Versión taquigráfica

Sesión extraordinaria celebrada el 26 de febrero de 2008
aún no aprobada

Departamento de Taquígrafos - Departamento de Trámite Legislativo

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Damos inicio a esta sesión en régimen de Comisión General.

 

(Es la hora 14:01)

 

______Vamos a hacer dos puntualizaciones.

            Por Resolución de Mesa hemos tomado nota de que el Edil Graffigna ha solicitado licencia por el día de hoy. Naturalmente, la Mesa ha resuelto aceptar esta licencia. Por lo tanto, el Edil Iafigliola va a ocupar el lugar del Edil Graffigna.

            En segundo lugar, vamos a considerar el único aspecto sobre el que podemos tomar resolución en el día de hoy, de acuerdo con el artículo 29 de nuestro Reglamento, que es la forma de funcionamiento.

Le vamos a proponer al Cuerpo que en primer término hablen los Ediles convocantes ‑o sea, el Edil Fitzgerald Cantero y el Edil Iafigliola‑ por el término de 45 minutos más 15 ‑ellos se dividirán ese tiempo en función de como hayan previsto los planteos que van a desarrollar ante la Intendencia‑; luego le daremos la palabra a la Intendencia para que pueda exponer sus argumentos y respuestas; después pasaremos a un sistema por el que todos los Ediles podrán preguntar en un régimen de 10 y 10, y finalmente le volveremos a dar la palabra a la Intendencia para cerrar la sesión en régimen de Comisión General, que como establece el reglamento no puede tomar ninguna resolución, excepto esta que estoy poniendo a consideración del Cuerpo.

            Si están de acuerdo, los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 25 en 27.

            Por lo tanto, le solicitamos al señor Director Fernando González que ingrese a Sala.

           

(Ingresa a Sala el señor Director Fernando González)

 

______También tenemos una nota del señor Polakof por la que se hace representar por el señor Director Fernando González.

            Tiene la palabra el señor Edil Fitzgerald Cantero.

 

SEÑOR CANTERO.- Gracias, señor Presidente.

            Creo haber entendido que hay una nota del señor Polakof.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Exacto.

 

SEÑOR CANTERO.- ¿Le puede dar lectura, por favor?

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- El señor Secretario General le va a dar lectura.

 

SEÑOR SECRETARIO GENERAL (Alejandro Sánchez).- “De mi mayor consideración: Habiendo recibido en el día de hoy la convocatoria de la Junta en régimen de Comisión General para mañana martes 26 de febrero del corriente, deseo informar que delego mi representación en el Director de la División Turismo, Sr. Fernando González, quien concurrirá a los efectos de informar sobre los distintos aspectos del Carnaval Montevideano que el Cuerpo ha solicitado. Sin más, quedando a las órdenes, saludos cordiales. Luis Polakof. Director General”.

 

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar en el uso de la palabra el señor Edil Fitzgerald Cantero.

 

SEÑOR CANTERO.- Tengo una duda, señor Presidente, de tipo reglamentario, y es en qué se basa el señor Director para hacerse representar.

Entiendo que el único jerarca que puede hacerse representar es el señor Intendente y no un Director de Departamento, y no lo digo por el señor Director de Turismo, que también estaba convocado, sino por la ausencia del Director del Departamento de Desarrollo Económico.

            Si me puede evacuar esa duda, iniciaríamos la exposición.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Solicito un cuarto intermedio de 15 minutos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 30 votos.

            Pasamos a cuarto intermedio por 15 minutos.

 

(Es la hora 14:05)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Habiendo número en Sala, se levanta el cuarto intermedio.

 

(Es la hora 14:25)

 

SEÑOR RISSOTTO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Vamos a solicitar un cuarto intermedio de 30 minutos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 17 en 18.

            Se pasa a cuarto intermedio por 30 minutos.

 

(Es la hora 14:26)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, levantamos el cuarto intermedio.

 

(Es la hora 14:58)

 

______Le damos la bienvenida al Director Polakof.

            Tiene la palabra el señor Edil Fitzgerald Cantero.

 

SEÑOR CANTERO.- Muchas gracias, Presidente.

            Buenas tardes. Tenemos casi una hora de retraso con respecto a la hora que habíamos previsto.

            Yo voy a iniciar diciendo que arrancamos bien este año, señor Presidente, porque los Directores vienen rápidamente; se los citó el jueves pasado, y hoy martes ya están acá. El señor Director del Departamento llegó atrasado en el horario, pero es buena cosa que cuando la Junta cita vengan enseguida. Espero que esto sea la regla y no la excepción.

            Como siempre decimos, estas son sesiones de trabajo. Tal como lo establece la convocatoria, queremos conocer determinadas actuaciones de la Intendencia en el tema Carnaval. El objetivo es saber qué ha hecho la Intendencia, intercambiar visiones con los Directores y tratar de hacer aportes desde nuestro rol de legisladores y controladores departamentales. Lo hacemos porque nos interesa el Carnaval; si así no fuera poca importancia le daríamos. Repito lo que ya he dicho en esta Sala: me interesa el Carnaval como expresión popular, cultural, artística, y también como fuente generadora de ingresos, de empleos y de productos de exportación. En ese sentido, compartimos el objetivo de posicionar nuestro Carnaval en el mundo; podemos tener matices o no sobre cómo hacerlo, pero el objetivo es totalmente apoyado por quien habla. Por eso no nos agradan determinadas cosas que ocurren en el Carnaval, que estamos seguros son evitables y corregibles.

            El partido que gobierna Montevideo desde hace 18 años ha tenido el tiempo suficiente para corregir y evitar una serie de cuestiones, y por eso no se nos convence cuando desde el Ejecutivo se dice: “Vamos a hacer tal cosa, vamos a hacer tal otra”, y al mismo tiempo se siguen haciendo las cosas mal.

            Un tema que nos preocupa ‑y la preocupación es compartida‑ es la reventa de entradas. Estamos de acuerdo con quienes señalan que hay que aplicar todo el rigor de la ley, porque se generan hechos como el narrado en el diario “El Observador” del 14 de febrero de este año, cuyo título es “’Tengo agotadas’, un grito que no pasa de moda”. El periodista Álvaro Carballo realiza una crónica, que en una parte dice: “Al mismo tiempo, una chica rubia acompañada de su padre y su novio se arrimaban a todas las personas que iban llegando y les ofrecían unos tiques rojos. Muy bien vestida, casi con aspecto de reina del Carnaval, por fin sonrió tras conversar con un muchacho de remera amarilla y mangas blancas. Chica, chico, padre y novio entraron juntos por la puerta por donde pasan los invitados. Caminaron unos pasos y el chico le pagó al padre de la rubia. También, poco después de las 23:30 horas, un catalán consiguió un palco de director por $ 150”.

Queremos saber cómo ocurre esto, señor Presidente. Estamos de acuerdo con defender al “amante del Carnaval” ‑como ha declarado el Edil Morandeira‑, ese que apenas tiene para pagarse la entrada común, no la elevada al 300 ó 500%.

            Parece que la venta anticipada de entradas para la Liguilla, que empezó a venderse el 19 de febrero ‑la Liguilla empezó ayer‑, no es el mejor ejemplo para ello, cuando todavía no se sabía quiénes pasarían. En el espacio de expresión ciudadana del portal “Observa”, con fecha de ayer, 25 de febrero, con el título “Polémica venta de entradas”, hay una carta de una señora llamada Mariana Manzanares, que dice: “Son las 8:45 y hace unos minutos estoy en la puerta del Abitab. Solamente hay una persona delante de mí. Puntualmente a las 9 le pido a la cajera 2 entradas de Platea Baja para la etapa del domingo en el Teatro de Verano. Pregunto si quedan, porque sé que están a la venta hace una semana cuando (supuestamente) todavía no se sabía qué conjuntos irían cada día… algo que aún no logro entender y que solamente fomenta la reventa (¿no se supone que estaban luchando contra eso?).  ‘Si te gusta el Carnaval comprás la entrada igual para cualquier día indistintamente de qué conjuntos actúan’, me dirán algunos, como ya escuché por ahí. Y yo les respondo que no. Que por algo existen los abonos y las entradas individuales. Si compro entradas separadas será porque me interesa ir a ver determinados conjuntos, ¿no? O no puedo ir todos los días. O capaz que no cuento con el dinero para darme el lujo de ser abonada. Eso no me hace menos amante del Carnaval, que yo sepa. Ahora, más allá de esto, que alguien me explique cómo a las 9 AM del primer día de Liguilla puede haber solamente 14 entradas disponibles de Platea Baja para esa etapa cuando se supone que recién horas atrás se definieron qué conjuntos actuarían y soy de las primeras en comprar. Sé que es una de las etapas más interesantes, con conjuntos que tienen gran convocatoria, ¿pero 14 nada más? Encima el sistema informático del Abitab no le permite a la cajera acceder a ellas. Cuando al fin lo hace ya están agotadas, obviamente. Por suerte como es temprano todavía puedo comprar Tribuna Alta… ¿por suerte? ‘No es lo que quería, pero antes que nada’… Eso se dirán varios resignados, y así siguen lucrando y tomándole el pelo a la gente, que en definitiva también es la que hace que el Carnaval funcione. Carnaval, Fiesta Popular… cada vez menos popular, parece”.

            He ahí, Presidente, un ejemplo de lo que decimos. Por lo tanto, queremos que se explique por qué se toman o se avalan decisiones a contrapelo de lo que debe ser. Tampoco nos agrada tomar conocimiento de que esta Intendencia censura a quienes se manifiestan en contra de sus intereses, y es nuestra obligación denunciarlo.

            Nos sorprendió leer en el sitio de Internet de CX36 la entrevista que se les realizó a dos de las muchachas que participaron en el concurso de Reina del Carnaval y que manifestaron ‑guste o no, se esté de acuerdo o en desacuerdo, pero con todo derecho‑ su disconformidad con el resultado. Allí se puede observar qué cosas sucedieron luego de finalizado el desfile de Carnaval. El periodista le pregunta a dos de las concursantes: “Cuando terminó el Desfile, ¿qué pasó?” Y una de ellas respondió: “Llegamos a la Intendencia, nos relajaron todas”. Preguntadas quiénes las habían insultado, la otra concursante respondió: “Las encargadas de la Intendencia que estuvieron compartiendo el mes con nosotras” ‑se refiere a quienes habían estado en los ensayos previos al certamen‑ “porque al estar en un carro que pertenece a la Intendencia a ellos les traía conflictos. De ahí, nos fuimos. Al otro día nos llaman y nos dicen que no teníamos ningún premio”. Una de las chicas, Lorena, afirma: “Nos sancionaron”. La otra, Stefany, dice: “A mí me llamó una persona de la productora a decirme que se estaba resolviendo que no íbamos a tener ningún premio de los que nos habían otorgado y que no nos podíamos presentar más”. Preguntadas por el nombre de la productora, responden: “El Abrazo”. Sostuvieron que las llamaron y les dijeron que la Intendencia estaba resolviendo que no iban a tener ningún premio por haberse manifestado en el desfile.

Sostiene otra de las concursantes: “El segundo día de los ensayos ya nos estaban diciendo que teníamos la cobertura de Casa de Galicia por un año; nos hicieron firmar si hacíamos o no el taller de tres días con Rosario Viñoly, para llamar a Rosario y arreglar el horario. El lunes empezaba el taller a las tres; a mí me llamaron a la una para que no fuera, porque me lo habían sacado”.

            Creo, señor Presidente, que las acusaciones son graves. Hay en ellas la presunción de la violación de un derecho constitucionalmente consagrado, que es el de la comunicación del pensamiento. Quiero saber qué medidas adoptó la Administración a estos efectos. Me imagino que habrá realizado alguna investigación administrativa, por lo menos. Quiero saber también qué incidencia tuvo en todo esto la productora El Abrazo. Quiero saber qué ocurrió con los premios que no fueron adjudicados. Me imagino que las empresas Casa de Galicia y Rosario Viñoly se beneficiaron con la publicidad por auspiciar el certamen, pero luego la contrapartida no fue cobrada, se les retiraron los premios a quienes habían manifestado.

            Otro de los temas que nos generan dudas es la concesión y administración de los escenarios populares. En agosto del 2006 decretamos la norma que se identifica con el Nº 31.777, que en su artículo 3° establece: “El balance deberá contar con la aprobación de la Junta Local como de su correspondiente Secretario, que en un plazo no mayor a los 60 días de finalizado el concurso oficial deberá ser entregado a la División Turismo y Recreación de la Intendencia Municipal de Montevideo con copia a la Junta Departamental de Montevideo”. El artículo 6° dice: “En caso de incumplimiento de lo estipulado precedentemente y sin perjuicio de las restantes medidas que se consideren pertinentes, sus responsables no contarán con el apoyo financiero de la Intendencia Municipal de Montevideo en la programación de los espectáculos del carnaval inmediato siguiente, mientras no sean aclaradas y solucionadas las irregularidades”. Este decreto, que es ley en el departamento, no se cumple, señor Presidente; a la Comisión de Cultura de este Cuerpo no le llegó un solo balance de los escenarios populares del Carnaval 2007. Sin embargo, vemos que en muchos de los lugares donde funcionaron escenarios populares el pasado año, éstos están funcionando este año. Por lo tanto, no se está cumpliendo con el artículo 6°, al que acabo de dar lectura.

            El señor Director de la División Turismo conoce el tema, Presidente. Él trabajó en reglamentar los escenarios populares cuando fue Edil y propuso este decreto que votamos nosotros en 2006. Ahora debe aplicarlo y no lo hace, no se controla que se cumpla la reglamentación. O sea que el señor Director levanta el centro pero no cabecea, la deja pasar.

            En lo que a mí respecta, sostuve que la IMM debía poner personal capacitado y pasible de sanciones ‑en caso de irregularidades‑ para controlar y llevar adelante los balances de los escenarios populares. Nos agrada observar que en una sesión de la Comisión de Cultura, en octubre del 2004, la entonces Directora de Turismo, Lilián Kechichián, decía: “Creo que tenemos obligación de asignarles a alguien para que los ayude en el tema del balance, porque tienen que contabilizar entradas y demás. Creo que estamos un poco en falta, y lo he hablado con Descentralización. Nosotros, a nivel de las Regiones, deberíamos ayudarlos con algún contador de la Intendencia a ordenar algunos aspectos, porque es demasiado para los vecinos. Muchas veces suceden estos episodios, como los ocurridos en el Gobierno Local del 18”. Se refiere a denuncias que terminaron en la Justicia.

Lo que no nos agrada es que no se haya hecho, y es el tercer Carnaval del Director de Turismo y el segundo de Director del Departamento, y en cada Carnaval los balances de los escenarios populares son tierra de nadie. Lo que repite el Presidente de la República en cuanto a que dentro de la ley, todo, y fuera de ella, nada, no rige, al menos en este tema, para la Intendencia de Montevideo.

Queremos saber si la División Turismo cuenta con los balances 2007 de los escenarios populares y, de ser así, por qué no se envió copia a la Junta como establece el decreto. También nos interesa saber quiénes están gestionando cada uno de estos escenarios en el actual Carnaval, y sobre qué base ‑si no hay balance del 2007‑ fueron concedidos.

            Respecto a los escenarios comerciales, queremos saber si se cumplió con todos los requisitos establecidos en el artículo 8º del Reglamento General del Carnaval de este año, y que los Directores suministren copia de dichas actuaciones. El artículo 13 del mencionado Reglamento establece que los espectáculos en los escenarios sólo podrán realizarse hasta la hora 1:30 los días hábiles y hasta las 3:00 horas los sábados, domingos y vísperas de feriados. Fíjese qué curioso, Presidente: este Reglamento, firmado por el señor Director del Departamento de Desarrollo Económico, desconoce y contradice la Resolución Nº 2.030/07, firmada por el Intendente Ehrlich y por el Secretario General Zavala, en junio del año pasado, pues ésta establece que el régimen de funcionamiento será de domingo a jueves hasta la hora 1:00, y no hasta la 1:30 como dice el Reglamento de Carnaval. Seguramente, el Intendente no tiene idea de esto. Pero, Presidente, si le enviamos estas actas tal vez se entere de que lo que él firma sus subordinados lo modifican como si nada.

Se ha dicho por parte de la Administración ‑yo escuché y vi al señor Director de la División Turismo en un informativo televisivo‑ que se iban a aplicar las normas como corresponde, y que aquellos que las infringieran iban a ser castigados. Tengo conocimiento de que se han aplicado multas a escenarios que se han excedido en el nivel de ruido. Quiero saber, señor Presidente, en qué normativa se basa la Administración para aplicar multas, pues la Resolución Nº 2.030/07, de 11 de junio de 2007 ‑que, repito, fue firmada por el señor Intendente Ehrlich y el Secretario General Zavala‑ no establece en ninguna parte que se puedan aplicar multas. Textualmente dice: “El incumplimiento de lo dispuesto dará lugar a la aplicación de las siguientes sanciones al local infractor: Primera vez, 24 (veinticuatro) horas de inhabilitación; segunda vez, 48 (cuarenta y ocho) horas de inhabilitación; tercera vez y subsiguientes, 5 (cinco) días de inhabilitación. El Servicio Central de Inspección General realizará los controles que sean necesarios sobre los niveles sonoros de los locales de referencia, así como sobre los horarios de funcionamiento, siendo responsables de dictar las resoluciones de inhabilitación que pudieran corresponder, las que se harán efectivas a partir del primer día siguiente de actividad posterior a la notificación". Es decir que en ningún momento establece la aplicación de multas. Es por ello que creo que quienes son propietarios de escenarios y han sido multados tienen las herramientas legales para demandar a la IMM por esa ilegalidad. De esto se desprende que no es cierto que se apliquen las normas como corresponde. El Albatros, por ejemplo, estuvo inhabilitado un día, a pesar de que hubo tres actas de ruido por encima de la normativa y luego dos más, es decir, cinco actas en total. Dicho escenario ha recibido multas ‑las cuales, como acabo de mencionar, no corresponden‑ y un solo día de inhabilitación, cuando según la resolución del Intendente Ehrlich debería haber tenido cinco días de inhabilitación. Lo mismo viene ocurriendo en otros escenarios, como Defensor Sporting, Monumental Tres Cruces, Velódromo, etcétera. Y a contrapelo de lo que se dice por ahí, son muchos los vecinos perjudicados por esta problemática. Diariamente aparecen mensajes en los diarios y en diversos sitios de Internet, que narran las diferentes situaciones que padecen los vecinos. Es lamentable que los vecinos se vean expuestos a situaciones de ese tipo como si fueran delincuentes, con amenazas de escraches, con carteles con sus nombres identificándolos como responsables de algo que tiene un único responsable: la Intendencia Municipal de Montevideo. Si la Intendencia cumpliera con la normativa y extremara los controles previos a las autorizaciones de los escenarios de Carnaval, nos ahorraríamos estos problemas. Es decir, los empresarios no incurrirían en grandes inversiones que luego no serían redituadas económicamente y los vecinos no tendrían que padecer ‑porque es un padecimiento‑ estas consecuencias.

Como muestra de la poca importancia que da la Intendencia a los controles previos a la autorización de los escenarios, vale la situación dada en dos informes de Bomberos, con cinco días de diferencia entre ellos. Uno es del 1º de febrero y corresponde al Albatros. Dice: “Una vez en el local se constata: tal Centro Institucional posee habilitación por parte de esta Dirección Nacional hasta el 09/09/08.

“-El local cuenta con dos extintores a polvo ABC de 4 kg adicionales a las exigidas por bomberos, los que fueron redistribuidos por el suscrito en lugares estratégicos. “-No existe un riesgo inminente de incendio por los materiales utilizados para la disminución de ruidos, sí prohibiéndose la utilización de fuegos pirotécnicos de cualquier tipo.

“-En el caso de ser necesaria una evacuación de las personas allí existentes, se cuenta con tres salidas a la calle en forma directa.

“-Por las características del local, carga de fuego existente y tipo de espectáculos que se realiza, no se considera necesario la presencia de personal de Bomberos”.

Los vecinos, no contentos y no tranquilos con esto, fueron a la Junta Local 15 y pidieron un nuevo informe de Bomberos, que se realizó el 6 de febrero, que dista enormemente del que acabo de leer. Este informe dice: “1) Inflamabilidad y velocidad de Combustión: Aunque en plásticos suelen poseer una temperatura de ignición más alta que la madera, se inflaman fácilmente con unas pequeñas llamas y arden vigorosamente, en propagaciones de 0,6 m/seg.

“2) Humo: El humo producido es muy denso y negruzco, algunos químicos utilizados para inhibir su inflamabilidad pueden contribuir al aumento de humo producido”. Están hablando de un polipropileno que posee baja densidad, que se usaba como una especie de cielorraso para aislar el ruido.

“3) Gases tóxicos: Su incendio genera productos mortales tales como el monóxido de carbono (CO2)” ‑igual que pasó en Cromañon, en Argentina‑ “derivados de la combustión, también puede producir gases altamente tóxicos como el cloruro de hidrógeno y fosgeno, dependiendo de las condiciones especiales en la que se produzca el incendio.

“4) Gotas llameantes: Los termoplásticos tienden a fundirse y fluir cuando se calienta. En caso de incendio el material puede fundirse impidiendo que continúe la combustión o producir gotas llameantes difíciles de distinguir y que pueden desencadenar incendios secundarios.

“Con respecto a estas características cabe señalar que dicho cielorraso se encuentra junto a la instalación eléctrica del Club, si bien la misma en su mayoría está protegida por conductos metálicos, parte la instalación eléctrica (artefactos de iluminación) tuvo que incorporarse de forma precaria, para la iluminación del escenario, siendo su instalación precaria.

“Por lo expuesto, y tomando en cuenta el volumen de público que puede albergar dicho escenario de carnaval a lo que se le incorpora una carga de fuego significativa en función del cielorraso establecido, el cual no fue contemplado en el Asesoramiento Primario de fecha 08/09/2005” ‑o sea que esto no fue contemplado desde el año 2005 hasta la fecha‑ “se establece que se deberá retirar el mismo, sustituyéndose por un material que pueda cumplir con los requerimientos de aislación acústica, pero sin adicionar una carga de fuego significativa.

“Por otro lado se deberán adecuar las vías de evacuación, estableciéndose dos salidas alternativas adicionales a la principal” ‑es decir que no habían tres, como se decía el 1º de febrero‑ “ambas con señalización que especifique su condición; dicha señalización deberá cumplir los requerimientos de la Dirección Nacional de Bomberos (carteles luminosos o fotoluminiscentes). 

“Por último, se adjunta a la presente Oficio dirigido a la Inspección General de la Intendencia Municipal de Montevideo a los efectos que establezca la carga de ocupación correspondiente en función al ancho de salida existente.”

Obsérvese que este segundo informe se realiza a pedido de la Junta Local y a instancias de los vecinos y se hace en pleno Carnaval, el 6 de febrero. ¿No hubo tiempo para prevenir estas cosas, me pregunto? La Intendencia Municipal de Montevideo mira impávida cómo se enfrentan vecinos y empresarios, cuando es ella la única responsable de ese enfrentamiento. Es la responsable de las pérdidas económicas que sufren los empresarios por estas marchas y contramarchas, y lo es de lo que padecen los vecinos. 

Se habló en un momento de que la Intendencia iba a exigir a algunos escenarios un técnico en sonido. Quiero saber si esto se está cumpliendo y en qué escenarios. Entiendo, señor Presidente, que se debe cumplir con este requisito en todos los escenarios. Si es así, sería interesante conocer los detalles de esto, quiénes son, etcétera.

