ACTO DE HOMENAJE AL SEÑOR MARIO HOPENHAYM

Celebrado el 19 de agosto de 2008

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JDM (Gastón Silva).- Buenas tardes a todas y a todos los presentes.

            Bienvenidos a la Junta Departamental de Montevideo, el Parlamento de nuestra ciudad capital.

           

(Es la hora 16:13)

 

______Es para nosotros muy buena cosa estar reunidos esta tarde para homenajear a una persona tan destacada a nivel personal y a nivel deportivo como el señor Mario Hopenhaym.

            Queremos agradecer la presencia en Sala del Subsecretario del Ministerio del Interior, el inspector principal Ricardo Bernal; del Coordinador de Deportes de la Intendencia Municipal de Montevideo, Julio Cravea; del coronel Héctor Lascano y del doctor Eduardo Rocca Couture, representantes del Panatlon de Montevideo; del señor Alberto Ward, de la Federación Uruguaya de Basketball; del Director de Deportes de la Intendencia Municipal de Montevideo, Gonzalo Halty; del señor Julio Sánchez Padilla, quien nos acompaña en esta instancia, así como de otro invitado que nos dicen que es familiar de quien estamos homenajeando esta tarde, más conocido como Darwin Desbocatti.

            A todos ustedes muchísimas gracias por estar acá acompañándonos.

            En primera instancia vamos a ver una presentación multimedia que nos entregaron para que la podamos compartir entre todos.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Debe ser bonito verse después de tanto tiempo y ser tan reconocido.

            Recibimos un saludo que dice: “Acompañamos el homenaje al excelente amigo y deportista Mario Hopenhaym, lamentando no poder estar presente por causas familiares. Un fuerte y apretado abrazo al querido Mario”. Hugo Casada, Asesor de la Presidencia de la República y Director del programa Knock Out a las Drogas.

            Recibimos saludos del Ministro de Turismo y Deporte, doctor Héctor Lescano, y del Edil Marcelo Carrasco. Pero más importante que seguir leyendo la cantidad de saludos recibidos es escuchar al Presidente de la Comisión de Deporte de la Junta Departamental, Edil Dari Mendiondo, quien va a referirse a la figura que tenemos el gusto de tener entre nosotros.

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Muchas gracias, Presidente.

            Estimados colegas Ediles, Mario Hopenhaym, su familia, compañeros y amigos del deporte, funcionarios de la Junta Departamental: todos los homenajes que hemos hecho en esta Junta tienen su particularidad. Por esta Sala han pasado personalidades internacionales del canto, de la música; también personalidades nacionales del teatro, de la canción, del arte, de la política, vecinos, ciudadanos montevideanos a quienes, de una u otra manera, esta Junta Departamental les ha rendido su reconocimiento.

 Como órgano legislativo de la Capital del país tenemos la responsabilidad, además de legislar, como manda la ley, de hacer una labor de reconocimiento a los protagonistas, a los hombres y mujeres de nuestra ciudad que han contribuido con su labor social, deportiva, cultural, artística, política, al desarrollo de la Capital del país, donde nació el Uruguay, el Puerto de Montevideo, aquí, en esta Ciudad Vieja. El 21 de setiembre se cumplirán 200 años del Cabildo Abierto que designara la primera Junta, no en el Río de la Plata sino en América, elegida por la gente, más allá de los fenómenos y de los vaivenes que tuvo ese proceso; sin embargo, se puede decir que ahí nació un estilo de participación, un estilo que ha marcado la esencia del pueblo uruguayo. Como bien dijera Sánchez Padilla ‑quien hoy nos acompaña‑, aquí hay más de ocho, porque este homenaje va a trascender el Uruguay, América y el mundo a través de los medios televisivos, a través del moderno sistema de computación que hemos instalado en la Junta Departamental de Montevideo. En el día, las imágenes de Mario Hopenhaym, con sus 82 años a cuestas ‑ganándole a Sánchez Padilla, en sus 53 años de empresario; creo que es otro récord‑, estarán por el mundo.

