ACTO HOMENAJE A LOS JÓVENES ESTUDIANTES INNOVADORES DE UTU

Celebrada el 9 de julio de 2008

VERSIÓN PRIMARIA (AÚN NO APROBADA)

Departamento de Taquígrafos

 

 

 

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Buenas tardes.

            Vamos a dar inicio a este acto de homenaje a los jóvenes estudiantes innovadores de la UTU.

 

(Es la hora 16:02)

 

­­­_____En realidad, para el Parlamento de Montevideo, para la Junta Departamental de Montevideo es un placer tener entre nosotros ‑y voy a invertir absolutamente el orden‑ a los estudiantes, que son nuestra referencia para los que venimos de la docencia, de los institutos de formación docente. Siempre decimos que aprendemos más nosotros con ellos, que ellos con nosotros. Y es un placer, realmente, tenerlos aquí entre nosotros.

            También queremos saludar, naturalmente, a los docentes de UTU que hoy nos acompañan; al profesor y amigo Wilson Netto, Director de la UTU; a las demás autoridades presentes; a los amigos de “Tus ideas valen”, que también es un placer que estén aquí con nosotros,  y obviamente a los Ediles y a las Edilas Departamentales, que son los dueños de casa.

            Brevemente, queremos señalar algunos elementos que nos parecen importantes. En primer lugar, que este país debe ser el país de las ideas, el país de la creatividad, el país de la iniciativa, el país de los emprendedores, porque si en algo podemos destacarnos es por nuestra capacidad de generar ideas, motores que nos muevan; motores que nos hagan ver que el horizonte en realidad está cada vez más cerca y que cuando llegamos hay otro nuevo horizonte para alcanzar. Y en ese desafío la juventud tiene un rol absolutamente imprescindible, un papel que no lo puede jugar nadie más. El lugar no se pide, sino que se gana; y el lugar se gana con convicción, se gana con inteligencia, se gana con imaginación, se gana sabiendo que este país no es el país del “es lo que hay, valor”, sino el país del “hay que crear valor”. Están los jóvenes de este país, estamos nosotros ‑los no tan jóvenes‑ y están los más viejos, y todos estamos llamados a crear valor, a desafiarnos espiritualmente y a demostrar que este pequeño país es un gran país en el concierto de la naciones del mundo. Este es el país que va a poder hacer el mundial en el año 2030 junto con Argentina; este es el país en el que va a haber lugar para la investigación científica, para la generación de conocimientos que permitan mejorar las condiciones de vida, no sólo de los uruguayos y las uruguayas ‑muy importante‑, sino del mundo; este es el país de la apertura, no el de los miedos y la xenofobia, no el que pone barreras y cárceles o el que le tiene miedo a los inmigrantes: este es un país abierto en un continente que debe ser abierto.

Nuestro principal desafío es que este mundo, en el que estamos de paso, al que le debemos más que lo que él nos debe, y con el que tenemos más obligaciones que derechos ‑porque debemos entregarlo a los que vienen después en mejores condiciones‑, precisa de este colectivo, de estos hombres y de estas mujeres que viven aquí, que no van a hacer mucho más que otros pero tampoco mucho menos que otros. Por lo tanto, francamente, es una alegría tenerlos aquí con nosotros, y no solamente vamos a brindarles nuestro afecto ‑que es importante-, sino que también vamos a ver lo que ustedes nos van a mostrar. Y además ‑no se van a salvar‑ van a hablar, porque este es un Parlamento, y en un Parlamento nadie se va sin hablar.

Pasamos a ver una presentación en PowerPoint. 

Muchas gracias.

 

(Aplausos)

(Se exhibe presentación multimedia)

(Aplausos)

 

______Ahora vamos a ver una segunda presentación en PowerPoint.

 

(Se exhibe presentación multimedia)

(Aplausos)

 

______Tiene la palabra el señor Edil Dari Mendiondo.

 

SEÑOR MENDIONDO.- Señor Presidente; estimados colegas; Directores de UTU ‑Wilson Netto, Fernando Tomeo y Juan de los Santos‑; arquitecto Giorgio Gaviraghi ‑arquitecto italiano que ha puesto todas sus iniciativas, su experiencia y su técnica al servicio de los conocimientos de nuestra juventud, de nuestros institutos de enseñanza politécnica, la antiguamente llamada Escuela Industrial del Uruguay, hoy Universidad del Trabajo del Uruguay‑; estudiantes aquí presentes; familiares; funcionarios de la Junta: realmente, esta ha sido una de las más hermosas iniciativas que ha tenido la Junta Departamental en este período. Por aquí han desfilado artistas nacionales y extranjeros, personalidades del canto, del arte, de la música, de la escritura, de la poesía, de la política. En este recinto se ha hablado de historia, de memoria, y se ha distinguido a personalidades ilustres del Uruguay y del extranjero. Pero nunca me había sentido tan emocionado como cuando leí en esta síntesis cinematográfica esas palabras finales: no tenemos idea de lo que sabemos y podemos hacer, de lo que se puede hacer.

El Uruguay tiene una gran historia de lucha por el laicismo. José Pedro Varela fundó la escuela pública. Pero eso no fue todo. A principios de siglo, particularmente en el año 1903, una personalidad llamada don Pedro Figari propuso la creación de una Escuela de Bellas Artes, y desarrolló además una teoría. Se conoce a Pedro Figari como pintor, y fue uno de los más grandes ‑si no, pregúntenle al Edil Marcelo Carrasco‑, pero fue mucho más que pintor: fue un gran abogado penalista, un defensor de causas perdidas pero con razón; fue un político, fue Diputado y fue Director de la Escuela Politécnica, en aquel entonces Inspector Nacional, como lo fue de la Escuela Pública el otro grande, José Pedro Massera.  

            Figari, en 1903, hace un proyecto en el que fundamenta por qué es necesaria la enseñanza politécnica, variada, y muestra que era necesario que Uruguay trascendiera la época mirando hacia el nuevo mundo que nacía, que era el mundo de la industria, como ahora es el mundo de la revolución técnico‑científica.

            Nos enorgullece que estos jóvenes estudiantes, imbuidos de espíritu creador, puedan hacernos soñar con proyectos que trascendieron al Uruguay, que compitieron en el mundo y que triunfaron: un primer premio para una base lunar; un segundo premio para un espacio satelital, y un tercer premio para ese maravilloso avión que crearon estas mentes. Este ha sido un aporte extraordinario, producto de esas características que tiene el Uruguay, que no sólo es grande en el fútbol, sino que también lo es en otras áreas. Onetti fue un grande; Florencio Sánchez fue un grande; Vaz Ferreira fue un grande de la filosofía. Y fue un grande José Luis Massera, que generó unas creaciones que son parte de las altas matemáticas del mundo de los pensadores de hoy. Y lo son el ex Rector de la Universidad de la República, Rafael Guarga ‑que descubrió un método para que los granjeros puedan plantar sin que las heladas los afecten‑ y el doctor Engler ‑en Suecia‑, que ha estudiado y ha hechos aportes en lo que hace al mal de Alzheimer y a quien esta Junta Departamental homenajeó en la Facultad de Ciencias de la República con los universitarios.

Por lo tanto, ustedes son la continuidad de un proceso de acumulación de conocimientos, de una enseñanza, de una educación popular que fundó José Pedro Varela, de la cual hemos sido abanderados, que hemos defendido y que tratamos de proteger, hoy más que nunca, para que no mueran las escuelas industriales y la enseñanza politécnica, y para que el pensamiento de Pedro Figari se concrete, avance y sea parte del tesoro nacional.

            Respecto a Figari, “en 1900 presentó, en la Cámara de Representantes, su proyecto de ley para la creación de un Escuela de Bellas Artes, iniciativa que culminó con el informe definitivo, en 1903 (...).

            “En 1909 dejó la presidencia del Ateneo, que asumió entonces Álvaro Guillot Muñoz, y pasó a formar parte del Consejo del Patronato de la Escuela Nacional de Artes y Oficios. Esta investidura la asumió a principios de 1910 (...).

            “Entre agosto de 1915 y abril de 1917, Figari ejerció, por resolución del Poder Ejecutivo del 13 de julio del año nombrado en primer término, la Dirección Provisional de la Escuela Nacional de Artes y Oficios. Al llegar a abril  del 17, presentó renuncia indeclinable (...)” Esto, porque tenía matices y diferencias nada más ni nada menos que con José Batlle y Ordóñez, que fue un gran impulsor de la enseñanza pública. Batlle y Ordóñez apostaba al desarrollo en la enseñanza en función de la formación de liceos, de institutos académicos, mientras que Figari apostaba a la formación politécnica: gente que desarrollase, por un lado, la academia y, por otro, el trabajo manual, práctico, el oficio, la generación de conocimiento unido a la vida y al futuro que se venía, que es el desarrollo industrial fabuloso que se generó en el siglo XIX.

