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ACTO DE HOMENAJE DE |
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Celebrado el 17 de julio de 2008 |
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Área Legislativa - Departamento de Taquígrafos |
SEÑOR PRESIDENTE (
(Es la hora 14:46)
_____Saludamos a los Ediles y Edilas que nos acompañan hoy en esta sesión, a los funcionarios, a los medios de prensa presentes; le vamos a decir a Omar Gutiérrez que tiene más suerte que nosotros con la prensa…
(Hilaridad)
_____Saludamos también a los vecinos que se han acercado hoy a esta Junta.
Queremos decir
brevemente, a modo de introducción, que esta Junta Departamental, que es el
Parlamento de Montevideo, instauró a partir del año
Por esta Casa han pasado músicos, artistas plásticos, poetas, narradores, gente de la academia, deportistas, en fin, vecinos y vecinas cuya trayectoria y aportes los han convertido, de alguna manera, en referentes, en modelos, sin que esto signifique una carga pesada o inmensa: significa, simplemente, que la trayectoria que uno tiene puede devenir en ejemplo para la colectividad en la que le ha tocado vivir.
También han pasado por aquí personalidades del mundo: músicos, como Joan Manuel Serrat, o poetas, como el poeta español Marcos Ana.
Este ámbito, entonces, ha instaurado la realización de estos homenajes en vida. Creo que poder transmitirle a la gente ‑hombres y mujeres‑ nuestro afecto, nuestro cariño y nuestro testimonio de gratitud mirándola a los ojos es lo mejor. Porque estas cosas debemos decirlas cuando podemos hacerlo; después, cuando ya no estamos, todos somos buenos, todos somos bárbaros.
Me parece que esto tiene valor, y por eso lo reivindico como una práctica histórica de este Parlamento de Montevideo.
Agradeciendo,
entonces, a todos, y especialmente ‑por supuesto‑ al homenajeado,
Omar Gutiérrez, paso a leer un fax que nos ha llegado. Dice así: “San José, 17
de julio de 2008. Señor Presidente de
“Para Omar Gutiérrez: hoy es un día sumamente especial, en el cual nos sentimos congratulados por esta distinción, el homenaje a tu persona que esta Junta te brinda. No dudes de que nuestros viejos, desde donde estén, están muy orgullosos de ti y de tu trayectoria, igual que nosotros. Recibe un muy fuerte abrazo. Tu familia”.
(Aplausos)
______También nos acompaña en esta sesión el Senador Arana.
Tenemos otra nota
que dice: “Junta Departamental de Montevideo, Sr. Presidente
“De mi mayor consideración:
“Motiva la presente saludar a Ud. y, por su intermedio, agradecer a ese honorable Cuerpo la invitación a participar en el día de la fecha en el homenaje que se realizará al Sr. Periodista Omar Gutiérrez.
“En esta ocasión quiero excusarme al no poder participar en tan emotiva ceremonia a quien, por su comprometida y destacada trayectoria en la comunicación, ha sabido ganarse el respeto y el cariño de nuestro pueblo.
“Sin otro particular, saluda muy atentamente Marina Arismendi, Ministra”.
(Aplausos)
______La nota que voy a leer ahora viene de puño y letra, y dice así: “Ministerio de Salud Pública, Dra. María Julia Muñoz, Ministra.
“Señor Presidente
Prof.
“Deseo felicitarlo por la iniciativa de homenajear al periodista Omar Gutiérrez y deseo por su intermedio hacerle llegar mis calurosas felicitaciones por tan merecido homenaje a un exponente de la cultura uruguaya y la ética en las comunicaciones. Es de los grandes seres humanos de los que nos enorgullecemos como uruguayos.
“Con todo afecto, María Julia Muñoz”.
(Aplausos)
______Después de todos estos saludos le vamos a dar la palabra al Edil Marcelo Carrasco, que es quien ha tenido esta iniciativa en el seno del Parlamento de Montevideo.
SEÑOR CARRASCO.- Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero saludar y agradecer a todos los presentes, y en especial quiero darle la bienvenida a Omar; a este Omar que para muchísima gente debe de ser el hombre más popular de la radio y la televisión, y que se ganó ese pedestal por un derecho legítimo de conquista.
Señor Presidente: no es fácil llegar a un lugar de privilegio, pero más difícil es mantenerse en un país donde abundan los medios de comunicación con una feroz competencia. Esto es un axioma ‑y todos lo sabemos‑ en cualquier profesión a que nuestra vida nos haya asignado.
Los que actuamos en política, por ejemplo, sabemos que somos aves de paso sostenidos por el aire que produce la ciudadanía. Los deportistas hoy juegan bien y son estrellas, mañana no cumplen una performance satisfactoria y van al olvido. Los artistas, en casi todas las profesiones mediáticas, hoy figuran en el rating y mañana “fuiste”. Pero hay excepciones que confirman la regla, y una de ellas es nuestro querido Omar Gutiérrez, que desde hace más de tres décadas mantiene una talentosa y continua presencia tanto en la radio como en la televisión.
