiones se cortan.

 

SEÑOR RIPOLL.- Usted saque de mi fundamentación las palabras que entienda inconvenientes, señor Presidente.

 

            Sinceramente, yo voy a lo que planteó la Edila Cristina Ferro. Acá estoy viendo un abogado en Sala, así que no somos todos tan leguleyos como parece.

 

            El artículo 285 dice: “La Junta tiene facultad por resolución de la tercera parte de sus miembros, de hacer venir a su Sala al Intendente para pedirle y recibir los informes que estime convenientes ya sea con fines legislativos o de contralor”. Eso está en el acápite primero del artículo 285. En el siguiente dice: “El Intendente podrá hacerse acompañar con los funcionarios de sus dependencias que estime necesarios, o hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva”. Dice que el Intendente podrá hacerse acompañar cuando viene a Sala ‑aunque a veces viene y otras no; últimamente no está viniendo‑ por los funcionarios de sus dependencias que estime necesarios, o hacerse representar por el funcionario. O sea, el artículo no habla de hacerse representar por “los funcionarios”, sino por “el funcionario de mayor jerarquía de la repartición respectiva”; en este caso se trata del señor Campal. Más allá de que el señor Eduardo Pereyra y los asesores de carrera puedan aportar muchísimo al debate ‑cuestión que reconocemos‑, estamos hablando de la Constitución de la República.

 

(Parte de fundamento de voto retirado de la versión taquigráfica por disposición del

señor Presidente – Artículo 68 del Reglamento Interno de la JDM)

 

______Yo estoy de acuerdo con el señor Edil Baltasar Brum: este tema hay que solucionarlo. Como nosotros somos un órgano institucional elegido por el pueblo, podríamos realizar una consulta a la Suprema Corte de Justicia. Porque acá puede haber consultas jurídicas a constitucionalistas que entiendan una cosa u otra, como en muchos cosas. Por lo tanto, me parece buena esa idea.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Para fundamentar el voto, tiene la palabra el señor Edil Luis Luján.

 

SEÑOR LUJÁN.- Gracias.

 

            Voy a señalar ‑en la misma línea que lo hice ayer‑ que lo que quiso esta bancada fue traer la mayor cantidad posible de funcionarios ‑tanto políticos como de carrera‑, debido a la cantidad de aportes que consideramos va a realizar la oposición, que siempre nos manifiesta que quiere ser partícipe de este Gobierno y remar con nosotros. Por lo tanto, considerábamos que era importante que concurriera la mayor cantidad posible de Directores a los efectos de que se hagan carne de las ideas que la oposición hoy va a plantear como forma de mejorar la limpieza en la ciudad de Montevideo.

 

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Para fundamentar el voto, tiene la palabra la señora Edila Rosana Paredes.

 

SEÑORA PAREDES.- Reiterando lo que señalaron mis compañeros, este no es un caso por el que haya que recurrir a interpretaciones para poder entender lo que dice específicamente este

artículo. Este es un artículo totalmente claro, no es objeto de más de una interpretación.

 

            Tampoco podemos aceptar que se diga que la bancada del Frente Amplio esté pretendiendo llevar adelante una sesión violando la Constitución. Eso ya es medio grueso y gratuito. Acá se ha hablado de vicios de forma y de fondo, y esto tampoco corresponde.

 

Acá hay un artículo que es muy claro. El Secretario General ha leído la interpretación que le han dado juristas, constitucionalistas, estudiosos de la Constitución con palabra autorizada; no cualquier abogado. Si es una cuestión de interpretaciones, también se podría haber traído a Sala una interpretación contraria a la aplicación, en base a un jurista, o tal vez, sin menospreciar a nadie, la que pueda hacer un Edil Departamental.

 

No es la Suprema Corte de Justicia la que tiene competencia para interpretar la Constitución; la Suprema Corte de Justicia entiende sobre la inconstitucionalidad de la ley.

 

Creo que estamos debatiendo sobre falsos supuestos, porque la claridad de este artículo constitucional ‑y no voy a repetir el informe que leyó el Secretario General‑ es aplastante. Así que creo que estamos haciendo un debate gratuito.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Si nadie más desea fundamentar el voto, voy a hacer una precisión.

           

Es cierto que trajimos una interpretación porque también es cierto que este tema se ha reiterado a lo largo de todos estos años y nos parecía que era importante dar...

 

(Interrupción del señor Edil Fernando Ripoll)

 

______Orden, señor Edil. Está hablando el Presidente.

 

            Yo aclaro que no lo hacemos desde la Mesa porque entendamos que se está violando la Constitución, sino porque entendemos que había que plantear una interpretación. Obviamente, ésta puede ser compartible o no; eso está dentro del terreno de las probabilidades, y aquí se ha expresado con toda claridad. Quería hacer la aclaración porque esto puede dar lugar a malentendidos.

 

            Ahora le vamos a dar la palabra a la señora Edila convocante, quien, de acuerdo con el artículo 79 del debate, va a poder intervenir sin las limitaciones en el uso de la palabra que están contenidas en el artículo 46, que rigen para el resto de los Ediles o Edilas que quieran hacer su intervención.

 

            Tiene la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, Presidente.

 

            En primer término ‑como corresponde‑, deseo agradecer a los señores y señoras Ediles que, apoyando con sus votos, han permitido esta convocatoria. Quiero agradecer al Partido Nacional y a mi partido, que me ha apoyado ‑previamente y en la tarde de hoy‑ para que pueda llevar adelante este llamado. Y también quiero agradecer a las señoras Edilas y señores Ediles del Frente Amplio que con su presencia han contribuido a hacer el quórum para que se pueda desarrollar este llamado a Sala. Sincero agradecimiento, señor Presidente, porque sabe que en las reglas de juego de las minorías estas cosas pesan.

 

            Lamento, señor Presidente, no poder hacer lo mismo, no poder estar agradeciendo hoy la presencia del señor Intendente Municipal. Yo comprendo que al señor Intendente últimamente no le han ido muy bien las cosas; ya no hablemos de popularidad, ya no hablemos de encuestas, sino directamente de gestión. Hoy el Intendente, después de tres meses de haber sido convocado, puso la fecha para hacerse presente y no vino. Lo convocamos el 21 de febrero, en medio de aquella crisis que se había dado con la presencia de los carritos de clasificadores en la explanada municipal, y con una situación social que se estaba generando, de una particular tensión, por razones que seguramente vamos a manejar en el resto de la tarde.

 

Lo convocamos en ese momento y tuvimos la opción, posteriormente, dado que no daba señales de querer concurrir a nuestra convocatoria, de haberlo hecho ‑según lo establece el Reglamento de la Junta‑ poniéndole día y hora a esa convocatoria con el voto de los 11 Ediles que lo habían convocado. Pero no quisimos hacerlo, señor Presidente, en razón de que nos parecía muy oportuno que él tuviera la posibilidad de concurrir cuando lo creyera conveniente, y para que no pudiera esgrimir entonces el argumento de: “Yo no puedo concurrir hoy porque en la fecha que me han convocado, precisamente, tengo razones de agenda que me lo impiden”.

 

            Nosotros, señor Presidente, somos respetuosos. Yo quiero hablar aquí en singular, porque a veces hay temas para los que la terminología parlamentaria utiliza el plural, pero en este caso me van a permitir que utilice por unos momentos el singular. Yo he respetado al señor Intendente cada vez que ha concurrido a Sala, lo he respetado a pesar de que me ha dejado plantada en medio de un llamado a Sala por una situación que no generé. En ese momento se retiró por la puerta de atrás diciendo que no iba a tolerar cosas que no eran insultos ni mucho menos; eran simplemente algunos elementos, algunos insumos que otro señor Edil incorporó a la sesión. En ese momento, repito, el señor Intendente se retiró. Yo lo he respetado, señor Presidente, a pesar de eso. No le reclamé un nuevo llamado, no le reclamé una nueva presencia; sí entendí en ese momento que no se podía seguir adelante, y con el apoyo de mi partido resolvimos que no se podía seguir adelante con el llamado a Sala porque había sido hecho al señor Intendente.

 

            Ahora, señor Presidente, ayer hice un planteo en este Cuerpo que reitero hoy. He recibido del señor Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich, una ofensa que yo intento que el señor Director Campal, que hoy lo representa, asuma como representante del señor Intendente que es.

 

            Ayer por la tarde, señor Presidente, recibimos una invitación del Intendente a acompañarlo hoy a la hora 14 en la celebración del XIV Aniversario de un Centro Diurno para Adultos Mayores que funciona en el ex Hotel del Parque Rivera. “Esperamos contar con su participación”, dice el señor Intendente, y así invitó a todos los señores Ediles de este Cuerpo. Ayer, señor Presidente, y hoy quiero hacerlo en presencia de quienes lo representan, con mucha claridad establecí que era una falta de respeto para la Corporación y para sus Ediles.

 

El instituto del llamado a Sala está previsto en la Constitución de la República y es una herramienta fundamental para poder obtener información con la seriedad correspondiente y teniendo en cuenta que en un organismo de contralor las minorías tienen serias dificultades para obtener información y poder controlar lo actuado por la mayoría; es un instituto que ‑repito‑ significa una herramienta fundamental que requiere no solamente de respeto, que requiere no solamente de validación de lo que en sí misma representa, sino que también requiere un exquisito cuidado para preservar yo diría que el instituto republicano que en sí misma representa. ¿Y por qué digo republicano? Porque esto es esencialmente así: tenemos, señor Presidente, un sistema de Gobierno republicano que se rige por la representatividad que tenemos quienes contamos con los votos de la gente, y a esa gente es a quien el Intendente desconoce en un tema tan importante como éste cuando no se hace presente.

            Yo sé que el Intendente está hoy complicado con el asunto de ADEOM; mala suerte: esperó tres meses y justo cuando puso la fecha se le viene el conflicto de Limpieza. Sé que el Intendente no se puede entender con ADEOM, sé que el Intendente tiene una carga que le viene de antes con este tema, pero ahora es su responsabilidad, y esa responsabilidad, en estos dos años y medio que lleva de Gobierno, no la ha sabido implementar; no ha sabido generar un buen relacionamiento con el gremio, ni ha sabido lograr un entendimiento que permita gobernar en la ciudad de Montevideo en las condiciones en las que se debe gobernar. Me preocupa muchísimo, señor Presidente, que el Intendente Municipal de Montevideo, en lugar de reunirse y buscar el respaldo de los Ediles, tenga que salir a buscar el respaldo de los Diputados y de su partido político.

 

(Interrupción del señor Edil Luján)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Orden. Señores Ediles: quien ordena el debate es el Presidente.

 

(Interrupción del señor Edil Luján)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Orden, señor Edil.

 

            La señora Edila está en uso de la palabra y se está refiriendo a la ausencia del señor Intendente en Sala, quien tiene derecho a hacerse representar.

 

(Interrupciones de varios señores Ediles)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Orden, señores Ediles.

 

El Presidente es quien ordena el debate. La señora Edila está haciendo uso de la palabra y el Presidente entiende que está dentro de tema; cuando el Presidente entienda que la señora Edila está haciendo algo que no debe se lo va a hacer notar, porque quien fija las reglas en Sala no es ningún señor Edil ni señora Edila, es solamente el Presidente, quien, por supuesto, como es un mortal, podrá equivocarse.

 

            Continúa en el uso de la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Le agradezco mucho. No tengo inconveniente en que, si así lo desea el señor Edil Luján, se lea el orden del día, en el que aparece la convocatoria y con toda claridad están establecidos los temas que se pueden tocar, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Ya lo leyó el señor Presidente cuando se inició la sesión.

 

            Continúa en el uso de la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Correctísimo, señor Presidente.

 

            Decía que el señor Intendente fue convocado hace tres meses y resolvió venir en la tarde de hoy, pero después no vino porque seguramente para él este es un tema menor, de mucha menor importancia que ir a un brindis por ahí con algún grupo de gente que, con muy buenas intenciones, estará trabajando en un tema social interesante, en lugar de estar acá cuando sale públicamente a defender lo que él llama la batalla por la limpieza, cuando reconoce las dificultades que tiene en la gestión, y además, señor Presidente, cuando en esta Corporación tenemos el testimonio de una Directora anterior reconociendo la pésima gestión; pero lo único que hizo el Intendente para mejorar la gestión fue cambiar a la Directora. El señor Pereyra, con todo el respeto que me merece ‑sabemos que está trabajando con mucho ahínco‑, no ha podido lograr ni un ápice de mejoría, dado que las condiciones no las fija el señor Campal, ni el señor Pereyra, ni quienes están aquí hoy presentes: la responsabilidad de fijar las políticas de limpieza es del señor Intendente Municipal. Y considero, señor Presidente, que el señor Intendente no tiene la capacidad de hacerlo, porque, de lo contrario, estaría acá defendiendo su proyecto, y no lo está haciendo.

 

            Nosotros queremos demostrar hoy acá el fracaso absoluto de la política de limpieza; queremos demostrar hoy el fracaso de la política actual y los antecedentes que han provocado esta situación. Y esto es algo que está en la convocatoria. Queremos demostrar cómo después de 18 años de Gobierno de un partido político en la ciudad de Montevideo no se pudo levantar ni siquiera la basura de la calle. Queremos demostrar, señor Presidente, cómo las falsas promesas han sido eso: falsas promesas. En el año 1990, el entonces Intendente, doctor Tabaré Vázquez, decía al comienzo de su gestión ‑y antes‑ como una promesa a los montevideanos: “Vamos a erradicar los basurales en 90 días”. Pasaron 18 años. Hoy tenemos 200 basurales endémicos en Montevideo, y afirmo ese número. Tenemos un basural en cada esquina, señor Presidente. Tenemos una dificultad operativa atroz desde la Intendencia Municipal de Montevideo para poder proceder a un cometido tan simple y tan esencial como es limpiar la ciudad.

 

            Pero vamos a los hechos concretos, señor Presidente. Tendremos oportunidad de referirnos a los errores del Intendente a lo largo de este llamado, y le voy a aclarar que de ninguna manera  es nuestra intención confundir el objetivo de este llamado con el conflicto que hoy se plantea, que es consecuencia de lo que queremos demostrar: la dificultad de relacionarse, la inoperancia administrativa y, por cierto, la barbaridad en una gestión comprometida con decisiones anteriores. Porque el gremio de la limpieza siempre ha sido particular dentro de la estructura municipal. Era, señor Presidente -y quienes están vinculados a este tema desde hace algunos años lo saben-, un gremio muy fuerte, al que se programó derrotar generando un conflicto que fue, precisamente, direccionado a eso, y que hoy se revierte en esta situación que vamos a analizar. Es por eso que a veces los antecedentes son buenos para entender las cosas que están sucediendo.

 

            Hoy aparecieron algunas noticias en la prensa que me gustaría compartir con los señores Ediles y con los señores que están aquí representando al Intendente, aunque, si usted me lo permite, me voy a dirigir especialmente al señor Campal. Acá dice que frente a esta situación compleja en que está hoy la Intendencia, el Intendente manifestó ‑y es una lástima que no esté presente para repetirlo‑: “’…vamos a tratar de asegurar a los contribuyentes el cumplimiento de los servicios’” .

 

“En este momento, 4.200 empleados de ONG realizan tareas comunales mediante distintos programas sociales que impulsa la Intendencia. La mayoría de estos trabajadores efectúa tareas de barrido, limpieza y pequeñas obras en las calles.

 

“Estos planes sociales son cuestionados por ADEOM. Según el gremio, estos trabajadores ‘son explotados’ por las ONG, ya que cobran salarios muy inferiores a los municipales. En el conflicto de 2002, los empleados de las ONG realizaban tareas de recolección de basura y fueron calificados de rompehuelgas por ADEOM”. Esta situación parece que el Intendente no la recuerda, como lo hace el periodista, y seguramente tratará de volverla a instalar en una coyuntura similar. Por supuesto que la situación que va a generar la falta de levante durante este tiempo, que es menor, será menos grave; esperemos que así sea.

           

Nosotros queremos recordar las condiciones que se dieron en ese momento para tratar de que no se vuelvan a dar hoy. En ese momento, las condiciones que se dieron fueron desastrosas para la ciudad, y el endurecimiento de una huelga con el gremio de ADEOM llevó a que el levante de los basurales, el levante de la basura y su volcado se transformaran en un serio problema para la ciudad; y no se dio en una sola oportunidad. Ya pasó en el año 2000, cuando asumió el señor Intendente Arana. Recuerdo perfectamente que hubo un tremendo conflicto, con la presencia de camiones, carros y gente de la División Limpieza; una situación bastante violenta que se dio en medio de su asunción.

 

Pero una de las primeras cosas, señor Presidente, que nos interesan dentro de este llamado es que se nos diga cuál es el plan de contingencia que la Administración piensa instrumentar en esta situación puntual de ahora por el tema de la basura. Porque, según dice el Prosecretario, Jorge Rodríguez, en “El Observador” del 22 de mayo ‑fecha de ayer‑: “El de la basura es un tema ‘muy sensible’. En previsión del paro anunciado para el lunes, la comuna desarrolló un plan de contingencia que intentará evitar  acumulación de residuos en la calle. El jerarca afirmó que para llevarlo adelante será necesario contar con el apoyo de los vecinos de Montevideo. ‘Los paros son de apenas 24 horas, señaló, y la época del año no compromete, con días de calor, la situación’”. Otra vez se busca apoyo en los vecinos de Montevideo, que son los que siempre, pagando sus impuestos, tienen que colaborar con la Intendencia, que ni siquiera es capaz de solucionar la falta de recolección en 24 horas.

           

Quisiera recordar, señor Presidente, que dentro de los conflictos anteriores surgieron algunos elementos que hoy están vigentes y que le van a servir a esta Administración para mantener limpia la ciudad; y creo que ella debería darlos a conocer a la población. En el año 2002 estaban en pleno conflicto con ADEOM; conflicto que surgió por la firma de un convenio que realizara el señor Intendente Arana, un convenio imposible de cumplir; el Intendente sabía que ese convenio era imposible de cumplir. Él, señor Presidente ‑este es un ámbito político; son opiniones políticas‑, parecía tener una firma muy fácil y muy presta; hay momentos en que parecía que el Intendente Arana desconocía lo que estaba firmando, así como desconocía algunas otras cosas de otras reparticiones municipales que no voy a nombrar. No voy a decir que tampoco sabía lo que le estaba firmando a Bengoa, porque me van a decir que estoy fuera de tema…

 

(Interrupción del señor Edil Rissotto - Respuesta de la oradora)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Eso sí está fuera de tema, señora Edila.

 

SEÑORA FERRO.- Lo que sí voy a decir es que tendría que haber sabido lo que estaba firmando, porque el convenio era imposible de pagar y terminó en una huelga muy dura y muy fuerte por parte de ADEOM a fines del 2002, específicamente por el tema de limpieza, antecedente de lo que estamos hablando.

 

            En ese momento se suscribió un convenio que fue aprobado el 29 de julio del 2002 y firmado a principios de agosto. Se establecía en ese convenio, señor Presidente, según reza aquí, que su objeto era la adopción de acciones en el marco de la gestión integrada de los residuos sólidos urbanos dentro del enfoque metropolitano del Plan Director de residuos sólidos para Montevideo y el Área Metropolitana. Lo que en realidad hacía este convenio era encontrar un lugar adonde volcar la basura, dado que el vertedero, obviamente por razones gremiales, estaba cerrado. Entonces, la Intendencia frenteamplista, que no iba a convocar a las ONG sino a los privados ‑a quienes contrató‑, buscó un lugar adonde volcar esos residuos. Y acá dice clarito: “El objeto del presente convenio es la adopción de acciones, en el marco de la gestión integrada de los residuos sólidos urbanos, en un enfoque metropolitano concurrente con el Plan Director de Montevideo y Área Metropolitana en trámite en la materia. Este enfoque, implica la racionalización en el uso de los recursos y la implementación de aquellas medidas que en base a la cooperación intermunicipal permita mejorar la eficacia y eficiencia de los servicios involucrados. La actividad a desarrollar es la disposición final de residuos sólidos urbanos provenientes del departamento de Montevideo, en el sitio de disposición final de la Intendencia Municipal de Canelones en la ciudad de Las Piedras, ubicado en Camino a Villa Foresti y/o ex Ruta Nº 5, Km 23.200 y similar vertido de residuos de igual naturaleza provenientes del departamento de Canelones en el Servicio de Disposición Final de Residuos de la Intendencia Municipal de Montevideo, ubicado en Camino Felipe Cardoso casi Cochabamba de esta ciudad. Solamente se podrán disponer los residuos sólidos urbanos tipificados como domiciliarios, comerciales, materiales inertes, producido del barrido, de limpieza de playas y restos vegetales, no incluyendo aquellos de tipo hospitalario, industriales o de otra naturaleza”.

 

Y dice más adelante, señor Presidente: “La cantidad de residuos incluidos en este convenio alcanza, tomando como unidad un camión tipo recolector compactador o camión abierto, el número de 13 (trece) unidades diarias computados promedialmente en forma mensual. Las unidades tipo camión podrán pertenecer a las Intendencias o a empresas privadas prestatarias de servicios de limpieza urbana”.

 

Ahí, señor Presidente, fue cuando la Intendencia empezó a manipular para quebrar al gremio y para quebrar la huelga. Y allí fue, señor Presidente, cuando contrató a algunas empresas. Aquí están los nombres y aquí están los montos, los montos millonarios que se pagaron a esas empresas para quebrar esa huelga y para quebrar a ese sector de Limpieza. Reitero: aquí están. Ese convenio está vigente hoy. Es un antecedente y es, al mismo tiempo, un insumo de la realidad de hoy de esta Intendencia, que sigue usando este convenio. No mandó 13 camiones; mandó muchísimo más que 13 camiones. Mandó tanta cantidad de camiones que cuando nosotros dijimos: “Pero ¿cómo es posible? El convenio no se está cumpliendo”, nos contestaron: “Pero era promedial. Después dejamos de mandar, y punto. En los meses restantes no mandamos nada de basura a Canelones, y sí recibimos”. Entonces, yo pregunto, señor Presidente, si hay en la Dirección algún estudio que establezca qué cantidad de residuos ha volcado Montevideo en Empalme Olmos ‑que es el lugar que establece el convenio‑ en el correr de esta Administración ‑no le voy a pedir datos recientes porque andan por ahí y la verdad es que no interesa lo de hoy‑, y cuánto ha volcado y vuelca la Intendencia de Canelones en Felipe Cardoso.

 

Tenemos, señor Presidente ‑y los señores Ediles que así lo deseen podrán consultarlas‑ distintas resoluciones referentes a este tema. En la Nº 4.338/02 se establece la contratación directa realizada por el Departamento de Desarrollo Ambiental para la recolección de residuos y su traslado a su punto de disposición final de las empresas Bimsa, Bersur, Borgu y Consorcio Ecológico S.A., así como los pagos que se hicieron posteriormente, los costos por tonelada y los pagos de sumas muy elevadas, señor Presidente ‑cientos de miles de dólares‑, para poder, repito, salir de esa situación. Acá consta que a la empresa Consorcio Ecológico S.A., por nueve días ‑del 3 al 11 de junio del año 2000‑, le pagaron U$S 66.935.

 

Reitero, señor Presidente, que ese mecanismo aún está vigente. Como este convenio nos preocupa y como se nos ha dicho que va a terminar cuando el vertimiento final de los residuos vaya a Cañada Grande ‑cosa que parece alejarse cada vez más en el tiempo‑, preguntamos de qué manera va a definir la Administración la permanencia o no de este convenio, que en este momento puede estar afectando de mayor manera a Montevideo que a Canelones. Lo que usaron para salir del paso en aquel momento puede estar siendo negativo para la Intendencia de Montevideo en el día de hoy.

 

Nosotros queremos, señor Presidente, comenzar por analizar el escenario en que se produjo este llamado a Sala.  Se produjo en un escenario de convulsión, con la presencia de los clasificadores en la calle. En ese momento, por supuesto, estaba convulsionado el ambiente, el periodismo, la opinión pública, y surgieron declaraciones de los representantes de la Intendencia, de los cuales algunos estuvieron vinculados durante muchísimo tiempo a todo lo que es la tarea de disposición final.

           

El 12 de febrero el periódico “La Diaria” trasmite opiniones del ingeniero Piña que vale destacar. Dice que el problema de fondo es que “no alcanza la basura para todos los clasificadores que hay. El sistema está liquidado; la única opción es que vuelvan al trabajo formal. Además, de los 9.000 carritos que circulan en la calle sólo 80 fueron requisados, por no cumplir con la reglamentación. También mencionó que dentro de diez meses la IMM abrirá un llamado a licitación para la gestión de la usina de Felipe Cardoso...”.

 

            Yo entendí que ese llamado ya se había producido. Con toda seguridad conversaremos sobre él más adelante, pero desde ya, señor Presidente, solicito que se establezca con claridad si faltan ocho meses más para que se produzca el llamado o si ya se produjo, porque ahí se da lo contrario de lo que pasó ayer. En este llamado los pliegos no pasan por acá; se pretende que la adjudicación pase después ‑y vamos a ver en qué condiciones‑, pero los pliegos nunca los vimos. Entonces, creo que es un trabajo que vamos a tener que enfrentar desde la Junta Departamental el resolver que no nos manejen; cuando quieren nos mandan los pliegos, cuando quieren nos mandan la adjudicación... Lo que más le convenga a la Intendencia. Ayer estuvimos trabajando sobre los pliegos del proyecto Reconquista, pero estos pliegos nunca los vimos; sí dicen que después vamos a ver la última etapa, la de adjudicación.

 

            Por eso, señor Presidente, solicito que se me aclare si es cierto que se les informó a los clasificadores que no hay más trabajo para ellos, que la basura no alcanza para todos los que hay y, de ser así, qué ha hecho la Administración en esta economía en pleno desarrollo para ofrecerles el trabajo formal al que alude el ingeniero Piña. También quiero saber qué experiencias ha propiciado la Intendencia a través de convenios con organizaciones sociales y clasificadores. Pido que se nos den detalles de esas experiencias y que se nos hable de sus costos y de sus resultados. Además, que se nos informe sobre la propuesta de 20 carros o carruajes para pasear turistas por la Ciudad Vieja. Quiero saber si eso está manejado por la Dirección y si la Dirección está de acuerdo con que puede servir para paliar esta situación de crisis con los clasificadores. Si pensamos que 10.000 carros involucran a 30.000 personas ‑si hacemos un promedio de tres por carro; también hablaremos de trabajo infantil y todas esas cosas‑, poner 20 carros para que una persona pasee turistas por la Ciudad Vieja parece un poco ‑por utilizar un término suave‑ fantasioso, ¿no? Queremos saber si se está implementando eso.

 

            Esta situación con los clasificadores no es nueva. Acá tenemos alguna versión de prensa anterior, porque a veces uno guarda alguna cosa que vale para poder afirmar después lo que se afirma.

 

En el año 2002 el Director de Limpieza era Fernando Nopitsch. Nopitsch trajo después los contenedores, y también vamos a hablar de esa licitación y de esa adjudicación. Vamos a hablar de cómo se hizo, qué pasó con la empresa, qué pasa ahora con esos contenedores y quién hace el mantenimiento, porque parece que precisan mucho mantenimiento.

 

En ese momento Nopitsch dijo que no era el primer intento del Municipio para ordenar a los clasificadores, y contaba que “en 1991 la Administración Vázquez aseguró que organizaría y acotaría la actividad de los hurgadores sin reprimirlos”. Dos años después la Intendencia anuncia que se proponía restringir la circulación de los carros de clasificadores en varios barrios. En 1999 la primera Administración encabezada por Arana anunció su intención de multar a los hurgadores no habilitados y aplicarles las mismas sanciones que a cualquier medio de transporte.

 

            En ese momento, señor Presidente, nosotros opinábamos lo siguiente. Cito al semanario “Búsqueda” del jueves 31 de enero de 2002, donde dice que quien habla “advirtió (…) sobre las consecuencias negativas de realizar el censo,” ‑en ese momento‑ “ya que según ella, en el pasado el ‘problema social’ se ‘acrecentó’ al realizar un relevamiento y patentar ‘los carritos’. ‘Eso contribuyó a formalizar esa actividad’…”. Ahora parece que se va a hacer otro censo. También queremos saber si efectivamente se va a realizar un nuevo censo y si no se teme que no estén las reglas claras. Otra interrogante que quiero plantear ‑porque hay versiones encontradas‑ es si efectivamente se van a limitar o no los carnés que se están entregando a los clasificadores; hay versiones que dicen que sí, hay versiones que dicen que no. Los mismos Directores aparecen con distintas opiniones, y ahora que están presentes aprovechamos para preguntárselo directamente. Nuestra preocupación es que sigan aumentando.

 

Aquí se ha volcando cantidad de dinero a través de distintas contrataciones que ha hecho la Intendencia para tratar de mejorar esa situación.

 

Y luego hay una referencia a algo bastante anterior: “En el 2001, el Banco Interamericano de Desarrollo prestó a la Organización San Vicente U$S 250 mil para crear microempresas y cooperativas con clasificadores”. Nopitsch dijo: “Nosotros estuvimos evaluando la posibilidad, teniendo en cuenta ese préstamo (…), de ceder este tipo de servicios especiales a los clasificadores en la medida en que se formalicen. Sería sacarlos de los carros para que trabajaran en un camión, juntando servicios especiales, por lo que se les paga, teniendo además la posibilidad de clasificar”. Creo que eso jamás se hizo, señor Presidente.

           

Decía que hubo una importante situación de convulsión ‑los clasificadores se hicieron presentes en la explanada municipal‑ cuando se convocó a este llamado a Sala que recién se realiza hoy. En ese momento hubo distintas opiniones de los diversos actores que participaron en este caso. A nosotros nos interesaría destacar, señor Presidente, más de una de esas opiniones, teniendo en cuenta que no es mi intención que alguna quede fuera; si es así pido por favor que me lo hagan saber, porque aquí deben estar.

            “Los clasificadores reclaman además mejores condiciones para desempeñar sus tareas en las usinas municipales y que se termine con la requisa indiscriminada de carros (sus herramientas de trabajo) ordenadas por la Justicia y ejecutadas de forma prepotente por parte de la Policía”. Esta es una opinión que trasmite el diario “La Juventud” del jueves 14 de febrero de 2008. “Afirman además que de esta forma se intenta esconder a los pobres, para que no arruinen el paisaje de la ciudad”. Bueno, antes los habían mostrado para arruinar el paisaje de la ciudad y para lograr que en ese enfrentamiento odioso la gente resolviera su voto a favor del partido político que les estaba prometiendo trabajar a favor de esa gente. Y me refiero al período de crisis, Presidente; en pleno período de crisis el Director de entonces, Fernando Nopitsch, resuelve censar, patentar y dar un carné a los clasificadores. Como si tamaño y semejante problema social enquistado en la ciudad de Montevideo en forma tan particular ‑y quiero decir que en ese momento, más allá de la crisis, no era solamente por responsabilidad del Gobierno del Frente Amplio, porque eso venía de administraciones anteriores‑ se fuera a arreglar empadronando a los carritos. Parecía, señor Presidente, una burla a quienes estaban tratando de lograr su sustento en estas condiciones. ¿Por qué lo hicieron? Porque de esa forma se incentivaba la presencia de los clasificadores. ¿Para qué? Para que no hagan, señor Presidente, lo que acá mencionan quienes están al frente de la organización que los nuclea, UCRUS: para que no arruinen el paisaje de la ciudad se intenta esconder a los pobres. Antes se motivó la presencia de los carritos y de los clasificadores en la calle precisamente para mostrar el enfrentamiento de las condiciones de trabajo de esa gente con las de otras personas que tenían otros medios más dignos y mucho mejores para poder sobrevivir en ese momento tan difícil.

 

Por eso, señor Presidente, yo digo que se utilizó a esta gente; se la utilizó para politizar esta labor y para juntar votos para un partido político. Se empezó a desencadenar un mecanismo que hoy se transforma en la máquina que mata al inventor, porque, señor Presidente, hoy no se puede detener la proliferación de los carritos. En una economía en crecimiento eso no se puede detener, y no se puede porque no hay herramientas políticas, porque los que tienen que decidir no deciden. La presencia aquí del señor Campal ‑a quien en lo personal mucho respeto‑ se da porque tiene que asumir la responsabilidad de su cargo y representar al Intendente, pero él no es el responsable. El responsable no vino a sentarse acá; el responsable no dio la cara para decir las cosas que tiene que decir en cuanto y en tanto no organiza lo que tiene que organizar y no implementa políticas que conduzcan esta situación a buen puerto. Todo se sabe antes de llegar al cargo, pero después no es sencillo gobernar, y cuando mucho se critica se tiene la obligación de hacer las cosas como Dios manda, sobre todo cuando ya han transcurrido 18 años.