 

(Hilaridad)

 

______Este hombre empezó a jugar ‑esto lo señalo sin hacer ninguna alusión; no me malentiendan‑ en el Club Tabaré, en el año 1941. Luego se transforma en árbitro nacional e internacional, con un rasgo que lo ha distinguido de todos los demás. Estuvo en 1964 y en 1968, en las Olimpíadas de Tokio y México, como juez internacional. Luego estuvo en las Olimpíadas en el ’92, en el ’96, en el 2000 y en el 2004; hablamos de España, Estados Unidos, Australia, y Grecia.

En esa fotografía en la que estás en Grecia, Mario, con el Partenón detrás, percibo la tremenda emoción que tienes por estar en ese momento en la Grecia antigua, donde nacieron los juegos olímpicos.

 

SEÑOR HOPENHAYM.- Y lo que transpiramos para llegar allí…

 

(Hilaridad)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Todavía eso; menos mal que eran deportistas.

            Ahí la humanidad marcó un rumbo, que ha determinado que nuestra cultura sea esencialmente greco‑latina, helénica, lo que a nosotros nos enorgullece, y tratamos de cultivar eso en la cultura y en el deporte. En ese aspecto, Mario Hopenhaym ha sido un ejemplo no reconocido sólo por esta Junta Departamental, dentro de nuestra modestia, sino que está en el Museo de la Fama, en Madrid, España, como una personalidad del mundo básquetbolista, como una personalidad que ha trascendido la historia misma. Por lo tanto, como esta Junta Departamental además de legislar tiene que mantener la memoria histórica, tú sos parte viva de esa memoria histórica, y por eso te abrazamos y te queremos.

 

SEÑOR PAOLILLO.- Pido la palabra para una moción de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Para una moción de orden, tiene la palabra el señor Edil Miguel Paolillo.

 

SEÑOR PAOLILLO.- Gracias.

            Todo es alegría y todos estamos muy emocionados. Pero como sé que pertenece a nuestro ambiente, no quiero olvidarme de Hugo Couto. Es por eso que, antes de empezar a hablar de Mario, quiero solicitar, en memoria del amigo y del dirigente fallecido, un minuto de silencio.

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Invitamos a los presentes a ponerse de pie y guardar un minuto de silencio en homenaje al señor Hugo Couto.

 

(Así se efectúa)

 

______Tiene la palabra la señora Edila María Castro.

 

SEÑORA CASTRO.- Gracias.

            Buenas tardes y bienvenidos.

            Hoy la Junta Departamental de Montevideo declara Deportista Excepcional de la Ciudad de Montevideo al señor Mario Hopenhaym, destacada figura del básquetbol nacional.

            Nació en Buenos Aires el 8 de marzo de 1926, pero desde muy chico vivió en Montevideo. Comenzó a jugar al básquetbol en 1941 y seguidamente comenzó su carrera como árbitro de la Federación Uruguaya de Basketball. Arbitró un total de 23 campeonatos uruguayos en las categorías Junior y Senior. Como árbitro internacional fue llamado en dos juegos olímpicos: Tokio 1944 y México 1968. En 1971 y 1975 arbitró también dos campeonatos femeninos del mundo. En 1966 fue llamado para el Torneo Mundial en Santiago de Chile, y fue designado para otros torneos y campeonatos internacionales. De 1971 a 1992 fue Director de la Escuela Uruguaya de Entrenamiento de Árbitros. De 1981 a 2005 fue Instructor Internacional de Árbitros de la FIBA. De 1984 a 2006 fue Miembro de la Comisión Técnica de la Federación Uruguaya de Basketball.

            Fue nombrado Presidente de la Comisión Técnica de la COPABA, actualmente FIB América. Fue Comisionado Técnico en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos: Barcelona ’92, Atlanta ’96, Sidney 2000 y Atenas 2004. También participó en otros torneos y campeonatos internacionales.

            Obtuvo distinciones y reconocimientos. Durante su retiro, la FIBA lo nombra Árbitro Honorario y se le otorga la Orden de Méritos que da la FIBA a quien se distingue en el mundo del básquetbol y haya realizado tareas excepcionales.

