ACTO DE HOMENAJE POR EL 75º ANIVERSARIO DE ANDEBU

Celebrado el 21 de julio de 2008

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Buenas tardes a todos y a todas.

Estamos reunidos en Sala de Sesiones para celebrar un acto de homenaje por el 75º aniversario de la Asociación Nacional de Broadcasters del Uruguay, ANDEBU.

 

(Es la hora 16:25)

 

______En primer lugar, vamos a dar lectura a la larga lista de visitantes que honran nuestra Casa en el día de hoy. De ANDEBU están el doctor Rafael Inchausti, Presidente; el doctor Gustavo Cersósimo, Secretario; el contador Andrés Ham, Tesorero; el señor Enrique Lamaison, Vicepresidente; los señores Pedro Abuchalja, Omar sosa, Gustavo Sarquis, Horacio Abadie, Carlos Monestier, la licenciada Carmen Gelpi, el ingeniero Néstor Criscio, los señores Diego García, Alejandro Beisso, el escribano Eduardo Ferrari, el doctor Juan Andrés Lerena, la doctora Ana Silva, las señoras Adriana Fernández y Nora Porro, y el señor Heber Camargo.

            También nos acompañan autoridades de AIR, que es la Asociación Internacional de Radiodifusión. Vale la pena reseñar que los uruguayos tuvieron mucho que ver en el origen de esta asociación. Nos acompañan el doctor Héctor Oscar Amengual, Director General; el licenciado Santiago del Pino, Director de la Oficina Central; y la profesora Cecilia Capurro, Asistente del Director General.

            Nos visitan, además, hermanos de El Salvador, de Chile, de Argentina y de Brasil. Están con nosotros el señor Luis Pardo Sainz, Presidente de la AIR; el doctor Paulo Tonet, de ABERT; el doctor Alberto Veiga, Presidente de ARPA; el doctor Alexandre Jobim, de ABERT; el doctor Daniel Pimentel, Presidente de ABERT; la licenciada Ana María Urrutia, Presidenta del Comité de Libertad de Expresión; el doctor Edmundo Rébora y el doctor Luis Tarsitano.

            A todos, la más cálida bienvenida; siéntanse como en su casa en este Parlamento de Montevideo.

            Vamos a leer una nota que envía el señor Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich. Dice así: “Montevideo, 17 de julio de 2008.

“Sres. de la Junta Departamental de Montevideo.

“Presente.

“De mi mayor consideración:

            “He recibido con mucho agrado la invitación que me cursaron para compartir con ustedes el acto de homenaje por el 75º Aniversario de la Asociación Nacional de los Broadcasters Uruguayos (ANDEBU).

            “Lamentablemente compromisos asumidos con anterioridad me impiden acompañarlos en tal especial ocasión. Quiero hacerles llegar entonces un saludo y mis felicitaciones por la organización de dicho acontecimiento.

            “Sin otro particular saluda a Ustedes atentamente,

            “Ricardo Ehrlich

            “Intendente de Montevideo”.

            Vamos también a señalar que este acto de homenaje es una iniciativa presentada por el señor Edil Leonel Viera en la Comisión de Nomenclatura, iniciativa que naturalmente fue apoyada por la unanimidad de sus integrantes; posteriormente también fue apoyada por la unanimidad de este Cuerpo.

            Ayer participamos en la inauguración de un espacio dedicado a la libertad de expresión, que va a ser engalanado por una escultura importante. En esos momentos nos referíamos a los temas que hacen a las libertades fundamentales porque, en definitiva, la defensa de estas libertades es el combate que debemos dar todos los días; como decía Bertolt Brecht, la fiera que parió la inmundicia aún está preñada. Con esto se refería a los regímenes totalitarios que azotaban a Europa en la segunda mitad del siglo XX; históricamente, hace nada más que diez minutos, nunca olvidemos eso. Estamos muy cerca de esos acontecimientos que significaron el exterminio masivo en los campos de concentración, la violencia desatada contra los diferentes o contra quienes no estaban en sintonía con el pensamiento de estos regímenes totalitarios. Luego, lamentablemente, la inequidad y el desastre han campeado y campean en el mundo. Por lo tanto, esta batalla por las libertades es el compromiso que debemos asumir todos los días.

 

SEÑOR RIPOLL.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Al igual que lo hicimos hace unos días en el homenaje a los jóvenes de UTU, voy a pedir que aquellas bancas que están vacías sean ocupadas por las autoridades de ANDEBU que están presentes, a efectos de integrarnos todos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Bien. Luego de hecha la amable invitación del señor Edil Ripoll, tiene la palabra al señor Edil Leonel Viera.

 

SEÑOR VIERA (Leonel).- Gracias, señor Presidente.

            Señor Presidente de ANDEBU; doctor Rafael Inchausti; señor Presidente de AIR, Luis Pardo Sainz; señora Presidenta del Comité de Libertad de Expresión, licenciada Ana María Urrutia; señor Director General de AIR, doctor Héctor Amengual; señor Director de la Oficina Central de AIR, licenciado Santiago del Pino; representantes de ANDEBU; vecinas; vecinos; compañeros legisladores: sean todos bienvenidos al Parlamento de la ciudad de Montevideo. Es un honor que hoy estén aquí.

            En primer lugar, quiero expresar que para este Edil del Partido Nacional es un gusto y un honor realizar un homenaje en este Parlamento a tan distinguida asociación. Por ello quiero agradecer a los integrantes de este Cuerpo el hecho de que hayan votado en forma unánime tanto la realización de este homenaje como la denominación de un lugar de nuestro querido departamento con el nombre de Espacio de la Libertad de Expresión. A través de la figura del Presidente de la Comisión de Nomenclatura, Edil Dari Mendiondo, agradezco al partido de Gobierno, y también agradezco al Partido Colorado, el hecho de que hayan acompañado y tomado como propia nuestra iniciativa de incluir en el nomenclátor capitalino un lugar denominado Espacio de la Libertad de Expresión. Es un lugar muy bonito de nuestro departamento; es una zona muy identificada con la defensa de las libertades, ya que a pocas cuadras se encuentra el Obelisco a los Constituyentes de 1830, donde en 1983 se realizara el mayor de los actos a favor de la libertad y de la democracia y en contra de la dictadura. En este 75º aniversario que está cumpliendo ANDEBU entendimos que inaugurar ese lugar era la mejor manera de homenajear el rol que ha cumplido y cumple la radiodifusión en nuestro país como espacio para la libre expresión del pensamiento.

            Esta Asociación, señor Presidente, es parte importante en la historia de este país, y ha acompañado todos los momentos: los buenos y los malos. Esto ha quedado claramente demostrado en el emotivo trabajo que fuera proyectado ayer de tarde en el Teatro Solís, que muchos de los que hoy estamos aquí presentes disfrutamos.

            ANDEBU es un verdadero estandarte de la libertad, ya sea en tiempos de complicaciones democráticas como también en tiempos democráticos, durante los que ha habido presiones diversas, ya sea por medidas que coartan la libertad de expresión, por imposiciones de algún tipo o por complicaciones empresariales.

            En el transcurso de estos 75 años, ANDEBU ha sido también una institución pionera en el ámbito internacional, ya que unificó a todas las radiodifusoras de América al crear en 1946 la Asociación Interamericana de Radiodifusión ‑AIR‑, que tiene su oficina permanente en Uruguay y cuyo Director es el señor Héctor Amengual. Es un placer contar hoy con su presencia.

            Si usted me permite, Presidente, aprovecho para hacer un reconocimiento al licenciado Santiago del Pino ‑Director de la oficina central‑ por su participación, pues ha sido el nexo a través del cual hemos llegado a ANDEBU.

            Para finalizar esta breve exposición, quisiera hacer un reconocimiento a ANDEBU como estandarte de la libertad, del libre pensamiento, del respeto a la democracia, la Constitución y las leyes. Creemos que este homenaje hace justicia en cuanto a lo que ha sido la obra de un grupo de grandes hombres y mujeres que han servido al país y que permitieron el desarrollo de las comunicaciones en libertad, la defensa de la frontera, la defensa del idioma y de la cultura: en definitiva, la construcción de nuestra nacionalidad.

            Saludo y felicito a ANDEBU, a su Presidente, a su Directiva y a sus socios en su 75º aniversario.

            Gracias, Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Gracias, señor Presidente.

            En primer lugar, quiero decir que me voy a tener que retirar quizás antes de que termine la sesión. Pido excusas a quienes hoy nos visitan y al resto de mis compañeros Ediles.

            También quiero felicitar al Edil Leonel Viera por su iniciativa y hacerme eco de sus palabras. No se podría agregar un punto ni una coma a lo que dijo, pero yo voy a enfocar la cosa desde otro punto de vista.

Me quiero dirigir absolutamente a todas y a todos quienes hoy nos visitan. Si el señor Presidente me permite, me voy a tomar una licencia: por supuesto que les doy la bienvenida a los hermanos extranjeros que hoy están aquí, pero yo les pediría permiso para saludar a mi hermano Pedro Abuchalja.

            En primer lugar, me quiero referir a la persona humana, porque los medios de comunicación sólo son posibles a través de la persona humana, que es la única que tiene el don de la palabra.

            Si bien la palabra es un don, debemos administrarlo muy bien, porque cuando comenzamos a usar la palabra, a hilvanar pensamientos, a expresar nuestras ideas, somos responsables de todo lo que decimos. Y así debe ser. Desde el lugar en el que estemos debemos ser responsables por nuestros dichos, y asumirlos. Porque esa es una forma de respetarnos y de respetar a los demás. A través de la palabra se establece algo maravilloso: el vínculo de la comunicación.

Los seres humanos, los hombres y las mujeres, no somos seres que vivamos aislados. La única razón por la que no vivimos aislados es, precisamente, ese don de poder comunicarnos. Pero la comunicación siempre encierra algo: el mensaje. Y el mensaje, más allá de que el hombre o la mujer que lo reciba esté de acuerdo con él, debe tener algunas condiciones: debe ser claro y debe ser fácil de decodificar. Porque si es claro y se decodifica fácilmente, no hay posibilidad de errores; sí puede haber diversas opiniones, pero no diversas interpretaciones. Yo puedo estar de acuerdo o no con un mensaje, pero lo importante es que lo haya recibido con absoluta claridad.