 

Decía Leonardo Herrera, el vocero de la UCRUS, que la marcha había arrancado de diversos puntos de la capital, que habían hecho entrega de cartas a los parlamentarios con los temas que les interesaba destacar, una referida a la ley del caballo y otra referida a la ley de envases. La UCRUS, a través de algún comunicado, también hablaba de que se les habían requisado los carros que no estaban en condiciones aceptables; incluso tenían por ahí algún dictamen que marcaba la inconstitucionalidad de esos métodos que ellos destacaban en este suelto periodístico. Decían que muchas veces las requisas fueron ordenadas vía telefónica, sin orden escrita, además de hacerlo mediante métodos injustificados de prepotencia policial. Y criticaron con mucha virulencia ‑es otro de los principios de la plataforma de su movilización‑ lo que ellos llaman la privatización de la Usina 5, la usina de disposición final. “La Intendencia le está asegurando a la empresa que salga beneficiada el pago de U$S 20 la tonelada, asegurándole 40 mil toneladas mensuales, estamos hablando de U$S 800 mil mensuales, así se vuelquen 40 mil toneladas o dos bolsitas, lo que sumaría U$S 9:000.000 anuales, a lo que se le agrega la entrada de los camiones privados, donde se calcula un millón más de dólares al año, inclusive la posibilidad de explotar el gas que se extrae de los materiales orgánicos”.

 

Posteriormente, en “La Diaria” del día siguiente aparecen las opiniones del señor Director Campal. Él dice que no se les requisa el carro, sino que se les retiene; que no fueron 80 sino 15 los carros que estuvieron detenidos; que la requisa sucede cuando un clasificador tiene un comportamiento que es claramente observable por la sociedad como, por ejemplo, que un niño esté conduciendo; que nunca se actúa en primera instancia, sino que siempre son avisados con anterioridad y en más de una oportunidad. Y viene un dato que queremos confirmar, y solicitamos que así lo haga el señor Director. Dice: “Invertimos U$S 1:600.000 por año sólo en levantar la basura que ellos dejan tirada luego de clasificar…”. De manera que a todos los gastos en que incurre la División Limpieza habría que agregarle este. Fíjense en que en el año 2006 ‑el señor Edil Luján, que preside la Comisión de Presupuesto, tal vez lo pueda recordar‑ el total de lo invertido por la División Limpieza fue de U$S 11:000.000. De esa cifra ahora vemos que U$S 1:600.000 se gastan en levantar la basura que los carritos dejan tirada luego de clasificar, más allá de que después también haremos alusión a que de esos once millones casi cuatro se van en convenios con organizaciones de la sociedad civil para lograr apoyo en los convenios educativo‑laborales para que jóvenes puedan trabajar en tareas que son esencialmente municipales.

           

Le pedimos al señor Director Campal que nos confirme si es verdad que U$S 1:600.000 al año se van sólo en levantar la basura que dejan tirada los recolectores luego de clasificar.

           

También en ese mismo periódico opina el Ministerio de Desarrollo Social: “La discusión no debe limitarse a propuestas represivas, sino a modificar las condiciones que resultan en que atrás de cada equino posiblemente maltratado se encuentre un ser humano seguramente explotado...”. Yo quiero la atención de los señores Ediles, porque esta es una opinión del Ministerio de Desarrollo Social que el periodista obtuvo de la página web del programa Uruguay Clasifica. Allí se establece lo que estoy diciendo: “Hay que modificar las condiciones que resultan en que atrás de cada equino posiblemente maltratado se encuentra un ser humano seguramente explotado, para el que contar con un carro con caballo significa la posibilidad de obtener el sustento de su familia”. Luego dice: “Implementar acciones de capacitación sobre cuidado animal (…) y construir participativamente modelos alternativos de recolección y clasificación de residuos urbanos, que no requieran el uso de este tipo de transporte, es el único camino posible para lograr modificar esta realidad en forma sustentable”.

 

            Esto opina el Ministerio de Desarrollo Social que, por supuesto, no está ocupado por un partido político de la oposición. Opina que los seres humanos que están atrás de los equinos están explotados. Más adelante dice: “La marcha fue considerada ‘histórica’ por quienes la protagonizaron”. Había quien quería meter los carros en la mesa política, etcétera. No voy a dar lectura a los dichos de los señores clasificadores porque los pueden leer; además, alguien se puede sentir ofendido y no quiero, señor Presidente.

 

            “También hubo quien recordó que ‘no se requisan los cero kilómetro por una infracción de tránsito’. Se manifestaron contra la caza sistemática que se hace de sus personas y de sus enseres. Se dice que la Intendencia no tiene ninguna política de limpieza. Asimismo, afirmaron que la basura produce un lucro de U$S 10:000.000 al año. Creo que el señor Director Campal tiene otra opinión al respecto. Según he leído por ahí, entiende que el lucro de la basura es mucho más de U$S 10:000.000, que llega casi a los U$S 40:000.000. Esta también es otra de las cosas sobre las que nos gustaría que nos ilustrara; nos gustaría saber cuál es en realidad la cantidad de dinero que se mueve. Intentaremos conversar después sobre los intermediarios, porque sé que aquí hay más de un Edil interesado en este tema.

 

            Siguiendo con esas versiones, señor Presidente, vamos a recordar que en esos días también se estaba hablando del cierre o no del registro, y que el martes 12 de febrero un hombre de 38 años murió en el Cerrito de la Victoria al chocar su motocicleta contra un carro tirado por un equino. La víctima no llevaba casco ‑es cierto, así se establece‑; viajaba con una mujer que resultó herida y con un niño que, afortunadamente, no sufrió lesiones de entidad. Los recicladores se quejan ‑y formulo pregunta al respecto‑ de que les entregan un papel con un nailon que los autoriza a recorrer la ciudad, una acreditación que se deteriora muy fácilmente con el paso del tiempo. 

 

A su vez, quiero precisar, conocer con exactitud algo que surge de otra información de estos días. El diario “El País” del 15 de febrero del 2008 dice: “Por día sale un carro más a la calle en Montevideo”. Repito: por día sale un carro más a la calle en Montevideo. “Hay cuatro mil carros más de recicladores de basura en Montevideo que en 2002 al estallar la crisis. Se estima que cada día un nuevo carrito se suma  a la tarea de recolección de basura. El fenómeno también representa un problema para el tránsito capitalino: por cada taxi que circula en Montevideo hay tres carros tirados por caballos. Se estima que entre Canelones y Montevideo existen 15.000 hurgadores.” Y vuelve a reiterar que la cifra que se moviliza es muy alta.

 

            Ingresaremos, señor Presidente, en un tema que también queremos tocar hoy y que nos resulta de mucha sensibilidad: la presencia de los menores de edad dedicados a las tareas de recolección. Son 570, según el Plan de Emergencia; y suben a 700 en la investigación que hace el MIDES en relación a los clasificadores.

 

            ¿Es verdad que por día sale un carro más a la calle en Montevideo? ¿Es ese el ritmo que se está dando? Esta también es una pregunta concreta para el señor Director.

            En la misma nota dice que en el año 2002 se registraron 5.312 clasificadores, y que en el 2004 había 7.700. Ahora el número exacto lo tendrán las autoridades; no sé si serán 9.000 ó 10.000, pues hay diferentes versiones también.

 

            Continuo leyendo: “El Coordinador del programa Uruguay Clasifica, del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Nicolás Minetti, dijo a El País que es muy difícil que el clasificador opte por otro modo de vida. (...) ‘El clasificador por lo general tuvo un padre y un abuelo que se dedicó a lo mismo. Y todos abandonaron la escuela a edad temprana’. (...) Es una de las peores formas de trabajo infantil presentes en el Uruguay. El término ‘trabajo infantil’ suele ser definido como el trabajo que priva a los niños, niñas o adolescentes de su infancia, de su potencial y dignidad, y que es nocivo para su desarrollo físico y mental. Queremos a los niños en las escuelas. Ningún gobierno va a aceptar que se incorporen formalmente a este tipo de actividades”. Esto lo decía el señor Minetti, repito, Coordinador del programa Uruguay Clasifica, del MIDES.

 

            Señor Presidente: otras versiones que más adelante surgirán establecen que a pedido de los clasificadores la Intendencia de Montevideo intervino en una comisión especial, integrada por otros organismos que tienen competencia en la materia, para consultar si era posible aceptar la presencia de menores en los carros. Esta es una aclaración que le estoy pidiendo al señor Director que me haga, porque estimo imposible esa aseveración, dado que dudo mucho que alguien pueda pretender justificar la presencia de un menor arriba de un carro reciclando basura.

 

            Otra pregunta está referida a los caballos, que son otra víctima del negocio, pues se dice que los que requisa le significan a la Intendencia un gasto de $ 300.000. Se dice que a través de Desarrollo Ambiental se provee de alfalfa y medicamentos a los caballos que están decomisados y que son llevados al Regimiento de Granaderos. Eso le genera al Departamento un costo promedio anual de $ 300.000, y que en general se quedan allí hasta que se mueren.

 

            Quiero confirmar esta cifra, es decir, quiero saber, señor Presidente, cuánto nos sigue costando la inoperancia para solucionar la situación de los clasificadores.

 

            En días posteriores aparece en “La Diaria” un reportaje muy interesante al señor Director Campal, en el que habla de las posibilidades, de las salidas, para no consolidar esta situación. Dice: “Ofertar diferentes formas de trabajo, tratar de reglamentar de alguna manera el comportamiento, mejorar la imagen de los clasificadores frente a la sociedad”. Creo que ya inicié la pregunta en ese sentido, ahora la sigo completando: ¿qué se ha hecho para reglamentar el comportamiento, mejorar la imagen y ofertarles diferentes formas de trabajo? Allí, el señor Campal hace un cálculo que yo quiero comentar. Dice: “Los clasificadores son la base de una pirámide. Ellos viven de eso porque hay alguien que les paga y no es el Estado. Esos que les pagan la mercadería la venden a un valor mayor. Un número a vuelo de pájaro: mil clasificadores recibiendo 300 dólares por mes, estamos hablando de tres millones de dólares mensuales, 36 millones de dólares al año. Póngale la plusvalía que quiera y es probable que haya alguien encima de los clasificadores que está ganando 70 millones de dólares al año. Y que apoya y le sirve el sistema de los clasificadores. En parte sabemos quiénes son, pero es un negocio lícito”. Pregunto, señor Presidente, si la Intendencia no puede trabajar seriamente en el tema de regular la tarea de los clasificadores de modo tal que intervenga en esas instancias para lograr que esa ganancia no vaya a esas personas que realizan un trabajo legítimo, pero que también sabemos que en muchas circunstancias se aprovechan de las extremas carencias de los clasificadores para obtener esa ganancia, que será legítima pero que es excesiva en relación a la ganancia que el clasificador obtiene por realizar una tarea tan lamentable como la que tiene que llevar adelante para sobrevivir. Entonces, pregunto si la Intendencia no puede intervenir directamente en ese proceso para mejorar esa relación, para mejorar las condiciones de trabajo, la cantidad de dinero que reciben los clasificadores ‑que son los que hacen ese trabajo‑ y eliminar o cortar, de alguna manera, ese círculo vicioso para salir de esa situación que vive Montevideo.

 

            Tentada estoy, señor Presidente, de leer un artículo que apareció el 21 de febrero de 2008 en “La República”, pero no lo voy a hacer, aunque sí les recomiendo su lectura a los señores Ediles. Es un artículo llamado “La basura” y su autoría  ‑porque es una opinión y acá no hay ningún periodista que haya levantado ninguna consulta, sino que es un artículo de su propia pluma‑ es del señor Senador y escritor Eleuterio Fernández Huidobro. En ese artículo hace de su propia pluma un relato muy interesante de cómo se debe tratar a la basura y cuáles son las acciones que debería llevar a cabo la Intendencia para salir de la situación en que está. Entonces, me parece bueno que se lea. Se la recomiendo también al señor Director, porque son unos consejos conocidos pero muy interesantes. Me interesa destacar una opinión que da el Senador Fernández Huidobro, que dice: “Está muy bien la idea de abordar este asunto mancomunando esfuerzos de las tres Intendencias Municipales (Canelones, San José y Montevideo) que forman el ‘área metropolitana’. Pero está mal pensar en faraónicos basureros centrales”. Y lo repite a lo largo de ese discurso; o sea que está bueno que se entiendan las Intendencias, pero no con grandes y faraónicos basureros, como se está planificando.

 

            Son interesantes también las quejas y las opiniones de los señores vecinos y las señoras vecinas de Montevideo, que le hacen recomendaciones a la Intendencia ‑repito: el 11 de diciembre en “El País”, el 24 de febrero en “El País”‑ y realizan denuncias, señor Presidente, respecto a la ausencia de limpieza y recolección; la Administración debería leerlo. Yo no voy a leer todo esto para no hacer demasiado extensa esta intervención, pero vale la pena, porque parece que viviéramos en lugares diferentes, y la gente está marcando dónde está.

 

            Cuando me enteré de que el otro día el Intendente estuvo recorriendo Colón y levantando basurales, dije: “Caramba; no tienen que estar”. A mí se me caería la cara de vergüenza si tuviera que aceptar que existen basurales y tuviera que ir a levantarlos ante el requerimiento de la gente porque no lo pudimos hacer. A instancias de Ediles del Partido Colorado de la Junta Local se armó una recolección mancomunada entre vecinos y municipales para levantar el basural. Yo, de verdad, no hubiera ido, pero...

 

(Interrupciones)

 

______Sí, la autoría fue de los Ediles Locales del Partido Colorado, señor Presidente, y se puede comprobar. Si hubieran estado allí, lo hubiesen podido comprobar.

 

            El Director de Limpieza de la Intendencia Municipal de Montevideo, el señor Eduardo Pereyra ‑quien hoy nos acompaña‑ declara el 25 de febrero en “Últimas Noticias” que se decidió la adquisición de diez camiones para reforzar los servicios que la Intendencia presta a la población. ¡Aleluya! ¡Albricias! ¡Menos mal! Hace bastante que estamos hablando de la licitación de esos camiones, bueno, por fin. Sé que por ahí después vamos a ver que el Intendente se juntó con los Diputados y estos lograron ‑porque parece que los Diputados le pesan al Intendente‑ que agregara U$S 8:000.000 más a los escasos U$S 20:000.000 que le había dado a la División Limpieza. ¡Es la División Limpieza de la Intendencia, señor Presidente! Allí hay que meter plata si se quieren lograr resultados. Eso es parte de una política. Ese es un consejo. El señor Edil Luján decía: “A ver qué soluciones proponen”. El consejo es que ponga plata en Limpieza, porque el señor Director Pereyra no puede, señor Presidente, ir a la guerra con un tenedor; el señor Director Campal tampoco puede hacerlo. Necesitan recursos, recursos genuinos para trabajar. Esa es una propuesta, señor Presidente, que le estamos haciendo al Intendente: ahora, viene la Modificación Presupuestal, que ponga plata en Limpieza; porque, si no, no se puede limpiar la ciudad.

 

(Interrupciones del señor Edil Luján)

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles! No dialoguen.

 

            Continúe, señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Es una idea. Ahora después vamos a ver qué hacemos con la plata. Soy tan buena que hasta les voy a decir el cómo...

 

(Interrupciones - Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, por favor, señores Ediles!

 

SEÑORA FERRO.- Eso ni en las campañas políticas se hace; jamás se dice el cómo. ¿Se da cuenta de lo que es hacerlo en actas...? Eso es gravísimo...

 

(Hilaridad)

 

______Señor Presidente: el 18 de abril del 2008 ‑una fecha muy cercana‑, el señor Director Pereyra le brinda una información al diario “El Observador”. Dice que la Intendencia está preparando una batería de medidas para mejorar la limpieza de la ciudad, que estas medidas generarán un impacto visual que permita dar una verdadera imagen de limpieza. Bueno, con todo respeto, está bien que el impacto visual sea interesante, pero lo que hay que hacer es la limpieza de verdad. “Pereyra informó que en los barrios Centro y Ciudad Vieja se incorporará mayor frecuencia de barrido y se está estudiando ampliar la zona de lavado de calles.” Sería bueno conocer cuáles son las que se están lavando, ¿verdad? Porque la promesa de lavado de calles viene desde la interpelación que hiciera en esta misma Sala el Edil Manduré en el año ‘91 al Intendente Tabaré Vázquez.

 

(Interrupciones del señor Edil Luján)

 

______No debe haber sido por eso que llegó a Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, por favor!

 

SEÑORA FERRO.- Señor Presidente: yo me tiento porque el Edil Luján habla y a veces dice cosas que son tan interesantes.

 

            Decía que el Director Pereyra informó que se iba a ampliar el lavado de calles. “Entre estas cosas el jerarca anunció que se retornará al servicio de lavado de contenedores.” Otra buena noticia: el servicio de lavado de contenedores. No se lavan los contenedores. Yo vivo en una calle de Montevideo donde hay un contenedor, y la verdad es que nunca pude ver al camión que lava; sí veo al que pasa y levanta. Seguramente lava a una hora en la que yo duermo siempre; ni siquiera en un insomnio de esos que suele darnos a todos puedo verlo ni sentir el ruido del camión. Vivo en una calle silenciosa, en un primer piso; no vivo en un décimo piso. Nunca escuché al camión. Ahora, donde vivía antes, tampoco.

 

(Interrupciones)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles!

 

            La próxima interrupción, pasaremos a un cuarto intermedio para distendernos.

 

No me estoy refiriendo a la señora Edila, sino a quienes están interrumpiendo.

           

Puede continuar señora Edila.

 

SEÑORA FERRO.- “Pereyra explicó que se conformará una tripulación extra para emergencias, para responder de forma inmediata los reclamos por basuras fuera del contenedor.” ¡Pobre Pereyra! Los reclamos por basura fuera del contenedor son innumerables en Montevideo. Reitero que son innumerables. “(...) y para realizar inspecciones en las grandes avenidas. En Carrasco Sur y Norte, hoy habrá una jornada de recolección de podas”; el 27 de febrero. “Luego de esta jornada se aplicará en la Zona 8 de Montevideo el mismo sistema de recolección de podas que en el resto de la ciudad. La IMM sólo levantará podas chicas y embolsadas, en tanto que las podas grandes podrán cambiarse en la planta de Tresor de Toledo Chico por compost, o llevarlas a la planta de disposición final de residuos en Felipe Cardoso”. Es clarísimo, la gente, además de pagar los impuestos y la Tasa General, cuando pode también va a tener que embolsar. Yo que tuve una casa en la que he tenido que podar, puedo decirles que embolsar la poda no es tarea fácil. Eso insume un costo adicional para cualquiera que le tenga que solicitar a un jardinero que pode en su casa; un costo adicional muy importante aparte del que le tiene que pagar a la Intendencia para que levante la poda. Pero además dice que “las podas grandes” ‑que en cualquier casa grande se dan, salvo que sobre eso se quiera también incidir desde el punto de vista económico de una manera diferente‑ “podrán cambiarse en la planta de Tresor de Toledo Chico por compost, o llevarlas a la planta de disposición final de residuos en Felipe Cardoso”.

 

A mí me gustaría que el señor Director ampliara esta información, porque honestamente ‑y para comprobarlo basta con ir hasta mi despacho‑ he recibido consultas en ese sentido ya que hay gente que no comprende por qué no puede llamar a un servicio especial de la Intendencia para que le levante esa poda, que era lo que se hacía hasta hace un tiempo; se llamaba y se levantaba esa poda.

 

Porque ¿sabe qué pasa? Esos ruidos que yo no siento de los camiones que lavan, sí los siento de algunas máquinas que vienen de la Intendencia y levantan con una pala la basura que algún vecino que tiene buen relacionamiento con el Comunal dejó en la calle, no en la vereda; en la vereda la dejaban, pero como se la rompían ahora la dejan en la calle. Entonces, viene la pala, levanta y la sube arriba de un camión que acompaña. Y eso es lo que no se debe hacer, debe ser la ley pareja para todos; los levantes se tienen que hacer de la misma manera y los traslados también. Eso lo sabe la Dirección, sabe que esas cosas pasan.

 

Aquí aparece otra información que yo he pedido al señor Director que por favor  desmienta. El diario “El Observador” le asigna al Director señalar que ese planteo de que se aceptaran menores en situación de trabajo como hurgadores es razonable, pero que no es la Intendencia la que decide sobre el tema, y que va a comunicarse con INAU, que tiene autoridad sobre él. Por eso le estoy pidiendo y dándole la oportunidad de que lo desmienta, porque esto no es así; estoy segura de que no es así.

 

“Habrá subcomisión para evitar que los menores trabajen como hurgadores”. Estas Subcomisiones son como algunas Comisiones: complicadas para que resuelvan. Pero nos preocupa y nos gustaría saber qué está haciendo la Administración al respecto, porque el señor Giorgi, Presidente del INAU, señaló que “hay un consenso claro sobre que el trabajo de los menores de edad en la recolección de residuos no es algo que se pueda ‘permitir ni prolongar más’. Recalcó que para ello se deben generar alternativas de políticas sociales”. Otra vez. El diagnóstico lo tenemos todos, el problema es decir cómo. Y sigue: “Los recolectores y hurgadores son un número importante de los niños que están hoy en situación de calle”. Pero más adelante se dice que: “(...) el INAU no ha autorizado el trabajo de los menores en calle pero tampoco tiene las potestades para impedirles desarrollar esa tarea. ‘Lo fundamental es generar nuevas alternativas que permitan a estos adolescentes tener una educación digna y salidas laborales a mediano y largo plazo’”.

 

¿Pero cómo, si el trabajo infantil no se permite, si a cualquier empresa que se inspecciona se la penaliza si hay menores trabajando? ¿Cómo es que el INAU no tiene herramientas para impedir el trabajo de los menores en estas circunstancias? Y si la Intendencia tiene conocimiento de cuáles son las salidas para esa situación le solicito que, por favor, lo aclare hoy. O si algo se puede hacer desde este ámbito para propender a que eso se clarifique, yo creo que aquí todos estaríamos de acuerdo en trabajar, en aportar para lograr que se reglamente, se regule, se legisle a los efectos de impedir que los menores estén en esta situación. Peor es lo que me encuentro después: “INAU dará apoyo económico a niños que trabajan con basura”; eso es consolidar una situación, Presidente. Me imagino que el señor Intendente ‑realmente nos hubiera gustado que estuviera hoy aquí‑ se habrá escandalizado tanto como cuando le dijeron que le iban a poner una competencia al casino en Las Piedras. Recuerdo cómo se escandalizó el día que se lo comentamos acá, supongo que con esto se habrá escandalizado igual. “Dará apoyo económico a niños que trabajan con la basura.” Eso quiere decir que si aparece un peso para un niño que trabaja con la basura, muchos más niños se van a ir a trabajar a la basura. Esta información, señor Presidente, proveniente de los organismos involucrados, aparece reiterada en los medios de prensa,  y recordemos que hay una comisión o subcomisión especial trabajando en esto. “El Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay dará apoyo económico a los menores que trabajan clasificando residuos para que dejen esa actividad y se reinserten en el sistema escolar (...).”

 

Esto es lo mismo que cuando decían que para dar el Plan de Emergencia y para dar el aporte del Ministerio de Desarrollo Social alguien les iba a controlar la escolaridad. Que me cuenten quién controló la escolaridad, quién controló que los padres realmente mandaran a esos niños a la escuela. No; reciben la plata del Plan de Emergencia y los mandan a trabajar a los carritos para que consigan más plata para “parar la olla”, como dicen algunos padres que han hecho declaraciones en ese sentido.

           

Decía que acá había algunos compañeros que también estaban muy interesados en los intereses de grandes capitalistas y de sectores políticos que están involucrados en esta situación generada por los carritos y en la protesta que estos carritos han hecho en relación a las medidas dispuestas por la Intendencia.

 

Entonces, señor Presidente, con declaraciones públicas que establecen que cabría la posibilidad de que hubiera interferencias políticas, nos gustaría saber la opinión de la Administración al respecto, si entiende que esta movilización de los clasificadores se debe a manejos políticos ‑de ser así, de qué tipo‑ que se han hecho en relación a este tema. Manejos políticos pueden ser manejos políticos de distintos partidos, o pueden ser manejos políticos internos de algún partido. Sé que es una pregunta delicada, pero las declaraciones públicas que aparecieron, señor Presidente, también son delicadas en el sentido de que nos llegan a todos.

           

El 15 de febrero “Últimas Noticias” dice: “La protesta de los hurgadores invita a repensar el futuro de la ciudad”. Estoy totalmente de acuerdo. Dice que: “Montevideo asistió a una manifestación (...) probablemente imposible de organizar en ninguna otra capital del mundo”. Estoy totalmente de acuerdo con eso, señor Presidente.

 

            Nosotros entendemos que esta situación que se da con los clasificadores, con los carritos, con los hurgadores, ha contribuido, y mucho, a generar dificultades para el desarrollo de las tareas de la Administración en el sentido de la limpieza de la ciudad. Pero creo que la mayor dificultad que está enfrentando en este momento la Administración ‑es una opinión personal‑ es la de resolver la disposición final, mucho mayor, creo yo, que la propia existencia de los carritos. En ese sentido, nosotros entendemos que el vertedero municipal ha colapsado, así como entendemos y afirmamos que todo el sistema de limpieza, de recolección, ha implosionado, Presidente. Ni siquiera podemos decir que está destruido; ha implosionado, porque son tantos los factores que se han conjuntado en una misma situación que ha explotado desde adentro. No es posible que se pueda contener un problema que tiene tantas aristas y que no ve solución en ninguna de ellas.

 

            Acá hay todo un análisis de lo que es la situación del vertedero municipal. Entonces, señor Presidente, nosotros queremos consultar a la Administración sobre las medidas inmediatas a llevar adelante en la disposición final y las mediatas respecto a las mismas usinas, especialmente a la Usina 8 y, por sobre todas las cosas, las ulteriores. Sabemos que la usina tiene un determinado límite de capacidad, un determinado límite de tiempo para esa capacidad, que hay que trabajar para generar esa capacidad, cuestión que entendemos se está haciendo a través de la licitación. Pero también sabemos que las soluciones previstas en Cañada Grande en este momento se ven comprometidas. En fin, solicitamos a la Administración que nos instruya sobre cómo se va a modificar este vastísimo tema.

 

            ¿Por qué decimos que creemos que ha implosionado y que está en caos? Porque las condiciones de maniobra diarias así lo establecen.

 

            Nosotros visitamos el vertedero, por eso quiero destacar algunas cosas. Sé que nuestro compañero el señor Edil Graffigna en su momento hizo una excelente interpelación, un excelente llamado a Sala al señor Intendente ‑que tampoco vino, porque parece que al Intendente no le importa el tema de la limpieza‑, y lo hizo tratando algunos aspectos que se habían introducido en la visita de las ex Directoras Ostria y Diana Pérez, acompañadas en esa oportunidad por el ingeniero Garino. Entiendo que algunas cosas se van a reiterar, pero considero que son fundamentales. En este momento, el vertedero de Felipe Cardozo es absolutamente contaminante, y nos han mentido a nosotros y a los montevideanos durante muchos años al decirnos que no contaminaba, y que las cantidades de lixiviados que llegan al arroyo Carrasco no sólo no iban a parar allí, sino que, además, muchos eran bombeados al colector.

 

            Yo tengo detrás de mí actas en las que el señor Director Lazo ‑y no quiero aburrir a nuestros compañeros Ediles, pero la verdad es que vale la pena…

 

(Interrupciones ‑ Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles!

 

            Es el Presidente quien ordena el debate y quien determina que está o no fuera del tema.

 

            Puede continuar en el uso de la palabra la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señor Presidente.

 

            Ni hablar de que Montevideo en su momento contrató a la consultora CEAMSE, y que trajo a un consultor de Francia para trabajar en la usina de Felipe Cardozo. La consultora CEAMSE fue un desastre en Argentina, a tal punto que tuvo que irse corrida por la gente, porque fueron escandalosas las movilizaciones que se hicieron a lo largo y a lo ancho de cada lugar donde estaban los vertederos municipales en que esta empresa trabajó. Nada de lo que se hizo podía surtir efecto porque estaba hecho por gente que no era idónea, contratada gastando el dinero de los montevideanos sin sentido y sin un fin. Nos decía el señor Lazo que, efectivamente, en Felipe Cardoso se daba disposición de residuos industriales especiales que venían desde el Interior porque no tenían otro destino; y también el señor Nopitsch nos decía que estaban adquiriendo camiones de hidrolavado para las calles. Nos mintieron, Presidente; nos mintieron descaradamente. Pero, además de mentirnos descaradamente, acá el señor Lazo ‑que está en el cargo que todos sabemos que está‑ nos dijo que las aguas subterráneas no estaban contaminadas; que las aguas superficiales no escurrían de Colastiné hacia abajo. Eso lo dijo con toda claridad ante una pregunta que nosotros le formuláramos, que refería a si efectivamente la Intendencia, su Dirección, consideraba que el arroyo Carrasco no se veía afectado por la presencia de contaminantes provenientes del vertedero municipal. Le hicimos referencia, posteriormente, a los líquidos de lixiviados en el momento de la lluvia, y el señor Lazo nos contestó que la lluvia diluía los lixiviados y, por tanto, cuando llovía contaminaban cada vez menos. Esto lo dijo en el año 2001, señor Presidente, y siguieron contaminando permanentemente. Estamos en el año 2008, y todos sabemos que las declaraciones que han hecho los señores Directores ‑y que se han leído reiteradas veces aquí en Sala‑ han demostrado cómo los lixiviados contaminan las cañadas que llegan al arroyo Carrasco; además, están siendo volcados de manera irregular al colector. La Intendencia está haciendo lo que prohíbe que hagan las empresas privadas. A las empresas privadas les exige que traten los líquidos que van al colector, y la Intendencia está dañando el sistema, volcando los lixiviados sin un tratamiento previo. Está contaminando el colector, está contaminando al arroyo Carrasco, está contaminando las napas freáticas de una manera que ya es irrecuperable, señor Presidente; de manera que no sé qué puede pasar en esos terrenos con posterioridad a los tiempos lejanos en los que se deje de volcar basura ahí.

 

            Decíamos que el vertedero de Felipe Cardoso es un caos, y queremos destacar dos denuncias que tenemos, señor Presidente, para también hacerlas conocer a la delegación que hoy nos visita y conocer su opinión, y, por supuesto, denunciarlas a efectos de que operen en ese sentido si es necesario. Una es que están entrando los clasificadores al vertedero. La gente de UCRUS tiene un lugar especial para reciclar, un lugar que se ha deteriorado. Se ha incumplido con aquel convenio que se firmara en la Junta; las condiciones son realmente espantosas para que trabajen seres humanos allí. Tampoco se cumple con el volcado de los camiones necesarios. Y esta es también otra pregunta concreta: ¿se vuelcan los camiones o no se vuelcan? Estuvimos allí de visita con compañeros de esta Junta, con el señor Edil Dante Nieves, y allí los clasificadores nos dieron un dato que realmente es escalofriante; nos dijeron: “Acá hay algunos camiones muy buenos que vienen, que traen papel, cartón, y son camiones que tienen valor para nosotros. Pero a veces los propios choferes nos dicen que no pueden volcar ese camión porque en él están incluidos algunos residuos peligrosos, incluso residuos hospitalarios”. Y esto se debe a que ese camión ha sido enviado como apoyo a algunos lugares para levantar residuos que no habían sido levantados por la empresa que sí debía hacerlo. Entiendo, señor Presidente, que eso hoy está en manos de la empresa TRENAL ‑si hay alguna otra me gustaría conocerlo‑, que es la que traslada los residuos hospitalarios, y en Montevideo creo que ABORGAMA es la única que tiene por ahora instalada la planta de disposición de esos residuos, de tratamiento de esos residuos. También agrego otra pregunta: si la otra empresa que se había presentado a licitación y que tenía plazo hasta junio del año pasado para construir la planta de tratamiento de los residuos hospitalarios, lo ha hecho, si está trabajando o si se ha desentendido del tema. En caso de que así sea, quisiera saber qué va a hacer la Administración, es decir, si va a quedar una sola planta trabajando o se va a hacer un llamado para una nueva planta de tratamiento de residuos hospitalarios. Parecería que hay una incapacidad para trasladar convenientemente los residuos hospitalarios a disposición final. Es por eso que estoy haciendo esta pregunta relativa a un tema que no es nada menor, Presidente. Es una denuncia muy fuerte eso de que haya camiones que trasladan basura en condiciones ilegítimas ‑porque es algo ilegal‑, sobre todo si se trata de basura hospitalaria, y mucho más aún si se les envía ‑no sé por quién‑ como apoyo a otros que no lo han podido hacer.

 

            ¿Por qué decimos que actualmente el lugar de disposición final es un volcadero salvaje? Cuando días atrás estuvimos de visita, señor Presidente, vimos una larga fila de camiones que estaban llegando de distintas procedencias. Nos gustaría saber en qué condiciones se está haciendo el pesaje y cómo está funcionando la balanza a efectos de saber efectivamente cuánta basura está ingresando. Es una pregunta concreta que hago, Presidente. Asimismo, quisiera saber quiénes están encargados de ese contralor, cuántos funcionarios hay en la usina que puedan hacerse cargo de esas tareas de control. 