Se ha dicho por allí que estas denuncias por ruidos molestos responden a intereses políticos. Nosotros el año pasado traíamos a Sala una carta del ingeniero Battistoni al Secretario General de la Intendencia, que todos conocen ‑los Directores también‑, que demuestra que no hay intereses políticos. Por lo menos, no creo que el Director Battistoni se esté pasando al batllismo del siglo XXI ‑lo cual puede hacer, y sería bienvenido­‑, porque creo que no compartimos los mismos intereses. Tampoco creo que tengan que ver los intereses políticos de un vecino que envió un correo electrónico el jueves 21 de febrero de 2008, que dice: “He elegido esta vía para esclarecer a uds. la situación real que vivimos los vecinos del Club Albatros, afectados por la realización de actividades de carnaval en dicho club.

“Debo decir que hace 30 años que vivo en la misma casa en la calle Dr. Carlos Vaz Ferreira... en la misma manzana del club para ser más exacto, siempre sufriendo la indiferencia de las diversas comisiones directivas  del Club Albatros desde la presidencia del Sr. Botta hasta la presidencia actual  del Sr. Luis Sesser, habiendo solicitado audiencias en sus reuniones ordinarias y habiendo sido recibido por ellos para plantearles solucionar el tema de la polución sonora. Siempre la respuesta con distintas palabras, fue que era un tema muy difícil además de costoso, pero que iban a tratar de solucionar el tema para el próximo carnaval. Pasaron 20 carnavales y la solución  nunca llegó. (…)

“Yo hice las siguientes denuncias al teléfono 901 00 06 a saber: 04.02.08- … dictamen de los inspectores: ‘efectuada la medición en el domicilio del denunciante sito en Carlos Vaz Ferreira…se alcanzó el siguiente registro: 59 db con picos de 65 db’.

“13.02.08- … dictamen de los inspectores: ‘efectuada la medición en Carlos Vaz Ferreira … se registraron 57 (a) db con picos de 59 db (a)’.

“15.02.08- … dictamen de los inspectores: ‘efectuada la medición … se obtuvo el siguiente registro: 58 db con picos de 61 db, medición llevada a cabo desde la cocina y comedor diario.

“Pero entre la primera y segunda denuncia sucedió algo insólito. El 10.02.08 hice una segunda denuncia … con el siguiente dictamen de los inspectores: ‘constituidos hora 00.50 había finalizado la actuación, siendo la hora 01.05 se procede a realizar medición (había llegado otro conjunto). Se constatan valores de 49 db con picos de 56 db’ (oh casualidad, justo el límite).

“Como yo había estado junto al funcionario que tenía el sonómetro, le indiqué un pico de 68 y me explicó, y realmente puede haber sido así, que fueron ladridos de perros de la casa de mi vecino, que el aparato es muy sensible y que no le hablara estando al lado de él porque alteraba los valores. Pensé que era lógico y allí me quede sin hablar, hasta que el sonómetro sin ladridos de perros ni nada que se le parezca, alcanzo 70. Al ver ese pico se lo hice notar y me contestó que fue porque yo había hablado. Lo que el Sr. inspector parece no haber tenido en cuenta fue que yo hablé después que marcó 70 db, a menos que el sonómetro también tenga futurómetro.

“En esas condiciones, me negué rotundamente a firmar el acta, por lo que se fueron, lógicamente.

“Los acompañe hasta la puerta y mientras ellos se dirigían por Vaz Ferreira hacia F. Escardo, vinieron desde L.A. Herrera el empresario dueño de la concesión para explotar el carnaval en el Albatros y el animador del mismo, un conocido periodista deportivo (…) acompañados por 7 u 8 muchachos jóvenes.

“Los dos primeros mencionados ‑el empresario y el periodista deportivo‑ me increparon duramente aunque justo es decirlo sin insultos pero reitero, en forma muy dura, el que yo ejerciera mis derechos de denunciar al club por ruidos molestos.

“Mientras esto sucedía, uno de los muchachos que los acompañaba, en un estado de visible exasperación, comenzó a amenazarme cada vez más fuertemente, hasta decirme que me iba a matar en un mes o dos, y que del mes de julio no pasaba, etc, etc. Otro de ellos me amenazó con hacerme la vida imposible, sentándose en la vereda de mi casa todos los días durante todo el día. En fin, una situación nada agradable como podrán imaginar, ya que yo estoy ejerciendo un derecho.

“A tal punto llegó la cosa, que los propios increpantes tuvieron que contener al muchacho pelirrojo de unos 30 años que me amenazaba de muerte puesto que ya se había desmandado totalmente y un vecino estaba conmigo atinó a cerrar la reja para impedir su ingreso a mi propiedad.

“En el ínterin, una vecina llamó a la secc. 12 y pocos segundos después de que se habían ido los increpantes y los 7 u 8 muchachones, aparecieron 2 móviles de la policía. Entraron en casa y redactaron un informe de lo sucedido, al cuál no tengo acceso pero está en la seccional y me aconsejaron que además, por la posible gravedad de la situación, fuera hasta la seccional y radicara allí la denuncia personalmente.

“Allí fui al día siguiente, 11/02/08. Por supuesto, en esa denuncia no coloqué ningún nombre por temor a represalias.

“En la última denuncia que hice, el 16/02/08 … los decibeles de la medición fue de 53/54 db, lo cual estaba correcto de acuerdo a las normas vigentes, ya que el Club Albatros o el empresario, a los efectos no importa, tiene desde hace varios días al menos dos personas con sonómetro y walkie-talkie recorriendo la calle.

“Uno de ellos sentado en el murito de mi casa y otro enfrente. Yo mismo le oí decir por el radio a uno de ellos ‘ Hugo, me copias, baja los parlantes que vienen los inspectores’. Lógicamente, después que los inspectores se van, suben nuevamente los parlantes a niveles que no deben de bajar de 70 db (a esta altura como podrán imaginar puedo escuchar los parlantes y apostar que no le erro por más de 3 db). (…)

“Pero eso sí, quiero decir: Que esto conste en la Intendencia Municipal de Montevideo que vengo votando” ‑y aquí se verifica que no compartimos las mismas simpatías políticas‑ “desde 1971 (entonces al Dr. Hugo Villar)”.

Continúa el vecino diciendo: “Que a pesar de las anomalías constatadas en 3 inspecciones, nada ha pasado. El Albatros sigue tan campante (con sus informantes, es claro).

Que no quiero destruir el Club Albatros. Jugaba allí cuando yo tenía 12 años (tengo 60). Lo que quiero es que si hacen carnaval, que lo hagan pero que aíslen la parte acústica y no a 56, que es muy alto a pesar de que está en la norma.

“Los vecinos no podemos hacer más nada. Y ahora con el ‘patoteo’ del que fui objeto, tampoco queremos. Tenemos mi-e-do”.

            “Gracias por la atención que puedan prestar a esta ‘novela’ kafkiana”.

Usted, señor Presidente, puede dar fe de lo que acabo de leer, pues ha sido uno de los destinatarios de este correo electrónico.

            Resulta insólito e increíble este relato,  pero pasa en este Carnaval montevideano.

            A veces nosotros comparamos esto con las ferias, señor Presidente; quien habla, usted, los señores Directores han puesto como ejemplo que todos vamos a la feria, pero que nadie quiere tenerla en la puerta de su casa. Pero fíjese usted que el artículo 54 de la Resolución 2019/92, del 7 de mayo de 1992, establece: “Los vecinos tendrán derecho a solicitar el traslado de la feria que se realice sobre la calle donde se encuentren sus casas, cuando la misma haya cumplido por lo menos tres años de funcionamiento en dicho lugar a partir de la aprobación de este Reglamento. Se seguirá el procedimiento del Art. 3º, requiriéndose la voluntad expresa de la mayoría de los vecinos involucrados”. Esta posibilidad no existe para quienes viven cerca de los escenarios de Carnaval.

            Ha pasado mucho tiempo, estos problemas que venimos comentando no son nuevos y no sólo se repiten, sino que se incrementan y se agravan. Estamos ante una Administración que equivoca los procedimientos, que censura, no respeta los reglamentos que ella misma crea y no evita el enfrentamiento entre diversos intereses. A veces, señor Presidente, da la sensación de que toma partido por alguno de ellos.

            Por ahora es todo.

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Iafigliola.

 

SEÑOR IAFIGLIOLA.- Gracias, señor Presidente.

            Les damos la bienvenida a los Directores de la Intendencia.

            Para facilitarles la tarea a los Directores y para que me puedan atender mejor, les hice una copia de todas las preguntas que voy a formular; se la entrego.

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Fernando).- Muchas gracias.

 

SEÑOR IAFIGLIOLA.- Señor Presidente: el motivo de esta convocatoria era hablar sobre aspectos del Carnaval y plantear la preocupación que tenemos acerca de su funcionamiento.

            El Partido Nacional ha acompañado este llamado a Sala y ha sido coconvocante porque entiende que es bueno, sobre todo en mitad de su realización, que podamos intercambiar opiniones acerca del funcionamiento del Carnaval, en este caso con los Directores de la Intendencia. Pero la preocupación central de nuestro partido en el día de hoy tiene que ver, señor Presidente, con las Llamadas, básicamente con la realización del desfile de Llamadas y, sobre todo, con la decisión tan particular, casi sin antecedentes, de suspenderlas ese día y luego suspenderlas definitivamente, de otorgar premios entre las que pudieron desfilar y concursar, y de dejar a 13 comparsas sin la posibilidad de hacerlo, sin la posibilidad de mostrarse ni de exhibir lo que habían preparado durante todo el año. El tema central, señor Presidente, señores Directores, para nosotros es éste: analizar ‑lo queremos hacer en el día de hoy, con la presencia de ustedes‑ lo que fue esa decisión tomada en la madrugada del sábado 9 de febrero.

            En primer lugar, señor Presidente, estábamos ante un evento al aire libre para el que, evidentemente, hay que tener en cuenta el clima. La primera pregunta es si la Intendencia, la División Turismo, organizadora de este desfile de Llamadas, además del plan A ‑que era que todo saliera bien, que el tiempo acompañara y que no hubiera inconvenientes‑, tenía previstos un plan B, un plan C, etcétera; porque cuando uno hace un evento de estas características al aire libre, un evento que mueve a tanta gente, tiene que tener previstos un plan B, un plan C por si ocurre algún fenómeno natural que, evidentemente, le pasa por arriba a la Administración.

            También queremos saber, señor Presidente, si en caso de que lloviera antes del inicio del desfile estaba establecido hasta qué hora se podía esperar para tomar la decisión de suspenderlo. Usted sabe bien, señor Presidente, que las comparsas no citan una hora antes del desfile; la mayoría de ellas suele encontrarse a partir del mediodía, incluso algunas antes, porque empiezan todos los preparativos, como pintarse y demás. Quisiera saber si tenían un plan B y si en este se especificaba hasta qué hora se esperaba, porque vimos que hasta último momento hubo lluvia y que muchos de los que tenían que desfilar estuvieron con la duda hasta el final. También queremos saber si entre esos planes alternativos estaba prevista la posibilidad de suspender el desfile una vez comenzado, en caso de que hubiera mal tiempo. Era importante saber esto porque si hubiera existido un plan B, escrito y conocido por todos ‑sobre todo por quienes iban a ser parte de esa fiesta‑, hubiera habido menos ruido al terminar y todos hubiéramos sabido cómo seguía esto en caso de que se suspendiera por mal tiempo.

            Por lo que hemos visto, parecería que los planes alternativos no existían, pero los Directores, presentes hoy en Sala, nos sacarán esta duda.

            Estábamos, señor Presidente, ante una difícil decisión. Nosotros no escapamos a que era una difícil decisión la que había que tomar esa noche, casi madrugada, con respecto a qué se hacía. Evidentemente, la decisión de suspender por la lluvia fue acertada. Pero qué se hacía era una difícil decisión y el Partido Nacional la valora como tal. Ya que tenemos en cuenta que se trataba de una difícil decisión, nos preguntamos por qué se tomó en caliente, con la sangre caliente, en la misma madrugada, la decisión de suspender las Llamadas definitivamente. Queremos saber cuál era el apuro, los detalles de la reunión en la que se tomó esa decisión, quiénes estuvieron en ella. Se dice que se hicieron consultas a las comparsas que no pudieron desfilar. Incluso algún medio llegó a decir que hubo una reunión con nueve comparsas; después los hechos demostraron que no fue así, pero sería bueno que el Director González lo explicara. Asimismo, queremos saber cómo se hizo el contacto con las comparsas. ¿Fue telefónico? ¿En qué términos? ¿Qué se les dijo a los directores de las comparsas? ¿Se les dieron opciones, alternativas? ¿O simplemente se los llamó para comunicarles que había una decisión tomada ‑la que terminó tomando la Intendencia‑, y lo único que se esperaba era que del otro lado dijeran “estamos de acuerdo” o “no estamos de acuerdo”? Queremos saber en qué términos fueron esas conversaciones.

            Para nosotros, señor Presidente, señores Directores, era, sin dudas, una decisión difícil. Por eso nos preguntamos si no hubiera sido más acertado haber descansado, unas horas al menos ‑incluso consultar con la almohada qué hacer‑, reunirse al otro día, temprano, en la mañana del mismo sábado, para tomar esa decisión. Nos preguntamos si no hubiera sido mejor llamar a todos los que tenían que ver con esta decisión, con esta fiesta popular, para que se hicieran presentes en la mañana del sábado, y entre todos buscar la mejor de las soluciones para un tema que, repetimos, era complicado.

            A nosotros, señor Presidente, señores Directores, también nos interesa saber ‑como integrantes de esta corporación, de esta Junta Departamental, y en nuestro caso como uno de los dos representantes del Partido Nacional en la Comisión Honoraria de Eventos, que todos llamamos de Carnaval‑ qué sucedió, qué lugar se le dio a esta Comisión.

            Unos días antes, señor Presidente, el 2 de enero del 2008, el doctor Ehrlich había nombrado a esta Comisión Honoraria ‑cuyo nombre es ahora mucho más largo: de Calendarios y Eventos de Montevideo‑ que evidentemente involucra al Carnaval y todo lo que tiene que ver con él.

            La resolución del Intendente dice así: “Crear la Comisión Honoraria Asesora de Calendarios y Eventos de la ciudad de Montevideo”. Dice: “asesora”; me suena que los que la integramos algo tenemos que ver con el Carnaval. Continúa: “con el cometido de trabajar en contacto directo (...) con representante de esta Intendencia Municipal y de los organismos públicos y privados que entienden en la materia, para organizar los eventos, que a través de expresiones turísticas y culturales muestren la tradición popular de nuestra ciudad”.

Y en el punto 2 dice: “La referida Comisión quedará integrada de la siguiente forma”. ¡Qué curioso y qué importante todos los que integran esa Comisión! Quizás sea mucha gente; sí, pero era una decisión importante, y hubiera sido bueno que se tuviera en cuenta a toda esta gente. Dice que la integran la Junta Departamental de Montevideo, el Ministerio de Turismo, DAECPU ‑nos consta que también estaba invitada AUDECA‑, los Grupos de Danza de La Criolla, la División Turismo, el Departamento de Descentralización de la Intendencia, las Comisiones de Cultura de la Descentralización, la Secretaría de Infancia, la Secretaría de la Mujer y la Unidad Temática por los Derechos de los Afrodescendientes. Incluso en el punto 3 dice: “Establecer que, en caso de entenderse necesario, la Comisión que se crea podrá gestionar la ampliación de su integración”. ¿No era esta, señor Presidente, una Comisión que había que haber tenido en cuenta a la hora de tomar esta decisión?

Hablando de lo puramente institucional: se crea con el fin de asesorar, de acompañar, de tirar ideas. ¿No debería haber sido esta Comisión naturalmente parte ‑no exclusivamente‑ de esa decisión que se tomó, a nuestro juicio apresuradamente, en la madrugada del día 9?

            Señor Presidente: además, queremos saber en el día de hoy si se tuvo en cuenta, a la hora de decidir esta suspensión definitiva de las Llamadas, qué pasaba con todas aquellas personas que habían pagado sus sillas, el lugar desde donde ver este espectacular desfile de Llamadas. ¿Se tuvieron en cuenta los derechos que adquirieron esas personas cuando pagaron una silla?, porque de un plumazo se les quitó ese derecho de poder ver desfilar a 13 comparsas. ¿Se pensó en ellos? ¿En algún momento se pensó qué dirían, qué pensarían esos hinchas del Carnaval que pagaron por estar ahí ese día?

            Señor Presidente: también queremos saber si a la hora de tomar la decisión se pensó en algún momento en los sponsors, en los anunciantes ‑pequeños, medianos, grandes, según la comparsa y cómo se haya movido en el año‑ que estaban apuntalando ese desfile. Todos sabemos las dificultades que tienen las comparsas para salir a la calle y la importancia que tienen esos sponsors para poder vestirse, comprar la lonja o lo que tenga que ver con ese desfile. ¿Se pensó en esos sponsors? ¿Se pensó en lo que podía pasar si alguno de ellos ‑no sabemos si no ha pasado‑ planteara alguna demanda a la comparsa, primero, y seguramente a la Intendencia, después? ¿Se pensó, señor Presidente, señores Directores, quizás en uno de los temas centrales para nosotros como es el esfuerzo que cada una de esas comparsas había realizado durante todo el año para desfilar ese día?

            Señor Director: usted debe saber muy bien ‑y también lo saben el Presidente del Jurado de las Llamadas y los demás integrantes del mismo‑ el esfuerzo que lleva poner una comparsa en la calle, aunque sea para un desfile. Nosotros, señor Presidente, también conocemos ese esfuerzo. Desde siempre, desde niños, hemos sido pasionales con el Carnaval. Nuestra familia es parte de este Carnaval desde hace años. Mis hijas participaron en el Carnaval de las Promesas; incluso una de ellas desfiló en más de una oportunidad en las Llamadas. En nuestro caso personal trabajamos desde hace mucho tiempo, porque desde niños sentimos el tema del candombe. Hemos trabajado y ayudado a amigos para poder sacar alguna comparsa a la calle; e incluso alguna vez, señor Presidente, nos hemos colgado un piano y desfilado en las Llamadas que tanto queremos. Por lo tanto, algo conocemos del tema.

Usted tendrá que darnos la razón respecto a que el esfuerzo que hacen las comparsas para estar en la calle es muy grande. ¿Se tuvo en cuenta ese esfuerzo? Hablo del de todas, del de las grandes ‑porque había una de las llamadas grandes; aunque no me gusta hablar de grandes y de chicas‑ pero, sobre todo, del esfuerzo de las que salen de los barrios, de las que se preparan para ese día. ¿Se tuvo en cuenta todo ese esfuerzo humano y económico a la hora de tomar esta decisión?

¿Se tuvieron en cuenta, señor Presidente y señores Directores, todos los barrios que estaban enganchados con cada una de esas comparsas que no pudieron salir, y que vieron frustrada también la posibilidad de ver a sus amigos, a sus hijos, e hinchar por ellos y esperar, como todos, ese tan anhelado desfile? ¿Se pensó en algún momento en lo que cada uno de los integrantes de las comparsas podía llegar a sentir ante esta decisión tan dura?

Señor Presidente: en estos días recogimos algunos impactos de lo que fue esta decisión, así como algunas cosas que  pensamos los que estamos en el tema, y que también piensa la gente que mira, que es espectadora e hincha del Carnaval uruguayo y, en este caso, del candombe uruguayo.

Quiero empezar hablando de lo que el mismo Director de Turismo decía en dos artículos publicados en “Caras y Caretas”. El 15 de febrero el propio Director González se refería al tema del Carnaval diciendo: “...son el impacto social y económico objetivos de la fiesta”. También decía: “Nos tienen realmente muy interesados el impacto económico y también el social, tanto por la cantidad de espectadores como por la cantidad de trabajo directo e indirecto que genera, además de lo que se recauda por turismo”. El 22 de febrero, en la misma revista, decía el propio Director González: “El Carnaval está a punto de caramelo para poder venderlo en el exterior, por eso debemos cuidarlo más que nunca”. Yo creo en estas palabras del Director Fernando González. Creo que es honesto intelectualmente al decirlas. La pregunta es, entonces, si se tuvo en cuenta todo esto a la hora de tomar esta decisión.

Recogimos un montón de testimonios ‑porque a pesar de que ya han pasado 17 ó 18 días, el tema sigue en la vuelta‑, como el del diario “El País” del día 13, en el que una persona llamada Valeria manda una carta que dice: “Me parece bastante lamentable lo que se resolvió en las Llamadas. Quizás es parte del reglamento, pero entonces el reglamento está mal. No puedo creer que se pueda dar un resultado ganador cuando faltaron desfilar 12 ó 13 comparsas. (…)

“Amo el carnaval y las llamadas, y la verdad no me quiero imaginar lo que debe pasar por el corazón de quienes están preparando esto desde hace 5, 6, 7 meses haciendo un esfuerzo que sólo ellos saben para esa noche tan especial. Menos me puedo imaginar qué se les pasó por la cabeza a quienes decidieron que no podían participar, sin darles siquiera la oportunidad de desfilar... más allá del dinero, por el simple hecho del valor que tiene el desfile para ellos y lo que las llamadas representan para toda la gente que desfila por la calle de Isla de Flores esa noche.”

            Otra carta. En este caso, Claudia, en el diario “El Observador”, dice: “Si hay algo que realmente me causó dolor y me pareció una injusticia enorme es que porque comenzara a llover en el segundo desfile de las Llamadas, el Jurado tomara la decisión de suspender el espectáculo. Pero más aún, que no se les diera la oportunidad a las 13 comparsas que quedaron sin desfilar de participar otro día.

“Todo el esfuerzo que implica el prepararse para tan esperado desfile anual, tanto a nivel de ensayo, como de vestuarios, maquillajes, lo que supone además gastos importantes, quedó trunco y simplemente estas comparsas recibieron menciones.

“Para mí, esto significó una total falta de respeto que deploro”.

            Y termino, señor Presidente, con lo que dijo brevemente uno de los tantos referentes que tiene el candombe uruguayo, una de las que se quedó sin desfilar, “Lola” Acosta, de Serenata Africana, que dice: “No paro de llorar desde el viernes. Tengo mucha tristeza y este dolor no me lo saca nadie”.

            Señor Presidente, señor Director: el tema central para nosotros es la decisión tomada.

Mucho se ha hablado en estos días de que se actuó amparados en los artículos 16 y 17 del Reglamento del Desfile de Llamadas. Los podemos leer. Dice el artículo 16: “Dado que los espectáculos programados (Admisión y Concurso) se realizan al aire libre, la División Turismo, el Servicio de Turismo y Eventos a través de la Unidad de Festejos y Espectáculos en acuerdo con la Dirección General del Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional, se reserva el derecho de suspenderlos, total o parcialmente, por mal tiempo o razones de fuerza mayor, así como modificar sus recorridos, fechas y horarios, o dejarlo sin efecto, sin que cualquiera de estas determinaciones, dé derecho a presentación de reclamación de clase alguna por parte de los concursantes”. Dice el artículo 17: “Todas las situaciones no previstas en el presente reglamento serán resueltas por el jurado en coordinación con la Dirección de la División Turismo”.

            Señor Presidente: nos imaginamos que a la hora de tomar la decisión, los responsables del área, el responsable del Jurado de las Llamadas, tuvieron en cuenta esto. Está bien que lo hayan tenido en cuenta y está bien que en estos días se hayan referido a este Reglamento que los ampara. Pero esta decisión, señor Presidente, para nosotros ‑y nos gustaría saber qué piensa la División Turismo de la Intendencia‑ va más allá del Reglamento, va más allá de su letra fría, que les daba la posibilidad de tomar esta decisión.

Señor Presidente: quizás ahora que somos parte de esta Comisión Honoraria de Carnaval ‑digo este nombre para simplificarlo‑ propongamos alguna modificación del Reglamento; pero el Reglamento que había era éste y se actuó de acuerdo con el Reglamento. Pero ¿puede la letra fría de este Reglamento amparar el esfuerzo frustrado de miles y miles de personas que se quedaron sin desfilar, o sin ver a su hijo, a su nieto, a un vecino del barrio? ¿Puede este Reglamento amparar toda la frustración que existió en todos los que tenemos y tienen que ver con esta tan importante fiesta popular? El sentido común, señor Presidente ‑sé que también lo tiene la gente de la División Turismo de la Intendencia‑ nos dice otra cosa.

