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ACTO DE HOMENAJE AL SEÑOR MARIO HOPENHAYM |
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Celebrado el 19 de agosto de 2008 |
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Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos |
SEÑOR PRESIDENTE DE
Bienvenidos a
(Es la hora 16:13)
______Es para nosotros muy buena cosa estar reunidos esta tarde para homenajear a una persona tan destacada a nivel personal y a nivel deportivo como el señor Mario Hopenhaym.
Queremos
agradecer la presencia en Sala del Subsecretario del Ministerio del Interior,
el inspector principal Ricardo Bernal; del Coordinador de Deportes de
A todos ustedes muchísimas gracias por estar acá acompañándonos.
En primera instancia vamos a ver una presentación multimedia que nos entregaron para que la podamos compartir entre todos.
(Así se efectúa)
(Aplausos)
______Debe ser bonito verse después de tanto tiempo y ser tan reconocido.
Recibimos un
saludo que dice: “Acompañamos el homenaje al excelente amigo y deportista Mario
Hopenhaym, lamentando no poder estar presente por causas familiares. Un fuerte
y apretado abrazo al querido Mario”. Hugo Casada, Asesor de
Recibimos saludos
del Ministro de Turismo y Deporte, doctor Héctor Lescano, y del Edil Marcelo
Carrasco. Pero más importante que seguir leyendo la cantidad de saludos
recibidos es escuchar al Presidente de
SEÑOR PRESIDENTE DE
Estimados colegas
Ediles, Mario Hopenhaym, su familia, compañeros y amigos del deporte,
funcionarios de
Como órgano
legislativo de
(Hilaridad)
______Este hombre empezó a jugar ‑esto lo señalo sin hacer ninguna alusión; no me malentiendan‑ en el Club Tabaré, en el año 1941. Luego se transforma en árbitro nacional e internacional, con un rasgo que lo ha distinguido de todos los demás. Estuvo en 1964 y en 1968, en las Olimpíadas de Tokio y México, como juez internacional. Luego estuvo en las Olimpíadas en el ’92, en el ’96, en el 2000 y en el 2004; hablamos de España, Estados Unidos, Australia, y Grecia.
En esa fotografía en la que estás en Grecia, Mario,
con el Partenón detrás, percibo la tremenda emoción que tienes por estar en ese
momento en
SEÑOR HOPENHAYM.- Y lo que transpiramos para llegar allí…
(Hilaridad)
SEÑOR PRESIDENTE DE
Ahí la humanidad
marcó un rumbo, que ha determinado que nuestra cultura sea esencialmente greco‑latina,
helénica, lo que a nosotros nos enorgullece, y tratamos de cultivar eso en la
cultura y en el deporte. En ese aspecto, Mario Hopenhaym ha sido un ejemplo no
reconocido sólo por esta Junta Departamental, dentro de nuestra modestia, sino
que está en el Museo de
SEÑOR PAOLILLO.- Pido la palabra para una moción de orden.
SEÑOR PRESIDENTE DE
SEÑOR PAOLILLO.- Gracias.
Todo es alegría y todos estamos muy emocionados. Pero como sé que pertenece a nuestro ambiente, no quiero olvidarme de Hugo Couto. Es por eso que, antes de empezar a hablar de Mario, quiero solicitar, en memoria del amigo y del dirigente fallecido, un minuto de silencio.
SEÑOR PRESIDENTE DE
(Así se efectúa)
______Tiene la palabra la señora Edila María Castro.
SEÑORA CASTRO.- Gracias.
Buenas tardes y bienvenidos.
Hoy
Nació en Buenos
Aires el 8 de marzo de 1926, pero desde muy chico vivió en Montevideo. Comenzó
a jugar al básquetbol en 1941 y seguidamente comenzó su carrera como árbitro de
Fue nombrado
Presidente de
Obtuvo
distinciones y reconocimientos. Durante su retiro,
Actualmente,
integra
Para ir terminando, Presidente, voy a citar algo que saqué de entrevistas que le hicieron a Mario y que me pareció bueno compartir con ustedes.