            Ahora voy a entrar directamente al tema que hoy nos convoca: el aniversario de ANDEBU, que reúne a los comunicadores y también a los dueños de emisoras, quienes, en definitiva, son comunicadores de este país y, en este caso, de América. Yo creo que el comunicador ‑como hoy se le da en llamar al que nosotros antes llamábamos periodista‑ tiene que tener un don especial. En primer lugar, tiene que tener el don de comunicar, que no es para todos ni para todas. Hay gente que comunica muy bien; hay gente que comunica regular, y hay gente que comunica muy mal, y que a veces lo hace sin ninguna mala intención. Pero el periodista tiene que poseer ese don de llegar a todos y a todas. Es decir, tiene que contar con un lenguaje que yo llamaría del medio, ni demasiado arriba ni demasiado abajo; porque también el que comunica cumple una función fundamental, que es la que tienen los medios de difusión: la educación.

Para mí es fundamental cómo se trasmite, el cuidado de nuestra lengua, que permanentemente está invadida por modismos, extranjerismos y muchos “ismos” más. Pero no solamente se educa en la lengua, sino que también se educa en el resto de las cosas que tienen que ver con la persona humana. Se podría decir, como un filósofo, que a la comunicación nada de lo humano le es ajeno. Porque así como informan sobre aquellas cosas que nos hacen felices, también informan sobre aquellas cosas que nos hacen infelices, que nos hacen sufrir; por ejemplo, cuando dan las informaciones que casi todos los días escuchamos sobre los accidentes, en los cuales innecesariamente muere tanta gente joven. Pero también nos dan miles de alegrías cuando nos informan de todas las cosas hermosas que suceden en nuestro Uruguay.

Otra condición fundamental, me parece a mí, es la libertad de opinión. El periodista no puede ser un ser aséptico. Tiene que tener la libertad de opinar cuando no está dando una noticia. En la noticia considero que debe ser absolutamente objetivo: pasó esto, esto y esto. Pero cuando está trabajando sobre un editorial, tiene que tener la libertad de opinar como quiera y como sienta, sabiendo siempre que su libertad termina donde empieza la libertad del otro. ¿Por qué digo esto? Porque a veces se dicen cosas que no son ciertas y después se desmienten, pero aquella primera opinión queda grabada en la gente. Entonces, creo que el periodista, el comunicador, cuando informa, tiene la tarea sagrada de ser lo más objetivo posible. Yo no creo en objetividades, porque creo que es muy difícil no ser subjetivo. Siempre somos subjetivos, porque somos personas, y las personas naturalmente tenemos nuestras subjetividades. Quizá sería más clara si dijera que no se debe ser tendencioso, sino objetivo.

El derecho a la información es sagrado para el periodista y también para nosotros. Ustedes son formadores de opinión pública, que es algo muy serio. Es decir, los medios son los que forman opinión pública; aunque, obviamente, también la formamos nosotros, los políticos, los principales formadores de opinión pública son los medios. Pienso que en eso hay que ser extremadamente cuidadoso, y hay que tratar ‑vuelvo a lo que dije antes‑, en esa formación de opinión, de formar en valores: en valores de libertad, de democracia, de tolerancia. En este mundo violento que nos toca vivir ‑no sólo a los uruguayos, al mundo entero‑, la tolerancia es fundamental para que podamos convivir en la diversidad, respetándonos los unos a los otros. Creo que en el Uruguay este fenómeno se da en los comunicadores. Aquí no escuchamos a los comunicadores arengando los unos contra los otros; al contrario, se brega precisamente por la tolerancia, para que cada uno pueda expresar libremente lo que siente y pueda hacer libremente lo que quiera, siempre y cuando no esté agrediendo al otro.

            Para terminar, señor Presidente, quiero evocar. Porque la de evocar también es una condición inherente al ser humano. Mediante la evocación, el pasado se hace presente. Esto no quiere decir que yo quiera vivir en el pasado, pero creo que sin pasado no se puede tener presente, y menos aún futuro. Es más: no creo en el presente, creo en el futuro, porque lo que dije hace cinco minutos ya forma parte del pasado. Creo que el evocar forma parte de nuestra historia, y esto no lo digo en forma ortodoxa, porque no soy profesora de Historia. Si estuviera por acá un compañero Edil que es profesor de Historia, podría corregirme.

Es por eso que me voy a permitir evocar la radio, la radio en las épocas en las que en el Uruguay no existía la televisión. Aún hoy hay lugares adonde no llega la televisión. Quienes recorremos el país de norte a sur, de este a oeste, sabemos que el medio de comunicación es la radio; al decir de Landriscina, las repetidoras. Ese es el único elemento que tiene el hombre y la mujer que viven en aquellos rinconcitos de la República para saber lo que está pasando, no sólo en el Uruguay, sino en el mundo.

            Entonces, quiero evocar las viejas radios, pero no las voy a nombrar, porque me puedo olvidar de alguna y yo creo que todas las radios son hoy merecedoras, más allá de lo que podamos opinar acerca de lo que dice algún periodista, del respeto de los ciudadanos de esta patria tan querida.

            La radio, en el año en que yo nací, en 1946, puso en conocimiento de los uruguayos que la Segunda Guerra Mundial había terminado, como también lo hizo cuando se inició. La radio, con personajes como Violeta Amoretti, Julia Amoretti ‑la querida “Julita”, esposa del ex Diputado Chifflet‑, Isolina Núñez, y algunos hombres también, como Raúl Amoretti ‑no me acuerdo mucho de los nombres‑, nos traían un radioteatro que era realmente educativo, porque algunos tenían que ver con la historia del Uruguay. Por ejemplo recuerdo, por mi ascendencia, una novela que se llamó “El león de Francia”, que nos llevaba a la Revolución Francesa y a la prise de la Bastille, es decir, a la caída de la Bastilla. Esos radioteatros no eran culebrones como los de hoy, o quizá yo no me daba cuenta de que lo eran. También había programas para niños; por ejemplo, “La pandilla juvenil”, que a la salida de la escuela, a las 17:00 horas, corríamos a escucharla, y muchos otros que hacían las delicias de todos. Recuerden ustedes que muchos conocimos a “Peloduro” por la radio. A través de alguna fonoplatea escuchamos cantar ‑la mayoría de mis compañeros no deben de saber quiénes son‑ a Mario Clavell, a Antonio Tormo, a Libertad Lamarque, a Nelly Omar, a Carlitos Roldán ‑uruguayo‑ y a mucha gente más.

            El señor Edil Mendiondo me mira y sonríe, porque va siguiendo la evocación.

            A través de la radio escuchamos el partido en que Uruguay le ganó a Brasil en Maracaná a través de la voz de un señor llamado Cheto Pelliciari ‑yo soy muy futbolera‑ y los uruguayos salimos a la calle a festejar, en lo que fuera, igual a pie.

            No crean con esto que me he quedado en los años ’50. El pasado para mí es evocar, y nos sirve para rescatar todo aquello que nos sea útil a efectos de hacer un futuro mucho mejor.

            La radio es, además, la compañía de las mujeres. Porque como las mujeres tenemos múltiples tareas ‑salimos a trabajar fuera de casa, pero también cumplimos las del hogar‑, ¿qué es lo que nos acompaña en la cocina o en el comedor diario? ¿El televisor? No. Nos acompaña la radio. Y a través de la radio vamos siguiendo diversas cosas, o simplemente escuchando música o aquello que queramos, cada mujer o cada hombre, porque por suerte ahora hay algunos hombres que se animaron a entrar a la cocina y de vez en cuando cumplen allí alguna tarea.

            Les quiero decir que yo conservo aquella radio grande, antigua. Y funciona. También conservo una que tengo desde hace 45 años ‑una Geloso‑, de cuando me casé. Ambas siguen funcionando. No son de esas “use y tire” de ahora; esas eran buenas.

            La radio no tiene límites; la televisión los tiene. En el Uruguay la radio llega a todas partes, y nos llegan también radios de otros países. ¡Claro! El que tiene cable también puede ver esa televisión, pero no todos los uruguayos y las uruguayas tienen cable.

            Quiere decir que la radio es un elemento fundamental que a algunos nos hace evocar un pasado que hemos compartido con seres que hoy no están, como por ejemplo nuestros padres. Yo tengo la dicha de seguir escuchando la radio con mi papá, pero no con mi mamá. Con ella escuchaba los partidos de fútbol cuando no íbamos al Estadio. Y era muy divertido, porque mi mamá no era de Nacional, como mi papá y yo, sino de Peñarol. También seguíamos la Vuelta Ciclista a través de la radio; yo recuerdo a François, “el león de Carmelo”. Eso lo aprendí a conocer a través de la radio, no de otra manera.

A través de la radio también aprendí muchas otras cosas que tenían que ver con la convivencia, y sigo aprendiendo hoy a través de algunos programas que a veces puedo escuchar. Voy a nombrar uno porque es de tres mujeres: “Consentidas”. Me divierte mucho, y sus conductoras son tres amigas mías.

            No me quiero olvidar de las FM, que hoy son tanto o más escuchadas que las AM por la gente joven. Tengo presente un viejo reportaje ‑que no voy a relatar hoy‑ que me hizo Pedro Abuchalja en la radio, en su radio. Fue un reportaje de lo más divertido, y no por eso dejó de ser serio.

            Por otro lado, en el Archivo de la Palabra del SODRE ‑que fundamentalmente ha sido nutrido por las radios‑ puedo escuchar la voz de mucha gente que no está y que, sin embargo, a través de su voz, está. No me refiero sólo a los cantantes, porque a ellos comúnmente los podemos escuchar, sino a escritores como Paco Espínola y Juana de Ibarbourou, y a políticos de todos los partidos. También podemos escuchar otras voces. En mi caso, la de un hijo que ya no está. Además de su pintura, en el Archivo de la Palabra puedo tener su voz.

Yo auguro que la radio siga siendo lo que ha sido hasta ahora: un elemento ‑con todo respeto‑ de uso de los uruguayos y las uruguayas, porque nos acompaña sí, en el comedor diario o en la cocina, pero también, a los que lo tenemos, nos acompaña en el auto. Las radios chiquitas nos acompañan a todas partes, hasta en el Estadio. No nos alcanza con ver: tenemos la radio al lado para estar seguros de que lo que estamos viendo es verdad.

Sin querer empecé a pensar en el partido del cuadro de mis amores, pero no importa: eso es harina de otro costal. A algunos nos hace muy felices; a otros, no tanto.

Decía que auguro que esa radio siga siendo lo que es: un elemento de información permanente, de educación permanente, de búsqueda permanente, de divertimento permanente.

Hay un cantor que dice que nunca se callen esas voces, y yo también quiero decirlo. Porque si se callan esas voces lo que se está callando es la democracia, es la República, es la libertad.

No quiero terminar así, tan formal, porque yo no soy así.

