ACTO DE HOMENAJE y DECLARACIÓN DE CIUDADANO ILUSTRE DE LA CIUDAD DE MONTEVIDEO AL SR. IGNACIO SUÁREZ

Celebrado el 26 de noviembre de 2008 en el Cabildo de Montevideo

 

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

 

(Se inicia el registro de la versión taquigráfica)

(Es la hora 16:00)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Rodrigo Alvariza).- Muy buenas tardes a todos y a todas.

Bienvenidos al Cabildo Municipal de Montevideo, donde la Junta Departamental de Montevideo, conjuntamente con la Intendencia, le rendirán homenaje al comunicador Ignacio Suárez y lo declararán Ciudadano Ilustre, según Resolución Nº 2008‑1942 del Legislativo Comunal.

            Saludamos al Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Gastón Silva; al Director de Promoción Cultural de la Intendencia Municipal de Montevideo, Eduardo León Duter; al Ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano; a los señores Senadores; a los señores representantes nacionales y a los señores Ediles de la Junta Departamental.

            Para comenzar con la parte oratoria de este homenaje, hará uso de la palabra el señor Edil Pedro Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Buenas tardes a todas y a todos.

            Es un placer recibirlos acá en un momento tan especial para nosotros.

Recién alguien me preguntaba si yo iba a argumentar sobre esta declaración de Ciudadano Ilustre; me parece que el argumento son todos ustedes, el argumento es “Nacho” Ignacio Suárez.

            Yo no voy a robarles mucho tiempo porque hay mucha gente que también quiere participar de este acto.

Solamente quisiera contarles qué pasó cuando se generó esto. Un día me encontré con “Nacho” ‑con quien generalmente no nos encontramos ni en la iglesia ni en la sinagoga‑ y le dije: “Mirá, ‘Nacho’, tenemos la intención de declararte Ciudadano Ilustre”. El tipo me mira con esos ojos de asombro y me dice: “¿A mí, che?”. “Sí”, le respondo. Entonces, saca una larga lista de personas que, en su concepto, se lo merecían mucho más que él. Lo dejé hablar mientras terminaba lo que estaba haciendo, y le dije: “¿No te parece?”, a lo que me contesta: “Sí, en realidad me parece, pero que se lo merecen más que yo, se lo merecen”. Eso pinta a este tipazo, que es mi amigo.

Pero no creo que haya impulsado esto por ser su amigo, sino porque es un tipo que ha hecho grandes aportes a la cultura, a nuestra cultura, a nuestro Montevideo.

Yo en algún momento pensé que “Nacho” era un hijo putativo de la ciudad de Montevideo, y me equivoqué. Profundizando el tema me di cuenta de que “Nacho” no es hijo de la ciudad de Montevideo, sino su mejor amante, porque le profesa un amor transcripto no solamente en sus poesías, sino también en su forma de vivir Montevideo.

            Entonces, yo no podía estar ajeno a este momento.

            Como no quiero robar mucho tiempo y como me gusta ser bastante sintético, quiero decirle al compañero, al poeta y, sobre todo, al amigo de muchas noches que me siento realmente orgulloso de poder compartir con él este momento.

Si te parás, te voy a dar un abrazo.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- Saludamos la presencia de los Senadores Reinaldo Gargano, Mariano Arana, Jorge Saravia y Julio Lara.

            Continuando con la parte oratoria, hará uso de la palabra el Edil de la Junta Departamental Dari Mendiondo.

 

SEÑOR MENDIONDO.- Buenas tardes a todas y a todos y, en particular, al homenajeado, don Ignacio “Nacho” Suárez.

En estas brevísimas palabras quiero sintetizar lo que decía mi antecesor, Pedro Rissotto. Estamos ante un hombre que ha hecho aportes extraordinarios a la cultura nacional y, en particular, a la historia, a nuestro Montevideo querido, a este Montevideo que tanto él como yo amamos, él siendo un hijo ilustrado de donde nace el sol de la patria, es decir, de Rocha, y yo habiendo nacido en el Norte salvaje y brutal, en la frontera Rivera‑Livramento.