            No me quiero extender. Tengo una cita a las cinco de la tarde. El 9 de julio de 1973, con el pueblo en la calle, en huelga general, los trabajadores convocaron a defender la democracia, las leyes y la Constitución de la República. Ahí estuvimos en el año 1973; y ahora queremos estar a las cinco en punto en Río Branco y 18 de Julio, para mantener la memoria viva del pueblo, en defensa de la democracia y de las instituciones del Estado, de este Parlamento, del Parlamento Nacional ‑Cámara de Diputados y Cámara de Senadores‑ y del Poder Judicial, de los tres Poderes, que son la garantía en la que se basa la nación: Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial.

            Quiero terminar, señor Presidente, citando nuevamente al doctor Figari, a quien leí y sobre quien pedí para hacer una intervención en esta Junta Departamental, por sus valores. “…es oportuno agregar un nuevo centro de instrucción a los ya existentes, encargado de propagar la enseñanza artística, y muy especialmente cuando se dedique a difundir sus formas de aplicación a la industria. Este complemento a la obra de la instrucción pública, refluirá en bien de las clases menesterosas, abriéndoles campo para desarrollar su acción en la multiplicidad infinita de las manifestaciones de esta rama de conocimientos, y preparará a la vez el medio para el cultivo del arte superior. A medida que se eduque el sentimiento público por la divulgación de las nociones estéticas, se acentuará el desarrollo industrial y el espíritu de sociabilidad, ampliando los factores intelectuales y los temas de estudio tranquilo, instructivo y ameno.” Esto es parte del trabajo del señor Anastasía, de Kalemberg, citado por el doctor Julio María Sanguinetti en el libro “Pedro Figari”.

            Estimados amigos, estudiantes queridos: en el siglo XVI, en Italia, un hombre creyó que con un vidrio de aumento podía determinar dónde se ubicaban las estrellas, los pequeños soles, en el espacio cósmico. Luego inventó algo que posteriormente se transformó en lo que se llama telescopio. Empezó a investigar el cielo y sacó una conclusión. En aquel momento, las teorías astronómicas indicaban que la Tierra era plana; sin embargo, él empezó a percibir que no era plana, que había un sol y que en torno a éste giraba la Tierra, como un planeta satélite del sol.

            Pero ese hombre fue enjuiciado en una tribuna como esta; sentando en el banquillo de los acusados, fue acusado de hereje, porque rompía las reglas del pensamiento común, mecánico, de aquel entonces, con una idea nueva, revolucionaria: el mundo giraba, la Tierra giraba. Ese hombre fue condenado, no a muerte pero sí a realizar diariamente 30 rezos; y fue su hija, que era monja, la que se encargó de que los hiciera. Fue muy difícil mandarlo a la hoguera, pero estuvo al borde, estuvo en las brasitas. Ese hombre se llamaba Galileo Galilei. En esa tierra de Galileo Galilei, un grande, Gramsci, hablaba del pesimismo de la inteligencia y del optimismo de la voluntad. Ustedes son el optimismo y la inteligencia.     

            ¡Salud, adelante y felicitaciones!

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Muchísimas gracias.

            Este es mi segundo período como Edila y, sin lugar a dudas y con la mano acá, en el corazón, les digo que es el día de mayor emoción y de mayor importancia para mí en esta Junta Departamental, más allá de haber votado Presupuestos, de haber nombrado ciudadanos ilustres, de haber cambiado de Presidentes y de haber hecho muchas cosas. Treinta años de mi vida se desarrollaron dentro de lo que primero fue la Universidad del Trabajo, la cenicienta de la Educación, el lugar al que, según la maestra, tenía que ir el muchacho o la muchacha que llegaba a sexto año y no era muy bueno, no por no ser inteligente sino por diversas causas. Como si en la Universidad del Trabajo de aquellos tiempos no se necesitara tener capacidades para aprender física, para aprender matemáticas, para los talleres, para un dibujo técnico muy complicado, para todas las cosas que allí se aprendían en aquella época.

            De llamarnos Universidad del Trabajo pasamos a denominarnos UTU. Éramos la cenicienta. Pero no vayan a creer, muchachos ‑si usted me permite, señor Presidente, quiero tomarme hoy esta licencia de dirigirme en algún momento a los alumnos‑, que la cenicienta,  los cenicientos eran solamente ustedes; lo éramos también nosotros, los profesores: se pensaba que los peores íbamos a parar a la UTU. Algunos podríamos ser malos, otros regulares, pero otros podían ser muy buenos, y otros, sin dudas, excelentes. Después pasamos a llamarnos Consejo Técnico Profesional.

 Nuestro primer origen fue ‑como muy bien dijo el Edil Mendiondo‑, gracias al genio de Pedro Figari, la Escuela de Artes y Oficios. Y vean ustedes el nombre que le dio Figari: Artes y Oficios. Y a mí me hizo pensar en José Ingenieros ‑y esta es la única referencia literaria que voy a hacer como profesora de Literatura y de Idioma Español que fui durante treinta años‑, en lo que tiene que ver con el hombre creador, y yo agrego también, con la mujer creadora. Y no lo es solamente un profesional universitario ‑al que respeto muchísimo también, sin duda‑, sino que lo son los hombres y las mujeres que con sus manos son capaces de construir cosas maravillosas, como durante treinta años de mi vida vi en la Escuela del Cerro, en la Escuela de la Blanqueada, en la de Piedras Blancas, en la de Brazo Oriental, en la Cayetano Carcavallo, en la Superior de Mecánica, en lo que llamamos IM, porque recorrí y tuve el gusto de ser profesora de todas las escuelas del hoy Consejo Técnico Profesional. Mi amor se radicó en la Escuela Técnica del Cerro, donde estuve veinte años de mi vida; dejé Secundaria ‑porque también era profesora de Secundaria‑ y mi amor se concentró en la UTU y en mis alumnos. Y hoy, señor Presidente, si usted me permite, le quiero dar un tirón de orejas a uno de ellos, que debería estar sentado allí. Porque, muchachos, quiero que sepan que en este Cuerpo está el Edil Placeres, quien fuera alumno mío durante varios años en la UTU. De la UTU no solamente salen genios como estos a los que hoy estamos saludando y homenajeando, sino también otra clase de genios. Yo les quiero contar que fui profesora de Jaume, jugador de Nacional ‑lo deben de conocer, les guste o no‑; de Barcos, jugador de Liverpool ‑quizá no lo recuerden porque son muy chiquitos con respecto a mí‑; de Cid, jugador de Progreso; de Placeres, a quien acabo de nombrar, que es Edil del Frente Amplio por el MPP, un excelente alumno, una excelente persona y un excelente Edil, aunque estemos en las antípodas desde el punto de vista ideológico; de Miguel Cufos, quien primero estuviera en Los Gabys, luego en Karibe con K y después en Chikano; de Daniel Cortés ‑hermano de Miguel Cufos y que realmente se llama Daniel Cufos‑, cantante de tangos que hoy canta con Marianito Mores y que cantó con la Filarmónica de Montevideo; del “Fata” de los Fatales, que era fatal. Todos ellos fueron mis alumnos. Y dos de mis secretarios también fueron alumnos míos: Mario Rivero y Beatriz Launas.

            ¿Cómo hablar de este cambio vertiginoso que el Consejo Técnico Profesional, la UTU, la Escuela de Artes y Oficios, ha tenido? A diferencia de Enseñanza Secundaria ‑y esto no es una crítica, sino una apreciación absolutamente pedagógica‑, se fue aggiornando, ajustando a los tiempos. Ya no nos dedicamos más a corte y confección ‑que debe de haber todavía‑ y a sastrería, porque sale mucho más barato ir a comprarse un traje que ir a un sastre; yo no sé quién podrá comprarse un traje en una sastrería, pero me juego la cabeza a que en esta Junta, nadie. Dejamos los bordados, los tejidos y empezamos a tener mujeres en Construcción, en Electricidad, en Mecánica. Al principio todo aquello era un escándalo, que primero venía de parte de los maestros de taller. Ellos decían: “¿Qué hago con una chiquilina?”. Una chiquilina es igual a un chiquilín. Bueno, no exactamente igual; es diferente, porque la naturaleza nos hizo diferentes, pero puede tener las mismas o mayores capacidades que un varón. También empezaron las primeras muchachas en Carpintería; también en Albañilería, en la Escuela Cayetano Carcavallo, en la que por supuesto también trabajé. Y así siguieron los cambios. Ya en las viejas Escuelas de Comercio, en las que se enseñaba dactilografía en el curso de Auxiliar Contable, se comenzó con la maravilla de los PC; también se empezó con ellos en la Escuela de La Blanqueda, en la que también trabajé y en la que hoy tengo el gusto de tener una sobrina adscripta.