 

Hay camiones que ingresan residuos especiales del tipo que sean; el señor Director nos dirá cuáles son los residuos que se admiten en el sitio de disposición final. Hablo de residuos industriales, hablo de residuos peligrosos. Quiero saber cuánto tiempo media entre la declaración que se hace de los residuos que traen y la habilitación que tiene que surgir ‑creo yo‑ del Laboratorio de Higiene Ambiental; no sé si el trámite sigue siendo así. ¿Cómo se dan los tiempos para que esos camiones puedan deshacerse de esa carga? ¿Quiénes son, repito, los encargados de hacer ese control en Felipe Cardoso? ¿Dónde están volcando actualmente? ¿Cómo se hacen los controles para evitar el ingreso de clasificadores? No me refiero a los de UCRUS, que están trabajando en otro lado, sino a los hurgadores que entran a la Usina 8. Eso es lo que pregunto.

¿Qué está haciendo la Intendencia con relación a los otros vertederos, a los vertederos ilegales que hay por todo Montevideo? Porque no solamente hay un vertedero ilegal frente a Felipe Cardoso, sino que los hay diseminados por todo Montevideo. ¿Qué está haciendo la Intendencia? ¿Está actuando en contra de ellos? ¿Está fiscalizando? Del mismo modo, quisiera saber si está fiscalizando los lugares de acopio de materiales de los intermediarios. Vimos algunos muy ordenados, de empresas importantes, aunque también hace poco murió un empleado de una de esas empresas por leptospirosis. ¿Qué hace la Intendencia? ¿Controla? ¿Habilita? Y hay otros que son como chatarrerías; están a cielo abierto, están contaminando. ¿Cuál es la facultad, la capacidad operativa que tiene la Intendencia a la hora de controlar esos lugares a los que van los clasificadores? Veíamos que muchas veces ni siquiera se pesa lo que llevan, se les paga a ojo. ¿Qué ha pasado con el sitio de disposición final de Cañada Grande?

 

En el diario “El País” del 30 de marzo, el señor Intendente de Canelones declara: “Canelones sigue con su gestión actual de residuos domiciliarios, lo moderniza ‑estamos haciendo los pliegos para el llamado a licitación‑ para que sea lo mejor en materia de residuos sólidos domiciliarios. Montevideo sigue con su proyecto que está en marcha, de Felipe Cardozo y a su vez absorbe los residuos industriales de Canelones...

 

“El proyecto original de un megabasurero metropolitano para residuos domiciliarios industriales ha sido muy criticado. En Empalme Olmos se formó una Comisión de análisis que evaluó el posible impacto de un basurero que recibiría 700.000 toneladas anuales de deshechos…”; esto, en una zona donde viven 5.600 productores y donde no está cuantificada la cantidad de chacras, etcétera, que hay.

 

El señor Intendente de Canelones dice también que analiza un informe de la Facultad de Agronomía que “plantea interrogantes que es necesario evaluar”. Este mismo informe de la Facultad de Agronomía ‑que está referido más adelante en el artículo‑ concluyó, en grandes líneas, que la zona no tiene baja densidad de población. Además, confirma la gran producción local y desmiente la calificación de zona de ganadería extensiva y forestal. También confirma los factores de exclusión que denuncia la Comisión de Análisis, grupo que había denunciado factores de exclusión, de restricción y de aptitud en lo que respecta a estudiar la zona en donde los interesados contravinieron el informe favorable de una consultora alemana que avalaba la instalación del sitio de disposición final.

Por eso queremos conocer la opinión de la Intendencia en este sentido, ya que quien fuera Ministro de Vivienda, el ex Intendente Arana, ha manifestado que este informe era inexistente, que él nunca había visto este informe de la Facultad de Agronomía, informe que aparece hasta en la prensa y sobre el que el Intendente de Canelones está opinando.

 

Posteriormente, a fines de marzo ‑estoy haciendo un racconto, Presidente, porque todo esto viene desde febrero, desde que llamé; no me estoy atrasando nada más que en las referencias‑ hubo otra movilización de los carritos. El final de esa movilización se convirtió en algo que se llamó “no innovar”. ¿Qué significa ese “no innovar”? ¿Hasta dónde se puede no innovar en esta relación?

 

El señor Campal también hacía algunas declaraciones, en las que hablaba de generar “políticas y programas activos para la capacitación de los clasificadores y su reinserción laboral, focalizando en alternativas como cooperativas de trabajadores que tiendan a la formalización del sector”. Por eso queríamos conocer qué significa no innovar.

 

También queremos saber de una propuesta que aparentemente surge de la Intendencia Municipal de Montevideo ‑queremos saber si es cierto que existe esa propuesta‑, que habla de “capacitar a hurgadores para que dialoguen con sus colegas a los efectos de evitar que dispersen la basura en las calles”. También queremos saber qué hay de cierto en eso de que la Comuna quiere formar un equipo de cazabasurales. Serían algo así como “promotores ambientales controlando a sus colegas y cazabasurales”. En este caso se habla de entre 11 y 18 clasificadores que tendrían un sueldo de $ 4.000.

 

Llegamos al 6 de abril de este año. Según declaraciones realizadas por el señor Director Pereyra: “No nos sentimos conformes con la limpieza de Montevideo y percibimos que la sociedad tampoco. Por eso, la División se apresta a una serie de medidas, entre ellas atacar el problema de los hurgadores”. Habla de que se cerrarán las inscripciones para los carnés y dice también que se instalarán contenedores naranja en los que se colocarán los desperdicios reciclables. Señala que esta experiencia piloto se iniciará en Malvín y que habrá unos 50 contenedores de este color.

 

Quiero conocer, señor Presidente, cuál va a ser efectivamente esta política que va a llevar adelante la Administración, cuáles las medidas que se van a implementar. Además, deseo conocer dónde se va a enterrar esa basura, porque acá se dice: “Las cooperativas estarían formadas por clasificadores que dejaron el carro. La basura del contenedor naranja no sería enterrada, sino que la llevaríamos a un lugar determinado, preclasificada”. ¿Qué va a pasar con la otra basura?

 

No me quiero olvidar de hacer referencia a otro detalle. En Felipe Cardozo ‑donde creo que era la Usina Nº 5‑ hay una planta de reciclado para UCRUS. Hay como un piso, en el que los trabajadores hacen su tarea, y hay unas canaletas absolutamente tapadas de basura; al menos cuando yo fui así lo estaban. Yo he visto a los camiones llegar y volcar, y a los trabajadores inmediatamente comenzar a meterse en la basura para separar. Pero después me encontré con una información según la cual había una empresa ‑digo “había” porque, por lo que sé, ahora no está contratada‑ de nombre Difer, que era la que llevaba la basura, la basura que salía de allí, la que separaban los clasificadores cuando sacan lo que es aprovechable y dejan lo que no es aprovechable. Para llevar esa basura no aprovechable ‑restos de basura orgánica y de basura no aprovechable‑ desde la 5 hasta la 8 se contrató a una empresa privada. ¡Una empresa privada! ¿No hay camiones municipales que puedan hacer eso? Es llevar la basura desde la 5 hasta la 8; está dentro del vertedero. Se contrató a una empresa privada por unos montos que más adelante voy a comentar, porque los tengo por acá.

 

Quiero saber, entonces, si efectivamente se contrató a la empresa Difer, si sigue la empresa Difer, o si ahora hay alguna otra que esté haciendo ese trabajo. También quiero saber por qué no lo hacen los camiones municipales; sé que hay pocos, pero bueno, a lo mejor esos no tienen que estar tan arreglados.

           

Tenemos un conflicto en puerta, que es el que se va a producir con la limpieza, con la basura, en medio de toda esta crisis con ADEOM.

           

El señor Director Pereyra también abunda en hablar de intencionalidad en perjudicar la imagen de la limpieza en Montevideo. Esta es otra cuestión que me gustaría que aclarara. Él dice que hay “intencionalidad en que haya basura fuera de los contenedores”, y afirma que los únicos actores involucrados pueden ser los clasificadores, los usuarios o la propia Comuna, y que investigará la situación.

           

Aquí hay una política permanente: la de buscar siempre culpables para las responsabilidades propias. Pero en este caso no es una afirmación menor decir que hay alguien que intencionalmente está tirando hacia afuera la basura para perjudicar a la Intendencia. Aquí el señor Pereyra habla de una investigación. Yo le pregunto lo siguiente: ¿a qué investigación se refiere, y qué resultado tuvo o está teniendo a raíz de esa investigación?

           

También recuerdo que los señores Diputados que se reunieron con el Intendente pidieron que se declarara la esencialidad de los servicios de recolección. Me interesaría conocer la opinión de la Intendencia en este sentido; me interesaría saber, señor Presidente ‑y lo estoy requiriendo‑, si el Intendente ‑lástima que hoy no está para decirlo; lógicamente no se debía querer comprometer‑ entiende que es oportuno atender al reclamo de los señores Diputados y declarar la esencialidad de los servicios en caso de que se suspendan por el conflicto con ADEOM.

           

¿Qué pasa con las cooperativas? Hace un rato pregunté por esta situación, por lo que pensaba hacer la Intendencia, y ahora reitero el tema por lo siguiente. Los trabajadores de UCRUS han venido a la Junta porque parte de ellos pretenden formar una cooperativa o refundar la que tienen en Felipe Cardozo; creo que le van a poner algo así como COFECA, Cooperativa Felipe Cardozo. Nos decían que la Intendencia se negaba a la firma porque decía que el convenio anterior era con UCRUS, no con otros, y que la firma debía ser con UCRUS. Queremos saber si efectivamente es así; si no prima la idea de que es bueno diversificar esto y que aparezcan muchas cooperativas. No tiene por qué ser UCRUS ‑el sindicato‑ el que maneje una cooperativa; pueden proliferar otras que sirvan para sacarlos de la calle y pasar a trabajar en un sistema mucho más formal.

           

Desearía referirme también a la participación de otros actores dentro del sistema de recolección. Me refiero en este caso a las asociaciones civiles u organizaciones no gubernamentales que están trabajando en ese sentido social hacia la Intendencia. Si me pusiera a leer lo que yo he podido conseguir, no terminaría más; quién sabe todo lo que hay. He hecho las consultas correspondientes al Tribunal de Cuentas de la República para saber si se mantenían las observaciones que inicialmente se hicieron a este tipo de convenios, y se me dijo que efectivamente era así. Asimismo, de la página del Tribunal he logrado bajar una muy buena cantidad de material con esas observaciones.

 

También he leído unas declaraciones del señor Director Pereryra, quien refiere que están considerando si continuar o no adelante con los convenios firmados con la organización del Padre Cacho porque se estima que no están siendo lo beneficiosos que deberían ser en el cumplimiento de las tareas requeridas y porque, además, el Ministerio de Desarrollo Social está abocado a ese tipo de políticas, de modo que sería un poco innecesario que la Intendencia las desarrollara.

 

Aquí, en este ámbito, quiero establecer una vez más con absoluta claridad que entiendo que es muy bueno que la Intendencia destine parte de sus recursos a políticas sociales que puedan atender situaciones especiales, particularmente si hay jóvenes involucrados, porque necesitan una guía que pueda introducirlos con alguna referencia, con algún conocimiento en el mercado laboral. Ahora, me opongo tenazmente al exceso tremendo que ha sido esa canilla abierta de dinero volcado de forma clientelista, señor Presidente ‑absolutamente clientelista‑ hacia algunas organizaciones, hacia esas que aparecen ganando siempre porque no tienen contrario, porque el contrario es Juan Peteco, y les tendría que leer cuántas veces Juan Peteco comete el mismo error y nadie le avisa. Parece que hay organizaciones que se presentan y no conocen los pliegos, y se vuelven a presentar sin conocerlos y vuelven a perder, mientras que gana siempre la misma. Y a esa le siguen dando cantidades industriales de dinero a través de un convenio que es renovable al año.

 

En concreto, yo quiero saber cuánta plata se está destinando a esas organizaciones, cómo se renuevan esos convenios, cuántos se han renovado este año, cómo está manejando el señor Intendente ‑que no está acá hoy‑ esta política de trasvasamiento de dinero de la Intendencia a organizaciones que no lo cuidan debidamente, y si el Intendente entiende que la Administración tiene capacidad de controlar ese dinero que sale y de verificar que es usado para lo que se da.

           

Yo invitaría a los señores Ediles a leer este material, que no es imposible de obtener.

Por favor, léanlo, porque la cantidad de dinero es abrumadora y algunas de las tareas realmente son hasta ridículas para la cantidad de dinero que se recibe por ellas.

           

Las observaciones del Tribunal ‑que se han reiterado una y mil veces‑ llegan a destacar que hay algunas informaciones de Juntas Locales que están cuestionando la participación de esas organizaciones en su zona, que están informando negativamente la tarea realizada por esas organizaciones. Y la Intendencia, más allá de esos informes en contra, vuelve a darles el convenio, vuelve a renovarlos y vuelve a poner plata, cuando la propia Junta Local ‑que es el Intendente en la zona‑ está diciendo que no están cumpliendo, que no están haciendo la tarea que tienen que hacer.

           

Sabemos que algunas de esas organizaciones lo que hacen es enseñar cómo no trabajar para conseguir el dinero fácil, en lugar de lograr que los muchachos aprendan. Esto es lo que esas organizaciones están haciendo.

           

Quiero, señor Presidente, un capítulo especial para esto; que, por favor, la Administración me explique cuál es la política; qué piensa hacer el Intendente; si piensa seguir con la canilla abierta. Porque estamos hablando de U$S 4:000.000 en el 2006 en materia de limpieza; ¿cuánto es ahora? Terminamos el 2007. Quiero saber cuánto dinero se destinó a esas organizaciones y qué resultados se obtuvieron de eso. Hay hasta aporte de material por parte de la Intendencia. Pregunto por qué no se trabaja con funcionarios municipales adecuadamente. ¿Cuánto se podía haber hecho si ese dinero se hubiera utilizado bien? Queremos saber cuántas ONG tenemos en convenio, los plazos, los costos, las evaluaciones, las decisiones que toma ahora el Intendente. Queremos saber cuántos camiones municipales tienen en préstamo esas asociaciones. También nos gustaría saber si se piensa seguir de espaldas a los dictámenes reiterados del Tribunal de Cuentas, que una y mil veces está diciendo que esta política de donación modal desnaturaliza lo que es la donación modal. Lo que se hace con estas organizaciones es simplemente un arrendamiento de obra, para lo cual hay que hacer otro tipo de convocatoria y llamado que la Intendencia no está haciendo.

 

            Acá me encuentro con el Intendente Ehrlich; claro, una foto, porque él hoy no está aquí. La foto está en “El Observador” del miércoles 26 de marzo de este año, donde dice: “Las encuestas son señales que deben ser escuchadas.” Y sí… Luego dice: “Para nosotros una de las batallas y desafíos mayores es la limpieza.” Se nota; hoy está haciendo caso a su nuevo asesor de Comunicaciones, que seguramente le tiene que estar diciendo que más vale mostrarse por ahí que estar acá; porque acá hay que trabajar y estar por ahí es para la foto. “Los temas centrales para el futuro de la gestión son el Plan de Movilidad Urbana y la batalla por la limpieza. ¿Cuáles son los desafíos para lo que queda del período? Lo que para nosotros es uno de los desafíos y batallas mayores es la limpieza. Nosotros duplicamos el número de contenedores y la capacidad que tiene la ciudad de almacenar residuos”. Duplicaron la capacidad de la ciudad para almacenar residuos. Si alguien me aclara esto sería bueno: cómo se duplicó la capacidad de la ciudad para almacenar residuos.

 

            Insisto, señor Presidente, en que hay muchas tareas que debe realizar la División Limpieza, seguramente. Una de las que, sin dudarlo, tiene que ser la que más trabajo da es el levante de los basurales que están por todas las calles de Montevideo, contra lo que es muy difícil luchar. Nosotros hemos hecho una pequeña nómina de esos basurales. Para ser justos, decimos que no somos quienes tenemos que hacerla. Nos gustaría que la Intendencia nos diera un listado de esos basurales endémicos que hay en la ciudad. Después, con gusto, podremos aportarles unos cuantos más que tenemos acá enumerados y otros que nos han hecho llegar distintos vecinos de diferentes zonas e integrantes de Juntas Locales que han trabajado a estos efectos. Pero la Intendencia tiene la palabra primero.

 

            Ahora nos referiremos al tema de los camiones.

 

            El año pasado ‑según informaciones que dieron aquí, en la Junta Departamental, los integrantes de la Administración que visitaron las Comisiones correspondientes‑ se licitó la renovación de la flota trasera. Quiero saber qué resultó de esa licitación, cuántos camiones se compraron.

 

            Quisiera saber, señor Presidente, cuál es el promedio de gastos en repuestos que anualmente tiene la División; es decir, a cuánto asciende ese gasto. Además, quiero conocer si efectivamente son ciertas las denuncias que establecen que se han comprado repuestos que no son los adecuados para los camiones que se intentaba reparar.

 

            Este tema tiene larga data también. Yo recuerdo la participación de un señor funcionario municipal de nombre Miguel Rucci ‑y no precisa sesión secreta, Presidente, porque es muy rápida la referencia que voy a hacer‑, quien denunció una situación de este tipo al Intendente: compra de repuestos inservibles para los camiones que había que reparar. El Intendente le agradeció muchísimo, lo premió con su discurso y lo sancionó con su firma: lo suspendieron y casi lo echan por hablar. Todas esas referencias se pueden encontrar; los sumarios que le hicieron se pueden encontrar, señor Presidente, porque ese tema se trató en esta Junta Departamental. Entonces, ante esta situación nosotros no podemos pedir que determinados funcionarios denuncien, por más que sepan que esto está pasando.

 

            Quiero saber si esto se da. Porque ¿sabe qué, señor Presidente? Preguntábamos cuántos camiones se habían entregado a organizaciones sociales a quienes se les entregaron camiones en préstamo. Hemos llegado al colmo ‑porque para mí esto es el colmo‑ de que hay un funcionario al que se le paga especialmente, al que se le dan horas extras especiales para que controle. Aquí tengo la documentación; es la Resolución Nº 3885/07, del 1º de octubre del 2007, y dice así: “1o.) (...) se exceptúe de los topes previstos en el (…) Digesto Municipal, al funcionario Sr. Mariano Mata, autorizándole la realización de hasta 60 (sesenta) horas extraordinarias de labor mensuales, a partir del 1o. de marzo de 2007; 2o.) que la División Limpieza solicita la renovación de dicha excepción en forma definitiva dado que el funcionario cumple tareas de contralor en la compra de repuestos y mantenimiento de los camiones que actualmente están en préstamo en el Servicio Centro Comunal Zonal Nº 13 para la recolección domiciliaria, de acuerdo al convenio entre esta Intendencia y el Movimiento Tacurú…”. Es decir, le dan 60 horas extras de labor por mes para que controle los repuestos que compran para los camiones municipales que tiene Tacurú en el Comunal Nº 13. Sin palabras. Si además de prestarles los camiones hay que pagarle a un funcionario horas extras para que controle los repuestos que se compran...

 

            Señor Presidente: acá vamos a referirnos más a los años a partir del 2005, porque son responsabilidad de este Intendente, que debería estar hoy ‑vamos a poner la foto por acá así, por lo menos, la miramos y nos consolamos, nos imaginamos que está‑ pero que no fue el responsable de la licitación a O.M.B. Ahí fue otro el que firmó; el que tenía la firma fácil fue el que firmó, pero no Ehrlich. Él no fue el responsable de la adjudicación a una empresa que puntuaba menos que la otra empresa que estaba licitando, que por la misma plata ponía menos contenedores y que recibió una mayor puntuación. Eso lo recuerdo muy bien, Presidente. ¿Sabe por qué? Por la campaña de difusión pública; no por la calidad de los materiales de los contenedores, ni de los repuestos, ni de los lavacontenedores, sino por la campaña de difusión pública, que fue absolutamente inadecuada, y que le sirvió a esta empresa para ganar la licitación. Pero la responsabilidad no es de la empresa, sino de la Intendencia en su totalidad. La empresa tiene todo el derecho de competir y de tratar de lograr lo mejor para sus intereses. Pero hoy nos encontramos con camiones recolectores que tienen dificultades, que tienen fallas, por supuesto. Según nos vamos enterando por resoluciones del Intendente, algunos han tenido problemas, a veces en el traslado, otras veces por fallas propias de los camiones de levante o lavadores, y la Intendencia se ha hecho cargo de gastos en ese sentido. Acá tenemos, señor Presidente, una resolución del mes de mayo del 2005 que dice lo siguiente: “Se adjudica de conformidad con lo establecido en el artículo 33º numeral 3) literal C) del TOCAF, a la firma a la firma O.M.B. Uruguay, la Compra Directa por excepción Nº 162318/1, para el mantenimiento de 9 (nueve) camiones recolectores equipos CMPL7 y 3 (tres) lavadores equipos LMPL5”. La suma es de U$S 61.715. Mi pregunta es: ¿cuántos camiones de recolección lateral, cuántos camiones lavadores y cuántos contenedores se compraron a esta empresa O.M.B. desde que asumió el Intendente Ehrlich hasta ahora? ¿Qué nomina la Intendencia como la flota “Atego”? Porque sé que son O.M.B. Atego, pero me llama la atención que a veces se hable de la flota Atego. ¿Quién está recibiendo la adjudicación de la reparación de los camiones? Hay más de una empresa, por lo que quiero saber cómo se resuelve.

 

(Ocupa la Presidencia la señora Edila Graciela Garín)

 

______Además, las cifras que se destinan a una y otra empresa son bastante diferentes, Presidente. La Resolución N° 2370/06 dice: “Se adjudican la reparación de los 2 camiones OMB-ATEGO a las empresas O.M.B.-URUGUAY-ALFANOR S.A., TALLERES TIMON S.R.L. Y M.B. AUTOLIDER URUGUAY S.A. y se dispone la ejecución de garantía para resarcir los gastos a esta Comuna”. Esto es porque, aparentemente, habían sido fallas que se produjeron en el embarque de los camiones.

 

Ahora, los montos son muy variados. Por ejemplo: el pago a O.M.B. por la reparación de estos camiones es de € 12.164,72, equivalentes a $  364.103; a los Talleres Timón S.R.L. se les pagó $ 23.616; y a Autolíder Uruguay se le pagó $ 71.245,24. Son cifras muy diferentes, por eso quiero saber cómo se hacen estas adjudicaciones directas. Quiero saber quién las resuelve, porque si no después vamos a estar como con la reparación de los slots y no vamos a encontrar quién tiene la culpa de qué. Entonces, quiero saber quién resuelve adjudicar a una empresa tal cosa y a otra empresa tal otra.

 

            Yo no voy a preguntar cuánto se ha pagado desde la instalación del sistema, pero sí desde que asumió el Intendente Ehrlich, por reparaciones en los camiones del nuevo sistema de levante lateral. Quiero saber cuántos camiones lavadores hay, cuántos están funcionando, qué circuitos están haciendo los que funcionan, y también cuál es la perspectiva de compra, tanto de camiones de levante como de camiones lavadores. Quisiera saber si la Intendencia Municipal en este momento opina que han resultado operativos los camiones de esta empresa O.M.B. o que se debería estar trabajando en algún otro tipo de licitación para adjudicar compras posteriores a otra empresa que no sea esa a la que nos estamos refiriendo.

 

            También tenemos en este año adjudicaciones a la firma Autolider Uruguay S.A. por la compra de 15 camiones recolectores de carga trasera con destino a la División Limpieza, a través de un llamado a licitación pública, a la que se presentaron otras empresas; y, bueno, se resolvió por Autolider Uruguay. Esto representó una erogación de U$S 1:617.000, incluido el 10% del valor total de los equipos para repuestos. Señor Presidente: queremos que se nos informe, ya que esto es de marzo de 2008 y que hoy están presentes quienes están a cargo, las razones por las cuales se le adjudica a esta firma, Autolider Uruguay S.A, estos 15 camiones, qué uso se va a hacer de ellos, cómo se van a utilizar, en qué zonas y para qué tareas.

 

            Quiero ver si quedó clara mi pregunta. Además de querer saber cuántos son los camiones de levante lateral, cuántos están funcionando, cuánto se ha gastado en los repuestos, cuántos nuevos ha comprado esta Administración ‑lo mismo con los de lavado‑, también quiero saber lo que sucede con los de carga trasera, o sea, cuántos hay, cuántos están operativos, el problema de los repuestos. Ahora, introduzco otro tema más: el de los camiones barométricos. ¿Cuántos camiones barométricos tiene la Intendencia, dónde están trabajando, cómo se resuelve la asignación? Creo que es a través de los Centros Comunales Zonales.

 

(Interrupción del señor Director Campal)

 

______Es de Saneamiento, entonces.

 

            Muy bien, perdón, pero sí hay un tema que tiene que ver con Limpieza; no me conteste lo que no es del tema. Acá dice: “Se aprueba el proyecto de convenio entre la Intendencia Municipal de Montevideo y los Universidad de la República, a través de la Facultad de Ingeniería, con el objeto del estudio de tratabilidad de los lodos industriales evacuados por los camiones barométricos”. Porque aquí de lo que se habla es de estudiar alternativas técnica y ambientalmente viables para el tratamiento de dichos lodos, posibilitando su destino final en el relleno sanitario industrial, minimizando sus posibles impactos sobre el ambiente.

 

(Interrupción del señor Director Campal)

 

______Me lo contesta después, porque, si no, no va a figurar en las actas.

 

            Lo que quiero saber, señora Presidenta, es cómo se manejan hoy esos lodos barométricos, cómo se vuelcan y dónde, hablando de su posterior destino, como en el caso del relleno sanitario industrial.

 

También preguntábamos acerca de la cantidad de camiones cedidos a las organizaciones no gubernamentales. Quisiéramos conocer quién maneja estas cesiones de diversos camiones de la División Limpieza, en este caso, a la Sociedad San Francisco de Sales, Movimiento Tacurú, pero puede haber otras. La pregunta que estamos haciendo es cuántos camiones hay en préstamo a organizaciones de este tipo y por qué aparecen una serie de resoluciones que cambian estos camiones, rotándolos, entregándolos a esas mismas organizaciones, ya que a una misma organización se le cambian los camiones año a año. Queremos saber cuál es el motivo de esta disposición.

           

Queríamos, también, señora Presidenta, referirnos a la nueva licitación por el relleno sanitario. Sé que muchas de esas cosas se trataron en el anterior llamado a Sala, pero yo pretendo hacer alguna consulta sobre los componentes de la licitación, ya que luego de que las Directoras fueron cesadas en sus cargos, luego de que dejaron de trabajar, hubo modificaciones en la Comisión Técnica Asesora. Entonces, queremos saber cómo se ha evolucionado desde que se hizo ese llamado a Sala hasta ahora, especialmente en todos estos aspectos que tienen que ver con la licitación, que tiene diversos componentes.

 

En las actas de la visita de la señora Directora Alejandra Ostria y de quienes la acompañaron a la Junta Departamental el 8 de mayo de 2007, día en que con mucha honestidad ‑y esto lo quiero destacar‑ la señora Directora hablaba de una mala gestión de la Intendencia Municipal de Montevideo en materia de limpieza, con la misma honestidad, que yo destaco y valoro, el señor Garino decía que tanto la Cañada Juan Díaz como la cañada de las Canteras son las dos que hoy en día reciben el lixiviado de los rellenos sanitarios.

           

Acá ‑y por eso quiero ilustrarme, señora Presidenta‑, a lo largo de la lectura de estas actas, se ve lo que estamos perdiendo en lo que tiene que ver con la compra o la venta de los certificados de carbono; además, quiero saber cómo se van a manejar los residuos especiales ‑que todo el mundo dice que no se manejan bien‑ en la planta de tratamiento de Felipe Cardoso, de acuerdo con la nueva licitación. Esta licitación dice que tiene diversos componentes, por ejemplo, “obras de ampliación del relleno sanitario de la Usina 8, porque el contrato prevé una duración de siete años; la remediación de la 6 y 7”. ¿La 6 y la 7 todavía no se cerraron? ¿Saben cuánto tiempo hace que nos están diciendo a nosotros que la 6 y la 7 se cerraban? Años. Cuando participaba en Comisiones de Medio Ambiente, lo primero que se decía era: “La 6 y la 7 ya están cerradas, porque ahora se va a volcar en la 8, donde ya se empezó a abrir una celda acá y otra acullá”.

 

Otro componente de la licitación es la “construcción y operación de un sistema de captura y planta de tratamiento de lixiviados. Montevideo va a recibir los lixiviados de Cañada Grande y los va a tratar en Montevideo”. ¿No podemos tratar los de Montevideo y vamos a tratar los de Cañada Grande? Espero que esa solución de una planta de tratamiento para siete años incluya efectivamente un tratamiento de lixiviados acorde con lo que significa el lixiviado. “Estamos licitando una planta de tratamiento de lixiviados que sea capaz de operar, no sólo con el lixiviado producido por la cantidad de toneladas ingresadas por Montevideo, sino con una estimación de lo que va a ser el ingreso a Cañada Grande proveniente de los tres departamentos”. A mí realmente me asombra que eso se pueda realizar, cuando hoy en día no tenemos capacidad ni siquiera para tratar los de Felipe Cardoso.

También se habló de la “construcción de la captura y quema del biogás con opción a la generación de energía eléctrica”. Hace 18 años que se habla del biogás. Ni bio, ni gas; no hay nada, señora Presidenta. Se ha tratado de solucionar este problema durante 18 años, y 18 años cumple la promesa del entonces Intendente Tabaré Vázquez de utilizar el biogás que le dejaba ahí, saliendo de un relleno sanitario, la última Administración colorada, que con un presupuesto cuatro o cinco veces menor que el de esta Administración pudo realizar obras tan importantes como comenzar con ese relleno sanitario adecuado para la captura del biogás.

Señora Presidenta: en ese momento, el Intendente Vázquez aseguró esa producción de biogás: la aseguraron él y sus asesores, y para quien desee corroborar eso están las actas correspondientes del llamado a Sala que le hiciera en ese momento el Edil de nuestra bancada Daniel Manduré. En ese momento, el ingeniero Ponce de León y el Intendente Tabaré Vázquez afirmaron que se iba a utilizar ese biogás, hicieron números de lo que iban a hacer y hablaron de las cañerías que iban a instalar para llevar ese biogás a determinadas estaciones donde pudieran cargar los móviles, los camiones de recolección y las maquinarias de la División Limpieza y del Departamento de Desarrollo Ambiental ‑en ese momento todo eso estaba en Obras y Servicios a la Comunidad‑; es decir que se iban a nutrir con ese combustible de alternativa… ¡Qué fantástico habría sido si hubieran cumplido! Ahora tendríamos biogás, estaríamos ahorrando energía, tal vez hasta estaríamos produciendo electricidad por biogás y  cobrando mucha plata por los créditos de carbono. ¡Qué inoperancia brutal! Estábamos en un momento en el que las reglas del arte ‑como bien decía el ingeniero Rocco en algún acta de esta Junta‑ de la disposición final ni siquiera mencionaban esto, ni siquiera empezaban a incursionar en estos temas que no eran de práctica común en ninguno de los Municipios de la región. Esa Administración que llegaba a su fin ‑la del período del ’85 al ’90, la primera después de la dictadura, señora Presidenta‑, con todas las dificultades que encontró, pudo trabajar para instalar el relleno sanitario, lo cual después fue destruido salvajemente por las que siguieron, y en 18 años no pudieron instalar una planta de biogás. Ahora hablamos de construcción, de la captura y quema del biogás con opción a la generación de energía eléctrica. A mí me habría gustado ‑y yo insisto en este tema, señora Presidenta‑ que ustedes hubieran estado presentes en ese llamado a Sala; el Intendente se comprometió categóricamente a eso, categóricamente, y este es el resultado de esa falsa promesa por no haber sabido administrar.

 

            También hablan de la construcción de una planta de tratamientos de residuos sólidos de la construcción. He visto en algunos lugares la siguiente afirmación: “Estamos garantizando el trabajo a la gente que tenemos allí. Aparte es necesario ese número para poder gestionar esa planta”. El señor Director Campal ha hecho declaraciones en muchos medios diciendo que los trabajadores que están no tienen por qué preocuparse; que ADEOM está tratando de confundirlos porque la empresa privada que va a hacerse cargo de la disposición final va a necesitar de esos trabajadores; que muchos de ellos pueden ser los propios clasificadores, y que la Intendencia tiene cómo obligar a la empresa a tomar a esos trabajadores. A mí me gustaría que el señor Director nos dijera cómo la Intendencia puede obligarla.

 

            El sexto componente que yo he podido enumerar de la licitación habla de la construcción de una planta de clasificado y también de la instalación de diversas cooperativas, y luego de la operación del relleno sanitario de urbanos. Los beneficios del proyecto: “Contribución al desarrollo de fuentes de energía renovables y potencial de replicabilidad en otros departamentos de la actividad propuesta”. Es brutal. Dice: “La Intendencia Municipal de Montevideo asume la implementación de este proyecto como una verdadera oportunidad de mejora en la gestión de la disposición final de los residuos sólidos urbanos”. Yo creo que es la única posibilidad que le queda a la Intendencia: una planta de clasificado que funcione en forma independiente dentro del relleno.

