HOMENAJE A LA MUJER AFRO LATINOAMERICANA, CARIBEÑA Y DE LA DIÁSPORA

Celebrado el 30 de julio de 2008

Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gastón Silva).- Buenas tardes a todos y a todas los aquí presentes.

 

(Es la hora 18:12)

 

______Saludamos la presencia del Senador Gustavo Penadés y del representante de la Embajada de Sudáfrica, Ben Joubert.

 

(Aplausos)

 

______“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos.” Esto lo dijo, ya hace mucho tiempo, Martin Luther King, y tiene mucho que ver con esta jornada que vamos a vivir juntos en esta Junta Departamental de Montevideo.

El 25 de julio se celebró el Día Internacional de la Mujer Afrolatina y Afrocaribeña, instituido en 1992, cuando, a 500 años de la llegada de los españoles a América, las comunidades negras del subcontinente se reunieron en Santo Domingo, República Dominicana. Uruguay se ha sumado a esta celebración, que es siempre una invitación a la reflexión.

El racismo existe desde hace mucho tiempo, a veces en forma soslayada o camuflada, pero subsiste; y, en particular, las consecuencias de este fenómeno son peores y más notorias en el género femenino, en las mujeres.

            En lo que refiere al Gobierno Departamental de Montevideo, ya se viene trabajando con propuestas específicas de acción desde la Secretaría de la Mujer de la Intendencia; no obstante, y desde períodos anteriores, esta preocupación se venía manifestando desde las distintas Comisiones Departamentales de Derechos Humanos y de Equidad y Género. A partir de varias inquietudes y preocupaciones vertidas en diferentes órganos legislativos, se comenzó a trabajar sobre criterios a desarrollar: desagregar por género los estudios estadísticos; promover políticas sociales que aseguren la igualdad de oportunidades y culturales; crear el Observatorio de Género y Etnia con el fin fiscalizar y administrar los avances en esta materia; gestionar articulaciones con la sociedad civil en torno a los objetivos pautados.

            Comprometidos, entonces, con estos puntos de trabajo y de crecimiento como sociedad, nos sumamos a la reflexión y al análisis de los avances y del camino que nos queda por recorrer. No ha sido un camino sencillo, ni es un camino sencillo, ni será un camino sencillo. Las posibilidades laborales de las personas negras se limitan a trabajos manuales no calificados, sobre todo en el rubro servicios. Más del 40% de las mujeres negras ha sido objeto de diferentes formas de violencia. Las personas negras presentan el mayor nivel de deserción en todos los niveles de enseñanza. El 50% de las mujeres negras no accede a la educación secundaria. El 16% de las jóvenes negras comenzaron a trabajar antes de los 15 años. Dos de cada tres niños negros tienen problemas de baja autoestima o de desvalorización.

Martin Luther King, en su discurso más recordado, decía que tenía un sueño y hablaba de esculpir en la montaña de la desesperación una piedra de esperanza. Nosotros hoy, de alguna manera, seguimos esculpiendo la piedra de la esperanza en la montaña de la desesperación. Es en ese sentido que esta Junta Departamental abre los brazos de esta casa de los montevideanos, que es vuestra casa.

Bienvenidos y bienvenidas.

 

(Aplausos)

 

______Tiene la palabra la Presidenta de la Comisión de Equidad y Género, Edila Graciela Garín.

 

SEÑORA GARÍN.- Buenas tardes a todas y a todos.

            Integrantes del Gobierno Nacional, integrantes de la Embajada de Sudáfrica, integrantes de diferentes ámbitos de la cultura que están aquí acompañándonos: en nombre de la Comisión de Equidad y Género quiero darles la bienvenida a esta Casa, que es el Parlamento de Montevideo.