            ¿Que era una decisión difícil? Nosotros no decimos lo contrario. Siempre hemos sostenido que era una decisión difícil. ¿Que quizás hubiera sido interesante que participaran más personas en esa decisión para darle otro marco institucional a lo que se resolviera? También lo hemos dicho. Pero el sentido común nos dice ‑y lo reafirmamos hoy, pasados 16 días, y aunque para algunos este tema se pueda haber enfriado‑ que se debió haber resuelto continuar las Llamadas otro día. Ya había antecedentes, señor Presidente y señor Director, por lo que perfectamente se podría haber tomado esa decisión, que podría pasar, quizá, por encima del Reglamento.

            En ningún momento, ni siquiera las veces que tuvimos oportunidad de salir a expresarnos  públicamente en estos días, ni en nuestra participación en la Comisión Honoraria de Eventos y Carnaval, hemos dicho que se haya actuado de mala fe. Sabemos que se actuó de buena fe. Quizá no se pusieron encima de la mesa todos los elementos. Quizá no se invitó a todos los que se debía haber invitado para tomar esta difícil decisión. Pero creemos en la buena fe de la División Turismo, del Presidente del Jurado y de todos aquellos que estuvieron involucrados en el momento crucial de tomar esa decisión.

            Las interrogantes, señor Presidente y señor Director, están encima de la mesa.

            Queremos hacer una reflexión final para lo que es nuestra primera presentación.

            Con el señor Edil Viviano nos hemos incorporado a esta Comisión Honoraria hace poco menos de dos meses, y lo hicimos con la idea de sumar, de aportar. El Partido Nacional siempre ha estado en esa línea, siempre ha estado ocupando cualquier lugar, este y otros dentro de la Junta Departamental, con la idea de sumar. Hemos estado desde el primer momento con espíritu positivo. Les consta al Director Fernando González y a los integrantes de la Comisión Honoraria que ese ha sido nuestro accionar en estos pocos días que hemos integrado la Comisión. Y es con ese ánimo que hoy venimos a esta convocatoria y que hicimos este llamado a Sala. Lo hemos hecho con un espíritu constructivo, positivo. Conocemos también ‑porque lo hemos visto en estos días‑ el espíritu constructivo que ha mostrado el Director del Departamento, señor Fernando González, para darnos explicaciones en primer lugar a nosotros, a los que integramos la Comisión en representación del Partido Nacional, sobre lo que había sucedido esa noche y sobre algunas cosas que expresamos públicamente. Y hemos visto también un espíritu positivo cuando cuestionamos el funcionamiento de la Comisión, que recién se había establecido en enero, que no había tenido reuniones y que no había sido tenida en cuenta en esta crucial decisión. Y vimos el espíritu positivo del señor Director González al convocar a una reunión enseguida de las Llamadas, debido a nuestra inquietud. Hemos visto el espíritu positivo del señor Director González cuando nos dijo que no tenía problemas en venir a la bancada del Partido Nacional a explicar, manifestando en forma oral y después por escrito a esta Junta Departamental que se ofrecía a venir acá a dar las explicaciones sobre esta decisión. Eso es algo que valoramos.

            Esta tónica del espíritu positivo que vemos en el Departamento, en la División Turismo de la Intendencia, es con la que estamos transitando en estos días en la Comisión Honoraria de Carnaval. Dicha Comisión viene funcionando bien. Nosotros somos parte de ella y tenemos muchas expectativas con respecto a lo que podemos hacer de aquí en más.

            Con ese mismo espíritu es que nosotros hoy queremos dar un paso más, señor Presidente, señores Directores. No nos queremos quedar únicamente en la crítica, ni en las preguntas, sino que queremos hacer una propuesta, una propuesta             que sea considerada por la División Turismo de la Intendencia, que sea insumo de la Comisión Honoraria de Carnaval, comisión que se viene reuniendo semanalmente. ¿Por qué no hacemos un esfuerzo entre todos y en estos pocos días que quedan para que finalice el Carnaval 2008 tratamos de cerrar la herida ‑que creo sigue abierta‑ que ocasionó ese final tan especial y triste de las Llamadas?

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

______Redondeando, queremos proponer, señor Presidente, señores Directores ‑y nos ofrecemos desde esta Junta Departamental y a través de la Comisión Honoraria de Carnaval a conversar la propuesta‑, la realización, de aquí al cierre del Carnaval, de una Llamada para que puedan participar las 13 comparsas que no pudieron desfilar. ¿Por qué no buscar entre todos un buen día ‑la mejor ecuación económica, la mejor ecuación que sirva a esta fiesta popular‑ y generar una Llamada alternativa que por lo menos intente cerrar esa decisión triste, de modo que podamos terminar de buena forma este Carnaval?

            Gracias, señor Presidente; gracias, señores Directores.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra la Intendencia Municipal de Montevideo a través del Director Polakof.

 

SEÑOR POLAKOF.- Buenas tardes a todas y a todos.

            Es un placer compartir este momento con ustedes y, además, escuchar sus planteos, que consideramos muy valiosos y que, evidentemente, tienen que ser insumo para que cada vez hagamos de este Carnaval de Montevideo un carnaval más exitoso y en el cual se cumplan todos los objetivos que tenemos.

            Le voy a ceder la palabra al Director de la División Turismo, responsable de los eventos de Carnaval, para que conteste a algunas de las interrogantes que han sido planteadas acá.

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Fernando).- Buenas tardes, señoras Edilas y señores Ediles.

            Señor Presidente: el Director Polakof me ha pedido que responda algunas preguntas. Antes quisiera manejar un concepto que ya he manejado en este Cuerpo en otras oportunidades y que voy a mencionar más de una vez a lo largo de mi alocución, alocución que espero no sea demasiado larga, aunque pido a las Edilas y Ediles tengan comprensión y entiendan que debemos enmarcar las respuestas que demos en lo que es la concepción que tiene la Intendencia Municipal del fenómeno del Carnaval, fenómeno cultural, social y también económico, ya que es la fiesta más importante que tiene nuestro país, por varias razones.

            El concepto que quiero manejar es el siguiente, señor Presidente. Un amigo escritor, con esas metáforas que a veces los escritores ‑buenos‑ logran hacer y que marcan toda una verdad, dice, hablando justamente de la verdad, que ésta es como una estrella ‑algunos conocen la metáfora porque ya la he citado‑: la verdad está en el centro de la estrella e irradia rayos que son certezas. Las distintas certezas parten de la verdad, pero a veces sucede que certezas que parten de una misma verdad tienen sentidos completamente opuestos, como los rayos que parten de una estrella.

            Lo primero que quiero decir, señor Presidente, es que quien habla, no sólo porque le gusta el Carnaval, sino porque es su obligación como Director de Turismo ‑encargado de gestionar esta fiesta, entre otras‑, debe seguir los hechos y los eventos de Carnaval desde la proximidad más grande que se pueda tener. De verdad, señor Presidente, yo prefiero no guiarme por lo que sale en los medios, por los foros de Internet, o por las páginas web; prefiero vivirlo en el lugar. A partir de ahí es que quiero desarrollar esta concepción en cuyo marco nosotros estamos intentado trabajar desde hace tres carnavales.

            Lo primero que quiero decir es que para nosotros es un placer y una alegría venir a la Junta Departamental. De hecho, señoras y señores Ediles, ustedes saben que lo hacemos todos los años ‑ya se ha hecho costumbre‑, cada vez que cierra lo que nosotros llamamos la temporada de verano. Afortunadamente, Montevideo no tiene una estacionalidad turística; no obstante, en la medida en que las fiestas más importantes que se celebran en la Capital tienen lugar entre verano y principios de otoño, nosotros inmediatamente después de que cierra esa temporada venimos a rendir cuentas ‑así lo decimos‑ a las Comisiones correspondientes. En general, venimos con todo un despliegue de PowerPoint, fotografías y demás, que hoy no quisimos traer por la sencilla razón de que, por un lado, no ha terminado la temporada y, por otro, nos parecía que alguien podía tomarlo como que veníamos a hacer un circo y, en realidad, hemos venido a responder con total honestidad, desde nuestra verdad y con las certezas correspondientes, las preguntas que con toda justificación, con todo derecho y, además, creo, en forma absolutamente bienintencionada, han planteado los dos Ediles que me precedieron en el uso de la palabra.

            Es esto, entonces, un balance anticipado de la temporada, balance que, obviamente, estará incompleto porque la temporada no ha terminado, pero balance al fin, que nos evitará, seguramente, cuando termine la temporada, insistir sobre algunos temas en la medida en que los Ediles y Edilas entiendan que este asunto ha sido por lo menos allanado, lo cual no quiere decir que nos pongamos de acuerdo. Afortunadamente, estamos en un ámbito parlamentario, en un organismo que es, sin duda, junto con otros Parlamentos, la esencia misma de la democracia, la representación más cabal de la democracia; por lo tanto, seguramente no nos pondremos de acuerdo en todo ‑bien por eso, suerte que las cosas suceden así‑, pero quizá las señoras y los señores Ediles entiendan que nosotros dimos respuesta, aunque no se tenga la misma convicción, a todos los temas.

            Voy a hacer algunas consideraciones generales sobre esto que es, sin duda, la fiesta más importante que tiene el país.

            Yo siempre hablo de productos culturales; el Edil Morandeira me ha corregido más de una vez, y ahora estoy empezando a hablar de componentes integrantes de lo que es la galaxia del carnaval, por decirlo de alguna manera. Hay nueve grandes componentes que integran el carnaval; los voy a nombrar por orden de aparición: el Carnaval de las Promesas ‑o sea, el carnaval de los niños‑; la elección de las Reinas del Carnaval, que tiene su epicentro en la elección central que se realiza en el Teatro de Verano, pero cuya parte más rica, desde mi humilde punto de vista, son las elecciones descentralizadas en cada uno de los barrios; el Desfile Inaugural de Carnaval; el Desfile de Llamadas; los escenarios populares; los corsos barriales; los escenarios móviles; el Desfile de Escolas do Samba de Montevideo, que tiene su segunda edición como desfile oficial; y el Concurso Oficial de Agrupaciones, que se realiza, como todos saben, en el Teatro de Verano.

            Usted perdonará, señor Presidente, que no me refiera en profundidad a los nueve componentes. Así lo han hecho los señores Ediles que me antecedieron: ellos se refirieron sólo a una parte, a una pequeña parte, desde mi punto de vista ‑ni más ni menos importante, pero una parte‑, de lo que es esta constelación de componentes que forman el carnaval montevideano. Justamente, el nuestro es un carnaval único porque tiene todos esos componentes. Es un carnaval que reúne elementos de desfile, elementos callejeros, elementos de escenario; es el único carnaval en América Latina que conserva aún el carnaval de escenario, pero además conjuga actividad comercial privada y actividad militante desde el punto de vista cultural, es decir, gente que desinteresadamente hace un esfuerzo importantísimo para sacar un conjunto, o para tener un escenario popular, o para gestionar un corso. Todo esto conforma esta fiesta que es, sin duda, la más importante del país y que, además, empieza a tener, y fuertemente, trascendencia internacional. Ya tenía trascendencia regional desde hace unos años, pero ahora hemos logrado ‑y cuando digo “hemos” no me refiero a la Intendencia, sino a todos estos componentes; la Intendencia  es uno más de ellos‑ atravesar incluso el Atlántico.

            Las formas de consumir cultura han cambiado. Por un lado tenemos estos nueve componentes que conforman el Carnaval, y por otro tenemos el hecho de que han cambiado las formas de consumir cultura. Algunos viejos carnavaleros se han quejado reiteradamente de que no tienen aquellos 200 ó 300 tablados en Montevideo. Yo estoy convencido de que más allá de lo folclórico, de lo entrañable, de esa porción de genes gallegos que muchos tenemos y que nos tiñen de morrinha, los carnavales de antes no eran mejores ni peores que los de ahora; en todo caso, eran diferentes. ¿Por qué? Porque, como decía, señor Presidente, han cambiado las formas de consumir cultura. Nuestra sociedad está totalmente fragmentada ‑y no estoy haciendo proselitismo para una visión política o económica del país; digo algo que es un hecho totalmente constatado por todos‑ y eso hace que quienes pueden consumir cultura en determinadas condiciones lo hacen y exigen escenarios con mejor sonido, con iluminación, con plazas de comida, con seguridad, con comodidad, mientras que otra porción del pueblo montevideano no puede acceder a esos escenarios y necesita de una cooperación. Aquí quiero ser muy claro: no necesita limosna, necesita cooperación de parte de su gobierno para poder acceder a esta expresión de cultura.

            También lo he dicho en alguna oportunidad, pero quiero repetirlo: cuando el actual Presidente de la República fue Intendente acuñó una frase con la que se hizo campaña mucho tiempo. Decía: “Entre tapar un pozo y darle un vaso de leche a un niño, prefiero darle un vaso de leche a un niño”. Era una situación especial de la Intendencia de Montevideo y una situación especial del país, desde mi punto de vista. Hoy por hoy nosotros decimos que esta Intendencia tiene que darle el vaso de leche al niño, tiene que tapar el pozo y, además, tiene que darle un libro al niño. La cultura es un elemento sustancial. Entonces, el esfuerzo debe ponerse para que quienes no pueden consumir cultura porque su calidad de vida no se lo permite puedan hacerlo a través de un subsidio, de un esfuerzo conjunto. Este es un objetivo sustancial que debe tener la Intendencia porque, en definitiva, la cultura también es un derecho humano, y el alimento intelectual es tan alimento como el que nos llena la barriga.

            Cambiaron, entonces, las formas de consumir cultura; esto es algo que debemos tener en cuenta. Hoy por hoy el Carnaval es un fenómeno económico importantísimo. De ahí que nosotros hemos anunciado públicamente ‑y hoy queremos dejarlo asentado en actas acá, en la Junta Departamental, señor Presidente‑ que hemos iniciado contactos con economistas provenientes de la Universidad de la República que hoy trabajan para la Dirección de Cultura, para el Ministerio de Cultura, para firmar un convenio y hacer un estudio del impacto económico que tiene el Carnaval en la ciudad. ¿Para qué? Para basarnos en datos firmes, concretos y precisos que nos permitan mejorar la fiesta y, a través de ello, lograr nuestro objetivo: mejorar la calidad de vida de los montevideanos.

            El tercer elemento que queremos resaltar en estas consideraciones generales sobre el Carnaval son los avances en el tema de la televisación. Si bien este tema no se tocó aquí, permítame que lo introduzca, señor Presidente. El año pasado, por primera vez en esta gestión y por primera vez desde que la empresa Tenfield televisa el Carnaval, la Intendencia decide pujar por los derechos de imagen del Carnaval. Lo dije en algún medio y lo repito aquí, en la Junta Departamental, que para mí es más importante que decirlo en cualquier medio: si el objetivo de la Intendencia hubiese sido que el canal de la ciudad o algún otro canal en particular trasmitiese el Carnaval, el objetivo podría ser interesante pero no dejaba de ser un objetivo menor. No fue ese el elemento que nos llevó a pujar por los derechos de imagen, sino otro objetivo, que para nosotros era mucho más importante, era sustancial: la democratización de los derechos que cada uno tiene, que todos tenemos con respecto al Carnaval. Usted sabrá, señor Presidente, que hasta este Carnaval había comparsas que obtenían un beneficio por la televisación, las comparsas asociadas a DAECPU, y otras comparsas que por el mismo desfile, el desfile de Llamadas, no obtenían ni un solo peso por la imagen que generaban en ese componente del Carnaval. Es largo; en otro momento, o en esta misma sesión, si las señoras y señores Ediles lo desean, podríamos ir al detalle de esto. Pero queremos pasar raya y decir qué hemos obtenido cuando nos decidimos a pujar detrás de este objetivo y qué hemos logrado para los montevideanos.

            Yo hablaba de los nueve componentes del Carnaval. Hasta el año pasado generaban imagen ‑o sea, se televisaban‑ cuatro de esos componentes: la Elección de Reinas, el Desfile Inaugural del Carnaval, el desfile de Llamadas y el Concurso Oficial de Agrupaciones. En este momento, señor Presidente, hay seis componentes del Carnaval, de los nueve, que se televisan, que ya tienen generación de derechos de imagen por televisación de distintas formas. A los cuatro que nombré se debe agregar el Desfile de Escolas de Samba de Montevideo y el Carnaval de las Promesas. Entonces, de esos seis elementos, hoy la Intendencia tiene la potestad de manejar los derechos de imagen de la Elección de Reinas, del Carnaval de las Promesas y del 80% del desfile de Llamadas; y la empresa Tendfield tiene un 20% del desfile de Llamadas, Desfile Inaugural y Concurso Oficial. O sea: a partir de lo que ha sido una gestión ‑que podrá ser buena, mala, regular‑, la Intendencia pasa de una situación en la que existía un cuasi monopolio privado del manejo de derechos del Carnaval a una situación prácticamente de equilibrio entre el Estado ‑poseedor de determinados derechos‑ y una empresa privada.

Esto, obviamente, lo detallaremos en su momento. Si los Ediles y Edilas quieren lo podemos acercar antes, pero pensábamos traer como parte del balance lo que han sido todos los convenios, los contratos firmados por el tema derechos de imagen. Alguna de estas cosas ya la hemos informado a la Comisión Honoraria que asesora sobre calendarios y demás. Está a disposición de los señores y señoras Edilas en el momento en que lo quieran.

Insisto: el objetivo que se perseguía era la búsqueda de la democratización, la universalización de los beneficios que se generaban en torno a los derechos de imagen y, de hecho, nosotros pensamos que se ha avanzado sustancialmente, que la realidad ha cambiado como de la noche al día.

            Escenarios populares. En mi intervención tenía previsto hablar de este tema, pero me va a perdonar, señor Presidente, pues lo voy a sacar de esta parte de la intervención para no hacerla muy pesada y lo voy a considerar en el momento en que ingrese a dar respuesta a los planteos realizados, en este caso por el señor Edil Fitzgerald Cantero.

            Balance parcial sobre algunos de los componentes. Insistía hoy en que el balance iba a ser parcial, pero queremos entrar en algunos de esos componentes.

Tampoco voy a hablar del tema Llamadas en esta parte, sino que le voy a contestar al Edil Iafigliola.

 

(Dialogados)

 

______Discúlpeme, señor Presidente, por haber hecho mención al Edil.

Creo que este momento exige un balance parcial. Yo le diría, señor Presidente ‑ahora entraremos en detalles‑, que estamos teniendo una muy buena temporada en lo que tiene que ver con los escenarios populares; diría que en lo que va de mi gestión este Carnaval es el que me tiene personalmente más conforme en esa área, y después diremos por qué, para no insistir en ese tema.

            Paso a referirme al Desfile Inaugural. Quiero salvar la posición del Edil Morandeira ‑que ahora no está presente‑, quien fue Presidente del jurado de Carnaval e hizo un gran esfuerzo por trabajar en la mejora del desfile. Pero hay situaciones que hacen a lo que son nuestras concepciones respecto a lo que debe ser el desfile inaugural y a lo que es la concepción de los propios conjuntos, por un lado, y por otro la de la gente que sigue yendo, que sigue siendo fiel al desfile inaugural, cuando estoy convencido de que es el peor producto cultural que tiene este Carnaval, al que además no hemos logrado darle la vuelta.

Me hacían llegar por ahí una propuesta, que quiero reconocer aquí, del periodista Fernando Tetes y del señor Tabaré Cardozo, arreglador y director de Carnaval, aparte de ser uno de los principales cantautores de la nueva generación de nuestra ciudad. Dicha propuesta tiende a reconocer que la mayoría de los conjuntos ‑excepto las comparsas, que tienen un doble rol: de desfile y escenario‑ se preparan entre cinco y seis meses para mostrar un espectáculo sobre las tablas y no para hacer un desfile. Sin embargo, después nosotros venimos y les exigimos que hagan el desfile. Entonces, la propuesta tiende a buscar una fórmula diferente de desfile, una estructura diferente de desfile. La idea es, por un lado, devolver algo a la gente que sigue siendo fiel y que sale a la calle a ver el desfile por decenas de miles ‑también a quienes lo ven por televisión, que tienen derecho a quedarse en su casa y a mirarlo de esa forma‑ y, por otro, que los propios componentes de los conjuntos sientan que están haciendo algo, devolviendo algo en el desfile, y no simplemente recorriendo una 18 de Julio que puede ser más o menos dura según las condiciones climáticas, según el clima humano que haya y según las ganas que tenga uno de hacerlo, de andar con todo ese traje sin ningún sentido más que caminar.

Estamos tirando algunas líneas. Seguramente, en la Comisión Honoraria seguiremos estudiando, seguiremos trabajando, pero quiero decirlo: para nosotros este fue el desfile de más bajo nivel desde que estamos en esta gestión; así como dije lo contrario de los escenarios populares ‑insisto en que profundizaremos‑, digo esto del desfile.

            Con respecto al Desfile de Escolas de Samba, existe un elemento cultural a tener en cuenta. Recuerdo que fue muy discutido si hacer o no hacer un desfile oficial de escolas de samba. Hemos dicho esto y hemos defendido la posición de hacerlo. Alguna gente me ha dicho que el Carnaval de Montevideo no es el Carnaval de la frontera, que el Carnaval de la frontera tiene influencias de Brasil, cosas que son todas ciertas. Yo respondo brevemente, señor Presidente, con dos o tres conceptos. Esta ciudad es lo que es, tiene la riqueza cultural, tiene la riqueza humana que tiene porque es un puerto en el que la inmigración fue un elemento, un vector fundamental desde su creación y hasta muy entrado el siglo pasado. Esta ciudad surge de los intercambios, de los choques culturales. Por eso, desde mi punto de vista sería un error tremendo desconocer que las influencias culturales no nos empobrecen sino que nos enriquecen. Quisiera hacer mención aquí ‑me va a permitir esta licencia nuevamente, señor Presidente‑ a aquella canción que canta Ana Belén: “Contamíname”. Contamíname en el sentido positivo de la expresión, contamíname con otra cultura, con otra raza. En el mismo sentido, nosotros decimos: “Bueno, hay en todo el cinturón, sobre todo en el de Montevideo, un montón de montevideanos que sienten que las escolas de samba los reflejan, los representan”. No les pido que entren a ninguna página web, sino que recorran Montevideo: van a ver que efectivamente trabajan durante todo el año para mostrar algo.

 

(Ocupa la Presidencia la señora Edila Garín)

 

______Nos venían reclamando sistemáticamente que les diéramos un espacio oficial para poder mostrar lo que hacían. Acá, señor Presidente, de alguna manera voy adelantando algo del espíritu con el que responderemos al Edil Iafigliola: tanto nos preocupa lo que siente la gente, su trabajo, lo que ella pone para poder mostrar su arte, su creación, su creatividad, que generamos un espacio oficial. El primer año fue muy pobre; fue un espacio mínimo en la Avenida 8 de Octubre, pero este año tuvo televisación y se convirtió en un desfile de relevancia, que seguramente irá creciendo. Entones, este segundo desfile oficial de escolas de samba, que refleja a un montón de montevideanos que además reclamaban un espacio ‑espacio que no podíamos buscar en los otros ámbitos del Carnaval que ya están constituidos y establecidos‑, fue mejor que el del año pasado.

            Además, señor Presidente, hay otro elemento que nos lleva a mantener el desfile de escolas de samba. Montevideo es la capital del país, reúne prácticamente a la mitad de los pobladores de nuestro país. Montevideo es la puerta de entrada de la gran mayoría del turismo que entra en nuestra ciudad; los visitantes de alguna u otra manera pasan por esta ciudad. Por lo tanto, también desde el punto de vista turístico necesitamos que Montevideo sea una vidriera de todo lo que pasa en el país.