La radio hizo que en televisión alguien se ganara un “plasma”, y no fue otro que Piñeyrúa. Se ganó un plasma porque escuchó “Consentidas”. Tenía que responder quién había dicho: “Me encantaría tener un programa de radio”. Piñeyrúa tenía muchas fotos allí, y dijo textualmente: “La única que pudo haber dicho esto es la loca de Glenda”. Sí, era yo, porque algún día cuando no haga más política sí que voy a tener un programa de radio, porque siento que es la mejor forma de comunicarse con la gente, de estar dentro de las casas, de informar y de ayudar. Y me había olvidado de toda esa cantidad de programas solidarios ‑por ejemplo el de Omar Gutiérrez‑ que ayudan a la gente a orientarse en los diversos problemas que tiene. Esa gente quizá no puede llegar hasta la Junta Departamental o a la Intendencia, y a través de la radio se le da un camino a seguir.

Gracias, señoras y señores, por estar hoy con nosotros.

Gracias, Leonel, porque si no hubiera sido por ti quizá no hubiéramos tenido la posibilidad de decir estas cosas. Es una posibilidad que muchas veces no se nos da, porque cuando uno va a un programa de radio va concretamente a lo que tiene que hacer y trata de no apartarse de eso, porque a veces los minutos son pocos.

Muchísimas gracias. Reciban el mayor de mis respetos y mi saludo para todos y todas.

Gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.

Tiene la palabra el señor Edil Dari Mendiondo.

 

SEÑOR MENDIONDO.- Señoras y señores, señor Presidente, estimados colegas: aquí podemos hablar más allá de la emoción, más allá de la memoria; yo diría que voy a hablarles con el corazón. Con el corazón, porque sentimos las palabras venidas de muy lejos, de aquel gran norteamericano, Abraham Lincoln, que en la oración de Gettysburg, luego de un largo discurso del Senador Douglas, habló apenas durante ocho minutos. Fueron palabras que en aquellos momentos parecían insignificantes, que no iban a ser tenidas en cuenta para la historia. Sin embargo, posteriormente los estudiosos empezaron a analizarlas y se dieron cuenta de la profundidad de lo que había dicho: “Nadie en el mundo recordará lo que aquí digamos, pero sí recordará lo que aquí hagamos”, y habló también del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

            Y así nació la radio. Ese medio de comunicación moderno nació del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Así ha sido en nuestro país a partir de 1922. Por eso saludamos a la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos, ANDEBU.

            Agradecemos el espectáculo de la noche de ayer en el Teatro Solís; agradecemos su acción al invitar a hermanos latinoamericanos ‑brasileños, chilenos, salvadoreños‑ por aquello de que América es una sola, un solo corazón, una sola emoción, una sola historia, dos idiomas en América del Sur y tres en América del Norte.

            Queremos ser breves y solamente recordar cuatro etapas del desarrollo de los medios de comunicación en el Uruguay a partir de 1922. Cuando nace la radio en Estados Unidos ya había radio en el Uruguay. Es decir que fuimos pioneros en materia de radio.

            Se habla de que la primera trasmisión de partidos de fútbol en el mundo se hizo en el Uruguay por el señor Sapelli en Radio “El Espectador”. Como se decía, hacer radio era un acto de heroísmo.

Yo era niño y conocí la galena. Era un sistema que se tendía hasta el oído para escuchar la radio.

Las comunicaciones por radio fueron una revolución en la sociedad y en el mundo. Luego vino la televisión, y después la televisión por cable. También debemos tener en cuenta las radios comunitarias, porque más allá de que tuvieron un surgimiento espontáneo hoy son una realidad que hay que integrarla; se están buscando los caminos legales para que sea una integración positiva, para que no se transforme en un obstáculo sino en un elemento positivo.

Quiero saludar al señor Inchausti, Presidente de ANDEBU, y darle los saludos de un amigo mío que es delegado en el Consejo de Salarios. Porque en este país empresarios, trabajadores y Estado participan en el diálogo, en la conversación y en la discusión. Los diálogos no siempre son tranquilos, pero al final se encuentran las soluciones a efectos de lograr un salario adecuado para los trabajadores y una legislación social que ampare, por un lado, el derecho del empresario, y, por otro, el de los trabajadores.

Cierro, pues, estas breves palabras saludando y deseándoles éxito a quienes han contribuido a la historia del Uruguay. Sin lugar a dudas, ha habido voces ‑que han trascendido la historia‑ que han expresado lo que fue la iniciativa de estos pioneros de la radio que luego se transformaron en emprendedores empresarios.

Los saludo, además, como hombre de radio, ya que trabajé durante años en Radio Mayo. Allí, a partir de la década del ’50 ‑1952, 1953‑, don Américo Bordes, gran radiotécnico, buscaba el camino para tener una televisión en el Uruguay, en esa fábrica en la que trabajábamos 400 obreros. De ahí que mi vínculo con la radio haya sido, por un lado, físico y, por otro, intelectual.

Los saludo, los aprecio y los abrazo.

Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Carlos Iafigliola.

 

SEÑOR IAFIGLIOLA.- Gracias, Presidente.

            En primer lugar, queremos felicitar esta iniciativa de nuestro compañero de bancada Leonel Viera, porque nos parece muy pertinente celebrar hoy aquí, en la Junta Departamental de Montevideo, un merecido homenaje al 75º aniversario de ANDEBU.

            Queremos saludar a los amigos que nos visitan del exterior, y saludar ‑ni que hablar‑ a todos los comunicadores uruguayos pertenecientes a ANDEBU que nos acompañan hoy aquí. Entre quienes nos están visitando tenemos varios conocidos y amigos; por allá andan Horacio Abadie y otros.

            Quería referirmea este tema, señor Presidente,  porque una parte importante de mi vida está vinculada al tema de las comunicaciones.

Quiero saludar a ANDEBU en su 75º aniversario refiriéndome al Presidente actual de ANDEBU, al doctor Rafael Inchausti, a nuestro querido amigo “Rafa”, con el cual nos conocemos desde hace mucho tiempo.

No es difícil, Presidente, hablar en un homenaje de este tipo porque una cuarta parte de mi vida, once años de mi vida, he estado vinculado al tema de las comunicaciones. Hace pocos días, el jueves pasado, le hicimos un homenaje a un gran comunicador, a Omar Gutiérrez, y decíamos que no nos había costado nada referirnos a él porque lo habíamos conocido, porque habíamos sido parte, habíamos trabajado en esa casa en la que hoy él trabaja, Canal 4, y podíamos hablar con tranquilidad sin haber preparado mucha cosa. Hoy nos pasa exactamente lo mismo, Presidente.

¿Por qué digo que una parte importante de mi vida estuvo vinculada al tema de las comunicaciones? Porque mi primer trabajo formal, con 17 años, fue en CX 8 Radio Sarandí. Estuve cuatro años trabajando ahí, en la radio del querido Jorge Nelson Mullins, y conocí a una cantidad de comunicadores; con muchos de ellos hasta el día de hoy mantengo una amistad. Después, desde el año ´94 hasta el 2004, tuve la suerte de estar vinculado a la empresa Equital primero y Montecable después; además de haber recorrido todo el país y de haber visitado los distintos cables, las distintas televisiones para abonados que se estaban armando, tuve oportunidad de conocer, en cada uno de los rincones de nuestro querido país, a una cantidad de amigos que mantengo hasta el día de hoy. Tengo recuerdos entrañables de todo el país, no sólo de las televisiones por cable, sino  también de las radios y de los canales de aire, recuerdos entrañables y amistades que al día de hoy mantengo y que quiero muchísimo. Al pasar recuerdo algunos nombres, algunas familias con las que estuve vinculado en los lugares en los que tuve oportunidad de trabajar, en los lugares que tuve oportunidad de conocer y recorrer, familias que están vinculadas al tema de las comunicaciones, a este tema de ANDEBU. Recuerdo a la familia Dini, en Tacuarembó, a la familia Lucas, en Melo; a la familia Gelpi, por el Norte, en Salto; al amigo “Chiche” Falco, en Minas, etcétera. Y cuando pensaba en este homenaje recordaba a un entrañable amigo que hoy no está. Creo que este también es un homenaje para él. Me refiero a Jorgito Ois, de Treinta y Tres.

Presidente: para nosotros es un gusto estar participando en este homenaje; no queríamos dejar pasar la oportunidad. Simplemente queremos dar un breve testimonio, el testimonio de nuestra vida vinculada durante tanto tiempo al tema de las comunicaciones, y resaltar la importancia ‑como decían algunos de los Ediles preopinantes‑ de los medios en nuestra democracia, la importancia de los medios en la defensa de las libertades de las instituciones, importancia que tuvieron, que tienen y que, seguramente, van a seguir teniendo. Quiero decirles a los medios aquí presentes, como mensaje dentro de este homenaje, que a veces en este recinto quisiéramos que estuvieran más cerca de nosotros. Muchas veces habría sido necesario que un medio hubiera cubierto algunas de las sesiones tan importantes de esta Junta Departamental, y no necesariamente los momentos en los que hubo una discusión, una pelea. Ha habido, señores de ANDEBU, sesiones de esta Junta Departamental en las que se trataron temas muy importantes, muy queridos para nuestra sociedad, pero no tuvimos la oportunidad de que eso saliera, de que la sociedad se enterara.

Recordaba que la semana pasada, Presidente, tuvimos una sesión histórica. En este recinto, donde ahora están ustedes, tuvimos el testimonio de jóvenes que están presos en el Centro Nacional de Rehabilitación, justamente, rehabilitándose. En esa oportunidad decíamos que hubiera sido muy bueno que esa sesión de la Junta pudiera estar saliendo en algún lado, en algún medio.

Eso simplemente, señores y amigos de ANDEBU, es un comentario que hago. En el día de hoy queremos hacer el mayor de los reconocimientos y felicitarlos por lo desplegado hasta ahora, por los 75 años. Además, queremos augurarles éxito en el trabajo de aquí en más, porque el éxito que ustedes tengan de alguna manera garantiza el éxito de la democracia, el éxito de las libertades en nuestro país.

Nada más, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Gustavo Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Gracias, Presidente.

            Autoridades de ANDEBU, de AIR, Señora Presidenta del Comité de Libertad de Expresión, señores de ABERT, ARPA, ASDER, amigos y amigas: es realmente importante que la Junta Departamental de Montevideo esté hoy homenajeando a ANDEBU en sus 75 años, porque como institución ha promovido en estos años, a través de su gestión, de su trabajo diario, un principio tan importante como es el de la libertad de expresión en un sistema democrático.

            Este año se conmemoran los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tema que motiva homenajes. Este tema se defiende a diario en la República, lo mismo que la democracia, por lo que es bueno también que estemos hoy reivindicando la vigencia del principio de libertad de expresión y del sistema democrático y republicano de Gobierno.