            Aquí estamos encariñados con este Montevideo, con este Cabildo, con estas losas, con este patio, que tiene 271 años.

            Hace poco celebramos aquí los 200 años de la primera Junta de Gobierno de Montevideo y de América del Sur, celebrada el 21 de setiembre de 1808, y colocamos una cápsula del tiempo ‑con la presencia del Presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, y de los ex Presidentes doctores Jorge Batlle y Luis Alberto Lacalle‑ para que dentro de 200 años sea abierta y se tenga una imagen de lo que pensaban los niños de la escuela Portugal ‑ubicada en la Ciudad Vieja‑ de este Montevideo actual.

            Esto es historia, y Nacho es historia: historia de la patria nueva, historia de la patria vieja, historia de la cultura nacional.

            Solamente me cabe reflejar aquí parte de un poema: “Cuando me subo al mangrullo / ni pido ni doy consejos. / Y no es por mirar de arriba / sino para ver más lejos...”.

  Este es el abrazo que te damos todos los Ediles  de la Junta Departamental y este Cabildo, que es parte de la historia nacional.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- Han llegado numerosas adhesiones al homenaje a Ignacio Suárez: de Joventango; del representante nacional Javier Salsamendi; de la Secretaría de la Ministra de Educación y Cultura, María Simón; del Director de Cultura de la Intendencia de Rocha, Fernando Rótulo; y de Juan Chiruchi, Intendente de San José.

            Para continuar con la parte oratoria, invitamos a hacer uso de la palabra al señor Edil Fernando Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Voy a ser bastante breve, pero quiero que algunas cosas queden en actas, porque me parece importante este momento, sobre todo para “Nacho”.

            Quiero saludar a todos los presentes: a las autoridades de la Intendencia; al señor Presidente de la Junta Departamental de Montevideo; Ministros; ex Ministros; Senadores; Diputados; Ediles y Edilas de la Junta Departamental y, sobre todo, a los amigos de “Nacho”, personalidades de la cultura, del deporte, que hoy vinieron a acompañarlo. También quiero saludar a sus amigos de la Parva Domus, que vinieron a estar con él en este momento que debe ser de los momentos más lindos que puede tener un ciudadano de esta querida ciudad.

            Ignacio Suárez, poeta, docente, escritor, productor y periodista, nació en Rocha, pero vivió en Montevideo desde su adolescencia, donde comenzó una intensa actividad artística, cultural y comunicacional en televisión, radio, prensa y publicidad. Ha sido cronista y crítico literario, musical, teatral y cinematográfico. Ha conducido festivales, congresos y hasta debates públicos entre presidenciables, y ha entrevistado a protagonistas del más alto nivel nacional e internacional.

            Fue creador del movimiento Estudiantina Internacional, que nucleó durante cinco años consecutivos a miles de jóvenes a lo largo y ancho del país.

Fue el creador de varios éxitos televisivos. Recordamos su ya clásico “Un día en la vida de...” por Televisión Nacional de Uruguay, en el que entrevistara a grandes personalidades, con la calidez particular de un gran hombre.

            En el año 1972 editó poemas musicalizados e interpretados por Yamandú Palacios, desde un histórico trabajo denominado “Poeta al sur”. Algunos temas de ese LP, como “Los boliches”, “Poeta al sur” y María de las esquinas”, han sido grabados por artistas de la talla de Alfredo Zitarrosa y Mercedes Sosa.

            Ha compartido poemarios con importantes escritores nacionales y latinoamericanos. Publicó el libro “Casi Tango ‑ Poemas rotos”, y es autor de varios tangos, canciones y milongas.