La Comisión de Equidad y Género, en su rol de promoción de los derechos de inclusión de las y los ciudadanos, ha privilegiado el trabajo articulado con la sociedad civil organizada. A partir de la entrega del premio “Montevideanas” a la doctora Alicia Esquivel, hemos transitado un camino de aprendizaje y de conocimiento de la lucha llevada adelante no sólo por Alicia, sino por todas las mujeres afro. Es así que cuando nos propusieron la realización de este tan sentido homenaje las compañeras de la Comisión apoyamos entusiastas esa iniciativa, esta conmemoración, como decía Gastón Silva, del Primer Encuentro de Mujeres Negras, realizado en República Dominicana, en el que por primera vez en América las mujeres afro se encontraron y conocieron sus coincidencias y diferencias culturales.

En el homenaje que hoy se rinde a estas valerosas mujeres afrodescendientes queremos que se incluya a todas las mujeres que sufren discriminación por ser mujeres, o por su condición de pobres, o por pertenecer a una minoría étnica.

            Ahora les vamos a dar la palabra a las verdaderas protagonistas de este homenaje.

            Ellas son: Duildes Martins, profesora de Educación Física; Sara Caetano, primera mujer afro abogada del país, especialista en Derecho Administrativo; Silvia Carballo, socióloga, investigadora y docente del IPA; Gladis Iraola, nurse; Raquel Cancela, Directora del Colegio Luisa Luisi y promotora de los cursos nocturnos en enseñanza secundaria; María Suárez, enfermera; María Farías, de destaque en la cultura afrouruguaya; María Elena Da Silva; Iris Laureiro, nurse; Isabel Oronoz, periodista.

 

(Aplausos)

 

______También quiero agradecer a las compañeras y compañeros Ediles que nos acompañan en este homenaje que organizamos desde la Comisión de Equidad y Género.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Le damos la palabra a la licenciada Vicenta Camusso, del Área de Género de UAFRO.

 

SEÑORA CAMUSSO.- Buenas tardes a todas y a todos.

            Este es un gran día para UAFRO; un gran día para el Área de Género de UAFRO, y creo que es un día más de todas las mujeres. Es un día más en el que todas las mujeres, con nuestras diferencias y también con nuestras coincidencias, nos volvemos a encontrar, nos volvemos a mirar y, fundamentalmente, volvemos a tener voz, la voz de las mujeres afro; esa voz que estuvo callada durante muchos años y que fue retomada, con un grito que nos salía directamente desde el alma, en ese año 1992, que significó romper unas cadenas muy duras que teníamos desde hacía muchos años, y encontrarnos. Por eso, el 25 de julio es un día en que pensamos, discrepamos, acordamos, discutimos y construimos una historia política de la Red de Mujeres Afro Latinas, Caribeñas y de la Diáspora.

            La Red es una red política; es una red que trabaja por nuestros derechos en toda la región. Desde ahí empezamos a construir una historia cargada de muchas emociones, de esas  que nos encuentran a todas las mujeres, sin importar el color que tengamos. También apuesta a buscar los espacios a los que como ciudadanas tenemos derecho; tenemos el derecho a ejercer nuestros derechos.

            Hablar de las mujeres afro es hablar de una deuda muy grande, de hace muchos siglos, y es centrarse en la cuestión étnica, racial y de género, una cuestión histórica que, además, remite necesariamente a las cuestiones económicas, a las cuestiones políticas y a las cuestiones culturales. Hablar de esto es hablar también de la necesidad de una transformación social que sea incluyente, que reconozca la diferencia y que construya a partir de ella nuevos modelos políticos, nuevos modelos de ejercer la política, y nuevos modelos de convivencia ciudadana. Sin duda, las y los afrodescendientes, y en especial las mujeres, no podemos separar la cuestión de la diferencia de las diferencias de clase, y las diferencias de clase no las podemos separar de las de género. Decía Marcela Lagarde hace muchos años: “La raza construye a las mujeres, porque depende de donde vengamos es el lugar que nos toca a las mujeres ocupar en el mundo”. En ese sentido, es necesario ir hacia políticas públicas que incluyan, que prioricen en su agenda la cuestión de género y la de etnia como una cuestión global y no como una cuestión puntual. Acá quiero robarle unas palabras a una mujer de las Comunas de Montevideo, específicamente de la Comuna Nº 12, quien hace unos días dijo: “Las mujeres no podemos seguir siendo vulnerables”. Yo quiero robarle esas palabras porque estoy convencida de que mientras las mujeres todas, mientras las mujeres negras sigamos siendo vulnerables, vamos a ser cada vez menos ciudadanas.