La UTU ha formado parte de mi vida. Cuando uno abraza la vocación docente, como cuando uno abraza la vocación política, no piensa en hacerse rico. Está muy lejos de eso. Sabe que ni como político ni como docente se va a hacer rico en su vida. Eso sí, va a ser inmensamente feliz si hace lo que tiene que hacer y si tiene vocación de servicio.

Después, con el tiempo, llegaron los bachilleratos tecnológicos. Yo ya no estaba en la UTU, ya no estaba en el Consejo Técnico Profesional, pues mi vida había ingresado de lleno a la política; ingresó de lleno a cargos de gobierno hace casi 15 años. Por lo tanto, los vi como quien observa de afuera, pero no tan de afuera, porque no dejaba de visitar la Escuela de La Blanqueada, la Escuela del Buceo, la Escuela Superior de Mecánica, porque allí estuvo mi vida; allí estuvieron mis grandes amores; gracias a ellas había ayudado a sustentar mi hogar, había ayudado a mi esposo, ya que entre los dos criamos a nuestros tres hijos.

Hoy mi nieto de 17 años, Matías, va a la Figari a hacer violería. Es decir que uno de mis nietos sigue con esa vinculación, y me hace muy feliz que vaya a la Figari, de donde salen verdaderos artistas que muchas veces la gente no conoce. De allí salen maravillosos caricaturistas, excelentes serigrafistas, grabadores, pintores, dibujantes.

¡Es tanto lo que el Consejo Técnico Profesional es capaz de darle a la sociedad y que la mayoría de esta desconoce!

 

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            Antes de terminar, quiero contarles una historia.

            Ustedes son muy jóvenes, pero para todos los que vivimos la dictadura, esa fue una época muy dura, sin importar el partido político al que perteneciéramos. Estábamos los bien nacidos ‑en contra de la dictadura‑ y los que no. Y punto. Ese es mi concepto, el de Glenda Rondán.

            En ese entonces se nos ocurrió hacer algo que nos sacara de esa situación inhóspita para los docentes y para los estudiantes. Y en la queridísima Escuela del Cerro ‑y miro a mi amiga la señora Edila Silvia Aguiar porque es conocedora de la historia‑ se nos ocurrió hacer un grupo de teatro. Claro, para hacerlo, tuvimos que trasladar los textos al Consejo, de éste al Ministerio, etcétera. Pero finalmente logramos tener el grupo de teatro en el Cerro. Quiero que sepan que lo hicimos con alumnos que nunca en su vida habían visto teatro, porque en aquellos tiempos alguna gente no había cruzado el Pantanoso, y vivían en lo que ellos llamaban la ciudad del Cerro, porque la sentían como su ciudad. Quienes trabajamos muchos años ahí no lo sentimos como un barrio, sino como la Villa del Cerro; una villa que tiene un corazón más grande que su propio espacio.

            Con todos los controles requeridos, que no dejaban que dos chicos se pudieran besar, tal como figuraba en la obra de Laferrere “Las de Barranco”, porque era como una especie de pecado, salimos adelante. Y con el advenimiento de la democracia seguimos adelante, porque vino un Consejo que, entre otros, estuvo integrado por un compañero ya fallecido a quien llamábamos Álvaro “La Lora” Bustos. Era colorado y batllista, y estuvo preso durante la dictadura; la Escuela Técnica de Rosario lleva hoy su nombre. Fue un Consejero que por liberal de pensamiento fue sacado del Consejo.

            Y ya que me distraje un poco con esto, hay algunas personas del Consejo Técnico Profesional a las que quiero recordar. Por ejemplo, quiero recordar al ingeniero Balparda Blengio, de la vieja época, que fue un hombre espectacular en el Consejo. Y también quiero recordar a dos mujeres. Una de ellas es Fany Arón, de la época de la reforma de Rama ‑para algunos puede ser mala palabra, pero creo que nadie es perfecto y que toda la gente tiene luces y sombras‑, cuando se implementaron los bachilleratos tecnológicos, los que para mí son una de las grandes luces de esa reforma que se concretaron después de Rama. Y la otra mujer que quiero citar es Anita Barone, compañera de la UTU que tuvo la suerte de llegar a ser Consejera.

            Vuelvo a la historia.

            Con ese grupo de teatro, que después creció porque las otras escuelas quisieron que entrara gente, armamos el Grupo de Teatro del Consejo Técnico Profesional. Aquí, si hay un viejo docente ‑no un docente viejo; siempre nos tenemos que llamar “viejos docentes”, porque así, con el hipérbaton, no decimos que somos viejos‑, lo recordará.

            Fue así que se formó el grupo de toda la Universidad del Trabajo. Y con ese grupo, entre los alumnos y quien les habla, hicimos una versión de una especie de cuento corto titulado “El herrero y la muerte”, que está en un libro muy bonito de Ricardo Güiraldes: “Don Segundo Sombra”. “El herrero y la muerte” fue un éxito de los hermanos Reyno en El Circular. Pero nosotros hicimos nuestra versión. Con esos alumnos ‑entre ellos José Lamers, que luego egresó de la EMAD, y Fernando Castellanos, que luego egresó de La Gaviota‑ presentamos la obra, primero en la Escuela de Villa Muñoz, porque era en la que teníamos un teatro, después en todo el país, y finalmente en Mar del Plata, donde ganamos el primer premio en la Bienal de Teatro de habla española.

            Esta historia pretende decir, simplemente, que en la UTU, como yo la sigo llamando, se puede hacer todo lo que uno quiera, todo lo que esté dentro de nuestro corazón y en nuestra inteligencia. Porque con carencias, como hemos tenido siempre en la educación, los docentes de la UTU siempre fuimos capaces de seguir adelante. Yo no me puedo olvidar de mi amiga Alicia Mesa ni de Mónica Ratto, profesoras de Literatura, cuando a veces en escuelas que se llovían ‑les hablo de hace mucho tiempo, de la dictadura‑ éramos capaces de seguir haciendo cosas, pero no solas: sin todos ustedes nunca hubiera sido posible eso.

            Y ahora, señor Presidente, para terminar, me voy a dirigir exclusivamente a ellos.

            Para mí ustedes no son, como jóvenes, lo que la gente cree que son. Porque después de estar tantos años en contacto con adolescentes y jóvenes, he llegado a mis propias conclusiones; también he criado a tres hijos ‑hoy la más chica tiene 25 años‑ y he aprendido algunas cosas, porque el IPA ‑nuestro Presidente, que les quiero contar es un excelente profesor de Literatura, va a estar de acuerdo‑ sólo nos da las tapas del libro: como nos decían nuestros docentes, “las hojas, muchachos, las ponen ustedes”. Cuando uno va a dar clase por primera vez, se para enfrente, los ve a todos ustedes y le parece que todos ustedes tienen cola y cuernos; nos da un poquito de miedo cuando recién empezamos. Después es al revés. A veces, a algunos profesores ustedes los ven con cola y cuernos. Y les quiero decir una cosa: hay algunos que los tienen.

 

(Hilaridad)

 

______Por suerte, mis alumnos me dieron un nombre que hasta hoy mantengo, y que mis compañeros de política también lo usan, y es “la bruja”. ¿Saben por qué? Porque cada vez que iba a pasar algo yo me daba cuenta y les decía: “Chiquilines: cuidado, va a pasar esto”, y pasaba. No era porque fuera bruja, sino porque era mayor que ellos y sabía que iba a pasar. Yo siempre fui “la bruja”. Guardo un dibujo hermosísimo que me regalaron mis alumnos, precisamente del grupo de Placeres, de Carpintería, de una bruja moderna que, en lugar de una escoba, iba en una aspiradora. Esa era yo.