            Actualmente, integra la Confederación Uruguaya de Deportes. Hace muy poco tiempo lo recibimos en la Comisión y nos planteó la preocupación que tiene, que es la formación de jóvenes en cada deporte para poder sacar a más niños de la calle, de las drogas, etcétera. Nos contaba también que desde la Confederación muchas veces se ha planteado la necesidad de convencer al Estado de que le preste a la juventud los valores propios del deporte, porque lamentablemente en muchos casos ni siquiera se conocen.

            Para ir terminando, Presidente, voy a citar algo que saqué de entrevistas que le hicieron a Mario y que me pareció bueno compartir con ustedes.

            Ante la pregunta de un periodista, Mario le responde que nunca se llegará al nivel más alto; que siempre es necesario el estudio, la preparación continua, tanto física como mental, para aumentar la capacidad de comprender y participar en el básquetbol actual, tan fuerte, tan técnico y tan veloz. También da un consejo a los árbitros: “No se deslumbren con sus logros; no se autotitulen como el mejor; compartir lo que se recibe, ya que cuanto más se da, más se obtiene como recompensa; no busquen apenas el dinero, cosa que es importante, pero sobre todo deben tener el pensamiento fijo en ser lo más profesionales posible, al servicio de este, nuestro hermoso deporte: el básquetbol”.

            Señor Presidente: creo que ya he dado una visión general de la vida de Mario; a los que no tenían muchas cosas en claro, espero habérselas aclarado con mis palabras.

            Me voy a quedar por acá porque hay otros compañeros para hablar.

            Gracias, Mario, por todo lo que le has dado al deporte.

            Gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Tiene la palabra el señor Edil Meneses.

 

SEÑOR MENESES.- En primer lugar, quiero saludar a las autoridades presentes y amigos de Mario y del deporte.

            Para uno, que también supo ponerse la camiseta de árbitro, es un orgullo hablar ante una personalidad que nos ha representado durante tantos años dentro y fuera del país.

            Yo escribí un discurso, pero después de lo que dijo mi compañera y después de lo que vi en la pantalla lo dejé de lado. ¿Por qué? Porque yo creo que detrás de un deportista, detrás de la carrera de árbitro hay algo que es muy importante que nos banca ‑y discúlpenme que me incluya en ese grupo, porque por 23 años me puse la camiseta, aunque en otro deporte‑: la familia. Es la única que nos respalda, que está en los buenos y malos momentos, y sabe lo que sufre un árbitro.

Tantos años como profesional, como árbitro internacional y como instructor inculcando a muchas generaciones el trabajo, la profesionalidad y el llegar a puntos tan altos, creo que es muy importante para el deporte uruguayo. Hoy Mario sigue trabajando, después de tantos años en la Confederación Uruguaya de Deportes, tratando de dejar su experiencia mirando hacia el futuro, tratando de dejar una semillita para los gurises y los jóvenes de hoy.

Por eso no hay más palabras. Voy a dejar hablar a Miguel Paolillo, que sí fue su alumno.

Muchas gracias y felicidades.

Gracias, Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Gracias a usted.

            Tiene la palabra el señor Edil Miguel Paolillo.

 

SEÑOR PAOLILLO.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Yo no voy a ser tan breve, pero estoy seguro de que cuando termine me va a quedar esa sensación de que no dije nada, por el aprecio, el cariño y el reconocimiento que tengo por Mario, y en Mario por todos aquellos que de una u otra manera han hecho de este básquetbol el deporte más bonito del mundo, sin lugar a dudas, por más que otros opinen diferente.

            En el mundo deportivo quienes practican el deporte extraordinariamente pasan a ser sus sinónimos, identificando e identificándose mutuamente. Si nombramos a Michael Schumacher no necesitamos aclarar que es el mejor piloto automovilístico de la historia. Si decimos fútbol no tenemos otra reacción que asociarlo a Pelé o a Maradona. La gimnasia olímpica adoptó a la genial rumana Nadia Comaneci ‑¿recuerdan?‑ como sinónimo de gracia, de ductilidad, de belleza y emblema de ese particular deporte.