Omar Gutiérrez es un hombre que pisa los sesenta jóvenes años, y es dueño de una vigencia realmente envidiable debido, entre otras cosas, a su don de gentes y a ese ángel que acompaña a los duendes del éxito.
Ante todo es un muy buen tipo, que supera con su personalidad y bonhomía cualquier tipo de críticas que puedan hacerle. Fue y es un respetuoso transgresor en los medios en que actúa. Fue, por ejemplo, el primer animador profesional que tomó mate ante cámaras, y no por snob sino porque es su forma uruguaya y criolla de ser. Este primer detalle que destaco, señor Presidente, quizá sea la génesis de aquello que hace que todos, sin distinción, nos identifiquemos con él.
Omar es un profesional por excelencia, insustituible en los medios de comunicación, porque, entre otras muchas otras cosas, trata con respeto y de igual manera a cualquiera de sus entrevistados, sea quien sea.
Una anécdota que lo pinta en su real dimensión se produjo cuando en una ocasión recibió al Presidente Julio María Sanguinetti en su segundo mandato, y para romper el hielo y el protocolo le dijo: “¿Qué ‘talco’, señor Presidente?”. Fue un hecho histórico en la televisión. Y enseguida lo convidó con un mate, elemento imprescindible en su vida personal y en sus programas. Este es uno de sus retratos.
Por sus micrófonos desfilaron y desfilan amas de casa, obreros, músicos de todos los estilos, deportistas, periodistas y políticos de todos los partidos, que siempre encontramos en él un aliado fiel para nuestras inquietudes y comunicaciones.
Creo que nada es
más justo que este homenaje que le hace hoy el Parlamento de Montevideo a este
ciudadano ilustre de San José, que vivió algún tiempo con su familia en Paysandú,
que concurrió a la escuela en Guichón y que después regresó a su República de
San José, donde vive habitualmente. Sabido es que recorre doscientos kilómetros
por día para venir a su trabajo, porque no dejó las tierras maragatas. Aunque
para muchos es un montevideano por adopción desde que recaló en la década del
’80 en
Al buscar material para interiorizarme en detalle de su vida me encontré con situaciones y gestos espectaculares de este hombre tan peculiar. Pocos sabemos, o quizá nadie, que tras este periodista apacible y de buen talante, tras el demócrata, existe una persona jugada por los amigos, que en el momento de actuar no duda en hacerlo. Nos contaban que en plena dictadura se comió un tiempito preso e incomunicado por salir en defensa de su amigo ante el hijo de un coronel. Le tipificaron “ataque a las instituciones”. ¿Qué talco?
(Hilaridad)
_____Primero lo llevaron a
De su vida como periodista todos estamos al tanto. Posteriormente a su pasaje por varios medios de San José, recaló en Montevideo. Lo recibió un grande, Germán Araújo, en Radio Nacional, y su primer programa fue “El búho”, que se trasmitía en horas de la madrugada. Más tarde, y ya con una interesante experiencia, pasó a conducir “El tren de la noche”, en Radio Montecarlo, hito de la radiodifusión en amplitud modulada. Después llegó el éxito de “Sin corbata”, que marcó la vida periodística de Omar… Sin corbata ni protocolo. Años más tarde, y con esa dinámica que nos regala la vida, apareció conduciendo otro clásico, “De par en par”. Muchos pensaron que tenía vida corta, y hoy vive con excelente salud bajo el rótulo de insustituible.
Omar, venerado y muchas veces criticado por su informalidad, genera humor y elogios, y es ícono de la televisión gracias a “De igual a igual”. Esa postura abierta le permite preguntar y argumentar sin pelos en la lengua. Para él es igual entrevistar a un ama de casa o a un ilustre, provenga de donde provenga.
Todos los que estamos en esta Sala, si lo deseamos, encontramos a un aliado formidable en el periodista, en el amigo y en la persona de bien que encierra Omar Gutiérrez.
Hace poco más de un año nos dio un susto tremendo, pero afortunadamente en su República de San José excelentes médicos lo recauchutaron, y ahora está cero kilómetro, trabajando, y todo el Uruguay se siente feliz de verlo bien.
Por sobre todas las cosas debemos resaltar su espíritu solidario con todas las causas que necesitan de su apoyo y difusión. Su micrófono o su cámara siempre están abiertos.
En síntesis, señor Presidente, es un ejemplo de periodista, de comunicador, un ejemplo de ciudadano y, por sobre todas las cosas, un hombre de bien. Para esta congregación y, personalmente, para este Edil, es un orgullo participar en este homenaje más que merecido.
Voy a finalizar con una frase de Bertolt Brecht, quizá muy trillada pero que, sinceramente, encierra la esencia de este reconocimiento. Dice así: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida” ‑como el caso de Omar‑, “esos son los imprescindibles”.
¡Salud, Omar! Estás en el aire.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Recibimos otro saludo que dice lo siguiente: “Deseo celebrar firmemente la iniciativa de homenajear al Sr. Omar Gutiérrez.