            Ustedes, muchachos, para mí no representan la pasta base, no representan la marihuana, aunque algún porrito se puedan haber fumado. Espero que se hayan salvado todos de la paste base, porque eso, muchachos, les destruye no sólo el cerebro: les destruye el alma. Y eso es lo peor que nosotros podemos perder de ustedes, a quienes les hemos dejado un país no del todo bueno, quizás inseguro, pero lleno de desafíos. Ustedes son para mí una maravillosa generación, pero no vayan a creer que es diferente a la de nosotros, a la mía. Yo soy una mujer que siempre dice la edad, porque a esta altura, con un nieto de 17 años, se deben de imaginar que una nenita no soy. Tengo 62 años. Les quiero contar que no son tan diferentes a nosotros, aunque les parezca mentira. No conocíamos la droga, por lo menos los que éramos de clase media, como yo; los de otras clases, no sé. Para mí, en mi liceo Rodó, los pecados eran comprarle los cigarrillos de a uno al frankfurtero de la puerta y después, con mucha satisfacción, fumármelos en el baño, que saben que no se llamaba baño sino “sala de niñas”. Ríanse si tienen ganas, porque yo no hago discursos para que todo el mundo esté serio. Esto tampoco es un discurso; para mí es sentir como que estoy otra vez en el aula, donde fui tan feliz. Ustedes son, a diferencia de otras generaciones, mucho más auténticos, mucho más libres, mucho más independientes, no menos rebeldes ‑porque en el ’58 yo ocupé mi liceo Rodó por la Ley Orgánica de la Universidad‑, no más rebeldes. Cuando un joven no es rebelde, no es joven, no sé lo que es. Por eso a mí las clases de momias ‑como yo decía, y vuelvo a lamentar que no esté Placeres‑ no me gustaban; me gustaban los chiquilines que se movían, como lo hacía mi secretario ‑debe de andar por ahí en la vuelta‑, que me decía: “Estoy aburrido, profesora, me quiero parar”. Y yo le decía: “Bueno, parate un poquito”, porque era alumno de primero; después, en tercero, no era asunto de pararse un poquito, y menos en los bachilleratos.       

Ustedes no son eso para mí; son auténticos, son libres. Para mí, son Los Buitres; son el Cuarteto de Nos. Son la música tropical, quizá. Miguel Cufos, antes de Karibe con K y antes de Los Gaby’s, a pesar de la dictadura ganó un concurso de canto en la UTU. Yo lo obligué a presentarse. Y mejor que no les cuente lo que fue ir a un lugar que se llama Chazot a alquilar un esmoquin y hacérselo poner. No me dejaba entrar porque no quería que lo viera; tenía preciosos 13 años y no quería que yo lo viera; en fin.

Ustedes son el fútbol, pero el fútbol sin violencia. Son los sábados a la noche, con algunas “chechas” en la previa ‑pocas, por favor; pocas‑, yendo a bailar sin violencia. Ustedes son los enamorados. No hay amor más bello, más profundo ni más emocionante que el de un adolescente. Contaré una breve anécdota, señor Presidente; a lo mejor a los Ediles los estoy aburriendo; a ustedes, me imagino que no. Eran las ocho de la mañana de un día de lluvia en la escuela del Cerro y un alumno tenía una sonrisa de oreja a oreja. Le dije: “Pero ¿de qué te reís?”. ¿Saben qué me contestó? “Estoy enamorado, profe”. Y es verdad. Cuando uno se enamora, aunque el día sea gris hay sol. Ustedes tienen que enamorarse, no sólo de un chico, de una chica o de lo que ustedes quieran; tienen que enamorarse de lo que están haciendo. Ya se ve que lo están; están enamorados de su profesión. Cuando salgan, van a ser profesionales. Ustedes les llevan una ventaja enorme a sus compañeros de Secundaria que, cuando terminan el bachillerato, si no van a ser universitarios no saben qué hacer con sus vidas. Ustedes, cuando terminan su bachillerato tecnológico, son semiprofesionales.

Hay muchos docentes que no puedo nombrar porque me voy a olvidar de alguien. Nombré a mis amigas del alma, como Alicia y Mónica, como Susana Diënech, que hoy es la Directora de la Escuela del Buceo; como se imaginarán, todas son profesoras de Literatura.

Ustedes son todo eso para mí. Perdónenme el atrevimiento, pero es como si en esos premios hubiera un pedacito de cada uno de nosotros, que un día por diversas razones tomamos otros caminos.

No hay cosa que me guste menos que reconocer que estoy jubilada. Prefiero jubilada y no pasiva, porque en otras cosas no soy pasiva; entonces, como no soy pasiva en otras cosas, prefiero que me digan jubilada. El Presidente se ríe, como mis compañeros Ediles, que a veces disfrutan aquí de las cosas que yo digo. Les cuento que aquí no siempre somos circunspectos y serios; aquí pasamos muy bien, porque hemos traspasado, en la mayoría de las ocasiones ‑no en todas‑ las barreras de que uno es socialista, el otro es MPP, el otro es Asamblea Uruguay, el otro es batllista y los otros son del Partido Nacional. Acá tratamos de hacer ‑como en la UTU‑ que las cosas funcionen, aunque a veces nos peleamos, como ustedes se deben pelear en la clase y como se deben enfrentar a veces a los profesores. Mientras sigan enfrentándose a los profesores, diciendo que no a lo que no les gusta, siendo libres, van a ser dueños del porvenir, de ese porvenir que les está brindando este Consejo Técnico Profesional renovado, nuevo, en el que tanta gente puso el hombro.

En esos premios, como he dicho, hay un pedacito de cada uno de nosotros, y aunque a muchos les parezca mentira también hay un pedacito de Rama, ex Presidente del CODICEN; aunque sea hay un pedacito. Puede para mí haber más, pero esta no es una reunión de carácter político; para mí esta es una sesión dedicada enteramente, absolutamente a ustedes.

            Yo no puedo terminar sin decirles que el día que fui electa Diputada fue un día muy feliz para mí. Era como cumplir el sueño de la Cenicienta: la pobre estaba ahí, toda llena de cenizas, y después se transformó en princesa. Yo no perdí ningún zapatito en la escalera y tampoco tenía la edad de la Cenicienta. Era una docente de UTU; no era universitaria, porque saben que a los docentes no se nos considera universitarios; por más que después ustedes salgan y ganen premios, los docentes no somos universitarios en Uruguay, todavía. Aquel era el sueño de una mujer de clase media, criada en el barrio Atahualpa, militante toda la vida de un partido político ‑por suerte, supo separar muy bien la política de la educación‑ y que toda la vida integró su queridísima AFUTU. Hoy también tienen ustedes a una ex profesora de UTU, la señora Ivonne Passada, compañera mía de la Escuela de Malvín Norte, Diputada del MPP por Montevideo. O sea que la Universidad del Trabajo ha dado muchas cosas a este país, desde sus docentes y desde sus alumnos.

            Yo nunca doy consejos. Ni siquiera a mis alumnos se los daba; simplemente conversábamos, elegíamos juntos el programa, veíamos qué les gustaba, qué no… Imagínense ustedes lo que era para mí dar Literatura a quienes estudiaban para ayudantes de arquitectos o de ingenieros. ¡Ese sí que era desafío! Y sin embargo, marchábamos.

            Les voy a hacer, sí, un pedido. Amen a la Institución. Ámenla como si fuese parte de ustedes mismos. No la sientan como paredes; siéntanla como un cuerpo vivo, porque es un cuerpo vivo: el cuerpo vivo son ustedes, los docentes que están dentro y los que lo estuvimos y dejamos allí buena parte de nuestra vida, de alguna manera.

            Sean libres. No se aten a nada. Sean absolutamente rebeldes. No digan a todo que sí, si no están de acuerdo. El profesor que en el aula quiere que ustedes piensen lo que él piensa es un mal docente. Lo primero que el docente debe hacer es enseñarles a pensar y a ser libres, a creer en lo que ustedes quieran. Y debe respaldarlos en sus acciones; simplemente tiene que decirles: “muchachos: la pasta base los mata y el alcohol también”, pero nada más. Ustedes son los dueños de su destino; nunca se separen de esa idea. Son dueños de su destino, y según cómo lo encaren será el futuro de ustedes, y el día de mañana no tendrán vergüenza cuando un hijo venga a preguntarles por un deber y no le sepan contestar.

            Les contaba que la Cenicienta fue Diputada. El 14 de febrero del 2000 tuve que firmar mi renuncia al Consejo Técnico Profesional. Yo era la primera de mi escalafón, lo cual para mí era un orgullo tan grande como ser Diputada. Estaba en 7ª categoría y encabezaba el escalafón de Literatura; esto, más que para ustedes, muchachos y muchachas, es para los docentes. La verdad es que, al firmar, la mano me tembló, y créanme que lloré. Porque sin los alumnos no hay educación posible; los docentes no tendríamos razón de ser si ustedes no existieran. Ustedes fueron el sustento de mi hogar en horas muy duras, como por ejemplo cuando mi esposo se quedó sin trabajo. Ustedes representan todas esas cosas.

            Y créanme: aunque a ustedes les haya parecido que no, a esta señora mayor ‑que cuando era una joven docente y daba clases en el patio o en la Fortaleza era considerada un poco loquita por otros compañeros, porque enseñaba ortografía a través de los colores y el audiovisual, o enseñaba Literatura en sitios poco comunes, donde nos sentíamos mejor o, de repente, sentados en una plaza‑ le ha sido realmente difícil decir todo esto hoy aquí.  En política, cuando uno tiene convicciones hablar es muy fácil, porque ahí no juegan las emociones. Acá sí juegan las emociones. El verlos a ustedes triunfadores es un inmenso orgullo para mí. Ustedes puedan pensar: “Señora, usted hace rato que se fue”. No, chiquilines. No me fui nunca. Nunca me voy a ir porque ahí estuvo siempre mi lugar y ahí fui muy feliz. Traten de ser tan felices y tan rebeldes como fui yo como estudiante y como profesora. El mundo no es de los mansos ‑no hablo de los mansos de espíritu; eso es otra cosa‑; el mundo es de los rebeldes, de los que se hacen oír, de los que van para adelante.