Como docente ha dictado charlas y conferencias sobre temas relacionados con la cultura rioplatense y, especialmente, con la cultura uruguaya, montevideana. Han musicalizado sus poemas, entre otros artistas, Raúl “Ciruja” Montero, Julio Frade, Enrique Gómez, Edison Bordón, Omar Romano, Carlos Benavides, Juan José de Mello, Silvio Ortega, Enrique Rodríguez Viera y Daniel Queiroz, con quien compuso temas para obras teatrales.

            Su libro “Casi Tango ‑ Poemas rotos” rescata poéticamente sus vivencias de infancia campesina, comarcal, de pueblo chico, de ciudad del Interior, así como sus experiencias en las grandes ciudades del mundo: Buenos Aires, México, Madrid y Londres. Por ello, sus primeras canciones de proyección folclórica ceden paso a la desolación de la multitud en sus poemas urbanos.

            Yo creo que, por sobre todo, estamos ante uno de los referentes culturales de Montevideo; es un ícono de nuestra cultura. Muy merecido tiene este homenaje y la declaración de Ciudadano Ilustre por parte del señor Intendente Municipal, hoy representado por León Duter.

            A “Nacho” Suárez lo hemos visto comprometido con que el tango vuelva a imponerse en Montevideo. Esto lo quiero remarcar porque para nosotros el producto tango es muy importante. Trabajamos con él en lo que fue la “Semana de La Cumparsita”, en la conmemoración de sus 90 años, y realmente él siempre estuvo para darnos una mano y para tratar de volver a nuestras raíces rioplatenses.

A “Nacho” Suárez lo hemos visto siempre comprometido con la cultura, con el hacer; lo hemos visto actuar siempre con una gran humildad y hemos sentido la dulzura de sus palabras, que demuestran amor y devoción por las cosas nuestras.

            Muchas gracias, “Nacho”.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- Saludamos la presencia del Senador Víctor Vaillant.

            Invitamos a hacer uso de la palabra al señor Edil Marcelo Carrasco.

 

SEÑOR CARRASCO.- Muchas gracias.

            Hoy vamos a romper un poco el protocolo. No vamos a saludar ni a Senadores, ni a Ediles, ni a Diputados; vamos a saludar a todos los amigos de “Nacho”, porque eso es lo que nos une: hoy somos todos amigos de “Nacho”.

            Hablar de “Nacho” Suárez es recorrer parte de la historia de esta ciudad y reencontrarnos con las viejas musas que llenaron su alma y, a través de él, se reflejaron en nuestros espíritus. Hablar con “Nacho” es como hacer un interminable viaje por la poesía, por la historia, por la bohemia y por los mares de la sensibilidad.

            La ficha personal nos indica que Ignacio Suárez ‑poeta, docente, periodista, productor, emblema de nuestra cultura‑ nació en setiembre del ‘44. En su caminar por la vida ejerció muchos oficios, pero todos dentro del perímetro de la sensibilidad. Descubrió tempranamente la literatura y, especialmente, la poesía y el arte de la comunicación, que se convirtieron en el centro gravitacional de su vida.

Sus vivencias de la infancia, campesinas, atlánticas, comarcales ‑en La Barra, en Costa Azul, en La Paloma, en la histórica ciudad de Rocha‑, motivaron sus iniciales textos, así como sus primeras canciones de proyección folclórica.

Radicado ya en Montevideo, desde su adolescencia comenzó una intensa actividad artística, cultural y comunicacional, y se convirtió en un verdadero referente en estas áreas.

En los fermentales años de la década del ’60 ocupó importantes espacios en la prensa, en la radio, en la televisión, en la publicidad y en las relaciones públicas. Ha sido un notable cronista y crítico literario, musical, teatral y cinematográfico. Como decía el Edil Ripoll, ha conducido festivales, congresos y hasta debates políticos entre Presidentes, entrevistando a protagonistas del más alto nivel nacional e internacional.

            Haber vivido también en las grandes urbes como Madrid, Buenos Aires y Londres le ha dado una visión muy sensible de la peripecia del hombre actual, del siglo XXI, y ha enfrentado, claro está, las profundas desolaciones de la multitud y los supuestos valores del posmodernismo.