 

            Y aquí hay otro reconocimiento que me parece muy importante, en este caso de la señora Diana Pérez. ¡Claro! Tanto Diana Pérez como Alejandra Ostria reconocieron muchas cosas. Hoy no están, y eso no va en desmedro de los que están; nada que ver. Eso es pasado.

 

Dice la señora Diana Pérez: “Cuando nosotros decimos ‘pensar en clave de área metropolitana’ también estamos diciendo “con la orientación del Ministerio de Vivienda y de la Dirección Nacional de Medio Ambiente’, que ya estableció, con pautas bien claras, que los departamentos iban a tener que hacer ingentes esfuerzos para optimizar los recursos estatales y no darnos el lujo, en este caso puntual, de tener ‑como tenemos hoy‑ 19 basureros. En realidad, Montevideo no es un basurero porque tiene cierto estatus de disposición final, pero estamos muy lejos de ser un relleno sanitario”. Esta es una gran verdad, señora Presidenta.

            La pregunta que hacemos es la siguiente. Si no se lleva adelante esta licitación para la privatización ‑yo sé que ustedes me van a decir que no es privatizar, que es tercerizar, etcétera; vamos a llamarlo tercerización para evitarnos las explicaciones‑ de las tareas en la usina de disposición final, si no se llevara a cabo, ¿la Intendencia tendría alguna posibilidad de hacerse cargo de la remediación de las penosas circunstancias actuales para trabajar en condiciones apropiadas?

 

            La otra pregunta es si la Intendencia, en caso de que comience a procesarse una mejora en la tarea de los clasificadores, de que ellos acepten integrarse en cooperativas y trabajar de una manera más ordenada y más digna, ¿estaría en condiciones, operativamente, de levantar la basura en Montevideo? Es decir, si no trabajaran los carritos, ¿podrían levantar toda la basura que hay actualmente en Montevideo, o no?

 

            Además, señora Presidenta, queremos saber si existe alguna forma inmediata ‑y esto va unido a la otra pregunta que hicimos relativa a qué estaba haciendo la Intendencia para lograr que esta gente saliera de su condición‑ de mejorar esa situación. Porque cortar esta cadena de reproducción de esta indigna tarea de clasificar es imperioso; es imperioso porque, además, estamos generando incapacidad en algunos actores sociales para dialogar adecuadamente en lo atinente a la defensa de su propia supervivencia. Eso es gravísimo. Estamos haciendo un daño social terrible, y ese no se arregla con plata ni contratando organizaciones no gubernamentales. Eso se arregla con políticas concretas que tiene que desarrollar la Intendencia.

 

            Aquí se trabajó mucho -es el caso de algunos compañeros que están presentes en Sala- en la implementación del llamado Proyecto Volquetas, el registro de las volquetas. Yo felicito a esos compañeros que sé que trabajaron, y lo hago calurosamente porque era un trabajo necesario que hoy, incorporado como está a la normativa municipal vigente, habilita a la Intendencia a proceder. La pregunta es si está procediendo, si se está realmente aplicando ese decreto que ya está incorporado al Digesto en sus disposiciones.

 

(Interrupciones)

 

______¿No está incorporado al Digesto? Bueno, vamos a tratar de encontrar alguna prueba de que sí, pero si usted dice que no… Cuando estén las actas lo podremos aclarar.

 

            Por otra parte, también nos gustaría que se nos dé la opinión, señora Presidenta, de la Intendencia o del Intendente con relación a los pliegos de la licitación; por qué razón se resuelve no mandarlos en esta etapa y sí en la etapa de adjudicación. Yo me voy a hacer eco de algunas preguntas que en ese sentido hizo la Edila Ayestarán cuando el tema se trató aquí, en la Junta. ¿Qué sucede cuando vuelve el expediente con la adjudicación dispuesta por la Intendencia? ¿Qué podemos hacer en la Junta? ¿Convalidar o no la propuesta del Intendente? ¿O se nos van a enviar distintas propuestas para que nosotros podamos optar? Quisiera saber cuál es la decisión de la Intendencia en este sentido, cuál es el mecanismo que se va a llevar a cabo. La pregunta que concretamente hace la Edila Ayestarán es: si hay una discrepancia entre la Junta Departamental y el Intendente, ¿qué sucede si el Intendente considera que la ganadora es determinada oferta y la Junta Departamental considera que hay otra mejor? El señor Garino, aquí presente, le dice: “Ahí no sé qué es lo que pasa; no conozco antecedentes en este sentido. Creo que hay que pedir autorización a la Junta. Me imagino que la Junta podrá decir que sí o que no. Es un tema legal. No creo que sea función de la Junta elegir una oferta”. Muy bien. Lo que yo pregunto, entonces, es: ¿para qué lo mandan si es un mero trámite administrativo, si es para que la Junta levante la mano ante lo que el Intendente resuelve? ¿Hasta dónde la Junta tiene margen para resolver? Puede decir que no y la adjudicación cae, y volvemos a cero otra vez. Entonces, es un grave riesgo el que corremos por utilizar este mecanismo y no el otro, que es que los pliegos vengan primero. Entonces, me gustaría saber las razones por las cuales la Intendencia resuelve optar por este mecanismo que es más riesgoso.

 

            Estoy tratando de obviar alguna cosa, señora Presidenta, para no seguir extendiendo demasiado esta intervención; tendremos oportunidad, posteriormente, de continuar con esto en otras intervenciones.

 

            Reitero la pregunta, Presidenta, de los rellenos informales, y pregunto ‑para que se una a la respuesta que se va a dar con relación a la disposición final, a la licitación que se está haciendo‑ cómo es el mecanismo de trabajo ‑que yo llamaría mixto‑ entre la Intendencia y la empresa. Desconozco la existencia de un sistema de economía mixta a nivel municipal, pero quisiera saber cómo trabajan de manera conjunta la Intendencia y la empresa en el vertedero municipal luego de adjudicada la licitación correspondiente para un nuevo relleno sanitario.

 

            También, Presidenta, desearía saber cuál es el total de contenedores instalados en Montevideo en este momento; del levante total, cuánto entiende el Intendente, o sus representantes, que se levanta a través de los contenedores, cuánto a través del levante manual y cuánto a través de la labor de los clasificadores; qué compromiso asume la Administración para extender el sistema de contenedores ‑hasta cuándo y hasta dónde‑, y cómo pretende seguir adelante con la recolección en las zonas adonde no llegan los contenedores, es decir, si va a ser con el sistema común de levante trasero con los camiones y los recolectores  municipales, o con otro tipo de sistema. Se utilizó en su momento un sistema por el cual, a través de convenios con algunas organizaciones no gubernamentales, los carros entraban a los asentamientos a juntar la basura. Quiero saber si sigue existiendo ese tipo de levante, si siguen existiendo esos convenios y con qué organizaciones se hacen.

 

            ¿Cómo evalúa la Intendencia el trabajo de la CAP, es decir, de la empresa privada que está haciendo la recolección en una zona de la ciudad? ¿El interés de la Administración es seguir adelante con esta concesión, o se quiere continuar ampliando el sistema municipal?

 

            ¿Cuántos funcionarios están actualmente asignados a las tareas del nuevo sistema de recolección por levante lateral y de lavado? Nos hemos encontrado con un aumento muy considerable en el número de funcionarios asignados a esta tarea, que por supuesto tienen asignaciones económicas especiales, extensión horaria y porcentajes adicionales de remuneración. Queremos saber cuántos están asignados, por qué se considera que esa es la cantidad necesaria y quién hace esa asignación.

 

            Ya pregunté cuál es la empresa que levanta los residuos.

 

            Acá me encuentro con la Resolución Nº 65.306/5000, del 30 de octubre del 2006, que es la que prorroga la contratación de la empresa Difer S.R.L. para el retiro de los residuos generados por el convenio IMM‑UCRUS y su posterior volcado en los predios de la Usina 8, o sea que iban de la 5 a la 8. Para ilustrar a los señores Ediles, por 120 días de trabajo efectivo esta empresa cobró un monto de $ 996.300, es decir, $ 8.302,50 por día por llevar los residuos de una punta del vertedero a la otra.  Quiero saber si se continúa con este sistema y cuál es la empresa que actualmente lo está haciendo.

 

¿Cómo evalúa la Administración el funcionamiento de la UNIVAR, Unidad de Incorporación del Valor Agregado a los Reciclables? Se invirtió mucho dinero, señora Presidenta, en la construcción de esta planta. Se aprobaron los pliegos de condiciones para construirla en el año 2004, por Resolución Nº 916/04, y se aprobaron los pliegos de construcción de las siguientes obras: siete plantas de clasificación de residuos sólidos, ecopuntos, y una de la Unidad de Incorporación del Valor Agregado a los Reciclables, UNIVAR. El dinero con que se haría frente a esta erogación provenía ‑según dice aquí‑ del préstamo BID en el marco de la etapa III de Plan Saneamiento Urbano de Montevideo. La Unidad Ejecutora del Plan de Saneamiento estimó la cantidad de dinero necesaria para costear estos trabajos en U$S 520.000. El plazo era de ocho meses. Esto se adjudicó después a la empresa Arca por un monto total de $ 15:495.565, 95, más algunas otras sumas por imprevistos. Debo informar que la recepción definitiva de las obras ‑que empezaron en el año 2004 e iban a demorar ocho meses‑ la firma el Intendente Ehrlich conjuntamente con el Secretario Zavala el 24 de setiembre del 2007. Los ocho meses se transformaron en tres años, y en lugar de los U$S 500.000 que la Unidad Ejecutora de Saneamiento estimó necesarios para la construcción de estas plantas, se gastaron U$S 750.000. O sea, U$S 250.000 más, según dicen las resoluciones municipales, y se demoraron tres años en lugar de ocho meses. ¿Valía la pena? ¿Funciona? ¿El trabajo hecho era necesario? ¿Valía la inversión de U$S 750.000? ¿Cómo funciona la UNIVAR?

           

Nosotros también estuvimos visitando esta planta. Incluso, tenemos un disquete para ver cómo está funcionando una de ellas, por si no podemos ponernos de acuerdo. También hemos visitado los otros puntos de clasificado. Honestamente, señora Presidenta, para nosotros U$S 750.000 en la construcción de los ecopuntos de la UNIVAR es una tremenda exageración. No vamos a calificar esto de otra manera. Para  que después podamos opinar en ese sentido, los señores representantes del Intendente, en nombre del Intendente y con esa responsabilidad, deberán darnos las explicaciones.

 

            Se han hecho muchas campañas, señora Presidenta, para lograr el involucramiento de la sociedad en la limpieza de la ciudad y también en las actividades de reciclaje. Nosotros queremos conocer cuántas campañas se hicieron en esta Administración, el costo de esas campañas y el resultado que las mismas han tenido.

 

            Decía, señora Presidenta, que me interesaban los detalles acerca de lo que la Administración entendía era la evaluación de la tarea de Consorcio Ambiental del Plata ‑por no decir CAP, porque así no hay alusiones‑, que tiene la concesión del servicio de limpieza en varias zonas de la ciudad. Quiero saber ‑porque me había olvidado de incluirlo en la pregunta‑ cuántos contenedores tiene instalados este consorcio, cuántos camiones utiliza para su tarea y cuántos lavadores. También me interesa saber el gasto total en esta empresa, para después seguir trabajando en eso. También, el tonelaje total de basura levantado en 2007; por más que hay mucha información por ahí al respecto, nos interesaría conocerla.

 

            Nos quedamos por acá, señora Presidenta, a la espera de las respuestas de los señores Directores, a los efectos de otra intervención.

 

            Gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Garín).- Gracias a usted, señora Edila.

 

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Gabriel Weiss)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- De acuerdo con el régimen de debate, el representante del Intendente no tiene limitación de tiempo para hacer uso de la palabra.

 

            Tiene la palabra el señor Director Campal.

 

SEÑOR CAMPAL.- Buenas tardes.

 

Después de la muy extensa, detallada y pormenorizada exposición de la señora Edila, antes de comenzar con el tema que nos convoca hoy y aludiendo a un elemento que entiendo que sí puede haber sido molesto para la señora Edila ‑me refiero al hecho de recibir una invitación para la tarde de hoy‑, en nombre del Intendente de Montevideo le pido disculpas, porque seguramente jamás ha estado en el pensamiento del Intendente realizar una cosa como esa. Muy probablemente se haya generado un error en el apuro. En ningún momento un acto como ese pudo haber sido pensado con algún fin. Así que le ruego que en mi nombre acepte las disculpas por esa situación que entiendo de extrema gravedad, porque también entiendo la importancia que todos nosotros le debemos asignar a este proceso de intercambio de información.

           

En segundo lugar, paso a considerar algunas de las numerosas interrogantes planteadas que, además, están apoyadas en consideraciones y juicios de valor absolutamente necesarios que la Edila ha explicitado. Antes de tratar cada uno de esos detalles, quiero decir que, como ustedes han observado, hacia el final de la larga exposición se ha entrado en algunos elementos puntuales y se ha ido perdiendo algo que creo que se ilustró muy bien en el inicio respecto a un tema que considero fundamental.

 

La señora Edila ‑por su gran experiencia y su dominio en el tema de los residuos‑ nos decía que tras 18 años de gobierno frenteamplista en la Intendencia ella sentía que le habían mentido y que ‑lo decía más o menos así‑ tamaño problema social no se puede arreglar empadronando los carritos. Esa frase la comparto plenamente. Humildemente pienso que tamaño problema social no se generó por la acción de 18 años de Intendencia del Frente Amplio, sino por muchos más años de gobierno que ciertamente incidieron en este problema mucho más que las políticas que la Intendencia puede haber puesto en marcha para resolverlo. Es más: como estoy absolutamente seguro de que no hay nadie en esta Sala que no esté pensando de qué manera podemos resolver este problema ‑desde distintos ángulos, con soluciones apuntando en uno u otro sentido, pero todas con la mejor intención‑, es que me parece prudente plantear que en el imaginario popular ‑y me incluyo‑ todo lo que tiene relación con la palabra basura ‑sea negocio, venta, traslado, disposición, transformación, sea lo que sea‑ es responsabilidad absoluta y, además, definida como sólo de la Intendencia Municipal de Montevideo. Y creo que ese enfoque que se aplicó en la ciudad de Montevideo, probablemente desde el siglo XIX, es el que ha hecho que el problema tenga la dimensión que tiene hoy.

 

No estoy diciendo con esto que la División Limpieza del Departamento de Desarrollo Ambiental y el propio Departamento de Desarrollo Ambiental no tengan una enorme responsabilidad en este problema y una enorme preocupación por él; no estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que, cuando se analiza el espectro de todos los problemas relacionados con la basura, como muy bien lo hacía la Edila ‑lo que amigablemente llamamos carritos, procesos de transformación intermedia, etcétera‑, podemos ver ‑ella misma nos ha sabido demostrar a todos‑ cuántos factores que quedan fuera del ámbito de intervención de la Intendencia Municipal de Montevideo están implicados en este hecho que ha afectado a toda las sociedades, no sólo a las latinoamericanas, ya que ha afectado a casi todas las ciudades del mundo y las afecta mucho todavía. Ella ha expresado algo con lo que quiero manifestar mi total y absoluta coincidencia: sin ninguna duda, filosóficamente el problema esencial que hay que apuntar a resolver es el problema humano ligado al conjunto de personas que hoy están viviendo de manera indigna, trabajando en condiciones que no son aceptables. Es en ese problema en el que debemos centrarnos.

 

La señora Edila nos decía ‑entiendo yo que respaldando lo que decía Nicolás Minetti‑: “Recolectores con padres y abuelos recolectores”. No alcanzan 18 años para tener padre y abuelo recolectores; este problema convive con nosotros desde hace muchísimo tiempo.

 

Más allá de la eficiencia y de la diligencia que deba solicitárseles a la División Limpieza del Departamento de Desarrollo Ambiental de la Intendencia Municipal de Montevideo y a cada uno de sus actores para la resolución de este problema ‑con lo cual estoy absolutamente de acuerdo‑, es probable que los montevideanos ‑o los uruguayos todos en este caso‑ no podamos resolverlo si no comprendemos cuán amplio es y cuántos elementos de la sociedad intervienen e intervinieron para su formación, elementos que necesariamente han de intervenir para su solución.

           

En un momento ‑un poco para situar el problema‑, la señora Edila hablaba de los 20 carros para el paseo de turistas. Se refería a un artículo periodístico de los tantos que leyera. En los artículos de prensa raramente se refleja la realidad de las cosas; la prensa es la prensa y la realidad es otra cosa.

 

(Interrupción de la Edila Ferro)

 

______Con todo gusto le respondo. Sólo para hacer una comparación entre lo que podría ser una experiencia de ese tipo y lo que es la magnitud del problema al que nos enfrentamos los uruguayos todos, la Edila decía que le parecía irrisorio ‑y a mí también‑ que se planteara como solución al problema de los carritos que 20 carros transportaran turistas. Siempre se puede tomar cualquier acto de un grupo de la sociedad, del Estado, y degradarlo al punto de decir que es la solución que ofrece el Gobierno para un  problema de esa dimensión. Una cosa distinta es decir si una acción de este tipo está a favor o en contra de la política que todos nos planteamos a largo plazo sobre este problema. La pregunta es si la solución a este enorme problema va a pasar por reglamentos, por decisiones instantáneas, por desapariciones u ocultamiento del problema.

 

Así como comparto muchas de las cosas que ha dicho, creo que en lo que disiento más profundamente es en que labores como el censo, cuyo destino es conocer la realidad de los problemas que tenemos los uruguayos, puedan ser interpretadas como instrumento político, como lo ha hecho la señora Edila. Si no recuerdo mal ‑si no fue así, le pido disculpas; pude haber entendido mal‑, la señora Edila abundó en que el primer censo se llevó a cabo en un momento específico para mostrar la dimensión del problema. Eso es lo que yo entendí. No quiero hablar de historia pero sí de futuro. El censo que el Departamento de Desarrollo Ambiental y la División Limpieza están pensando hacer está muy lejos de eso. Se basa en el principio de que para tratar de resolver un problema hay que conocerlo en profundidad. Cuando examinamos los números que hoy tenemos, que resultan de la evolución natural de un censo que ya tiene algunos años y del agregado y desagregado de datos, nos damos cuenta de que el grado de seguridad que se tiene sobre esos datos en la evolución es muy bajo y, por lo tanto, se necesita volver a reconocer el problema. Es muy fácil saber cuando alguien se presenta a ser censado y se agrega a la lista que había, pero es muy difícil saber si un individuo ya no se ocupa más de lo que se ocupaba y desaparece de la lista del censo. Entonces, es absolutamente necesario que conozcamos la realidad.

           

La simplificación de la publicación “El País” corre por cuenta de “El País”. Lo de que un clasificador nuevo ingresa cada día, si no escuché mal, corresponde a un artículo del diario “El País”, y, reitero, corre por su cuenta. No hay nada peor que afirmar elementos que uno no conoce y no saber evaluar el valor de los datos de que dispone. Cuando uno dispone de un censo del 2004, que se modifica por agregación, y no tiene manera de conocer cómo se desagregan de la lista las personas que ya hoy no se ocupan de eso y se ocupan de otra cosa, es muy difícil hacer extrapolaciones.

            Entonces, creo que coincidiremos en que en la resolución de este problema, en el cual estamos embarcados, uno de los elementos fundamentales es siempre conocer la dimensión del problema, la asociación geográfica del problema y cada uno de los datos que sea posible obtener y que beneficien el objetivo final, que conceptualmente para mí es que lleguemos a un momento en el que no exista nadie en Montevideo que desarrolle la labor de clasificación de residuos tal y como se viene llevando a cabo. El primer registro bien descrito, que se parece extraordinariamente a las descripciones que la señora Edila plantea en el día de hoy, es de 1874.

           

Si coincidimos en que el problema es realmente tamaño problema social, creo que sería sobrevalorar el resultado de las políticas de la División Limpieza de la Intendencia Municipal de Montevideo pensar que sólo el resultado de esas políticas influyen en tamaño problema social. Han influido, sin ninguna duda, una cantidad de factores, que no tienen 18 años, que todos sabemos que tienen mucho más que 18 años.

           

De todos los elementos que citara, voy empezar a detallar algunos que son más específicos, y les voy a dar un orden diferente del orden cronológico que nos planteara. Por su extraordinaria importancia voy a empezar destacando uno: el trabajo de la niñez asociado al tema de la clasificación; de la niñez y de la juventud, de ambos, con igual énfasis y con igual preocupación. Lo hago por dos razones: por un lado, por lo que significa que un niño trabaje en las condiciones en que está trabajando, y, por otro, por lo que significa que un niño trabaje. Un niño que trabaja es un niño que no concurre a la escuela en ese horario, que no se educa; es un niño que tenemos que rescatar de ese lugar.

           

El Comité relacionado con el trabajo infantil ‑al que la Intendencia Municipal de Montevideo concurre sistemáticamente‑, que se creara hace aproximadamente un par de meses ‑no sabría decirles hoy exactamente la fecha‑, que ha venido trabajando con presencia de distintas instituciones vinculadas al tema, ha elaborado una serie de documentos sobre ese tema en particular. De ellos se desprende lo que yo decía al principio: que este problema tiene muchos más actores implicados en su regulación y en su generación que la División Limpieza.

           

En primer lugar ‑supongo yo que puede haber quedado claro, pero lo puntualizo para que quede en actas‑, la Intendencia Municipal de Montevideo, quien les habla y el Director de Limpieza, conceptualmente nunca estuvimos ni estaremos de acuerdo con que un menor de edad trabaje, ni arriba de un carrito ni abajo de un carrito. Por lo tanto, no puedo haber sido el vehículo para trasmitir una opinión personal de esa naturaleza; o sea, no como un planteo de la Intendencia Municipal de Montevideo ante la comisión vinculada al trabajo infantil. Pero este Director sí se comprometió a elevar a esa Comisión una propuesta de UCRUS ‑que no compartía ni en sustancia ni en fondo y así lo expresó claramente‑, como es la del trabajo de los jóvenes padres de familia menores de edad. En esa Comisión, quien representaba a la Intendencia hizo una defensa enconada en cuanto a que había habido un compromiso con UCRUS ‑que tuvo un friccionado inicio y sobre cuyos resultados luego con mucho más detalle les informará el Director Pereyra‑ de ser el vehículo que presentara su propuesta ante las autoridades correspondientes. Eso sí lo hicimos, y planteamos no sólo ante esas autoridades, sino también ante UCRUS primariamente, nuestro total desacuerdo, lo que, además, quedó claramente pautado, porque en muchas de las acciones que se llevaron adelante con respecto a los clasificadores en la calle, el centro de la cuestión no era el manejo de la basura sino la utilización de menores en el proceso.

           

Por otra parte, la riqueza de la exposición de la señora Edila en gran cantidad de temas nos muestra un universo muy grande. Adentrarnos en cualquiera de esos temas nos llevaría horas. Pero hay algunos en los cuales creo que vale la pena ingresar, y éste es uno en el que necesariamente hay que ingresar, porque es un tema mayor de nuestra sociedad. Cuando uno analiza de cerca este problema ve que tiene distintas situaciones. Toda situación humana se puede esquematizar, pero entendamos que las que voy a plantear son bien esquemáticas y que la realidad es mucho más rica. Un caso es el de los mayores que están desarrollando una tarea en un carro y que van acompañados por menores. Por ejemplo, una madre que va con su hijo en el carro porque no tiene dónde dejarlo, pero que no lo hace trabajar. Y en menores puedo comprender a bebés, niños y hasta jóvenes. Pero en la otra punta de la sensibilidad humana tenemos a un individuo que utiliza a los niños para realizar una tarea que él mismo podría llegar a hacer: entrar a los contenedores, por ejemplo. En ese caso el niño está desempeñando una labor. Sin embargo, estas dos acciones, que parecen ‑o, por lo menos, a mí me parecen‑ bien diferentes desde el punto de vista humano, tienen en común que los niños están interviniendo o están presentes en un ambiente en el cual no deberían estar.

            Muchas sociedades tienen corta memoria en algunas cosas, y me voy a referir a un aspecto, que es el problema del lugar donde vivimos y del aseo personal. Tal vez pueda sorprender un poco lo que les voy a decir, pero creo que es un elemento que debemos tener en cuenta. Sin alusiones personales a nadie, vale la pena recordar una muy linda descripción de Benedetti en el cuento “Los pitucos”. En ese cuento él describe lo que es un pituco que camina por la Rambla en su juventud. Si comparamos el personaje que él describe ‑eliminando el término “pituco”, pero estableciendo, tal vez, un cierto nivel económico‑ con un joven de hoy de la misma edad y del mismo nivel económico, y analizamos los cuidados en el vestir y en el aseo personal, que tan bien relata Benedetti, encontramos diferencias sustanciales. Eso no es sólo moda. Los antibióticos tienen en el mundo muy poquitos años; hace muy poco que los conocemos. Entendemos que el aseo personal fue reconocido por la humanidad como un medio para no morir porque muchísimas de las cosas que hoy resolvemos yendo a la farmacia y tomando un paquete de antibióticos hace nada más que 60 años eran causa de muerte. Las viejas maestras ‑y yo todavía tuve una en la escuela Nº 39, Grecia, de segundo grado‑ nos pegaban un reglazo en la punta de los dedos cuando no nos cortábamos las uñas. Ese comportamiento no era por una moda, sino por la importancia que tenía la higiene y lo poquito que hacía que la humanidad en su evolución se había dado cuenta del papel que los microorganismos tenían en la vida. La Medicina ha avanzado tanto que ha descubierto cómo enfrentar problemas que antes nos hubieran costado la vida. Por eso, quizá, se ha perdido la memoria y nos olvidamos de que en el factor de la limpieza hay dos elementos: la contaminación biológica y la química. La contaminación química es especialmente importante e incide en el desarrollo de la persona en la niñez y en la juventud. Esa es una de las razones principales por las que tener niños y jóvenes desempeñando tareas en las condiciones en que hoy las están desarrollando es extremadamente grave. Más grave que el concepto en sí de trabajar siendo joven o niño es trabajar en determinadas condiciones, porque el organismo es como una esponja que absorbe elementos químicos nocivos.

           

Por lo tanto, ese es un objetivo fundamental que probablemente haya disparado acciones en algún momento como las que lleva adelante UCRUS en la Intendencia, pero creo que se tiene plena conciencia de la gravedad de ese problema y de la necesidad de buscar todos los caminos posibles para resolverlo. Creo que el camino que se ha emprendido con la comisión de trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo puede resultar fecundo. Entiendo todos los defectos que puedan encontrarse ‑y es bueno criticar y hacer de abogado del diablo en cada una de las ideas; comparto eso‑, pero entendamos que muchos de esos niños ‑aunque no lo compartamos‑ son parte de la economía de muchas familias. El hecho es así, fríamente es así: la economía de esa familia se basa en el trabajo de jóvenes, en el trabajo de niños y a veces en el trabajo de un padre y de una madre, y a veces no hay padre ni madre.

           

Entonces, yo no creo eso que fue expresado ‑y lo entendí así‑ de que no hay que darles plata. Entendamos que los comportamientos humanos no se cambian de un día para otro y mucho menos los que queremos cambiar. La educación es uno de los factores sustanciales para intervenir con éxito en este problema; quizás es el principal. El objetivo que nosotros nos planteamos es cortar este ciclo de abuelo, hijo y nieto clasificador que tiene 50, 60, 70 años funcionando, porque como cualquier progresión geométrica el problema no está definido sólo por las condiciones económicas del momento: está definido por la incapacidad de elección de la persona que nace en un hogar en el cual se clasifica desde que nació y es la actividad que más conoce, con la que ha convivido, que ha visto hacer a su abuelo, a su padre, a su madre, a su vecino y a su vecina. Y los ha visto en asentamientos que no tienen 18 años, que tienen muchísimo más que 18 años.

 

Por eso creo que el elemento central es cortar el ciclo, porque todos sabemos que la tasa de natalidad más alta de la población de Montevideo, lamentablemente, se da en los asentamientos. ¿Y qué otra cosa podemos esperar que sea un nieto e hijo de clasificador? ¿Podemos esperar alguna otra cosa? Es la realidad que él conoce. Si no modificamos ese elemento, si no modificamos estructuralmente eso, es muy poco probable que tengamos éxito. Y muchos de los problemas que fueron citados colateralmente como problemas puntuales de la limpieza están centrados en este problema, más allá de una pregunta específica que hiciera la señora Edila sobre cuánto del problema de la limpieza representan los clasificadores, cifra que le vamos a proporcionar.  Y no se trata sólo de cuánto del problema de la limpieza de Montevideo representan los clasificadores, porque creo que si el problema de los clasificadores fuera sólo el de la limpieza, nos habríamos sacado la grande. No sé exactamente cuántos clasificadores tenemos ‑ojalá el censo nos precise esa cifra o nos ayude a precisarla‑, pero voy a tomar una estimación que hizo la señora Edila que me parece bastante apropiada: 30.000 personas. El problema más grande es que no sé cuántos menores representan esas 30.000 personas; sí sabemos que son menores que no tienen posibilidades de elección en la vida que les toca, como no la tuvo su padre, hijo de un clasificador hace 40 ó 50 años, como no la va a tener su hijo. Creo que es cierto que el tema central es darle a ese individuo por lo menos la posibilidad de optar.

           

Atado a esto vienen dos elementos: primero, la empresa es monstruosamente grande; segundo, en la empresa interviene la educación, o sea, el intento del cambio de comportamiento de un ser humano. Esos procesos no son rápidos, son lentos. Si hubiera una persona ‑mucho más allá de que debe haber miles de personas en el Uruguay que podrían desempeñar mi cargo mucho mejor que yo‑ que con los instrumentos que se tienen en el Departamento de Desarrollo Ambiental pudiera, con una varita mágica, arreglarle la vida a 50.000 personas en Montevideo, tengan la seguridad de que esa persona estaría ocupando el cargo que hoy estoy ocupando yo. Ese deseo no alcanza para resolver el problema, pero tampoco sirve ridiculizar cada una de las pequeñas intervenciones, porque este problema sólo se va a resolver con una sumatoria de pequeñas intervenciones, muchas voluntades y, sin ninguna duda, dinero. Después vamos a analizar en detalle de dónde va a salir ese dinero y de dónde debe salir ese dinero.

 

            Cuando el Departamento de Cultura ‑si no me equivoco, porque mi conocimiento del tema es bastante lateral, pero voy a tratar de agregar un poco de información; en caso de que se necesite más, en cuanto la tenga, sin dilación se la remitiré‑ demanda a nivel de la República Oriental del Uruguay, básicamente de las estancias turísticas, disponer de copias de carros y carruajes ‑algo en lo que el Uruguay fue muy rico en otra época; elementos muy atractivos para el turismo y de los que el Uruguay tiene una hermosa colección‑, se plantea el problema de que tenemos un oficio que se está perdiendo. Unas pocas personas conocen el oficio, por lo que se está tratando de valorizarlo para reproducir esas joyas que tenemos con un mecanismo válido; válido en una sociedad como la nuestra significa que ese mecanismo sea económicamente sustentable. Existe una demanda de carros. Ese es el problema central que se plantea, que no tiene ninguna relación con el Departamento de Limpieza ni ninguna relación, ningún origen ‑quiero aclararlo‑ con el Departamento de Desarrollo Ambiental. Como persona, claramente apoyo la generación de cualquier fuente de trabajo genuina cuando existe una demanda y cuando existe un individuo ‑probablemente al término de su vida‑ que conoce un oficio y no ha tenido un espacio para trasmitirlo. Y creo que poder trasmitirlo es algo valioso. Como resultado, aparecen los carritos.

 

            No recuerdo a quién del Departamento de Cultura fue que se consultó por la prensa ‑en el artículo que tiene la Edila debe estar‑, pero cuando el periodista le preguntó para qué los carros, esta persona hizo una comparación con el famoso circuito en el Central Park de New York. Los carros son copias de cosas muy antiguas, y así como hay fans de los autos clásicos, también hay fans de los carritos y de esos carros, de esos carruajes; y es un objeto interesante para mostrar. Cuando se le pregunta quién los conduciría, lo primero que surge en quien contesta ‑y no era yo‑ es que por qué no un clasificador. Es muy distinto entender este proceso así que entenderlo como que alguien se plantea resolver el problema de los clasificadores haciendo carritos para pasear. Eso es ridiculizar el proceso. Y ninguno de nosotros debe tratar de ridiculizar ni siquiera el más mínimo de los esfuerzos. Descuento que ese no fue el objetivo del planteo; quiero aclararlo. Ninguno de nosotros debe caer en la tentación, o a veces en el error, de ridiculizar el más mínimo de los intentos por sacar de una situación inadmisible para la sociedad a un trabajador y llevarlo a una condición más admisible. Y aquí hay otro elemento fundamental: el adverbio “más”. Más admisible.