“Amigo de todas las horas; personalidad intachable que siempre trabajó y continúa trabajando en defensa de los menos favorecidos. Un hombre que nunca calla y que todos respetamos y queremos con el alma.
“Un gran saludo a este trabajador incansable. Diputada Beatriz Argimón”.
(Aplausos)
______Tiene la palabra el Edil Dari Mendiondo.
SEÑOR MENDIONDO.- Estimados colegas, vecinas y vecinos, en fin,
todos los aquí presentes: en esta tarde memorable este Organismo,
Omar Gutiérrez es un hombre vinculado a la radio, a la televisión. Desde niño estuvo también vinculado a las imprentas, por su papá, que era dueño de la imprenta y editaba el periódico “El Terruño”, de Guichón. Así podemos ver en qué medida llegaban las letras a la población.
Con una vecina amiga mía, “Teté” Bentos, hermana del Diputado Bentos del Partido Nacional, que también era vecina tuya y de tu familia, siempre hablábamos del Paysandú heroico, del Paysandú de Leandro Gómez, del Paysandú industrial, de ese Paysandú que supo, en las orillas del Río Uruguay, generar una imagen de un Uruguay productivo, el que hasta el día de hoy estamos luchando por hacer florecer y renacer.
También sos maragato, de San José. Tierra de Paco Espínola, de Nantes, de intelectuales de fuste, de grandes políticos, de grandes luchadores. De Canaro, como me acotas.
Cabe recordar la lucha contra la dictadura de Terra en el Paso Morlán. Paco Espínola, don Luis Pedro Bonavita y tantos orientales blancos, independientes, batllistas, comunistas y socialistas se levantaron contra esa dictadura.
No es hora de hacer mucho discurso, porque otros también quieren hacer uso de la palabra. Realmente fue brillante el discurso de Marcelo Carrasco.
Quiero saludarte, Omar, en nombre de un gran amigo común, que tiene 47 años en CX 12, Radio Oriental; hoy no está presente porque está en una reunión de Consejo de Salarios de los trabajadores de la radio. Me refiero al amigo Julio Velázquez, el “Lamparita”, quien me dijo: “Hace 21 años que estuvo aquí en la 12; fuimos compañeros”. Ahora está en otra radio ‑se puede decir, no hacemos propaganda‑, que es la más escuchada de Montevideo: CX 20 Montecarlo.
Recordamos aquí con él a otros hombres de radio. Cuando hablamos, siempre nos viene a la memoria la historia y el programa “El terruño oriental”, de aquel grande que fue Alejandro Artagaveytia, el “Gato” Artagaveytia, quien quiso conocer a Mercedes Sosa, que en ese momento nadie la conocía. Él fue fundador del sindicato Ader junto con Alfredo Zitarrosa en la época de la gran huelga de la radio de la década del ’60.
Vos, Omar, por lo que decía Marcelo Carrasco, sos la continuidad de todo eso, de lo bueno del pueblo uruguayo, de su espíritu solidario, de su firmeza, de su moral, de su concepción patriótica uruguayista que nos hace grandes, no patrioteros sino patriotas.
Salud, Omar. Que sea por muchos años. El título de Ciudadano Ilustre que te tiene que dar San José también tiene que dártelo Montevideo.
Gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.
Tiene la palabra el señor Edil Gustavo Osta.
SEÑOR OSTA.- Gracias, Presidente.
Estimado Omar
Gutiérrez; autoridades nacionales presentes; amigos de
En primer lugar, quiero destacar que Omar Gutiérrez es el fruto de la insistencia, del trabajo, de la tenacidad. Es un hombre que se ha tomado a pecho su trabajo, que lo hace de manera profesional, y que ha demostrado talento en ese trabajo y en ese esfuerzo.
Bien se ha dicho que Omar Gutiérrez es un transgresor. Es verdad, porque cuando Omar Gutiérrez toma la decisión, como bien decía nuestro colega el Edil Carrasco, de pararse delante de la cámara con un mate ‑muchos podrían decir que estaba rompiendo determinados códigos‑...
SEÑOR GUTIÉRREZ.- Y con esta cara, además...
(Hilaridad)
SEÑOR OSTA.- ...muestra un elemento fundamental en el comunicador, que es el entender a la gente, el interpretar a la gente. Lo que para muchos parecía algo rupturista, sin embargo se instaló rápidamente en la gente, porque tomar mate es una acción común, normal de nuestra tradición.
Y como bien me dice el Edil Viviano, olfato no le faltó.
(Hilaridad)
______Omar Gutiérrez es un hombre que, como bien se ha dicho, tiene una dilatada trayectoria en diferentes medios, en distintos lugares del país, como por ejemplo en Guichón. Yo tengo lindos recuerdos de Guichón, porque es una linda ciudad; hay lindas cosas en Guichón. Se hablaba de San José, que es su República, pero es el país todo el que ha visto en el correr de estos años a una figura que representa e interpreta el sentir de la gente de todos los días. Y ahí está el aval, el rating que no cae, la legitimidad permanente; ahí está el reconocimiento de la gente.