            Su obra tiene, para todos nosotros, el color esencial de la ciudad de Montevideo, que lo nombra como su poeta.

            Entre sus años más prolíficos están los de la década del ’70, en los que escribe poemas que dieron lugar a un trabajo discográfico, “Poeta al sur”; esos poemas fueron musicalizados e interpretados por el notable cantautor Yamandú Palacios. Algunos investigadores han coincidido en que ese LP ‑como se decía entonces‑ fue el punto de inflexión fundamental entre el movimiento popular uruguayo y el mundo del tango y de la milonga ciudadana.

            Alfredo Zitarrosa consideraba que esta obra había marcado un nuevo tiempo en el tratamiento de la poética urbana y, por ello, integró a su repertorio tres de sus temas. Así, se registraron “Los boliches”, “María de las esquinas” y “Poeta al sur”. Alfredo las cantó convencido de que eran verdaderos espejos de la sensibilidad ciudadana rioplatense de fines del siglo XX. Notables poesías, notables metáforas, un canto a la bohemia, deleite para nuestra sensibilidad...

            Por su vida y su trabajo pasaron grandes artistas que tuvieron y tienen que ver con su obra: Pepe Guerra, Alfredo Zitarrosa, Enrique Estrázulas, el maestro Ruben Lena, Yamandú Palacios, Washington Carrasco, Carlos Benavides, Raúl “Ciruja” Montero, Omar Romano, el “Hachero”, Mercedes Sosa, entre otros, por lo que podríamos seguir horas hablando de los amigos de Nacho...

            Es imposible sintetizar la vida de Ignacio Suárez y sus mil peripecias. Actualmente sigue produciendo nuevas letras, tangos, poemas, y sigue escribiendo sobre la vida. Ignacio es un imprescindible en esta ciudad y en el mundo en el que vivimos; tiene su lugar reservado y privilegiado entre las preferencias populares.

            Hoy, además de la producción literaria que está elaborando, es Director del Centro Cultural “Casa del Autor” de la Asociación Uruguaya de Autores, AGADU.

            Señor Presidente: como lo manifestáramos anteriormente, es muy difícil sintetizar la obra de un hombre polifacético como Ignacio Suárez, al cual nada de lo humano le es extraño, como excelente poeta que es. Pero me voy a tomar el atrevimiento de definirlo como hacemos en el barrio, en el boliche, más allá de sus notables condiciones de poeta, de comunicador y de periodista. El “Nacho” Suárez es, por sobre todas las cosas, un bruto tipo, un amigo de los de verdad, ese título reservado para esa especie de personas de las que hay pocas, pero que por suerte reconocimientos como éste nos demuestran que no están en extinción.

            ¡Vamo´arriba, “Nacho”!

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- Invitamos al Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Gastón Silva, a hacerle entrega de una bandeja a Ignacio Suárez.

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO (Gastón Silva).- Antes de darle esta bandeja a Ignacio Suárez, en nombre de la Junta Departamental de Montevideo, de sus Ediles y Edilas, queremos decirle que no todos los homenajeados tienen la obligación de sentirse tan importantes, pero el Parlamento de la Ciudad sí tiene la obligación de reconocer a aquellos hombres y a aquellas mujeres que han hecho de nuestra ciudad algo mejor, algo más lindo y algo más bello para vivir.

            En estos tiempos que corren, en los que todo es muy rápido y fugaz, en los que hoy ya es pasado, rescatar valores y poesías, sensibilidades y tiempos para pensar en el otro es de las cosas que queremos hacer, que queremos mantener, que queremos jerarquizar y darles un lugar singular en la vida de los montevideanos.

            Vos te merecés lo que te estamos entregando solamente porque has logrado sembrar para hoy cosechar.

            Muchísimas gracias.