            Leamos el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque es bueno recordarlo: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.  

            La Convención Americana sobre Derechos Humanos ‑Pacto de San José de Costa Rica‑, en el artículo 13 ‑también es bueno recordarlo‑, refiere a la libertad de pensamiento y expresión. Tiene una serie de numerales; leamos el primero: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”.

            Hago esta primera referencia, señor Presidente, porque para nosotros, para el Partido Colorado, es muy importante recalcar este principio de defensa de la libertad de expresión en un sistema democrático ‑cosa que no todas las veces es compartido por todo el mundo‑  y también la libertad que deriva de ella, que es la libertad de prensa, la libertad de organizarse a través de los medios de comunicación para difundir ideas, sin ser por ello molestado por el Estado, por el poder político.

Porque en el Uruguay, señor Presidente ‑quizás aquí todos lo sabemos, pero es bueno recordarlo también para quienes nos visitan‑, desde el mismo momento de inicio del país, allá por 1830, a partir del primer Presidente de la República, don Fructuoso Rivera, se garantizó la libertad de expresión y la libertad de prensa. Sin duda, en aquellos años se tomaba la influencia ‑a la cual hoy hacía mención el señor Edil Dari Mendiondo‑ de la concepción liberal que provenía de la Revolución Americana, de la Revolución Francesa y que veía básicamente en este tipo de libertades la base fundamental de todas las libertades posteriores que hay que defender.

            Está bien que en un país como el nuestro se tenga tradición histórica respecto a la defensa de este derecho desde el mismo nacimiento de la República; es algo que los uruguayos sentimos en nuestra genética. También es bueno que la capital del país, Montevideo, tenga ‑allí donde estuvimos el domingo en la mañana para ver el primer esbozo de ese monumento‑ un monumento a la libertad de expresión; está bien, es bueno, y además es justo que sea ANDEBU la que esté promoviendo a nivel público esta instancia para que se lleve adelante.

            Está bien porque estamos cerca del Obelisco, cerca del Parque Batlle y Ordóñez…

 

(Interrupción del señor Edil Dari Mendiondo)

 

______Y de Garibaldi.

            Entonces, señor Presidente, cuando nosotros abordamos este tipo de temática ‑el homenaje a una institución que nuclea a quienes desarrollan la comunicación de manera profesional, y este tipo de principios‑ debemos saber que desde el punto de vista político la actitud debe ser la de cuidar este tipo de principios y saber hasta qué punto desde el poder político podemos tocar algunas cosas y no otras. Se tiene que saber que es importante que en una sociedad, como bien se ha dicho, se asegure un uso eficiente y ordenado del principio de legalidad. Nosotros compartimos un uso eficiente y ordenado del espectro radioeléctrico; nosotros compartimos claramente ese concepto.

            Es natural que la tensión que existe entre el poder público y los medios a veces derive en intervenciones que, a nuestro juicio, son inadecuadas. Es común a veces desde el poder político pretender dar clase acerca de cómo deben darse las noticias en determinado medio; es común ver esto a veces, porque quien está en el poder piensa que los medios de comunicación no lo tratan de la manera más justa. Entonces, comienzan las sugerencias o la necesidad de plantear escenarios de discusión sobre cómo deben ser presentadas las denuncias sobre crónicas rojas, por ejemplo. A veces, señor Presidente, se intenta definir qué es TV chatarra y qué no. Y aparece desde el mundo político la necesidad de querer o pretender definir cuáles son los contenidos que debe tener un medio.

Los medios son importantes porque forman opinión, cómo no. La gente discute de los temas que se plantean en los medios. Entonces, los políticos tenemos esa necesidad, esa relación con los medios, que es de cooperación pero a veces también de competencia, de competencia por la agenda. De cooperación, porque los políticos necesitan de los medios para que la ciudadanía se entere de qué hacen; los gobiernos necesitan que la ciudadanía se entere de lo que hacen para poder legitimar su acción. A su vez, los periodistas también necesitan de los políticos para generar noticias e información, por lo menos una parte de ella, porque con esto no quiero decir que toda la información sea la política. Entonces, en ese relacionamiento que se da entre políticos y medios a veces aparecen algunas actitudes o pretensiones de actuar de manera que, a nuestro entender, no es la mejor y que necesariamente hacen que siempre estemos atentos a cuidar la libertad de expresión y la libertad de prensa a través de los diferentes medios, no solamente en la retórica sino en la acción.

Queda mucho por hacer. Basta ver el mapa de América Latina y leer informes que relatan la situación de muchos países en los que la acción no sigue a la retórica. En toda América Latina, a excepción de Uruguay y Chile, donde no existen prácticas mordaza, hay dificultades. El Parlamento chileno tiene a estudio 16 proyectos de ley para ver cómo tratar este tema. Según este informe, hay una Comisión Especial Investigadora sobre avisaje estatal. Pero hay situaciones complicadas en las que está en peligro la vida de los periodistas en forma permanente. Es el caso de algunas partes de México. En Oaxaca fue asesinado un periodista en octubre del 2006 y otro periodista fue baleado; en Morelos hubo un secuestro y golpiza a periodistas; en Paraguay, en Itapúa, fue asesinado un periodista en el último semestre y otro fue baleado en el primer semestre; en Brasil, San Pablo, fue baleado otro periodista en el interior del Estado; en Brasilia balearon a otro periodista.

En Centroamérica la situación a veces es igual o peor. En Haití, durante el último año hubo tres asesinatos de personas vinculadas a medios de comunicación. En Cuba la ley y el Estado bloquean directamente el ejercicio del periodismo. En Venezuela, por ejemplo, hay situaciones en las que desde el poder ‑desde programas oficiales, como La Hojilla‑ van sobre algunos medios de comunicación, y desde Venezolana de Televisión, VTV, que tiene una clara tendencia oficialista, se ataca permanentemente a los demás medios de comunicación privados.

Entonces, señor Presidente, hablar de estos temas es hablar de una situación en la que todavía queda mucho por hacer, quizá poniendo el acento en algunos lugares de América Latina más que en otros. Pero, en definitiva, queda claro que esos viejos principios que han animado a las sociedades democráticas, que han animado a nuestro país, que han animado a quienes creemos en la libertad todavía tienen que afianzarse en la realidad, y estos pocos ejemplos que hemos dado demuestran que el camino es arduo.

Para quienes creemos en la libertad de expresión, para quienes creemos en la libertad de prensa, para quienes creemos que el derecho a estar informado de los ciudadanos es fundamental, este tipo de homenajes, este tipo de actos no son en vano, no son una mera sesión protocolar, pues demuestran que a través de la defensa permanente y de hablar de estas cosas es como podremos llegar a lograr una situación mucho más democrática, que es lo que todos aspiramos.

Muchísimas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil

            Tiene la palabra el señor Edil Pablo Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Quiero saludar al Presidente de ANDEBU y demás invitados que nos acompañan en la jornada de hoy.

            En primer lugar, señor Presidente, aunque no sea más que como constancia, deseamos decir que vamos a evitar ingresar hoy a un debate, que no eludimos pero que consideramos inoportuno realizar en el día de hoy. Sin lugar a dudas, cuando el señor Edil lo desee, podemos agendar en el Orden del Día un punto para hablar acerca de la relación entre los políticos, la política y la comunicación. Cuando el señor Edil Gustavo Osta lo desee, sin dudas ingresaremos en ese debate.

 

(Interrupción del señor Edil Osta)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles!

 

SEÑOR FERRER.- Hoy no es, señor Presidente, la oportunidad.

            Ayer, señor Presidente, acompañamos a los amigos de ANDEBU en esa inauguración de lo que ha sido el espacio consagrado a la libertad de expresión. Me será imposible recrear lo que fue su magnífico discurso, señor Presidente, por lo cual no lo haré. Creo que usted estuvo a la altura de las circunstancias, dejando bien en alto los prestigios de esta Junta en esa instancia. Unos momentos antes de que usted hiciera uso de la palabra yo le decía que era bien importante señalar que se trataba de simplemente una manifestación física, sumamente reducida para los que estamos convencidos de la importancia de la libertad de expresión. Entendemos que el espacio de la libertad de expresión es mucho más que ese reducido espacio público: en realidad, todo espacio público está consagrado a la libertad de expresión. Todas las plazas, como en la vieja Atenas, están consagradas en este país a la libertad de expresión.

            Es curiosa y valiente la situación de esta Asociación, que surge y que se funda en instancias difíciles del país: en el año ’33, en pleno período dictatorial, con el golpe de Estado de Gabriel Terra. Es así que hoy cumple 75 años; 75 años que encuentran a la República en un contexto bien diferente: sumida en un proceso de cambios, en un proceso de cambios democratizadores, en un proceso de cambios con los que se aspira a seguir construyendo la República que todos los uruguayos merecemos.

            Aspiramos a 75 años más de una Asociación de Broadcasters que sin dudas encontraremos comprometida con la democratización de los medios de comunicación y comprometida con la asignación transparente de estos medios de comunicación.

            Así que, simplemente, votos por 75 y muchos otros 75 años más compartiendo esas banderas de lucha.

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Tiene la palabra la señora Edila Silvia Aguiar.

 

SEÑORA AGUIAR.- Buenas tardes a todas y a todos los presentes.

            Quiero felicitar al compañero Leo por la iniciativa que ha tenido y a todos los compañeros que me han precedido en el uso de la palabra. Comparto en general lo que aquí se expresó. Pero como estamos cumpliendo años, yo voy a poner una nota de humor; permítanmelo. Hace unos cuantos años, yo mandaba muchas cosas al exterior: postales, fotos de Montevideo. Y un día se me ocurrió grabar una marcha que la “Cadena ANDEBU” pasaba al mediodía. La persona que recibió eso que en su momento me pareció inocente, me dijo: “Mirá, estuve llorando horas, porque eso me identificaba tanto con mi país y con lo que todos los días escuchábamos en la radio” ‑una radio que tal vez estuviera en una mesita, encima de una carpetita de crochet, en la casa de un barrio humilde, de vecinos como los que tenemos en Montevideo‑ “mientras nos preparaban para irnos a la escuela. Se me vino de repente la vida; se me vino de repente el país; se me vino de repente Montevideo”. ¡Sí será importante la comunicación!, pensaba yo.

            Hoy la compañera Edila Glenda Rondán decía que el hombre tiene el don de la palabra. Precisamente, Presidente, somos personas porque podemos hablar; tenemos la voz; tenemos un lenguaje articulado, personal, porque podemos hablar; tenemos una palabra, y la palabra es libre, realmente es libre.