            En ese sentido, creo que este homenaje de hoy, este acto de hoy, estar acá merece el reconocimiento de todas. Yo quiero agradecer a todas las compañeras del área de Género, que fueron quienes nos apoyaron, trabajaron, y quienes en el día a día estuvieron construyendo este día. Quiero agradecer a toda la Directiva de UAFRO, que nos apoyó, nos dejó caminar, nos dejó empezar a volar para ir construyendo otras cosas.

            No quiero dejar de mencionar algo que ustedes van a ver después, un documental que realizaron jóvenes cineastas, gente de la música, de la cultura. Deseo agradecer especialmente a Piero Sabini y a Virginia Santos, quienes pasaron dos noches sin dormir y varios días corriendo, lo que no les vamos a poder devolver. Creo que la única devolución por todo ese esfuerzo que han puesto todos los jóvenes de UAFRO, y también los que no son de UAFRO ‑jóvenes de todos los colores que se juntaron a trabajar, a crear esto para llegar a este día‑, la van a recibir el día en que la sociedad incluya totalmente a todos los que no estamos incluidos. Ese creo que va a ser el gran agradecimiento y el gran abrazo.

 

(Aplausos)

 

______Todavía no me quiero despedir, porque quiero cerrar con unas palabras que le tomé prestadas a mi hermana, a mi amiga del alma, Cristina Rodríguez Cabral. En uno de sus poemas, “Candomblé de la resistencia”, menciona lo siguiente, y yo me siento así, soy: “Latina / hispana / sudamericana / con sangre africana latiendo / en mis venas / soy, ante todo / un ser humano / una mujer negra”.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

(Se exhibe presentación multimedia)

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Galileo Galilei decía: “Y sin embargo, se mueve”, y estas mujeres han demostrado que: “Y sin embargo, se puede”.

            Vamos a dar la palabra a la señora Edila María Luisa Decia.

 

SEÑORA DECIA.- Buenas tardes.

            Primero que nada, quiero agradecer la presencia a todas y a todos los aquí presentes, en especial a la doctora Alicia Esquivel, con quien ya hemos compartido muchas reuniones.

            Les quiero transmitir con mucho orgullo y con mucho placer, como bien lo dijo la Presidenta de la Comisión, Graciela Garín, que el primer paso de la Comisión de Equidad y Género fue homenajear a la doctora Esquivel por la lucha en defensa de los derechos de los afrodescendientes.

            Después de haber visto este video muy emotivo, en el que se demuestra y muestra el afán que todas las mujeres ponemos en la lucha que debemos enfrentar día a día, les quiero decir que son un referente de todas las mujeres en esa lucha constante, no sólo por los derechos de los afrodescendientes, por los derechos humanos en su conjunto, sino también por nuestra identidad. Es una realidad el hecho de que no sólo los afrodescendientes sufren discriminación, sino que todas las mujeres padecemos discriminación día a día.

            No quiero dejar de decir la admiración que siento por lo que acabo de ver, por ese ejemplo de vida. Jamás bajaron los brazos, siempre con esa fe constante de que sí podemos, y con esa perseverancia, a pesar de que muchas veces pensemos que el fruto se va a ver en un futuro lejano; sin embrago, ustedes lo consiguieron.

            Es importante destacar que esos frutos los estamos viendo aquí. Para ser gráfica, les digo que este es más que un homenaje: es un reconocimiento a su trayectoria y a su perseverancia. Es un ejemplo de vida para todos.

            Les quiero decir que nosotros, en este Parlamento, vamos a trabajar en conjunto, este colectivo y la sociedad, para promover políticas de igualdad y acciones que fortalezcan los derechos de los afrodescendientes y su identidad, lo que es muy importante.

            Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- En primer lugar, nobleza obliga, señor Presidente, señora Presidenta de la Comisión, quiero felicitar a mis compañeras de la Comisión de Equidad y Género por este trabajo, en el cual yo prácticamente no he participado. Creo que quien debería hacer uso de la palabra hoy en mi lugar sería la Edila Consuelo Pérez, que fue quien trabajó para esto.

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Lo va a hacer.

 

SEÑORA RONDÁN.- Si quieren, yo no hago uso de la palabra, para evitar que hablen dos personas de un mismo partido. Le pido a la Mesa que lo resuelva, y yo me avendré perfectamente a la decisión, porque sé darme el lugar que me corresponde.

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Puede hablar unos minutos.

 

SEÑORA RONDÁN.- Gracias.

            Les agradezco muchísimo a la señora Presidenta de la Comisión de Equidad y Género y a la Edila Consuelo Pérez, porque sé que se debe de haber dado alguna conversación, porque uno lo percibe. Gracias, Consuelo. Como nos decimos nosotras: gracias, amiga.

            La verdad es que yo tenía pensado decir otra cosa, pero el video fue muy removedor.

Quizá quienes nacimos en un departamento fronterizo como Cerro Largo ‑del que si bien nos vinimos muy chicas, estamos muy vinculadas a lo que es la mezcla de razas, la de los afros, los mulatos‑ creemos que la discriminación no sea tan feroz; pero hablo del mío en particular, porque no puedo hablar de los demás. Sin embargo, debo decir que en el resto del Uruguay la discriminación es feroz; es feroz porque no se ve, porque es solapada. Como todas las cosas que no nos gustan en el Uruguay, las metemos debajo de la almohada con una terrible hipocresía.

            Me parece que nosotros deberíamos tener, en primer lugar, la humildad y, en segundo lugar, la inteligencia como para tener en cuenta tres o cuatro cosas. La primera es que la raza negra, hombres pero también mujeres ‑que no están en la historia, como tampoco lo están las mujeres blancas y las mujeres indias‑, luchó para lograr que este país fuera libre e independiente en la guerra de la Patria Vieja. Entonces, nosotros sabemos que hombres negros y mujeres negras nos ayudaron a ser libres a todos.

Desde mi óptica, para mí la gente solamente es diferente por su condición como persona; ni por su color, ni por su religión ni por su partido político nadie es mejor que otro. Lo que nos puede hacer mejores o peores es nuestra condición humana, y la condición humana no tiene color.

            Otra cosa que no deberíamos olvidar es que las raíces negras están prácticamente en todos los ámbitos de la cultura del Uruguay, desde lo más simple, como es la comida, hasta una cosa que es bien importante para los uruguayos: el Carnaval. ¿Qué nos distingue del resto del mundo en nuestro Carnaval? ¿Las murgas? Puede ser ‑yo sé poco de Carnaval‑, pero creo que es el candombe. ¿De dónde salió el candombe? El candombe, las Llamadas, son los negros, los afrodescendientes uruguayos que recuerdan ese único día libre que daban los amos, por lo que los esclavos salían con sus tambores a honrar a sus dioses y a sentirse como en su tierra.

            Debemos reconocer también lo que es el desarraigo. Para mí la tierra es nuestra madre, es la madre de todos. Arrancarnos de nuestra tierra, como se arrancó a los primeros esclavos que llegaron a estas tierras, es quizás una de las atrocidades más grandes. Muchas veces nos ocupamos de otras que también son graves y nos olvidamos de esa, así como del número enorme de los que perecieron y de las que perecieron en el viaje, y de los que luego perecieron en los distintos países de América por las golpizas, por los ultrajes y por todo lo que sufrieron.

            Puede parecer un poco grotesco lo que voy a decir, pero yo admiro a esas dos mujeres que realmente existieron, pero que fueron recreadas en el libro “Las esclavas del Rincón”; porque la rebelión a veces lleva a actos violentos.