           

(Se hace entrega de una bandeja)

(Se aplaude de pie)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- A continuación, invitamos a hacer uso de la palabra a Eduardo León Duter, Director de Promoción Cultural de la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

SEÑOR LEÓN DUTER.- Buenas tardes a todas y a todos los presentes que, como señalaba el Edil Marcelo Carrasco, somos y nos consideramos, con orgullo, los amigos de “Nacho”.

            Quería hacer referencia muy brevemente a tres aspectos.

En primer lugar, este es un acto de Gobierno en el que, a iniciativa de la Junta Departamental de Montevideo, el Parlamento de Montevideo, la Intendencia otorga una distinción a uno de sus ciudadanos.

            Muchos de los actos de Gobierno ‑la enorme mayoría‑ pasan sin trascendencia por la vida de los vecinos: algunos los ven como beneficiosos; otros, como molestos o como un perjuicio a pesar de que todos se hagan con el sentido de mejorar la vida de los montevideanos. Pero cuando un acto de Gobierno logra una adhesión tan amplia, tan variada, tan extensa en cuanto a la trayectoria de los aquí presentes, a la diversidad de actividades que llevan adelante, en cuanto a los compromisos que han desarrollado vinculados con la cultura, con la política, quiere decir que está plenamente justificado.

            No somos nosotros, en este caso, quienes nos sentimos orgullosos por hacerlo, sino que sentimos orgullo de representar lo que ustedes sienten y desean; por consiguiente, para nosotros es un enorme honor hacer entrega de esta medalla, de este reconocimiento.

            Por otra parte, quería decir brevemente que reconocemos en “Nacho” a alguien que es en esencia un comunicador ‑lo ha sido toda su vida‑, pero que además, a través de la comunicación, construye cultura. No todos los comunicadores le dan significado y sentido a la vida de una sociedad, y esa es la esencia de la cultura: dar sentido y significado, y eso “Nacho” lo ha hecho plenamente toda su vida a través de cada uno de sus actos. 

            Finalmente, también rescatamos ‑y creo que la mayor parte de ustedes lo ha podido testificar‑ al hombre de la noche que es capaz de encontrarse con cada uno de nosotros y reservar ese tiempo y ese espacio para el diálogo imprescindible que nos hace sentir cada vez más parte de un espacio, de una sociedad, de una actualidad, porque si nosotros no somos capaces de sentirlo, en un momento nuestra vida también pierde sentido.

            La medalla que te voy a entregar ahora dice: “La Intendencia Municipal de Montevideo al señor Ignacio Suárez. Noviembre 2008”.

Muchas gracias, “Nacho”.

 

(Se hace entrega al señor Ignacio Suárez de la medalla  que lo distingue como Ciudadano Ilustre de Montevideo)

(Se aplaude de pie)

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- Invitamos al señor Ignacio Suárez a hacer uso de la palabra.

 

SEÑOR SUÁREZ.- Mis amigos de todos los tiempos y de todos los años; mis amigos de la antes, de la durante y de la después; hermanos que la vida me dio; compañeros de la vida; amigos de sensibilidades parecidas; gente comprometida con este asunto de tratar de ser mejores en la medida en que podamos ayudar a que el mundo sea mejor después de nuestro paso: yo, como tantos otros, como tantos de ustedes, como tantos de nosotros los montevideanos, vengo del Interior. Y vine del Interior con esa fractura que todos sabemos que acontece en las familias, para tratar de encontrar un espacio mejor, por aquello que a través de una de las canciones mantenía siempre vigente y vivo nuestro Pablito Estramín, aquello de que tarde o temprano morimos en la Capital.

            Líber Falco, otro compañero de vida, decía que Montevideo era una especie de madre cruel. Para nosotros, los que venimos de afuera, pero también para los montevideanos, muchas veces ésta, nuestra ciudad, ha sido una madre cruel que priorizaba el mimo para aquel que venía de afuera y era dura con los que intentábamos hacer lo mejor desde adentro.

