ACTA
N° 1.413
En Montevideo, a los
dieciocho días del mes de setiembre de dos mil ocho, siendo la hora dieciséis y
quince minutos, celebró Sesión Extraordinaria la Junta Departamental de
Montevideo, en las instalaciones del Cabildo de Montevideo, bajo la
DON
GASTÓN SILVA, Presidente;
Secretaría de los señores:
Alejandro Sánchez, Secretario General y Hugo Ubilla, Secretario.
Con la asistencia de los
señores Ediles:
TITULARES
GARIN, GRACIELA AYESTARÁN,
TERESITA
LUJAN, LUIS ESTAVILLO,
EDMUNDO
VILLAMARIN, FABIAN TUTZÓ,
CARLOS
CALANDRA, MARIO RONDAN,
GLENDA
FERRER, PABLO SÁNCHEZ,
JAR
SCHIAVONE, JULIO FACCHINETTI,
ANGEL
CARRASCO, MARCELO OSTA,
GUSTAVO
MARTÍNEZ, LUIS CANTERO,
FITZGERALD
AGUIAR, SILVIA GLOODTDOFSKY,
ANIBAL
MACHADO, EDGARDO RIPOLL,
FERNANDO
MENDIONDO, DARI GRAFFIGNA,
DANIEL
WEISS, GABRIEL VIVIANO,
ALVARO
SUPLENTES
GONZÁLEZ, RAÚL BRUSCO, RAÚL
RISSOTTO, PEDRO VILLAR, GRACIELA
En uso de licencia los señores
Ediles: Susana Pereyra, Ruben Prieto
SEÑOR PRESIDENTE (Gastón
Silva).- Buenas tardes a todos y a todas quienes nos acompañan en la tarde de
hoy.
(Es la hora 16:15)
SESIÓN EXTRAORDINARIA
EN CONMEMORACIÓN DE LOS 200 AÑOS DEL CABILDO ABIERTO DE 1808.
(RES. 10.336).
______Estamos dando
cumplimiento a la resolución de celebrar una sesión extraordinaria con motivo
de la conmemoración de los 200 años del Cabildo Abierto de 1808.
Queremos saludar la presencia de las señoras y señores
Ediles; de los funcionarios de
Aquí, “En tan humilde local celebraron sus sesiones y
dictaron sus acuerdos, bandos, ordenanzas y pragmáticas los primitivos
cabildantes; desde él mantuvieron sus fueros, derechos y regalías, contra la
prepotencia de los comandantes militares primero y algunos gobernadores
después; ponían el precio a los comestibles, que expendían los comerciantes
minoristas, ordenaban la limpieza de las fuentes públicas, y recomendaban la
higiene de las calles y plazas; velaban por la conservación de la riqueza
ganadera; dirimían sus querellas sobre la pureza de la sangre; admitían en su
seno a los delegados indígenas para tratar con ellos la sumisión de la horda;
disponían la forma en que solemnizarse las grandes festividades como Corpus y
San Felipe, o el nacimiento de algún príncipe, o la jura de un nuevo monarca y
por último, en tan mezquino albergue ‑porque todavía carecían de sillas
para sentarse‑ abrían llenos de unción y respeto las epístolas del rey,
con quien el Cabildo de Montevideo se honraba en cartearse directamente”.
Este texto es del
historiador Orestes Araújo y creo que relata fielmente lo que fueron este lugar
y sus habitantes en los orígenes. Montevideo vivió un proceso fundacional que
fue desde 1726 hasta 1730, cuando se funda el primer Cabildo.
Los Cabildos eran ordinarios o extraordinarios; los
extraordinarios eran los que convocaban al pueblo y a la gente para decidir
cuestiones que tenían que ver con sus vidas o los que se convocaban frente a
algún acontecimiento importante. Esta es una sesión de
En 1808 se realizó un Cabildo Abierto que es importante ‑del
que estamos celebrando 200 años‑ porque ahí se creó
Esta Junta Departamental que nosotros integramos en la
actualidad tuvo sus orígenes entonces, en los Cabildos, organismos de honda
raigambre artiguista.
En el artículo 1º del Capítulo 3 del proyecto de
Constitución elaborado por José Gervasio Artigas se decía: “…por lo tanto los
Cabildos serán los verdaderos órganos de los pueblos y representantes de los
mismos”, y en el oficio al Cabildo del 21 de mayo de 1811, Artigas decía:
“...entre cuantas autoridades ha creado la política, no hay alguna más honrosa
que la de los Cabildos, pero tampoco hay alguna que denigre más a los hombres
de los que abusan de ella, o abandonen los deberes que les impone”.
Con estas brevísimas palabras damos apertura a la sesión
extraordinaria de
Muchísimas gracias.
(Aplausos)
______Le damos la palabra
al señor Secretario General para que dé lectura a un saludo recibido.
SEÑOR SECRETARIO GENERAL
(Alejandro Sánchez).- “Montevideo, 18 de setiembre de 2008.
“Señor Presidente de
“El Intendente Municipal de Montevideo, doctor Ricardo
Erhlich, le saluda y agradece la invitación que le enviaran con motivo de la
sesión extraordinaria conmemorando los 200 años del Primer Cabildo Abierto de
Montevideo y colocación de una cápsula del tiempo.