Esa misma tenacidad, ese esfuerzo, ese profesionalismo, ese cariño le permitieron afrontar una situación difícil de su vida, situación que tuvo en vilo al país, no solamente porque él es una persona conocida, sino porque es una persona a la cual queremos, a la cual la gente quiere; todos sentimos que somos amigos de Omar. Yo me siento amigo de Omar Gutiérrez; tal vez Omar no lo crea así y diga: “Este piensa...”, pero yo siento que es amigo mío. Y lo siento así por los momentos que hemos compartido, desde luego, en instancias de entrevistas en las cuales tuvo la amabilidad de ofrecerme el micrófono para decir las cosas que tenía que decir, en momentos buenos y en momentos malos también. Todos sentimos que allí, en ese espacio que interpreta a la gente ‑en el que la gente siente que está bien interpretada‑, también hubo lugar para todos. A Sanguinetti le decía: “¿Qué talco?”. Y a mí me decía: “¿Seguís comiendo a la carta?”, y yo no entendía; a los dos segundos me daba cuenta del chiste, que venía por el lado de la distribución de cartas del Correo. Yo, siempre lento, demoraba en entender el chiste.
Señor Presidente:
creo que estamos reconociendo a una persona de trayectoria, a una persona que
ha sabido ganarse el cariño de la gente. Aquí hoy se siente un clima especial.
¡Miren
Muchísimas gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tenemos otro saludo que dice: “Winston Boer y Marta Bentancur de Boer, en nombre de Ega Keguay Viajes, saludan al amigo de siempre, Omar Gutiérrez”.
(Aplausos)
______Tiene la palabra la señora Edila Rosana Paredes.
SEÑORA PAREDES.- Presidente; Omar Gutiérrez: reiterando un poco lo que recién manifestaba el colega Osta, es también para nosotros muy grato participar en este homenaje.
Es cierto que en
estos últimos tiempos
Nos preguntábamos
qué es lo que hace especial a este hombre para ser homenajeado por el
Parlamento de
El rasgo que hace
especial a Omar Gutiérrez es, en una especie de contradicción, no ser el
distinto, el exclusivo, el otro, el diferente ‑que son los rasgos
distintivos que hacen a alguien especial‑, sino todo lo contrario, es ser
el todos, el común, el marca pueblo, el vecino compinche, el que les dice a los
otros lo que les quisieran decir los que no tienen voz o los que, aun
teniéndola, a nadie importan. Él reivindica su condición de maragato hasta el
cansancio, y está bien; yo reivindico, junto con Javier Figueroa, con
Hace pocos meses, en una entrevista que le realizaran
al entrevistador en “Montevideo Portal”, se describe esa personalidad multicolor,
que va más allá de su producto, el programa “De igual a igual”. Esa nota,
titulada “Omar,
En el ’71 Omar hizo una alocución en un acto en San José; nosotros, por una cuestión generacional, nada supimos de aquellos actos, pero pasaron muchas cosas en nuestro país y sí tuvimos la oportunidad de verlo realizar una alocución en otro acto político en San José, hace muy poco.
Pasó de todo en este país, menos Omar. No son palabras protocolares las que podemos decir de Omar Gutiérrez. Las más recurrentes hacen referencia a su popularidad, en dos sentidos: en el contenido de sus reflexiones y de sus programas, y en la popularidad de su propia existencia.
No existe uruguayo que no sepa responder cuando se le pregunta quién es Omar Gutiérrez. Y no existe uruguayo que no sepa qué pasó hoy en su programa. Y no hay exageración, señor Presidente. El que no vio el programa sabrá igual qué pasó allí, porque seguramente algún vecino se lo va a contar, o tal vez otro programa de otro medio de comunicación levantará algo que se dijo o se vio en el programa de Omar Gutiérrez. Se pueden contar con los dedos de la mano, en este país tan poco poblado, qué personas tienen convocatoria propia. Omar está ahí, es una de esas personas. Eso es prácticamente indiscutible.
Hace pocos días, a raíz de un hecho desafortunado que nos tocó vivir, Omar nos invitó a su programa. En la tanda, este hombre con tantos años de trayectoria profesional nos habló de su preocupación por que los jóvenes ocuparan más lugares en la sociedad, en especial en la política. Ese día, también fuimos convocados por todos los noticieros de los canales abiertos de televisión y por numerosas radios. Pero al otro día, señor Presidente, en mis lugares de trabajo, en mi barrio, entre mis amigos ‑que afortunadamente son muchos‑, en mi familia ‑que no sé si afortunada o desafortunadamente también es muy numerosa‑ y hasta en el ómnibus no hubo quien no nos dijera que nos había visto en el programa de Omar Gutiérrez; sobre todo, que había tomado mate con Omar Gutiérrez.
Si después consigue algún otro aviso, con la propaganda le pasamos la factura por comisión...