            Cuando traemos el tema a lo estrictamente nacional de cada país sucede algo similar, como el caso de Babe Ruth, como ídolo nacional norteamericano del béisbol; como el caso del recordado Javier Sotomayor, que escribió la historia del atletismo cubano, o el ruso Kasparov, que escribió poesía sobre el tablero de ajedrez en sus magistrales partidas del siglo pasado.

En Uruguay no es diferente. Está el gran “Negro Jefe” Obdulio Varela, el “Mariscal” José Nasazzi, que son sinónimos de la gloria mundial del fútbol celeste; en el ciclismo, Milton Wynant; “Cuerito” Rodríguez, Dogomar Martínez; la hoy reciente campeona mundial juvenil de boxeo, Cris Namus, en esa mezcla de ayer y de hoy, de experiencia y de juventud. No podía faltar Irineo Leguizamo, otro emblema del deporte uruguayo.

Pero en materia de básquetbol a nivel mundial nada identifica más a Uruguay que Mario Hopenhaym, con una destacada particularidad: todos los anteriormente citados eran competidores. Nunca ‑les pido a todos que hagamos un ejercicio de memoria‑ el deporte se ha identificado tanto con un árbitro, con un hacedor de normas técnicas, un comisionado deportivo, con un instructor, como en este caso.

Mario tiene la virtud de representar al básquetbol uruguayo con una brillantez y esplendor inusual. Veíamos casi tres décadas de arbitraje nacional y arbitraje olímpico. Fue réferi del mundial del ’67 en el majestuoso Cilindro Municipal ‑adaptado a escenario deportivo luego de que había sido ideado y creado para una exposición industrial, una feria mundial‑, y tuvo un sinnúmero de designaciones internacionales; esto fue el prólogo de una brillante carrera como instructor.

            Entrenador y referente de la querida UJOBB, señor Presidente, y de la Federación Uruguaya de Basketball; maestro insuperable, instructor internacional, Presidente de la Comisión Técnica, etcétera. Podemos decir que Mario ha estado en el desarrollo moderno del básquetbol mundial como artífice de primera línea.

Los reconocimientos internacionales ya los vimos, han sido innumerables: la FIBA le otorgó la Orden al Mérito en el 2006, Miembro Honorario de la Federación Internacional luego de que lo habían nombrado Réferi Honorario en el ’84, méritos estos de destaque de por sí invalorables. Pero la FIBA no se quedó allí. En el marco de la creación del Hall de la Fama del Básquetbol reunió a los nombres más famosos de cada disciplina y después de una selección mundial que involucró a cientos de candidatos de cada rama nominó a Mario, el 12 de setiembre del 2007, para integrar el núcleo de los 20 deportistas más destacados de la historia del básquetbol para inaugurar ese sitio sagrado. El Hall de la Fama homenajea a todos aquellos que han hecho un aporte destacado en la historia del baloncesto y han acumulado éxitos que permiten impulsar la majestuosidad del deporte más bello del mundo. Este emblemático edificio, de una belleza admirable, está situado en Alcobedas, en las afueras de Madrid, España. Tiene más de 5.000 metros cuadrados, tiene cuatro pisos; verlo por Internet es un espectáculo virtual inenarrable, me imagino lo que debe de ser estar allí. Tal vez mis palabras no logren dar la real imagen descriptiva de lo que significa este Salón, nunca las palabras han sido tan pocas.