 

            No voy a ocultar que sobre este problema, a nivel de muchísimos de los actores que

intervienen, hay a veces opiniones encontradas. Es razonable que sea así; es sano y es bueno, porque nos dice que estamos vivos y que cada uno tiene, por suerte, la oportunidad de pensar diferente al otro. Pero quiero destacar la diferencia para el Departamento de Desarrollo Ambiental entre el maquillaje de una situación, lo cual es de mala calidad de trabajo, y la solución a la que se apunta a largo plazo. Para ser bien claro: si al día de hoy alguien me propusiera ‑como ya se propuso‑ sustituir los caballos de los carritos por motos, creo que el problema tendría exactamente la misma dimensión antes y después. El cambio no proviene de la forma que tiene el carrito, del color que tiene el carrito, de si es tracción a sangre o no es tracción a sangre. El problema central no está ahí, sino en rescatar a los más jóvenes de esas familias de manera que puedan tener un futuro en el que puedan optar por qué hacer y no convertirse en casta, como algunas culturas mucho más viejas que nosotros, que han tenido que enfrentar este problema mucho antes, han definido y adoptado como solución. Tenemos que eliminar esta idea de perpetuar, por mejoramiento de cáscara, por mejoramiento de aspecto para el ciudadano de Montevideo, al carrito. El carrito no es un problema estético de Montevideo. El carrito no es un problema que me moleste a mí como conductor de auto, o que genere, como genera, situaciones de conflicto y de peligro en el tráfico. Ese no es el problema central; sin embargo, es un problema a considerar, y es un problema para el cual tenemos, sin duda, que desarrollar soluciones. Pero lo que quiero dejar bien claro es que el tema central no está en resolver eso. El tema central no está en resolver la forma, el tamaño, el color, la eficiencia del carrito; el centro del problema está en otro lado. Y está en otro lado porque ese problema no está generado por la decisión de permitirle al carrito ingresar o no al circuito de basura; está definido por el andamiento de una enorme cantidad de factores que preceden muy largamente al Gobierno Municipal, a este u a otro.

 

            Creo que el éxito para enfrentar esto ‑y es el camino que el Departamento ha seguido‑ es hacernos conscientes de que en la resolución de este problema existen una cantidad de motores que deben ser utilizados, y que son los mismos motores que generaron el problema.

 

            La señora Edila leyó una serie de artículos de prensa; en algunos el periodista recoge muy inexactamente lo que escucha; en otros, en algunos temas el periodista refleja relativamente bien el pensamiento de la Dirección del Departamento de Desarrollo Ambiental. Que los clasificadores son la base de una pirámide es lo que piensa el Departamento.

 

            En su exposición, la Edila señalaba algo que realmente no entendí muy bien, porque lo planteaba como interrogante. Ella planteaba como interrogante si eran explotados. Para mí no es ninguna interrogante: es absolutamente claro que son explotados. Y es claro que tengo que hacer todo lo posible para cambiar esa situación.         

 

SEÑORA FERRO.- ¿Me permite?

           

SEÑOR CAMPAL.- Yo no tengo ningún inconveniente; si hay algo que en mi expresión no se comprendió, o si quiere agregar algo, adelante.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra la Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, Presidente.

 

            Yo me refería a una expresión del señor Minetti, quien hablaba de que detrás de cada caballo que se decía estaba siendo explotado había un ser humano que estaba siendo explotado. Yo también comparto totalmente que es así; el tema, la interrogante, es por quién es explotado ese ser humano.

 

SEÑOR CAMPAL.- Perfecto. Está clarísimo. A veces está detrás de un caballo; a veces ni caballo tiene.

 

            Creo que Nicolás lo decía, y yo le voy a comentar con toda sinceridad que cada día me asombro más de cuántos vecinos son sumamente sensibles al caballo que tira del carro pero muy poco a los que van dentro del carro; cuántas protectoras de animales llaman por teléfono al Departamento de Desarrollo Ambiental para decir que un animal está siendo maltratado ‑cosa que sin ninguna duda debe ser evitada‑ y cuán acostumbrados ‑después de 50, 60, 70, 80 años de verlo‑ estamos los montevideanos a que haya alguien detrás de ese carro. Cuán sensible al pajarito se ha vuelto la gente tras 40 años de mala educación ambiental y cuán poco sensible al niño que está arriba del carro, al que está en el Pereira Rossell, al que está pasando mal. Creo que coincidimos en que el centro del asunto, aquello sobre lo que tenemos que actuar, es el problema social ligado a esto y no el instrumento en sí. Eso no quiere decir que no haya que actuar con la misma energía sobre todas y cada una de las partes integrantes del problema.

 

            El clasificador existe porque obtiene un beneficio económico. Alguien paga ese beneficio económico, hay alguien que compra un bien. Yo no coincido para nada con el enfoque que algunos economistas le dan al hombre como consumidor. El lenguaje o la verborragia técnica en el marketing habla de los consumidores. Nosotros no somos, ni fuimos, ni seremos consumidores; somos transformadores. De lo que usted compra y de lo que yo compro, tarde o temprano la Intendencia de Montevideo se hace cargo, sea un bien mueble, sea un objeto de uso, sea ropa, sea comida. O se encarga la División Limpieza del Departamento o se encarga la División Saneamiento. Lo único que hacen los hombres es transformar, modificar las cosas. Nada más. Esa transformación tiene una cantidad de subproductos, cuyo valor es variable en el tiempo, y a eso hay que estar muy atentos. Muchos de los elementos que se han mencionado aquí y que conforman los residuos sólidos urbanos han variado sustancialmente a lo largo del tiempo por el precio que tienen en el mercado. Eso justifica o no algunas soluciones en cada uno de los momentos. Hace posibles unas soluciones y hace imposibles otras, por más que sean muy buenas soluciones desde otro punto de vista.

            Como decía, los trabajadores a quienes hoy llamamos “clasificadores” están en la base de una pirámide, y esa pirámide se enriquece a través de la compra y de la reventa de esos productos. Ceo que uno de los elementos fundamentales es conocer en detalle cómo está conformado ese conjunto de elementos intermedios entre el clasificador, que es el que vemos todos los días, y la industria o la exportación. En algunos casos es claro y visible. Hay empresas que trabajan de manera abierta y observable, que tienen un dueño, que tienen una razón social, que están inscriptas, que pagan lo que la ley les impone en el marco legal que tenemos. Sin embargo, a veces creo que eso no es suficiente y que tenemos que modificar la normativa. En ese sentido, el Departamento de Desarrollo Ambiental está trabajando con la DGI a efectos de definir de qué manera ese circuito puede empezar a ser controlable en aspectos en los cuales la Intendencia de Montevideo no tiene control ninguno. Me puedo equivocar, y nos podemos equivocar todos, sobre cuánto es el dinero que queda en los intermediarios. No pretendo que ese dinero solucione la situación de los 20.000 ó 30.000 uruguayos que están ligados a ese problema, pero si ayuda a solucionar algo, hay que analizarlo. Ahí hay temas legales, que exceden totalmente la competencia de la Intendencia de Montevideo, que pueden definir maneras de intervenir positivamente sobre el problema.

 

            Nosotros no tendríamos prácticamente demanda de materia orgánica ‑componente de los residuos sólidos urbanos‑ si no sirviera para algo. Esa materia orgánica está destinada básicamente a la producción de cerdos, más allá de que en los últimos dos, tres años ‑después de que el precio del petróleo se disparara‑ todo el mundo se volviera loco con un proyecto de transformación de materia orgánica en combustible; ese es un tema bastante reciente para toda la humanidad. Nuevamente me remito a la descripción que Sansón Carrasco, primer Intendente de Montevideo ‑cuyo nombre era Daniel Muñoz‑, hiciera del vertedero ubicado en Propios y la Rambla: describe miles de cerdos, y estamos hablando de una ciudad de 35.000, 40.000 habitantes. O sea que el problema nos persigue: hay una demanda de esa materia prima para una industria.

 

Aquí están implicados una serie de reglamentos y una serie de elementos que sin duda forman parte de la Intendencia Municipal de Montevideo y de la División Limpieza, pero de este tema también forman parte los Ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca, de Salud Pública y de Industria, y de alguna manera también forma parte la Universidad de la República.

Todos los que somos universitarios en este país, que tuvimos la suerte enorme de que los ciudadanos uruguayos nos pudieran pagar una carrera universitaria, tenemos el deber absoluto de hacer que los conocimientos que adquirimos sean útiles a la sociedad. Creo que hay muchas dependencias de la Universidad de la República que estudian el tema de suinos y cuya participación sería fundamental para enfrentar el problema. Además, hay muchas personas que deberían tratar de ayudar a resolver este problema en cosas que están fuera de mi campo: la trazabilidad y el seguimiento de la industria que utiliza estos cerdos forma parte fundamental. Ese no es un papel de la División Limpieza del Departamento de Desarrollo Ambiental, porque si la División Limpieza se pone a hacer eso, no limpia la ciudad; ese no es su papel.

           

El hecho de que en la basura haya plástico no significa que la División Limpieza sea responsable del proceso de transformación del plástico. El hecho de que en la basura haya cartón no significa que la División Limpieza sea responsable de cómo se fabrica el cartón en el Uruguay. Sin embargo, en la fabricación de elementos de plástico y de cartón hay materia prima que originalmente sale de los residuos; sin lugar a dudas y en ambas industrias.

 

Es bastante poco probable que tengamos éxito en que la cadena que va desde el clasificador a la industria funcione mucho más correctamente que hoy ‑aunque brindemos los recursos necesarios para modificar la situación del clasificador‑ si no tomamos acciones concretas que dejen en claro esa cadena. Vamos a elegir una acción concreta.

 

Muchos de los que están acá y que han tratado de resolver este tema ‑no sólo en este departamento, sino también en otros‑ se han enfrentado con el problema de que las mejores cooperativas de clasificación tienen una extraordinaria dificultad para comercializar el producto que clasifican cuando este producto está limpio, se conoce su peso y se conoce su origen. Esto se contrapone con lo fácil que es para el clasificador comercializar cuando por su producto se le paga por un peso menor al real y cuando no hay necesidad de mostrar boleta. Entonces, eso quiere decir que hay muchos elementos a corregir en el circuito de comercialización que no son elementos a regular por la Intendencia de Montevideo sino por otras oficinas.

 

Ahí es que uno empieza a explicarse por qué este problema persiste durante tantos años. Porque ya han pasado muchos gobiernos en los cuales los elementos de la estructura del Estado que tienen competencia en estos problemas han hecho la vista gorda; eso es así. ¿Por qué la Dirección de Pesas y Medidas, que verifica la balanza de todos los almaceneros, no está presente ni lo estuvo nunca? No lo estuvo acá, ni en México, ni en ningún país del mundo. Porque en México tienen los mismos problemas que nosotros o peores; todos los relatos que hay se asemejan mucho a la realidad uruguaya en algunos momentos, y algunos son muchísimo peores. ¿Por qué está siempre presente el problema? Porque si usted es funcionario de la Dirección de Pesas y Medidas y quiere acceder al lugar en el que se le compra al clasificador se le va a complicar; y si se le complica, para cumplir su función usted va a necesitar de la fuerza pública. O sea que no va a ser un simple inspector de la Intendencia el que va a entrar a resolver el problema: por lo menos va a necesitar el concurso del Ministerio del Interior. Y probablemente usted se encuentre con un galpón. Usted me preguntaba acerca de qué instrumentos tiene la Intendencia para definir si ese galpón puede estar dónde está. Se va a encontrar con un galpón que no tiene propietario, con una empresa que no existe, con una situación de negro profundo en todo el entorno.

 

Ahí la Edila dice una cosa que yo realmente a veces aplico con más frecuencia de la que me gustaría: he cerrado cinco o seis veces con faja, con Policía, con precintos, empresas que tienen nombre y apellido y que después, a las 24 horas, han roto los precintos y han abierto para seguir funcionando. Hemos llevado los juicios ante el Poder Judicial señalando eso y los hemos perdido, porque el delito ambiental no es considerado por los jueces como un delito.

 

Quiere decir que hay muchas cosas que desde esta Junta podemos hacer para resolver esos problemas, cosas muy profundas, transformaciones muy importantes en muchos actores sociales distintos, para que cada uno de ellos tome cuenta del papel que debió jugar desde hace muchísimo tiempo y que no jugó, porque este problema siempre fue muy transparente, pero pasó desapercibido para la clase media; pasó muy desapercibido para la mayoría de los montevideanos. Probablemente hoy mucha gente quiera cargarle las tintas al contenedor porque, como elemento buffer presente en la calle, empezó a mostrar una realidad que no veía el ciudadano que recorre el Centro de Montevideo, o el ciudadano que tiene la suerte que he tenido yo de vivir toda la vida en la calle en la que nací, ubicada en uno de los barrios más lindos de Montevideo. Desde allí no se veían los carritos: se empezaron a ver cuando se pusieron los contenedores, o cuando era niño pasaban tan tarde en la noche que no los veía, y yo hace muchos años que fui niño. En definitiva, es cierto que se veían menos que ahora. El asunto es que en esto no podemos trabajar con impresiones, no podemos trabajar con subjetividades; tenemos que trabajar con objetividades, y lo único que conozco que puede arrojar datos objetivos es un censo. No podemos comparar las situaciones que teníamos hace uno, cinco, diez, veinte o cuarenta años en función de la percepción subjetiva que cada uno tiene sobre el aumento del número de carritos. Tenemos que censarlos; ese es un elemento fundamental.

 

También tenemos que definir un conjunto de reglas básicas, que serían las medidas de emergencia, que no tienen que apuntar a maquillar la situación, sino que tienen que apuntar a la política a largo plazo que implementemos para solucionar este problema. Y esa política es que no debemos ni podemos aceptar que un trabajador trabaje en esas condiciones. Sabemos que nos enfrentamos a un problema que, si se tuviera el más absoluto de los éxitos, va a estar definitivamente resuelto en la ciudad de Montevideo cuando yo esté muerto y enterrado hace rato. Porque hay elementos de tal tamaño ‑por eso me gustó mucho su expresión: “tamaño problema”‑ que, por más que los enfrentemos con toda la energía, no los vamos a resolver de un día para otro.

 

La señora Edila hacía referencia, también, al gasto que el Departamento de Desarrollo Ambiental hace vinculado a los caballos de los carritos; dio una cifra y ligaba el asunto al problema de la clasificación. En ese sentido, tenemos la obligación de explicar que la cuestión no es tan así como se planteó. En realidad, hay un decreto de la Junta, de 1900 y poco ‑no soy jurista, pero creo que es de 1906 ó 1909‑, que dice que el Corralón Municipal ‑así se llamaba entonces la Intendencia Municipal de Montevideo‑ debe hacerse cargo de todos los caballos que la Policía requise en el departamento de Montevideo. Es decir que a nosotros nos llegan los caballos que la Policía requisa, pero no necesariamente son de carritos: pueden ser requisados en cualquier tipo de procedimiento; por ejemplo, en un procedimiento judicial por ser un caballo robado, que es lo que sucede en la mayoría de los casos. También puede hacerse un procedimiento dentro de un campo en la zona rural de Montevideo, pero todo termina en el Departamento de Desarrollo Ambiental.

            Esto era razonable en 1909, cuando la Intendencia Municipal de Montevideo era un corralón, donde probablemente habría muy pocas máquinas, salvo algunas a vapor, y la mayoría de las cosas se transportaban a caballo; era natural que un caballo fuera al Corralón Municipal. Pero en el 2008 es inaceptable que un Juez mande un caballo a la Intendencia Municipal de Montevideo porque así  lo marca la ley.

           

A esto hay que sumarle lo siguiente. Cada vez que esos caballos nos llegaban, los juntábamos, por un convenio que hay con Coraceros, hasta llegar a una cantidad más o menos importante ‑ocho, diez, doce caballos‑; luego, con la anuencia del Juez, los rematábamos, y el problema se resolvía. Pero un buen día hubo un juicio y un dictamen que dice que la Intendencia de Montevideo no puede rematar los caballos, no los puede tocar, no los puede usar, no los puede entregar en custodia ni a nadie que los utilice como animales de tiro, en una suerte de protección que no comprendo. De hecho, ¿qué ha pasado? Que el número de caballos que tiene la Intendencia ‑caballos que no puede rematar, que no puede vender, que no puede regalar‑ se va acumulando. Entonces, al irse acumulando ‑uno no va a dejar que mueran los animales‑, el gasto es cada vez mayor.

           

¿Cómo solucionamos el problema? ¿Es un problema de reglamento de la Intendencia Municipal de Montevideo? No señor. Se trata de una decisión judicial que supera por completo a la Intendencia de Montevideo. ¿Qué hace el Director de Desarrollo Ambiental? Reunirse con los Jueces para tratar de lograr un consenso entre ellos respecto a la manera de actuar frente a un caballo que está en la calle. ¿Con qué se encuentra el Director?  Con que cada Juez tiene la libertad de actuar como le parezca en esa materia, siempre y cuando cumpla con las bases. Las bases dicen que tiene que mandar los caballos a la Intendencia Municipal de Montevideo. Ha habido como una especie de hipersensibilidad por los caballos. Entonces, ni la Intendencia ni el Departamento pueden usar esos caballos para llevárselos, por ejemplo, a los guardaparques que tenemos en Santa Lucía a efectos de que los utilicen para hacer su labor, aunque los cuidemos. Y los cuidamos, porque no sólo gastamos en alimentarlos, sino también en remedios.

           

El único avance que hemos logrado en este sentido ‑y reconozco que ha sido bastante difícil‑ fue hacer un planteo fuerte a los Jueces que nos han ido enviando estos caballos. Les presentamos organizaciones que quieren utilizar esos caballos y que pueden hacerlo sin fines de lucro, para fines razonables, como es la equinoterapia para niños. Esto fue a efectos de que el Juez permita que la Intendencia ceda los caballos para ese uso, aunque igual serán utilizados, y originalmente hay una resolución que establece que los caballos no pueden ser utilizados, que ya sufrieron mucho y que no pueden usarse.

           

Quiero decir que el problema de los caballos va mucho más allá de la clasificación; es un problema de todo Montevideo. Creo que auxiliaría mucho la revisión de la reglamentación de 1909 sobre este problema. En algún momento podremos enfrentar el tema con la Junta, y el ahorro que de ahí surgiera se podría emplear para resolver problemas importantes como otros que se han planteado aquí.

           

Para terminar sobre el tema de la circulación equina, en lo que corresponde al Departamento de Desarrollo Ambiental, debo decir que nosotros tenemos censados, si no me equivoco ‑los números exactos no los tengo ahora‑, unos 5.000 carritos con caballos. Luego están los carritos transportados a mano, los transportados con bicicleta, etcétera, que completan el panorama hasta llegar a una cifra del entorno de los 10.000. Hoy, cuando veníamos para acá, con Garino hacíamos un cálculo de cuánta podría ser la materia orgánica que los caballos estaban disponiendo en la ciudad de Montevideo. Haciendo un ejercicio mental sobre las cifras que conocemos, podemos decir que es un volumen de materia orgánica importante, y que está ingresando al saneamiento. O sea que hay muchos problemas que están asociados a éste y que atañen a distintas dependencias de la Intendencia Municipal de Montevideo, además de a la de Limpieza.

           

Si  no fui claro, me sabrá perdonar la señora Edila, pero creo que contesté rigurosamente algunas de las preguntas que me hizo.

           

Creo que se entendió lo que quisimos decir sobre la experiencia con los 20 carros de turismo.

           

¿Qué opinión tengo sobre los censos? Los censos son un instrumento absolutamente imprescindible para resolver cualquier problema en el cual estemos implicados los seres humanos, siempre y cuando sepamos hacer el censo, recojamos los datos necesarios y los utilicemos correctamente. O sea que dejo de lado otra consideración acerca del objeto u objetivo de los censos, porque para el Departamento es simplemente un insumo de trabajo; nada más.

           

Tampoco creo que la realización del censo ‑me pareció que así fue esbozado por la señora Edila‑ sea un elemento que coadyuve a la multiplicación de los carros. Yo no creo que el censo en sí sea un elemento que multiplique los carros, así como no creo que cuando se hizo por primera vez haya operado como factor multiplicador. Si el censo provocara esa consecuencia, sería un mal censo. El censo es una actividad de medida de un determinado proceso, en el cual siempre tratamos de no intervenir al medir. Si para medir cualquier parámetro físico yo modifico la realidad, mi medida no sirve para nada. Si existiera algún peligro de que eso ocurriera en la realización de un censo, o si algún aspecto del problema les hubiera pasado desapercibido a estos Directores, con muchísimo gusto tomaríamos las precauciones necesarias.

 

En cuanto a la influencia del censo sobre los números, debo decir que, obviamente, si con un censo se pudiera disminuir el número de carros, con mucho gusto haría censos todos los días. El objetivo ya sabemos cuál es: llegar a un punto en que no se desarrolle esa actividad en las condiciones en que hoy se desarrolla.

           

La señora Edila Ferro decía: “No se puede detener la proliferación de los carritos”.  Esa fue una frase suya, y espero que esté equivocada. Creo que se puede detener y que buena parte de la responsabilidad nos cabe; la vamos a asumir y  lo vamos a lograr.

           

Si yo no recuerdo mal ‑y, si no, corríjame usted, señora Edila‑, saltamos del tema de los carritos a la mención del conflicto de UCRUS. También se mencionó una demanda de UCRUS, y fue la primera vez que se tocó el tema de la usina. En ese momento la señora Edila habló de usar un lenguaje particular respecto al tema: privatización u otro término. De mi parte no va a haber ningún inconveniente, porque creo que lo que interesa es la lectura sana y clara de lo que el pliego propone; hay que conocerlo en profundidad antes de emitir opinión sobre el problema.

 

La señora Edila también hablaba de algunas declaraciones que yo hice a la prensa durante los días de ese conflicto duro en que primero nos invadieron la plaza 130 carritos, y en una segunda instancia, 34. Incluso en algún momento usted misma describió, señora Edila ‑más allá de que después podamos entrar en los detalles de la licitación‑, que uno de los componentes del paquete que se licita es una planta de clasificación. Y esa planta de clasificación en ningún momento estuvo pensada para otros que no fueran los clasificadores. Nunca se pensó que la operaran la empresa privada o los funcionarios municipales. Por lo pronto, no sé qué es lo que entendió la periodista, pero nunca hablé de obligar a la empresa. En primer lugar, la planta de clasificación de la que estaba hablando es la planta de clasificación de residuos y no la planta de ROC, que son dos cosas muy distintas. En un momento la señora Edila señalaba que cuando hablé de la planta de ROC dije que se podía obligar a la empresa a contratar hurgadores o clasificadores. Es muy interesante lo que recogió la periodista y lo que dice que escuchó, pero aclaremos cómo son las cosas.

 

En primer lugar, estoy  hablando de la planta de clasificación de residuos sólidos urbanos; no estoy hablando de la planta de ROC. La periodista dice mal. Además, en ese artículo se recogen muy parcialmente mis declaraciones, ya que algunas están recortadas. Probablemente yo no me supe expresar claramente o ella no me entendió, pero lo que dije fue que la planta de clasificación de residuos sólidos urbanos era, exclusivamente, para clasificadores de residuos. Con esto se me planteaba una cosa muy curiosa: ¿por qué UCRUS viene a hacerme un conflicto? UCRUS hizo un acto muy importante para la ciudad de Montevideo: ocupó con carros un espacio público. Inmediatamente después su delegación fue recibida por este Director, quien con lo primero que se encontró fue con la afirmación de que la privatización del sitio de disposición final era un elemento de lucha importante para ellos, y que no podía ocurrir.

           

Ahora, yo me hago una pregunta. Esta privatización significa la construcción de una planta de clasificación que alberga, como usted bien señaló, una ínfima parte ‑porque son 50, probablemente‑ del universo total, pero tiene una importancia mucho mayor que eso, porque es capaz de definir el precio testigo de la materia prima clasificada. Esa es la importancia central de la planta: es la planta la que pone en claro el precio sin robo de peso y permite trabajar en condiciones dignas, controladas, a quien está ahí dentro. Eso es de una importancia fundamental, mucho más que la cantidad de gente, porque permite determinar y definir con datos de la realidad un elemento que vuela entre puntas increíbles. Están aquellos que hablan del “multimillonario negocio de la basura”. ¿Qué es el multimillonario negocio de la basura? ¿Quién es el negociante cuando se habla del multimillonario negocio de la basura? Una cosa es hablar del multimillonario valor de la basura, y otra hablar de la palabra negocio, porque una cosa de mucho valor puede ser no negociable y aún tener mucho valor. Lo primero que necesitamos es un sistema testigo de clasificación, en condiciones laborales y ambientales correctas, que nos permita definir cuál es el costo final a que se puede llegar e introducir ese producto, a través de un mercado no negro, sino de claridad absoluta desde el punto de vista fiscal, ambiental, etcétera, en el circuito industrial. Esa es la mayor importancia que tiene construirlo, y eso beneficia a los clasificadores.

 

Entonces, el primer planteo que me hago es por qué los clasificadores no entendieron esto. ¿Será que no lo supimos explicar? Lo raro es que en esa delegación de clasificadores había más de una persona muy docta. Puede ser que nuestra ineficiencia para explicar este proceso haya intervenido y no les hubiésemos podido explicar que, en realidad, los favorecía a ellos más que a nadie, pero hay algo que no me puedo explicar con respecto a este punto.

           

Como la primera vez que se menciona en su discurso el sitio de disposición final es en el contexto de los clasificadores, quise también mencionarlo, por primera vez, en el contexto del conflicto de los clasificadores.

           

¿Qué es el sitio de disposición final que se propone en la licitación? Hay algunas confusiones en lo que usted planteaba. Aunque es bastante cercano a la realidad lo que se interpreta de la lectura del pliego de condiciones, hay algunos alejamientos sustanciales de lo que realmente es.

           

Hablábamos de cuatro componentes, en lo que se coincide. El primero es el lugar de vertido; el segundo, la planta de clasificación; el tercero, la planta de clasificación de ROC, y el cuarto, la planta de lixiviados.

 

            A la pregunta relativa a si el Uruguay, los técnicos de la Intendencia Municipal de Montevideo ‑y dentro de ellos, los que ocupan la Dirección de Saneamiento‑ están capacitados para definir si una planta de tratamiento de lixiviados está correctamente diseñada o no, contesto que sí. Tengo absoluta confianza en que el equipo técnico de Saneamiento puede definir cuándo una planta de tratamiento de lixiviados está bien diseñada o no.

            En segundo lugar, si esa planta puede o no recibir lixiviados provenientes no sólo del lugar físico donde está sino de otros lugares, y procesarlos en forma adecuada hasta obtener un producto final que cumpla las reglamentaciones a fin de ser dispuesto en el saneamiento, a esa pregunta también le contesto que sí. ¿Que es factible diseñar una planta con esas características? Sí, es factible. ¿Que los pliegos de condiciones mencionan unas características específicas para esa planta? Sí, por supuesto, y no voy a cometer el atrevimiento de entrar en detalles técnicos que no me corresponden, porque sobre los detalles de este largo proceso que tiene que ver con el análisis de cada uno de los componentes de la licitación el ingeniero Garino la va a ilustrar muchísimo mejor que yo, sin ninguna duda, sobre todo en cuanto a los aspectos específicos de la capacidad de cada uno de los elementos técnicos para cumplir la función que tienen que cumplir.

 

De esos cuatro componentes ‑porque me pareció oír dos versiones‑, la planta de ROC la operan funcionarios municipales; lo que opera la empresa es la disposición de los residuos y la captura de gas. Pero usted leyó lo que UCRUS decía acerca del gas y de la apropiación del gas por parte de la empresa. Dejo constancia de que eso no es cierto. El gas le pertenece a la Intendencia, y por eso lo puede vender, quemar o transformar en energía eléctrica. Y por eso es la Intendencia de Montevideo la que en el mercado de bonos MDL está autorizada, desde hace nada más que 45 días, a emitir bonos. Quiere decir que no hemos perdido muchos años con los bonos MDL, porque para poder cobrar un bono MDL usted tiene que tener un proyecto que esté aprobado en el mercado de dichos bonos. Y para que ese proyecto se apruebe debe tener un contenido formal que no es poco importante, y es lo que se convenia entre Uruguay y el Banco Mundial. Eso lo presenta el Banco Mundial ante la organización correspondiente, que está en Alemania. Seguramente Garino recuerde el nombre; yo no.

 

 Por supuesto que en el Departamento estamos preocupados por que esa licitación salga adelante lo antes posible, y por muchas razones. En primer lugar por una razón de concepto: es lo que el Departamento entiende apropiado para Montevideo; el conjunto de cosas. En segundo lugar porque, así como lo entiende apropiado, lo entiende urgente. Sin ninguna duda, el estado actual del lugar de disposición final de residuos no es el que queremos. Pero ahora, al borde de la finalización del proceso licitatorio, no nos vamos a embarcar en modificar o en hacer intervenciones que la empresa que gane tiene que hacer, y a su costo, porque ya está comprometido el precio. Quiere decir que el conjunto de acciones, de transformaciones que vaya a hacer la empresa en ese lugar están comprendidas en el precio a que está comprometida, el que se encuentra en sobre cerrado. La empresa se va a encargar del pasivo ambiental, no sólo de la basura que dispone ‑y ahí viene una confusión de la señora Edila Ferro‑, sino de la planta de lixiviados en la que se va a tratar lo que ya está dispuesto. La planta de lixiviados no sólo está diseñada para tratar los residuos que se disponen a partir del día en que la empresa empieza a operar, sino que está diseñada para tratar esos residuos que se operan ahora con celda de buen diseño, y además los lixiviados que provienen del pasivo ambiental que tenemos. La planta opera sobre ambos: corrige un problema actual que tenemos, cambia la forma en que actuamos y también, obviamente, corrige la calidad de los lixiviados de la basura que se disponga de ahora en adelante, o sea que no sólo lo hace con esa basura.

 

Vuelvo a explicarlo; creo que es bastante simple. La señora Edila decía que el sitio de vertido final está produciendo lixiviados hoy, los produjo ayer y anteayer y los va a seguir produciendo mañana y pasado, porque esos terrenos tienen un relleno de basura que va a seguir emitiendo lixiviados. Quiere decir que a partir de este momento la empresa no sólo se ocupa de los lixiviados que se generen de ahora en adelante, sino que se ocupa de los lixiviados que se generan por la basura dispuesta anteriormente a la operación de la empresa. Eso se llama pasivo ambiental.

 

SEÑORA FERRO.- Pido la palabra para una aclaración.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Garín).- Tiene la palabra la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Usted me dice que la empresa, en el momento en que empiece a trabajar, en el momento en que sea adjudicataria de la licitación, se va a ocupar de los lixiviados generados ahora y antes de ahora. Cuando usted hace referencia al pasivo ambiental hace referencia a esa basura dispuesta desordenadamente que ha generado, por mal manejo, lixiviados, y no mal manejo anterior a los 18 años sino mal manejo durante estos 18 años. Muchos de esos lixiviados ya no están, ya han sido vertidos a los cursos de agua o al colector. Usted me está hablando de que la empresa se va a ocupar de los lixiviados que se generen de esa basura que está dispuesta hoy. Entonces, no son lixiviados de ahora y de antes, son lixiviados que van a convertirse en tales cuando la empresa empiece a operar. ¿Es así?

 

SEÑOR CAMPAL.- Hay una diferencia conceptual entre lo que usted señalaba al principio y lo que señala ahora. Usted señalaba ‑y le reconozco que yo puedo haber escuchado mal‑ que a partir del momento en que la empresa comienza a operar se ocupa de los lixiviados que la empresa dispone, porque toda disposición final tiene lixiviados. Eso lo hace, sin ninguna duda, pero hace más que eso, y por eso esa planta de tratamiento de lixiviados no está diseñada sólo para lo que se licita en el tiempo; está diseñada, además, para los lixiviados que está produciendo hoy, y para los que se van a producir mañana y pasado, la basura que se dispuso allí no sólo en los últimos 18 años sino hace mucho más. Eso sigue generando lixiviados, y no fue previsto.

 

SEÑORA FERRO.- Voy a hacer una sola precisión, porque no puedo hablar en su tiempo.

 

Cuando estaba hablando de esos lixiviados sólo estaba dando lectura a algunas apreciaciones que hizo en Comisión el ingeniero Garino; yo estaba leyendo lo que decía hablando de los componentes de la licitación. Por eso digo que seguramente debe haber sido una confusión, porque no quise expresarme en el sentido que usted entendió, sino todo lo contrario.

           

Si usted me permite, me va a tener que explicar después ‑porque no quiero sacarle tiempo‑ cómo va a operar la empresa sobre lixiviados de basura enterrada hace más de 20 años. Usted me lo podrá señalar.

 

SEÑOR CAMPAL.- Sin ninguna duda.

           

Si quiere se lo aclaramos ahora para no tener que volver. El ingeniero Garino puede hacerlo.