“Lamentablemente, no podré acompañarlos por compromisos
adquiridos con anterioridad.
“Saluda atentamente,
“Doctor Ricardo
Ehrlich.
“Intendente
Municipal de Montevideo”
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Para dar inicio a la parte oratoria, le damos la palabra a
SEÑOR AGUIAR.- Buenas
tardes a todas y a todos.
En primer lugar, quiero señalar que, como bien dijo el
Presidente, para nosotros es un día muy importante y, a su vez, que esta idea
fue fruto de un compañero, el Edil Dari Mendiondo, quien ‑en un principio
desde
La corona española, para poder gobernar y dominar a
América, implementó una serie de autoridades que eran elegidas en España y que
venían a América: el virrey, las capitanías generales y gobernaciones. Pero,
sin lugar a dudas, fueron los Cabildos ‑instalados en ciudades, villas y
pueblos‑ los que tuvieron gran trascendencia. Por un lado, debían dar
forma o estructura a la población ‑como lo hizo este‑, y a la vez
despertar el “espíritu cívico de sus habitantes”, cosa que no era menor en esos
momentos. Estaba vinculado cotidianamente a los problemas de la población ‑como
también lo estamos nosotros hoy‑; y así fue que el Cabildo creció en
importancia.
El gobierno de estas jurisdicciones se confiaba a los
españoles peninsulares, pero no todos los vecinos de la ciudad se transformaban
en cabildantes, porque no todos podían serlo; debían tener “casa poblada y
linaje conocido”. Esto dio lugar, en principio, a una incipiente “aristocracia
ciudadana” que, con el correr del tiempo, con los negocios y las
especulaciones, siguió en ascenso.
Si algo caracterizó a los Cabildos fue el carácter anual
del desempeño de sus integrantes, lo que permitió una mayor participación de
los vecinos. La condición social de sus integrantes y las características de
sus funciones los transformaron en un poder popular y democrático. Es en los
“Cabildos Abiertos” o públicos “donde una barandilla de madera color café
separaba el recinto de los cabildantes del resto de la sala, reservado para el
público cuando el Cabildo tenía esta característica, la de tratar asuntos
extraordinarios”. Estos Cabildos Abiertos se realizaban frente a problemas
graves, acontecimientos de trascendencia, y en ellos participaba un número
mayor de cabildantes, que junto con los titulares ampliaban la base y se
convertían en asambleas populares en las que el pueblo se veía reflejado. En
ciudades pequeñas, como lo era entonces Montevideo, los vecinos llegaban a
ocupar varios oficios capitulares, para “tratar cosas de utilidad a la ciudad”,
como también nosotros lo hacemos.
También eran ellos, como cabildantes, quienes elegían a
sus sucesores anualmente. Fue solamente en el primer gobierno artiguista cuando
se eligieron popularmente, como “Cabildo Gobernador de
El Cabildo Abierto del cual emanó la primera Junta de
Montevideo se enmarca en el inicio del fin del Montevideo colonial y en las
primeras manifestaciones que posteriormente gestaron el movimiento
independentista, aun cuando esta Junta Gubernativa no lo fue, dado que
seguiríamos siendo fieles al rey Fernando VII.
El 21 de setiembre de 1808, con motivo del vacío de poder
que generó en la península la invasión napoleónica, se creó
Ya en el día anterior “una manifestación popular que
había estado en el Fuerte (...) preguntaba en el patio a de Elío: ¿por qué
querían llevarlo a Buenos Aires? Y ante la respuesta: ‘Ignoro los motivos pero
si tengo delito quiero que me corten la cabeza en Montevideo’, irrumpiendo en gritos contra Michelena,
Liniers y Buenos Aires, salió de allí para el cabildo (…) donde, sintiendo
ahora los cabildantes, que rodeaban la casa profiriendo gritos hostiles, y
golpeando las puertas y ventanas previa deliberación, resolvieron preguntar la
razón de aquel tumulto, y el pueblo contestó: ‘queremos cabildo abierto’”. Esto
¿qué demuestra? Demuestra indudablemente una duda frente a las autoridades
constituidas y a sus resoluciones; porque lo que se iba a juzgar en ese Cabildo
era nada menos que la conducta de los virreyes del Plata, y se iba a solucionar
una gravísima situación de la colonia. Por otra parte, al aceptar esta
solicitud del pueblo, las autoridades admitían que estaban temerosas de asumir
solas la responsabilidad de las decisiones, cosa que tampoco es menor.
“En la noche la triunfante multitud ocupó las calles y a
las doce de la noche otra multitud, precedida de una banda de música, se
dirigió al Fuerte, con hachas encendidas los comerciantes, oficiales de la
guarnición y del pueblo vociferaban mueras a Michelena, Liniers traidor a
Buenos Aires, y vivas a nuestro gobernador”. Llenando el patio estallan en
aplausos al recibir al gobernador de Elío, en tanto algunos oficiales,
levantándolo en brazos, lo llevan al centro de la multitud, mientras se jura
morir antes que consentir que de Elío saliera de Montevideo.
Al día siguiente aparecieron en las esquinas carteles
manuscritos convocando al Cabildo a las 10 de la mañana “para sostener a de
Elío y guardarse del afrancesado”. El 21 de setiembre se instaló el Cabildo
Abierto. Los cabildantes se presentaron y convocaron al pueblo para que
eligieran sus Diputados. Por aclamación, 19 Diputados se incorporan a las
autoridades y demás reunidos en la asamblea.