Si fuéramos a la cuestión más blanco y negro de que las escolas de samba reflejan a un Carnaval que sucede al norte del Río Negro hacia afuera o en la frontera seca con Brasil, si fuéramos a esa interpretación estricta, seguramente deberíamos decir: “Que no se haga la Criolla, porque la Criolla refleja a una cultura rural que no es propia de la ciudad”. Con el mismo criterio que mantenemos esta fiesta, que es la más importante de su tipo en el país, que ya cumple 82 años, es que entendemos que hay que tener este desfile de escolas de samba que, insisto, ha mejorado de un año a otro.

            Sigamos con los componentes. En cuanto a la elección de reinas, nosotros hacemos un balance positivo en algunos aspectos, y en otros, no. Hay cosas para mejorar de la fiesta, hay opiniones diferentes. Pero me queda una tranquilidad, señor Presidente, y es que nosotros vinimos a esta Junta Departamental a decir algo y lo cumplimos. Dijimos que esta responsabilidad nos fue adjudicada por el señor Intendente, que íbamos a licitar la organización de la elección central de la fiesta de reinas y efectivamente hemos cumplido con eso: se hace por licitación pública y se adjudica de acuerdo con los parámetros definidos en el TOCAF y en lo que son las normas vigentes. Uno podrá opinar sobre si está mejor o peor, sobre esto o aquello, pero desde el punto de vista de los procedimientos institucionales nos queda la tranquilidad de que no hay observación posible.

            No voy a entrar en otros temas que se han tocado con respecto al tema reinas, a menos que las señoras y los señores Ediles lo quieran. Para nosotros ha sido una elección transparente que podrá conformar o no a la gente, pero ha sido transparente y, sobre todo, una elección que sigue manteniendo lo mejor de las tradiciones montevideanas en cuanto a vincular la Reina del Carnaval con el Carnaval mismo, que es el centro de esta fiesta popular.

            Hablamos de las reinas, de los escenarios populares ‑que vamos a detallar un poco más‑, hablamos del desfile de escolas de samba, hablamos del desfile inaugural del Carnaval, y dijimos que vamos a contestar el tema Llamadas cuando pasemos a responder las preguntas de los Ediles. Nos está quedando el Carnaval de las Promesas.

Entendemos que fue un año interesante en el Carnaval de las Promesas, sobre todo por esto de que ahora tenemos los derechos de imagen del Carnaval. Esto nos va a permitir por primera vez, señoras y señores Ediles, señor Presidente, tener una injerencia mayor en el Carnaval de las Promesas, y en acuerdo con la Asociación de Directores del Carnaval de las Promesas atacar, o tocar, o insertarnos en algunos temas que nos preocupan muchísimo, como el de la condición de los niños que participan en el Carnaval de las Promesas, la contención que se tiene en torno a esos gurises, temas educativos, de formación, es decir, una serie de aspectos que ahora vamos a poder encarar con mucha más fuerza en la medida en que la Intendencia tiene derechos mayores sobre el Carnaval de las Promesas.

Creo que aquí hay un balance ‑insisto en que es parcial‑ sobre lo que es este Carnaval. Obviamente no voy a entrar en el tema del Concurso Oficial de Agrupaciones porque estamos en la mitad del concurso, o un poco más; simplemente hemos hecho el pasaje a la liguilla. Me tomo dos minutos para decirles que hay dos o tres aspectos ‑ya lo he dicho públicamente y se lo he hecho saber a DAECPU, porque ustedes saben que somos socios, coorganizadores del concurso oficial‑ que me preocupan particularmente, y uno es la forma en que este año se definieron las programaciones. No estoy de acuerdo en cómo se hizo y se lo hice saber a la gente de DAECPU en buenos términos. Esto surge de una negociación en la que uno cede en algunas cosas y logra otras. En realidad no hicimos hincapié en esto, porque también hay mucho ensayo y error; queríamos ver cómo iba a funcionar este sistema. Lo mismo con respecto a tener una liguilla con tantos conjuntos.

            Les voy a poner un ejemplo de por qué yo no me guío por la prensa. Hoy hay un artículo en el diario “El País” en el que se dice que yo quiero acortar los días de Carnaval. Yo no entiendo cómo el periodista al que yo le dije ‑y está entrecomillado‑ que a mí me interesaba una liguilla con menos conjuntos, puede considerar que eso es sinónimo de que quiero acortar los días de Carnaval. La verdad es que no sé qué fue lo que pasó por la cabeza del periodista; quizás él entienda que una cosa va de la mano de la otra, pero yo creo que no es así. El año pasado tuvimos una liguilla con 24 conjuntos y no con 32, y sin embargo el Carnaval duró la misma cantidad de días. Mi cuestión iba más que nada ligada a un elemento conceptual, que tiene que ver con mejorar la calidad de los espectáculos, con ser más exigentes, con ser más exigentes en la programación; para mí tiene que haber una reducción del número de conjuntos entre la primera y la segunda rueda para que se vaya exigiendo cada vez más a los conjuntos, y una liguilla más corta. Pero, bueno, al igual que en el tema de cómo se armaron las etapas, creo que esto es opinable, y lo discutiremos tanto en la Comisión Honoraria como con DAECPU y el resto de la gente vinculada al Carnaval. Entonces, no voy a entrar en el tema del concurso, lo haremos después de que el mismo termine. De cualquier manera, quería hacer este balance somero, porque me parece que sirve para encuadrar el tema de esta tarde de hoy.

Ahora sí, si me permite, señora Presidenta, voy a empezar a contestar ‑y espero no olvidarme de ninguna‑ las distintas preguntas que los señores Ediles han hecho. Primero voy a contestar las del Edil Fitzgerald Cantero, porque habló primero; espero seguir el orden que él planteó. Le pido que después me haga saber si algo quedó sin contestar.

            Sobre el tema de la reventa de entradas, quiero hacer una aclaración, porque a veces se dicen algunas cosas correctas pero, si no se especifica a qué se refieren, éstas pueden dar lugar a malentendidos. No hay palco de Directores ‑no digo que alguien lo dijera‑; no hay palco de Directores en el Teatro de Verano. Cuando se dice que se venden las entradas del palco de Directores, éstas son entradas de DAECPU para sus Directores. Si alguien revendió estas entradas, tendremos que hablar con DAECPU, porque el palco de Directores lo maneja DAECPU. Es cierto que hay una parte que se le pasa a la División Turismo como parte de los acuerdos de cesión del Teatro de Verano, pero en general nosotros la tenemos bastante controlada; podría haberse escapado algo, pero bueno. Creo que lo que hay que mencionar, básicamente, es que el palco de Directores está vinculado a esa parte, a ese sector que está pintado de amarrillo en el Teatro de Verano ‑quienes han ido por el Teatro de Verano lo pueden identificar claramente‑, en el medio de la platea alta, en la parte central. Digo esto solamente como puntualización, sin escaparme del tema de la reventa de entradas. Ese es un tema que nos preocupa desde que éramos Ediles; no es de ahora. Nos preocupa desde hace muchos años, incluso desde antes de ser Ediles, cuando el fenómeno del Carnaval no era un fenómeno económico. Lo que sucedía era que ya se revendía en el Estadio; no había tanta reventa en el Teatro de Verano, pero en los partidos de fútbol había reventa. Quiero ser muy claro: este no es un tema de la División Turismo, ni del Departamento de Desarrollo Económico, ni de la Intendencia. Tenemos la preocupación, pero ustedes saben que el tema está radicado en el Ministerio del Interior y en el Poder Judicial, que es un poder independiente del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo ‑por suerte existe la división de poderes‑, que tiene sus propios parámetros para definir el tema.

            Como tenemos la preocupación ‑la teníamos antes y la seguiremos teniendo‑ es que coordinamos con el Ministerio del Interior para que se tomen medidas específicas en lo que a nosotros compete, que es la reventa de entradas en el Teatro de Verano. Efectivamente, se han seguido procedimientos por parte del Ministerio del Interior y, hasta donde tengo conocimiento, fueron encarceladas cinco personas que en distintos días fueron encontradas in fraganti revendiendo entradas. Fueron pasadas al Juez y finalmente el Poder Judicial las liberó, cosa que ya escapa a nuestras posibilidades.

            Entonces, nos tiene preocupados el tema de la reventa de entradas ‑¡cómo no!‑, pero queremos hacer algunas aclaraciones: todo el Carnaval se vende por anticipado, no sólo la liguilla. Los abonos se venden meses antes de que empiece el Carnaval y las entradas también se venden en forma anticipada. No sé si este es un buen sistema, pero usted, señora Presidenta, tiene que saber también que la venta de entradas para el Teatro de Verano no es responsabilidad de la Intendencia, sino que es responsabilidad de DAECPU y de la Red Abitab, a través de un convenio que tienen entre privados, y que, a lo sumo, la responsabilidad de la Intendencia emerge de la cesión que desde hace más de 30 años le hace a DAECPU, año a año, Carnaval a Carnaval, y dentro de determinadas condiciones, para la utilización y usufructo del Teatro de Verano durante el concurso oficial.

Esta preocupación la hemos manifestado en algún ámbito, como en la Comisión Honoraria, y aprovecho para hacer un llamado a que todos participen en esta Comisión. Recuerdo haberle hecho saber a DAECPU ‑los Ediles que han participado podrán confirmarlo‑ que nos preocupaban algunos procedimientos vinculados a la venta de entradas, que se hubiesen largado por anticipado, la manera en que están hechas las etapas y cómo se conforman, porque esto a veces hace que haya determinado flujo de público o determinada aspiración por ir a tal o cual etapa y se fomenta la reventa y demás.

Abro un paréntesis, señora Presidenta, para aclarar que estamos en muy buenos términos con DAECPU. Este año, incluso, en esta cesión acordamos por primera vez en más de 30 años que parte de la publicidad del Teatro de Verano fuera de resorte de la Intendencia, es decir que no la vende toda DAECPU. Esto nos permitió hacer un convenio de patrocinio en el Teatro de Verano que se va a traducir en obras extrapresupuestales para dicho Teatro.

Con este mismo espíritu estamos pensando en hablar con DAECPU para, dentro del convenio, establecer algunas limitantes a la forma en que se ponen a la venta las etapas y demás. O las pondremos en el convenio, o las acordaremos de otra forma, pues, insisto, tenemos muy buena relación, y seguramente lo concretaremos.

Año a año tratamos de ir perfeccionando, ajustando y mejorando algunos mecanismos. Este año hay Directiva nueva en DAECPU y han cambiado algunas cosas en cuanto a los procedimientos, lo que es natural porque las instituciones quedan, los hombres pasan. Nos estamos conociendo con esta nueva Directiva ‑ha sido un aprendizaje mutuo‑, pero este Carnaval tuvo algunas dificultades en lo que refiere a los tiempos, por ejemplo, que también fueron fruto de las dificultades o de las complejidades que tuvo la negociación de los derechos de imagen.

            Esto, señora Presidenta, es lo que tengo para decir con respecto al tema de la reventa de entradas: no es un resorte de la Intendencia, no es una responsabilidad directa de la Intendencia; tenemos, sí, una total preocupación, que compartimos con el Edil Cantero. Por eso mismo, aunque no es nuestra responsabilidad, coordinamos con el Ministerio del Interior y se tomaron por primera vez, desde que yo tengo memoria, medidas concretas en cuanto al tema de los revendedores en el entorno del Teatro de Verano.

            Por otro lado, se hablaba de las sanciones a las reinas. A este respecto, en lo que tiene que ver con la elección de la reina, desmiento absolutamente que haya habido sanciones por la libertad de expresión o por el intento de coartar la libertad de expresión de algún o alguna montevideana.

            Usted me conoce bien, señora Presidenta, al igual que el señor Presidente de este Cuerpo, y sabe que por mi condición de creador, y no por la de Director, que es eventual, soy un defensor irrestricto de la libertad de expresión. Yo soy un simple Director de División, pero el señor Intendente Ehrlich también es un defensor irrestricto de la libertad de expresión. Por esa misma razón, desmiento absolutamente que se haya sancionado a las chicas que se expresaron en el propio desfile inaugural en contra de la decisión del jurado que eligió a las reinas, y voy a aclarar las decisiones que se tomaron. Antes quiero decir que jamás  hubo una denuncia contra algún funcionario municipal; por lo tanto, no puedo abrir ninguna investigación administrativa. Me estoy enterando aquí de que hay denuncias, de que se insultó a las chicas que habían manifestado. Difícilmente pueda hacer una elaboración mental tipo médium o ser adivino e iniciar una investigación administrativa cuando jamás me llegó una denuncia; además, si me llega una denuncia, que sea por escrito. En todo caso, intentaré averiguar qué sucedió, pero no como si fuera a hacer una investigación administrativa, salvo que haya una denuncia.

           

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Weiss)

 

______Lo que sí quiero aclarar, señor Presidente, es una decisión tomada con respecto a estas dos chicas que manifestaron su posición. Debo decir también que hubo otra situación más compleja. El mismo día del desfile se dio un cruce de insultos, una situación muy compleja previa a la salida y un llamado a no desfilar por parte de estas dos chicas. Creo que cualquiera se puede expresar, pero la gravedad de esto, desde mi punto de vista, es que estamos hablando de dos chicas de 21 años y de una niña ‑la reina‑ de 15 años. Aclaro lo de la edad por la diferencia y porque las dos chicas involucradas de 21 años no se podían volver a presentar, ya que esa es la edad límite; era el último año que podían presentarse. Nadie les coartó la posibilidad de presentarse. Las dos tenían 21 años; quizás ahora alguna tenga uno más. Primera aclaración.

            Segunda aclaración: había dos premios, particularmente, que eran colectivos; se daban en el mismo ámbito y necesitaban de una interacción natural y normal entre todo el grupo.
Esos premios eran: un taller colectivo de maquillaje de la señora Vignoli y un viaje a Colonia otorgado como parte de un premio por una agencia de viajes, que, obviamente, también era colectivo.

            Yo permito que se me acuse de haber tomado la decisión de no mantener en el grupo a estas dos chicas, porque me parecía que luego del cruce de insultos, de lo que habían manifestado, de la situación en que estaban, era absolutamente contraproducente ponerlas a todas juntas en un ómnibus durante todo un día rumbo a Colonia. Intentando salvaguardar la situación de unas y otras es que tomamos la decisión de que no tuvieran los dos espacios colectivos de interacción. No se les sacó ningún otro premio. La decisión fue específica en estos dos ámbitos, y no por coartar la libertad de expresión sino por salvaguardar, incluso, la integridad física de unas y de otras.

Sobre las reinas, es lo que tenía para decir, señor Presidente.

Voy a referirme a los balances de los escenarios populares y a su periplo. Este ha sido el segundo año de aplicación del decreto, pero es el primer año en el que los balances debían llegar.

Tenemos una realidad, señor Presidente ‑y luego voy a hablar un poco más sobre el decreto que rige los escenarios populares‑: ha habido desconocimiento en cuanto a la reglamentación del decreto o a su implementación por parte de la descentralización ‑los Gobiernos Locales‑ y de las propias comisiones que tienen que ver con los escenarios. En la Comisión Honoraria pasada ‑y en esta fuimos siguiendo el tema‑ nos enteramos de que la mayoría de los balances habían llegado en tiempo y forma a las Juntas Locales, pero que en la mayor parte de los casos habían sido archivado. En otros casos siguieron un periplo por la Región, por el Departamento de Descentralización, y finalmente llegaron a la División Turismo. La División Turismo no es la encargada de mandar los balances a la Junta; no es eso lo que dice el decreto, aunque se dice que los balances también deben ser enviados a la Junta. Desde nuestro punto de vista, teníamos la siguiente situación: de acuerdo con esta realidad ningún balance había llegado en tiempo y forma, según lo que marca el decreto. La realidad era la siguiente: o no tenemos Carnaval descentralizado, o incumplimos la regla en este aspecto y avalamos en este primer año aquellos balances que fueron presentados en tiempo y forma en las Juntas Locales ‑que no fueron todos‑, y a esos barrios sí les damos la posibilidad de que tengan Carnaval. Esa es la determinación que tomamos. Nos hacemos cargo de esto, porque sería una tontería que, luego de tomar resoluciones, las negáramos o anduviéramos mintiendo. Yo insisto en que acá hay una responsabilidad mutua, que tiene que ver con no haber comprendido el decreto en sus justos términos.

Abro un paréntesis ‑que no va a ser corto, señor Presidente‑ con respecto al decreto en sí. Lo he dicho en alguna otra comisión y en la Comisión Honoraria, y quiero decirlo especialmente en esta ocasión: el decreto adolece de algunas contradicciones con las normativas que esta Junta ha votado con anterioridad. En uno de sus artículos el decreto establece que la condición necesaria ‑pero no suficiente‑ para otorgar un escenario popular es el aval de la Junta Local, del Concejo Vecinal y de la Comisión de Cultura del Concejo. Tanto lo que tiene que ver con el Concejo como con la Comisión de Cultura es contradictorio con el decreto madre de la descentralización, porque le otorga capacidad de decisión a organismos de la Junta Local que no la tienen, que son sólo consultivos. Nos comimos esta realidad, y también me hago cargo de esto porque, como dijo el Edil Cantero, yo soy corredactor del primer borrador de decreto, aunque no lo votamos en el período en que era Edil. De hecho, hay que hacerle una modificación, porque hay una contradicción que de alguna manera debe ser solucionada.

Pero voy más allá, señor Presidente. El decreto maneja esta condición necesaria y no suficiente, pero muy férrea, y yo planteo, por lo menos, analizarla. Porque nosotros, en el caso de los escenarios privados, de ninguna manera exigimos el aval de la Junta Local para su instalación. Lo que sí hacemos es una consulta, pero es una consulta no vinculante. En general, entre los empresarios y los Gobiernos Locales incluso se llega a acuerdos para obtener contrapartidas por la instalación en el lugar. Pero insisto, no es una decisión vinculante, es una consulta.

Sin embargo, en lo que tiene que ver con los escenarios populares nosotros planteamos que es condición necesaria. Entramos en un tema de discusión ‑que me interesa se discuta en algún momento y en algún ámbito, pero eso será parte de lo que la Junta entienda‑ que tiene que ver, justamente, con que estos escenarios tienen un fuerte subsidio municipal y, por lo tanto, los requerimientos no deben ser los mismos que para los privados. Quizá debamos ser, como hasta ahora, más estrictos. Está bien, pero de cualquier manera, incluso por una cuestión de transparencia, de cristalinidad en las cuentas y de mejor administración de los dineros públicos, me parece que es adecuado pensar si las decisiones que se toman en un Departamento, en determinados espacios municipales, pueden afectar los presupuestos que se aprueban en otros estamentos del Municipio. Esta Junta Departamental es parte fundamental en la conformación del Presupuesto, cosa que me parece que debería tomarse en cuenta en algún momento. Lo dejo planteado como una inquietud.

Con respecto a los balances, llegaron a las Juntas Locales en tiempo y forma. No llegaron adonde debían llegar y de ahí la decisión que tomamos, que no voy a repetir. Voy a hacer solamente un comentario, y créame, señor Presidente ‑y espero que el señor Edil lo entienda así‑ que no es un comentario ofensivo. Me parecen bárbaras las metáforas, porque como escritor que soy vivo de las metáforas, pero soy muy malo jugando al fútbol. Yo no la levanto y cabeceo porque ni siquiera puedo levantarla; es terrible. Hablo de la pelota de fútbol. De verdad, señor Presidente, prefiero otro tipo de metáforas. Pero créame que no intenté definir algo siendo Edil para no cumplirlo estando en el Ejecutivo. Por el contrario, respeto muchísimo a este Cuerpo y a las normas que de él emanan.

También hemos trabajado para dar apoyatura técnica a quienes conforman los balances en los escenarios populares, pero no nos hemos quedado ahí. De hecho, hay un elemento ordenador, un instructivo que establece cómo deben presentarse los balances. El mismo está elaborado por contadores municipales, y ya desde el año pasado los tienen en su poder los responsables de las Comisiones que tienen que ver con el tema. De verdad, creo que es muy fuerte ‑permítaseme‑ que se diga que los balances son tierra de nadie; verdaderamente creo que es una adjetivación muy, pero muy fuerte.

Decía que no nos hemos quedado solamente en esa apoyatura. A través del Museo del Carnaval también hemos colaborado con la recuperación para los escenarios populares de hoy de algunos valores que antiguamente tenían los escenarios. Me refiero a vestir los escenarios y a trabajar con los vecinos. Quien los recorra podrá ver ‑en los que se trabajó, que no fueron todos por un tema de recursos‑ que ha habido un esfuerzo conjunto de los vecinos de las Comisiones y de las autoridades municipales que ha redundado en un mejor posicionamiento de los escenarios desde el punto de vista de la limpieza, la higiene, la presentación al público y demás. Podrán ser humildes pero son dignos, porque la dignidad se la da la propia gente que, con esfuerzo, trabaja durante meses para tener ese Carnaval.

Paso ahora, señor Presidente, a los escenarios comerciales.

            ¿Qué decir de esto? Hay un estricto mecanismo para la aprobación de los escenarios comerciales, y vamos a hacer llegar a la Junta Departamental todo el procedimiento por el cual se otorga. Todos los escenarios que están habilitados cumplieron con todo, y ni que hablar con respecto a la aprobación de Bomberos. De verdad, no me hago cargo ‑y creo que la Intendencia no puede hacerse cargo‑ de los dos informes de Bomberos, uno que dice blanco y el otro, negro. En todo caso, debemos pedirle cuentas ‑esto se lo he planteado al Prosecretario de la Intendencia, que ha estado en este tema‑ al Cuerpo de Bomberos, porque la misma persona firma dos informes completamente contradictorios. Creo que no se le puede achacar esa responsabilidad a la Intendencia.

            También quiero decir que el segundo informe ‑como bien decía el Edil Cantero‑ lo solicita la propia Junta Local. O sea que en realidad no se puede decir que la Intendencia está ausente, porque la Junta Local no es un organismo representativo de los vecinos sino que es parte del Ejecutivo en la descentralización. De hecho, más allá de los partidos representados, todos los Ediles, a propuesta de la Junta Departamental, son designados por el señor Intendente. Entonces, lo que tenemos es que la Junta Local ‑a pedido de los vecinos, está bien‑ se hizo cargo; la Intendencia se hizo cargo: se pidió un nuevo informe, que dio otra cosa. O sea que yo no noto la ausencia de la Intendencia en este tema.

            Con respecto al malestar entre los vecinos de uno y otro lado, particularmente en el tema Albatros, no quiero ‑y acá sí utilizo una metáfora futbolera, prueba de que uno está lleno de contradicciones‑ tirarla al óbol. Por lo tanto, entremos en el tema Albatros, pero hagámoslo desde el siguiente precedente.

Este año esta Intendencia, con el compromiso público del señor Intendente, se ha ocupado particularmente del tema ruidos molestos y contaminación acústica en general, y en particular en lo que tiene que ver con el Carnaval. En ese sentido, a las pruebas me remito: un escenario con la historia del Jardín de la Mutual, con décadas de funcionamiento, fue totalmente inhabilitado por la Intendencia a partir de lo que pasó en los ensayos. Tuvo cierres, multas, y finalmente se lo inhabilitó para espectáculos de Carnaval. Con el Albatros se siguió un procedimiento de estudio de la situación, y se lo abrió con determinadas condiciones que constan en el expediente por el cual se lo habilita; vamos a hacer llegar una copia a esta Junta Departamental para que vean cómo se siguió todo este proceso.