            Y ustedes, chiquilinas, en una institución que fue tan masculina, defiendan la equidad. Demuestren que nosotras no queremos ser iguales a ellos. Sabemos que somos diferentes. Ustedes son hermosas, y ellos también. Sería muy aburrido si todos fuéramos iguales; imaginen qué aburrimiento en los recreos si todos fuéramos iguales, todas mujeres o todos varones; no sería nada divertido. Pero ustedes, muchachas, recuerden que tienen que defender la equidad, que es la igualdad en las diferencias: vos sos varón, pero yo también puedo levantar una pared, como yo vi a mis alumnas de la construcción levantar una pared en la escuela Cayetano Carcavallo.

            Yo les auguro más éxitos todavía.

            Me gustaría estar ahí otra vez, pero yo ya tomé una decisión, y no crean que desde estos lugares no se trabaja por ustedes; también se trabaja por ustedes.

            Quiero que sepan que lo que más aprendí como docente no me lo dio el IPA: me lo dieron estudiantes como ustedes, que me enseñaron que no podía ser tan soberbia, que no sabía todo, que sabía muy poco.

            Quiero terminar con una frase de un profesor de Literatura que yo tuve en el IPA; mi compañero Presidente no tuvo esa suerte por ser mucho más joven que yo. Es una frase que he dicho muchas veces en esta Junta porque creo que encierra muchas cosas. Ustedes están en la edad del amor ‑no crean que nosotros no; los viejos también nos enamoramos o podemos estar enamorados: yo estoy muy enamorada de mi marido‑, y hay muchas formas de amar: está el amor de pareja, el amor que les tienen a sus padres, a sus amigos, etcétera. Este profesor dijo una vez en clase: “Cuando uno ama no lo hace para aventurarse en el porvenir, sino para recoger todos los amores que se han perdido en el pasado”.

            Sé y espero que ustedes no hayan perdido muchos amores todavía, porque son muy jóvenes, pero a los que hemos perdido muchos amores, esa frase nos sirve mucho.

            ¡Adelante, muchachos! ¡Arriba la UTU! ¡Arriba la UTU, que no es más la cenicienta! ¡Y arriba ustedes, que son la mejor cosa que tiene la educación de este país para mostrar!

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.

            Tiene la palabra el señor Edil Fernando Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Muchas gracias, Presidente.

            En primer lugar, quiero saludar a las autoridades presentes, a los profesores, padres y alumnos que hoy nos acompañan.

            En verdad reconforta ver cuántos jóvenes se han acercado hoy a esta Sala. Nosotros tenemos sesión los jueves a las cuatro de la tarde, y créannos que no siempre están las barras así. Es bueno que conozcan la representación que existe en esta Junta Departamental de nuestro querido Partido Nacional, del Partido Colorado y del Frente Amplio; sepan que la ciudadanía nos votó y también que las puertas de la Junta están abiertas, no sólo para esta instancia, que es muy importante, sino para todos los temas de los montevideanos. Por lo tanto, es muy importante que nos visiten; reitero: los jueves es el día que sesionamos. Realmente, yo no había presenciado una sesión con tantos jóvenes.

Para aquellos que hemos estado vinculados a la juventud durante varios años, yo aporté mi granito de arena, desde el año ’91 hasta el 2002, sacando gratuitamente la “Guía del Estudiante”, llevándola a cada una de las UTU de este país, a cada uno de los liceos de este país, recorriendo todo el Interior y Montevideo y reuniéndome con las autoridades, para que los gurises, después de que estudiaban en la escuela y el liceo, vieran qué querían ser y qué querían estudiar. Me acuerdo de esas charlas en las que todo el mundo preguntaba, porque siempre estaba eso de la decisión de para dónde voy ‑acá en Uruguay siempre estuvo aquello de “M’hijo el dotor”‑, de si estudio en la UTU. Me acuerdo que mi hermano Andrés estudió carpintería en la UTU, hoy tiene una empresa y hace casas, y le va muy bien. En ese momento mi otro hermano, que se recibió de ingeniero agrónomo, decía: “¿Andrés va a ir a la UTU?”. Y él dijo: “Sí, voy a ir a la UTU y voy a estudiar”. Y siguió estudiando, se recibió, y con qué amor abrazó esa carrera de carpintería. Y después estaba el más chico, que soy yo, que estudié hasta cuarto de Derecho y después seguí la carrera política. Pero antes abracé con tanto cariño esas reuniones con estudiantes, con la “Guía del estudiante”, que me quedó marcado ese camino y ese cariño hacia los jóvenes, hacia qué hacer. En esas charlas yo siempre recomendaba la UTU por una sencilla razón: como lo decía la profesora Glenda Rondán, cuando se egresa de la UTU, con menos años de estudio son semiprofesionales, o profesionales, o técnicos, y en el liceo uno hace seis años y después está dudando sobre qué carrera va a hacer, y tiene, por lo menos, tres años más para estudiar.

¡Bienvenidos todos los estudiantes de UTU! Sepan que en esta Casa, en este Parlamento de Montevideo ‑como le gusta decir al profesor Weiss‑, hay muchos funcionarios que son egresados de UTU, que ingresaron, por concurso, porque en los antecedentes decía “egresado de UTU” y eso fue muy importante en los méritos para ingresar en esta Junta Departamental, como lo es también para muchas dependencias del Estado. Ahora hay pasantes; los actuales pasantes que tenemos en la Junta Departamental también son egresados de UTU. O sea que esta Casa ha reconocido y reconoce a la UTU por su profesionalidad y por la calidad que tienen estos funcionarios de UTU, que debemos reconocer.

Yo quiero decir ‑y con esto quiero comprometer a todos mis compañeros‑ que ustedes saben que acá, a través de la Comisión de Cultura, llegan muchísimos pedidos, así que es bueno que a este tipo de proyectos, en los que tanto esfuerzo y cariño ponen los jóvenes de UTU, podamos hacerles la parte de difusión, que es lo único que podemos hacer nosotros, porque no podemos administrar ni dar dineros a nadie; pero cuando tengan este tipo de proyectos sí podemos difundirlos haciendo afiches. Les digo a las autoridades, a los profesores que están presentes que nos golpeen la puerta de la Junta Departamental para que podamos darles una mano en ese sentido.

            Simplemente mi reconocimiento a todos los estudiantes que han trabajado tan duro, y quiero decirles que el conocimiento ‑créannos a los que ya tenemos algunos años más‑ y el estudio son las únicas cosas que dan la libertad y la independencia para cualquier ser humano.

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

(Aplausos)

 

______Tiene la palabra la Edila Silvia Aguiar.

 

SEÑORA AGUIAR.- Gracias a todos.

            Buenas tardes, en primer lugar, a los alumnos, a los papás de los alumnos, a los profesores que hoy nos acompañan, a los amigos y familiares.

            Hoy es un día, como bien decían los compañeros que me precedieron, de mucha alegría para esta Casa, para este Parlamento de los montevideanos. Pocas veces como hoy se ve aquí a tanta gente joven, y nosotros ‑que ya no tenemos tan poquitos años‑ nos sentimos rejuvenecidas. Así que damos la bienvenida a todas y a todos los jóvenes que han aportado tanto a nuestra enseñanza media y superior.

Cuando hace un tiempo estudiaba tenía un profesor ‑tan viejo como yo ahora, o quizá más‑ que siempre nos decía: “Cuando encuentren una flecha, siempre piensen que detrás de ella está el hombre; cuando encuentren un trozo de cerámica, un pedazo de telar, un objeto de cestería, siempre piensen que detrás de él hay un hombre o una mujer”. ¿Qué era lo que nos quería trasmitir ese docente? Que detrás de un logro, como el que estos muchachos hicieron posible, hay una familia y una institución; que las cosas se obtienen gracias al trabajo en conjunto; que todo es una construcción; que si bien son dos o tres o diez los que resultan premiados, es la institución la que ha podido lograr eso.

La Universidad del Trabajo del Uruguay debió atravesar muchos cambios para llegar a ser lo que es hoy el actual Consejo de Educación Técnico Profesional. Fue un largo proceso que tuvo cambios y que implicó, a su vez, modificaciones, tanto a nivel organizacional como en lo que tiene que ver con su propia identidad.