 

(Dialogados)

 

SEÑORA PRESIDENTA (Garín).- Tiene la palabra el señor Garino.

 

SEÑOR GARINO.- No sé si podemos hacer uso de una de las transparencias de la presentación que hemos traído. Se trata de un PowerPoint sobre la licitación y el proceso, pero en este momento no la vamos a utilizar en su totalidad, sino que pretendemos usar una de las transparencias.

 

(Se exhiben transparencias)

 

______En un relleno sanitario lo que se pretende es realizar un proceso de digestión de los residuos. Se trata de un recipiente que debe tener ciertas condiciones de hermeticidad para que se realice sin contaminación hacia el exterior. Dicho recipiente debe estar cerrado. Es un gran digestor que, por el volumen del producto que se quiere introducir en él hoy en día, se hace en el terreno. Se exige una impermeabilización para lograr esa estanqueidad, e ir cubriendo durante el propio depósito del contenido para evitar los escapes a la atmósfera y la penetración de agua.

 

            El proceso de descomposición de los residuos es muy largo. Es por eso que se pretende que se realice en forma anaeróbica dentro de ese digestor, y va a generar líquidos y gases. Ese líquido es el que se conoce con el nombre de lixiviado, y se debe tratar de minimizar lo más posible la penetración de agua pluvial, porque lo único que hace el agua pluvial es aumentar la cantidad de líquido contaminado. El lixiviado tiene un contenido bastante alto de potencial contaminación.

 

            En las Usinas 6 y 7, que dejaron de operar en enero del 2006 ‑y esto lo digo por una pregunta que se realizó en su momento- que es el área que queda al sur de Cepeda, hay un relleno que no tenía una impermeabilización de fondo hecha con una membrana artificial, sino que se utilizó el terreno natural del lugar, compactado. En la transparencia se está viendo esa zona. El Camino Cepeda corre de sureste a noroeste. También está marcado Felipe Cardoso. En esa zona se operó hasta enero de 2006, y es la que pertenece a la Cuenca de la Cañada de las Canteras. Se señaló que de los lixiviados que se generan allí hay una parte que está escurriendo naturalmente hacia el terreno, que termina yendo hacia la Cañada de las Canteras, y es donde aguas abajo, a la altura de Camino Colastiné, hay una planta de bombeo para tiempo seco que cuando no llueve introduce el caudal del arroyo al saneamiento.

 

            Acá se refirieron a esa situación.

 

            En ese relleno está previsto dentro del contrato hacer una remediación. Se pide que haya tres niveles de drenes para lograr captar el lixiviado que está contenido dentro y que tiene una penetración de pluviales bastante grande. O sea, la remediación va a comprender construir esos drenes, corregir la geometría del relleno para hacerlo estable, e impermeabilizarlo exteriormente para que no haya más penetración de agua; entonces, esos lixiviados se van a seguir generando ‑aun impidiendo que entre más agua‑ durante muchos años, más que los que dura el contrato. Con ese sistema de drenes se van a captar y se van a llevar hacia la planta de lixiviados, que está previsto que se construya en el terreno rectangular que queda hacia el sureste ‑allí también es Colastiné, y en la transparencia dice “Zona sin uso, 42,3 hectáreas”‑, pero dentro del área que tiene un borde oscuro, que es municipal. Todo lo que está en ese borde oscuro es terreno municipal. Y ahí también van a llegar los lixiviados de la Usina 8. La Usina 8 está al norte de Cepeda, y allí hay un quiebre de cuencas naturales de escurrimiento. Esa área pertenece a la cañada Juan Díaz ‑que fue lo que se comentó en una reunión de Comisión a la cual yo concurrí en el 2007‑, y ese lixiviado está efectivamente yendo hacia el arroyo Carrasco, porque esta cañada que yo le mencioné, la Juan Díaz, es otro afluente del arroyo Carrasco, distinto a Cañada Grande. La planta de lixiviados que está prevista en el contrato va a tener que tratar los de las usinas 6, 7 y 8, y bombearlos hacia el sistema de saneamiento de Montevideo después de hacerles un tratamiento para que cumplan con las condiciones de la normativa nacional para el vertimiento al colector. Esa es la idea.

 

Con respecto a la venida de lixiviados de un futuro relleno metropolitano, hay que tener en cuenta lo siguiente. La propuesta del relleno metropolitano, la propuesta de la consultora ‑en cuyo trabajo participó, como contraparte, gente de las tres Intendencias involucradas, así como la Dirección Nacional de Medio Ambiente y la OPP‑ es para hacer un relleno metropolitano en Cañada Grande. Pero tengan en cuenta que el 85% de los residuos que van a entrar en ese relleno proviene de Montevideo, y el 15% prácticamente es todo de Canelones. Con eso les quiero significar que la producción futura de lixiviados ‑si se realiza en algún momento, incluso en otra ubicación, un relleno metropolitano‑ va a ser un poco mayor que la de Montevideo, pero no cambia el orden de las cosas.

Con relación al tema de por qué se proponía traerlo hacia Montevideo ‑eso dependerá después de si ese relleno se concreta o no en algún momento‑ es porque en la zona en la cual se propuso el relleno metropolitano el curso receptor natural, que es justamente Cañada Grande, es un curso de agua muy pequeño. Entonces, como Montevideo dispone de la red de saneamiento, una solución que se pensó razonable para darle tratamiento a esos lixiviados era en el futuro traerlo hacia la planta que se iba a construir acá cuando este relleno se dejara de usar. La planta va a tener que continuar el servicio porque es de esperar que genere lixiviados por unas decenas de años más después de que se abandone el relleno. Hay que traer los lixiviados hacia esa planta para que, después de tratados, se puedan verter al sistema de Montevideo. Porque el impacto del lixiviado tratado iba a ser mucho mayor sobre el curso de agua de Cañada Grande, que es muy pequeño, que en Montevideo. Además, como el funcionamiento de Cañada Grande preveía que el residuo de Montevideo fuera vía ferrocarril y esos ferrocarriles tenían que volver vacíos, traer el lixiviado diariamente para tratarlo en Montevideo no iba a implicar un incremento de costo demasiado grande. Esa es, concretamente, la propuesta que estaba prevista en el Plan Director y la que hizo Montevideo con respecto al tema lixiviados de Cañada Grande.

 

No sé si quedó claro...

 

SEÑORA FERRO.- Está clarísimo.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Garín).- Tiene la palabra el señor Campal.

 

SEÑOR CAMPAL.- Continuando con el tema de la licitación...

 

(Interrupción de la señora Edila Ferro ‑ Respuesta del orador)

 

______Usted en algún momento preguntó por qué se eligió el método de traer los pliegos a la Junta luego de ejecutado el llamado, en lugar de hacerlo al revés. Usted dice que eso es poner en riesgo la licitación...

 

(Interrupción de la señora Edila Ferro)

 

______Dijo algo así como si no teníamos miedo o que era riesgoso...

 

(Dialogados)

 

______Dijo que se ponía en riesgo la licitación.

           

Para que se ponga en riesgo esa licitación tienen que pasar dos cosas, que la tocan a usted y a cualquiera de los Ediles que están acá: que no entiendan la importancia y que por eso se ponga en riesgo ‑cosa que no creo que ocurra‑, o que yo sienta que la pongo en riesgo al poner a su consideración no sólo los pliegos, sino el proceso entero de la licitación y el mecanismo por el cual fue seleccionada la empresa. Usted tiene la opción de decir: “Este proceso está mal hecho”. No lo entiendo, pero yo, en su lugar, valoraría tener la oportunidad de ver en un momento dado no sólo los pliegos, sino todo el proceso, la empresa seleccionada, poder plantear todas las cuestiones y tener la fuerza para decir que sí o que no, para decir: “Esto no corre”. Creo que es una garantía más que suficiente, que además le permite ver el proceso completo. Yo lo entiendo así. Podremos no coincidir; usted me dirá: “No, yo preferiría ver los pliegos primero”. Yo creo que están dadas las garantías...

 

SEÑORA FERRO.- ¿Me permite una interrupción?

 

SEÑOR CAMPAL.- Con mucho gusto.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Garín).- Puede interrumpir la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Quisiera hacer una aclaración, Presidenta.

 

            Yo le pregunté al señor Campal, representante del Intendente, por qué la Administración había elegido este camino. Di mi opinión acerca del camino de recibir los pliegos primero y del camino de recibir al final una propuesta definitivamente resuelta por la Intendencia, a la cual esta Junta podía decir que no o que sí. Dije que el riesgo se producía en el caso de que esta Junta dijera que no, porque si esta Junta dice que no, hay que empezar todo el proceso de vuelta. ¿No es así? Y existe la posibilidad de que diga que no.

Ahora, yo no entiendo por qué se puede señalar que podemos decir que no por no entender. Hay mil razones, viendo el proceso tal cual lo señala el señor Director, por las cuales nosotros podemos decir que no. Es más: tal vez yo esté de acuerdo con esa posición de ver el proceso. Lo único que señalé fue el riesgo ‑que señalo nuevamente‑ de que al ver ese proceso entendamos ‑sobre todo, quienes tienen la mayoría de votos, que son los que van a resolver‑ que puede ser perfeccionado, mejorado. No hablo de irregularidades; simplemente, hablo de componentes que se entienda que pueden ser mejorados.

 

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Gabriel Weiss)

 

______De modo que eso fue lo que dije.

 

No pretendo que usted piense como yo, pero sí pretendo que entienda que no es por desconocimiento ni porque quien habla o los Ediles de esta Junta tengamos tan poca capacidad como para no poder evaluar lo que nos viene de la Intendencia.

 

SEÑOR CAMPAL.- Al contrario, nunca dije eso.

 

SEÑORA FERRO.- Son dos mecanismos. Usted me contesta por qué la Intendencia resolvió lo que resolvió, y santas Pascuas. Era una pregunta más.

           

Simplemente, era eso.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Continúa en el uso de la palabra el señor Director Campal.

 

SEÑOR CAMPAL.- En primer lugar, de mi exposición no surge que sea por déficit de los Ediles no entender el proceso, para nada; todo lo contrario, la mayor de las confianzas en que entienden la importancia del proceso y lo van a considerar con la profundidad que merece.  Tienen la oportunidad de hacerlo con la profundidad que merece, y lo van a saber hacer. Por eso la confianza, y no el miedo, que no lo entendí porque no lo siento. Y no lo siento porque tengo confianza en el proceso, tengo confianza en que sea analizado y tengo confianza en que salga adelante, porque fue conducido con total transparencia. Además, tengo confianza en que el pliego ‑más allá de que no hay obra humana que no sea perfectible‑ es un conjunto de elementos que produce una transformación sustancial para la ciudad de Montevideo. Sin ninguna duda, puede ser complementado con otros, pero es de gran importancia. Creo que va a funcionar muy bien, y vamos a hacer todos los esfuerzos por llevarlo adelante de la mejor manera posible. ¡Ojalá tengamos éxito! Ojalá tengamos éxito y la capacidad de explicar el porqué del camino adoptado ‑no sólo el porqué de la necesidad del proceso, sino el porqué del camino adoptado‑ y cómo se llega a la solución definitiva.

           

Usted también me preguntaba si en la evolución de este proceso puede haber alguna pregunta particular en el transcurso del proceso de llamado a licitación. Hace un año, a ustedes les llega la primera información de esto, si colijo bien. Usted dijo que era en mayo del 2007; en ese momento yo todavía no había asumido, estaba la Directora Ostria que fue la que hizo el planteo junto con el ingeniero Garino. Transcurrió un año, y estamos en las etapas finales. Ustedes saben que este proceso licitatorio tiene dos grandes hitos o eventos: el primero es la consideración de las ofertas técnicas presentadas y del conjunto de consorcios o empresas que hayan mostrado interés, para ver si cumplen con lo que el pliego solicita. El segundo elemento ‑que está desconectado del primero, porque no hay arrastre de puntos en este sistema BID‑ es la apertura de la oferta económica.

 

Estamos terminando el primero de los procesos, lo que marca el inicio del segundo proceso, o sea la apertura de sobres. La decisión de la Comisión Técnica ya se ha comunicado a las empresas, y se les ha dado un plazo legal para que hagan sus descargos o las apreciaciones que quieran hacer. Una vez que sean contestados esos descargos, habrá una resolución firme sobre cuál o cuáles son las empresas que pasan. Luego, se abrirá el sobre y se verán los precios. Ahí sí que pueden ocurrir varias cosas. Podría ocurrir, como ha ocurrido en otras licitaciones del Estado, que todos tengamos la mejor voluntad de solucionar este problema y que las ofertas económicas estén fuera del alcance. Eso puede ocurrir y sería un desastre para nosotros, sería un desastre para Montevideo. Pero no implica que no hayamos tomado las precauciones necesarias y que no tengamos un plan alternativo por si esto fallara, porque hay muchas condiciones por las cuales podría haber problemas.

 

¿De qué nace el plan alternativo? Usted, Cristina, ligaba correctamente con lo que señalaba Garino al inicio de su explicación, que es la construcción de lo que en un artículo periodístico que usted citara ‑de un político uruguayo‑ se llama megabasurero. Usted citó un artículo; yo no coincido con lo que se dice en ese artículo, no coincido técnicamente. Para empezar, no coincido técnicamente con la palabra mega, porque si eso es mega, esto también es mega. Estamos diciendo que el 85% de lo que vamos a construir es para el mismo caudal que está llegando aquí de residuos. O sea, que yo quiera construir un megabasurero no significa que vaya a tener más basura que la que estoy produciendo. La basura que estoy produciendo es la basura que corresponde a los habitantes que tienen Montevideo ‑que cada día son menos‑ y Canelones. San José se bajó de ese proyecto hace largo rato, lo cual es bastante razonable. Pero, ¿de qué se bajó? De los residuos sólidos urbanos.

 

Ese proyecto no se puede entender solamente como un proyecto para ubicar residuos sólidos urbanos, por eso es un proyecto en el cual interviene el Ministerio de Vivienda. Todos sabemos que la injerencia sobre los residuos es diferente en función de si se trata de residuos sólidos urbanos o de residuos industriales. Respecto a los residuos industriales, la competencia la tiene la Dirección Nacional de Medio Ambiente, que depende del Ministerio de Vivienda, no la tiene la Intendencia Municipal de Montevideo. Lo que tiene la Intendencia Municipal de Montevideo es un peludo de regalo, lo tuvo toda la vida y no se ha sabido resolver desde hace decenas de años; no 18 años, sino 20, 30, 40, 50, 60…

 

(Interrupción de la señora Edila Cristina Ferro ‑ Respuesta del orador)

 

______Nunca hubo un vertedero correcto de residuos industriales; y ahora tenemos que resolver el tema. El vertedero de residuos industriales no va a generar más residuos industriales, porque estos no se generan en el vertedero, sino que se acumulan en el vertedero. Por lo tanto, no va a ser un megabasurero porque tenga los residuos industriales y los residuos sólidos urbanos; va a acomodar la basura que hoy se tira en Montevideo, o en Felipe Cardoso, o se disemina por ahí, embromándonos la vida a cada uno de nosotros. Entonces, simplemente es ordenar el lugar en el que la colocamos. Disiento claramente con el artículo que la Edila menciona.

 

(Interrupción de la señora Edila‑Respuesta del orador)

 

______No es una decisión conceptual o filosófica si tengo que hacer un único sitio de disposición final o muchos sitios de disposición final. La disposición final es necesaria siempre. Cuando mejoremos el proceso de clasificación intermedio, con la intervención de clasificadores, sin la intervención de clasificadores, con herramientas de transformación tecnológica de plástico en fueloil, con lo que usted quiera, siempre hay un rechazo. O sea que siempre es necesario un sitio de disposición final, es irremediable. Entonces, ese es un primer elemento.

 

La geometría y el tamaño del sitio es una decisión técnica, esencialmente técnica, que define si desde el punto de vista de la sociedad, del territorio, de la geografía del territorio, de la naturaleza y propiedades de infiltración del suelo, de cómo tengo dispuesta mi red de caminos, de cómo transporto y del precio del gasoil, tengo que tener un solo lugar donde ir a dejar los residuos ‑y le llamo mega‑, dos medios mega o el número de lugares que sea. Esa es una decisión técnica que no tiene nada que ver con el fenómeno de los clasificadores, para nada. Con clasificadores o sin clasificadores el sitio de disposición final se necesita igual. Y si el proceso es más eficiente en el medio, porque hay clasificación en origen, porque hay clasificación en el circuito intermedio, porque rescato más bienes de ese capital que estoy manejando que es la basura y los retiro, lo que ocurre es que la disposición final es más barata. Y aleluya, a eso vamos, es decir, a que cueste lo menos posible, o sea, a disponer lo menos posible. Para eso, en el medio hay que crear una cantidad de instancias. Una de ellas es la planta de clasificación, otra es la planta de clasificación de ROC. ¿Por qué voy a tirar vigas de la construcción que no vale la pena desarmar para sacarles el hierro que tienen? Hoy no valdrá la pena, pero puedo remoler esos materiales, reusarlos y evitar ponerlos en el relleno, pues, según tengo entendido, causan problemas al resto de los sistemas.

           

Creo que en ocasión del Presupuesto expliqué ‑y por eso no voy a abundar en ello ahora‑ por qué se adopta la decisión de que el manejo de esa disposición se haga con una empresa privada. Se adopta porque técnicamente esa es la solución más adecuada, y lo es porque la opinión de la Dirección del Departamento es que la División Limpieza no tiene hoy la capacidad de gestionar una planta de ese tipo, pero la tiene que tener. Entonces, lo que sí cambia la Dirección de este Departamento y quien les habla es que paralelamente a la generación de este proyecto, se necesita otra cosa, la transferencia tecnológica para que quien esté en mi lugar dentro de cinco años y tenga que decidir si a los siete años ese proceso sigue en manos privadas o pasa a manos públicas, tenga la libertad de hacerlo, libertad que hoy no tenemos. Para eso se necesita formar una unidad específica en la que haya no sólo una aplicación tecnológica durante un período de siete años, sino que haya una transferencia tecnológica de cómo se maneja y se manejó ese proceso para preparar muchachos para que dentro de siete años tengan la capacidad de seguir operando eso.

 

Sé que sobre el tema hay distintas opiniones desde el punto de vista técnico, pero la Intendencia en Saneamiento no maneja cosas mucho más simples que una planta de tratamiento de lixiviados. Tiene privatizado su bombeo y muchas de las cosas complejas de Saneamiento son operadas privadamente. Las opiniones técnicas en las que más confío me dicen que la operación de una planta de tratamiento de lixiviados no es un juguete; es un tema extremadamente complejo.

 

Entendemos que exigir en el pliego de la licitación, como se ha exigido, una experiencia larga, probada, sobre la operación de rellenos con estas mismas condiciones, en ciudades de tamaño similar a la nuestra, ha sido muy duro. Eso le ha recortado la entrada a muchas empresas, pero ha sido un elemento importante para el Departamento que se demuestre la capacidad de hacer funcionar un equipo de estos. En la misma República Oriental del Uruguay ha habido otros ensayos, pero no han sido fructíferos o no han sido desde el punto de vista técnico todo lo aceptables que queremos.

 

            ¿Que tenemos urgencia? Sí, la tenemos por dos razones. El Banco Mundial nos dio el sí a la venta de bonos de carbono; acoto que ese sí es bastante joven, tiene un mes y algo. El gas que no estamos capturando, se pierde, o sea que cuanto antes lo capturemos, mejor. Pero, por otro lado, tampoco tenemos tanto apuro porque hacemos como Brasil,  ya que el precio del bono MDL desde el día en que se pensó el proyecto hasta hoy, que ha transcurrido menos de un año y medio, se incrementó en alrededor de un 70%. Si siguiera esa tendencia, muy probablemente el costo final para la Intendencia Municipal de Montevideo se reduciría mucho, porque si el bono MDL es cada vez más caro, en tanto tenga éxito la captura de gas, los retornos que obtenemos por ese concepto son cada vez mayores. Hoy están estimados en el entorno de los U$S 2:000.000 anuales; U$S 1:000.000 para el primer año y U$S 1:800.000 al precio del bono actual. Si se corrige esta cifra, puede ser más alto el precio, pero el valor es ese, según el precio del bono al día de hoy. No sé si es como el petróleo, que seguirá subiendo siempre igual, o si en algún momento bajará por la demanda.

 

            Con respecto al plazo, ¿por qué se determinó en su momento que el plazo de la licitación fuera de siete años? Esto está encadenado con lo que hablamos; era el proyecto del Área Metropolitana: el proyecto Cañada Grande integralmente, para albergar residuos sólidos urbanos y para albergar residuos industriales. Por eso ese proyecto resulta de la intervención simultánea de las Intendencias y del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Muy probablemente, ese proyecto no se lleve a cabo en los próximos dos o tres años. No hay signos de que ese proyecto esté avanzando al ritmo necesario. Tenemos un plazo previsto de siete años en la licitación; es un plazo relativamente razonable para empezar. Es muy probable que dentro de un par de años tengamos que ajustar algunas decisiones en función del éxito o no de ese proyecto.

 

            En cuanto a la ubicación de un sitio de disposición final de residuos industriales, han fallado varios; varios han tenido problemas graves. Algunos han emprendido esto con gran energía y los hemos visto fallar en el pasado. Recordemos el ejemplo de San José, cuando quiso disponer residuos industriales en la zona de Pavón, una zona que, adelanto, geológicamente es más que apta para ello, pero que provocó un conflicto con los vecinos muy grande, que ni aun el que fuera Ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y que luego pasara a ser Intendente pudo resolver para el departamento de San José, y este se quedó sin sitio final de disposición de residuos industriales.

 

            ¿Es un problema que hay que resolver? Sí. ¿Es un problema en el que interviene la educación? Sí. Interviene la educación por algo muy sencillo: si nosotros vamos a decidir problemas ambientales con lo que sale en la prensa al respecto, no vamos a decidir nada. La prensa dice cualquier cosa de los problemas ambientales. Usted leía la prensa, Edila Ferro, y aparecían enormes contradicciones entre lo que cada uno decía. Y no son contradicciones de la fuente, sino del que escucha o del que escribe; las mismas tienen un sentido y apuntan en un sentido.

 

            Agradezco la oportunidad de explicarle a la Edila directamente los aspectos que conozco del tema, más allá de que queden muchos huecos que con mucho gusto ayudaría a cubrir.          

 

            Dentro del proyecto Cañada Grande está el componente residuos sólidos urbanos. Una de las complejidades de este proyecto es el transporte de la basura desde Montevideo hasta el lugar. ¿Por qué es complejo? En primer lugar, porque existe una dependencia tecnológica de un organismo oficial que no es la Intendencia de Montevideo y que no son los que están implicados. Existe una dependencia tecnológica de AFE, porque para que el proyecto sea económicamente viable hay que transportar la basura por ferrocarril.         

 

            La Edila preguntaba si había un informe de la Facultad de Agronomía. Sí lo hay; el mismo señala cuáles son las actividades que se desarrollan en una franja centrada en el vertedero de 3 kilómetros y medio de radio, o sea, que tiene 7 kilómetros de diámetro. Imaginemos un círculo de 7 kilómetros de diámetro, que está centrado en el vertedero. El informe no opina en lo absoluto sobre si el vertedero es procedente o no; lo que dice y relata es cuáles son las actividades que se desarrollan en ese círculo de 7 kilómetros de diámetros.

 

            Lo que la señora Edila leyó fue la apreciación del periodista; yo leí el informe. Es una apreciación del periodista sobre lo que el informe dice. Es lo que el periodista cree entender que dice el informe; no es lo que el informe dice. Porque una cosa es que el informe diga: “Esto es así”, y otra cosa es que el periodista diga: “Esto no es tal cosa”. La Edila termina diciendo: “No es un área forestal y no es un área de ganadería extensiva”. El informe no dice lo que no es; dice lo que es, y señala buena parte de los predios en los cuales se hace forestación y en los cuales se hace ganadería extensiva.

 

            Ese informe, además, dio origen en el relevamiento a algo extremadamente fuerte en contra del proyecto original: la presencia de escuelas en un radio de 3  kilómetros y medio. Y eso inviabilizaba el megadepósito.

 

El depósito es del mismo tamaño que este. Si hubiese una escuela en 3 kilómetros y medio alrededor de él no lo inviabilizaría de la misma manera, porque en el otro caso hay a su alrededor 50 centros de enseñanza, porque está colindando con área urbana.

 

(Interrupción de la señora Edila Cristina Ferro - Respuesta del orador)

 

______Lo que importa para Montevideo es el resultado final. Montevideo no tiene hoy a la vista que la solución de Cañada Grande funcione en los plazos en los que originalmente se programó. Eso es lo importante y lo que obliga a planificar las acciones.

 

            Ante esa situación, como la Edila dijo, el vertedero ‑como todo vertedero‑ tiene volumen finito y un término de vida, que es el momento en que se llena, el cual depende de la tecnología que se use, de la mayor o menor compactación.

 

            Nosotros vamos a necesitar en el mediano plazo otro lugar para vertido. ¿Estará en Canelones? ¿Será un lugar alternativo al que se propuso para Cañada Grande? ¿Habrá que profundizar los estudios? ¿Hay un préstamo en este momento en el Ministerio de Medio Ambiente para ser destinado a profundizar los estudios? Sí, es cierto; hay un préstamo y hay intención de prolongar esos estudios, sobre todo mirándolos desde el ángulo de los residuos industriales.

 

            ¿Qué hace Montevideo mientras tanto? Montevideo hace dos cosas que pronto van a ser de conocimiento público, pero creo que vale la pena adelantarlas.

 

En primer lugar, debo decir que Montevideo tiene muy buena parte de la industria de todo el país, y esa industria no tiene dónde disponer sus residuos. Por lo tanto, la Intendencia Municipal de Montevideo está puliendo un convenio con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y con la Cámara de Industrias para la construcción de un sitio transitorio de disposición final de residuos industriales en el área de Felipe Cardoso, construido con todas las garantías tecnológicas que debe tener un sitio de disposición final.  Estamos en etapas bastante avanzadas del acuerdo, aunque todavía no hay un proyecto porque se necesita una elaboración técnica muy acabada para eso. Pero hay un paso fundamental, que es el componente Montevideo del sistema de disposición final de residuos industriales. ¿Por qué este tema es importante para Montevideo? Porque es el primer instrumento que va a tener Montevideo para transformar una contaminación difusa en un lugar controlado, y podamos disponer los residuos en el sitio de disposición final. Ese es el primer elemento por el que es importante. Otro día vamos a discutir técnicamente los principios por los cuales deben determinarse los radios de interferencia de cada una de las actividades, porque si no hoy los vamos a aburrir. Vamos a discutir técnicamente; vamos a tomar ejemplos de otras partes del mundo, y vamos a hablar de cuáles son los ejemplos exitosos y cuáles no. Es una linda e interesante discusión para dar a la que, además, podríamos invitar a algún especialista que nos ilustre a todos.

 

            Montevideo toma esa decisión de planificar y de ponerse a diseñar junto con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y la Cámara de Industrias un sitio transitorio ‑estamos hablando de un período de tres años‑ para poder definir, dentro de algún tiempo ‑probablemente dos años sería el mejor período‑ qué es lo que está pasando con el sitio de disposición final de Cañada Grande o el proyecto metropolitano, y evaluar el estado de situación en que esté, con todas las fuerzas que en él intervienen, que son muchas. Una es la Intendencia de Montevideo; también estaban, como señalaba originalmente, la Intendencia de San José ‑que fue la primera en abandonar el proyecto‑ y la Intendencia de Canelones. Esta última planteó alternativas y se siguió comprometiendo, al igual que la Intendencia de Montevideo, en la construcción de un sitio de disposición para los residuos industriales generados en muchos lugares. Muchos de los residuos generados en la Intendencia de San José ‑que fue la primera en bajarse del proyecto‑ eran los más complejos.

 

            Eso crea dos elementos que creemos, sinceramente, son positivos. El primero: evitamos una contaminación dispersa; el segundo: por primera vez nos podemos sentar a acordar cuándo un residuo entra a Felipe Cardoso y cuándo un residuo va a un vertedero industrial de residuos industriales, porque tenemos ambas opciones. Porque, ¿adónde va lo que hoy no entra a Felipe Cardoso? ¿Qué solución le dio durante todos estos años a este problema el Gobierno Nacional encargado de esto? Ninguna. Es la primera vez que aparecen dos soluciones encima de la mesa: una es Felipe Cardoso, en Montevideo, y otra en el Área Metropolitana. Una, lamentablemente, no fue conducida con la celeridad que se debería. Pero es la primera vez que se enfrenta el problema, y creo que vamos bastante bien; por lo menos mejor de lo que le fue a Uruguay en este tema en muchos años.

 

            Y si uno mira las cifras de lo que es el estado de los cursos de agua y de lo que es el estado de las playas de Montevideo ‑que están reflejando qué es lo que está pasando en el interior de Montevideo‑, se da cuenta de que ha habido muy sensibles mejoras en la calidad y en el contenido total, por ejemplo, de metales dispuestos a curso de agua o en filtración en el suelo. En los últimos cuatro años Uruguay bajó a la décima parte la cantidad de plomo total vertida a cursos de agua o a suelo. Creo que no existe otro ejemplo en el mundo de un país que en cuatro años ‑cuatro años de crecimiento económico, porque no fueron los cuatro previos al 2002, en los que la industria venía cayendo, sino que fueron cuatro años de apertura de industrias‑ haya logrado rebajar un parámetro en esa magnitud. Eso indica que hay una cantidad de esfuerzos realizados, que deben complementarse con un sitio para disponer residuos industriales de manera controlada.

 

El segundo elemento es la manera que se ha elegido: un control estricto del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente ‑al que compete el problema desde el punto de vista técnico‑ pero con inversión de los propios industriales de Montevideo. Quiere decir que es la industria la que paga la estructura necesaria para albergar los residuos industriales de Montevideo. Eso es muy importante, porque como no va a ser toda la industria, sino la que esté presente la que quiera participar en determinado momento del proyecto, existe una sinergia, de manera que esos industriales se transforman en cooperadores para que el proceso avance. Y todos deben tirar, porque hay que pagar la estructura. Les voy a decir algo para que tengan una idea. Nosotros hicimos una estimación de cuánto sale tirar una tonelada de residuos sólidos urbanos: estamos hablando de unos U$S 20. El costo estimativo que ha hecho la Cámara de Industrias ‑es decir, cuánto le va a costar, financiando ellos el proyecto, a un industrial tirar basura en un lugar‑ es de entre U$S 60 y U$S 80, o sea cuatro veces más. Eso está reflejando el tipo de proyecto que se está exigiendo, la diferencia que se está considerando entre el proyecto para residuos sólidos urbanos y el proyecto para residuos industriales.

 

Todos tenemos la reacción de decir: “Ah! ¿Los residuos industriales los van a tirar en Montevideo? ¿Por qué mejor no los tiran en Durazno, en Río Negro o en Artigas, lo más lejos posible de mi casa?”. ¡Si hoy los están tirando al lado de su casa! Es justamente ese el problema: centralizar y tecnificar el proceso para que no estén al lado de todos, como lo están hoy. Eso es lo que tenemos que lograr. ¿Por qué Artigas y no Montevideo? ¿Artigas es menos que Montevideo? ¿El campo es menos que la ciudad? ¿Dónde generamos esos residuos? Acá; en muy buena medida los generamos acá. Por tanto, hagámonos responsables de esos residuos; generemos la estructura necesaria para albergarlos. No es cuestión de que porque en el área viva menos gente yo considere que ese lugar es más apropiado. No. Que el lugar sea apropiado o no depende de la calidad del proyecto que elabore. Si está bien elaborado, puedo convivir con el problema; si no, no.

 

            Ahora hay una cantidad de preguntas específicas en cuanto a volúmenes de basura que ingresan al vertedero municipal, las vías por las que ingresan y quién y cómo decide. Yo señalaba quién: el Laboratorio de Calidad Ambiental. Hay algunos problemas en cuanto a solicitar información acerca de los tiempos.

 

Entre el conjunto de preguntas formuladas, hubo una denuncia específica de alguien que la Edila señalaba como un clasificador, quien le dijo que un camión no se lo iban a dar a ese clasificador o a ese grupo de clasificadores porque ahí iban escondidos residuos hospitalarios. Eso fue lo que yo entendí.

 

SEÑORA FERRO.- ¿Me permite una interrupción?

 

SEÑOR CAMPAL.- Sí.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Puede interrumpir la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- No entremos en quién dijo qué. Está claro. A mí más de un clasificador me ha denunciado que los camiones que van a volcar en el sitio que UCRUS tiene destinado en la Usina 5, los camiones que a ellos les sirven ‑porque son los que llevan materiales de valor‑, no pueden llegar. Eso se debe a que los propios choferes les dicen que han sido desviados para poder…

 

SEÑOR CAMPAL.- Perdón. Ahí está la diferencia. Usted dice: “se debe a que los propios choferes dicen” ¿Usted escuchó a los choferes, o a los clasificadores?