Quiero hacer referencia a quienes acompañan a este destacado hombre en el Hall de la Fama. Allí están, por ejemplo, jugadores de la talla de Sergei Alexander Belov, de Rusia, Dragan Dalipagic, de Serbia, el bosnio Delibasic o el argentino Oscar Furlong. En materia femenina se destaca ni más ni menos que la brasileña Hortensia Marcari, genia del básquetbol. Están Dean Smith, de Estados Unidos, y Díaz Miguel, de España, como técnicos, y los oficiales como Mario Belosovic, o el canadiense Allen Rae. Pero si para aquellos que amamos este deporte la lista nos deja de boca abierta, mayor es la conmoción cuando vemos que no lograron entrar aún en esta nominación inaugural jugadores de la estirpe de Magic Johnson o Michael Jordan, el más grande de todos los tiempos. También aguardan su lugar, su espacio en el tiempo, los coaches como Obradovic, Julio Toro, o el propio Pedro Ferrandiz, de España, y una lista interminable. Mario está allí, en ese Hall, pero hoy lo tenemos acá, es nuestro, en su Montevideo adoptivo o elegido.

            Ha estado siempre rodeado de familiares y amigos generados a través de tantos años de trayectoria destacada, plena de cariño y amabilidad, de enseñanza y dedicación, de consejos sabios, de análisis justo y de respuesta esclarecedora.

            Mario ha sido generador de una mística extraordinaria que la UJOBB, su casa, ha continuado.

            Montevideo, a través de su Parlamento, de este Parlamento de la Ciudad, quiere hacer este pequeño y simple reconocimiento a su vida, a su trayectoria y a su bonhomía. Los Ediles, que somos quienes estamos más cerca de la gente en materia política, vivimos nuestro día a día tratando de escuchar lo que la gente quiere para poder plasmarlo en decretos, en leyes, y así ser sus voceros. Estoy seguro de que a veces lo logramos, y a veces no podemos. Pero les aseguro que hoy realmente estoy hablando en nombre de todos quienes amamos el básquetbol y el deporte, porque a este hacedor de jueces, a este impulsor del básquetbol, a este orgullo montevideano, Montevideo, a través de su Junta Departamental, le dice: ¡Gracias, maestro, muchas gracias!

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JDM (G. Silva).- Le damos la palabra al señor Mario Hopenhaym.

 

SEÑOR HOPENHAYM.- Para hablar tendría que hacerlo durante una media hora, cosa que a ustedes los haría dormir.

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JDM (G. Silva).- Estamos acostumbrados.

 

(Hilaridad)

 

SEÑOR HOPENHAYM.- A veces vemos, no en las sesiones de la Junta Departamental pero sí en las de la Cámara de Diputados o de Senadores, a algún representante meditando profundamente con los ojos cerrados y con la cabeza apoyada en la mano.

            Lo que quiero expresar es lo siguiente. El lugar donde uno nace, muchas veces es un accidente; el accidente es que mi padre nació en Polonia y mi madre en Rumania, se conocieron en Buenos Aires y, cuando yo era muy pequeño, mi padre, que trabajaba en una compañía que se llama Electrolux ‑que en aquel tiempo era una compañía extranjera‑ fue nombrado jefe de ventas y se tuvo que trasladar a Montevideo. Se  vinieron a Montevideo mi padre, mi madre y sus cuatro hijos. Pero yo soy uruguayo, me considero cien por ciento uruguayo. Cuando paso con el coche por esta hermosa rambla que tenemos ‑tomo por la rambla ex profeso, aunque me signifique recorrer una distancia más larga‑ le digo: ¡Cómo te voy a extrañar dentro de unos cuantos años! No sé cuántos años más serán; espero que sean algunos más, siempre que sea con buena salud.

            Mis cinco hijas nacieron en este bendito país. Mis nueve nietos no nacieron todos aquí, pero algunos vinieron de muy chiquititos y viven todos en este bendito país. Y mi bisnieta, la más pequeña de la familia, Celina, también es nacida en Uruguay. De modo que yo, aun habiendo nacido en Argentina ‑lo cual no niego‑, soy uruguayo y me considero cien por ciento uruguayo, como lo he dicho.

 

(Aplausos)

 

______H e tenido, además, dentro de mi carrera, el privilegio de compartir un juego olímpico con Julio César Sánchez Padilla en Tokio ’64, lo que fue maravilloso. Pero además, cuando arbitrábamos juntos él era todo fuego, y yo trataba de ser todo calma. Parecíamos una máquina de arbitrar: uno fogoso y el otro serenando. ¿No es así, Julito?