            Esta Asociación que está cumpliendo años ‑jóvenes años; unos poquitos más que yo‑, tiene que hacerlo con mucha felicidad, primero porque ha contribuido al desarrollo de esta sociedad, no sólo de nuestra Capital, sino del país y de Latinoamérica. Porque el desarrollo ha sido tendiendo brazos de amistad; porque la gente está conectada y se comunica; sea con un pequeño aparato o con un aparato más importante, lo importante es que se comunica.

            Hemos tenido voces que son históricas: en cada radio hay voces que son imborrables. Y yo quiero recordar aquí hoy a Ruben Castillo, cuya voz un día dijo: “A las cinco; a las cinco en punto...”. Esa voz la escuchaba en la querida y vieja Radio Sarandí, que ponía ya a las seis de la mañana, para escuchar el informativo. Y no es que quiera pasar un “chivo”, porque también escuchaba otras radios. Hubo gente que nos marcó, en Montevideo y en el país.

            Y como ustedes están cumpliendo 75 jóvenes años, yo les voy a pedir que sean muchas más mujeres en los próximos 75 años, que vengan muchas más mujeres a esta Asociación, porque nosotras tenemos una voz preciosa.

 

(Hilaridad)

 

______Gracias a todos.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.

            Tiene la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señor Presidente.

            Señor Presidente de ANDEBU, autoridades de las restantes entidades que hoy nos acompañan, señoras, señores, compañeros Ediles: resulta muy difícil sustraerse a intervenir en esta sesión de homenaje, más allá de que lo han dicho con mucha calidad y calidez otros compañeros de las distintas bancadas, de los distintos partidos políticos, porque seguramente, más allá de nuestras diferencias de todos los días, estas cuestiones que hacen a las libertades nos encuentran en un punto común.

            Tampoco me puedo sustraer de decir que a mí me resulta poco creíble hablar en la tarde de hoy de debates, porque si hablamos de la política, de los políticos y la comunicación, hacemos referencia a la libertad de expresión como una de las cuestiones que, detrás del marco del festejo de aniversario de ANDEBU, estamos todos festejando hoy. Creo que en eso estamos todos de acuerdo y no deberíamos entrar en debates, porque no deberíamos tener matices de opinión.

            Dicho esto, señor Presidente, yo quiero enfatizar mi más cálido saludo a ANDEBU y a lo que significa para todos nosotros, como pueblo oriental, lo que aquí se ha dicho de las referencias personales, colectivas, familiares, con relación a determinados espacios radiales que nos han marcado de por vida, que forman parte de nuestra herencia cultural como sociedad, como familia y como personas, que transmitimos a nuestros descendientes yo diría que como pedazos, como experiencias de vida que en la dinámica ‑no sólo de la comunicación, sino de la tecnología tan brutal de las últimas décadas‑ han dejado atrás aquellas pequeñas cuestiones cotidianas que para nosotros eran hitos de nuestra vida y que recordamos como esa “Cadena ANDEBU” que nos marcaba una hora determinada, o como también algunos espacios radiales que mucho prendieron en nuestra propia realidad cotidiana.

            Aquí se han hecho saludos personales, señor Presidente, y yo también quiero hacer un saludo personal.

            Quiero saludar al señor Amengual, por el recuerdo de la figura y del empuje de su señor padre, el señor Héctor Amengual padre, a quien mi familia quería entrañablemente y que supo destacarse como lo que era. En nuestra familia siempre se hablaba de un ejemplo de hombre trabajador, pujante y siempre con esas características de alegría, de bonhomía que enmarcaban su honestidad y su capacidad. Por eso yo quiero saludarlo con este mensaje que tiene mucho que ver con la radiotelefonía nacional, porque él era un hombre de radio que amaba lo que hacía, y que amaba a aquellos emprendimientos por los cuales trabajaba para hacer grande todo esto. Y esto no es otra cosa que lo que se ha ido formando a través de los tiempos con el legado del quehacer de hombres como Amengual, y de hombres como los que hoy aquí nos están rodeando y que continúan ese estilo de conducción, en el que lo personal tiene mucho que ver con lo colectivo.

            Todos recordaremos, señor Presidente, que cuando irrumpió la televisión en el escenario de la comunicación mucha gente pensó que ese era el fin de tantos y tantos programas radiales, de tantas emisoras. Porque ¡vaya si será interesante pensar en lo que es ANDEBU! Nosotros, que hablamos de distintos perfiles, de distintas opiniones y de la diversidad, sabemos que dentro de ANDEBU también hay diversidad. Hay emisoras que tienen un perfil determinado y otras, uno muy diferente; sin embargo, conviven democráticamente en lo que es una asociación que trasunta, en definitiva, la más cálida y la más evidente expresión de lo que es, valga la redundancia, la libertad de expresión. Por tanto,  en ese momento se pensó que definitivamente se había culminado una etapa; sin embargo, lejos estaba de ser así. Hoy en día la radio tiene cada vez más empuje y más aceptación entre la gente, como un medio de comunicación mucho más ágil y mucho más veraz en lo que tiene que ver con la transmisión de la noticia más completa; es un medio más dinámico. Además, aquellos que muchas veces opinan sobre este punto, o aquellos que han tenido la posibilidad de trabajar en radio y en televisión, o han podido ser figuras importantes dentro de un medio de comunicación o de otro ‑sea radio o televisión‑, dicen que hay una enorme diferencia, y es que la televisión va mucho más lento que la radio; la radio es la noticia al instante, la rapidez, la posibilidad de intervenir y de entrevistar ya, de tener a toda hora esa frescura en la noticia y en la información, cuestión que en la televisión a veces es mucho más difícil de conquistar.

            Ni que hablar, señor Presidente, de lo que ha crecido esta Asociación y de lo que ha tratado de relacionarse con actores políticos que, en definitiva, son actores de una parte del escenario nacional, de la vida de los ciudadanos. Nosotros referimos esto por conocimiento propio, pero seguramente lo habrá estado haciendo también con otro tipo de actividades. Somos conscientes de los distintos convenios que ha hecho ANDEBU con la Cámara de Diputados y con la Cámara de Senadores, que, además, seguramente ampliará. También tengo entendido que ahora está en vías de conveniar con el Congreso de Intendentes, también a los efectos de ampliar esa posibilidad de que se interrelacionen las distintas actividades, a fin de promocionarlas de distinta manera.

De modo que vaya mi modesto pero sincero homenaje, y me sumo al festejo de este aniversario como un día de felicidad, un día de destaque en lo que tiene que ver con la libertad de expresión. Las libertades, señor Presidente, son siempre una sola; vistas desde el ángulo en que se vean, no puede haber una si no está empujada, sostenida o estimulada por otra: libertad de expresión, libertades políticas, libertades intelectuales, libertades económicas, unas sin las otras no pueden existir.

            Así que ¡salud, y larga vida a ANDEBU!

 

            Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.

            Tiene la palabra el señor Edil Dante Nieves.

 

SEÑOR NIEVES.- Gracias, señor Presidente.

            Como decía la compañera Edila Silvia Aguiar, cuando estamos de fiesta a veces es mejor recordar hechos que nos ilustraron.

            Nosotros crecimos con la radio. Mis inicios con la radio vienen acompañados de una mala historia familiar que le contaba a la Edila Ferro. En la década del ‘20, ‘25, un tío mío vino a Montevideo a visitar a su madre que se había mudado hacia poco porque el hijo más chico estaba en Facultad. Se entusiasmó con una radio y se la compró. La persona que se la vendió se la hizo escuchar, y él escuchó unas guitarras. Mi tío, que vivía por el kilómetro 112 de la Ruta 1, en el medio del campo, era fanático de las guitarras, por lo que encajonó la radio y se la llevó. Cuando la prendió en su campo, no escuchó nada; no había forma de oír nada allá, en Colonia. La volvió a encajonar, y un año después, cuando volvió a visitar a su madre, vino a devolverla porque no tenía guitarras. Esto no lo perdonó ni de viejo, porque siempre hacía el cuento de que lo habían estafado con esa radio, que no tenía las guitarras que le habían mostrado en Montevideo.

            Siempre escuchamos mucha radio, nos gusta mucho; es con lo que nos despertamos.

            Recuerdo algunos programas que me fueron dejando cosas. Me hice fanático de Amalia de la Vega, que durante muchos años salía unos minutos antes del informativo central. Con mi abuelo, en la cama, escuchábamos a Amalia de la Vega para después escuchar el informativo. Eso me quedó grabado, y yo debería tener unos seis, siete u ocho años. ¡Qué importaba ver el fútbol en televisión si Heber Pinto los televisaba con la palabra! Con los años pudimos ser amigos de Heber Pinto y tuvimos un programa durante muchos años en su emisora. Todas esas cosas fuimos aprendiendo para poder llegar a contactarnos con la gente.

            Algunos compañeros nombraron a las radionovelas. La ciudad se paraba cuando las trasmitían. Al igual que hoy, las señoras, después de terminar de hacer las cosas de su casa, se sentaban a escuchar las radionovelas. Creo que a mí me tocó vivir la última etapa de las radionovelas. Por el año ’81, cuando comenzábamos con los movimientos hacia la apertura democrática, tuvimos nuestro primer programa de radio, que se llamaba “Dialogando con la juventud”, en CX 36, la vieja Centenario, que en aquellos tiempos le pertenecía a la Iglesia. Nuestro programa salía pegado a la radionovela de Julio César Armi, que se trasmitía al mediodía. Escuchábamos la radionovela durante mucho rato, viendo producir todos los efectos que nos parecían tan reales cuando los sentíamos a través de la radio.

            Esos recuerdos ‑que los tenemos todos‑ nos permitieron ir creciendo e ir tomando conocimiento de cosas. Porque la radio nos ha servido de compañía, nos ha permitido conocer música. La Edila Aguiar hoy hablaba de “Discodromo”. Yo anoche hablaba de “Discodromo” a raíz de un programa que emitieron en televisión de “Les Luthiers”. Yo a “Les Luthiers” los escuché por primera vez cuando los llevó Ruben Castillo a “Discodromo”. Yo tendría 11 ó 12 años cuando se lanzó ese grupo.

O sea que la radio fue dejando líneas en la vida de todos. ¡Quién no recuerda “Tomándole el pulso a la República”, hito fundamental en la historia del país! Pero también teníamos a otros personajes como “la Chimba”. ¡A cuántos chiquilines, cuando eran muy llorones, sus padres le decían: “No te hagas ‘la Chimba’”! Ese era uno de los dichos normales en la década de los ’60 a los chiquilines para que no anduvieran lloriqueando por cualquier cosa. El escribano lo recuerda. Creo que a él lo rezongaban de la misma manera allá, por el Cololó.