            Ya casi para terminar, digo que acá hay un detalle: símbolos de Montevideo sin duda que son, igual que el Palacio Salvo o más, el Medio Mundo, el Barrio Sur y Palermo, porque creo que en Uruguay uruguayos puros no hay; habrá algún descendiente sin duda de indígenas; pero los que venimos de otros lugares ‑de los que también fueron desarraigados nuestros abuelos‑ también nos sentimos bien ahí. El Medio Mundo fue un pedazo de la historia de Uruguay que fue arrasado cuando vino la época de la dictadura, tal como arrasaron con tantísimas otras cosas. Pero haber arrasado el Medio Mundo es haber arrasado con un pedazo de la libertad, y discúlpenme, no sólo de la raza negra, sino de todos los uruguayos y las uruguayas.

Pero, ¿qué pasó con las mujeres de esta raza, que son doble o triplemente discriminadas? Porque, como decía la Edila Decia, ya por ser mujeres somos discriminadas en distintos ámbitos. Una vez, estando en Estados Unidos en casa de una jueza, recuerdo que ella dijo: “Lo único que me falta es ser judía, porque soy mujer, negra y abogada. Si fuera judía estaba completa”. Es decir, se ve que en todos los países del mundo todavía no aprendimos que todos somos iguales. Nuestra Constitución en cuanto a eso es clara, pero lo que dice la Constitución no siempre se cumple.

            Desde mi punto de vista, y dicho con todo respeto, estas mujeres tienen algunas cosas que no sé si tienen todas las mujeres. En primer lugar, tienen coraje; tienen el coraje que les viene de la tierra de donde vinieron sus ancestros, y los genes se heredan. Ese coraje ha hecho que hoy esas mujeres se hayan hecho dueñas de todos los ámbitos ‑de la cultura, de la ciencia, etcétera‑, con dificultades y en menor número que otras, sí, pero tengan en cuenta que las mujeres en algunos ámbitos siempre somos pocas.

            Para terminar, les voy a leer un poema que escribió mi mamá para una amiga muy querida que tenía ‑a la cual yo le decía “tía”‑, que era negra. Mi mamá era una de esas poetisas muy poco conocidas, pero algunos dicen que era muy buena. No sé si lo que les voy a leer es bueno o malo, eso no me importa; lo que me importa es que lo escribió mi madre.

“Mujer cofre de carne / donde guarda natura / los ungüentos más grandes / de caricias y amores. / Mujer cuando eres negra / se engrandece tu nombre / en algo milenario la liberación.” 

Quiero terminar diciendo que en ustedes la noche se hizo luna y las lágrimas se hicieron tamboril.

            Muchísimas gracias, señor Presidente.

            Muchas gracias, señora Presidenta de la Comisión.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Tiene la palabra la señora Edila Consuelo Pérez.

 

SEÑORA PÉREZ (Consuelo).- Agradezco enormemente que se me conceda el uso de la palabra, pero habíamos decidido que iba hablar una sola persona por partido y le correspondió hacerlo a Glenda, quien junto con Graciela ‑también quien habla‑ hemos sido partícipes de la fundación de la Comisión de Equidad y Género de esta Junta Departamental.

Debo decir que esta Comisión me es muy cara; la amo profundamente y en ella he conocido a seres humanos maravillosos que trabajan por las mujeres, por esas mujeres que se atreven.

            Creo que hoy Glenda reflejó todo lo yo pensaba. Por consiguiente, sólo me resta decirles que estoy muy feliz de estar en esta Comisión, que estoy muy feliz de recibir a estas mujeres. Ha sido un placer conocer a Alicia y a Vicenta, en quienes están representadas todas las mujeres.

            Gracias por estar acá. Gracias por ser uruguayas. Me siento muy orgullosa de ser una mujer más entre todas ustedes.

            Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Silva).- Tiene la palabra la señora Edila Graciela Villar.

 

SEÑORA VILLAR.- Gracias, señor Presidente.