 

SEÑORA FERRO.- Le estoy diciendo que escuché a los clasificadores.

 

SEÑOR CAMPAL.- A los clasificadores, correcto; eso es lo que me tiene que quedar claro.

 

SEÑORA FERRO.- Le estoy diciendo que escuché a los clasificadores. Por eso le traslado a usted esta denuncia que me hacen a mí de que en esos casos se manejan residuos hospitalarios. Y le agrego, además, que esta misma denuncia la hicieron no solamente ante mí, sino también ante nuestra bancada de Ediles, cuestión que no había referido en su momento y que ahora traigo a este escenario.

 

            Son los clasificadores quienes nos dijeron que en más de una oportunidad pasa eso: los camiones no pueden ser utilizados porque se contaminan por esa carga de residuo hospitalario que traen. Eso es lo que dije.

 

SEÑOR CAMPAL.- Entonces, tiene más de un clasificador que le contó a usted que un chofer le dijo a él que el camión no se disponía por eso.

 

En primer lugar, antes que nada, la denuncia me parece absolutamente relevante e importante, y tomo nota de ella. Pero no es una denuncia efectuada por una persona que vio el proceso, sino que dice que el motivo por el cual no le dan la basura es que adentro de ese camión hay algo que él no vio todavía. Así es la denuncia, según entendí.

 

SEÑORA FERRO.- Si la ve, se contamina.

 

SEÑOR CAMPAL.- ¿Por qué?

 

SEÑOR FERRO.- Me extraña que usted me diga que prefiere que el clasificador se acerque a la basura que le dicen que es contaminante.

 

(Interrupciones del señor Director Campal)

 

______Le voy a hacer una pregunta. ¿En qué quiere usted transformar esto? Yo le hice a usted una denuncia; procésela, contésteme y punto. Usted no tiene por qué preguntarme a mí mi opinión. Mi opinión es una. Yo le traslado a usted que el clasificador, o los clasificadores ‑porque fueron más de uno‑ dijeron lo que dijeron, e incluso le dije que fue dicho en nuestra bancada.

 

(Murmullos en Sala)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden!

 

SEÑORA FERRO.- Usted sabrá qué hacer con la denuncia. Usted es quien tiene que responderme si eso es moneda corriente, si eso para usted es novedoso, absolutamente nuevo; pero no preguntarme a mí qué pienso yo, ni qué debe hacer el clasificador. Yo cumplo con trasladárselo en el ámbito que corresponde; ni siquiera salí a la prensa a decir: “Miren: en Felipe Cardoso están tirando residuos hospitalarios salvajemente”.

 

            Eso es cuanto quería decir.

 

            He terminado, señor Presidente.

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, por favor, señores Ediles!

 

            El Presidente propone pasar a cuarto intermedio por diez minutos.

 

A consideración.

           

Si no hay observaciones, se va a votar.

           

Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 21 en 22.

 

            Se pasa a cuarto intermedio por diez minutos.

 

(Es la hora 19:58)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, se levanta el cuarto intermedio.

 

(Es la hora 20:13)

 

______Señores Ediles y señoras Edilas: en realidad, cuando empezó la exposición del señor Director sucedió algo que habitualmente no sucede y es que se generaron una serie de intercambios durante los cuales ni el señor Director ni la señora Edila se dirigieron al señor Presidente. Fui yo quien permitió que eso sucediera de esa forma. A partir de ahora les voy a solicitar a todos los que están en Sala ‑para evitar problemas‑ que al pedir y al hacer uso de la palabra se dirijan al señor Presidente, así evitamos algunas situaciones que se generan, justamente, por esos intercambios. El señor Presidente es el que da la palabra, de modo que se dirigen al señor Presidente.

 

            Estaba haciendo uso de la palabra el señor Director.

 

SEÑOR CAMPAL.- Con referencia al manejo que pudiera resultar incorrecto de los residuos hospitalarios, en realidad no hay nada que se llame residuo hospitalario.

 

            El Decreto Nº 135, del 18 de mayo de 1999, clasifica los residuos que se generan en los centros de salud en tres categorías: el residuo sólido hospitalario; el residuo sólido hospitalario contaminado; y el residuo sólido hospitalario común.

 

            Corresponde a los Ministerios de Medio Ambiente y de Salud Pública clasificar los residuos, dentro de las instituciones hospitalarias, en una de estas tres categorías.

 

            Es muy difícil saber a qué categoría pertenece un residuo hospitalario que está dentro de un camión; sólo puede saberse cuando ese residuo se generó en el hospital, y es el generador el que lo clasifica.

 

            Es un residuo hospitalario todo aquel residuo de cocina de alto valor para la cría de chanchos, que contiene volúmenes importantes de materia orgánica y que se genera en la cocina del hospital mucho antes de que entre en contacto con el circuito contaminado.

 

            Luego tenemos el residuo hospitalario contaminado, que abarca muchísimos elementos, pero básicamente dos que son muy claros: todos los que se generan en contacto con pacientes que puedan estar enfermos o que puedan tener alguna afección; es tan residuo hospitalario como el otro, sólo que en este caso es contaminado y debe seguir necesariamente un proceso de descontaminación para que pueda ser dispuesto luego en el sitio de disposición final.

 

            La señora Edila también demostró inquietud sobre la evolución de las empresas que trabajan con residuos hospitalarios contaminados. Entendemos que en un camión puede haber un residuo hospitalario siempre y cuando no sea contaminado, y entendamos que es el hospital el que define cuándo está y cuándo no está contaminado, y sobre todo cuándo es peligroso. Como hace seis años el Gobierno Nacional no resolvió ni pudo resolver acabadamente este problema, la Intendencia Municipal de Montevideo dispuso dos lugares para llamar a licitación a otras tantas empresas para que procedieran a la descontaminación de los residuos hospitalarios contaminados. De los dos ganadores de esa licitación, uno de ellos construyó rápidamente su planta, que funciona por un mecanismo aprobado internacionalmente, que es en base a un proceso con autoclave.

 

            La segunda empresa incumplió el plazo originalmente pactado para construir su planta, y lo que esta Dirección ha hecho a ese respecto se encuentra en lo claramente expresado en dos tipos de documentos. El primero pertenece al SIME, Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas, dependiente de esta Dirección, que ha venido haciendo un seguimiento semanal. El registro puede encontrarse tanto en el SIME como en las inspecciones semanales que lleva a cabo y en los reportes que a esta Dirección se le elevan acerca del avance de las operaciones de la empresa. Para concurrir al lugar se utiliza el vehículo que es asignado a esta Dirección; el Director no lo utiliza y lo envía para hacer las inspecciones.

 

De allí resultan varias cosas. En primer lugar, una actuación sistemática de la Dirección del Departamento, que en varias resoluciones que no tengo conmigo, pero que pueden ser consultadas, le aplica a la empresa referida, una vez que incumple, primero multas separadas en el tiempo, luego una multa diaria de dos unidades reajustables, y al día de hoy se le aplicó una multa diaria de diez unidades reajustables. Además de eso, le dio un último plazo de intimación bajo apercibimiento de declarar a la empresa incumplidora contumaz y de no permitirle la prosecución de las labores que está llevando a cabo. La empresa durante todo este tiempo ha hecho la construcción física necesaria para albergar los equipos; la planta está completamente terminada en su cáscara externa y en su obra civil, pero ha hecho algunas consultas a este Departamento. Una de ellas, por ejemplo, es si esa planta podía conectarse a la planta existente en lo que tiene que ver con los efluentes líquidos, cosa con la que este Departamento no estuvo de acuerdo porque tienen que ser dos empresas independientes y, por lo tanto, deben tratar sus efluentes independientemente. Creo que quedan alrededor de diez o doce días para que se cumpla el plazo definitivo en el cual, bajo apercibimiento, la empresa entra en conocimiento de que pierde todos los derechos sobre la obra construida, y allí se desencadenará el mecanismo apropiado para habilitar la construcción de otras plantas de tratamiento de residuos hospitalarios. Todos ustedes conocen la situación actual de la salud en Montevideo; la preocupación fundamental del Departamento es que la única empresa que está actuando lo hace con carácter prácticamente monopólico y, por lo tanto, los precios que la salud tiene que pagar por la disposición de los residuos peligrosos interviene en el bolsillo de todos y cada uno de los uruguayos, desde el más pobre hasta el más rico, porque están involucrados los hospitales públicos, el Hospital de Niños y todos los sistemas de salud.

 

            Por lo tanto, el Departamento ha puesto a funcionar todas las herramientas jurídicas que tenía para resolver este problema; y no sólo las jurídicas sino todas las herramientas que le daba la ley en el sentido de las multas que podía aplicar. Hoy está aplicando la máxima multa posible, que es diez unidades reajustables por día, para tratar de resolver el problema.

 

Más allá de eso, entendemos que por el Decreto Nº 135/999, que refiere a la clasificación de los residuos, la responsabilidad en la materia corresponde al Ministerio de Salud Pública y al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. En su Capítulo 2 trata el manejo integral de los residuos sólidos hospitalarios; allí están las responsabilidades de los sujetos. Las responsabilidades de los sujetos están en la preclasificación, o sea, dentro del ámbito del propio hospital. Una vez que estos residuos son desactivados, sí son dispuestos en el vertedero y allí interviene la Intendencia Municipal de Montevideo, que recibe aquellos residuos que las plantas descontaminan, que son los residuos hospitalarios peligrosos. Allí se sigue un protocolo, determinado por la Comisión Interinstitucional, que fuera designada por ley. Dicha Comisión funciona en la órbita del Ministerio de Salud Pública y no en la órbita de la Intendencia Municipal de Montevideo. Tiene dos representantes del Ministerio de Salud Pública, dos representantes del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, cuatro representantes de los centros de atención de salud y representantes del Congreso de Intendentes.

 

En lo que tiene que ver con los residuos hospitalarios, es intención de este Departamento ‑y, como siempre, entendemos que cada una de las acciones que este Departamento lleve adelante tiene que darse en el marco de una política ambiental‑ posibilitar la multiplicación del número de empresas que realizan estas labores y asegurarse de que lo hagan en las mejores condiciones, para lograr de esa forma abatir los precios que tienen que pagar la salud pública y la salud privada de los uruguayos para disponer sus residuos.

 

Se han nombrado algunas otras cosas que nada tienen que ver con el llamado. Una de ellas es el tema de las barométricas, que tiene que ver sí con algo que la Dirección de este Departamento tiene a su cargo, que es la División Saneamiento.

 

También recuerdo que este Departamento tiene a su cargo el SIME, Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas, que ha autorizado en su oportunidad ‑siguiendo la línea de abatir los costos sin bajar en ningún caso la calidad de los tratamientos que debemos brindar a los residuos peligrosos‑ propuestas que han hecho diferentes centros de salud, muchos de ellos públicos, consistentes en realizar pretratamientos dentro del hospital que aseguren la descontaminación de esos residuos para que pasen a ser residuos hospitalarios comunes, y la destrucción por medios mecánicos de aquellos elementos metálicos que forman parte de esos residuos, como las agujas hipodérmicas, de manera de minimizar todo riesgo para cualquier trabajador que tenga que transportar residuos contaminados desde un centro hospitalario de Montevideo hasta la planta de tratamiento que se ubica en el entorno geográfico de Felipe Cardoso. Entendemos que estamos haciendo los mayores esfuerzos para solucionar este problema y para abatir los costos respecto a estos residuos.

Sigamos con otros elementos que fueron planteados. 

 

En cuanto a la disposición final de residuos de barométricas, hay un proyecto que habla de la disposición final de lodos. Allí, en la disposición final de lodos, se menciona el vertedero de Felipe Cardoso ‑me corregirá el ingeniero Garino‑, pero la Intendencia mantiene otros puntos, otros lugares de Montevideo desde hace varios años. Recuerdo uno que está ubicado a los fondos de la Facultad de Agronomía, del lado sur de la vía férrea; de éste fui vecino durante mucho tiempo, porque durante muchísimos años ‑22‑ fui docente de la Facultad de Agronomía.

 

Cuando ingresé no teníamos gobierno frenteamplista y sufríamos bastante los olores que generaba ese punto. La Intendencia frenteamplista fue la primera que le dio a ese punto una constitución formal que le evitó  todos los olores al barrio e hizo que cada una de las barométricas pudiese ingresar. Es una zona periférica de Montevideo ‑todavía hay muchos lugares sin saneamiento; por lo tanto, hay actividad de barométricas en la zona‑ que tiene un punto de disposición en condiciones ambientalmente saludables para los trabajadores y para los vecinos.

 

Ese tema no roza al Departamento, pero creo que tenemos el deber de informarlo. 

 

La señora Edila en su exposición se refirió a un elemento extremadamente importante: solicitó información sobre cómo la Intendencia de Montevideo trata el tema de las podas. La señora Edila dijo: “La ley debe ser pareja para todos”. Pero Montevideo no tenía una ley pareja para todos, porque un habitante de Carrasco tenía un tratamiento bien diferente del de un habitante del Borro; es más, un habitante de Carrasco tenía un tratamiento bien diferente del de un habitante de Pocitos. La Intendencia gastaba ‑si mal no recuerdo‑ U$S 60.000 mensuales en recogerles la poda a nuestros vecinos de Carrasco, pero no gastaba una cifra equivalente en el resto de los vecinos de Montevideo. Entonces, la División Limpieza tomó una decisión muy importante: la ley debe ser pareja para todos.

 

¿Esa ley qué indica? Que la Intendencia puede hacerse responsable del resultado de la poda de un jardín en forma limitada. Aunque al vecino le cueste mucho trabajo, es muy bueno que esa cantidad limitada sea embolsada. El generador es responsable de lo que genera, y creo que todos debemos hacernos responsables de lo que generamos. Si bien mi jardín tiene menos de dos metros cuadrados y un arbolito, hay jardines muy grandes, y aquellos que tienen jardines muy grandes no tienen que abusar más que aquellos que no tienen jardín de los recursos de los montevideanos.

 

 Una buena ley pareja para todos no tiene que ver con la poda de un jardín de 5.000 metros cuadrados que incluía los troncos de árboles que se le ocurría tirar a la calle a un vecino, y que a nosotros nos llevaba cuatro camiones levantar. Ese no es el principio; la ley ha de ser pareja para todos. En ese contexto recientemente ha habido un cambio ‑lo de tardíamente lo puede juzgar otro, pero es un cambio que se produjo‑, que tiende a que la ley sea pareja para todos, cosa con la que coincidimos, sin ninguna duda. De cualquier manera, la Intendencia da otras opciones que no fueron mencionadas y que forman parte del concepto de que el vertedero ‑que es necesario, como ya dijimos‑ debe recibir la menor cantidad posible de residuos para que al montevideano le salga más barato mantenerlo. Y esas otras opciones han sido las siguientes. Cuando los resultados de la poda son transportados por los jardineros, por el generador, por el dueño del predio o por quien lo cortó ‑la Intendencia no interviene en quién poda los jardines‑, pueden ser acercados a algunos de los puntos que hemos definido o a la planta de generación de compost que tiene la Intendencia. Lo que hacemos en esa planta de generación de compost, entre otras cosas, es lo siguiente: brindamos una formación a los trabajadores; a raíz de un convenio con la Facultad de Ciencias, actualmente se ensayan procesos de tratamiento a escala de los pequeños lixiviados que se generan para su mejor disposición a través de métodos no tradicionales ‑es decir, no con planta de tratamiento, sino con utilización de humedal‑; y, a su vez, transformamos los residuos. Hemos trabajado con residuos de feria y con residuos industriales, y seguimos trabajando con estos últimos. Las cifras en cuanto a toneladas con mucho gusto se las puede dar Pereyra, que es quien las tiene. También hacemos intercambio con aquellos que colaboran en el proceso, aplicando una política que creemos que puede ser provechosa para promover acciones ambientalmente favorables. Por ejemplo, quien haciendo un gasto lleva los residuos hasta ahí, de premio se lleva compost, lo que le puede resultar muy útil en su jardín. Creemos que esa es una política proactiva que está muy lejos de ser solamente una medida punitiva para quien no cumple con las reglamentaciones, cosa que a todos los uruguayos nos cuesta bastante asumir; y esto nos cuesta asumirlo a todos, quien habla también queda comprendido en las generales de la ley.

            Un punto más que no quiero dejar sin contestar es el siguiente. Seguramente, basándose en un artículo de prensa se manifestó que en el informe de la Facultad de Agronomía no estaba cuantificada la cantidad de chacras; disiento profundamente con esto. El informe de la Facultad de Agronomía, que tiene que ver con esos siete kilómetros de diámetro, no sólo cuantifica la cantidad de chacras, sino que cuantifica la calidad, el uso potencial de los suelos ‑es decir, no el uso que el hombre le está dando hoy, sino cuál sería el mejor destino para esos suelos‑, y además cataloga ‑según lo que yo he visto‑ cada una de las actividades que se desarrollan en ese círculo que rodea el predio, el que fuera señalado por la consultora que trabajó en esto como el lugar más adecuado para la disposición de residuos industriales y de residuos del Área Metropolitana.

 

Aunque las respuestas son algo desordenadas, estoy tratando de seguir el orden que tuvieron las preguntas.

 

Por allí saltó de vuelta el conflicto con UCRUS. La señora Edila hizo una pregunta muy interesante: ¿qué significa no innovar? No innovar significa no crear cosas nuevas ni reglamentos nuevos. Fue un elemento que se planteó en la negociación, y significaba que se abría un período en el que se hacía lo que se venía haciendo; no se cambiaba la situación, pero se abría un diálogo. Eso luego desemboca en un conjunto muy extenso de negociaciones, de intercambios muy ricos, en los cuales no sólo participa la Intendencia de Montevideo porque, como suele hacerlo, ésta abre el diálogo a otros actores. Tenemos así la participación de actores del PIT‑CNT, por ejemplo. Incluso tenemos personas que tienen una muy importante formación técnica en esto, que son ajenas a la Intendencia y que cumplen la doble función de representar al PIT‑CNT y también la de haber estado muy cerca de estos problemas desde el ámbito de la Universidad de la República.

           

Por allí usted decía “promoción de comisiones de hurgadores para trabajar con sus colegas”, o algo así.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Por favor, diríjase al Presidente.

 

SEÑOR CAMPAL.- Perdón.

            Señor Presidente: en las preguntas se decía que habría algún texto que diría “promoción de Comisiones de hurgadores para trabajar con sus colegas”. Sí, claramente sí. Entendemos que un proceso de cambio estructural profundo de la sociedad como el que merece un problema como éste ‑que coincidimos nuevamente en clasificar como mayor, como tamaño problema social‑ no puede hacerse sin la intervención de todos y cada uno de los interesados. Y creo que es muy bueno ‑filosóficamente coincido absolutamente con esa posición‑ que se promueva la generación de todo tipo de agrupaciones que nucleen a ese conjunto humano, dada la dureza del trabajo que ha desempeñado y por la tendencia enorme a aislar socialmente y volver muy vulnerable a la familia que trabaja de esa manera. Es necesario juntar a esas personas en objetivos comunes y no tener sólo la visión del problema desde los ángulos siempre subjetivos de los lugares donde nos toca participar, sino enriquecer esa visión nada más y nada menos que con la de las personas que desarrollan la labor. Hay que plantearles que la sociedad uruguaya necesita que esas normas vayan existiendo y que la actividad se vaya regularizando. Además, como dijimos al principio, se trata de resolver un problema que se creó a lo largo de muchísimos años de distintos gobiernos, que muy poca atención le prestaron. En este sentido, perfectamente puedo decir que generaron bisabuelos, abuelos, padres e hijos que siguieron ese camino.

 

            La promoción que se propone con respecto a la contención de las formas en que se realiza este trabajo y a la educación para realizarlo son medidas de urgencia que no oscurecen el horizonte que todos queremos, que es, como dije al principio, que esta forma de trabajo no exista.

 

Creemos que lo mejor es que parte de la comunicación sea interclasificadores, interhurgadores, es decir, no sólo escuchar lo que tienen que decir sino que puedan escucharse entre ellos, lo que es un paso previo a aquello bastante más complejo que todos queremos, que es formar una cooperativa con un fin común. Es una muy buena semilla para fomentar la relación entre las personas que están en esta situación.

 

            El problema fundamental que tenemos para luchar contra esto nace de dos elementos que vamos a señalar aquí. Uno es un elemento básico, que es la política que se llevó adelante en este país durante muchísimos años y que generó situaciones sin que nadie se ocupara de ellas.

En segundo lugar, hay un elemento coyuntural: el precio del petróleo, que parece que está muy alejado del problema pero que está muy cerca, porque su aumento define, además, el aumento del precio de muchos de los bienes que conforman la basura, los residuos sólidos de Montevideo. Por lo tanto, existe una demanda mayor de esos bienes. La demanda genera un precio más alto; éste se traslada en alguna medida al clasificador, y hace que la entrada de dinero a su hogar entre en clara competencia con el dinero que puede obtener en un trabajo de mayor calidad, sobre todo en uno formal. Este es un problema grave para la resolución del problema.

 

Justamente, como es una situación que tiene muchos años ‑muchísimos más de 18‑ se ha generado una cultura particular de esas familias. En esa cultura los jóvenes, hijos y nietos de gente que no ha estado en los sistemas formales de enseñanza, conocen una realidad bastante particular y valoran el trabajo de manera muy diferente que quienes hemos tenido otra suerte, y es extremadamente difícil que conozcan lo que significa la formalización para el futuro y para la familia más allá del dinero que entra cada día. Aquí aparece un elemento que quizás el Tribunal de Cuentas ‑creo que fue mencionado‑ no comprenda. Esto no me parece raro; no comprende tantas cosas que el hecho de que no comprenda esta no me extraña. No comprende la importancia que un convenio de trabajo puede tener en la vida de un individuo.

 

            Es muy fácil criticar y decir que el salario de esos individuos… Hay una cantidad de organizaciones que me merecen el máximo respeto; hay una cantidad de esfuerzos de parte de miles de uruguayos para realizar actividades que entienden este problema como el Tribunal no lo entiende. De todas maneras, coincido con que debería haber una forma jurídica mejor que la donación modal ‑en esto coincido totalmente‑, y no la hay porque una forma jurídica mejor nace del Gobierno. Éste debe plantearse que debe existir una forma para contemplar a la parte más desolada de la sociedad.

 

Han pasado muchos años sin que se genere esa forma, y estamos dando algunos pasos. Tal vez tengamos que usar instrumentos que no son del todo adecuados, pero creo que es muy probable que desde fuera de la Intendencia, desde los ámbitos que deben generar esa forma, tengamos próximamente algún modo no sólo de mejorar la calidad de la formalidad de la donación modal sino, además, de generar instrumentos que vayan en el sentido de lo fundamental, que es la inclusión social y la inclusión de estas personas en circuitos laborales. Aunque a todos los demás montevideanos nos dé mucho trabajo, eso es lo que va a permitir desarticular el sistema de la clasificación, es lo que va a permitir que el individuo que hoy está encerrado en una casta tenga la oportunidad de elegir. O sea que a veces se trata de dinero, pero a veces también son cosas que no se hacen ni se hicieron durante años, es decir, generar las formas para incluir socialmente a gente que de otra manera sería muy difícil que integre el circuito formal.

 

            Pasamos también por el tema de los camiones; si me disculpa el señor Presidente, los datos correspondientes los explicitaremos enseguida.

 

Con respecto a los camiones lavadores, la verdad, me extraña que no se haya visto lavar, porque varios vecinos me han llamado por teléfono quejándose, a veces con razón, de que los despierta el camión lavador. No sólo hemos hecho campañas de lavado con los camiones lavadores, sino que, además, se han lavado individualmente. Hace muy poco tiempo se hizo una campaña en todo Montevideo en la que dos funcionarios entraron a cada contenedor y procedieron a “picarlo”. El “piqueteo” es una labor bastante más dura que el lavado normal que realizan los camiones lavadores: dos funcionarios ingresan al contenedor y rascan todo el fondo.

 

Los contenedores hoy son unos 6.400, y a € 1.100 cada uno representan una inversión de € 7:000.000, o sea U$S 11:000.000 o algo más.

 

Tenemos muchas dificultades con esos contenedores ‑por ejemplo, hubo 1.600 intervenciones de Bomberos para apagar los incendios dentro de ellos‑, y aun así seguimos realizando un esfuerzo muy grande desde la División Limpieza y de quienes están a cargo de las reparaciones para, de todas las maneras posibles, mantener esos contenedores en funcionamiento y en las condiciones mínimo aceptable para el vecino.

           

Se preguntaba quién resolvía adjudicar a tal empresa o a tal otra en una licitación. Los mecanismos de la licitación pública son claros para todos. En toda licitación pública hay una comisión de adjudicación que entiende sobre el tema. Por lo tanto, si es una licitación pública la adjudicación se hará ‑y se hace‑ a través de cada uno de los mecanismos previstos en la ley.

 

SEÑORA FERRO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señor Presidente.

           

Es para evitarnos pérdidas de tiempo. En reiteradas oportunidades el señor Director ha dado respuesta a preguntas que no le formulé, o cuya formulación no comprendió bien. Por consiguiente, señor Presidente, está respondiendo cosas que no tienen nada que ver con las preguntas que yo le hice.

 

Le rogaría que repasara lo que ha escrito o que, si tiene dudas, pregunte, que con mucho gusto yo le voy a contestar, señor Presidente. Si no, no nos vamos a entender, y voy a tener que hacer...

 

(Interrupciones - Dialogados)

 

______Lo que me preocupa es que después vamos a tener que preguntar sobre la misma cosa. Entonces, con respecto a cuestiones concretas, señor Presidente, son tan sencillas las respuestas que me parece que intentar desviar la interrogante no conduce a nada.

           

De lo contrario, si usted lo cree conveniente, cada vez que yo crea que hay un error, intervengo.

 

            Muchas gracias.

 

SEÑOR FERRER.- Pido la palabra para una cuestión de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Ferrer

 

SEÑOR FERRER.- Señor Presidente: voy a solicitar que se cumpla con el Reglamento y que el señor Director pueda continuar con su intervención, porque no hay lugar a una cuestión de orden en medio de una intervención de ninguno de los que estamos acá, sea un señor Edil o sea un señor Director.

 

Además, a juicio personal, creo que el señor Director está respondiendo las preguntas formuladas y abarcando la temática por la que fue convocado y que figura en la resolución. La verdad es que, en alguna medida, hasta resulta muy difícil saber cuáles son las preguntas debido a la falta de sistematización en la exposición y por no haber sido planteadas en forma numerada.

 

Era simplemente eso, señor Presidente. Le solicitaría que continuáramos con el desarrollo de la sesión.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Cuando hoy hacía uso de la palabra la Edila convocante, la bancada mayoritaria me planteó que la Edila convocante estaba haciendo una intervención que no correspondía. Yo aclaré que quien regula el debate es el Presidente, y la Edila convocante siguió haciendo uso de la palabra. Ahora, cuando habla el Director, la Edila convocante me hace un planteo con respecto al Director. En relación a esto quiero decirles que quien ordena el debate en los dos casos, basándose en el artículo 79 y entendiendo lo que se está discutiendo, es el Presidente, quien, naturalmente, puede equivocarse, porque es un mortal como todos los demás.

           

Pero yo interpreto que tanto la intervención de la Edila Cristina Ferro in totum, como la intervención del señor Director, están amparadas por el mecanismo en cuestión. Por lo tanto, yo les pido por favor que sigamos con el recorrido y, en todo caso, tengamos la voluntad de escucharnos. Eso se lo pido a todos, porque hoy es la segunda vez que se me sugiere que la Edila convocante o el Director hablaban sobre temas que no correspondían, cuando yo entiendo que en los dos casos hablaban sobre temas que sí correspondían, y amparé a la señora Edila como ahora amparo al señor Director.

           

Por lo tanto, le pido al señor Director que siga haciendo uso de la palabra.

 

SEÑOR CAMPAL.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Debo de haber sacado un deficiente en dictado, pero tenía una pregunta sobre quién resuelve adjudicar a tal empresa o a tal otra, y creo haberla contestado; tenía una pregunta sobre qué pasaba con los camiones lavadores, que creo haberla contestado; tenía una pregunta sobre lodos barométricos, y creo haberla contestado. También tenía una pregunta sobre relleno sanitario y componentes de la licitación, a la que se le sumó una consideración de la señora Edila que decía que si en 18 años no se había logrado nada, no creía que la planta de lixiviados pudiera lograrlo. Yo en esas cosas no es que crea o no. Yo creo en los técnicos del Departamento de Desarrollo Ambiental, creo en su habilidad para construir elementos que funcionan, y ni que hablar que creo no sólo en Limpieza sino también en Saneamiento. Creo que el tema de los lixiviados es un tema que roza ambas puntas porque se trata de efluentes líquidos; los decretos que se mencionaron como no cumplidos corresponden a la División Saneamiento.

           

Luego tengo una pregunta que dice: ¿se levantaría toda la basura si no existieran los carritos? Es una pregunta interesante, pero está fuera de mi alcance técnico. Es una pregunta para hacer futurología. Yo no la voy a contestar, en primer lugar, porque no sabría qué decir. Porque lo que estoy haciendo aquí y lo que hacemos todos los que trabajamos en el Departamento de Desarrollo Ambiental es, por un lado, mejorar lo más posible, con las herramientas que tenemos, la limpieza de la ciudad de Montevideo, y por el otro, ocuparnos denodadamente de un tema social que interviene en la limpieza, que son los carritos, buscando todas las soluciones posibles, siendo conscientes de quién generó la situación por la que existen. La verdad, no me interesa mucho teorizar qué es lo que pasaría si no existieran. Eso no me importa; lo que me importa es que no existan los clasificadores clasificando tal como hoy lo hacen por lo que ya dije, por sus vidas, por la de sus familias y la de sus hijos.

           

Luego hizo una pregunta con respecto al pliego, que la contesté anteriormente y dije lo que pensaba.

           

La Edila pregunta si hay convenios de levante dentro de los asentamientos. Hay convenios de levante dentro de los asentamientos y por una razón muy importante: porque les es muy difícil a los funcionarios municipales y al equipamiento municipal adentrarse en el asentamiento. Por lo tanto, es un resultado muy pensado de la política que dentro de los asentamientos pueden trabajar cooperativas que comprendan a los habitantes de los asentamientos. De hecho, hace escasos ocho días se mantuvo en el PIAI una reunión de mucha importancia, que está muy relacionada con esta pregunta. En dicha reunión el PIAI solicitó que el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y el Intendente en conjunto definan cuáles van a ser los criterios respecto del manejo de residuos que se van a aplicar en las diferentes etapas de intervención sobre un asentamiento; o sea, en la etapa primaria, cuando el asentamiento está constituido; en la etapa de selección de personas para reasentarse, y luego en la etapa que sigue, que es la vida de esas personas en un entorno sustancialmente diferente. Como el problema es muy complejo ‑y esto está muy relacionado con la pregunta‑, creo que vale la pena explicitarlo. La razón por la cual existen convenios de levante está contenida en esa expresión con la cual el PIAI y la consultora que contrató para estudiar este problema estuvieron totalmente de acuerdo. En primer lugar, en un asentamiento hay que levantar la basura circulando por lugares por los que el camión no lo puede hacer; por lo tanto, hay que hacerlo a mano. El ingreso dentro del asentamiento es un problema humanamente complejo. Por lo tanto, el PIAI entendió que como parte de la política de reasentamientos debía antes que nada, al comenzar, generar un organismo,  la Comisión Ambiental del asentamiento. Dicha Comisión está integrada por personas líderes de ese asentamiento y es la que define cuál es la política de levante, en conjunción con los criterios que le da la Intendencia. Esto obliga a que nuestros asistentes sociales, los de los Ministerios y los numerosos asistentes sociales que intervienen en el proceso deban coordinar una misma política de residuos dentro de los asentamientos.

            Luego de los asentamientos, según tengo anotado aquí, saltamos a la evaluación de CAP.

            CAP es la empresa privada que trabaja en una sección de Montevideo, básicamente en la de los Comunales 1, 2 y 4. Debo decir que a CAP nunca le hemos dado un sobresaliente. Por el contrario, le hemos puesto numerosas multas por incumplir algunas cosas que tiene que cumplir. Y la Dirección del Departamento de Limpieza y la Dirección de Desarrollo Ambiental están bastante atentas tanto a cada una de las cosas que son responsabilidad de los funcionarios municipales como a las que son responsabilidad de CAP en cuanto al levante que hace. De todas maneras, el monto y el número de las multas se lo vamos a detallar.

            En un momento se planteó, inmediatamente después de la evaluación de CAP, también una evaluación de los ecopuntos. Además se planteaba toda una larga historia de cuánto era que originalmente se había previsto que iban a costar los ecopuntos y cuánto costaron finalmente. Y se usó la expresión ‑que aquí tengo subrayada‑ “tremenda exageración”, porque costaron U$S 750.000.