(Hilaridad)
______Montevideo es Omar Gutiérrez; es verdad. Y hoy Montevideo le rinde homenaje y lo quiere como a uno de sus hijos más dilectos. Él se merece este homenaje, y a través de él homenajeamos a nuestros vecinos y a nuestras vecinas, a todos aquellos cuya voz el levantó. Con Omar Gutiérrez nos estamos homenajeando, señor Presidente.
Gracias.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.
Tiene la palabra
el señor Edil
SEÑOR GLOODTDOFSKY.- Señor Presidente; Omar: en estos homenajes es
bueno tener a alguien como Omar Gutiérrez, porque al cabo de la sucesión de los
oradores se van diciendo todas las virtudes que tiene el homenajeado, y si uno
queda para el final termina inventando algo para agregar. Pero este no es el caso.
A Omar le sobran virtudes, le sobra el respeto de la gente y reconocimientos,
entre ellos este que le está efectuando hoy
Nos alegra mucho
la propuesta del señor Edil Marcelo Carrasco de realizar este homenaje, que es,
formalmente, lo más importante que puede dar
Se trata del homenaje a un hombre que logra algo interesantísimo en un país donde las fronteras partidarias nos separan tanto, donde nos miramos de costado, donde le conocemos el pelo al comunicador y, naturalmente, él sabe para qué lado disparará cada uno. No me importa qué vota Omar Gutiérrez. Yo tengo las puertas abiertas de su programa y un trato personal ‑como bien señalaba Osta‑ que hace que no me importe lo que vote. Lo sé honesto, lo sé de puertas abiertas y lo sé profesional, más allá de que hoy no trajo al “Colorado” que tiene dentro…
(Hilaridad)
(Dialogados)
______...por algo será que no lo trajo; quizá sea lo único colorado que tenga...
(Hilaridad)
______...pero así y todo lo reconocemos como lo que es.
Este no es el
primer homenaje a Omar en el que tengo la oportunidad de hablar. Hace unos
años, en
Recojo alguna cosa que se ha dicho, Presidente, en cuanto al valor del trabajo de Omar, como bien señalaba Rosana Paredes. Hoy lo vieron al colaborador en una escuela en Peñarol, en una escuela preciosa donde estaba toda la gurisada; estaban pintando, aportando profesionales y reuniendo apoyo para esa escuela. Pero esto no es una cosa de una semana, no es una cosa de un programa: semanalmente se da ese compromiso y ese aporte. Es entender la comunicación como lo que tiene que ser, en un momento en el que la televisión nacional se encuentra enfrascada en un enorme debate sobre cuáles son los límites de la informalidad, de la picardía y de esa simpatía que Omar puede poner al trasmitir lo nuestro sin necesidad de incurrir en la chabacanería, en la ordinariez, en el mensaje contradictorio y lesivo para lo que son los valores de la familia y los valores nuestros, propios.
Este es un hombre del Uruguay que trasmite lo que los uruguayos sentimos, y es la única frontera y barrera que podemos levantar frente a la agresión de valores tan pérfidos como los que estamos señalando: la ordinariez, la chabacanería ‑insisto‑, que nunca tienen lugar en sus programas sin que se pierda por ello la simpatía, la oportunidad, el chiste, la gracia, todo aquello que nos representa.
Voy a concluir
con una referencia a algo a lo que yo me he opuesto fervorosamente en esta
Junta, porque no creo en los homenajes. Creo que
Y en este caso me afirmo más para sostener la inutilidad de esos galardones, porque Omar Gutiérrez es ciudadano ilustre per se. Él es ciudadano ilustre; es la principal condecoración que puede tener: haberse hecho ilustre en mérito a su trabajo, a sus años de sacrificio iniciados allá en San José cuando trabajaba de disk jockey en lugares que más vale no referir.
(Hilaridad)
______Gracias Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil
SEÑOR GRAFFIGNA.- Gracias, señor Presidente.
Estimado Omar: has recibido elogios variados, tanto a tu trayectoria personal como profesional. Por lo que se puede ver, eres un luchador incansable; has hecho de todo.
Tuve oportunidad de ser invitado a tu programa en ocasión de presentar un recurso contra una modificación presupuestal. Es importante destacar la oportunidad que les has dado a varios Ediles que han estado en un programa tan visto como el tuyo. En aquel momento fuiste incisivo, fuiste una persona que hizo las preguntas que tal vez los que no coincidían con el camino que había emprendido quien habla entendían que debías hacer. De todas maneras, quiero decir que me sentí muy cómodo, que fuiste afable y amable.
En momentos en que los políticos a veces corremos el riesgo de perder las referencias, tú no lo hacés. Evidentemente tenés muchas virtudes, como tendrás también defectos, pero como comunicador tenés una virtud para mí fundamental: la ecuanimidad.
Les has dado, les das y seguramente y sin duda les seguirás dando oportunidades a todos aquellos que tengan algo para decir. Tu programa, creo que por el alcance, por la difusión, por la aceptación que tiene, es muy importante, así como también lo es el espacio que das.