            En primer lugar, quiero agradecer a todas y a todos que nos acompañen en un día tan especial como el de hoy.

Vaya desde esta Comisión un homenaje a las diez mujeres que ustedes eligieron como símbolos, como referentes, como responsables de lo que, a pesar de todo, se puede llegar a hacer.

Me voy a permitir el lujo ‑estoy muy emocionada‑ de remitir mi homenaje a una compañera de la vida que tengo sentada enfrente: la negra María Suárez, quien ha acompañado parte de mi proceso político. Porque la negra María Suárez no es sólo una enfermera; la negra María Suárez es una militante sindical de toda la vida. La negra María Suárez es una trabajadora del Hospital del Clínicas y del CASMU. Es una mujer que ha criado a tres hijos y a todo aquel que se le ha acercado. Es una mujer que ha dado clases de ética, de comportamiento y de educación. Hacía mucho tiempo que no la veía. Tengo una diferencia de edad importante con María, pero hemos compartido más de un boliche y más de una discusión sobre los tópicos de la vida y la revolución. Por suerte, hemos andado por niveles muy encontrados.

            María es una mujer abierta, que nunca utilizó su condición de nada para pararse y poner su vulva sobre la mesa, como dijo alguna vez en una Mesa representativa del PIT-CNT y apareció en todos los periódicos. Porque aunque ella no tuviera testículos, tenía otras cosas que le otorgaban tanta autoridad como cualquiera de los hombres que nos rodeaban en ese momento. Ha encabezado luchas feroces, no sólo a nivel sindical, sino a nivel personal. Ha combatido contra muchas cosas que la han hecho llorar en un rincón; pero al otro día, María Suárez cumplía su doble jornada de trabajo en la salud ‑cosa que no era fácil‑, llevaba el pan para sus hijos y los estimulaba para que siguieran creciendo y estudiando.

María Suárez nunca reivindicó su condición de negra. María Suárez nunca habló de su discriminación, porque María Suárez se paraba para pelear por los derechos de todos en primer lugar. No era una militante feminista: era una militante por los cambios y las transformaciones de una sociedad en la que estamos integrados todos y cada uno, sin distinción de raza ni género.

Pero a veces el discurso universal nos queda corto, y a pesar de las grandes ideas que enarbolamos y levantamos como banderas transformadoras, nos quedan recodos, nos quedan espacios por donde se filtran esas cuestiones que todos los días tapamos un poquito, pero que hoy nos interpelan a la luz de la historia y nos muestran cuán hipócritas hemos sido a pesar de los grandes discursos transformadores y totalizadores.

Hoy estamos haciendo un homenaje a diez mujeres afrodescendientes. ¿Lo estamos haciendo sobre la base de que somos todos amplios? No; esta Junta no está rebosante hoy de todos los Ediles y las Edilas que deberían estar aquí, asumiendo, como Parlamento de la Ciudad, el compromiso de desarrollar y pelear todos los días por las transformaciones que necesitamos para que la equidad sea una concreción.

Sabemos que ha habido avances, pero si tenemos que reivindicar el espacio para el afrodescendiente, así como para la mujer, es porque aún siguen subsistiendo los nichos de inequidad. Ojalá no tengamos que hacer más estas cosas; ojalá podamos debatir y reflexionar sobre que hemos desarrollado realmente una sociedad cuyo principio fundamental es la equidad.

Hace pocos días realicé en esta Junta Departamental una intervención sobre el tema de la migración, a partir de las medidas y disposiciones de la Comunidad Económica Europea, y traje un PowerPoint para mostrar. ¡Oh casualidad!: todos los muertos en las costas de Tenerife son afrodescendientes. A mí me viene esta reflexión: estamos en el Siglo XXI: hablamos de los procesos de esclavitud de dos siglos atrás, procesos fundacionales de la América. Siglo XXI: vemos morir a cientos de negros ‑cientos de negros‑ todos los días. Sentimos a Berlusconi declarar una emergencia nacional en Italia. Es verdad, a los latinos nos persiguen. Es verdad, a los rumanos los persiguen. ¿Pero, saben qué? ¡A los negros no les dan vida! ¡Y no importa que sean francoparlantes! ¡No importa que hablen inglés perfectamente! ¡No importa que sean los hijos y las hijas de un proceso de colonización que destruyó a la humanidad! Eso no importa; no hay devolución.