Constituido el Cabildo con 59 vocales, y presidido por el
Gobernador de Elío, se abrieron las puertas y ventanas para que el pueblo
presenciara y acompañara el debate.
Orestes Araújo dice: “Absorto y en suspenso quedó el
pueblo en presencia de su propia obra (…) Aquella asamblea, que él mismo exigió
y formara, iba a resolver como soberana los asuntos que agitaban la colonia”.
Abierta la sesión, Liniers releva a de Elío por Michelena. Luego del debate se
concluye que no era voluntad del pueblo y que, por lo tanto, se debería “obedecer
pero no cumplir”. Continuaban los gritos del pueblo; la asamblea se puso de
pie; todos hablaban a la vez; la multitud, desde afuera, participaba del debate
a gritos. Se vuelve a abrir la sesión de la asamblea para elegirse una Junta de
Gobierno presidida por de Elío y conservar la oriental “en la debida obediencia
a su legítimo soberano don Fernando VII”. Esta resolución fue recibida con
aplausos del pueblo que esperaba afuera.
¿Por qué es importante este Cabildo Abierto? Porque juzga
por primera vez, desde América, la conducta del virrey Liniers; y el día 22,
reunidos todos en el Fuerte, se eligió
De acuerdo con Ana Frega, este Cabildo Abierto es un
escenario de gran incertidumbre.
1808 fue un año de incertidumbre por el temor a una nueva
expansión portuguesa ‑ante la llegada a Río de Janeiro de la familia real‑,
a una posible tercera invasión militar británica y a una profunda crisis del
imperio español. De ahí que los habitantes de Montevideo se vieran obligados a
actuar con una autonomía que jamás habían tenido, pero ‑yo acotaría‑
que muchas veces habían soñado.
Muchas gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Tiene la palabra el señor Edil
SEÑOR GLOODTDOFSKY.-
Presidente: le agradezco que me haya dado la palabra ‑lo adivinó, porque
no se la había solicitado‑; usted sabe que yo siempre estoy dispuesto.
Buenas tardes.
En las palabras que acabamos de escuchar hemos tenido una
reivindicación de aquellos días de 1808 que nosotros consideramos constituyen,
sin duda, un hito en el proceso que vivió en aquel momento
Este edificio, levantado en 1737 ‑cuya primera
construcción quedó en ruinas a los pocos años, fruto de los materiales
empleados, y que fue reconstruido en 1804, con el aporte de los presos, en
piedra sillar‑, este mismo edificio que construyó don Tomás Toribio y que
durante muchos años fue sede de la representación nacional, supo albergar
también otros episodios que, a nuestro juicio, pautaron ese proceso; proceso
que aquí se ubica en 1808, pero que nosotros situamos unos años antes.
Acá fue donde se desarrollo básicamente la actividad de
los ingleses durante el período que ocuparon Montevideo, en esa extraña
participación de fuerzas extranjeras que sembraron en este país ‑más allá
de la reivindicación monárquica que se hiciera en 1808‑ la verdadera idea
de libertad. Fue aquí que durante la invasión inglesa, reunidos en este mismo
edificio, el Cabildo ‑presidido por Joanicó‑, estuvieron a punto de
ser degollados por una soldadesca enfurecida. Fueron salvados por el capitán
Bowel, quien ingresa al edificio, detiene a los soldados y, recibiendo de parte
del Cabildo la espada y las insignias de justicia, las devuelve inmediatamente
para que vuelvan a su ubicación dentro del edificio. Dentro del edificio pone
guardia y da seguridad a los cabildantes.
Ese episodio, junto con el nacimiento del primer órgano
de prensa ‑“
Esos episodios fueron los que a continuación dieron lugar
a los de 1808 y a esas referencias al período artiguista que se hicieron acá.
Es interesante leer el diario de Francisco Acuña de
Figueroa porque relata día a día lo que pasaba dentro de Montevideo durante el
sitio, y la alegría que despertó en los godos cuando Artigas se retira del
sitio, sabiendo que Rondeau no podría quizá contener las fuerzas de los monárquicos
dentro de Montevideo.
Aquí, en este mismo edificio, fue donde
Esta fecha que nos reúne, señor Presiente, es muy
importante, al igual que la interesante idea de plantar una cápsula donde no
solamente recordemos lo que pasó, porque el pasado es importante, pero, como
decía Batlle y Ordóñez, lo importante está en el porvenir. Nuestro mensaje y
nuestro compromiso están con aquellos que algún día lean las palabras que aquí
hemos pronunciado.