            Cada cara, cada rostro, cada gesto, cada ojo que miro es un pedazo de vida; es un pedazo de laburo en los medios de comunicación, desde aquellos tiempos en los que había que intentar convencer a los directores de los medios de que la cultura no era algo peligroso, riesgoso, incomprensible y, sobre todo, triste y aburrido, que eso era lo culturoso; que la cultura era maravillosamente alegre, que la cultura, como decía el maestro Ruben Lena, es lo que hace el hombre todos los días; que la cultura es Shakespeare y Cervantes ‑ni que hablar‑, pero también las tortas fritas cuando llueve; es respetar lo que éramos como nación, como comunidad, porque nosotros, los orientales, venimos de antes que los uruguayos.

            Muchas veces dijimos en la Parva, con nuestros hermanos que hoy nos acompañan, y en tantos otros lados, que estos tiempos de globalización nos hacen transitar por zonas de riesgo en las que no solamente es importante sentir como cercano lo lejano, sino que es sumamente riesgoso sentir como lejano lo cercano. Entonces, teníamos que estar desde los medios de comunicación intentando hablarle al vecino, al prójimo, al hermano, al compañero de enfrente…

            A propósito, y hablando de medios de comunicación ‑no puedo con mi condición‑, habría lamentado mucho obviar la presencia del Presidente de URSEC, el arquitecto Gral. (R) Jaime Igorra. Pido un aplauso también para él, así como para todos los hermanos y amigos que están acá, entre ellos el Senador Vaillant y su señora.

 

(Aplausos)

 

______Acepto este reconocimiento no por mí, ya que sé que realmente no lo merezco; lo valoro en la medida en que represento, quizá como una especie en extinción, a una generación, independientemente de lo cronológico, comprometida con el Uruguay porque lo queríamos.

Una vez le pregunté al maestro Testoni: “¿Ustedes no se sentían a la vuelta del mundo, como de pronto generaciones posteriores se sintieron?”. Y con la sencillez de los grandes me respondió: “¿Cómo nos íbamos a sentir a la vuelta del mundo si éramos los campeones del mundo?”.

            No necesitamos volver a ser los campeones del mundo, pero necesitamos no sentirnos los últimos orejones del tarro, porque no lo somos. Y creo que los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad en eso, aun más en este tiempo, porque antes era fácil: el enemigo aparentemente estaba enfrente. Ahora no sabemos muy bien dónde está, pero que está, está.

            Así que pienso que es importante la reafirmación de lo nuestro, de nuestros valores, de ser hijos de la escuela pública o, por lo menos, de la escuela vareliana ‑con aquel criterio de que la única manera de ser una República era ser republicanos, de que la única manera de sentir que hombres libres e iguales en sus posibilidades sólo se diferencian por sus talentos y sus virtudes surge de las primeras aulas escolares‑, para sentir que no estábamos en el mismo barco, unos remando y otros tomando el sol. Somos hijos de ese barco, somos hijos de ese país del que venimos. No queremos quedarnos con los ojos en la nuca. Pero ¡cuidado!: si no reafirmamos todos los días de dónde venimos, a lo mejor estamos colaborando con aquellos que no saben adónde van.

            Está representado aquí el Carnaval, está Carlitos, está la comunicación pasional ‑como no puede ser de otra manera‑ de mi querido Julio. Están el Carnaval, la poesía y el compromiso del “Pepe Veneno”. Están mis hermanos y mis maestros de las aulas y de los boliches; están mis hermanos y mis maestros de las calles de Montevideo y hasta de la institución que tengo el gusto de integrar, que es la Asociación General de Autores del Uruguay. Hay dos cosas absolutamente firmes en mi convencimiento: que mi hijo es hijo mío ‑no hay vuelta de hoja‑, y que voy a terminar en el panteón de AGADU. Pero entre esta jornada y esa otra, me comprometo, me comprometen a seguir apostando por la vida y a levantar sus banderas cada vez más alto.