Entonces, lo que pasa aquí, lo que pasa en el mundo debe ser una alerta. Ese mundo transformado sobre los principios humanitarios por el que cada uno de nosotros levanta la voz en todas las tribunas debe transformarse en una realidad, en primer lugar en nuestra casa. En primer lugar debemos demostrar a los afrodescendientes que son parte integral de esta sociedad; no son afrodescendientes de historia, son uruguayos. ¡Son uruguayos! Tienen los mismos derechos, en esta Constitución, que cualquiera de nosotros, que somos descendientes de españoles. No es la madre España, no es la madre África; hemos nacido en esta tierra. Tenemos nuestra historia como parte de un proceso en el que descubrimos nuestras raíces, pero nos desplegamos en este país. Es en este país que tenemos que ayudar a que se apoderen, se empoderen de los derechos que la Constitución les da, del espacio que tienen, porque son ciudadanos.

En este país y en el mundo entero no hay razas puras. Por suerte, los fenómenos de las razas arias ya son algo que a todos nos horroriza y ante lo cual estamos dispuestos a pelear. Cada uno de nosotros tiene mezclas incesantes, y el futuro de la humanidad es ese: la mezcla, porque a partir de la mezcla vamos a ser todos los días mejores personas.

¡Brindo por ustedes, reinas guerreras, como dijo el poema! ¡Brindo por ustedes y reivindico nuevamente mi compromiso y el de todos mis compañeros de defender todos los días, a partir del desarrollo de políticas públicas, la equidad y el derecho que tenemos todos los ciudadanos y las ciudadanas a tener un lugar y a aspirar a concretar nuestros sueños más caros como personas!

Muchas gracias por estar con nosotros.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (G. Silva).- Queremos saludar la presencia en Sala de la Directora de la Secretaría de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo, Elena Ponte.

            Invitamos a hacer uso de la palabra a la Directora de UAFRO, doctora Alicia Esquivel.

 

SEÑORA ESQUIVEL.- Es difícil esto para mí; no sabía exactamente cómo iba a ser el video y estoy realmente emocionada.

            Lo primero que quiero hacer es saludar a los Representantes Nacionales, a este Parlamento de mi ciudad, a los representantes de las Embajadas. Quiero saludar a todos y a todas, y fundamentalmente a mis hermanas, las mujeres afrouruguayas.

            En realidad, cuando las compañeras plantearon este homenaje inmediatamente después de haber recibido el Premio Montevideanas pensamos en charlarlo con las compañeras de la Comisión de Equidad y Género. A ellas también tengo que decirles “hermanas”, porque realmente nos sentimos como en casa, como nos estamos sintiendo en este momento.

            Decir que en este país no hay racismo, o que hay racismo solapado, es aún no saber lo que realmente pasa. El racismo no es solapado: el racismo es racismo. A la querida Glenda Rondán le quiero decir que en los peores lugares donde hay racismo es, justamente, en la frontera con Brasil; ahí es donde se ejerce más la discriminación racial, por más que ella no la haya vivido.

            En este país todos venimos de inmigrantes y todos ‑como dice mi hermana de crianza, porque es mi hermana, por más que sea mi prima‑ somos iguales ante la ley; pero aunque todos seamos iguales ante la ley, en este país no hay equidad.

            “Pero yo tengo un amigo negro”, solemos escuchar. ¿Quién no tiene un amigo negro? ¿Quién no tiene un amigo judío? Eso no impide que haya racismo, señores; no lo impide. Yo tengo hermanos, no amigos negros ‑andan algunos por ahí‑, hermanos terribles, y eso no impide que el racismo igual siga existiendo. A la vista está; lo vemos y lo hemos visto a partir de los últimos estudios que hemos realizado, para los cuales el Presidente nos ha dado algunos datos aterradores.