Ante la pregunta de un periodista, Mario le responde que nunca se llegará al nivel más alto; que siempre es necesario el estudio, la preparación continua, tanto física como mental, para aumentar la capacidad de comprender y participar en el básquetbol actual, tan fuerte, tan técnico y tan veloz. También da un consejo a los árbitros: “No se deslumbren con sus logros; no se autotitulen como el mejor; compartir lo que se recibe, ya que cuanto más se da, más se obtiene como recompensa; no busquen apenas el dinero, cosa que es importante, pero sobre todo deben tener el pensamiento fijo en ser lo más profesionales posible, al servicio de este, nuestro hermoso deporte: el básquetbol”.
Señor Presidente: creo que ya he dado una visión general de la vida de Mario; a los que no tenían muchas cosas en claro, espero habérselas aclarado con mis palabras.
Me voy a quedar por acá porque hay otros compañeros para hablar.
Gracias, Mario, por todo lo que le has dado al deporte.
Gracias, señor Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
SEÑOR MENESES.- En primer lugar, quiero saludar a las autoridades presentes y amigos de Mario y del deporte.
Para uno, que también supo ponerse la camiseta de árbitro, es un orgullo hablar ante una personalidad que nos ha representado durante tantos años dentro y fuera del país.
Yo escribí un discurso, pero después de lo que dijo mi compañera y después de lo que vi en la pantalla lo dejé de lado. ¿Por qué? Porque yo creo que detrás de un deportista, detrás de la carrera de árbitro hay algo que es muy importante que nos banca ‑y discúlpenme que me incluya en ese grupo, porque por 23 años me puse la camiseta, aunque en otro deporte‑: la familia. Es la única que nos respalda, que está en los buenos y malos momentos, y sabe lo que sufre un árbitro.
Tantos años como profesional, como árbitro
internacional y como instructor inculcando a muchas generaciones el trabajo, la
profesionalidad y el llegar a puntos tan altos, creo que es muy importante para
el deporte uruguayo. Hoy Mario sigue trabajando, después de tantos años en
Por eso no hay más palabras. Voy a dejar hablar a Miguel Paolillo, que sí fue su alumno.
Muchas gracias y felicidades.
Gracias, Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
Tiene la palabra el señor Edil Miguel Paolillo.
SEÑOR PAOLILLO.- Muchas gracias, señor Presidente.
Yo no voy a ser tan breve, pero estoy seguro de que cuando termine me va a quedar esa sensación de que no dije nada, por el aprecio, el cariño y el reconocimiento que tengo por Mario, y en Mario por todos aquellos que de una u otra manera han hecho de este básquetbol el deporte más bonito del mundo, sin lugar a dudas, por más que otros opinen diferente.
En el mundo
deportivo quienes practican el deporte extraordinariamente pasan a ser sus
sinónimos, identificando e identificándose mutuamente. Si nombramos a Michael
Schumacher no necesitamos aclarar que es el mejor piloto automovilístico de
Cuando traemos el tema a lo estrictamente nacional de cada país sucede algo similar, como el caso de Babe Ruth, como ídolo nacional norteamericano del béisbol; como el caso del recordado Javier Sotomayor, que escribió la historia del atletismo cubano, o el ruso Kasparov, que escribió poesía sobre el tablero de ajedrez en sus magistrales partidas del siglo pasado.
En Uruguay no es diferente. Está el gran “Negro Jefe” Obdulio Varela, el “Mariscal” José Nasazzi, que son sinónimos de la gloria mundial del fútbol celeste; en el ciclismo, Milton Wynant; “Cuerito” Rodríguez, Dogomar Martínez; la hoy reciente campeona mundial juvenil de boxeo, Cris Namus, en esa mezcla de ayer y de hoy, de experiencia y de juventud. No podía faltar Irineo Leguizamo, otro emblema del deporte uruguayo.
Pero en materia de básquetbol a nivel mundial nada identifica más a Uruguay que Mario Hopenhaym, con una destacada particularidad: todos los anteriormente citados eran competidores. Nunca ‑les pido a todos que hagamos un ejercicio de memoria‑ el deporte se ha identificado tanto con un árbitro, con un hacedor de normas técnicas, un comisionado deportivo, con un instructor, como en este caso.