 

(Hilaridad)

 

______Además, la radio es el medio de comunicación innegable que utilizamos todos los ciudadanos para aprender, para divertirnos, para tomar conocimiento de lo que está pasando.

Y la radio hasta llegó a ser una revolución en el campo, con Benito Nardone saliendo con su programa. Logró que el gaucho anduviera con la radio. Hoy el gaucho anda con el celular y envía mensajes de texto que dicen: “Estoy tropeando en tal lado”, “Estoy de yerra en tal lado”, participa en programas de radio, y se comunica con sus pares de todo el país y de todo el mundo a través de la radio y de Internet.

Ese crecimiento que ha tenido la radio no la dejó estancada y le permite seguir avanzando. La radio nos formó a todos nosotros en el conocimiento y en la comunicación.

Y no quiero olvidarme –además, tengo acá cerca al amigo Cersósimo‑ de la Radio CW 41, de San José, que tenía programas en los que se informaba a la gente del campo sobre el estado de los enfermos internados en el hospital. De esa manera, la gente sabía cómo estaban los enfermos. Incluso hay hasta algunos cuentos risueños de esa información que brindaba la CW 41, que por supuesto no voy a desarrollar.

Tampoco me quiero olvidar de Mario Ravazzani, fundador de la vieja Radio Berna, de Nueva Helvecia. Le recordaba a la señora Edila Ferro que en Nueva Helvecia había una emisora de radio, pero no quién fabricara radios. Y un señor Rufener, padre del ingeniero Rufener, que ahora es gerente de ISUSA, empezó a armar las primeras radios en el pueblo. Y después llegaron algunos televisores cuando salió la televisión. Se armaron radios con un alcance muy local, pero que permitían que el vecino estuviera interconectado permanentemente y que llegaran las noticias de todo el mundo al momento.

Con las nuevas tecnologías, cualquier ciudadano puede estar participando en el evento que quiera y ser escuchado. Hoy de mañana ‑y esto es algo que les decía a los amigos, porque importa lo que digan las radios, porque importa lo que digan los comunicadores- escuché hablar sobre los Ediles. Los Ediles somos muy vapuleados, no cuando trabajamos, sino con lo que se imaginan que hacemos. Nuevamente empezaron a pasar titulares sobre las cosas que hacemos los Ediles, pero generalizando a los de todo el Uruguay. Pasé un mensaje de texto a la radio y a los 15 minutos me estaba llamando el periodista. Y sobre un tema respecto al cual iba a hablar muchísimo vinculado a esta Junta Departamental, apenas lo hizo. Leyó un viejo artículo de prensa, pero no volvió sobre esos temas, y quedamos en seguir ampliándolos. Es decir que hubo una reciprocidad. Hay reciprocidad en la radio, no es algo inalcanzable que haga que uno tenga que trasladarse hasta el medio.

Creo que tenemos que abrirnos más y ser importantes. En Brasil ‑donde algunos compañeros estuvieron hace algunas semanas- hay canales de televisión que transmiten las sesiones del Senado. Sería interesante que alguna radio pudiera transmitir las sesiones de la Junta, porque acá, en este Parlamento de la Ciudad, se discuten las cosas que les importan a los ciudadanos, las cosas que necesitan saber, lo que se va a hacer, lo que no se está haciendo, lo que no se hizo o lo que no se puede hacer. El ciudadano podría tener un conocimiento cabal y directo de lo que pasa dentro de la Junta Departamental. Quiero decir que salvo alguna eventualidad, por la que viene específicamente un periodista, nosotros no tenemos cobertura periodística por la radio.

Como les decía, cuando cité a este programa de la mañana, el periodista se estaba guiando por un diario de hacía un mes; estaba leyendo una nota vieja de un diario, y había armado la nota central de su programa de la mañana basándose en ella. Entonces, ¿por qué no podemos cubrir a la Junta Departamental o acercarse hasta acá ahora que vamos a tener, gracias a la cooperación internacional, una buena sala de prensa? También va a estar la posibilidad de escuchar a través de Internet las sesiones de la Junta. Por lo tanto, sería bueno que los broadcasters tomaran la iniciativa de informar en qué estamos, y sería importante para los ciudadanos de Montevideo y de todo el país, a través de este instrumento maravilloso que es la radio, saber qué es lo que pasa en su ciudad y en todo su hábitat.

¡Feliz cumpleaños, ANDEBU!

Gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Morandeira.

 

SEÑOR MORANDEIRA.- Buenas tardes a todos quienes visitan este Parlamento de la Ciudad.

            Gracias, señor Presidente, por otorgarme el uso de la palabra.

            Gracias a quienes promovieron este homenaje, en particular al Edil Leonel Viera, pero también a todas las señoras y señores Ediles que están presentes.

            Justamente, yo creo que este es el más humilde de los homenajes que se le han hecho a ANDEBU; por eso es probable ‑y no es una queja‑ que esta sesión no esté saliendo al aire. Si tanto hemos hablado de la radio, esta sesión podría estar saliendo en directo.

            El Edil Iafigliola recién recordaba la sesión del otro día con los chicos del Centro Nacional de Rehabilitación, y yo decía que seguramente había otras noticias en ese momento pero que al otro día era probable que los demás medios la cubrieran, cosa que no pasó. Seguramente pase con esta sesión mañana o pasado, porque estamos diciendo que acá estamos los parlamentarios de la ciudad, pero también están periodistas y directores de los medios; entonces creo que va a pasar. Esto es por lo que decía recién el Edil Dante Nieves.

            Setenta y cinco años después se hicieron muchas valoraciones; es bueno que se haga así y es bueno que quienes tienen los medios sepan que es así. Como decían, este es un ámbito político, parlamentario, por lo tanto no es un ámbito monolítico. Les pasará lo mismo a los hermanos latinoamericanos que nos visitan, porque sabemos, además, que no hay un modelo absoluto o un modelo puro para ninguna de las cosas que se han tratado en el día de hoy, en cuanto a conducción de los medios o la libertad de expresión desde el punto de vista de los gobiernos.

            Setenta y cinco años después nos encontramos con un avance terrible, por decirlo de alguna forma, fabuloso, de otra forma, de las llamadas tecnologías de la información y de la comunicación. Mucho se ha hablado acá de ejemplos personales; esta ha sido una sesión larga, pero voy a poner un ejemplo que es bueno para difundir. Mi hijo y sus compañeros de clase en un liceo público –entiéndase: no es un liceo privado‑, haciendo sexto año de lo que antes se llamaba Preparatorios y ahora se llama Bachillerato Artístico, el viernes ‑aprovechando el feriado‑ tuvieron que elaborar un corto, hacer la filmación, luego hacer la edición, y hoy ya está colgado en Internet. Lo que yo decía es: ¡qué desafío para los directores actuales de los medios! ¡Qué desafío! Porque esto es todo un avance que creo que llega, y mucho.

            Cuando han hablado varias señoras Edilas y señores Ediles es bravo no repetir al hacer uso de la palabra.

Se reconoció a muchas figuras de radioteatro. Yo tengo 45 años, o sea que tampoco puedo hablar mucho, pero ya que se saludó a varios quisiera saludar al gran Mauro Cartagena, a quien también conozco personalmente. No hablaría de señoras y señores periodistas porque sería larga la lista de personas para saludar, pero ya que la señora Glenda Rondán hablaba de radioteatro, creo que la figura de don Mauro es insustituible. Además, a esas personas las tenemos vivas ‑como hemos dicho más de una vez en esta Junta‑ y podemos pedirles que nos transmitan toda su experiencia.

            A esta hora ‑lo digo para quienes nos visitan‑ tendría que estar sesionando la Comisión de Cultura de esta Junta. ¡Vaya si ustedes tienen que ver ‑lo decían varios‑ con la cultura!

            Quiero felicitarlos porque ha habido un avance muy grande en la producción de los programas nacionales, ya sean de índole periodística, o simplemente de divertimento, o programas deportivos. Creo que día a día vemos también un avance en la producción de los comerciales, de los jingles ‑como se llamaban antes‑, y creo que de esto tenemos que sentirnos orgullosos los uruguayos y comentarlo para quienes nos visitan. También debemos sentirnos orgullosos de que más de una pieza publicitaria la están realizando en nuestro país técnicos y actores uruguayos, y están saliendo al exterior. Creo que todos tenemos que seguir trabajando en esto.

No es que todo lo queramos poner en un marco legislativo, pero este Parlamento, el Parlamento Nacional y quienes hoy nos visitan tendremos que trabajar para tener algunas leyes que regulen la cantidad de espacio que los artistas, los comunicadores y los músicos uruguayos ocupan en los medios.

            Hoy decía el Edil Osta ‑no es por dar consejo‑, que este tipo de sesiones en que uno celebra la vida ‑en este caso estamos celebrando la vida de ANDEBU‑ tienen que ser una instancia para plantearnos estas cosas, máxime aquellos que algo tenemos que ver con la forma en que se diseñan las políticas culturales de este país.

            Hablé del avance de las tecnologías y de la información ‑sin entrar en datos técnicos, porque parece que todos de alguna manera tuvimos algo que ver con el tema‑, pero la importancia de la Amplitud Modulada es fundamental. El otro día, por nuestra función laboral ‑y hoy que es un día de emergencia meteorológica lo podemos comprobar‑ hablábamos de la importancia que tienen los medios en cuanto a la prevención de las emergencias que puede vivir el país, ya sean grandes vientos, inundaciones, etcétera. Es probable que la tecnología celular falle, colapse; es probable que no tengamos comunicación por Frecuencia Modulada, pero el otro día ponía el ejemplo de que con energía sustitutiva, y siempre y cuando mantengamos la antena parada, vamos a poder seguir comunicando. Más allá de lo que decía la Edila Glenda Rondán, por el avance que se ha dado en los receptores, vamos a poder recibir mensajes que puedan poner a toda la población a salvo y a buen recaudo. Este ejemplo lo quería poner porque hoy hablábamos de la Amplitud Modulada como algo perimido, y ¡vaya si tiene y tendrá un rol para recorrer ‑como decían acá‑, por lo menos en los futuros 75 años!

Ojalá que la Frecuencia Modulada, todo lo que puedan aportar la web, la telefonía celular y toda esta era digital que ya se nos vino, redunde en beneficio de las uruguayas y de los uruguayos; en definitiva, de los latinoamericanos.

Al igual que lo han dicho todos: ¡feliz cumpleaños!

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Muchas gracias, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Fernando Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Señor Presidente: yo no iba a intervenir, pero voy a hablar exactamente tres minutos. Acá hay muchos empresarios de las comunicaciones, hay gente que está vinculada a este negocio y sabe lo que son tres minutos.