            De verdad, yo podría contestar que no me hago cargo ‑como no me hago cargo del informe de Bomberos‑ de las dificultades que tienen los vecinos, pero no es así, señor Presidente, porque parte de la labor del Ejecutivo Departamental es conciliar las diferencias entre los vecinos, buscar el acercamiento de las partes, buscar que efectivamente no haya problemas; aunque eso a veces no se logra ‑porque contentar a todo el mundo es muy difícil‑, también es parte de nuestra tarea. Hemos intentado hacerlo, pero de lo que no me hago cargo, obviamente, es de los escraches, las situaciones de tensión y demás, que ha habido en la zona. Créame, señor Presidente, que se ha intentado acercar las partes, buscar soluciones, calmar los ánimos; hemos respondido mucho más de lo que lo hacemos en otras situaciones a convocatoria de vecinos y demás. Claro que cuando se tiene un problema lo que se hace nunca es suficiente, pero bueno, lo hemos hecho y hay prueba de ello.

            Quiero decir también, señor Presidente, que voy a hacer público algo que también le fue comunicado al Prosecretario General de la Intendencia.

El señor Fernando Rodríguez, Defensor del Vecino, me comunicó hace algo así como diez días que tiene en cuenta que siguen los problemas con los vecinos en el Albatros, y que él ha hecho su propio sondeo entre los que siguen en actitud de estar “parados en las cuchillas” ‑con justa razón o no, y permítanme los señores Ediles del Partido Nacional: estar parado en las cuchillas no es malo en sí mismo‑, los que tienen una posición más beligerante, pero también entre los otros, los que hicieron denuncias, las firmaron y hoy le han trasmitido al Defensor del Vecino que han notado un avance en la preocupación de la Intendencia, que han notado que efectivamente han mejorado las condiciones acústicas del lugar y, si bien entienden que todavía hay mucho para hacer, reconocen el esfuerzo tanto del Defensor del Vecino como de las autoridades municipales. Podrán consultar esto que estoy diciendo con el propio Defensor del Vecino, pero comprenderán que no vengo acá a mentir. De hecho, para nosotros esta no ha sido una conclusión, en todo caso ha sido un elemento que nos obliga a estar más atentos y a trabajar aun más este tema.

            Por último, con respecto al tema de los ruidos molestos, voy a hacer dos cosas. Primero le voy a entregar un material para que, si así lo entiende, les dé una copia a las señoras y a los señores Ediles. Se trata de una nota firmada por el Subjefe del Servicio de Inspección General en la que se da cuenta de las actuaciones que ha tenido este Servicio con respecto a los escenarios de Carnaval. Segundo, quiero aclarar que, como usted sabe, señor Presidente, como División Turismo no tenemos carácter inspectivo, no tenemos posibilidad de tenerlo. Este tema nos preocupa y es por eso que hice todas las aclaraciones y que dije todo lo que dije. Pero también tengo que llegar a esta conclusión, porque tengo que aclararlo. Obviamente, el tema no está en nuestra División. Nosotros lo seguimos de cerca prácticamente varias veces al día con el Prosecretario General de la Intendencia, pero no es parte de nuestros cometidos y, en definitiva, en otro ámbito podrán tener alguna aclaración más sobre la normativa, que nosotros no manejamos al dedillo.

            Después, se han hecho una serie de denuncias contra los inspectores y contra el empresario. Eso, en todo caso, tendrán que hacerlo quienes tienen los elementos. Hasta ahora nosotros no tenemos ningún elemento que denuncie a un inspector de Espectáculos Públicos por este tema en particular. Sí tenemos en la Seccional 12ª la denuncia de inspectores que fueron maltratados y agredidos por vecinos que denunciaron y, como no dio la medida, como el aparato no marcó por encima de los 56 decibeles, tuvieron un encuentro complejo. Los inspectores llamaron a sus jefes y éstos les recomendaron que hicieran inmediatamente la denuncia, la cual consta en la Seccional 12ª, que es la de la zona. Hemos tenido situaciones complejas para un lado y para otro.

            Creo que por acá he contestado las preguntas del señor Edil Cantero. A continuación, paso a referirme a la propuesta, al planteo, a las preguntas que nos hacía en su intervención el señor Edil Iafigliola.

            El Edil hizo un serie de consideraciones sobe el tema Llamadas. Sobre este tema, lo primero que quiero hacer, señor Presidente, es dar cuenta de lo que fue el proceso por el cual nosotros tomamos la determinación que tomamos. Después responderé y haré consideraciones sobre las preguntas específicas y sobre la propuesta final que hizo el señor Edil.

            Primero, quiero señalar que tengo un pequeño matiz. En realidad, sí hay antecedentes de cortes de Desfiles de Carnaval y de que conjuntos queden por fuera del concurso. También hay antecedentes de retomar el desfile días después. Es decir, en el menú teníamos todas las opciones. Hemos cortado desfiles inaugurales y han quedado entre siete y diez conjuntos sin desfilar, por la lluvia. Esto pasó un año en el que el desfile se había corrido porque se suspendió el día que estaba pactado por problemas de tiempo. Se pasó para otro día, pero no había margen para pasarlo para otro día porque empezaba el Concurso Oficial. El Desfile Inaugural tenía que hacerse y, de hecho, algunos conjuntos quedaron sin calificación debido a la lluvia. O sea que teníamos ‑insisto‑ las dos opciones en el menú.

            Nosotros tomamos la determinación de suspender el desfile, y créanme, señor Presidente, señoras Edilas y señores Ediles, que nunca es fácil; no es una decisión sencilla. No lo fue en el año 2006, cuando, a raíz de los sucesos que conspiraron contra la seguridad física de las personas que estaban como público y desfilando, tuvimos que tomar la decisión de suspenderlo, y a los siete días se pudo rehacer el desfile. No fue fácil en ese momento, reitero, ni tampoco ahora, y menos, créanme, cuando el desfile ‑y ahora sí voy a dar parte de lo que es para nosotros el balance de Llamadas‑ ocasionó esta situación enojosa, compleja, triste para todos y también para quien habla, porque quien habla no habría querido jamás estar en la situación de cortar el desfile de esta manera, y mucho menos estar en la situación en que hoy estamos, en la que hay un grupo de gente ‑que será mucha o poca, no importa‑, un grupo de montevideanos que entiende que no han sido respetados sus derechos.

Para nosotros fue muy difícil, como decía, y habría sido mucho más sencillo, quizá ‑pero esto uno lo dice con el diario del lunes‑, tomar otra decisión. En aquel momento primero suspendimos, y ahí ya surgieron las primeras dudas, porque inmediatamente después de que habíamos suspendido paró de llover y yo pensé para mis adentros: “¡qué tontería cometí; ahora no llueve más, me van a linchar!” De hecho la gente quería desfile de cualquier manera. Por suerte o por desgracia no me lincharon, y además la lluvia comenzó de nuevo y continuó hasta las cinco y media o más del día sábado, con lo cual el desfile era claro que no habría podido seguir esa noche.

            Tomamos en consideración muchas cosas. No habríamos tenido a más de cien funcionarios municipales parados en el piso 1 y ½ de la Intendencia esperando que tomáramos una decisión a ver si al otro día había o no desfile. No los habríamos tenido si no hubiese estado en el menú la posibilidad de seguir al otro día. No habríamos tenido a los responsables del operativo del Ministerio del Interior hasta las tres y pico de la mañana esperando a ver qué decisión se tomaba para ver si al otro día tenían que montar nuevamente el operativo. ¿Qué quiero decir con esto? Que tuvimos a la gente de la Intendencia y del Ministerio del Interior esperando que tomáramos una decisión, que no fue fácil, que fue compleja y que nos llevó algo así como tres horas tomar.

            Acá hago mención a lo que dije al principio, a esto de que la verdad a veces genera certezas dispares e, incluso, opuestas. En realidad, yo estoy convencido de que lo que sucedió fue de esta manera, pero admito que haya alguien que pueda decir que esto no sucedió así. Para mí la cronología de los hechos fue la siguiente, y los seguimos por teléfono con el Director General, porque incluso él me pidió que lo llamara después de que se conociera el resultado ‑yo le dije: “qué te voy a despertar cuando esté el resultado”‑, cosa que hice cerca de las cinco y pico de la mañana. Nosotros nos reunimos en la Intendencia; teníamos en el menú la posibilidad, entre otras, de suspender y de no seguir con la cola del desfile. Tuvimos una consulta de la directiva de AUDECA, ya que de las doce comparsas que no desfilaron once pertenecen a AUDECA y una a DAECPU. Nos planteó si había posibilidades de conseguir un presentismo extra o una colaboración extra por el tema transporte, maquillaje y demás, cosas en las que habían invertido y perdido las comparsas que se habían quedado sin desfilar. Nosotros les dijimos que esa opción no estaba sobre la mesa, porque los recursos municipales ‑ustedes lo verán en el balance‑ están ya absolutamente sobrepasados por el presupuesto del Carnaval. Les doy un ejemplo: tenemos casi catorce millones de presupuesto en Funcionamiento de la División Turismo para todo el año, y el Carnaval se lleva arriba de once millones. Entonces, no había posibilidades de definir cuestiones no previstas; por lo menos esa era mi impresión y hoy sigo convencido de eso.

            Si el desfile se cortaba, ante la negativa respecto a extras por presentismo, maquillaje, etcétera, la directiva de AUDECA nos planteó que no continuase el desfile  pero con algunas condiciones para quienes quedasen fuera del mismo: que se les pagase igual el presentismo ‑a lo cual accedimos inmediatamente‑ y que se plantease la clasificación automática de las comparsas que no habían desfilado. Básicamente, en esos términos nos manejamos. Ante este planteo de la Directiva de AUDECA ‑planteo que, insisto, estaba dentro de nuestras posibilidades, ya lo habíamos manejado‑, nosotros dijimos que todos ajustáramos la decisión y les pedí que ellos, que eran la Asociación de Directores, consultaran con los asociados. AUDECA, con buen tino, me planteó que hay uno de los Directores que nada tiene que ver con AUDECA, que es socio de DAECPU. Entonces, yo consulté directa y personalmente al Director de Serenata Africana, que es la comparsa que no está afiliada a AUDECA, y le habilitamos los teléfonos a la gente de AUDECA para que hiciera las consultas con sus Directores.

            Con respecto a lo que pregunta el Edil sobre qué preguntaron, qué plantearon, les puedo decir que permanentemente estuvo presente la Directora del Servicio, que es una funcionaria municipal, pero, de verdad, yo no averigüé qué estaban preguntando, ni siquiera se lo pregunté a la Directora. Había consultas de la Directiva de AUDECA a sus Directores asociados. La Directora estaba presente porque para hablar a celulares hay que marcar una clave, señor Presidente; o sea que había que habilitar los teléfonos para hacer las consultas. Yo a cada rato preguntaba si habían consultado, cuántos habían dicho que sí y cuántos que no. Lo cierto es que se consultó a diez Directores, a dos no se los pudo encontrar; de esos diez, nueve aprobaron la propuesta. Para que ustedes vean que ni la Directiva de AUDECA ni la Intendencia plantearon en ningún momento que el tema era blanco o negro, digo que hubo un director que dijo que no estaba de acuerdo y ha mantenido esa posición desde el principio; es el director de la comparsa de Isla de Flores, que desde el principio manejó esa posición. De hecho, al otro día la comparsa desfiló en una situación que no entendemos si fue de desagravio, pero lo cierto es que desfiló por Isla de Flores en total normalidad, tranquilidad, rodeados de su gente, en una situación que entendemos porque ellos querían mostrar su trabajo a su gente, que es de esa zona. Pero, de hecho, el director de Isla de Flores desde el principio se negó a la propuesta y ha mantenido esa posición.

            ¿Qué pasó entre los directores y los componentes de las comparsas? No lo sé ni me compete saberlo; lo que sí me compete saber es lo que sucedió después. Nosotros tomamos una determinación basada en esta información, y de esa determinación nos hacemos únicos responsables; quiero ser específico en eso, lo he dicho en toda la prensa: me hago absolutamente cargo de esta decisión. Insisto, señor Presidente, y le contesto al señor Edil: fue muy duro tomar esta decisión, y fue muy duro aguantar después, no es una situación fácil. Para nosotros habría sido mucho más sencillo que no hubiera llovido, así no habría existido el tema de la suspensión.

            El señor Edil Iafigliola pregunta si no había plan B, plan C; yo creo que, efectivamente, el plan B, entre otras cosas, son esos dos artículos del Reglamento, cuya aceptación firma cada director de comparsa cuando se anota, que prevén que en determinadas condiciones se puede llegar a suspender el desfile. Yo tengo claro, señor Edil, y comparto con usted ‑perdón, señor Presidente, por haberme dirigido al señor Edil‑ que no hay Reglamento que en su letra fría ampare el sentir de esta gente; estoy absolutamente convencido. Por eso mismo, señor Edil, adelanto algo que iba a decir al final: en cuanto a su propuesta de buscar un ámbito para llegar a una solución ‑lo hemos consultado con el señor Director General‑, ha sido tomada por estos Directores y estamos dispuestos a eso. Nos parece que la Comisión Honoraria sería el ámbito apropiado para buscar ese acercamiento.

            Aunque digo esto, también quiero decir que no nos apartamos un ápice del reglamento, porque el reglamento preveía esta situación. Pero, ¡ojo!, el reglamento se hace con negro sobre blanco y, obviamente, cuando no suceden las cosas, uno dice: “Está bien, el reglamento prevé”. Si no hay que aplicarlo todo es más sencillo, pero cuando se aplica uno se da cuenta de que puede ser ley pero a veces no necesariamente justo; así que también estamos dispuestos a rever el reglamento en lo que compete a esto.

De hecho, en el día de ayer el señor Intendente ‑y creo que no estoy cometiendo ninguna infidencia diciéndolo‑ nos hizo un planteo al respecto. Señaló que en caso de una situación similar a la ocurrida, días para los que se prevé lluvia ‑el día sábado llovió torrencialmente hasta las 7 y algo, pero estaba previsto que seguiría lloviendo en la madrugada; el día domingo hubo algunos chubascos que incluso hicieron peligrar la etapa del Teatro de Verano, y el día lunes de hecho se suspendió esa etapa‑ habría que prever la posibilidad de que el desfile suspendido por esas condiciones y con un pronóstico de tiempo nada favorable se pudiera realizar, ya no en la tradicional Isla de Flores, sino en un lugar techado como, por ejemplo, el Cilindro, para que el concurso se pudiera hacer. Es una posibilidad; yo no sé si esto sería de recibo para las comparsas, pero habrá que ver todas las opciones. Nosotros también estamos dispuestos a ver más ajustes al reglamento para que estén contempladas todas las posibles opciones. Aunque le digo, señor Presidente, que el reglamento contempla claramente esta situación; tanto es así que de hecho lo que aplicamos fue el reglamento.

Repito: aceptamos la propuesta del señor Edil. No la acepta Fernando González, Director de la División Turismo: la acepta la Intendencia representada por el Director Polakof y por quien habla. Trabajaremos para buscar una solución que contemple el sentir, la emoción y las expectativas que esta gente tenía.

También, señor Presidente, quiero señalar algo, y no porque lo haya dicho el señor Edil ni ninguno de los integrantes de la Directiva de la Asociación Uruguaya de Candombe ‑por lo menos jamás nos lo dijeron a nosotros‑, sino porque terceras personas manejaron por ahí lo del sentimiento de los afrodescendientes. Esta Administración ha sido explícita y ha actuado expresamente en la defensa de los derechos de los afrodescendientes. Tan ha sido así que el Intendente Ehrlich formó finalmente la Unidad Temática de Afrodescendientes. Es ejemplo sustancial de esta acción la puja por hacer respetar los derechos de imagen que a partir de la televisación tienen las comparsas de AUDECA, a lo que se suma el hecho de que este año teníamos que haber realizado una prueba de admisión, pero como iban a quedar muy pocas comparsas afuera, nosotros admitimos que entrasen todas. Me parece que esto es un ejemplo de que nos preocupa que la gente que se esfuerza por mostrar su arte lo pueda hacer, dentro de determinadas condiciones; si hubiesen sido muchas más las comparsas que se anotaban en la pre Llamada seguramente sí habríamos hecho prueba de admisión.

De verdad, esto no ha dejado conformes a ninguno de los actores, entre los que nos contamos. Quizá la propuesta del señor Edil no solucione, porque el tiempo no se puede echar a atrás y el pasado no se puede resolver con acciones del futuro, pero por lo menos se puede intentar corregir parcialmente, y es lo que haremos.

Por aquí me quedo, señor Presidente, en lo que tiene que ver con las respuestas. Esto ha llevado más de lo que pensaba, pero me parece que merecía la pena hablar.

            Tenemos algún elemento más que hace a la consideración general del Carnaval, a los conceptos que nos animan para seguir trabajando en esta fiesta, pero, en todo caso, surgirán después de las intervenciones de los señores Ediles; si no es así, intentaremos hacerlo surgir.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias, señor Director.

            Tiene la palabra el señor Edil Fernando Benzano.

 

SEÑOR BENZANO.- Gracias, Presidente.

            En realidad, tengo variados temas para presentar después de la larga exposición del Director.

            Antes que nada, quiero señalar el respeto que tengo por este Cuerpo y hacer algún tipo de aclaración, ya que me parece pertinente hacerlo antes de empezar a hablar del tema Carnaval.

            Quiero hacer referencia a una carta que he publicado en “Caras y Caretas”. Quiero aclarar en el seno de esta Junta que no ha existido en mi intención ni conciencia la voluntad de injuriar la rectitud de hombres y mujeres de bien que integraron el jurado del concurso de elecciones de reina del Carnaval y Llamadas. Tan siquiera menoscabar mínimamente el honor, la rectitud y el decoro, ni poner en tela de juicio la consideración que todos los integrantes del jurado disfrutan en la sociedad. Y menos en especial a los compañeros Ediles de esta Junta Departamental, como la profesora Glenda Rondán, el Edil González y mi compañero de bancada, Álvaro Viviano, por los que siento el mayor de los respetos y admiración; ni tampoco a la familia de la reina ni a la propia joven, quien contara con los méritos más que suficientes para ganar el certamen. Quería aclarar en el ámbito de esta Junta nuestro ánimo en este sentido porque creo que esto tuvo mucho vuelo.

            Nosotros escuchamos y tenemos una posición formada previamente. Queremos dejar bien claro que nuestras palabras son acordes al respeto que debemos tener...

 

(Interrupciones ‑ Dialogados)

 

______Me solicita una interrupción el señor Edil Rissotto.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Puede interrumpir el Edil Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Es para solicitar un cuarto intermedio de cinco minutos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración la moción del señor Edil Rissotto.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 26 votos.

Se pasa a cuarto intermedio por cinco minutos.

 

(Es la hora 17:18)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, se reanuda la sesión.

 

(Es la hora 17:25)

 

______Le agradecemos al señor Edil Benzano la interrupción concedida.

            Puede continuar en el uso de la palabra.

 

SEÑOR BENZANO.- Nosotros decíamos que hemos sido sumamente críticos con este Carnaval, con lo que va de este Carnaval. Pero queremos dar nuestra visión porque entendemos que la crítica que venimos sosteniendo surge del análisis que hace la Administración sobre el Carnaval de los últimos tres años. Creemos que debemos plantearlo desde ese punto de vista y tener en cuenta los antecedentes. Eso nos hace ser críticos y nos hace sentir que no debemos dejar pasar error alguno, ya que existe el ámbito para tratar este tema. Y con el ánimo de trabajo y de aporte que tiene hoy esta Comisión, nosotros queremos decirle al Director que está bien tener un ámbito en el que esto se trabaje. Ese ámbito ha sido la Comisión Honoraria del Carnaval. Me alegra que el Director hoy invite a que la Comisión Honoraria del Carnaval siga trabajando, siga mirando hacia adelante, pero hay algo que no podemos dejar de ver. Nosotros integramos la Comisión Honoraria del Carnaval; estuvimos desde febrero hasta diciembre del año pasado, y nos citaron una sola vez. Creo que de ahí surge parte de los errores que puede tener este Carnaval, todos ellos solucionables. Existe un gran compromiso por delante, una empresa muy grande, pero creo que las comisiones de trabajo deben no sólo solucionar y tratar problemas, sino también prevenir y planificar.

En esa línea es que el Partido Nacional ha traído el tema de las Llamadas, al que nos vamos a referir exclusivamente. Entendemos las Llamadas como un valor cultural, como una fiesta popular por excelencia, que tiene un valor turístico para Montevideo ‑bien lo planteaba el Director‑, pero también para el Uruguay entero. Hoy compartimos las Llamadas de Montevideo con Llamadas de todo el Uruguay, algunas de ellas con un excelente nivel de organización, por lo que creo que Montevideo también debe mostrarlas. No sólo debe mostrar lo que pasa en la calle Isla de Flores; debe mostrar también el entorno, debe mostrar la capacidad que tenemos nosotros de promocionar lo que se le da al turista. Con ese ánimo hemos hecho algunas propuestas. Creemos que este valor lo debemos respetar. Por eso hacemos hincapié en la definición que dio el Presidente de la República en las Llamadas. El Presidente dijo: “Es la fiesta popular más linda y una expresión típica del Uruguay”. Creo que eso es lo que se está vendiendo fuera del país, es lo que vende nuestro Presidente de la República en sus giras. Y eso es lo que nosotros debemos proteger, debemos cuidar, debemos magnificar en el exterior. Es por eso que no coincidimos con que la decisión tomada ‑que no entendemos‑ sea en beneficio de lo que tenemos que cuidar. Sí coincidimos con el corte en su momento, pero no con la suspensión definitiva. Eso es lo que tenemos que dejar claro. 

            Además, en las palabras del Director tampoco entendemos ‑creo que no ha sido muy específico‑ cuánto ha valorado que la gente haya llegado ese viernes a las Llamadas, haya pagado su silla y apenas haya visto el 40% ó el 50% del desfile. Creo que ese es uno de los temas importantes a tener en cuenta. Pero no sólo eso: también quisiera saber si se tuvo en cuenta que hoy las vendemos por Internet.

            Con respecto a lo que nosotros hemos expresado de las comparsas, debo ser coherente con lo que he dicho. Yo planteé que ha sido una censura a las comparsas. Creo que ha sido una censura a esa expresión popular, cultural, y no se le permitió expresarse.

Aún no entiendo por qué se tomó esa decisión; en otro escenario capaz que no se hubiese tomado. Yo me pregunto: ¿Porque eran las últimas comparsas y entonces había que liquidar el tema? ¿Porque eran las más nuevas? ¿Porque eran las que no clasificaron? ¿Por qué no valoramos a todas las comparsas por igual?

            Ahora tengo un juicio distinto. Aceptar la propuesta del Partido Nacional y del compañero Iafigliola para nosotros es aceptar que hubo un error en la decisión y en lo que nosotros entendíamos en ese momento cuando fuertemente el Director decía: “Yo me hago responsable”, en una actitud principista de valorar el cargo que ocupa. Pero  ¿también teníamos que entender que el Director se haría cargo de resarcir económicamente a aquellos que pagaron sus sillas? ¿Se haría cargo de resarcir a aquellos que pagaron su abono en el exterior por Internet? ¿El Director se haría cargo de resarcir lo que perdieron los conjuntos de los que ya hemos hablado? ¿O de resarcirles a los más de mil integrantes los gastos personales, como decía Iafigliola: el tambor, la vestimenta, el calzado? Todos se preparan para eso. ¿El Director se haría cargo de las lesiones legítimas en las aspiraciones de los ciudadanos que querían competir, y de que se afectó, en definitiva, la cultura general? ¿El Director se haría cargo de que se burló a mucha gente humilde que hizo un gran esfuerzo para cumplir con las más ricas tradiciones del candombe?

Esas eran las preguntas que tenía, Director. Pero hoy me siento mucho más complacido ‑eso también quiero decirlo‑, porque creía que el lío seguía instalado por más que le hubieran puesto la tapa. También quiero decir claramente que creo que desde esta Junta se abrió una solución a toda esa gente que estaba frustrada por no poder expresarse. Por eso, bienvenida la propuesta del Partido Nacional, como otras propuestas que ya hemos hecho y que también queremos valorar.