 

(Hilaridad)

 

______Es cierto.

            De modo que, pasado el tiempo ‑uno lo hace casi en forma inconsciente, no se da cuenta‑, uno va creando una trayectoria, trayectoria que por suerte aún no ha terminado, pues sigo siendo el Presidente del Consejo Técnico de la Federación Uruguaya de Basketball, que me honra con eso.

            Acá tenemos también al Presidente del Colegio de Jueces de la Federación Uruguaya de Basketball y al Presidente de la Unión de Jueces de Basketball, Álvaro Trías; una Unión de Jueces a la que Sánchez Padilla, a pesar de no ser el Presidente, le dio un impulso tremendo aun cuando se peleaba con todos los de la Federación, como me tocó a mí y como le va a tocar también a Alvarito de vez en cuando.

            Entonces, uno va haciendo todo esto, dictando los cursos, reuniéndose con los jueces, trasmitiendo ‑como lo que dijo Paolillo, que a mí no se me pasó por la mente‑, tratando de que la gente actúe con buen proceder; tratando de tener un trabajo, tener una familia, pero sintiendo que por dentro, por la corriente sanguínea, está ese deporte ‑y sigue corriendo‑ y, sobre todo, ese silbato que imaginariamente todavía tengo colgado de un cordón negro. Pasado el tiempo, cuando uno hace toda la retrospectiva, dice: ¿cómo una cosa así me permitió viajar por todo el mundo? Es maravilloso.

Pero lo más maravilloso de todo es que en nuestro propio país y en la Junta Departamental de nuestro querido, de mi amado Montevideo, uno reciba algo que ustedes consideran que es un reconocimiento y que para mí es algo que nunca soñé que pudiera recibir.

Así que lo único que puedo decir, desde lo más profundo de mi corazón, es: muchísimas gracias.

 

(Aplausos de pie)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Tiene la palabra el señor Director Gonzalo Halty.

 

SEÑOR HALTY.- Gracias, señor Presidente.

            Buenas tardes para todos.

            Para los que en algún momento practicamos el básquetbol, estar aquí nos emociona mucho. En realidad, hay varias cosas que nos emocionan. Al ver las imágenes que se proyectaron, sin duda se justifica mucho más este homenaje, porque si hay algo que el deporte puede aportar a la sociedad es esa actitud que sin duda don Mario transmite y contagia: esa actitud familiera, de confianza.

            No sé quién hizo el PowerPoint, pero fue realizado de una manera fantástica. Felicitaciones.

 

(Aplausos)

 

______Sin duda, fue un acierto que pinta de punto y blanco a don Mario.

            Nosotros tuvimos la suerte de empezar a conocerlo ahora un poco más profundamente. Realmente, es una emoción. Cada vez que nos encontramos, por distintos motivos, siempre hay una mano tendida, siempre hay una intención de colaborar. Por eso felicito a la Comisión de Deporte de la Junta.

            Es muy importante que la ciudad de Montevideo, que a veces es un poco dura, un poco impersonal, se acuerde de sus personalidades en vida.

            Si me permite, ya que usted tiene dos nacionalidades, me voy a arriesgar un poquito más. Creo que por lo que es, por la buena persona que es y por lo que representa, hoy es un ciudadano del mundo, más allá de que sea uruguayo por adopción y argentino por nacimiento.

            En este caso, se trata de un simple y muy humilde homenaje. Como sabemos, en muchos casos la ciudad de Montevideo se representa con la Puerta de la Ciudadela, y si hay alguien que representa el abrir puertas, es usted. Por eso, con este sentido y con un muy humilde sentimiento, queremos entregarle, en nombre de la Secretaría de Deportes de la Intendencia Municipal de Montevideo y del señor Intendente de Montevideo, una Puerta de la Ciudadela que representa nuestro más sentido respeto por toda su carrera.