 

(Aplausos)

 

______Hoy iba a estar acá, pero va a llegar mañana ‑porque no pudo llegar hoy‑ el poeta Horacio Ferrer. En el Festival Viva el Tango de hace unos años llovía mucho y tronaba, entonces Horacio esa noche dijo: “Son los virreyes, que están incómodos porque los atorrantes hemos tomado el Cabildo”.

 

(Aplausos)

 

______Hoy no truena, pero los virreyes están incómodos porque los atorrantes hemos tomado el Cabildo…

 

(Aplausos)

 

______...los soñadores, los que todavía creemos en las quimeras, en el hermano, en el compañero.

Mi padre, mi madre, mi hermanita, están en el corazón; por todos los compañeros que han quedado, que se nos fueron antes, que simplemente se nos adelantaron ‑el “Flaco”, Carlitos Molina, el “Flaco” Tabaré; todos‑ por ellos acepto este reconocimiento, porque soy parte de ellos y tengo la obligación de seguir peleando por lo que ellos pelearon, de seguir defendiendo lo que ellos defendieron, y de tener la ilusión y la esperanza que ellos tuvieron.

            El único estado de gracia al que podemos acceder es el agradecimiento. Les agradezco a mis compañeros de la Parva, a mis compañeros de la noche, al “Negro” Lescano, que en la presentación del libro manifestó una de sus grandes virtudes o talentos, que es la de ser “decidor” de versos camperos; a mis amigos, a todos ustedes, a los compañeros de la vida, a aquellos que me impulsaron para seguir vivo, oficio bastante difícil en jornadas como ésta.

            A todos les digo muchísimas gracias.

 

(Se aplaude de pie)                

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Alvariza).- Habiendo culminado el acto oficial, invitamos a hacer uso de la palabra al señor Jorge Milans, filósofo y vocero de la Parva Domus Magna Quies.

 

SEÑOR MILANS.- Señor Intendente de Montevideo; señores miembros de la Junta Departamental; autoridades nacionales; vecinas; vecinos y amigos: mucho y bueno ya se ha dicho y se dirá sobre Ignacio Suárez, a riesgo de que lo que se omita ‑como habitualmente ocurre‑ sea lo mejor de él. Pero entiendo que nos convoca hoy la diversidad de sus cosas buenas, fiel reflejo de las múltiples facetas en que ha expresado y expresa su arte, donde a nada de lo humano parece haber permanecido ajeno.

            Oriundo de Rocha, en su periplo por el mundo el don de la palabra ‑en sus más variadas formas‑ ha sido su instrumento puente en la construcción de solidarios y fraternales vínculos entre hombres de esta y otras comarcas. Seguramente, también como a todos los hombres de esta y de todas las épocas, en su periplo por la historia le hayan tocado buenos y malos tiempos que vivir. Hasta que un día, quizá misterioso y mágico como el de hoy, se topó con una República pequeñita, apenas visible y aun menos entendible. Y en esta utópica República, cuya única riqueza es la alegría, hizo una pausa, una de las pocas de su vida. No pasaron inadvertidas sus enormes cualidades y mejores intenciones: se las reconocieron otorgándole la ciudadanía.

            Luego, y al igual que hoy la ciudad de Montevideo lo distingue nombrándolo Ciudadano Ilustre, esa pequeñita República lo distingue con el título de Artista Parvense. Salvando las distancias ‑que en los corazones de los hombres no son tales‑, de aquí en más no se podrá omitir los muchos, merecidos y mejores méritos de Ignacio Suárez, Artista Parvense y Ciudadano Ilustre de Montevideo.

            Por todo ello, y en particular por lo que significa para nosotros, el más sincero y sentido agradecimiento a Montevideo, a sus autoridades y a su gente. Y a ti, querido “Nacho”, en nombre de la Junta de Gobierno y ciudadanía de la Parva Domus, nuestro sentido agradecimiento por permitirnos compartir este momento que honra tu fecundo, incansable y generoso trabajo.

 

(Se da por finalizada la parte oratoria)

(Es la hora 16:35)