Mario tiene la virtud de representar al básquetbol uruguayo con una brillantez y esplendor inusual. Veíamos casi tres décadas de arbitraje nacional y arbitraje olímpico. Fue réferi del mundial del ’67 en el majestuoso Cilindro Municipal ‑adaptado a escenario deportivo luego de que había sido ideado y creado para una exposición industrial, una feria mundial‑, y tuvo un sinnúmero de designaciones internacionales; esto fue el prólogo de una brillante carrera como instructor.
Entrenador y
referente de la querida UJOBB, señor Presidente, y de
Los reconocimientos internacionales ya los vimos, han
sido innumerables:
Quiero hacer referencia a quienes acompañan a este
destacado hombre en el Hall de
Ha estado siempre rodeado de familiares y amigos generados a través de tantos años de trayectoria destacada, plena de cariño y amabilidad, de enseñanza y dedicación, de consejos sabios, de análisis justo y de respuesta esclarecedora.
Mario ha sido
generador de una mística extraordinaria que
Montevideo, a
través de su Parlamento, de este Parlamento de
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
SEÑOR HOPENHAYM.- Para hablar tendría que hacerlo durante una media hora, cosa que a ustedes los haría dormir.
SEÑOR PRESIDENTE DE
(Hilaridad)
SEÑOR HOPENHAYM.- A veces vemos, no en las sesiones de
Lo que quiero expresar es lo siguiente. El lugar donde uno nace, muchas veces es un accidente; el accidente es que mi padre nació en Polonia y mi madre en Rumania, se conocieron en Buenos Aires y, cuando yo era muy pequeño, mi padre, que trabajaba en una compañía que se llama Electrolux ‑que en aquel tiempo era una compañía extranjera‑ fue nombrado jefe de ventas y se tuvo que trasladar a Montevideo. Se vinieron a Montevideo mi padre, mi madre y sus cuatro hijos. Pero yo soy uruguayo, me considero cien por ciento uruguayo. Cuando paso con el coche por esta hermosa rambla que tenemos ‑tomo por la rambla ex profeso, aunque me signifique recorrer una distancia más larga‑ le digo: ¡Cómo te voy a extrañar dentro de unos cuantos años! No sé cuántos años más serán; espero que sean algunos más, siempre que sea con buena salud.
Mis cinco hijas nacieron en este bendito país. Mis nueve nietos no nacieron todos aquí, pero algunos vinieron de muy chiquititos y viven todos en este bendito país. Y mi bisnieta, la más pequeña de la familia, Celina, también es nacida en Uruguay. De modo que yo, aun habiendo nacido en Argentina ‑lo cual no niego‑, soy uruguayo y me considero cien por ciento uruguayo, como lo he dicho.
(Aplausos)
______H e tenido, además, dentro de mi carrera, el privilegio de compartir un juego olímpico con Julio César Sánchez Padilla en Tokio ’64, lo que fue maravilloso. Pero además, cuando arbitrábamos juntos él era todo fuego, y yo trataba de ser todo calma. Parecíamos una máquina de arbitrar: uno fogoso y el otro serenando. ¿No es así, Julito?
(Hilaridad)
______Es cierto.
De modo que,
pasado el tiempo ‑uno lo hace casi en forma inconsciente, no se da cuenta‑,
uno va creando una trayectoria, trayectoria que por suerte aún no ha terminado,
pues sigo siendo el Presidente del Consejo Técnico de
Acá tenemos
también al Presidente del Colegio de Jueces de
Entonces, uno va haciendo todo esto, dictando los cursos, reuniéndose con los jueces, trasmitiendo ‑como lo que dijo Paolillo, que a mí no se me pasó por la mente‑, tratando de que la gente actúe con buen proceder; tratando de tener un trabajo, tener una familia, pero sintiendo que por dentro, por la corriente sanguínea, está ese deporte ‑y sigue corriendo‑ y, sobre todo, ese silbato que imaginariamente todavía tengo colgado de un cordón negro. Pasado el tiempo, cuando uno hace toda la retrospectiva, dice: ¿cómo una cosa así me permitió viajar por todo el mundo? Es maravilloso.