            Quiero hacer una confesión. Esta serie de anécdotas que se han planteado en Sala me han hecho animarme a decir a los señores de ANDEBU, a todas las organizaciones nacionales e internacionales que están acá con nosotros hoy, que el año pasado estuve trabajando en radio durante un año. Lo hice todos los martes de madrugada, hasta que se terminó el programa “El Tren de la Noche”, con Gustavo de los Santos. No se pueden pasar “chivos”, pero estoy contando sobre un programa que existía en Radio Monte Carlo, que me abrió las puertas de su casa un año entero, entre las 2 y las 4 de la mañana, para comunicarme directamente con la gente. Ahí se abrían los micrófonos y yo hablaba sobre algo que, debo decir la verdad, me hacía sentir muy cómodo: hablaba de temas estrictamente municipales. Tan es así que eso me sirvió de base para hacer cientos de mociones dirigidas al señor Intendente, una vez corroborado el problema que me planteaban los vecinos de Montevideo, acerca de las calles, basura, iluminación, etcétera. La radio me sirvió para la labor como Edil Departamental; en lo personal, me reconfortó esa tarea que hacía. Les voy a dar un ejemplo: un día a las 2:30 de la mañana me llama el Presidente del Instituto de Ciegos y me plantea un tema increíble: los ciegos con el bastón no detectaban las cajas de los semáforos porque están puestas casi en la esquina, no muy separadas de los cordones; entonces, se chocaban contra ellas rompiéndose los dientes o la cara. Me planteó que en la parte de abajo se hiciera una caja de más de 20 cm. para que los ciegos la pudieran detectar con el bastón. Esas son las cosas que he conseguido en la radio; ¡si será importante! Nosotros hablamos con el Director Campanella y estamos cambiando casi todas las cajas de los semáforos de Montevideo para que los ciegos puedan caminar libremente por la ciudad y no tengan esos problemas. Lo mismo nos ha pasado con cientos de pedidos de los montevideanos. O sea que, en lo personal, le tengo que agradecer a la radio porque me ha llevado a hacer cosas positivas por la gente.

            Muchas gracias, señor Presidente, y gracias a ANDEBU.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Machado.

 

SEÑOR MACHADO.- Gracias, Presidente.

            Como dice la canción: “Si no fuera por el hombre de la radio”. En momentos muy difíciles y oscuros que pasamos en este país la radio era lo único que entraba en aquellos tristes calabozos y aljibes en los que muchos uruguayos y uruguayas estuvieron; la vieja Spica de algún soldado que andaba en la vuelta fue lo que sintieron varios de nuestros compatriotas. Por suerte, en nuestro país hoy gozamos de democracia y de libertad de prensa y de expresión; por suerte hoy podemos opinar y tener discrepancias, y por suerte estamos en un Gobierno democrático en el cual la radio puede decir, democráticamente, lo que piensa.

            Soy de los que escuchan radio en forma permanente, prácticamente no veo televisión, me acostumbré a la radio, y no por pertenecer al partido de Gobierno escucho determinadas radios: estucho todas, hago zapping. Hoy en la mañana, en una radio que generalmente escucho aunque no es de mi sector pero que es objetiva en muchas cosas, el periodista y la periodista decían que una de las últimas encuestas dio que el Uruguay es uno de los países de América del Sur que tiene mayor nivel de politización, que somos un país en el que la gente sabe de dos temas: de política y de fútbol. ¡Vaya si los uruguayos somos futboleros y políticos! Me alegraba que esa radio dijera eso, porque a veces pensamos que a la juventud no le interesa la política, pero las últimas encuestas muestran que los uruguayos, debido a su nivel cultural ‑por suerte ya pasaron aquellos años en los que la cultura estaba prohibida‑, empezamos a ser lo que alguna vez fuimos en América y en el mundo.

¡Vaya si la radio tiene injerencia en todos los hogares! Todo el mundo escucha radio, y escuchamos todo tipo de radio. Hoy una compañera a la que quiero muchísimo, la Edila Silvia Aguiar, hablaba de Ruben Castillo. Son palabras mayores: aquella tarde, a la 5 de la tarde, cuando todos los uruguayos salimos a la calle a pelear contra aquel golpe de Estado, ¡vaya si Ruben fue un hito de la comunicación!

Aquí se ha nombrado a muchas personalidades de la radio, y yo no quería dejar de nombrar a un gran hombre de la radio: Germán Araújo: un luchador incansable, un hombre que pagó muy caro la lucha contra la dictadura. ¿Quién de todos nosotros no escuchó a Germán? Todo el mundo lo escuchaba; gente de todos los sectores lo escuchaba.  Además, fue Senador en dos oportunidades, pero lo cierto es que como comunicador de aquellos años, Germán Araújo no puede estar ausente hoy acá. Creo que él formó a muchísimos comunicadores y fue respetado por la oposición y por los que no eran oposición.

            Creo que hoy, en este homenaje que le estamos haciendo a ANDEBU, era conveniente nombrar a Germán, porque nos marcó un antes y un después.

            Simplemente era eso lo que quería decir. Muchas gracias y adelante.

            Gracias, Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Vamos a hacer entrega de unos presentes y a decir, basándonos en ese genial oximorom que Voltaire utilizó cuando los guardias suizos encarcelaron a Rousseau: “"Disiento con lo que dices, estoy en total desacuerdo con ello, pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo". Naturalmente no estamos disintiendo con todo lo que se dijo; es el concepto de que se defiende la libertad de expresión de los demás con la propia vida, porque en la libertad de expresión va nuestra propia vida, sin ningún tipo de dudas.

            Le haremos entrega de una placa al Presidente de ANDEBU, que dice: “La Junta Departamental de Montevideo a la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos, ANDEBU, en su 75º aniversario. 21 de julio de 2008.”

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Y este Parlamento de Montevideo quiere hacerle un presente a la dama que viene de El Salvador, a quien le agradecemos su presencia.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Con esta humilde placa y estas flores queríamos transmitirles nuestro afecto y el compromiso de todos.

 

(Aplausos)

 

______Como este es un Parlamento, así como ustedes nos escucharon a nosotros, ahora corresponde que nosotros escuchemos con todo respeto lo que ustedes tengan para decirnos.

Tiene la palabra el señor Luis Pardo Sainz, Presidente de la AIR, que viene de la hermana República de Chile.

 

SEÑOR PARDO SAINZ.- Muchas gracias, señor Presidente; muchas gracias, señoras y señores Ediles del Parlamento de Montevideo por esta oportunidad de conocer por dentro lo que es la democracia y la cultura cívica que caracteriza al Uruguay, ya que pudimos presenciar un debate ‑en realidad, no ha sido un debate, sino que se escucharon una serie de intervenciones‑ que da cuenta de esa cultura y de ese nivel de discusión.

            Hemos escuchado en este merecido homenaje a ANDEBU una serie de conceptos con respecto a la relación de la política y los políticos con los medios. También hemos escuchado acerca de las dificultades que afectan a algunos países hermanos en materia de libertad de expresión; se ha hablado de la necesidad de perfeccionar el funcionamiento del sistema de medios en el Uruguay, y también hemos escuchado algunas legítimas y muy merecidas críticas por el hecho de que no se esté trasmitiendo esta sesión. Pero, como ya se dijo ‑y no me cabe ninguna duda de eso‑, esta sesión va a ser parte importante de las noticias de todos los medios que están aquí representados.

            Sería una imprudencia de mi parte entrar en el debate, pero como visitante sí creo importante dejar constancia de lo que yo he apreciado en estos dos o tres días de mi tercera o cuarta visita al Uruguay.

Después de leer las intervenciones muy nutridas, muy fundamentadas de numerosos Diputados en el homenaje que la Cámara de Representantes le hizo a ANDEBU hace unos días, y después de escuchar las interesantes intervenciones de todas las señoras y los señores Ediles en este Parlamento de Montevideo, no me cabe ninguna duda de que la radiodifusión privada, libre e independiente que representa ANDEBU constituye un patrimonio de la democracia uruguaya; democracia que los uruguayos de todos los sectores reconocen y valoran más allá de la necesaria crítica y del necesario debate que todos, quienes creemos en ella, tenemos que estar dispuestos a enfrentar.

            Por lo tanto, creo que si en algo puedo contribuir con este debate, sin entrar en él, es dejando esta constancia. Pienso que debemos partir de la base de que estamos frente a un bien público, a un enorme patrimonio de la cultura, de la tradición, que ha apoyado a la democracia y a sus instituciones; al igual que en muchos de nuestros países, esto es lo que representa la radiodifusión. Entonces, todo lo que se haga por mejorarla, todo lo que se haga por perfeccionarla es bueno. También hay que tener presente que todo lo que pueda afectar a ese patrimonio, todo lo que pueda comprometer su funcionamiento ‑me refiero al espectro radioeléctrico‑, y todo lo que pueda comprometer la libre entrega de los contenidos a los ciudadanos por parte de los medios es un retroceso. Esto debe tenerse presente a la hora de debatir y legislar sobre el tema.

            Nada más, señor Presidente.

            Muchas gracias por esta oportunidad.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted.

            Desde la hermana República de El Salvador, nos visita la licenciada Ana María Urrutia, Presidenta del Comité de Libertad de Expresión, a quien le damos la palabra.

 

SEÑORA URRUTIA.- Muchas gracias, señor Presidente y señores miembros de esta institución muy respetada por todos los uruguayos, y especialmente por mi persona, porque nunca me imaginé tener el honor y la dicha de estar sentada aquí, ante ustedes. Este es un país al que yo quiero mucho desde hace tiempo y al que sólo conocía a través de sus representantes; a través de distintas personas conocí a este país tan maravilloso. Desde que estoy aquí ‑esta es mi tercera visita‑ una vez más confirmo ese alto grado de democracia que hay en este país, del que también hemos disfrutado esta tarde, como  decía el Presidente de la AIR.

            Realmente, para mí es un honor estar presente en este día en que se celebra el 75º aniversario de ANDEBU. Tuve el honor de que me invitaran; vengo como salvadoreña, pero, más que nada, como Presidenta del Comité de Libertad de Expresión, a vivir ese momento tan lindo como es el de destinar un lugar para que se instituya algo físico en torno a lo que significa la libertad de expresión, aunque es difícil poder describirla. Lo que hemos vivido ahora es la libertad de expresión; ustedes la están defendiendo, ustedes la están cuidando. Para mí ese es el mejor mensaje y el mejor ejemplo que llevo para compartir en mi país: un lugar donde se respeta y se defiende más que nada la libertad de expresión.