Sentimos que a casi 130 años de la oración más importante
que ha tenido
Dice así: “Todo acabó… Ya el mundo / Firme al novel
batallador escucha / Dictar sus leyes y escribir su historia, / Y al solio de
los pueblos lo levanta / Que, aun cubierto de polvo de la lucha, / Trepa el
guerrero con serena planta. / La patria redención ya consumada, / Exige el
culto de sus hijos fieles, / En el altar del alma conservada. / Tú, a la sombra
feliz de tus laureles, / Patria, patria adorada, / En tu tranquila tarde del
presente, / De tus santos recuerdos al arrullo, / Duerme ese sueño de los
pueblos grandes, / De paz y noble orgullo. / Rompa tu arado de la madre tierra
/ El seno en que rebosa / La mies temprana en la dorada espiga, / Y la siega
abundosa / Corone del labriego la fatiga. / Cante el yunque los salmos del
trabajo; / Muerda el cincel el alma de la roca, / Del arte inoculándole el
aliento; / Y, en el riel de la idea electrizado, / Muera el espacio y vibre el
pensamiento. / En las viriles arpas de tus bardos / Palpiten las paternas
tradiciones, / Y despierten las tumbas a sus muertos, / A escuchar el honor de
las canciones. / Y siempre piensa en que tu heroico suelo / No mide un palmo que
valor no emane; / Pisas tumbas de héroes… / ¡Ay del que las profane! / Protege,
¡oh Dios! La tumba de los libres; / Protege a nuestra patria independiente, /
Que inclina a Ti tan sólo, / Sólo ante Ti la coronada frente”. Juan Zorrilla de
San Martín, “
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Tiene la palabra el Edil Dari Mendiondo.
SEÑOR MENDIONDO.- Buenas
tardes, estimados colegas Ediles, autoridades de
Es realmente emocionante celebrar en esta sala magna el
bicentenario de la instalación del primer Cabildo Abierto, que en Montevideo
generó
En esta sala está el escudo, del que aprendimos en la
escuela lo que simbolizan las figuras que contiene: el sol, símbolo de la
naturaleza siempre viva, enérgica y soberana; el cerro de Montevideo, símbolo
de la independencia y la soberanía; el caballo, símbolo de la libertad; la
balanza, símbolo de la igualdad, y el ganado, símbolo de la abundancia de los
bienes materiales. ¡Qué contenido tan profundo tiene nuestro escudo nacional!
Le unimos los colores de la bandera, el color del cielo, el sol ‑que es
significativo en su expresión‑, la bandera tricolor de Artigas y la
bandera tricolor de los Treinta y Tres Orientales, que también tiene una
inspiración: son las barricadas de
El surgimiento de esta Junta de Gobierno en 1808, tal
como ha sido dicho aquí por los oradores anteriores, no es un rayo en el cielo
sereno; es producto de una acumulación de elementos sociales y políticos
concretos que se abren paso y cuyo tiro o estampido inicial estuvo en
Esa Revolución Norteamericana que inspiró a Artigas, que
inspiró a Varela, que inspiró a los prohombres de nuestra patria, también
estaba haciendo su trabajo en el año 1808, cuando aquí, en el Uruguay, en
Montevideo, se toma esa decisión.
Como se ha dicho, las invasiones inglesas nos trajeron
las guerras napoleónicas al Río de
Por lo tanto, 1808 no fue un rayo en el cielo, fue una
acumulación de cosas. Aquí se ha hablado de las Invasiones Inglesas y de un
Cabildo Abierto, pero en 1806 hubo un Cabildo en el cual se exigía la defensa
del comercio en el Puerto de Montevideo en disputa con el Puerto de Buenos
Aires; es decir, había intereses propios, nativos, locales, que incitaban a
defender esas posturas. Con la crisis que se produjo en España por la
declaración de las Juntas que defendían a Fernando VII, surge aquí una Junta inspirada
en el españolismo. Pero sin embargo le pasó como a Mario, que en Roma dio la
idea de sustituir al pueblo armado y poner ejércitos, cuyo mayor ejemplo fue
Cincinato, que abandonó el arado y se armó para ir a defender Roma con los
campesinos. Ese ejército profesional que formó Mario degeneró y se transformó
en un imperio que durante mil años dominó el mundo.
¿Qué cantidad de gente, cuántos habitantes tenía
Montevideo en el año 1800? En toda su jurisdicción tenía 15.250 habitantes, de
los cuales 32% eran negros. En 1811 los negros totalizaban un 34% de la
población de Montevideo.
En 1729 se
produjo el Primer Cabildo en la casa de Gronardo, y en el año 1737 ‑como
bien decía el Edil Gloodtdofsky‑ se trasladó para acá. Con construcciones
muy primitivas se fue afirmando aquí la edificación de lo que fue gobierno,
administración, administración de justicia y policía, con dos pilares que
compartía el gobierno español: por un lado el Gobernador, que era el encargado
de la defensa, y por otro lado el gobierno político, que era el Cabildo. El
Cabildo, como bien dijera
Aquí les estoy
mostrando fotos del Cabildo, de esta casa, en 1737 y en 1743. Hoy estamos
celebrando los 200 años de
Es decir que venían los extranjeros y quedaban encantados con lo que era
Montevideo, con su paisaje y, en particular, con su gente. Tengámoslos en
cuenta, porque queremos que los extranjeros que sigan viniendo al Uruguay se
sientan cómodos en nuestra patria y particularmente en esto que es Montevideo.
Finalizo, señor
Presidente.
Tenemos el tiempo acotado, pero sí podemos manifestarle las palabras de
Bartolomé Mitre, ese insigne argentino que supo escribir sobre el Cabildo
Abierto y
“El Cabildo resume, por excelencia, el interés social, cuida de la
sociedad en sus relaciones externas, como de su vida interior. Compone así un
concepto de Estado francamente intervencionista en el cual el lucro no favorece
sino a la comunidad. La relativa pequeñez colectiva permite esas modalidades
características. Las tierras y ganados realengos pueden pertenecer al Cabildo,
en beneficio del pueblo.”