Muchas gracias.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Siendo el Legislativo y estando en sesión, le pido una licencia al Presidente de la Junta Departamental, señor Gastón Silva, y como ha habido una alusión por parte del homenajeado al señor Julio Sánchez Padilla, tengo la necesidad de tener el gesto de decirle al señor Sánchez Padilla que si quiere hablar algo, tiene el micrófono a sus órdenes.

 

SEÑOR SÁNCHEZ PADILLA.- No veo por qué iba a decir que no.

 

(Hilaridad)

 

______Me siento muy emocionado por este homenaje que le brinda la Junta Departamental al señor Mario Hopenhaym. Muy bien lo dijo el señor Director que ha tenido el gusto de entregarle a Mario el símbolo de la puerta de la Ciudadela, el símbolo de Montevideo. Es hermoso recibir distinciones y homenajes en vida, porque cuántos hermosos discursos he escuchado en los cementerios de este bendito país, pero que quien los recibe no los escucha.

Se le quebró la voz a Mario; yo creí que iba a aguantar hasta al final; yo dije: “¡Pero éste no afloja una! ¡Qué judío bárbaro éste! ¡No tiene gollete!”.

 

(Hilaridad)

 

______Pero se le quebró la voz. Y esa fortaleza, que le ha permitido llevar el nombre de Uruguay a todos los rincones del mundo en su condición de técnico, de instructor, de mensajero de un deporte tan bello, como él lo manifestó reiteradamente, hace que uno se sienta realmente muy emocionado.

Hoy vine con la intención de impregnarme precisamente con esto: el sentir de una Junta Departamental que ha tenido esta maravillosa idea de agasajar a ciudadanos del departamento, y en forma amplia, generosa, reiterada, lo cual hace que la felicidad llegue a muchas familias. Yo estoy seguro de que a Mario le mintieron cuando le dieron el certificado de nacimiento, porque no puede tener 82 años.

 

(Hilaridad)

 

______No sé si toma algunas pastillas por kilos o por litros.

 

(Hilaridad)

 

______Pero lo único que puedo decir es que la impresión que uno tiene al verlo es la del mismo árbitro que conocí en 1955, cuando inició su tarea, ahora con canas, porque pelado siempre fue, no de plata, pero sí de pelo.

 

(Hilaridad)

 

______Entonces, lo importante es verlo en la misma actitud, sin situaciones dubitativas, siempre con optimismo y esperanza. Le debo hacer una corrección: el primer Presidente de la UJOBB fue don Raúl Canale; integró esa primera Directiva Juan Francisco Carro, sin duda alguna. Pero la UJOBB desapareció en un momento determinado, ¿saben? La Unión de Jueces Oficiales de Básquetbol, en la que tantos trabajaron por ella, desapareció en un momento determinado por una actitud estúpida de quienes integraban distintos grupos dentro del arbitraje. ¿Saben quién la salvó? Alguien que no estaba en acción: Mario Hopenhaym. Hoy y acá, en este recinto de recogimiento y de decisiones trascendentes para el departamento, a Mario Hopenhaym le debo decir que salvó a nuestra Unión de Jueces Oficiales de Básquetbol, entregándola a las autoridades anteriores a las actuales, que continúan la misma línea, demostrando su amor por esta profesión.

            Me encantó algo que dijo un señor Edil al término de su resumen, porque solamente fue un resumen. Cada año tiene 365 días, y en 82 años ¡si habrá 365 días! Multipliquen ustedes, porque yo fui muy malo en Matemática. En esos 365 días de cada año Mario Hopenhaym brindó todo lo que tenía para el básquetbol de nuestro bendito país. ¿Qué decía ese Edil? ¡Al maestro con salud!

            Gracias, Mario.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DEPORTE (Mendiondo).- Mario: con orgullo te entregamos la medalla de Deportista Excepcional de la Ciudad de Montevideo; como aquí se dijo: del Uruguay y también de todo el mundo.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JDM (G. Silva).- Y así, sencillamente, terminamos lo que empezamos hace un ratito.

            Muchísimas gracias a todas y a todos los presentes.

            Damos por finalizado el homenaje.

 

(Aplausos)

(Es la hora 17:02)