La vieja Escuela de Artes y Oficios, a la que hizo mención el compañero Dari Mendiondo, pensada para menores que vivían en la calle, fue fundada en la década de 1830. Allí se dictaban cursos de herrería, carpintería y talabartería. Ya en 1890 se había trasladado al entonces Ministerio de Instrucción Pública, y en 1916 pasó a denominarse Consejo Superior de Enseñanza Industrial. Fue la misma a la que en 1910 el doctor Pedro Figari le imprimió un sello conceptual de unidad fundamental: la unidad entre arte y trabajo. Creo, al igual que muchos, que Figari fue muy incomprendido por sus contemporáneos. Con él comienzan a dictarse cursos para las mujeres y se suprime el sistema de internados. Luego se abren cursos nocturnos para obreros y aprendices, sin descuidar jamás la enseñanza de las artes.

Se abren escuelas industriales en muchos barrios de Montevideo ‑en el Cerro, donde yo vivo, también; fue un logro de la entonces Comisión de Fomento y Edilicia de Obras del Cerro‑ y también en los pueblos del Interior; precisamente, algunas de estas últimas serán escuelas agroindustriales.

También se adquieren terrenos y campos, y se hace realidad la extensión escolar, concretándose así un sueño largamente acariciado por el doctor Arias: la fundación de una Universidad del Trabajo.

Es con el general Alfredo Baldomir que se crea la Universidad del Trabajo, fomentada ya por el pensamiento de Arias, en procura siempre de prestigiar la enseñanza técnica.

En 1960, bajo la dirección del ingeniero Balparda Blengio ‑como bien lo dijo la compañera‑, se impulsó fuertemente la enseñanza agroindustrial, cosa que a mí, en lo personal, me interesa porque integro la Comisión de Montevideo Rural de esta Junta.

Hoy en día, luego de tanta lucha y frente a estos emprendedores, la siempre igual y siempre distinta, la siempre proyectada mirando el mañana, esta Universidad del Trabajo ‑como nos gusta decirle‑ está desafiando el futuro, porque se hacen realidad los logros de aquellos que soñaron un día, de aquellos que tuvieron un sueño, de aquellos que tuvieron una utopía. “Tiene” ‑por favor, entre comillas‑ “hoy como cometido ofrecer una educación científico‑técnico‑tecnológica profesional pertinente, de calidad, en concordancia con los lineamientos estratégicos nacionales en lo social y en lo productivo. Una Institución de Educación Técnica, Tecnológica y Profesional con: propuestas educativas de nivel medio y terciario pertinentes y de calidad, en sus distintas modalidades y orientaciones, proyectadas mediante un trabajo planificado, de carácter proactivo, estratégico y flexible, a partir de los más amplios espacios de diálogo con la sociedad y los actores del mundo del trabajo.

            “Una institución en la que el trabajo es concebido como una figura generadora de valores sociales, que tanto necesitamos, como generador de prosperidad, pero también generador de confianza, seguridad, solidaridad; y como uno de los principales ámbitos de la creatividad humana.”

            Para terminar quiero hacer mía una frase de Sergio Bagú que dice que los pueblos saben lo que quieren y que nunca se quedan a la vera del camino. Entonces, parafraseando a Sergio Bagú, digo que esta Universidad no se ha quedado a la vera del camino a esperar que pase el tiempo, sino que ha sacado fuerzas de su propio devenir para transitar un camino que le es propio y cuya huella, que están construyendo hoy estos emprendedores, estamos homenajeando en este Parlamento de Montevideo. En el año 2007 fue una base lunar; en el 2008, proyecto Ecópolis; mañana será siempre una maravilla, porque siempre está el imaginativo que tiene el hombre cuando es joven y lucha por no quedarse a la vera del camino.

            ¡Gracias, muchachos, y adelante!

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señora Edila.

            Tiene la palabra el señor Edil Marcelo Carrasco.

 

SEÑOR CARRASCO.- Muchas gracias, señor Presidente.

            A mí de estudiante me aburrían las exposiciones extensas; por las dudas, por si hay algún estudiante que piense como yo, les prometo que voy a ser breve.

 

(Interrupción de la Edila Rondán)

 

______A veces los políticos no podemos dejar de lado nuestro protagonismo, pero tenemos que aprender de ustedes, y mucho, en cuanto a que el protagonista principal es el proyecto, y esencialmente el equipo.

            Primero los quiero saludar a ustedes, a los estudiantes, a las autoridades, y saludar la iniciativa de estos jóvenes, que serán los referentes del mañana.

            Yo no tengo conocimiento de que en este recinto se haya homenajeado a estudiantes, a jóvenes; los homenajeados son siempre gente de avanzada edad, obviamente, por su trayectoria, y en esta Junta, ¡sí que se han hecho homenajes! Se ha homenajeado a personas de la cultura, de la música, del deporte, y voy a nombrar solamente a algunos conocidos: Sabina, Serrat, Aute, Jaime Ross, Viglietti, Benavides…

 

(Interrupción de la Edila Rondán)

 

______Laura Canoura, sí, entre muchos otros. Hoy les toca a ustedes ser los protagonistas y son en quienes confiamos. Como decía el señor Presidente: sean los actores principales del Uruguay de hoy y, más que nada, en el mundial del 2030; esperemos ser la sede del mundial del 2030. Es fundamental contar con este tipo de iniciativas, y estos equipos de trabajo son imprescindibles para el desarrollo de la ciudad y del país.

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

(Aplausos)

 

______Tiene la palabra el Edil Jesús Viera.

 

SEÑOR VIERA (Jesús).- Gracias, señor Presidente.

            Voy a tratar también de ser breve.

            Primero, quisiera felicitar a las autoridades de la UTU, a los profesores, y principalmente a los protagonistas ‑palabra muy utilizada por varios Ediles que anteriormente estuvieron esbozando algunas ideas sobre este homenaje que estamos realizando aquí, en la Junta Departamental‑, que son los alumnos.

            Creo que los alumnos son los grandes protagonistas de todo este logro. Para mí es el comienzo de una etapa de progreso, porque los jóvenes están teniendo más espacio en algunos ámbitos. Cabe aclarar que a veces cuando uno empieza a desarrollar una actividad, o participa en algunos ámbitos en los que predominan los adultos, es un poco difícil conquistar espacios.

            En lo personal, fui electo Edil de esta Junta Departamental a los 21 años, pero sé que es difícil que los adultos reconozcan lo capaces que somos los jóvenes y todo lo que podemos lograr.

            Cuando uno es adolescente, es joven, está en una etapa en la que tenemos esa rebeldía natural, como decía la Edila Glenda Rondán. Esa rebeldía nos surge desde adentro, incluso al discrepar hasta con nuestros propios padres en algunas cosas.

            Voy a contar una anécdota. Soy oriundo del departamento de Rivera. Cuando terminé la Secundaria, quise venir a la Universidad a estudiar una carrera. Entonces, mi madre me dijo: “No, quedate y hacete algún curso acá, en Rivera.” Le dije: “No, mamá; yo me voy, porque quiero cursar determinada carrera; quiero irme a Montevideo y lograr ese objetivo.” De hecho, hoy estoy cursando quinto año de Derecho. Muchas veces uno, cuando es joven, tiene que tomar esa actitud frente a los padres; es decir que si uno quiere algo, no debe dejar influenciarse por lo que quiera el padre, sino que debe hacer lo que uno desea. En definitiva, la vocación se trae; el padre no incide en eso. Nosotros la llevamos adentro. Además, con el pasar del tiempo, cada uno va a desempeñar un rol en esta sociedad, como nosotros lo estamos haciendo.

            Muchas veces escuchamos decir: “Ustedes, muchachos, serán el futuro de este país”. Disculpen: nosotros somos el presente.

 

(Aplausos)

 

______Y eso lo demuestran estos jóvenes, que hoy, a través de la UTU, presentan proyectos que serán premiados a nivel internacional.

            También cabe recalcar que la Universidad del Trabajo es una puerta para el ingreso al mercado laboral. A veces, a nosotros, los jóvenes, se nos hace muy difícil tener una primera experiencia laboral. El Estado se ha caracterizado por promover espacios para los jóvenes, como pasantías. Muchas veces se toman estudiantes de UTU justamente para darles la oportunidad.

            El estudiante que haga un curso en la UTU seguramente va a tener una inserción laboral. Esto es muy importante, porque luego de lograr la inserción laboral, podrá seguir profundizando sus conocimientos, a efectos de lograr un mejor espacio, de ganar un poco mejor, ya que en este país es difícil ganar bien. El que sea profesional y sea bueno en lo que hace, con seguridad va tener su espacio y un mejor salario.

            Estoy seguro de que este país siempre dio oportunidades a los jóvenes, pero, a veces, nos trancan.