¿Qué les parece, señores de
Entonces, quisiera expresar que, al decir de Mitre, éste fue el primer
Cabildo que abrió una ruta en el continente americano. Es hoy un día hermoso,
soleado, pero mucho más hermoso en nuestra conciencia.
Y podemos terminar con el llamado que hacían a los vecinos para asistir
al Cabildo: “¡Convocaos, ciudadanos, que hay Cabildo abierto y habrá
decisiones!”.
Gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Tiene la palabra
SEÑORA RONDÁN.- Buenas
tardes, señor Prosecretario General de
En primer lugar quiero agradecer el apoyo del Edil Dante
Nieves, que me acercó un material, y en segundo lugar la generosidad de mis
compañeros de bancada por haberme permitido hacer uso de la palabra en el día
de hoy.
Hay gente que
piensa que las paredes, los muebles y los ornamentos son objetos inanimados.
Puede ser que sí, pero a la vez son testigos de los hechos. Y hoy nosotros y
nosotras, parlamentarios de la ciudad de Montevideo, estamos en este lugar que,
además de histórico, fundamentalmente deberíamos considerarlo sagrado para
todos y todas, los montevideanos y las montevideanas, los uruguayos y las
uruguayas, porque es precisamente aquí donde nacen los parlamentos. Es en este
lugar donde tienen origen los Parlamentos.
Como es muy poco
el tiempo y hubo referencias históricas ‑especialmente, las de
Aquí, en esta
Sala, Lucas Obes ‑si bien refiriéndose a lo que en ese momento se
defendía, que no era otra cosa que el derecho a ser españoles y no a ser
orientales‑ maneja por primera vez el concepto de patria, y eso,
compañeros Ediles, no es poca cosa. Por primera vez acá se habla del concepto
de patria. Yo no voy a leer todo el texto, sino simplemente algunas cositas.
Transcurría el
año 1807. Dice así: “(...) el vecindario concurrió al Cabildo expresando su
confianza en el gobernador y enviando a Liniers un oficio ‑calificado por
éste de escandaloso‑ en el que decía que iba a tomar como desaires al
pueblo los inferidos al Gobernador” ‑como verán, los montevideanos hemos
sido siempre medio escandalosos y transgresores, por suerte‑ “y en otro
expresaba: ‘Las Juntas populares cuando sólo son dirigidas a representar, pedir
y suplicar con veneración lo conveniente a la seguridad de
Dice más adelante
el historiador: “La fundamentación doctrinaria de
Hay algo que no
puedo dejar de señalar, especialmente porque va a quedar en esa cápsula del
tiempo: que en ese momento, queridos compañeros y compañeras, en ese Cabildo no
había mujeres. Y eso era natural, porque las mujeres, como la historia lo
dictó, estaban ocupadas en otras cosas. Pero ¡cuidado! En otras cosas, pero
detrás de las cosas; en ese momento, detrás de las cosas. Y por eso es que quiero que hoy, 200 años
después, quede constancia en esta cápsula del tiempo de que muchas mujeres, no
sólo las que tenemos el privilegio de haber sido elegidas Edilas, de ocupar
cargos relevantes en el Municipio de Montevideo o las que trabajan en los
Concejos Vecinales y en las Juntas Locales ‑que no son otra cosa que parte
del Gobierno de Montevideo‑, sino también las mujeres anónimas, día a día
construyen este Montevideo que todos los días todos y todas pretendemos que sea
mejor. Hoy, 200 años después, aquí hay mujeres que hacen sentir su voz, que
luchan por sus derechos, quizá por esos derechos que estaban en el corazón de
la “china” Ciriaca, de Manuelita Oribe, de Bernardina Fragoso, de Ana
Monterroso y de muchas otras a las que, lamentablemente, hasta su nombre la
historia borró. Desde hace un tiempo ya no se puede borrar el nombre de las
mujeres en la historia.
Es muy difícil en
poco tiempo hacer referencia a hechos tan importantes que se han dado entre
estas paredes. En primer lugar, tendríamos que volver no a la veneración que a
los símbolos patrios se nos hizo hacer en la dictadura ‑eso era una forma
de yugo, de sujeción‑, pero sí a venerar los lugares que para nosotros
tienen que ser sagrados porque son de donde partió la libertad de nuestros
pueblos, libertad que nunca más podemos permitir que se nos quite, bajo ningún
concepto y de ninguna de las maneras posibles. ¡Libres e independientes por
siempre!
En segundo lugar,
creo que también como parlamentarios debemos recordar una frase de Artigas en
una de esas asambleas: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra
presencia soberana”. Ningún legislador, ni nacional ni departamental, se puede
olvidar de que la soberanía únicamente radica en el pueblo y no en los cargos,
que son nada más que transitorios.
¡Que vivan los
cabildantes de 1808! ¡Que vivan los ciudadanos de aquella época y aquellos que
no podían ser ciudadanos ‑como muy bien lo dijo
Muchísimas
gracias, señor Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Gracias a usted, señora Edila.
Tiene la palabra
el señor Edil Fernando Ripoll.