            Bienvenida la Intendencia, que entiende esta propuesta como una forma de poder llegar a una buena solución.

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Voy a tratar de dividir mi tiempo en dos aspectos: en el de las Reinas, porque estoy directamente involucrada y, si me da el tiempo, señor Presidente ‑porque con el tema de las Reinas tengo bastantes cosas para decir‑, en una segunda instancia voy a hacer alguna referencia al Carnaval en su conjunto.

            Yo debería empezar mis palabras agradeciéndole al Edil Benzano, pero el tema está en lo siguiente: yo reconozco que el Edil ha tenido una actitud de coraje y de caballerosidad aquí, pero yo le voy a decir que a mí con eso no me alcanza, que me disculpe, pero no me alcanza.

            Hay un artículo que dice: “Los fantasmas bochornosos del año pasado en la elección de dos reinas siguen dando vuelta en este carnaval; ahora, casualmente y sin que nadie lo supiera, le dan el reinado a la hija del empresario que tiene en exclusividad la televisación de todo el Carnaval. Caramba, ¡qué casualidad!.. ¿o causalidad?

“Este mal manejo de las distintas situaciones, con ocultamiento y protecciones, hace que algunos de los que dirigen el Carnaval…” Eso ya viene para la Intendencia de Montevideo, que se arregle el Ejecutivo de Montevideo.

            Acá hay algunas cosas que quiero aclarar. Acá no hubo ‑por lo menos de todos los que integrábamos el jurado; porque no éramos el Edil González y yo solamente, había otra gente‑ ninguna causalidad ni casualidad. Y yo voy a relatar los hechos ‑creo que soy muy buena narradora‑ que, como siempre, van a ser concretos y van a distender un poco esto que no está para nada tensionado.

Cuando hicimos la primera ronda de preguntas culturales y terminamos pregunté: “¿A quién votaron?” Me respondieron: “La del 8”; “La del 8”; “La del 8”; todos los jurados. Una persona me habló al oído y me dijo: “¿Vos sabes quién es?”, y le dije que no; “¿Sabes quién es el padre?”, y respondí que no. Y me comentaron: “Es la hija del ‘Tano’ Gutiérrez. Y a los que a mí me conocen acá no les va a llamar la atención mi respuesta; la persona está en Sala y puede ser testigo de lo que dije. Respondí: “Y a mí qué me importa, si yo soy de Nacional; ese hombre mientras fue jugador me hizo la vida imposible”. Luego me dijo que era el dueño de Tenfield, a lo que le contesté: “Yo no trabajo en Tenfield, nadie de mi familia trabaja en Tenfield; si para mí es la mejor, la voy a votar”. Como conozco la susceptibilidad de los uruguayos, me fui al ensayo, de lo cual pongo como testigo a la gente de la Intendencia; me quedé a todo el ensayo, porque el día de la elección de las Reinas es complicado. Uno puede cometer errores, y errores vamos a cometer siempre, porque lo que para mí es lo más lindo puede no ser así para otro. Por lo cual, estuve en todo el ensayo, y me fui con la convicción de que yo, Glenda Rondán, iba a votar a esa chiquilina, a esa niña de 15 años, porque hay que tener en cuenta que tiene nada más que 15 años. Y así fue; cuando fue el concurso propiamente dicho, yo la voté. El puntaje que le di no fue en todo diez ‑no tengo por qué revelar acá los puntajes, porque no interesa‑, pero consideré que era la mejor, y la voté. La volvería a votar y no tengo ningún arrepentimiento de conciencia por lo que hice.

            La otra cosa que yo quiero aclarar es que no se demoró en dar el resultado por el jurado, se demoró porque había que hacer un trabajo de computación muy estricto y muy delicado. Nosotros no teníamos nada que discutir, si nosotros lo que hicimos fue una planilla. Y acá está el Edil Viviano que también fue jurado en la Reina de las Llamadas, en el cual el procedimiento es el mismo. Nosotros estábamos tomando un refresco, no estábamos discutiendo absolutamente nada. Así que si alguien piensa que hubo discusión, está equivocado; en la elección de la Reina del Carnaval ‑y me aventuro a decir que en la elección de la Reina de las Llamadas también‑ no hubo ningún disenso, todos estábamos de acuerdo con que la mejor era ‑y vamos a llamarla por su nombre, porque no hay por qué ocultarlo‑ Valentina Gutiérrez. Los chiquilines no tienen la culpa de ser hijos de quienes son. Y como yo he postergado a mis hijos en todo ‑usted, señor Presidente, y el ex Presidente Ferrer saben que mis hijos no se presentaron al concurso de la Junta porque yo no los dejé‑, no me voy a hacer cómplice de esto, porque esa es una forma de discriminación.

            En cuanto a los insultos, hay una cosa que quiero aclarar, porque a lo mejor no quedó bien claro lo que dijo el Director, a quien no quiero enmendarle la plana. No vayan a pensar que los insultos fueron entre la Reina del Carnaval y las otras; fueron entre las que no habían salido, que no querían ser partícipes de esa protesta. ¿Y saben qué? Yo, como mujer, tengo mucha vergüenza. Quizás haya que hacer un taller de género ‑se lo he pedido al Director y lo he pedido desde la Comisión Honoraria del Carnaval, que integro‑, porque en esta vida hay que aprender lo que significa ser mujer en la sociedad. Se requieren muchas cosas para serlo; no se trata solamente de haber nacido con un sexo determinado. Y a la vida venimos a veces para ganar y otras veces para perder cosas mucho más importantes que un reinado de Carnaval, que no digo que no sea importante.

            Entonces, creo que lo de las Reinas, desde mi posición, queda bien clarito. Ahora, si el compañero Benzano se quiere disculpar ‑lo lamento, señor Presidente, pero no tengo más remedio que nombrarlo‑, pues que escriba una carta que diga lo que dijo acá y la envíe al mismo medio, porque no sirve decirlo sólo acá; hay que decirlo donde se dijo. Yo también tengo una familia, señor Presidente, y lo único que tengo para ofrecerles a mis hijos y a mis nietos es mi honor, y con mi honor más vale que no se meta nadie. Acá queda como que a uno le dieron algo, señor Presidente, y eso es muy delicado. ¡Acá nadie le dio nada a nadie! Yo hace años que soy jurado; siendo Diputada he sido jurado, porque no es un rol que me den mi bancada ni la Junta Departamental; es un rol que me da la Intendencia Municipal de Montevideo y que yo acepto con muchísimo gusto. Hoy me lo da el Frente Amplio, mañana me lo dará el Partido Nacional y en otra oportunidad volverá a ser mi Partido Colorado. Y, si estoy viva, espero seguir siendo jurado, porque realmente es una tarea que me gusta.

            Me quiero referir, además, a otra cosa. Quiero ser honesta: yo no soy subjetiva. Con respecto a las Reinas he sido absolutamente objetiva, pero antes de que alguien me lo diga, debo reconocer que quizá con el Director Fernando González yo no sea todo lo objetiva que debo, porque es como si mi hijo Hugo estuviera sentado ahí. Pero quiero decir alguna cosita. Tratemos de ver en la vida el medio vaso vacío y el medio vaso lleno, las dos cosas. Yo estoy de acuerdo con el Edil que dijo que el desfile fue espantoso; también lo dijo el propio Director. Fue malo, porque hubo unos espacios muy grandes, y acá ninguno es bobo: todos los que fuimos lo sabemos. Pero hay algunas cosas que nadie mencionó, por ejemplo, las reformas que se hicieron en el Teatro de Verano. Ni el propio Director las citó, y yo quiero referirme a ellas, porque cuando en esta Sala tengo que criticar, critico duro, pero cuando tengo que mencionar alguna cosa que está bien, también la menciono, porque sería indigno de mi parte no hacerlo. No se mencionó eso, como tampoco se mencionó las primeras Llamadas. Las primeras Llamadas fueron un lujo; nunca las vi tan perfectas: no hubo espacios, no hubo nada mal. Es cierto: yo me fui antes del final. Por supuesto, señor Presidente, me quedé a ver a La Melaza; quería ver a Cuareim, que desfilaba al otro día, pero no fui; como buena bruja tenía el presentimiento de que iba a llover. Bueno, lo que pasó, pasó. Como todos sabemos, el señor Director no es Cronos, por lo cual no puede manejar el tiempo.

            Hubo negociaciones, hay gente que hoy no está contenta.

            Bien, pero volviendo al tema de las Reinas, porque me quedó algo en el tintero, quiero decir que el primer día que fueron al taller de Rosario Vignoli, mi compañera de toda la vida en la Universidad del Trabajo, nadie les hablaba a las Reinas del Carnaval.

 

(Timbre indicador de tiempo

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone la Edila Rondán.

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 26 en 27.

            Puede continuar la Edila Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Decía que nadie les hablaba a las Reinas del Carnaval.La Reina y la que le sigue en la categoría tienen 15 años, y no les hablaban, no les dirigían la palabra; hubo amenazas de golpearlas ‑estas cosas también hay que decirlas; si decimos una parte, vamos a decir la otra‑; reitero: hubo amenazas de golpear a las chiquilinas. Fue todo muy desagradable. Y yo le reproché al señor Director –después entendí sus razones‑ que las hubiera dejado salir con esa camiseta, porque yo me sentí involucrada, me sentí agredida, me sentí mal. Allí la Reina no fue Tenfield. ¡Me importa un pito Tenfield! ¡Yo no tengo nada que ver con Tenfield! Además, me parece que se pasa todo el día trasmitiendo deportes. Ni siquiera en mi cable, que es Montecable, puedo ver los partidos de fútbol, porque no tengo el decodificador.

            Le reclamé lo de las camisetas al señor Director y él me dijo: “Yo no puedo prohibir la libertad de expresión de la gente.” Si yo hubiera sido la Directora, habría cometido un error: las hubiera bajado de ese carro. Pero lo que más me molesta -y ustedes saben que es verdad‑ es la hipocresía. ¿Por qué entonces todas la abrazaron, la besaron y la llenaron de elogios cuando ganó? ¿Por qué en ese momento no tuvieron el coraje de quedarse duras y así dejarla en evidencia? Eso es tener coraje; insultar no es tener coraje. Agarrar una camiseta y agitarla para que todo Montevideo la vea no es tener coraje. Tener coraje hubiera sido que en ese momento todas las que no estaban de acuerdo se quedaran quietas; eso habría sido coraje. A mí esto me da mucha vergüenza ‑lo vuelvo a decir‑ en mi condición de mujer. Y por eso insisto en que esas chicas deben tener un taller de género para entender lo que significa respetar a otra mujer y aprender a perder, porque en la vida es más lo que se pierde que lo que se gana. Algunos veteranos que estamos acá ‑quizá los más jóvenes no‑ sabemos que en la vida es más lo que perdemos que lo que ganamos.

            Quiero hacer una breve referencia al desfile de 18 de Julio. Aquí quiero darle un palo a Inspección General. Pido perdón porque la gente de ese Departamento no está, pero quiero decirlo: esto es responsabilidad de Inspección General. Por lo tanto, quiero saber dónde estaban los inspectores, porque las personas se metieron a caminar por 18 de Julio como si fueran comparsas. A la Intendencia de Montevideo y a Inspección General les faltó efectividad. Esta última funcionó horrible. Si hoy yo hubiera hecho este llamado, también habría convocado a la gente de Inspección General, al Director correspondiente, ya que este tema compete a Inspección General.

            Ahora voy a hacer referencia al Club Albatros, pero quiero decir que tampoco lo haré con total objetividad. Es el cuadro del barrio en el que yo me crié, donde jugaron al básquetbol mis primos hermanos ‑que hoy son aún más veteranos que yo‑, mi hijo mayor y ahora mi nieto. Yo sé que la gente que vive en el entorno tiene que sufrir las molestias. Ahora, el que vive allí sabe que está al lado del Albatros. Nadie es estúpido: quien va a comprar una propiedad en la zona de Atahualpa ‑puedo decir esto con tanta libertad porque yo alquilo una casa, no la compré; ahora, lamentablemente, me mude más hacia el Prado‑, sabe lo que vale; así que el que la compra pegadito al Albatros sabe que ahí está el club. Y no es sólo el Carnaval; también están los partidos de básquetbol. Hay que saber que el Albatros hace una obra social en el barrio. Los chicos del barrio que van al Albatros a practicar diversas disciplinas no tienen por qué ser socios del club; van gratis. Van los chicos de Aires Puros y hasta los del Cerrito. Cuando mi hijo era chico y empezó a jugar al básquetbol en el Albatros, vivíamos en el Cerrito, a pocas cuadras de la casa del Director Fernando González.

            Yo entiendo a los vecinos: el barullo debe ser imponente. Quienes vivimos alrededor del Albatros sabemos lo que supone vivir allí. No digo que dicho club no tenga que cumplir las normas. Acá se nos entregó una nota que dice que fue sancionado cinco veces. Está bien que lo sancionen cada vez que no cumple las normas; me parece perfecto. Ahora, cuando cumple con las normas tiene todos los derechos, como Malvín, Sporting, en fin, cualquier otro club deportivo; quizá Defensor Sporting, por ejemplo, tenga otras ventajas debido a la zona en que está ubicado, que es menos poblada. Pero Atahualpa es una zona muy poblada y por personas mayores en su mayoría, porque todo el mundo va heredando las casas que le han dejado sus bisabuelos. Ustedes recordarán lo que yo decía cuando hablábamos de la Contribución Inmobiliaria.

            Entonces, yo no digo que los vecinos que se quejan no tengan razón, porque yo siempre veo el medio vaso vacío y el medio vaso lleno. Debe ser muy difícil estar ahí al lado con el ruido de las murgas. Pero creo que acá también se perjudica a los lubolos, porque son los que levantan los decibeles por un ratito; los tambores son sólo por un ratito. Los parodistas y las murgas tienen quizás un sonido más parejo, pero que dura mucho más que el de los tambores de los lubolos. Y como a mí lo que más me gusta del Carnaval es eso, yo también lo quiero defender.

            Con esto no quiero atacar, de ninguna manera, a mi compañero. Por suerte somos un partido en el que no todo el mundo opina igual, y tenemos la total libertad de opinar como queremos acá adentro. Pero sí quiero decir que me gustaría conservar a mi Albatros. Que hay una gran cantidad de vecinos desconformes es absolutamente cierto, tal como lo dijo el Edil Fitzgerald Cantero; pero que hay una cantidad de vecinos que lo vamos a defender con uñas y dientes, también es cierto. Yo no lo he hecho porque considero que en mi condición de Edila no puedo firmar una cosa a favor del Albatros. Siento que no debo; me muero de ganas, pero no debo y no lo hago. Pero un grupo de viejos vecinos ‑algunos incluso en una muy buena posición económica; lamentablemente, no es mi caso‑ estamos dispuestos a ayudar al Albatros a ponerse en las mejores condiciones posibles para tener el año que viene menos problemas.

Ahora bien: sepan, señor Presidente y señor Director, que los que viven en la manzana van a seguir escuchando la música de las murgas, de los parodistas, de los lubolos y de las revistas. Porque el que vive en la manzana del Albatros sabe que así es desde tiempo inmemorial; el Albatros es un club que tiene muchos años y mucha tradición en el barrio.

            Por último ‑porque me debe quedar muy poco tiempo‑, espero leer en “Caras y Caretas” una carta de mi querido compañero Benzano. También quiero dejar claro que lo que yo he dicho no es en referencia al Partido Nacional. Jamás esta Edila ha salido a hablar en un medio del Partido Nacional. Nunca jamás. No lo hizo como Diputada tampoco. Cuando yo salgo a hablar, lo hago porque tengo pruebas; lo hice siendo Diputada y también ahora, como Edila. Pero, reitero: lo hago cuando tengo pruebas; cuando no las tengo, no; ese es mi estilo.

            Señor Presidente: creo que el Carnaval es una fiesta popular que debemos tratar de preservar.

            Quiero felicitar al Edil Iafigliola ‑me costó, pero aprendí a decir su apellido‑  por su propuesta.

            Yo me siento satisfecha por integrar la Comisión Honoraria del Carnaval; voy a seguir trabajando en ella, poniendo lo mejor de mí, aunque a veces lo haga en la discrepancia. Ustedes saben que yo tengo algunas discrepancias y las pongo sobre la mesa. Pero, ¿saben qué? Me gusta ver el medio vaso lleno. Porque el Carnaval es una fiesta popular, como la playa, ¿vieron? Si el montevideano tiene dinero para pagarse el boleto de ómnibus, puede ir a la playa. En Carnaval hay dificultades con los escenarios populares; todos los que estuvimos en Descentralización sabemos que es así. Pero también sabemos que es una forma de acercar el Carnaval a la gente que no tiene dinero para el boleto. Porque es mentira que todo el mundo está bien económicamente ‑y conste que esto no es una digresión ni pretendo generar una discusión política‑; hay gente que no está bien. Entonces, con eso otro ‑quizá me van a dar medios palos por lo que voy a decir‑, con el “Ronda Momo” en el  que puso CUTCSA ‑y por alguna razón debió estar “Paco” Casal sentado ahí; yo no sé por qué era; yo no voté a “Paco” Casal para que estuviera ahí y no sé si tiene hijos, lo quiero aclarar de antemano por las dudas‑, hemos logrado que el Carnaval vaya a los barrios.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

______Quiero decir algo más y ya termino, señor Presidente.

            Yo pedí a la persona encargada de ese Carnaval que cambiara de lugar, porque no llegaba bien a Villa Española, en donde está el asentamiento 25 de Agosto, y no tuvo ningún problema en llevarlo dos veces allí. Por lo tanto, esa gente del 25 de Agosto, que no tiene para el ómnibus ‑allí viven unas cuantas familias‑, pudo disfrutar del Carnaval. También debo decir que yo he acordado hacer cosas allí con el Director Pereyra, de Limpieza, porque acá las cosas de a uno no se hacen.

Yo lo he logrado, así que con esto me considero satisfecha.

            Agradezco mucho la paciencia que han tenido los señores Ediles.

            Muchas gracias, señor Presidente; muchas gracias, señor Director.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Pido la palabra para una cuestión de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para una cuestión de orden, tiene la palabra el señor Edil Pedro Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Voy a solicitar un cuarto intermedio de cinco minutos.

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- A consideración.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 26 en 27.

 

(Dialogados)

 

______Se va a votar nuevamente, porque me dicen que en realidad se habían solicitado diez minutos de cuarto intermedio.

            A consideración.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 25 en 26.

            Se pasa a cuarto intermedio.

 

(Es la hora 17:56)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Gabriel Weiss).- Habiendo número en Sala, vamos a reanudar la sesión luego de este cuarto intermedio.

 

(Es la hora 18.09)

 

______Me ha pedido la palabra el señor Director Polakof.

 

SEÑOR POLAKOF.- Buenas tardes.

            Les pido disculpas por haber estado un poco ausente en parte de la reunión, en la medida en que, deseo informarles ‑ahora estoy yendo a una reunión al respecto‑, por primera vez Montevideo va a participar en el Salón Inmobiliario de Madrid junto a las empresas de la Asociación de Promotores de la Construcción del Uruguay.

Simplemente estoy yendo a una reunión para ir ultimando detalles con referencia a este asunto, así que les pido disculpas. Quedamos a las órdenes, y estamos seguros de que vamos a llegar a un acuerdo que contemple las aspiraciones de todos.

Solicito autorización para retirarme.

 

SEÑOR OSTA.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Gustavo Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Gracias, señor Presidente.

            Ya hace varias horas que el Plenario de la Junta Departamental de Montevideo está tratando un tema de interés para todos los partidos políticos aquí representados.

            La sesión comenzó tarde en función o como consecuencia de que el señor Director Polakof envió una carta diciendo que no podía asistir y que se hacía representar por el señor Director de la División Turismo, señor Fernando González.

            Ese, señor Presidente, fue un primer gran error que demuestra un desconocimiento de la normativa que rige el funcionamiento institucional de la Junta Departamental y del Ejecutivo Departamental. Habiéndose dado cuenta de tal gravísimo error es que el señor Director de Departamento comparece en Sala a los efectos de cumplir con la obligación que exige el cargo que ocupa.

Entonces, señor Presidente, a mí me parece, a nosotros nos parece, al Partido Colorado le parece que cuando se ocupa una posición de tanta importancia desde el punto de vista político en el gabinete del señor Intendente Municipal de Montevideo, primero se debe tener conocimiento de la normativa que rige la actividad. En este caso, al principio, no se tenía conocimiento, pero luego sí. Entonces, en el momento en que se tiene conocimiento, señor Presidente ‑y este es un segundo aspecto‑ no se puede desatender esto por cuestiones de agenda menores, porque acá lo que se está haciendo es responder ante una instancia política que para el Partido Colorado es importante, y por eso contó con los votos de toda nuestra bancada.

            Yo entiendo que puede haber otros aspectos de la gestión, como la participación en una feria ‑calculo que será mañana o pasado, para tener que salir tan apurado a tratar de intervenir‑, pero lo más importante desde el punto de vista político es la comparecencia en Sala cuando así se requiere por las mayorías que la Constitución prevé, y permanecer durante toda la sesión.

            Señor Presidente: además le quiero indicar que no me causa ninguna gracia el tema. Quizás al señor Director le causa algún tipo de gracia, porque se está riendo desde hace rato…

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Le pido al señor Edil que por favor se dirija al Presidente.

 

SEÑOR OSTA.- Yo le pido al Director que se maneje con el respeto que este Edil y esta Sala requieren.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Señor Edil: usted debe dirigirse al señor Presidente. Le pido que mantengamos los términos que corresponden al desarrollo de la sesión. Usted debe referirse, le reitero, al señor Presidente.

 

SEÑOR OSTA.- Entonces, señor Presidente, le pido a usted ‑porque desde allí arriba no puede ver la situación‑ que le solicite al señor Director de Departamento que cuando un integrante de este Cuerpo esté haciendo uso de la palabra mantenga la compostura que corresponde a la instancia en la que estamos participando.

            Volviendo al tema, señor Presidente, no nos parece apropiado que en la mitad de la sesión se retire, cuando todavía quedan muchos Ediles por hacer uso de la palabra, por intervenir y por hacer preguntas, no solamente al señor Fernando González ‑quien respetuosamente se ha manejado como corresponde durante toda la sesión, y eso también lo queremos destacar‑, sino también al señor Director de Departamento. Entonces, no nos parece apropiado que se esté proponiendo este tipo de situación, en el sentido de que se va a abandonar la Sala; como si los temas fueron dignos de contar con la presencia del señor Director hasta este momento, y de aquí en adelante aquellos aspectos que cualesquiera de los Ediles aquí presentes tuviera interés en plantear no necesitaran contar con la presencia del señor Director de Departamento.

            Por lo expuesto, señor Presidente, nosotros solicitamos que el señor Director del Departamento permanezca en Sala escuchando las preguntas ‑por ejemplo, las que le va a realizar el señor Edil Baltasar Brum‑, a los efectos de que nos permita, a través de su profundo conocimiento de la situación que estamos tratando, dilucidar todas las dudas que tenemos los integrantes de esta bancada o, mejor dicho, los integrantes de todo el Cuerpo.

            Era eso, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Presidente: minutos antes de comenzar con esta sesión tuvimos una conversación con el señor Luis Polakof y los señores Ediles de la oposición en la cual acordamos claramente que, luego de escuchar las intervenciones iniciales, el señor Luis Polakof se podía retirar.

Visto lo avanzado de la sesión, las horas que llevamos sesionando, las preguntas realizadas y las respuestas dadas, me parece que, moralmente, no podemos dejar de cumplir con la palabra empeñada.

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Pongo a consideración del Cuerpo la realización de un cuarto intermedio de cinco minutos.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 26 votos.

            Pasamos a cuarto intermedio por cinco minutos.

 

(Es la hora 18:17)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Habiendo número en Sala, vamos a reanudar esta sesión en régimen de Comisión General.