            Para mí hay que ser perseverante. Si uno lo es, y si uno está convencido de lo que quiere, va a lograrlo. En cuanto a estos jóvenes que lograron este reconocimiento internacional, estoy seguro de que tenían un gran entusiasmo y que estaban convencidos de lo que querían; así fue que lo lograron.

            Quiero decirles a todos los jóvenes que hoy están aquí que si quieren participar en esas actividades, lo que tienen que hacer es proponérselo, armar equipos y trabajar; así estoy seguro de que van a tener su espacio. Todo cuesta, pero van a tener su espacio.

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias, a usted.

 

SEÑOR RIPOLL.- Pido la palabra para una cuestión de orden

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Quiero pedir a los jóvenes, a los alumnos que están aquí, que ocupen las bancas de los Ediles que no están presentes, para que también se sientan compenetrados y protagonistas, aunque no hablen todos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Las bancas son de ustedes, muchachos.

            Tiene la palabra Gianina Pereira.

 

SEÑORA PEREIRA.- Buenas tardes.

            Yo soy parte de los infógrafos de la UTU que participaron en el proyecto Base Lunar. Queríamos agradecer este reconocimiento y la oportunidad de participar que nos dan. También queremos agradecer a la UTU y al estudio EDL por darnos la oportunidad de participar en este proyecto. Fue una experiencia muy linda.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra Juan Amorín.

 

SEÑOR AMORÍN.- Soy Juan Amorín y represento a los compañeros del Liceo N° 18, quienes fuimos invitados a participar en este proyecto, en Maldonado, y del que no sabíamos nada. Fue todo nuevo para nosotros; no sabíamos qué íbamos a hacer, pero gracias a los compañeros de la UTU, y a muchos profesores que nos ayudaron, aprendimos mucho. Fue una experiencia muy buena, en la que queremos seguir participando. Cuando la contamos en nuestro liceo, todos nuestros compañeros se engancharon. Creo que están buenas estas ideas, porque integran a todos los alumnos, a todos los adolescentes; nos permiten imaginar y concretar cosas que nunca habíamos pensado que podíamos lograr.

            Muchas gracias a todos los alumnos de la UTU ‑que son muy buenas personas‑ y a los profesores.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra Maximiliano Jardino.

 

SEÑOR JARDINO.- Buenas tardes para todos.

            Se agradece mucho este homenaje.

            Yo soy de la UTU del Buceo, al igual que mis compañeros Gonzalo, Fiorella y Mariana, que están por allá. La verdad es que estuvo muy bueno este desafío. Fue algo muy útil ya que después lo podemos aplicar en la vida práctica; tiene mucha utilidad. Tal como puso mi compañero en el video, nos dimos cuenta de que podíamos hacer cosas que no sabíamos que podíamos realizar. La verdad es que fue una experiencia muy agradable, mediante la cual conocimos a mucha gente nueva y buena, como a los compañeros del Liceo N° 18, a quienes tuvimos el gusto de ayudar y de que nos ayudaran. Después dentro de la UTU trabajamos con quienes ya nos conocíamos, pero también contamos con la participación de otros institutos, como fue el caso de IEC y de ITI, con los que trabajamos en conjunto ayudándonos mutuamente.    

            Fue una muy buena experiencia, no sólo  por los conocimientos adquiridos, sino también por lo que fue el manejo de la palabra en público y por las nuevas formas de trabajo, las que permitían que cada persona diera su idea y ninguna fuera tomada como incorrecta, aunque después veíamos cuál era la más viable, pero ello no quería decir que las otras fueran incorrectas.

            En realidad, tengo mucho más para decir, pero no da el tiempo ni alcanzan las palabras para expresar todo.

            Muchas gracias por este reconocimiento y por haber tenido la oportunidad de llevar a cabo este proyecto.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra Fiorella Guedes.

 

SEÑORA GUEDES.- Buenas tardes a todos;  agradezco el homenaje del día de hoy.

            En primer lugar, quiero aclarar que no somos niños genios ni nada por el estilo, como todo el mundo dice. Créanme que somos alumnos normales, que tenemos materias bajas y damos exámenes. Creo que este logro se obtuvo por el trabajo en equipo y por los tutores y profesores que nos guiaron todo el tiempo.  Fue importante la integración que logramos, ya que pertenecíamos a diferentes institutos de UTU, a diferentes áreas. Trabajamos con el área de la construcción, con la parte de informática y también con los compañeros del liceo. Cada uno tenía su visión del proyecto y entre todos fuimos acoplándolas y llegamos a una idea más general;  de esa forma lo llevamos a cabo.

            La integración con los tutores también fue muy importante. Trabajamos de igual a igual y no se tomaba en cuenta que ellos eran universitarios, que tenían otro nivel, una carrera hecha. Se logró un diálogo muy fluido.

            Principalmente, quiero agradecer el apoyo de la UTU, que confió todo el tiempo en nosotros.

En lo personal, quiero agradecer a Adela y a Ghio, quienes fueron los tutores responsables y trabajaron muchísimo en todo esto; a pesar de que tienen otros trabajos, además de la UTU, le dedicaron muchas horas a este proyecto. También quiero agradecer a los infógrafos de la UDELAR, de la Universidad de la República, que dedicaron muchas horas de trabajo y apoyo al proyecto; a Fernando Giménez, el astrofísico, que también nos prestó mucha ayuda; a las Directoras de las UTU a las que pertenecemos, y a Giorgio Gaviraghi, el propulsor de todo esto en Uruguay.

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el profesor Ghio.

 

SEÑOR GHIO.- Quiero agradecer al Presidente por este homenaje.

            El resultado que obtuvimos se debió al trabajo, como dicen los chicos.

Siempre hemos manejado la idea de generar espacios para los jóvenes, a efectos de desarrollar sus capacidades y aplicar sus conocimientos, lo cual les da una formación más sólida, no sólo en la parte tecnológica, sino también en la humana. Creo que ellos han tenido la oportunidad de vivir una experiencia de trabajo en equipo, de valorar sus conocimientos, de aprender a trabajar de otra manera, lo cual les ha cambiado su forma de ver el futuro, su forma de encarar la vida. Han descubierto capacidades que no sabían que tenían. Pensamos que este tipo de proyectos les da una mayor autoestima a estos alumnos y les permite enfrentar la vida de otra manera.

            Quisiera que Fiorella nos relatara cómo ella vivió la invitación al proyecto, qué pensó cuando se lo dijimos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra Fiorella Guedes.

 

SEÑORA GUEDES.- Cuando a mediados del año pasado, Ghio, que en ese momento era mi profesor de Electrónica, me lo comentó, sinceramente me negué, porque cuando a uno le hablan de la NASA, piensa en la película yanqui, en el clásico sueño americano, en que uno se va a ir a la luna o algo por el estilo. Pero al final mis compañeros me convencieron, me apoyaron siempre, y el profesor también. Empecé a ir a las reuniones para ver de qué se trataba y me integré.

La verdad es que quedé muy conforme con lo que logramos. Incluso yo no creía que era capaz de hacer lo que logré. Cuando viajamos a Maldonado, trabajábamos en grupos de 20 personas y había una especie de líder, una project manager. Me nombraron como líder y, al principio, sentí miedo, pensé en toda la responsabilidad que tenía y en que no iba a poder o no iba a ser demasiado buena. Bueno, creo que dentro de todo estuvo bien.

Esto me ayudó a tener más confianza en mí misma. Ahora sé de lo que soy capaz y de que mis límites no son los que yo creía.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR GHIO.- Ahora estamos abocados a la tarea de crear la base lunar a tamaño real y nuestra esperanza es que el Día del Patrimonio los uruguayos puedan caminar por ella. Y vamos a ir incorporando la tecnología que los chicos vayan desarrollando de aquí a diciembre de 2009, para ponerla en práctica y a prueba en un clima extremo como es el de la Antártida.

            En diciembre de 2009 vamos a entregar la base al Instituto Antártico, para que la trasladen y para que los compatriotas que estén allí tengan verduras frescas y una vida un poco mejor.

            En este proceso con la NASA estamos en contacto con el arquitecto Kennedy, que maneja el proyecto de base lunar, y estamos coordinando para que venga a la inauguración.

            Se trata de un proyecto muy grande y muy fuerte para nosotros. Esperamos que todo funcione bien. Tenemos que crear tecnología para solucionar nuestros problemas. Y ya a algunas personas del agro les han interesado los duomos como nueva forma de cultivo. Se empiezan a generar ideas, y el objetivo de todo este proyecto es generar un espacio joven con todo lo necesario para que ellos puedan crear y poner a prueba sus ideas.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para ir cerrando esta actividad, vamos a hacer una entrega de diplomas. Vamos a entregar el paquete de diplomas de cada institución a un par de estudiantes porque de otra forma estaríamos hasta las tres de la mañana entregando diplomas.