Pero lo más maravilloso de todo es que en nuestro
propio país y en
Así que lo único que puedo decir, desde lo más profundo de mi corazón, es: muchísimas gracias.
(Aplausos de pie)
SEÑOR PRESIDENTE DE
SEÑOR HALTY.- Gracias, señor Presidente.
Buenas tardes para todos.
Para los que en algún momento practicamos el básquetbol, estar aquí nos emociona mucho. En realidad, hay varias cosas que nos emocionan. Al ver las imágenes que se proyectaron, sin duda se justifica mucho más este homenaje, porque si hay algo que el deporte puede aportar a la sociedad es esa actitud que sin duda don Mario transmite y contagia: esa actitud familiera, de confianza.
No sé quién hizo el PowerPoint, pero fue realizado de una manera fantástica. Felicitaciones.
(Aplausos)
______Sin duda, fue un acierto que pinta de punto y blanco a don Mario.
Nosotros tuvimos
la suerte de empezar a conocerlo ahora un poco más profundamente. Realmente, es
una emoción. Cada vez que nos encontramos, por distintos motivos, siempre hay
una mano tendida, siempre hay una intención de colaborar. Por eso felicito a
Es muy importante que la ciudad de Montevideo, que a veces es un poco dura, un poco impersonal, se acuerde de sus personalidades en vida.
Si me permite, ya que usted tiene dos nacionalidades, me voy a arriesgar un poquito más. Creo que por lo que es, por la buena persona que es y por lo que representa, hoy es un ciudadano del mundo, más allá de que sea uruguayo por adopción y argentino por nacimiento.
En este caso, se
trata de un simple y muy humilde homenaje. Como sabemos, en muchos casos la
ciudad de Montevideo se representa con
Muchas gracias.
(Así se efectúa)
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
SEÑOR SÁNCHEZ PADILLA.- No veo por qué iba a decir que no.
(Hilaridad)
______Me siento muy emocionado por este homenaje que le brinda
Se le quebró la voz a Mario; yo creí que iba a aguantar hasta al final; yo dije: “¡Pero éste no afloja una! ¡Qué judío bárbaro éste! ¡No tiene gollete!”.
(Hilaridad)
______Pero se le quebró la voz. Y esa fortaleza, que le ha permitido llevar el nombre de Uruguay a todos los rincones del mundo en su condición de técnico, de instructor, de mensajero de un deporte tan bello, como él lo manifestó reiteradamente, hace que uno se sienta realmente muy emocionado.
Hoy vine con la intención de impregnarme precisamente con esto: el sentir de una Junta Departamental que ha tenido esta maravillosa idea de agasajar a ciudadanos del departamento, y en forma amplia, generosa, reiterada, lo cual hace que la felicidad llegue a muchas familias. Yo estoy seguro de que a Mario le mintieron cuando le dieron el certificado de nacimiento, porque no puede tener 82 años.
(Hilaridad)
______No sé si toma algunas pastillas por kilos o por litros.
(Hilaridad)
______Pero lo único que puedo decir es que la impresión que uno tiene al verlo es la del mismo árbitro que conocí en 1955, cuando inició su tarea, ahora con canas, porque pelado siempre fue, no de plata, pero sí de pelo.
(Hilaridad)
______Entonces, lo importante es verlo en la misma actitud, sin
situaciones dubitativas, siempre con optimismo y esperanza. Le debo hacer una corrección:
el primer Presidente de
Me encantó algo que dijo un señor Edil al término de su resumen, porque solamente fue un resumen. Cada año tiene 365 días, y en 82 años ¡si habrá 365 días! Multipliquen ustedes, porque yo fui muy malo en Matemática. En esos 365 días de cada año Mario Hopenhaym brindó todo lo que tenía para el básquetbol de nuestro bendito país. ¿Qué decía ese Edil? ¡Al maestro con salud!
Gracias, Mario.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
(Así se efectúa)
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
Muchísimas gracias a todas y a todos los presentes.
Damos por finalizado el homenaje.
(Aplausos)
(Es la hora 17:02)