También se dijo que había pasado un plazo de cuatro años y se había tomado lo que se llama el proceso de recepción definitiva para contar los plazos. Sin dejar traslucir o hacer pensar que las cosas se hicieron perfectamente, porque nada se hace perfectamente, creo que es bastante más conveniente tomar el plazo de recepción provisoria que el plazo de recepción definitiva cuando uno conceptualmente habla de la ejecución de una obra, porque entre el plazo de recepción provisoria y el plazo de recepción definitiva pasan períodos tan largos como un año o más. Eso no quita que se demoró más que lo que se preveía. Y se demoró más de lo que se preveía porque cuando se gastan U$S 750.000 no se gastan de cualquier manera. La ubicación de los ecopuntos y su análisis lleva su tiempo en cuanto a la decisión, porque uno tiene el dinero del préstamo BID ‑préstamo que tenemos disponible para hacer una obra‑ pero después lo vamos a tener que pagar todos.

Creo que la evaluación de que es una tremenda exageración es totalmente subjetiva. No la escuché en función de un análisis de lo que cuesta una obra de esas, no la escuché en base a un análisis serio de esa obra de ingeniería, ni la escuché en base a un informe técnico; simplemente se dice que es una tremenda exageración. Bueno, todos tenemos derecho a suponer que las cosas son exageradas. Yo creo que no, que no es una tremenda exageración, y también tengo derecho a opinar sobre el tema.

Hay diferencia entre el precio originalmente estimado y el costo final; estoy acostumbrado a vivir en la República Oriental del Uruguay, aunque en otros países del mundo pasa lo mismo. Que entre la estimación inicial del costo de una obra y el costo final ‑transcuridos más de dos años‑ haya un incremento de un 50%, es algo que por supuesto no es deseable. Recuerdo muchas obras de otros gobiernos nacionales cuyo costo se ha multiplicado por tres y por cuatro. Por lo tanto, no me llama tanto la atención, sobre todo teniendo en cuenta que eran obras sobre las cuales el país no tenía ninguna experiencia, que era la primera vez que se enfrentaba a este problema, que esas obras no se basaron de ninguna manera en un capricho, sino que se basaron nada más y nada menos que en la experiencia de consultores, en particular de un consultor internacional con muchísima experiencia en el tema, que fueron sugeridas como un medio para combatir el problema de los rechazos de clasificación, que de ellas se levantan muchas toneladas ‑ahora les vamos a decir exactamente cuántas‑, o sea que funcionan, que son mejorables como cualquier obra humana, y que en la mejora intervienen factores que no son sólo de la Intendencia Municipal de Montevideo. Por ejemplo: una de las razones por las cuales le resulta difícil a un clasificador acudir a un punto de estos es que al acudir al punto deja de trabajar con su mujer y con sus hijos. Es una realidad que nos golpea, contra la que luchamos ‑sobre todo cuando se trata de sus hijos‑, pero de todas maneras es una realidad. Y si el hombre se va de su casa con su mujer y sus hijos ‑y esto le ocurre desde hace muchos años y por eso lo ha aprendido muy bien‑, cuando vuelve no encuentra nada; y si va solo el trabajo que está acostumbrado a hacer con toda su familia ya no lo hace, rinde menos y gana menos. Ese es uno de los aspectos contra los cuales tenemos que luchar desde distintos ángulos para resolver el problema de los clasificadores.

Lo que debe llamar la atención y no debe pasar desapercibido es que el préstamo sea BID. El préstamo es BID porque, en realidad, la idea de los ecopuntos nace de la División Saneamiento y no de la División Limpieza del Departamento. Y nace de la División Saneamiento porque los costos de la basura diseminada no sólo intervienen en la División Limpieza, sino que también intervienen, fuertemente, en la División Saneamiento porque la basura diseminada aumenta los costos de mantenimiento de la red de saneamiento.

Para referirse a algunos valores y a varias de las preguntas que he dejado sin responder, le voy a ceder la palabra al Director de Limpieza. Va a dar algunas cifras y algunas evaluaciones que fueron solicitadas, como, por ejemplo, cuál es la totalidad de levante por contenedores, cuál es la totalidad de levante por vía manual, cuál es el conjunto de convenios, que no son tantos ‑porque parecería que la lista fuera difícil de aprender‑ y que están bien acotados, conocidos y evaluados. Coincidimos en que no todos ellos se evalúan con los mismos puntos, y que una tarea permanente del Departamento es la evaluación y la mejora continua de esos convenios, tanto en el ámbito de las personas que trabajan como en la efectividad para la sociedad, ambas cosas realmente importantes y correlacionadas.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Director de Limpieza, Eduardo Pereyra.

 

SEÑOR PEREYRA (Eduardo).- Buenas noches. Es un gusto para mí volver a expresarme en este ámbito. Un saludo muy especial a todos los compañeros Ediles, a los Secretarios y a los funcionarios; sentimos que acá estamos como en nuestra casa.

            Lo primero más que una pregunta fue una consideración, que creemos que está abarcada en el primer punto de la convocatoria que dice: “Análisis, evaluación y proyección de las políticas de limpieza diseñadas tanto estratégica como operativamente para el departamento de Montevideo”. Se habló del fracaso de las políticas de limpieza en Montevideo, lo que después se complementó con la referencia a la implosión de la limpieza en Montevideo. Si bien consideramos que hay mucho para avanzar en materia de limpieza e higiene en Montevideo, no compartimos esa aseveración, y creemos que dentro del primer análisis que se hace se omitieron una serie de aspectos que son absolutamente determinantes y que han sido absolutamente transformadores en la ciudad de Montevideo, y algunos que la distinguen como una ciudad que jerarquiza la limpieza, más allá de que tanto desde el Departamento de Desarrollo Ambiental, desde la División Limpieza, como de parte del propio Intendente no hay conformidad y se buscan mejores resultados en materia de limpieza y se está en un camino de consolidación de la División, de aumento de la inversión en la División Limpieza y de interrogarnos permanentemente sobre la línea de trabajo que estamos llevando adelante. En ese sentido, queremos remarcar los certificados UNIT, AENOR e IQNET de gestión ambiental para las playas Malvín, Pocitos, Buceo, Ramírez, y la de los Ingleses, recientemente obtenidos. Todas ellas cumplen con los requisitos de las normas UNIT ISO 14.001, ISO 14.002, ISO 14.001‑2004. Dicho sistema fue implantado por la Intendencia Municipal de Montevideo con la activa participación de funcionarios de varios Departamentos de la Intendencia.

            Sin lugar a dudas, esto es algo muy importante; deja a Montevideo como la primera capital del mundo con playas certificadas, tanto en lo que tiene que ver con la evaluación de sus arenas, como de sus aguas y su faja costera. Es parte de las políticas de limpieza de la ciudad y creemos que es una de las más exitosas, que obviamente no fue premiada por el Intendente, sino que fue premiada y reconocida por institucionales que tienen mecanismos como las normas ISO.

            El Director del Departamento nombró algo que consideramos un orgullo para Montevideo. Nos referimos a la Planta de Tratamiento de Residuos Orgánicos, que también trabaja bajo las normas ISO 9.001 del 2000, que está reconocida por estas normas y es un orgullo y un ejemplo de tratamiento de residuos orgánicos y de investigación en Uruguay, trabajo que es realizado en Montevideo, por funcionarios municipales. La visión de que las políticas de limpieza implosionaron o de que fracasaron, si bien es respetada, no es compartida y consideramos, además, que es absolutamente subjetiva.

            Queremos agregar algo más, simplemente como el comentario de un vecino cualquiera, porque ellos se expresan en la calle pero también en los medios de comunicación. Nosotros siempre recibimos y tratamos de dar respuesta a los planteos que los vecinos hacen a través de la prensa, por correo electrónico u otras vías. Queremos citar el planteo de un vecino que apareció en el diario “El Observador”, el día 12 de marzo, porque nos parece que también hace a la limpieza; si bien no ha estado en el debate, consideramos que es importante incorporarlo porque es un elemento fundamental. Comienza: “Ausencia de limpieza. Montevideo la malquerida”. Y dice esta vecina: “En la tarde de ayer presencié en el correr de varias horas en las que estuve recorriendo la ciudad, lo poco que cuidan los habitantes de Montevideo, su ciudad. Pude observar cómo tiraban desperdicios en la calle, ya fueran cáscaras de fruta, bolsas con restos de comida, papeles, cajas de cigarrillos.

“¿Quién puede mantener las calles prolijas, si constantemente se les está ensuciando? No son las autoridades las culpables de estas conductas, tan habituales como detestables, son los propios ciudadanos. Sentí vergüenza ajena. De esta manera nunca saldremos de la mediocridad”.

No se ha planteado, pero creemos que los elementos culturales, los elementos que hacen a la caída de valores que tuvo el Uruguay, producto del desempleo, de los niveles tan altos de pobreza y de la crisis, coadyuvan a que efectivamente muchas veces la pelea que se debe desarrollar desde los ámbitos de gestión de la limpieza de Montevideo sea desigual. Pero como hay gente que también se expresa por otros medios, y acá se han nombrado las encuestas de opinión, nosotros tenemos en nuestro poder ‑no porque lo hayamos pedido nosotros o lo hayamos solicitado‑ una investigación de opinión pública de Montevideo, realizada telefónicamente entre los días 27 y 28 de marzo, sobre una muestra de 400 encuestas. Las zonas de investigación fueron Centro, Cordón, Pocitos, Punta Carretas, Punta Gorda, Unión, Jardines, Aguada‑Reducto, Colón‑Lezica, Cerro‑La Teja, Buceo, Malvín. No vamos a ahondar mucho en esto; hace una evaluación de todos los servicios municipales y toma opinión sobre las obras del Intendente. Se mide la opinión de estos vecinos encuestados ‑que obviamente no son todos‑ acerca de estos temas, y se señala ‑no vamos a hacer referencia a lo que dice de otros colegas de trabajo dentro de la Intendencia‑ que el 54% de estas personas ve satisfactoria las políticas de limpieza en Montevideo, y se considera ese 54% entre los porcentajes más altos de medición de lo que son los servicios. Obviamente, esto también es subjetivo, es una muestra; pero así como respetamos mucho la opinión de la señora Edila, también queremos colocar algunos otros elementos que marcan que eso a veces no es compartido por parte importante de la población.

            El elemento que nosotros estamos trabajando, los residuos ‑sobre el que acá se ha ahondado muchísimo y creo que de manera muy sapiente y muy clara por parte de Néstor Campal‑, ha venido creciendo de manera permanente desde el año 2003 en adelante. En el 2003, en el sitio de disposición final de Felipe Cardoso, se enterraban 465.930 toneladas; en el año 2004 se enterraban 473.599 toneladas; en el año 2005 se enterraban 485.965 toneladas; en el año 2006, 544.885 toneladas, y en el año 2007 se enterraron 606.364 toneladas de residuos en el sitio de disposición final de Felipe Cardoso. Casi el 80% de esos residuos lo disponen los servicios municipales, tanto de camiones levantacontenedores como de camiones de levante manual y de la innumerable cantidad de volquetas que trabajan para la Intendencia Municipal de Montevideo.

            Y si uno mira el año 2007 mes a mes, ve que hay un crecimiento incluso mensual de los residuos. En el año 2007 ingresaron a nuestro Servicio, después de nueve años, unos 38 peones; y en el año 2008 entraron unos 15 peones. Y todas estas tareas, con mayor volumen, con menores costos y con el mismo equipamiento ‑salvo por el ingreso de los contenedores‑, se realizaron con la misma cantidad de funcionarios.

            Otra de las preguntas que se hicieron y que Néstor Campal dejó está relacionada con los basurales. Nosotros no escondemos la situación de los basurales y estamos trabajando fuertemente con ellos, y es uno de los motivos que llevó a esa fricción que nosotros no escondimos, que condujimos y que generamos desde la Intendencia con los clasificadores. La Intendencia controló la problemática que se había generado con los clasificadores por algunas situaciones que se estaban dando en la ciudad de Montevideo. La primera de ellas era la basura fuera de los contenedores; la segunda, la situación en los basurales. El 71% de los basurales es generado por clasificadores; el resto, obviamente, por vecinos que cooperan, yendo en auto, o a pie, o de diversas formas. Por lo tanto, el 71% de esos residuos lo generan los clasificadores. Eso le implica a la Intendencia un costo anual de U$S 1:691.000, que es lo que gastan las Regiones en levantar ese descarte de los clasificadores.

No queremos ser extensos ni sobreabundar, pero sí queremos dar algunos ejemplos. Basurales en Región Este. Centro Comunal 6. Frecuencia de levante del basural de Espuelitas y Cañada Malvín: una vez por semana. Volumen aproximado: un camión.

Larravide y Ayuntamiento. Frecuencia de levante: dos veces por semana. El 100% de ese basural tiene relación con los clasificadores.

Ayuntamiento y Batalla. Frecuencia de levante: dos veces por semana. Volumen aproximado: un camión. Origen: 100% clasificadores.

Manuel de Ubeda e Ignacio Oribe. Frecuencia de levante: dos veces por semana. Una tonelada. No tienen participación los clasificadores.

Rufino Domínguez y Valencia: levante semanal. Medio camión. 50% generado por clasificadores.

El Comunal 8 tiene 7 basurales.

El Comunal 9 tiene 37 basurales. En el 90% de los casos, hay un 50% ó un 100% de presencia de clasificadores.

En el Comunal 10 hay 19 basurales. Frecuencia de levante: una o dos veces por semana. También en el 90% de los casos son en un 50% ó 100% generados por clasificadores.

El Comunal 11 tiene 20 basurales. También hay gran presencia de clasificadores. Frecuencia de levante: una vez por semana.

En la Región Oeste se da la misma situación. Comunal 12: 27 basurales; Comunal 13: 8 basurales; Comunal 14: 23 basurales; Comunal 15: 4 basurales; Comunal 17: 25 basurales.

La última semana realizamos una jornada muy importante en el Comunal 12, en la que participó el Edil Dante Nieves. Se levantaron simultáneamente 23 basurales y se hizo también otro trabajo con la maquinaria de la División Limpieza. En realidad, lo que tratamos de hacer con esa actividad fue demostrarles a los vecinos lo que la Intendencia hace semanalmente. Es decir, pone sus camiones, sus palas, levanta esos residuos, y luego éstos se vuelven a generar, sea por acción de clasificadores o por acción de vecinos. Hicimos allí una experiencia que venimos desarrollando en algunos Comunales Zonales. Empezamos el año pasado en el 17; seguimos en el Este con bastante éxito, y esta vez lo probamos en Colón. El Edil Nieves podrá corroborar la satisfacción de los vecinos que participaron en la actividad, que consiste en ir al basural, limpiarlo ‑a veces hay zanjas profundas, producto de la acción sistemática de las máquinas‑, y rellenarlo con 20, 30 camiones de escombros, más 6 ó 10 camiones de balasto. Después, hay que llevar implementos o acondicionamientos para ese lugar, como bancos; en algún caso hemos plantado árboles, en otros ‑utilizando uno de los convenios de vigilantes de puntos verdes‑ colocamos vigilancia; obviamente, esto no se puede hacer en todos lados. También tratamos de generar una política de recuperación de espacios que lleva a la dignificación de la situación de los vecinos que viven en esos lugares. Eso no lo trajimos en PowerPoint; entendíamos que no correspondía, porque acá estamos para analizar las cosas que hay que corregir. Tenemos fotos de lugares con el antes y el después. Si bien no es todo lo significativo que quisiéramos, tampoco es poco.

            Hablar de cambiar los hábitos de disposición de los residuos, ya sea de los clasificadores como de los vecinos, presupone intentar cambiar la cabeza, intentar que los vecinos tengan una actitud mucho más participativa, de custodia y de defensa del lugar, que a veces la División Limpieza, que es básicamente operativa, no está en condiciones de hacerlo. Más allá de que en el último tiempo hemos estado trabajando de manera más coordinada con el ETEA, con los Centros Comunales, estamos tratando de generar algunas otras alternativas, que no sea ir una vez o dos veces por semana y cumplir con lo que tiene que cumplir la Intendencia Municipal de Montevideo, que consiste en efectivamente levantar el basural, levantar el contenedor, y en que pase el camión y se haga el levante manual de residuos el día que corresponde.

            Antes de entrar en los temas de convenios, quiero decir algo breve ‑porque creo que tiene que ver con los basurales‑ con respecto al tema de los clasificadores. Hay una larga historia en la División Limpieza de relación con los clasificadores y de acuerdos; en algunos de ellos participó la Junta Departamental.

En la experiencia que hemos venido desarrollando en el último año, intentamos enfocar este problema con una doble óptica. No quiero sobreabundar sobre cosas que dijo Néstor Campal, pero creo que es importante decirlo. Una óptica es tratar de devolverle dignidad al trabajo de un conjunto de ciudadanos que por producto de la pobreza llegaron a esta alternativa de trabajo. La otra es que eso sea compatible con una ciudad que aspira a ser lo más limpia posible.

            En este período se colocó como nunca en la discusión el tema del trabajo del clasificador. Decimos que es posible vivir de la clasificación, pero no debemos admitir este número de clasificadores. La ciudad debe aspirar a recuperar esos materiales que de otra forma se tiran, se entierran o generan contaminación al suelo y a los cauces de agua. Eso es posible, pero no ese número ni en estas condiciones. Porque no creo que ninguno de los que está acá aspire ‑para ninguno de nosotros ni para ninguno de nuestros conciudadanos‑ a tener esta forma de trabajo, en la cual una persona va arriba de un carro con los residuos ‑sea a caballo o de mano‑, con su mujer o con su hijo al lado. Estas personas después van a su casa y con el resto del grupo familiar participan en la clasificación, generándose así el deterioro de la calidad de vida, enfermedades y la consolidación de la peor de las exclusiones que se han generado en nuestro país.

            Hasta tuvimos que discutir con el propio PIT‑CNT acerca de que tal cual estaba planteado esto se daba de patadas con la definición de lo que es trabajo digno para la OIT. Dijimos que el PIT‑CNT y otras instituciones tenían que colaborar con la Intendencia para que esto dejara de ser una forma de trabajo convalidada por la población y a veces por las instituciones; porque muchas veces, en aras de la atención y de lo bueno, las instituciones decían que tenían que lograr que el carro con caballo tuviera buen freno, y que el clasificador pudiera dejar a su hijo en una guardería. Se adornaba la situación para consolidarla. A eso nos hemos resistido y, por lo tanto, hemos trabajado en la línea comentada. Prueba de ello son las propuestas que le hemos realizado al Ministerio de Desarrollo Social y al Ministerio de Trabajo. Reitero que no las voy a detallar, pero señalo que hicimos propuestas concretas al Ministerio de Trabajo. Con el Intendente trabajamos para convocar al Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Desarrollo Social a los efectos de discutir políticas de inclusión social de los clasificadores. Con los clasificadores de ingreso reciente ‑los que son producto de la crisis, los que vienen de la industria de la construcción, de la industria metalúrgica o de ramas de actividades que se vieron afectadas‑ queremos trabajar en políticas de recuperación social y de capacitación laboral, para tratar de generar alternativas que hagan que la cantidad de clasificadores en la ciudad disminuya. Junto con esto queremos que los clasificadores organizados ‑a quienes respetamos; así como nos hemos peleado, los respetamos profundamente‑ se avengan a discutir con nosotros cuáles son las reglas adecuadas ‑hasta tanto no logremos esa situación ideal que queremos, que es que disminuya el número, y que los que tengan que clasificar lo hagan en cooperativas, con otros medios de transporte, en rutas limpias, etcétera‑ para realizar este proceso social, vinculado a la forma de trabajo en la calle.

            Así como en otras oportunidades nos habíamos puesto de acuerdo y habíamos generado ‑como siempre lo hizo la Intendencia‑ alternativas para reconocer una realidad social, ahora también lo hacemos. No le podemos decir a un tipo que se está ganando la vida mediante la clasificación, más allá de que ese trabajo no sea lo digno que marca la OIT, que tiene que agarrar un revólver y salir... Esa es la razón sustancial por la cual la Intendencia entendió que en este momento estaban dadas las condiciones, por la caída del desempleo y el aumento de las políticas sociales, para promover ese proceso que obviamente va a llevar muchos años, como decía Néstor Campal.

El 16 de mayo firmamos un acta de entendimiento; creo que esta también es una buena novedad para esta Junta que siempre ha estado preocupada por esta situación. En esa acta de entendimiento se acuerdan una serie de pautas para, en el marco de ese proceso, ir trabajando con las dos líneas: la de generar alternativas de inclusión social y la de regular ‑como a veces nos pide a gritos la población‑ el trabajo de los clasificadores en la calle.

            Quiero decir, además ‑porque si no sería injusto‑, que los residuos fuera del contenedor no son atribuibles sólo a los clasificadores. Si dijéramos eso estaríamos cometiendo una profunda injusticia y estaríamos dejando rengo el planteo. Los residuos fuera del contenedor tienen que ver también con otras situaciones que vive el país desde el punto de vista laboral, social y con otros fenómenos como, por ejemplo, el de la droga. En los contenedores a veces se come, a veces se duerme, y hay personas que hacen sus necesidades en los contenedores. Entonces, el contenedor no es visitado solamente por los clasificadores. A veces es visitado por personas en situación de calle, por personas afectadas por la pasta base, que van desesperadas a buscar allí alimento o refugio. Y todo esto, repito, tiene que ver con los residuos fuera del contenedor. Por lo tanto, cuando discutimos con los clasificadores partimos también de esa premisa. No sólo tenemos que hablar con los clasificadores, sino que, como decía Néstor Campal al principio, tenemos que hacer cosas que trascienden amplísimamente la División Limpieza y la propia Intendencia Municipal de Montevideo. En ese sentido, creo que vamos por el camino acertado, que es el de regular y el de buscar inclusión social para aquellos que, debido al número, no tengan la posibilidad de sobrevivir en esto.

            Lo primero que acordamos con los clasificadores fue el censo. Acordamos que en Montevideo debía hacerse un censo para contar con datos actualizados. Y en ese censo no sólo se recabarán los datos que la Intendencia quiere tener ‑cuáles son las rutas de clasificadores, cuáles son los residuos que buscan, etcétera‑, sino que también se preguntará acerca de experiencias laborales anteriores, beneficios de políticas sociales a los que tienen acceso, escolaridad, en definitiva, datos que nos permitan trabajar en forma conjunta con los organismos con los que decimos que debemos tener una visión y un trabajo mucho más articulado y activo.

 

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Dari Mendiondo)

 

______A sugerencia de los clasificadores, vamos a hacer este censo de manera descentralizada; vamos a ir por los asentamientos. Trataremos de que en él estén incorporados todos los que clasifican, es decir, los clasificadores con carro o con caballo ‑que son los que más se ven‑ y también los clasificadores con carro de mano, los clasificadores de a pie y todas aquellas personas que de alguna manera manejan residuos.

La intención al hacer este censo es tener identificadas a todas estas personas, a fin de que tengan un rostro, una dirección, que haya un lugar adonde llegar con estas políticas. La idea es también que sirva para darles el permiso. Hoy, por ley, la Intendencia Municipal de Montevideo es la única que autoriza el manejo de los residuos domiciliarios. Entonces, debemos tener claramente registradas a esas personas y otorgarles el correspondiente permiso para que manejen los residuos con el aval y la autorización de la Intendencia Municipal de Montevideo.

            Si se incumplen algunas de las cosas que también acordamos controlar con los clasificadores, habrá que establecer mecanismos de sanción para con esos permisos, como también, en algunos de esos casos, el retiro del permiso en primera instancia por diez días y en segunda instancia por 20 días; en una tercera instancia, se aplicaría el mecanismo del retiro por tiempo indeterminado. La Intendencia podrá evaluar en el futuro si vuelve o no a otorgar un permiso a ese clasificador cuyo permiso ha sido retirado por tiempo indefinido. La idea es establecer una escala de observaciones: dos observaciones y a la tercera retiro del permiso por diez días; dos observaciones más y a la tercera retiro de permiso por 20 días; tres observaciones más y retiro del permiso por tiempo indeterminado.

            Con este registro de permisos pretendemos que todos aquellos clasificadores que son objeto de programas específicos para su inserción en el mercado laboral formal, todos aquellos clasificadores que pasan a trabajar en cooperativas de clasificadores al estilo de las cooperativas que trabajan en Felipe Cardoso, o al estilo de las que trabajan en la UNIVAR, o en la cooperativa Juan Cacharpa, o en la cooperativa Independencia de la Mujer ‑todas las personas que pasan a trabajar en esas cooperativas‑, bajen del listado de clasificadores ambulantes, por decirlo de alguna manera. Montevideo se plantea ‑no para este período, pero sí a largo plazo‑ una política de reducción de clasificadores con esta forma de trabajo.

            Obviamente, en este acuerdo se reconocen cosas que ya han sido negociadas y discutidas en esta propia Junta Departamental y que son parte de decretos de la Junta, como el tema de cómo deben circular los animales y el de que ningún vehículo puede circular sin la matrícula otorgada por la Intendencia Municipal de Montevideo. Y acá queremos responder una pregunta que hizo la Edila Ferro respecto a lo que se estaba dando. Se trata de un material que la Intendencia forra con nailon. Allí quedan claros la matrícula y el número del clasificador registrado. La idea es cambiar esto. Nosotros incorporamos en un proceso de licitación nuevas chapas, que tendrán otro formato y serán más resistentes. Esto es parte de la etapa que va a surgir a partir del censo de clasificadores que prontamente se va a realizar en Montevideo.

            Obviamente, no se permitirá el ingreso de niños al interior de los contenedores. El contenedor es un fenómeno nuevo en la ciudad y las regulaciones no están incorporando a los contenedores. A su vez, se acordó todo lo que tiene que ver con las prohibiciones en materia de circulación de estos vehículos por algunas arterias importantes y por centros comerciales. También se acordó el tema de las vacunaciones.

            Hay una cosa muy importante para nosotros: prohibir el achique en la vía pública. Este es un problema muy grave que tiene Montevideo. El clasificador clasifica en el centro y va desparramando la basura por el resto de la ciudad. Acordamos que esto está prohibido y que es motivo de observación. También acordamos que, en la medida en que se generen estas observaciones, trasladaremos la información a los clasificadores para que puedan hablar con quienes hacen eso a efectos de alertarlos acerca de los perjuicios que ocasionan a la ciudad y también a sí mismos, las sanciones establecidas, etcétera.

            Se habló acerca de los planes de contingencia. Lo que la Intendencia ha hecho en los últimos conflictos ha sido aumentar la cantidad de contenedores en la calle, en lugares de alta densidad de población ‑esto, a los efectos de tener una mayor capacidad de recepción de residuos en la zona‑, colocar volquetas en algunos puntos estratégicos de la ciudad y, además, apostar a una comunicación fluida con los vecinos.

Hemos planteado a los vecinos algunos criterios para colaborar con la limpieza de Montevideo en los días en que el servicio se ve distorsionado por los paros. La verdad es que, más allá de algunos detalles, se obtuvo una respuesta excepcional por parte de los vecinos, que colaboraron de manera muy positiva. Es lo que sucedió, por ejemplo, la última vez que se dio una situación similar. En esa oportunidad, Montevideo no tuvo recolección de residuos de un domingo para un lunes y un martes; el servicio se reanudó un miércoles a la tarde. Fueron casi 72 horas de paro, sin recolección de residuos. El miércoles a la tarde los servicios de levante manual prácticamente recogieron un tercio de lo que recogen diariamente, y entre jueves y viernes el tonelaje que levantan habitualmente esos camiones se vio duplicado. Por lo tanto, la colaboración de la población de Montevideo fue excepcional; generó asombro incluso en nosotros y en los capataces y jefes de Región de Limpieza. Nosotros seguimos apostando a la línea de trabajo de pedir colaboración y de generar una relación mucho más fluida con el vecino de Montevideo.

Junto con esto nosotros decimos que rechazamos totalmente las consideraciones ‑que se hicieron públicas, no por parte de la Intendencia de Montevideo‑ acerca de que íbamos a contratar ONG. Eso no está planteado. Las ONG que están contratadas cumplen su tarea en un radio determinado y de acuerdo con lo que marca un convenio. Estos convenios son una experiencia importante desde el punto de vista  educativo y laboral. De ninguna manera es intención de la Intendencia, por un problema de relacionamiento o de enfrentamiento gremial, hipotecar la relación que existe con esas personas, como tampoco exponerlos a un enfrentamiento con los funcionarios municipales. Queremos rechazar eso categóricamente, porque no está planteado ni es la idea; no se ha aplicado en este período ni pensamos aplicarlo.

Queremos decir, también ‑a raíz de una pregunta de la señora Edila‑, que sí estamos entrando en una etapa de mayor exigencia en cuanto a los objetivos laborales de todas estas políticas de convenios educativo‑laborales. Es decir, hoy la población ‑que tiene de parte de la Intendencia un conjunto de beneficios importantes, que funcionan bien el 90% de las veces‑ es muy exigente, y nosotros estamos trasladando estas exigencias también a las ONG que trabajan con nosotros. Yo he dicho ‑incluso en algún caso de convenios con clasificadores por levante de volquetas‑ que si determinado convenio no puede levantar la cantidad de volquetas que está establecida, debemos recortarlo o bajarlo, a fin de que no suceda que la que pierda porque alguien no puede cumplir a cabalidad con el compromiso asumido sea la población. Porque nosotros no le vamos a pagar ese levante, obviamente, y lo vamos a sancionar. Pero no nos interesa la sanción ni no pagar el levante: si está estipulado que hay una volqueta para levantar diariamente, nos interesa que esa volqueta se levante. Y no queremos admitir excusas, más allá de que sean clasificadores o personas a las que la Intendencia decidió ‑producto de definiciones políticas‑ buscarles alternativas para que tuvieran trabajo allí. Pero sí estamos siendo más duros en el cumplimiento y estamos pidiendo mayor número de funcionarios para poder controlar el cumplimiento estricto de estos convenios en lo que tiene que ver con la parte laboral.

            En relación a esto también se hizo una pregunta vinculada con los servicios especiales. Montevideo tiene una experiencia de servicios especiales brindados por clasificadores; obviamente, quizá no todos los que se quisieran. Eso funciona, y más allá de que no haya sido un conjunto de experiencias, es una experiencia y existe. Concretamente, con clasificadores existen experiencias de cooperativas ‑algunas de las cuales ya nombré‑, existen experiencias de levante de servicios especiales ‑que es ésta‑ y experiencias de levante de volquetas. La cooperativa de levante de servicios especiales se llama COCLAM y dispone sus residuos en UNIVAR, y la de levante de volquetas se llama GRAMIC, que tiene dos camiones cedidos por la Intendencia. En el caso de Tacurú hay seis camiones cedidos. Quien controla el estado de esa flota, los repuestos que se le ponen y cómo se arregla es la persona que la Edila nombró anteriormente; controla que esa flota esté en las mejores condiciones posibles, ya que estaba casi en desuso por parte de la Intendencia y fue recuperada y dada en comodato a estas instituciones. Ellos se hacen cargo de los seguros y nosotros controlamos el estado de la misma, el uso, etcétera.

            Hemos ido tocando elementos que tienen que ver con temas de la limpieza, como ser el levante manual y la situación del sistema de contenedores. A este respecto yo diría que, más allá de las fallas que puede tener ‑a veces producto de que los sistemas de ingreso de personal en la Intendencia son lentos y a la hora de priorizar siempre se prioriza el levante‑, estamos absolutamente orgullosos de cómo funciona el sistema de levante de contenedores de la Intendencia. Reitero que esto es más allá de los problemas que enfrenta, producto de situaciones que tienen que ver con la cultura y con lo que ya he dicho.

            Con respecto a los convenios, diremos que el procedimiento comienza con el llamado a licitación para suscribir convenios socio-educativo-laborales con ONG. Se realiza el pliego, en el que se especifican las condiciones del futuro convenio educativo‑laboral. Se cursa invitación a todas las ONG y también al Departamento de Desarrollo Social y a la Secretaría de la Mujer. Quiere decir que esto no solamente está controlado por el Departamento de Desarrollo Ambiental, sino que también tiene que cumplir determinadas pautas establecidas por la Unidad de Convenios del Departamento de Desarrollo Social de la Intendencia y por la Secretaría de la Mujer, en el sentido de que se cumpla, por ejemplo, con las cuotas de género ‑me gustaría que estuviera Glenda Rondán‑ y de que haya una serie de condiciones que estén definidas como parte de la política municipal. Se fijan los días de retiro de los pliegos, se cursa nota a Escribanía para que la designación sea ante escribano público, y después se cursa invitación a los diferentes beneficiarios del proyecto y se conforma el tribunal que estudia las diferentes propuestas. Esto es evaluado por un representante designado por la Unidad de Convenios de la División de Políticas Sociales; un representante designado por la Asociación de ONG ‑quiere decir que la organización que representa a todas las ONG también participa en la adjudicación, en la selección de la propuesta; es decir que quien representa el interés de todos participa para que sea más transparente‑; un representante del Servicio Centro Comunal Zonal correspondiente; un representante designado por la Junta Local correspondiente o el Concejo Vecinal; un integrante de la Unidad de Contralor de Convenios de la División Limpieza