            En este día también quiero decirles que yo conocí el Uruguay a través de una persona que ya no está con nosotros, pero que, como yo he dicho siempre, murió con las botas puestas. Me refiero a Andrés Lerena, un representante muy grande de ANDEBU, a quien yo quiero mucho; no puedo decir que lo quise, sino que lo quiero. El domingo tuve una experiencia muy simpática cuando me presentaron a una persona, a un joven, y me dijeron: “Andrés Lerena”. Yo dije: “Ah! ¿Tú eres Andrés?”. Él pensó que yo me refería a su padre, por eso le dije: “No, a tu papá lo tengo en el corazón, me estaba refiriendo a ti. Yo, a través de tu papá, conocí el Uruguay”. Y también lo conocí a través del doctor Amengual, a través de Omar Sosa. Entonces, es por estas personas que yo estuve más cerca de los uruguayos y que  conocí esta gran patria.

Tengan la seguridad de que estas rosas que hoy me llevo marcan un momento muy especial en mi vida que jamás voy a olvidar.

            Los felicito. Sigan así, defendiendo la libertad de expresión, porque me hacen sentir más valiente,  más fuerte y con ganas de seguir adelante como mujer defendiendo un derecho que es de todos.

            Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted.

            Ahora le vamos a dar la palabra al doctor Héctor Amengual, Director General de AIR.

 

SEÑOR AMENGUAL.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Primero, le ruego a este honorable Parlamento de la Ciudad de Montevideo que me permita sentirme profundamente emocionado como compatriota, como montevideano. Todas las intervenciones de los miembros de este Parlamento nos han tocado profundamente.

En lo personal, quiero manifestar mi gratitud a la Edila Ferro por evocar la personalidad de mi padre, periodista, radiodifusor, también pionero en AIR y en ANDEBU, quien fuera homenajeado en el año ’61, y durante 20 años ininterrumpidos, como el “Reporter Esso” del Uruguay. Sus últimas palabras de agradecimiento fueron: “Quiero decirles a todos mis oyentes que me siento orgulloso de ser uruguayo, porque ser uruguayo es ser libre”. Y creo que ese pensamiento que tenía mi padre se reaviva en cada una de las palabras y de las expresiones de los honorables Ediles que reivindican esa pasión de los uruguayos por la libertad y la democracia.

            Gracias nuevamente, entonces, por todas estas expresiones y demostraciones que está  recibiendo ANDEBU, también de parte de los muy distinguidos colegas de distintos países que están visitando Montevideo en estos momentos. Y yo quiero destacar esa presencia internacional, porque aquí están no solamente directivos y altas jerarquías de la radiodifusión latinoamericana, sino profesionales de un altísimo nivel de especialidad en materia de radiodifusión y comunicación. Está el Presidente de ARPA ‑Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas‑, doctor Alberto Veiga; nos ha estado acompañando el Presidente de la Asociación Brasileña de Radio y Televisión, doctor Daniel Pimentel; y está el Presidente de Honor de la AIR, don Luis Tarsitano, de la República Argentina. Además de hombres de acción en el mundo de la radiodifusión, ellos son verdaderos expertos en estas temáticas.

            Tenemos una delegación de colegas de Chile, que acompañan a don Luis Pardo, integrada por el Vicepresidente de la ARCHI, don Jorge Pérez; por su Secretario General, don Fernando Ocaranza, y por su Directivo, don Luis Gress.

Tenemos la profunda satisfacción de que, a instancias de ANDEBU, este ha sido un momento de encuentro, merecido y para celebrar, pero también para trabajar, porque ANDEBU ha invitado a la AIR a trabajar. Por eso están aquí los Presidentes de los Comités Permanentes de la AIR, como esta distinguida dama salvadoreña, la licenciada Urrutia de Lara, que es la Presidenta de nuestro Comité de Libertad de Expresión. ¡Y vaya que esta mujer es motivo de orgullo para la AIR por su valentía, por su defensa incansable en todas partes de la libertad de expresión! Está el Presidente del Comité Jurídico, doctor Alexandre Jobim, de Brasil; está el Presidente del Comité de Derecho de Autor, doctor Edmundo Rébora, de la República Argentina y Vicepresidente de ARPA; y el doctor Veiga, que es además Presidente de la Comisión sobre Uso Indebido del Espectro Radioeléctrico. Y está también un compatriota nuestro, porque el Comité Técnico de la AIR, el que entiende de las cuestiones tecnológicas de avanzada, es presidido por un compatriota, el ingeniero Néstor Criscio. Y dije que estamos trabajando porque la AIR se ha venido a Uruguay con estos distinguidos dirigentes para saludar a ANDEBU y compartir la celebración, pero también para mantener reuniones de trabajo y de estudio sobre el presente y el futuro de la radio y la televisión, especialmente a escala regional.

            Quiero dejar asentado ‑es mi deber como Director General‑ que a esta distinguida delegación se suman cientos y cientos de mensajes que están llegando de todo el mundo, porque aquella AIR que nació interamericana por impulso de radiodifusores uruguayos y de la ANDEBU, se ha transformado hoy en un organismo que representa a más de 17.000 emisoras de radio y televisión en las tres Américas, en Asia y en Europa. Desde todas las latitudes ANDEBU está recibiendo los saludos emocionados que reconocen el valor de 75 años de gran trayectoria ininterrumpida. Porque, además, ANDEBU ha sabido defender la importancia de una radiodifusión, radio y televisión, de naturaleza privada, libre e independiente, y recordemos que estamos hablando de los únicos medios que son de recepción libre y gratuita para todo el público de cada uno de nuestros países.

            Para finalizar, señor Presidente, honorables miembros de esta Junta Departamental, tomando la palabra del Edil Mendiondo, que evocaba a Abraham Lincoln, y asociándome a estos sentimientos por la libertad de expresión, voy a recordar también a Abraham Lincoln cuando dijo: “Que el pueblo conozca los hechos y el país estará a salvo”.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el doctor Rafael Inchausti, Presidente de ANDEBU.

 

SEÑOR INCHAUSTI.- Muchas gracias, profesor Gabriel Weiss; muchas gracias, señores Ediles.

            Estamos realmente reconfortados por esta sesión de homenaje, por este reconocimiento que hoy se le está haciendo en el Parlamento de Montevideo a la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos en ocasión de cumplir su 75º aniversario.

            Es reconfortante, como dije recién, haber escuchado las expresiones de cada unos de los Ediles que han intervenido y las expresiones de las autoridades internacionales de la Asociación Internacional de Radiodifusión, de la cual ANDEBU es socia fundadora, desde el año 1946. Y digo que es reconfortante, además, porque esta no ha sido una sesión meramente protocolar; según los testimonios y las intervenciones de cada uno de los Ediles, la radiodifusión nacional realmente ha prestado una importantísima función social, una importantísima función pública en nuestro país. Este es el motivo y el objetivo de la radiodifusión, tanto en el Uruguay como en cada uno de los países donde este servicio funciona.

            Las intervenciones que he escuchado han tocado prácticamente todos los puntos que hacen a la radiodifusión, que tienen que ver con la actividad de nuestro sector. Se han tocado puntos importantes, como la función social a través de actividades mínimas y personales ‑como ser la transmisión de mensajes de interés para alguna familia, para alguna persona que tenga una necesidad‑, y también otras funciones más trascendentes, como la transmisión de información, de cultura y de tipo recreativo que cumplen los medios de radiodifusión. Asimismo, es muy importante la función que cumplen en el devenir democrático de todas nuestras naciones, especialmente las de América Latina, que han conocido períodos oscuros y que han sufrido mil formas de injusticia.

            Tengo que decir que si los medios de radiodifusión no han sido cuestionados por algún Gobierno, si las formas de abordar su tarea de informar, de difundir cultura y de entretener no han sido cuestionadas, sería porque no estarían cumpliendo bien su tarea; de ser así, esos medios de difusión estarían siendo obsecuentes con los poderes de turno. Por eso, que un ámbito que trasmite la esencia de la democracia, un ámbito parlamentario, reconozca de esta forma la tarea que desempeñan los medios de radiodifusión en nuestro país ‑reconocida no sólo ante los Directivos de nuestra asociación, sino también ante las distinguidas personalidades que hoy nos están visitando‑, nos llena de orgullo.

            Por último, tengo que agradecer la iniciativa que ha tenido la Oficina Central de la Asociación Internacional de Radiodifusión, transmitida por el Edil Leonel Viera y acompañada en forma unánime por el Parlamento de Montevideo, de consagrar un espacio público de nuestra ciudad para erigir un monumento a la libertad de expresión.

            ANDEBU ha acompañado esta idea, ha apoyado esta iniciativa que ha tenido la AIR, que ha sido bien recibida, como dije, por la Junta Departamental de Montevideo, y que en la mañana de ayer domingo pudimos concretar presentando la pieza artística que nuestra Asociación donará a la ciudad de Montevideo. Se trata de una reproducción en escala ampliada de la obra del maestro venezolano Argenis Díaz, que es el premio que otorga la Asociación Internacional de Radiodifusión a quienes defienden la libertad de expresión, la dignidad humana y la democracia.

            Creemos que en esa pieza, en esa expresión física que va a tener su lugar en la plazoleta de la ciudad de Montevideo, en nuestro principal paseo urbano que es el Parque Batlle, están representadas todas las aspiraciones, todos los deseos, todo el compromiso que tienen nuestras organizaciones hacia la libertad de expresión. Pero no va a ser un espacio únicamente de ANDEBU y de la AIR, sino que va a estar abierto, naturalmente, a todas las organizaciones, a todas las asociaciones y a todas las personas que deseen adherirse a la defensa de la libertad de expresión.

Es un espacio abierto a todas las voces, a todas las manifestaciones y a todos quienes defienden la libertad de expresión, que consideramos la principal de las libertades y la base de una vida democrática, una vida democrática que no solamente implica tolerar al que piensa distinto sino soportarlo. Es una actitud ‑creemos‑ más comprometida que la de simplemente admitir la opinión disidente, porque significa cargarla, sufrirla y superarla para construir entre todos la democracia que caracteriza tanto a nuestro país.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para una cuestión de orden, tiene la palabra el señor Edil Julio Schiavone.

 

SEÑOR SCHIAVONE.- Es para solicitar que la versión taquigráfica de las palabras vertidas en Sala sea enviada a ANDEBU, a URSEC, a las 18 Juntas Departamentales del Interior y a las 19 Intendencias del país.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Así se hará, señor Edil.

            No habiendo más oradores anotados para hacer uso de la palabra, damos por levantado este acto de homenaje al 75º aniversario de ANDEBU.

 

(Aplausos)

(Es la hora 18:27)