            En primer lugar, vamos a llamar a alguien de la Escuela Técnica de La Unión para que se acerque y entregarle así los diplomas correspondientes a esa institución.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Invitamos a alguien del Liceo Nº 18...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Invitamos a alguien del ITS...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______a alguien de la Escuela Técnica de Flor de Maroñas...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______...de la Escuela Técnica de Malvín Norte...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______...de la Escuela de Hotelería...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______...invitamos a alguien del ITI...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______...del IEC...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Invitamos a acercarse a representantes de la Escuela Técnica del Buceo...

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______...y a quienes vienen de Canelones, de la Escuela Técnica de Atlántida.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______A continuación le damos la palabra al Director profesor Wilson Netto.

 

(Dialogados)

 

SEÑOR NETTO.- Señor Presidente ‑estimado amigo‑, señores Ediles Departamentales, estudiantes, profesores: sin lugar a dudas es un gran honor para la institución ‑a la que representamos todos los que pertenecemos a ella, cada uno desde su lugar‑ que estemos hoy presentes en un acto de reconocimiento de este tipo y en este lugar. Una de las grandes obligaciones que tenemos todos los adultos, no solamente los docentes ni quienes transitoriamente administramos la educación pública en el Uruguay, es formar ciudadanos, y estos son ámbitos de ciudadanía, ámbitos de libertad, ámbitos de respeto. El gran eje y la gran fortaleza que nuestra sociedad tiene es cuidarlos y cultivarlos. En realidad, la felicitación para los muchachos y los docentes que han estado trabajando en esto está descontada y se ha manifestado en múltiples ocasiones. En este momento muchos jóvenes de la Universidad del Trabajo del Uruguay están pensando y están creando. Desde que asumimos esta Administración, el grupo etario sobre el cual tenemos responsabilidades ha logrado siempre los primeros premios de ciencia y tecnología, muchas veces los segundos y en otras oportunidades los terceros, y además del primer premio siempre han ocupado algún otro espacio en los cinco primeros lugares, que son los que generalmente se jerarquizan en nuestro país. Eso, de alguna manera, tiene que mostrarnos que hay algo detrás de esto, que hay un trabajo, que hay una propuesta que quiere ponerse rápidamente en fase, en sintonía con un país productivo, con un país creativo, con un país innovador. En particular, el trabajo de estos nuestros muchachos y de nuestros docentes nos marca distintos puntos que yo creo que la sociedad adulta debería atender. En primer lugar, es un trabajo que se ha hecho con jóvenes de distintos centros educativos. En un momento en el cual la alteridad parece predominar frente a la solidaridad y al acuerdo, bueno, los distintos, de distintos centros educativos, de distintas instituciones educativas, se han puesto en conjunto a desarrollar una idea. Yo creo que, de hecho, sin premios, que esto esté ocurriendo en el Uruguay de hoy es algo extremadamente importante.

            En segundo lugar, está el conocimiento, esa creación humana que nos desborda; tenemos que encontrar estrategias para pasar de la información al tan preciado y necesario conocimiento. Y ahí es donde el sistema educativo se juega el partido de Primera: cuáles serán las estrategias que buscará para que nuestros jóvenes y los no tan jóvenes ‑también nosotros, los adultos‑ demos el paso para que la extensa información que el hombre ha acumulado, con los medios para almacenarla y procesarla de que dispone hoy, se convierta realmente en conocimiento. El desafío ‑dado en un marco que aparecía en una de las diapositivas que presentaban nuestros estudiantes‑ era poner en acción distintos perfiles, distintas personas, distintas formaciones, con el objetivo de resolver un problema. Pero no solamente con el objetivo de resolver un problema, sino de resolver de la mejor manera un problema con los elementos de que disponemos. Cómo podemos esperar madurez de nuestros jóvenes cuando muchas veces nosotros mismos, los adultos, nos vemos embretados en resolver problemas porque tal vez queremos adjudicarles variables en su resolución que no están a nuestro alcance, que no están en nuestras manos.

            En definitiva, el acto de crecimiento de intentar resolver un problema con los elementos de que uno dispone ‑no con los que desearía tener‑, sin perder la demanda de lo que debería tener, es de una profunda riqueza y es la madurez de nuestros jóvenes.

            Podría continuar, estimado Presidente, porque sin duda nos llena de orgullo y sin duda es profundo el honor que sentimos por estar hoy presentes aquí, en este lugar que está ocupado por ustedes, por los estudiantes y por los docentes. A quienes dirigimos no nos compete más que reconocer ese trabajo silencioso. Esta institución es profundamente rica, pero también a veces es excesivamente silenciosa. En definitiva, mostrar lo que han llevado adelante nuestros jóvenes ‑que, insisto, son estos jóvenes que hoy encontramos aquí y miles de jóvenes que están generando actividades de este tipo en este país‑ nos llena de orgullo, nos llena de alegría y también, sin lugar a dudas, nos propone diversos desafíos y la necesidad de reforzar nuestras responsabilidades y nuestros compromisos.

            Por tanto, señor Presidente, y para no extender más esta reunión ‑ya veo que muchos de los chiquilines también están cansados‑ quisiera agradecerles la convocatoria, el homenaje, y agradecer el reconocimiento. Acá se habló de muchas cosas, pero se habló de algo que para mí como docente y como responsable de esta institución es fundamental: acá se habló de pedagogía. Tal vez este país esté en el momento adecuado con un Plan Ceibal que nos está diciendo que cada uno de nuestros niños y, por lo tanto, cada una de nuestras familias, en el año próximo va a tener un computador y va a disponer de él no solamente para un uso educativo, sino para un uso productivo, un uso de comunicación, un uso también de recreación. Con estrategias que se están dando en conjunto desde distintos ángulos para generar eso que muchos de los señores Ediles han manifestado: que la educación tiene que ser un espacio generador de libertad, de creación. Acá nuestros jóvenes mostraron la creación a través de algo que formalmente puede expresarse, que es el diseño. De alguna manera debemos agregar, para fortalecer a nuestra institución creadora, esa pata del diseño, que le da el plus y le da esa riqueza que nuestro querido Figari nos planteaba.

            Por tanto, quería agradecer la convocatoria, felicitar a los muchachos y felicitarnos a nosotros los adultos, porque también los muchachos son resultado de nuestras actitudes y nuestras conductas. Y no ponerse límites los jóvenes, pero tampoco ponernos límites los adultos.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a todos.

 

SEÑORA RONDÁN.- Pido la palabra para una cuestión de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

(Dialogados)

 

SEÑORA RONDÁN.- A mí gustaría que la versión taquigráfica de estas palabras se enviara al Consejo Técnico Profesional, como también que el Consejo ‑me estoy pasando de la raya‑ la pasara a las escuelas. Lo que aquí dijeron todos y todas me parece muy importante que también llegue a las escuelas ‑muy importante‑, si usted lo permite y el señor Presidente del Consejo entiende que el Consejo así lo puede hacer, ya que es para él más sencillo que para nosotros.

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Por supuesto que así se hará, señora Edila.

 

SEÑOR GHIO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el profesor Renzo Ghio.

 

SEÑOR GHIO.- Si le parece bien, Presidente, antes de levantar la sesión se podría preguntar a los chicos si quieren agregar algo más.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Cómo no! Me parece muy bien.

            ¿Alguien tiene deseos de expresar alguna cuestión en relación a todo lo que estuvimos viendo? No se achiquen.

 

SEÑORA ALMEIDA.- ¿Me permite, señor Presidente?

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra Carla Almeida.

 

SEÑORA ALMEIDA.- Soy estudiante del Liceo Nº 18, y quería contar un poco la experiencia que tuvimos cuando fuimos a Maldonado.

Tres días antes del viaje nos avisaron, y nosotros no sabíamos ni para qué íbamos. Cuando llegamos éramos totalmente peces fuera del agua. No sabíamos ni lo que íbamos a hacer, y nos imaginábamos ‑cuando nos contaron un poco‑ que los chicos de la UTU, que eran más grandes y sabían más, no iban a tomar en cuenta nuestras opiniones, que si nosotros decíamos algo, pensarían que estaba mal. Pero no fue así. Recibieron nuestras ideas en su totalidad y corrigieron nuestros errores, que por supuesto los tuvimos.

            Les queremos agradecer a ellos; al profesor Ghio; a la otra profesora ‑cuyo nombre no recuerdo‑ que no está presente; a la profesora Irene Pons, que nos acompañó y nos cuidó mucho allá; a Nelly, la Directora del Liceo que nos dio esta oportunidad, y a todos mis compañeros por el trabajo que hicimos allá, con el cual aprendimos mucho.

            Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Si ningún otro estudiante quiere hacer uso de la palabra, les agradecemos a todos su presencia.

Levantamos la sesión.

 

(Es la hora 17:46)