SEÑOR RIPOLL.- Muchas
gracias, señor Presidente.
Verdaderamente, es un honor hablar hoy, a tan sólo tres
días de cumplirse 200 años de que se celebrara esa gran reunión de vecinos, de
cabildantes, que al otro día se llamó “Primera Junta de Gobierno de Montevideo”.
Quiero hacer algunas citas de la historia, pero primero
voy a saludar la presencia de las autoridades municipales, del Prosecretario de
Quiero hacer una precisión, si usted me permite, que es
como una pequeña propuesta: me gustaría que se recogieran en la versión
taquigráfica los nombres de las autoridades y de todos los Ediles y Edilas,
para que dentro de 200 años se sepa también quiénes estuvieron presentes en
esta instancia, en esta sesión extraordinaria de
El Edil Mendiondo,
Al quedar acotada la jurisdicción del Virrey Liniers en
el territorio ocupado por los ingleses, entró a desempeñar la gobernación de
Montevideo el Coronel Francisco Javier de Elío, en reemplazo de Ruiz Huidobro,
quien fue enviado a Inglaterra como prisionero de guerra a raíz de la caída de
la ciudad. El nuevo Gobernador se encauzó en los actos de las corrientes de
independencia con que los acontecimientos venían empujando al pueblo uruguayo.
Inició la lucha con el envío de su renuncia al Virrey; él sabía que con esa actitud
afirmaba su autoridad en vez de exponerla a una derrota, porque tenía de su
lado al Cabildo y al pueblo.
Y no se engañaba:
el Cabildo de Montevideo se dirigió a Liniers pidiéndole que no aceptase la
renuncia de de Elío. “Nuestra seguridad” ‑decía el Cabildo en su oficio‑
“pende del valor, actividad y celo del que nos manda.
“Las Juntas populares” ‑decía el Cabildo‑
“cuando son dirigidas a representar, pedir y suplicar con veneración lo
conveniente a la seguridad de la patria; cuando en ellas se descubre que en el
corazón del pueblo no hay más que amor a su monarca, y por él a sus
magistrados, lejos de ser perjudiciales, considera el Cabildo que son
convenientes y deben agradecerse.”
Liniers resolvió su destitución, nombrando en su
reemplazo al Capitán de Navío don Juan Ángel Michelena. Éste llegó el 20 de
setiembre en la sumaca Belén, trayendo los despachos que lo acreditaban
Gobernador Interino de la plaza en sustitución de de Elío, órdenes reservadas
para prenderlo, así como también oficios para los Jefes de Guarnición.
Michelena se
presentó al Cabildo y cuando éste se ocupaba de imponerse de los despachos, se
agolpó el pueblo en tumulto a las puertas y ventanas de la casa consistorial,
oponiéndose a la deposición de de Elío y pidiendo Cabildo Abierto. La conmoción
subía de punto y el Cabildo accedió a la demanda del pueblo; resolvió que al
siguiente día hubiese Cabildo Abierto. La noche pasó en agitación; la
efervescencia popular creció, y temiendo Michelena por su persona, fugó en la
madrugada por la playa de
Liniers no podía conformarse con la actitud que había
asumido Montevideo, llamándose a Gobierno independiente de su autoridad, y
trató por todos los medios a su alcance de hostilizarle, al mismo tiempo que su
edecán, don Hilarión Quintana, en el bergantín Liniers, desechaba
comunicaciones para España y establecía cruceros en el río para apoderarse del
buque que conducía a Guerra a la península.
En este marco de disidencias en el que incide de manera
inexorable la guerra europea, separando a Liniers ‑de origen francés‑
de de Elío ‑quien era de origen español‑, se celebra el 21 de
setiembre de 1808 el Cabildo Abierto, punto de partida de nuestra
independencia. Si será importante esta fecha: fue el primer hito a nivel
parlamentario de las Américas y, sobre todo, de nuestro querido Uruguay. Esta
Junta Departamental en sus orígenes existió antes que el Parlamento, ¡si será
importante!
El pueblo de Montevideo se congregaba en la plaza, aquí
abajo, y elegía a sus hombres más importantes para que concurrieran a las
deliberaciones y resoluciones del Cabildo.
Señor Presidente: nuestros representantes pertenecen a
esa estirpe de recios varones que tienen el mando de la historia, que surgieron
como un símbolo de la voluntad indomable de una muchedumbre que sentía latir el
sentimiento de la patria pero que carecía de mentores, de ejércitos; era gente
de campaña en cuyas manos leñosas se grabaron las fatigas de las grandes
jornadas en la que sirvieron a la patria con decisión ejemplar. Eran caudillos
como Artigas, quien al inaugurarse
José Gervasio Artigas, nuestro gran prócer, nos consignó
una de las definiciones más valiosas de lo que significa la libertad y la
igualdad, definición a la cual hoy aludía
“Ciudadanos: los pueblos deben ser libres. Ese carácter
debe ser su único objeto, y formar el motivo de su celo. Por desgracia va a
contar tres años nuestra revolución, y aún falta una salvaguardia general al
derecho popular. Estamos aún bajo la fe de los hombres y no aparecen las
seguridades del contrato”.