Hoy engalanás a
Quiero decir algo con lo que coincidimos todos. En momentos difíciles para ti, por el quebranto de salud que tuviste, el pueblo en general te demostró lo que te quiere.
Muchas gracias, Presidente.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.
Tiene la palabra
la señora Edila
SEÑORA FERRO.- Gracias, Presidente.
Para quienes conocemos el movimiento, la vida cotidiana de esta Casa, es realmente llamativo este particular homenaje. No porque sea a la figura de alguien que, como bien dice Rosana Paredes, hace que sintamos que nos estamos homenajeando a nosotros mismos, sino porque si a Omar Gutiérrez se le diera la oportunidad de instalarse aquí y hacerse invisible en cualquiera de las sesiones de esta Junta podría ver que es muy difícil que representantes de los más diversos sectores se refieran al homenajeado con esa espontaneidad, con ese afecto, con ese hablar y decir no para llenar un espacio, no para ocupar un lugar en nombre de un partido, no para simplemente dejar una constancia en actas, sino para hacerlo con el corazón. Si pudiera ver cuál es la realidad de estos mecanismos que a diario se disparan aquí, se daría cuenta de lo grande, de lo sincero, de lo auténtico que es este homenaje que le estamos brindando.
Omar Gutiérrez es un hombre de radio y de televisión, y de aparecer en donde sea. Esa dinámica, esa cosa chispeante, personal, picante que tiene cuando entrevista hace que cuando formula una pregunta ésta no sea solamente una pregunta imaginada, pensada, programada desde el lado del que realmente quiere inquirir al entrevistado, sino una especie de estilete de la inteligencia que salta y pega, y eso se siente profundamente. Ese Omar Gutiérrez vive con tanta dinámica y con tanta alegría esa profesión que ha abrazado, que yo creo que es lo que más nos lleva a todos a permitirle ingresar no solamente en nuestras vidas afectivamente, sino también en un espacio que a todos nos es muy caro, en el cual Omar es referente y del cual Omar es parte ‑porque es para todos interesante‑, que es el de la familia. En casa, cuando en la vida cotidiana uno entra a determinada hora en que está el programa de Omar, está el programa de Omar, y lo comenta todo el mundo. Y todos refieren a lo que estaba diciendo, a lo que quiso decir, a quién entrevistó, a cómo se comportó. Y en ese sentido, a mí me sigue pareciendo magnífico eso del trencito; está bárbaro, esa sensación de movimiento y de dinámica es realmente atractiva. ¿Pero qué quiero decir? Que le abrimos las puertas de algo que es muy personal para todos nosotros, que es el hogar, que es muy sentido y muy querido.
Si bien es cierto que tuvo en vilo, como han dicho algunos compañeros, a la ciudadanía en pleno, al Uruguay en pleno con su enfermedad, los deseos de mejoría eran una especie de lucha de todos nosotros mandándole ondas positivas y fuerzas a Omar, porque nos representaba, porque representaba esa pelea de cada uno. Quien habla, a quien no le gusta hacer referencia a estas cosas ‑y los compañeros saben que no lo hago aquí en Sala‑, también tuvo que sortear momentos de ese tipo, sintió que Omar era un ejemplo. Y sintió que Omar era una compañía, a veces en momentos muy aislados, en los que no había otra cosa más que una cámara de televisión y uno necesitaba de esa frescura, de esa dinámica, de ese estilo de Omar; ese mismo estilo que hace también que el momento de la tanda sea más lindo que cuando se está al aire, porque es más divertido, porque viene aquello de azuzar, de hasta motivar o pretender “atemorizar” ‑entre comillas‑ al entrevistado ‑que también es una técnica‑; “y acá se viene tal cosa”, “y acá se viene tal pregunta”, “y ahora entran los que van a hablar de no sé qué”. Entonces, por momentos uno siente que debe respirar hondo, pero que está en el programa de Omar, lo que es un honor y también un riesgo, porque es muy escuchado y porque, además, ahí uno se puede encontrar con los requerimientos más variados de la gente. De manera que a este Omar Gutiérrez, que por una razón o por otra se metió en la vida de todos, le rendimos hoy homenaje en nombre de todos nosotros y en el de doña María, que siente que es una partecita de su vida, una partecita cotidiana que le hace sentir que vale la pena, cuando a veces, por tantos problemas y por tantas cosas, desde el más simple hasta el más encumbrado necesita que le den un soplito de ánimo. Ahí está Omar, y eso creo que todos tenemos que agradecérselo.
Un abrazo.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias, señora Edila.
Tiene la palabra el Edil Carlos Iafigliola.
SEÑOR IAFIGLIOLA.- Gracias, señor Presidente.
En primer lugar, queremos felicitar al Edil Carrasco por su iniciativa. En segundo lugar, agradecer a todos los que hoy están acompañando a Omar en este tan importante homenaje. Veíamos a unos amigos ahí en la vuelta: estaban los mellizos, Los Cantaclaro, a quienes queremos mucho ‑no sé dónde están ahora‑; por ahí atrás también tenemos a otro amigo, el “Gallego” Badanian, al que queremos mucho, y delante de nosotros está alguien a quien también conocemos y queremos desde hace mucho tiempo.