 

(Es la hora 18:30)

 

______Aclaremos: esto es una sesión en Comisión General, y reglamentariamente eso la hace diferente a cualquier otra sesión que tenga el Cuerpo.

 

SEÑOR OSTA.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Presidente: vamos a subrayar dos aspectos.

            El primero es que, desde luego, como ha sido tradicional en toda mi vida política, cuando asumo compromisos los cumplo. Cuando yo empeño mi palabra ‑como generalmente se dice‑ luego respondo por esa posición. En este caso, señor Presidente, luego de haber conversado en corrillo con el señor coordinador de la bancada del Frente Amplio, lo que ha habido, aparentemente, es un malentendido. El señor Edil Rissotto sostiene que él entendió que todos estábamos de acuerdo en cuanto a que el señor Director de Departamento no estuviera presente, lo cual no es así. No es así porque el coordinador del Partido Colorado soy yo, el Edil Gustavo Osta, hasta este momento, y yo no sugerí ningún acuerdo en ese sentido. Quizás el diálogo con algún otro Edil haya inducido a error al señor Edil Rissotto. Digo esto para aclarar el primer aspecto.

            El segundo aspecto es que, según me dice el Director del Departamento, señor Polakof, él no se estaba riendo de mí. Yo le agradezco la aclaración, pero también me parece que no es la mejor de las posturas para una sesión en Comisión General, porque no vincula a un Edil sino a todos. Pero todos somos humanos y todos tenemos errores.

            Por lo tanto nosotros, señor Presidente, reafirmamos nuestra posición de que entendemos que es importante que el señor Director de Departamento continúe en la sesión en régimen de Comisión General por la importancia de la temática que estamos tratando. En ese sentido, celebramos que el señor Director de Departamento permanezca, tal como lo está haciendo.

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted.

 

SEÑOR RIPOLL.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Gracias, señor Presidente.

            Como coordinador del Partido Nacional quiero decir que cuando el señor coordinador del Frente Amplio nos hizo esa consulta diez minutos antes de la sesión, yo le dije que iba a consultarlo en bancada con los compañeros que están trabajando en el tema. Nos reunimos, y nos pareció que los argumentos esgrimidos por el señor coordinador de bancada del Frente Amplio estaban bien en cuanto a que el señor Director se pudiera retirar por los compromisos que tenía. Nosotros hicimos acuerdo, pura y exclusivamente por el Partido Nacional, en que se podía retirar después de escuchar las exposiciones iniciales.

            Era cuanto tenía que decir sobre este episodio.

            Gracias.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Rissotto.

 

SEÑOR RISSOTTO.- Presidente: a lo mejor uno carece de experiencia en estas lides porque hace poco que está en esto.

            Soy plenamente consciente de que en el momento en que yo hablé con el señor Edil Osta estaba a mi lado el señor Director, y me quedé con la impresión de que teníamos un acuerdo. También estoy seguro de que esa es la impresión que se llevó el señor Director. Si me quedé con esa impresión y es mi error, lo asumo, y si no ha sido un error en algún momento volveremos a discutir sobre el tema porque, realmente, a las palabras se las lleva el viento. En el futuro, cuando hable de acuerdos, trataré de poner más atención.

            Le pido disculpas al Cuerpo por el mal momento que le hice pasar.

            Para ser leal, si estoy dudando de la palabra de un señor Edil infundadamente, le pido disculpas, pero realmente me quedé con la impresión de que teníamos un acuerdo, y no fui el único.

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- La última aclaración de la Mesa ‑porque creo que corresponde‑ es que al señor Director se le comunicó, naturalmente, que había un acuerdo. Entonces, no es que el señor Director resolvió alegremente retirarse, sino que si se le explica que los tres partidos con representación en esta sesión, los tres que estamos en la Junta, le damos autorización para que se pueda retirar, por una cuestión de cortesía el Director le dice al Cuerpo que va a hacerlo, pero no motu proprio, sino porque se le dijo que había un acuerdo de los tres partidos.

Ya no voy a seguir abundando en el tema, pero me parecía importante hacer la aclaración. Porque si en otra oportunidad el Cuerpo entiende que un Director se equivoca o comete un error y se lo señala ‑y está dentro de las reglas de juego‑, también me parece importante señalar que en este caso se indujo al señor Director a hacer un planteo como el que hizo, convencido de que había una realidad que después no era tal, de acuerdo con lo que aquí hemos escuchado.

            Ahora tiene el uso de la palabra el señor Edil Baltasar Brum.

 

SEÑOR BRUM.- Señor Presidente: voy a perder medio segundo en esto.

            Yo quiero saber con qué lealtad republicana, si el Director no está presente, nosotros podemos seguir cuestionando y ahondando en esta sesión en Comisión General. Es por eso que la mayoría de mis compañeros del Partido Colorado tenemos la posición de que el Director se mantenga en Sala, lo cual no significa que si el Director se tiene que ir, nosotros, por ejemplo, no podamos hacer un cuarto intermedio hasta las 8 de la noche y seguir después de esa hora. No hay en esto una intencionalidad de retener al Director, pero la lealtad republicana también implica que sepa estrictamente qué es lo que le preguntamos y qué es lo que se contesta para que después quede todo claro.

            Con respecto a estas intermitentes apariciones y a lo que se ha desarrollado sobre este tema, yo querría decir que a mí, puntualmente, me preocupan dos o tres temas. El tema más importante es si usted, señor Director ‑porque es una pregunta al Director y me tengo que dirigir a él; discúlpeme, señor Presidente‑, está de acuerdo con la aprobación. Se dijo aquí que en toda la organización no comercial no se habían hecho llegar los balances, y queremos saber si el Director está de acuerdo con que se aprueben y auspicien carnavales si no se conoce el balance anterior. Para nosotros es un problema importante, porque nos da la impresión de que es un elemento de presión fuerte para que las cosas se hagan bien.

Yo creo que en el Uruguay, y sobre todo en la Intendencia de Montevideo, hay que empezar a tener mucho cuidado con estos temas. Son temas urticantes, y cuando se habla de dineros públicos, sobre todo, hay que tener una constancia directa de los balances anteriores. Si nos preguntan cuál es la opinión de estos Ediles, o por lo menos ‑humildemente‑ cuál es mi opinión, yo no lo hubiera hecho; yo, sin el balance anterior, no apruebo ninguna otra gestión a futuro. ¿Por qué? Porque tengo derecho, y los montevideanos tenemos derecho, a saber estrictamente en qué se gastan los dineros públicos, cómo se gastan, y para eso están los balances y los presupuestos. Yo, personalmente, no lo hubiera hecho.

            Con respecto a ese manejo que se hace por parte del Director en cuanto al ingreso o no a los ómnibus, realmente me parece que son temas en los que la Dirección no debería estar. La Dirección debería buscar alguna forma de lograr que estas cosas no tengan que digitarse desde allí; por qué fulana de tal, que dijo una cosa, tiene que ir a otro ómnibus o no se le da el premio. No me parece que sea un elemento relevante para la Dirección. A mí me da la impresión de que la Dirección tiene que dar eso, grandes direcciones para que las cosas se desarrollen, y no estar en la menudencia de los temas, si fulana o mengana habló o no y si hay que sacarla. Por lo tanto, para mí ese es un tema menor.

            Concuerdo en que la Dirección de Turismo ‑que ha venido aquí varias veces, señor Director, pero es la primera oportunidad que tengo de planteárselo directamente a usted‑ no es el ámbito idóneo para la organización del Carnaval. Creemos que su Dirección es muy importante desde el punto de vista económico y del desarrollo de Montevideo, y que debería estar full time, todo el tiempo, dedicado a eso. A nuestro entender, el desarrollo del Carnaval debería hacerse a través de otras instancias, con mejor organización. Es muy difícil desde una dirección pública hacer una organización de carácter privado y público. Es muy complejo, porque se trata de algo casi ‑creo que el Director entiende de estas cosas‑ de carácter privado. El Estado, por supuesto, no tiene por qué dejar de plantearse líneas generales para que las cosas funcionen, pero no debe estar en las menudencias. Y por supuesto que va a haber discrepancias en las menudencias, pero creo que la Dirección debería estar en las grandes cosas y que el Director de Turismo debería estar abocado cien por ciento al tema turismo, sobre todo por tratarse de un año en el que las cosas no marcharon tan bien como esperábamos. Estuvo el tema del dólar y demás... Realmente, esperábamos algo mejor.

Con respecto a los ruidos...

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles!

 

SEÑOR BRUM.- Con respecto a los ruidos, creo que a nivel de la Intendencia hay elementos suficientes como para que se cumpla la normativa vigente, y punto. Pero como la Intendencia está en todas las menudencias, está también en el puntito final, en si efectivamente se cumple o no, y entonces por una parte coorganiza, por otra parte fiscaliza, y ahí se forma un gran berrodo... Yo buscaría otro mecanismo.

Se habló también de lo que los Ediles tenemos que hacer o no ‑esto va dirigido directamente al Director de Turismo‑, de la participación o no en las Comisiones, participación que él sugiere. Yo he leído la Constitución de arriba abajo, y si bien no me siento para nada un erudito puedo afirmar que en ningún momento dice que los Ediles tengamos que participar en la Comisión. Lo que sí tenemos que hacer es fiscalizar, llamar a los Directores y controlar la función de la Intendencia. Ese es el papel que estamos reivindicando ahora, eso es lo que nosotros queremos: saber estrictamente qué cosas hace la Intendencia. Esa es nuestra función.

Con respecto a lo que ha sido en general la gestión del Carnaval, yo creo que tiene luces y sombras...

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Un segundo, señor Edil.

            Voy a pedir a los Ediles que hagan silencio y que escuchemos al Edil Brum.

            Puede continuar en el uso de la palabra.

 

SEÑOR BRUM.- Con respecto a cómo ha sido la gestión en general, yo siento que ha tenido luces y sombras. Y creo que no pasa sólo por la responsabilidad que pueda tener la Dirección ‑que la tiene‑ sino, fundamentalmente, por cómo está estructurada la situación. No es la única Dirección que tiene problemas, pero esta va a seguir teniéndolos, porque son tantos los elementos que hay que consultar que se le dificulta la tarea. Si bien la Intendencia tiene que fijar metas y objetivos, no puede autoexcluirse y autotrabarse con todo un aparato infernal que es muy difícil de llevar adelante.

Recién ahora me desayuno de que el Defensor del Vecino tiene una especie de sondeo de opinión que determina si las cosas vienen bien o mal. Creo que ni siquiera es su función. En todo caso está cumpliendo mal su función, y lo traeremos para preguntarle al respecto. Lo que tiene que hacer si hay una queja es procesarla en las Direcciones correspondientes ‑que sí tienen cuerpos inspectivos‑ para que resuelvan el tema. Pero no hacer un sondeo de opinión para ver qué está pasando, salvo que le quiera hacer competencia a González; pero eso ya es problema de él.

            Creo que de alguna manera aquí se está dificultando mucho el proceso de generar el propio Carnaval, porque es un evento muy complejo y no existen mecanismos suficientes y necesarios dentro de la Administración Pública para lidiar con esta gran estructura que es el Carnaval. Me gustaría mucho más que esto fuera a través de iniciativas privadas, que son de más fácil contralor. Imagínese lo que le pasó con las tan mentadas Reinas. Usted vino e informó: “Nosotros aquí hicimos una tercerización del evento y nosotros vamos a controlar; tomamos expediente de lo que controlamos”. Y ese es un elemento que está controlando; se hará bien, se hará mal... Si se hace mal se cambia, pero no hay como una espada de Damocles que le pese a la Administración, que le dificulta fundamentalmente la propia gestión política.

            Nada más, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Ángel Fachinetti.

 

SEÑOR FACHINETTI.- Gracias, señor Presidente.

            Hoy concurrimos a Sala y notamos que otra vez el Edil Fitzgerald Cantero trae un tema al Cuerpo ‑esta vez en Comisión General‑ estudiado y trabajado, como nos tiene acostumbrados.

            Como le había dicho anteriormente la Edila Glenda Rondán ‑al Edil Cantero ya se lo habíamos comunicado‑, nosotros con respecto al tema Albatros tenemos nuestra puntualización: tenemos una visión que no es la que tiene el Edil Fitzgerald Cantero. En este caso es la Lista 15 la que no la tiene.

            Nosotros conocemos el Albatros y sabemos que no es un escenario comercial común. No es el escenario comercial ‑sin herir a nadie‑ de Tres Cruces, que se monta para estos dos meses de Carnaval y que le genera al empresario cierto beneficio. Estamos hablando de un club, como bien decía la Edila Glenda Rondán, en el que hay más de 200 niños, en el que hay una obra social. Y nosotros por esa obra social no pedimos que se infrinjan los reglamentos o los decretos que haya; pedimos que se busquen las soluciones y que a través de los medios técnicos se logre estar dentro de los decibeles. No queremos que se deje afuera al Club Albatros, que es el club decano en los tablados de Carnaval; en febrero cumplió 50 años. Por lo tanto, vamos a defender eso.

            Respetamos a los vecinos que no están de acuerdo. Nosotros estamos en la posición que llevó a que más de 1.100 vecinos de la zona dieran su firma para defender al Albatros. En esa posición es en la que estamos. También queríamos leer algo que salió en “La República”. El Presidente del Club Albatros decía: “‘Lo curioso es que en esa misma casa vivió una familia por más de 60 años, y nunca se quejaron’ (...) Luego de notificados sobre las denuncias, la directiva consiguió reunir 1.100 adhesiones entre los vecinos del barrio”.           

            Lo decía la Edila Glenda Rondán: cuando uno compra o alquila lo hace en base a las circunstancias que lo rodean. Si yo compro en 18 de Julio sé que en caso de que haya un acontecimiento va a haber caravanas, ruidos y, lógicamente, yo lo voy a tener que sufrir.

Nosotros queremos, a través de los medios técnicos, darles las soluciones a esos vecinos que hoy están distantes y enfrentados al Albatros y no pasarnos de los decibeles. Pero bien lo decía el Presidente del Albatros: generalmente, se pasan los decibeles cuando se trata de revistas o de lubolos. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Discriminamos? ¿El Club Albatros no contrata ni revistas ni lubolos para no pasarse de decibeles? No, creo que hay que buscar soluciones por otro lado; en eso tenemos que estar todos: buscando soluciones al tema.

            Lo mío era muy breve y justamente se refería al tema del Albatros, que no es sólo un escenario comercial, sino que en él hay 200 niños que hacen deporte, cosa que es muy importante. Vemos que cada vez más la gente tiende a que los niños se vinculen con el deporte, porque cuando están en el deporte no están en otras cosas.

Como bien se hizo, el Carnaval se declaró de interés nacional como la fiesta popular que es, la que acompañamos y apoyamos. En ese sentido, le pedimos al señor Director que se aúnen esfuerzos para lograr que esos vecinos no sean castigados con ruidos molestos, pero no olvidemos que el Club Albatros no sólo representa un escenario comercial.

            Muchas gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Raúl González.

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Raúl).- Muchas gracias, señor Presidente.

            Antes que nada queremos saludar la propuesta que hace el Edil Iafigliola; la vemos con muy buenos ojos. Bienvenida porque, en realidad, desde que comenzaron inconvenientes de algún tipo con este tema nos hemos abocado a buscar una salida con los actores implicados, la cual más o menos podía venir por ese lado. Reitero que la vemos con muy buenos ojos; comprometemos nuestro esfuerzo y la pasión que siempre les hemos puesto a estos temas para trabajar juntos.

            Ahora, debemos tener algo claro: la pasión no puede estar por encima de los reglamentos. Yo ahí no estoy de acuerdo, señor Presidente, con lo que planteaba en su intervención el Edil convocante. El Reglamento es claro y específico desde su artículo 16 al 18, y los reglamentos se hacen para ser cumplidos. El Reglamento ampara la decisión que se tomó. En lo personal respaldamos la decisión tomada por el señor Director de Turismo; la hemos defendido públicamente y vamos a seguir defendiéndola en las instancias y en los lugares en que sea necesario. Por supuesto que lo que nos lleva a buscar salidas es justamente el tema de la pasión. Ahí nos vamos a encontrar y ahí vamos a trabajar juntos, sin duda, como lo hemos venido haciendo desde hace tres años. Este trabajo para el desfile de Llamadas viene desde abril del 2006. Hemos trabajado con todos los actores involucrados: con el público en general, con el público que asiste a las Llamadas; con la prensa especializada en Carnaval; con los Ediles de esta Junta Departamental; con Ediles Locales de los barrios Sur y Palermo; con todas las comparsas y con todos los directores de comparsa. Hemos estrechado vínculos fuertes y fraternos por el bien del candombe y del desfile de Llamadas con AUDECA y con DAECPU.

Realmente queda demostrado una vez más que el tema de la cultura sobrepasa todos los intereses políticos y partidarios que cada uno de nosotros puede llegar a tener en esto. Prueba de eso es la bienvenida a la propuesta y el compromiso de trabajar juntos el tema, desde la Comisión Honoraria de Carnaval o desde donde sea.

Queremos reiterar una vez más el total apoyo a la decisión tomada el día viernes 8 en el desfile de Llamadas. Fue una decisión responsable haber cortado ese desfile por más que el público dijera que quería más, que quería más fiesta. Quienes de alguna manera tienen responsabilidades de gobierno, con los pies en la tierra decidieron que no podían seguir adelante con un espectáculo que no iba a brindar ni las seguridades ni las garantías necesarias para el público y los actores en general. Acá no hubo ningún tipo de censura, ni ningún arrebato de pasión ‑para seguir con el mismo término‑, no se intentó cortarle a nadie la posibilidad de concursar.

            Queríamos hacer esta intervención para dejar en claro esta situación y para reiterar que desde hace un tiempo venimos trabajando esta propuesta con algunos compañeros.

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Jorge Morandeira.

 

SEÑOR MORANDEIRA.- Al Carnaval lo que es del Carnaval, repetimos hace muchos años. Por eso hemos aplaudido los aires de juventud y de frescura que han llegado a todas las categorías, y justo es reconocer que ello es fruto del esfuerzo de largos años y del apoyo a talleres a lo largo y ancho de la ciudad de parte del Gobierno Municipal y de organizaciones sociales, de organizaciones no gubernamentales y de otras de carácter privado.

Hemos apoyado a los pioneros, a los medios de prensa radiales, y a la creciente cobertura de los medios escritos, a los cuales se sumó la televisión y a los que actualmente se agregan ‑como se ha dicho en Sala‑ los foros y los debates por Internet o a través de los SMS, lo que habla del crecimiento que ha tenido esta expresión cultural. En ese sentido, agradezco que el señor Director los haya mencionado como componentes.

            Creemos que esta preocupación ha estado siempre en los Ediles del Frente Amplio, en los Ediles del Partido Nacional y en los Ediles del Partido Colorado, y suponemos que estaría en los Ediles de otros partidos si tuvieran representación en esta Junta, porque creemos justamente que el Carnaval es patrimonio cultural de las uruguayas, de los uruguayos, de las montevideanas, de los montevideanos y no de nuestros partidos ni de nuestros sectores.

Por lo tanto, ya que algunos lo reclamaban y este es un ámbito legislativo, trabajemos este tema ‑aunque no hoy, por lo extenso de la sesión‑, porque muchas veces la realidad supera la teoría. Por ejemplo, esos 56 decibeles que se miden en la casa del denunciante en cada uno de los espectáculos, ¿con qué criterio fueron establecidos? Vayamos al decreto. ¿Se llevó allí una cuerda de tambores para medir a cuánto se llegaba? Estamos para defender ‑como bien dice el Defensor del Vecino‑ y defendemos el sano descanso de todas las montevideanas y montevideanos, pero así como se hablaba de cambiar reglamentos, quizá también se pueda cambiar ese decreto ‑aquí estoy introduciendo una propuesta‑ para que hasta determinada hora los decibeles puedan ser algunos más. Así estaríamos acotando el problema que tenemos con las multas, que se vuelve un problema de censura frente a algunas categorías que no pueden expresarse de la forma en que tendrían que hacerlo.

            Esto en cuanto a los escenarios de tipo comercial, que como es obvio son los que lamentablemente no contratan a esta categoría. También es justo decir en este Pleno que los equipos y las potencias que tienen los escenarios populares no llegan a esos niveles y que, por lo tanto, no existen las sanciones que se reclaman.

            Creo que todos hemos recorrido los escenarios. Muchas veces se habla de lo que se recauda o cómo se recauda en los escenarios, y si son populares o no. Fíjense que el otro día nos decían en varios de los escenarios que con $ 30 que se cobran ‑¡vaya si serán populares!‑, entra un mayor a veces hasta con ocho menores. Esto nos lo decían tanto en Punta de Rieles, como Manga y Monte de la Francesa en Villa Colón, es decir que no era patrimonio de una sola zona.

            Quería señalar esto en el Pleno ‑y que quedara constancia de ello en las actas‑, porque además sé que son temas sentidos tanto para el Director del Departamento como para el Director de la División Turismo, que se los van a llevar para analizarlos y para trabajar en ellos.

            En cuanto a los otros temas, los demás Ediles ya han abundado. No quiero hablar del Club Albatros; ya que se habló de vecinos, quiero decir que a mí también me llegaron muchos papeles. No quiero hablar del desfile inaugural, porque es  según desde donde uno lo mire. Acá tengo “El Observador” que dice: “Un desfile inaugural con la fuerza de antaño”. No importa si yo lo vi desde el palco o si lo vi en 18 de Julio y Andes, desde donde es otro desfile...

            Creo que el viejo cacique Juan Ángel Silva ni siquiera hubiera soñado con ver a su hijo plasmado en lo que ya es la historia de su comparsa, en esa película. En eso tenemos mucho que ver todos los que hemos puesto lo mejor; y en este caso rubrico lo que decía el Edil preopinante en cuanto al trabajo del señor Director, de toda su Secretaría, y de toda la Unidad de Festejos.

            Además, quebraría una lanza por la gente de Inspección General, por la de Tránsito, por la de Limpieza y también por la del Ministerio del Interior, porque para todo el transcurso del Carnaval la premisa fue tener el mejor relacionamiento y no reprimir; tal vez por eso se dieron los problemas que algún señor Edil o señora Edila comentaron.

            Creo que esta ha sido una buena sesión, en la que se han aportado datos y se han hecho propuestas muy interesantes, por lo que también era de orden decirlo.

            Muchas gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Álvaro Viviano.

 

SEÑOR VIVIANO.- Gracias, Presidente.

            En primer lugar, quiero resaltar las sanas preocupaciones que tienen los Ediles convocantes, tanto el Edil Fitzgerald Cantero como nuestro compañero Carlos Iafigliola, que no sólo son parte del trabajo que la Junta hace durante todo el año, sino reflejo de las situaciones que, como parte de la sociedad, vivenciamos. También destaco en este ámbito que se pueda generar una discusión del valor de la que hoy se está generando acá. Más allá de que estemos o no de acuerdo con lo que la Administración vuelca, lo que se debe resaltar es que se ha jerarquizado un ámbito de debate muy elevado, que ha permito a unos y a otros poner encima de la mesa puntos de vista, muchos de ellos para seguir trabajando, lo cual me parece lo más productivo de esta sesión.