¡Así se hizo la patria! Nuestras épicas hazañas tienen
como resultado la democracia, la libertad, la independencia, conseguidas desde
el pueblo y su participación; hazañas dirigidas por hombres elegidos
directamente por las masas sin injerencia del poder oficial, los cuales se
convirtieron en el brazo y en el órgano directo del pueblo, en la expresión y
en el símbolo del mismo.
Por eso, yo quiero simplemente decir que hace diez años ‑y
esto es una disquisición interna que me permitirán los señores integrantes de
otros partidos políticos‑ tengo registrada una agrupación que se llama
Cabildo Nacionalista de Montevideo. Con mucho orgullo hoy puedo decir que ojalá
dure 200 años más, para que todos la
puedan ver.
Quiero dar un mensaje muy sucinto hacia el futuro. Hace
200 años existían las plumas para anotar, no había computadoras, y los señores
legisladores hacían un esfuerzo mucho más grande por entenderse en favor de
todos nosotros. No teníamos las buenas condiciones que hoy tenemos. Quizá
dentro de 200 años otra sea la realidad; otro sea el nivel de vida de los
montevideanos, de los uruguayos. Yo quiero que dentro de 200 años exista un
órgano que se llame Junta Departamental ‑o como sea‑, un órgano
representativo, republicano, electo por el pueblo y que marque el rumbo de la
independencia como otrora lo hicieron los cabildantes en 1808.
Muchas gracias, señor Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Tiene la palabra el Edil Fitzgerald Cantero.
SEÑOR CANTERO.- Gracias,
señor Presidente.
Muy buenas tardes a todos.
Soy una persona a la cual le gusta hablar más del futuro
que del pasado; hacer ejercicios prospectivos; idear desde el hoy el Uruguay
del 2030, en el cual festejaremos el bicentenario de nuestra república. Por
ello, imaginemos Montevideo dentro de 200 años, cuando se celebren los 400 del
primer Cabildo Abierto. Es inimaginable hoy saber cómo serán los espacios
públicos, el transporte, las estructuras edilicias, las vías de tránsito.
El ejercicio que sí podemos hacer es el de cómo queremos
que sea esta ciudad capital. Éste, más que producto de la imaginación, será
producto de los sueños y deberá tener tantos elementos subjetivos como los que
nos atrevamos a ser capaces de soñar. Ese ejercicio es el que invito a
desarrollar.
En lo personal, aspiro a que cuando en el 2208 se
pregunte en el mundo a qué se le llamó calentamiento global haya que ir a los
libros de historia para averiguarlo. Sueño con que cuando se desarrolle esa
celebración los asentamientos irregulares formen parte de la arqueología de la
demografía vernácula.
Ojalá que en ese 2208 quienes nos sucedan vean como
antiquísimo el pulular de carros tirados por caballos y personas. Esto
significará que la capital resolvió los problemas de la basura, que los niños y
los adultos no trabajarán en ella y que no habrá animales castigados.
Ojalá sea una ciudad que crezca en población y no que la
pierda a favor de algunos departamentos del Interior o, lo que es peor, a favor
de algunos países que brindan las oportunidades que aquí no generamos.
Dentro de 200 años, cuando alguien se entregue a la
lectura de estas palabras, espero que comprenda que su obligación es dejar el
mundo, el país, la ciudad y el pedacito de tierra en el que habita mucho mejor
de lo que lo encontró.
El ejercicio de soñar despiertos es sano porque nos
motiva a batallar arduamente para que los sueños se cumplan. Debemos, entonces,
soñar con una sociedad de igualdad, pero de igualdad hacia arriba, sin
diferencias ostensibles y sin una brecha entre ricos y pobres, con una sociedad
en la que la clase media sea, si no la única, la más importante. Con ello se
estará garantizando la felicidad de las personas y la estabilidad de
Y ese sueño, para que no se convierta en quimera, debe
estar acompañado por la labor, sin pausa. Así, parafraseando al mejor
Presidente que ha conocido este país, don José Batlle y Ordóñez, estaremos
realizando la obra del presente y asegurando la obra del porvenir.
A 200 años del primer Cabildo Abierto tenemos el desafío
histórico de hacer de Montevideo una capital cada vez mejor, cada vez más
linda, por encima de colores e ideologías... Una capital cada vez mejor, cada
vez más linda, por encima de colores e ideologías...
Aspiro, desde lo más profundo de mi ser, a que sigan
siendo los hombres y mujeres lo más importante sobre
Esa es parte de la tarea que nos queda por delante. Si
dentro de 200 años quienes juzguen nuestro accionar sienten que hicimos algo ‑por
poco que sea‑ para mejorar sus condiciones de vida, habrá valido la pena
vivir. Hoy, en setiembre de 2008, seguimos luchando para alcanzar ese éxito, de
modo que, cuando nos toque partir, nuestro paso por este lugar del mundo haya
sido útil.
Muchas gracias, Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- Para finalizar con la parte oratoria, le damos la palabra al Edil
Pablo Ferrer.
SEÑOR FERRER.- Muchas
gracias, señor Presidente.
A esta altura del desarrollo de esta actividad, tras
cerca de una hora y veinte de intervenciones, finalizar con la parte oratoria
tiene varios riesgos. Uno es ser terriblemente tedioso para quienes hace una
hora y veinte minutos que están deseando que esto finalice, y otro es ser
terriblemente reiterativo de las cosas que se han planteado antes; trataremos
de evitar caer en ambos errores.