En determinado momento las vueltas de la vida nos llevaron a compartir con Omar Gutiérrez, señor Presidente, el mismo lugar de trabajo: estuvimos compartiendo la “casa de los comandantes”. ¿Te acordás? Me acuerdo de esos encuentros que tuvimos por mucho tiempo en la cantina del canal y de esa forma de ser tuya tan particular. Yo recuerdo siempre que cuando entrabas a la cantina del canal decías esas frases, esos dichos, esas palabras que acuñaste desde hace mucho tiempo, como “atento”, y que cuando andábamos en la vuelta con parte del equipo ‑en nuestro caso de Montecable‑ decías “¡andan mal sus cosillas!”.
Nosotros podemos testimoniar de verdad que, a diferencia de lo que puede pasar con otros comunicadores, el “Flaco” Omar que se ve en las cámaras es el mismo que está detrás de ellas; difícilmente uno lo vea distinto. Puede ser que en algún momento lo hayamos visto enojado por alguna cosa, pero también lo hemos visto enojado ante cámaras por alguna cosa que quizá no estuviera saliendo bien; es el mismo, es auténtico. A ese Omar Gutiérrez es al que estamos homenajeando hoy. Y yo siento, igual que muchos ‑porque lo han dicho‑, que de verdad es un homenaje sentido y compartido por todos. Además, es un homenaje en vida, cosa que no es muy común.
En esta sesión recordaba cuando empecé a hacer política, y la primera entrevista me la hiciste tú; ya ni te acordás. Yo, por supuesto, la tengo grabada. Fue allá por el ’80 y pico, en el programa “Sin corbata”, en Radio Sport. No me olvido más de la cantidad de veces que metí la pata. Fue la primera entrevista que tuve en mis años de militancia, y quedó grabada en mi vida.
Siento, señor Presidente, que estamos homenajeando a un profesional de la comunicación ‑profesional en todo el sentido de la palabra‑, que ha demostrado con su forma de ser tan particular la amplitud de criterios y la amplitud que tiene a la hora de convocar, a la hora de invitar, a la hora de preguntar.
La verdad es que ha pasado un pueblo por tu programa, ya sea en la radio o en el canal, y tal como se lo comentaba a algunos compañeros antes de empezar la sesión, tengo que ser muy honesto y reconocer que te he visto tratar a todos por igual: cuando tuviste que levantarle un centro a alguno, se lo levantaste, y cuando tuviste que darle palo a alguien, se lo diste, sin importar el color, sin importar de dónde venía. Eso es profesionalismo, cosa que a veces no abunda.
Quiero también, señor Presidente, homenajear hoy al Omar Gutiérrez que se metió en lugares donde otros medios no se animaron a meterse; al Omar Gutiérrez que se metió en infinidad de barrios de nuestro Montevideo, en barrios muy humildes ‑quizás en algunos momentos hasta enfrentando ciertos problemas de seguridad‑ y en pueblitos del Interior. Ahí se metió, ahí estuvo él. Quiero homenajear al Omar Gutiérrez que llevó una cámara adentro de las cárceles. Ayer, justamente, tuvimos en esta Junta una sesión muy particular, ya que vinieron muchachos que están recluidos en el CNR, en rehabilitación. Estuvieron acá acompañándonos y dando su testimonio. Realmente, fue una muy buena sesión. Y yo te nombré, Omar, porque al primero que vi dentro del sistema carcelario intentando encontrar una forma distinta de comunicación desde ese lugar tan particular ‑no buscando la noticia de sangre ni el ruido‑ fue a ti. Recuerdo las entrevistas, los conjuntos; recuerdo que hiciste cantar a las murgas de los muchachos. Te metiste en los lugares más difíciles, y lo hiciste siempre con las mismas ganas, con la misma amplitud con que lo hacés dentro del propio estudio de televisión.
Quiero también, señor Presidente, homenajear al Omar Gutiérrez ‑no tengo empacho en decirlo porque realmente me gusta esa música‑ que le dio para adelante ‑cosa que sigue haciendo‑ a la música tropical acá en el Uruguay y que llevó a los grupos a la televisión. Es fácil llevar a algunas bandas que andan sonando por ahí, y algunos canales las llevan. Omar lo ha hecho también, ha llevado distintos estilos musicales. Pero fue el primero en llevar a las bandas tropicales ‑y ha mantenido esa apertura‑, que siempre estuvieron estigmatizadas. Creo que no hay una sola banda tropical que no te haga ese reconocimiento, Omar.
Para ir cerrando,
en los próximos días habrá en esta Junta otro homenaje en vida, que nosotros
impulsamos y que los compañeros de
Para finalizar, lo único que te quiero decir es: ¡Arriba, flaco! Te queremos mucho.
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias, señor Edil.