           

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Álvaro Viviano)

 

______El día que me tocó recibir ese premio, que no era para mí, sino para lo que yo represento, dije que no lo quería recibir porque me alcanzaba con que ellas me lo hubiesen dicho; entonces mi querida compañera me dijo: “Este no es un problema de recibir o no recibir; hay cosas que son de obligación”. Entonces, me convenció de que tenía que estar.

El planteo que nosotros debemos tener claro es que esta es una lucha de todos, y mientras no haya políticas públicas frente a este hecho, y mientras nosotros no podamos transversalizar absolutamente todos los elementos políticos y sociales de este país, no va a haber equidad; va a haber injusticia y vamos a estar matando a hermanos que son uruguayos. El 50% de nuestra etnia, o sea, 150.000 uruguayos, viven por debajo del nivel de pobreza, y son afrouruguayos.

Entonces: ¿qué hacemos desde UAFRO? ¿Qué es lo que planteamos como nuestro objetivo? Rescatar y sistematizar nuestra experiencia positiva de educación profesional para que sea una herramienta de cambio.

Como dije en aquel momento, en mi casa no había ninguna otra posibilidad: el plan A, el plan B y el plan C eran lo mismo: había que estudiar. El tema no pasa solamente por el hecho de que haya que estudiar: hay que ver dónde estás, qué necesitás, en qué momento hacés el crac, cuándo abandonás tus estudios. La batalla campal que ha llevado adelante UAFRO para tratar de lograr que se incluya el ítem “raza-etnia” en los formularios de ingreso y egreso de la Universidad ha sido terrible, porque “en este país no pasa nada y ¿para qué ustedes quieren saber cuántos afro entran y qué les pasa?”. Esto es así a pesar de que hay compromisos firmados por nuestro país a nivel internacional; aun así, nos cuesta mucho entender estos temas.

Pero insisto en que hoy es un día de fiesta, y ustedes habrán visto que también nosotros homenajeamos en este lugar a nuestras diversas afrouruguayas.

Alguna vez me pregunté, y ahora cada vez más: ¿por qué yo soy distinta, y por qué me tratan distinto que a una hermana negra que lava el piso? No lo puedo aceptar.

Entonces, día de fiesta, día de homenaje, y, como siempre, compañeros y compañeras, día de lucha, porque haber nacido afro para mí es un orgullo; pero todos los días la luchamos, porque es la única forma de lograr la equidad.

Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Viviano).- Para dar un cierre formal a esta reunión, agradecemos la presencia de todos ustedes y le damos la palabra a la Presidenta de la Comisión de Equidad y Género, Graciela Garín.

 

SEÑORA GARÍN.- Ese documental nos ha hecho ver que la Comisión de Equidad y Género está en el buen camino. Nos emociona ver y constatar todo lo que aún falta por andar.

Hay leyes, hay un primer Plan de Oportunidades y Derechos en Montevideo que ya ha sido aprobado, y está llevándose adelante el segundo; pero tenemos que asumir entre todas y todos el compromiso de hacer un seguimiento de lo que está escrito en ese Plan, en el cual se trabajó y contó con muchísimos aportes de mujeres de organizaciones sociales y políticas a lo largo y ancho de todo Montevideo. Muchas veces las leyes están escritas en el papel, pero no están en la cabeza de todos, por eso hablo de un seguimiento.

Ahora yo los invito a pasar a la Sala de Exposiciones, donde vamos a hacer entrega de un presente a nuestras homenajeadas.

            Les agradezco a todos los aquí presentes y los invito a seguir trabajando juntos: a los Ediles y Edilas, a quienes integran esta Comisión, a quienes integran la Comisión de Derechos Humanos y Políticas Sociales, y a todos los que nos están acompañando.

            Nada más.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Viviano).- Damos por terminado el evento.

 

(Es la hora 19:15)