Nosotros queremos, sí, centrarnos en la recordación de lo
que fue el 21 de setiembre de 1808, no quedarnos en el episodio sino
enmarcarnos en lo que fue el proceso histórico, en un contexto mundial de
cambios, de cambios de era ‑como lo caracterizara el historiador
británico Eric Hobsbawm‑, del cambio de la era del imperio a la era del
capitalismo. Estas categorías sin duda son válidas particularmente para los
países centrales, para los países europeos y muy especialmente para Gran
Bretaña y para Inglaterra, pero tienen algunos matices en los territorios
dependientes, en los territorios periféricos del orbe, como era el nuestro,
como sigue siendo el nuestro. De todas maneras, ese cambio de era nos impacta.
Ese pasaje de los imperios a los capitalismos ‑con la convivencia entre
ellos, con los capitalismos que surgen dentro de los imperios‑, que
comienza a desatar nuevas fuerzas, nuevos fenómenos ‑que se traducen en
la revolución independentista en los Estados Unidos y en
Hubo un momento en el que la libertad económica marcó un
fuerte mojón con la presencia por estas tierras en particular de los ingleses.
Hace un par de años se realizaba la conmemoración de los 200 años de las
Invasiones Inglesas, y es bien de justicia hacerlo. Pero no sólo fue la
libertad económica: también fue la
libertad política. A eso también se suma el concepto de la igualdad política:
el ser “igualmente españoles” que los españoles de
Pero, en
particular en 1808 y en el marco del contexto histórico de los conflictos entre
los imperios que surgían con un vigor capitalista, entre los imperios que eran
monarquías ‑en algunos casos, monarquías absolutas, y en otros, con
avances en términos de monarquías republicanas‑, se da una crisis
monárquica y de poder en el imperio español.
Allí aparece con
inusitada fuerza un concepto que, si bien puede tener algún antecedente en los
procesos independentistas de Estados Unidos y en
Nosotros, señor Presidente, para quienes esta instancia
también es política, queremos hablar de la necesidad de que la historiografía
nacional tenga una revisión crítica de lo que es su tradición ‑esto ya lo
hemos dicho también en ocasión de referirnos a las Invasiones Inglesas‑,
y que su mirada se retrotraiga algunos años. Decimos esto porque estamos
convencidos de que, en particular, en todo lo que es la etapa previa a lo que
se conoce como el período artiguista, existen en nuestra historia nacional las
más fuertes raíces de la construcción de la nacionalidad, la construcción de la
nación o la construcción de la fraternidad oriental, como le quieran decir.
Por eso, recordar estos mojones que se enmarcan en la
recordación del bicentenario ‑y que nos llevarán sin duda a cada uno de
los bicentenarios: al bicentenario del ‘30, al bicentenario del ‘51, y no
quiero pasar por alto el del ‘25 porque si no lo menciono voy a tener una
reivindicación político-partidaria‑ nos obligan a buscar la
reconstrucción permanente de nuestra historia y de nuestras raíces como nación,
para lograr lo que nos decía el Edil Fitzgerald Cantero: superar algunas cosas
que aún hoy, a 200 años de estos procesos, no hemos podido superar.
Yo tengo el convencimiento, entonces, señor Presidente,
de que ir incluso más atrás de lo que hemos llegado en la historiografía
nacional y buscar en estos períodos, en definitiva, el inicio de lo que es un
sentimiento nacional, de lo que es una identidad nacional ‑que se expresa
en concreto en la fecha que hoy conmemoramos, en un autogobierno propio como
primera expresión en Iberoamérica‑, nos permitirá superar algunas de las
dificultades y barreras con que cotidianamente nos encontramos a la hora de
construir, entre todos, ese futuro, ese sueño que compartimos con el Edil
Fitzgerald Cantero.
Muchas gracias, señor Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (G.
Silva).- La entrega de las medallas y lo relativo a la cápsula del tiempo se
hará en el correr de estos días.
Los integrantes
de
Muchísimas gracias.
Se levanta la sesión.
(Es la hora 17:30)
Nómina
de funcionarios del Servicio de Actas, Servicios
Auxiliares, Unidad de Relaciones Públicas y Prensa y Departamento de Taquígrafos, que prestaron
funciones en la sesión extraordinaria de la Junta Departamental de Montevideo
el día 18 de setiembre de 2008 en homenaje al Cabildo Abierto de 1808:
Servicio de
Actas
Graciela, Cova
Móttola
Servicios Auxiliares
Aguilar, Silvia
Manquis, María Elisa
(becaria)
Unidad de Relaciones
Públicas y Prensa
Santoro, Gladys
Pecoy, Carlos
Marino, María del Lujan
Alvariza, Rodrigo
Rodríguez, María Eugenia
Departamento de
Taquígrafos
Bauzá, Alejandra
Artecona, Roxana
Bagnasco, Analía
Busakre, Irene
Buschiazzo, Helen
Calvo, Alejandra
Daguerre, Beatriz
García, Adrián
García, Marcelo
Lanza, Orestes
Pena, Gabriela
Petrides, Mónica
Romero, Marisa
Santos, Alejandra
Talento, Aníbal
Talento, Carolina
Zamora, Leonor