A continuación,
vamos a hacer entrega a Omar Gutiérrez de un humilde presente en nombre de
(Así se efectúa)
(Aplausos)
_____Es de destacar que este obsequio ha sido hecho por artesanos y artesanas uruguayas, es decir, por manos uruguayas.
Tiene la palabra el homenajeado, Omar Gutiérrez.
SEÑOR GUTIÉRREZ.- Antes que nada, quiero decir que no tengo palabras para agradecerles. Esto es un honor para mí.
Cuando me hicieron la propuesta me quedé tranquilo porque me dijeron que las llaves no me las iban a entregar. En serio; si no, se iba a armar un lío…
(Hilaridad)
_____Como ustedes saben, yo provengo de otra República, que es
(Hilaridad)
_____Me parece que el Presidente de mi República está guapeando últimamente.
(Hilaridad)
(Aplausos)
_____Hablando en serio, quiero decir que tomo esto ‑y ni que hablar que estoy muy agradecido por esta matera‑ en nombre de todos mis compañeros de trabajo, del equipo de la radio ‑Radio Montecarlo, en la que estoy ahora, y muy a gusto‑ y del Canal 4. Si ustedes hubieran estado en el Canal hoy… ¡Pah Se nos había complicado todo. Y hablando de la diversidad, por ejemplo, estuvo Damas Gratis, que son los inventores de la cumbia villera, y enseguida vino “China” Zorrilla. La “China villera”, ¿se imaginan? ¡Una mezcla! Y también estuvo el “Polaco”.
Para mí es muy importante haber podido lograr un espacio de trabajo con absoluta libertad, cosa que no es fácil; Carlitos lo sabe. Ustedes saben ‑creo que no necesito decirlo, pero lo voy a decir‑ que con los “comandantes” tengo, sin duda, puntos de vista absolutamente diferentes en muchas cosas; pero ellos nunca nos prohibieron a nadie, y eso es algo que siempre recalco.
Insisto en el agradecimiento a todos mis compañeros.
Allá hay una institución, el “Gallego”, que forma parte del inventario de la televisión uruguaya.
Y escuchando al Edil Osta parecería que fuéramos recién casados. ¿Sabe por qué, Edil? ¿Usted qué dijo? Dijo: “Lo hacemos con ganas”. ¿O no?
(Hilaridad - Aplausos)
_____¿Es fino o no es fino? A mí me gustaría parecerme a Esmoris, pero tengo un humor fino…
Me parece muy buena la iniciativa del homenaje al Padre Elizaga. Creo que todos los que estamos acá sabemos que él, en una época muy difícil, en plena dictadura, siempre dijo lo que pensaba; y esto, no sólo en lo que tiene que ver con la lucha por la vuelta de la democracia, sino también por otras cosas que no vienen al caso, ¿no? Él enfrentó eso con mucha valentía.
Mirando acá, pregunto: ¿A los taquígrafos los dirige Carrasco? Porque los cambian cada dos minutos.
(Hilaridad)
______Para los colorados, y para todos los que hablaron: ¿sabían que Sanguinetti se compró un perro cimarrón? Se quedó sin soldado.
(Hilaridad ‑ Aplausos)
______Esta sesión parece una pelea de indios, puro bolazo, ¿no?
(Hilaridad)
______Hablo así porque estoy medio nervioso y emocionado.
Cuando recibimos una distinción del diario “El País”... Ahora los miro a ustedes, y pienso: “vamos a apurarnos porque el ‘flaco’ se nos va”.
(Hilaridad)
______No tengo palabras.
Gran parte de lo que soy se lo debo a la ciudad de
Montevideo; de eso no hay ninguna duda. Parte de mis amores están en Guichón.
Yo viví un año en Montevideo; era muy chiquito. Después nos fuimos para Guichón
y volví a
A
(Hilaridad)
______Muchísimas gracias por todo. No tengo palabras.
Quiero reiterar
que le debo mucho a la gente, ni que hablar de eso, porque es lógico. Pero
también a mis compañeros de trabajo, porque ellos son los que nos sostienen,
los que nos hicieron el aguante con todos los colegas. Creo que trascendió
mucho más porque iban personas de todos los canales todos los días. Ellos
también contribuyeron, y ni que hablar de la fuerza que nos mandaron. Además,
me salvé en
¿Ustedes saben por qué me dieron el alta? Por el presupuesto de oxígeno que tenía el sanatorio.
(Hilaridad)
______Hoy estuvo el “Pepe Mujica” de pasada. Yo no sé, ¿está en libertad el “Pepe”? Porque fue a declarar y pasó allá para saludarme. “Yo no sé si vuelvo”, dijo el “Pepe”.
(Hilaridad)
______A él también le quiero agradecer por el gesto. También estuvo hace un rato el Intendente, charlando… Muy tranquilo…
(Hilaridad)
______Ustedes deberían reconocer que al Intendente de Montevideo se le podría decir “Mr. Plidex”, ¿no?
(Hilaridad ‑ Aplausos)
______Muchas gracias en nombre de todos mis compañeros; gracias.
SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Damos por terminado el acto de homenaje.
(Es la hora 15:48)