A ello se agrega lo que para nosotros es muy relevante, me refiero a esa suerte de salida, a esa suerte de solución, que está en ciernes, que está para trabajar, pero sobre cuya concreción ha habido un compromiso importante de la Administración, para poder dar de alguna manera una respuesta a toda esta gente que es parte de una gran expresión cultural de nuestro Montevideo querido y que vio truncadas sus sanas aspiraciones de mostrar lo que hace, como bien señaló el Director al inicio de su exposición. Acá hay un sano interés de quien hace algo ‑y él lo decía con relación al desfile de las escolas de  samba, pero se aplica también a este caso‑ de mostrar lo que hace, que lleva un proceso de trabajo, de socialización en el barrio, una inversión y un esfuerzo. Lo que acá está puesto arriba de la mesa habla de una sensibilidad de la Administración, pero también habla de la madurez del sistema político que, más allá de las decisiones tomadas en su momento, puede llegar a tomar otro rumbo para responder a esa demanda social. Entonces, vaya un reconocimiento para el compañero Carlos Iafigliola, para la Administración, y también ‑como muy bien dijo el Edil González‑ para otros muchos actores que pensaron en este tipo de cosas. Aquí no importa que levanten la bandera del mérito unos u otros; lo que importa es que está encaminada una solución de esta naturaleza. Creo que también es muy relevante algo en lo que ha insistido nuestro compañero Iafigliola en forma reiterada: que ese ámbito institucional que fuera instaurado para analizar este tema funcione como tiene que funcionar. Y hay también una señal en ese sentido. La Comisión de Eventos y la Comisión de Carnaval se han puesto a trabajar para generar este tipo de debates, para intercambiar opiniones y para resolver. Quizá nos falte dar algún pasito más, y en la medida en que podamos procesar esta iniciativa, creo que eso se tiene que dar; es decir, que realmente estén convocados todos los actores que tienen que ver con esto, que no haya exclusiones, que no se sientan desplazados y que se dé el lugar. Que las decisiones se tomen como se tienen que tomar. Habrá algunos a favor y otros en contra, habrá algunos que pensaron en determinada dirección en su momento y hoy piensan en otra; pero lo sano es que podamos cernir en el tamiz más grande posible todas las ideas y todas las iniciativas.

Creo yo que, conjuntamente con el debate que se ha generado, lo que hoy nos podemos llevar como insumo de trabajo es este gesto que aquí se ha generado para tratar de solucionar un problema que, vuelvo a repetir, causaba cierto malestar a mucha gente.

            El compañero Iafigliola hizo mucho hincapié no en la suspensión por lluvia ese día, sino en el cierre definitivo del desfile de Llamadas, y hablaba del Reglamento. No le cabe duda a nadie de que la Administración aplicó el Reglamento ‑creo que concretamente los artículos N° 16 y N° 17‑ que la facultaba a tomar la determinación que tomó. Pero, por lo que acabamos de escuchar, creo que no fue entendido adecuadamente. El compañero Iafigliola pedía, de alguna manera, un gesto de sensibilidad, de aplomo y de mayor cuidado para que, a pesar de lo reglamentario, se tratara de compensar esta realidad. Es lo que se hace con los escenarios populares, tal como acaba de decir el Director. Más allá de que el Reglamento exige que los balances estén acá en este Pleno o en la Comisión respectiva, para no afectar al Carnaval descentralizado y sensibles ante la situación, se tomó la determinación de avanzar en una decisión institucional. Los reglamentos no son para mirarlos de un lado un día y de otro lado otro día; los reglamentos son para aplicarlos, y eso es lo que le reclamamos al oficialismo.

            Para cerrar ‑porque como dije, quiero ser muy pero muy breve‑: yo le tengo muchísimo respeto y cariño a la Edila Rondán, pero creo, con sinceridad, que no entendió lo que quiso decir el compañero Benzano. Yo creo que el compañero Benzano tuvo acá un gesto de grandeza ‑más allá de su físico‑ al reconocer que quizá se cometió un error. Yo no voy a entrar a discutir lo que dice o no dice la prensa, ni a cobrar al grito ‑tal como he escuchado estos días de boca de algún Ministro‑, porque también a veces la prensa dice lo que quiere decir; más si se trata de un órgano al cual yo no le tengo mucha confianza, y eso va por mi cuenta. Lo que existió en este ámbito fue no sólo un pedido de disculpa, sino una propuesta pública de disculpa por parte de un Edil ante los que se sintieran afectados, y hasta un reconocimiento de que pudo cometer ese error. Creo que eso es lo más valioso de esta discusión del día de hoy. Creo que eso le hace muy bien y habla muy bien del Edil que lo hizo, más allá de lo que haya pasado.

            Lo que no creo es que sea conveniente seguir avanzando en el tema; lo que no creo es que sea conveniente que se insista en este Cuerpo con ventilar criterios de un jurado, porque eso a nosotros no nos corresponde. No creo que sea conveniente volver a meterle la daga a una familia ‑que estará mirando el informe a través de la cámara que estaba ahí arriba‑, que obviamente se ha sentido molesta por todo lo que ha pasado, y es injusto. Y me imagino que hasta fue injusto el proceso previo que tuvo que vivir desde la nominación hasta el final. Pero esto le pasaría a una familia que tuviera una relación con Tenfield, con Multimedio Plural o con “El País”.

Creo que lo rescatable es que acá, con mucha altura, con mucho esfuerzo, todos hemos depuesto posiciones un tanto radicales que en algún momento tuvimos a todo nivel. A mi juicio, ese es el verdadero valor que ha tenido la discusión en el día de hoy en esta Junta Departamental.

            Muchas gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Eduardo González.

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Eduardo).- Gracias, señor Presidente.

            Voy a ser muy breve. No quiero ser redundante porque creo que el señor Director ha sido muy explícito y contundente al aclarar las dudas y cuestionamientos que se presentaron. Además, pienso que en el cierre él va a terminar de aclarar todos los puntos que puedan haber quedado por el camino.

            Quiero referirme sí al concurso de Reina del Carnaval para tratar de aclarar algún concepto, e incluyo la nota escrita en “Caras y Caretas”.

            Creo que se debe padecer de algún oscurantismo mental para proscribir jóvenes por el apellido o parentesco. Voy a abrir aquí un paréntesis para aclarar que Tenfield, la empresa que compró los derechos de transmisión, no auspicia, ni patrocina el concurso. Prosiguiendo con esta línea de razonamiento, creo que tendríamos que pedir el árbol genealógico de todas las chicas y prohibir, por ejemplo, la participación de todas las hijas de los conductores, guardas y limpiadores de Cutcsa, de los enfermeros y doctores de la 1727 y de Casa de Galicia, porque ellos sí patrocinan el evento. Tampoco podrían participar las hijas de ningún empleado municipal.

            Adhiero a lo que decía la Edila Glenda Rondán en todo, la apoyo en todo su razonamiento, porque atacar a una chica que creo fue electa por todos los miembros del Jurado de Reina del Carnaval no me parece correcto.

            En principio, reconozco las disculpas presentadas por el Edil Benzano personalmente y también en esta Sala; pero las voy a terminar de aceptar cuando sean publicadas y presentadas en el mismo medio que generó la ofensa. Porque la noticia sale en la tapa de la revista y el desmentido en un lugar oscuro, en el medio...

 

(Interrupción del señor Edil Viviano ‑ Respuesta del orador)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- No dialoguen, por favor.

            Está en uso de la palabra el señor Edil Eduardo González. Esta ha sido una larga sesión; vamos a escucharlo para que pueda finalizar su intervención.

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Eduardo).- Es cuanto quería decir al respecto, señor Presidente.

            Tendría mucho para decir pero se estiraría mucho la sesión y pienso que el señor Director va a poder explicar y ampliar con mayores fundamentos lo que yo podría señalar en  esta Sala.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- No habiendo más Ediles anotados...

 

SEÑOR CANTERO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Fitzgerald Cantero.

 

SEÑOR CANTERO.- Gracias, Presidente.

            Noté que el señor Director cuando hizo su exposición estaba muy astronómico: mencionó la constelación, la galaxia y la metáfora de la estrellas. En realidad, yo esperaba que se aclararan algunas de las cosas que habíamos expuesto al inicio. No ha sido así y hemos visto ‑y lo mencionó en algún momento‑ que cayó en algunas contradicciones y en algunas superposiciones. Para seguir con la metáfora astronómica, podemos decir que su participación fue un eclipse.

El señor Director habló de algunas cosas a nivel general, a las cuales no nos vamos a referir; solamente nos vamos a circunscribir a los temas que conversamos al inicio, tanto a los expuestos por nosotros como a los que señaló el señor Edil Iafigliola.

            Ya que el señor Director dijo que hoy la Intendencia tiene que darle un vaso de leche a un niño, darle un libro y tapar los pozos, cosa que nosotros podemos llegar a compartir, también debemos decir que los pozos no los tapa, los libros no los da y podemos discutir lo del vaso de leche.

            Con respecto a la venta de entradas, señor Presidente, el señor Director dijo que eso es algo que no depende de la Intendencia, sino de DAECPU y de Abitab. El señor Director me corregirá si no fue así. También dijo que la Intendencia ponía determinadas condiciones a DAECPU para realizar la co‑organización de todo esto. Lo que sí podemos señalar es que se está omiso en cuanto a que esas condiciones no contemplan, por ejemplo, la venta anticipada con tanto tiempo, como forma de evitar que se aprovechen quienes las revenden. El señor Director también dijo que es la primera vez que se actúa contra los revendedores. Vale recordar que es la primera vez que existe un marco jurídico en el país que castiga el delito de la reventa de entradas.

            Con respecto a la referencia que hicimos nosotros del diario “El Observador”, del 14 de febrero, sobre el tema de un asiento de director, que no sabíamos lo que era y por eso preguntábamos, el señor Director dijo que pertenecían a DAECPU, que la Intendencia recibe algunos que le da DAECPU. Y dijo textualmente: “Podría haberse escapado algo de los asientos que la Intendencia tiene”. Nosotros nos preguntamos, señor Presidente, si no se investiga y si no se controla que a la Intendencia no se le escape nada de estos asientos que DAECPU le da.

            Creo que el señor Director se extralimita al decir o a instar a los Ediles a hacer o no hacer algo. Considero que los Ediles somos responsables y hacemos o no hacemos lo que queremos, y somos responsable por ello.

            En el punto de las chicas que denuncian estas cosas, también vemos una contradicción. El señor Director arranca sobre el tema diciendo que desconoce y desmiente estas afirmaciones, pero después, para sorpresa nuestra, para noticia nuestra, dice que él tomó la determinación de bajarlas de un ómnibus que iba a Colonia, que era parte del premio que se les daba. Entonces, ¿conoce, o no conoce?

            Estoy de acuerdo con el Edil preopinante. Yo estoy en contra de que se prohíban las cosas. No se puede prohibir absolutamente nada. Nosotros no ingresamos en el tema de la elección de la Reina, sino en las consecuencias por las expresiones de las chicas que se vieron afectadas y que vieron que se les sacaban los premios, lo cual fue confirmado por el señor Director en la tarde de hoy.

            También preguntamos ‑y no se dijo aquí‑ qué participación ha tenido en todo esto la productora El Abrazo. Eso es algo que el señor Director no contestó.

            También nos enteramos en la tarde de hoy de que hubo amenazas de golpes entre las chicas. Nos interesa saber qué pasó. Si la Intendencia tiene la certeza de que ocurrió algo así, me imagino que habrá investigado y determinado de alguna manera por qué se han dado estas cosas y cómo evitarlas.

            Con respecto a los escenarios populares, el Director dijo que se hace cargo de estos escenarios que han funcionado este año, a pesar de que se esté violando el Decreto Nº 31.777, que no es un reglamento: es un decreto que tiene fuerza de ley en el departamento. Queremos saber de qué manera se hace cargo y de qué forma se expresa esa responsabilidad del Director.

            Luego el Director dice que ese decreto establece que es necesario pero que no es suficiente contar con el aval de los órganos locales. Sin embargo, el artículo 1º dice: “Podrán acogerse a los beneficios que otorga la Intendencia Municipal de Montevideo los escenarios populares que realizaren espectáculos de carnaval, que además funcionen bajo la responsabilidad de organizaciones sociales, asociaciones civiles, clubes deportivos, comisiones de fomento, comisiones de escuelas o de por lo menos 5 (cinco) vecinos de la zona. En todos los casos deberán contar con el aval de la Comisión de Cultura del Concejo Vecinal, de la Junta Local y de su Secretario respectivo, de conformidad con la División Turismo y Recreación de la Intendencia Municipal de Montevideo”. O sea que es condición necesaria y suficiente. Dice: “…En todos los casos deberán contar con el aval…” de todos los organismos que acabo de mencionar.

            Otra contradicción que vemos es la siguiente. El señor Director dice que los balances no llegaron a la División Turismo, que quedaron enterrados en la Junta Local, pero contradice nuestra afirmación de que esos balances son tierra de nadie. O sea, no llegaron, pero sí tuvo conocimiento de ellos. Si tuvo conocimiento de ellos, ¿por qué no los comunicó a la Junta Departamental?

            Dice el señor Director de Turismo que no es esa Dirección la que tiene que enviarlos a la Junta, pero sin embargo el artículo 3º dice que tienen que ser entregados a la División Turismo con copia a la Junta. La Dirección Turismo debería cerciorarse de si vienen a la Junta o no ‑porque allí es donde deben ser presentados‑, y en caso de tenerlos, enviar una copia. Y nosotros decimos que esos balances son tierra de nadie porque hemos visto algunos, porque hemos visto las cosas que se suceden en ellos, algunas de las cuales han llegado hasta la Justicia. Indudablemente ‑y lo hemos conversado de manera informal con algunos Ediles de todos los partidos‑ allí hay una problemática que hay que solucionar, que se arrastra desde hace mucho tiempo. Parece que estamos todos de acuerdo con que hay que poner gente capacitada a controlar el tema de la plata, pero no sé por qué cuestión del universo no se hace y no se pone allí a un funcionario municipal, a un responsable para la administración de esos dineros, porque, señor Presidente, tanto el señor Director de la División como el señor Director del Departamento son responsables de la no aplicación de este decreto y son responsables de no verificar esos balances.

Es más: el artículo 5º de este decreto dice: “En cualquier momento la Intendencia Municipal de Montevideo por iniciativa propia, o a solicitud de la Junta Local, del Secretario o del propio Concejo Vecinal, podrá realizar una auditoría de las actuaciones financieras. Si en la misma se constataran irregularidades, se podrá suspender en forma inmediata el apoyo financiero, hasta que dichas irregularidades sean aclaradas tomándose las medidas que correspondan con los responsables”. Este mismo decreto habla de 30 y de 60 días para presentar los balances. Pasa todo un año y la División Turismo no aplica el artículo 5º, por ejemplo, para saber qué ha pasado con los balances, porque sabe que al año siguiente tiene que autorizar una nueva partida para esos escenarios populares y porque sabe que los escenarios populares tienen que existir y tiene que haber Carnaval.

            Luego nos llama la atención que el señor Director nos diga que después nos va a mandar información sobre los escenarios comerciales, cuando en realidad el señor Director sabía que íbamos a hablar de todos estos temas y él mismo envió una nota a la Junta Departamental diciendo que estaba a la orden para ser recibido. Imaginamos que venía con toda esa documentación para ser repartida aquí.

            Otra de las cosas que nos llaman la atención, no digo que sea una contradicción…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone el señor Edil Fitzgerald Cantero.

            Los Ediles y Edilas que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 23 en 24.

Puede continuar el señor Edil Fitzgerald Cantero.

 

SEÑOR CANTERO.- Gracias, Presidente; gracias, señores Ediles.

            Algo que no decimos que sea otra contradicción, pero es indudablemente un error es que el señor Director habla del tema de los informes de Bomberos y dice que ambos fueron firmados por la misma persona, lo cual no es así ‑y los tengo aquí a disposición de todo el Pleno si la Mesa entiende que hay que repartirlos‑, puesto que el informe del 1º de febrero, el que decía que no había problemas en el escenario, fue firmado por: Enrique Bonilla, Carlos Nicola e Ismael Leao. Y el del 6 de febrero, que dice que hay serios riesgos y que hay que sacar ese cielorraso, fue firmado por: Pablo D’Elía, Raúl Díaz Gordillo y Washington Fernández Alayón. Por lo tanto, no fueron firmados por la misma persona como dijo el señor Director; por lo tanto, señor Presidente, tengo el beneficio de la duda de que el Director ni siquiera haya visto estos informes.

            Con respecto a los escenarios comerciales, yo sé, soy consciente de que el señor Director no es el que tiene que aplicar la normativa de ruidos molestos, sino que es otra repartición municipal; pero convengamos, señor Presidente, en que el señor Director es la cara visible del Carnaval en el departamento y es el mismo Director de la División Turismo el que sale en los medios a decir, claramente ‑como corresponde‑, que aquí las reglas van a ser cumplidas, que la Administración las va a aplicar. O sea que en los medios el Director sí habla de las normas, pero aquí se excusa diciendo que no son su competencia y que, por lo tanto, no habla de las mismas. Espero que los Directores se anoten este tema de las reglamentaciones, porque es este Departamento de Desarrollo Económico el que firmó el Reglamento de Carnaval desconociendo, como dije en mi exposición previa, la Resolución Nº 2030/07, de junio de 2007, del señor Intendente.

            También, a modo de cuestión interna, celebro que en nuestra bancada tengamos visiones distintas; en el cuarto intermedio hablábamos de que hasta tenemos un dejo de anarquismo lo cual, en lo personal, me agrada. Más allá de las diferencias, coincido totalmente con el Edil Fachinetti en que lo que tenemos que exigir ‑y es lo que venimos haciendo y reclamando‑ es que la Intendencia cumpla con las normas, que cumpla con los decretos que envía a la Junta Departamental y que luego promulga; eso es lo que tenemos que reclamar como Ediles Departamentales.

            Sobre el tema de los decibeles, un Edil mencionaba en qué se amparaba la normativa para establecer los 56 decibeles. Creo que es bien claro por qué se toman las cifras, no es un tema caprichoso; miremos qué pasa en el mundo, y pensemos en la Organización Mundial de la Salud. ¿Qué dice la Organización Mundial de la Salud sobre cuántos son los decibeles permitidos o tolerables para dormir? Dice que son 30. En Montevideo tenemos 39 a partir de la cero hora en cualquier establecimiento ‑un boliche, un salón de fiestas, etcétera‑, tenemos 45 hasta las 12:00, pero para el Carnaval tenemos una normativa específica que habla de 56. Ese margen de tolerancia se tomó para beneficiar al Carnaval, y además fue la Administración frenteamplista la que desde el año ´95 puso este valor de decibeles. Por eso se ha puesto, no fue algo caprichoso o al azar. Además, una cosa que tenemos que mencionar ‑ya lo hemos dicho, pero hay que reiterarla‑ es que el aumento de decibeles no es porcentual, sino que es logarítmico. Por lo tanto, el aumento de 10, 20, 30 decibeles, en este caso de 26 decibeles respecto a lo que dice la Organización Mundial de la Salud, no significa un aumento de más del 100%, capaz que se está aumentando cuatro, cinco, seis o hasta diez veces lo que es la emisión del ruido.

            Quiero preguntarle una última cosa al señor Director con respecto a lo que fue la suspensión del desfile de Llamadas porque quiero saber lo que él dice, capaz que se lo atribuye a los periodistas, como ya lo ha hecho. Yo leí, y me sorprendió mucho, que el señor Director decía que de las 13 comparsas que quedaron sin desfilar solamente tres podían estar en condiciones de obtener premios. Realmente, me sorprendió, me pregunté cómo sabía el señor Director cuáles podían estar en condiciones de recibir premios y cuáles no. Esta aclaración también me parece pertinente, señor Presidente.

            Muchas gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Gracias a usted, señor Edil.

Tiene la palabra el señor Director Fernando González.

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Fernando).- Muchas gracias, señor Presidente.

            Intentaré ser breve a cuenta de que podamos, en otro momento, seguir conversando estos temas.

            En primer lugar, seguramente no he sido suficientemente claro, señor Presidente, en algunas cosas, por eso voy a reiterar el tema. Los escenarios populares presentaron balances en las Junta Locales, que son las que tienen que aprobar los balances. En algunos casos los balances fueron aprobados por las Juntas, y en otros no. En algunos casos aprobaron los escenarios las mismas Juntas y en otros no. De hecho, este año arrancaron varias Comisiones nuevas porque se dejó sin escenario popular a algunas zonas debido a que, efectivamente, los balances no cerraban bien. En realidad, yo creo que esa parte está cumplida.

            Con respecto a que yo me tenía que haber asesorado en cuanto a que la Junta recibiera copia de lo que yo recibía, debo decir que por ahora no me gusta jugar el rol de comisario político y voy a tratar de no jugarlo. No era mi deber hacerlo, como tampoco es mi deber decirles a los Ediles qué tienen que hacer; yo invité a los señores y señoras Ediles a participar en los organismos que los propios señores y señoras Ediles han fomentado, han propuesto y han creado. Pero, obviamente, no es mi obligación decirles qué tienen que hacer, ni es mi derecho; en todo caso, señor Presidente, como lo he reiterado siempre, mi derecho es venir a rendir cuentas de lo que hago a este Cuerpo, al que respeto muchísimo.

            Si hay algunas dudas sobre lo que se invierte en Carnaval y demás, más allá de lo que vengo reiterando en varias ocasiones, está la Rendición de Cuentas, las instancias parlamentarias establecidas para ese efecto y los balances que la División Turismo presenta año a año. De cualquier manera, quiero decir que hemos venido con números concretitos a decir lo que hemos gastado, lo que se ha invertido y demás.

            Con respecto al tema de la Reina, insisto en que no puedo decir qué tienen que hacer los Ediles; simplemente invito a leer los reglamentos. Lo que hicimos en el caso de las dos chicas ‑no se les sacó el premio como sanción, sino que se las sacó de dos instancias colectivas en atención a lo que había sucedido entre las chicas‑  está previsto en el reglamento. Simplemente, tomamos una definición amparados en el reglamento; de modo que lo que hago es invitar a leer los reglamentos.

            Con respecto al tema de si Turismo debe tener o no la gestión de Carnaval, me parece que esta discusión no debo darla yo; sólo voy a decir dos cosas. Ante el mismo planteo del mismo señor Edil en la Comisión de Turismo la última vez que estuve, hice una larga exposición, la cual voy a ahorrar al Cuerpo en este momento; invito a leer las actas de la Comisión. Les digo la conclusión: en el programa del Frente Amplio ‑programa que el Intendente Ehrlich manejó y para cumplir el cual fue electo‑ dice específicamente a texto expreso que la División Turismo debe pasar del Departamento de Cultura al Departamento de Desarrollo Económico y debe seguir gestionando Carnaval y Semana Criolla. Lo dice a texto expreso; lo que estamos haciendo es cumplir con el programa del Frente que la ciudadanía votó. Se puede compartir o no; seguramente si estamos en distintos partidos es porque algunas cosas programáticas ‑entre otras‑ no compartimos.

            Con respecto a alguna evaluación que se hizo sobre la temporada de turismo ‑me gustaría venir a tratar ese tema; de hecho, voy a pedir para venir a hacer el balance correspondiente‑, digo que estamos pasando la mejor temporada, en el país y en Montevideo, en años. No sé de otros datos que se manejan; nosotros manejamos los datos oficiales; pero, además, basta con recorrer Montevideo para comprobarlo, así que me ahorro comentarios.

            Con respecto al tema de la reventa de entradas, me mantengo en lo que dije. También dije ‑por si alguien no escuchó‑ que nosotros estamos planteando ponerle condiciones a DAECPU en lo que respecta a la venta anticipada y otros aspectos. Lo dijimos hace un rato; lo que pasa es que la sesión se ha hecho muy larga y tal vez no se captó, o quizá no fuimos suficientemente claros.

            Con respecto a planteos sobre investigaciones administrativas y demás, espero las denuncias escritas. Si hay denuncias escritas de alguien investigaremos; si no hay, no sé. Y yo me hago cargo de lo que digo,  no más, no de lo que dicen otros; no me corresponde.

            Lo que dije que desconocía no es la situación de haber retirado a dos chicas de los premios colectivos, ¡por favor! Yo digo que soy un ser contradictorio, como todos los seres humanos; no creo en seres humanos blanco y negro de una sola pieza; eso me suena a otro tipo de filosofía que yo no comparto. Lo que dije desconocer son los supuestos insultos y amenazas por parte de funcionarios municipales a las dos chicas que tomaron esta medida. Yo eso lo desconozco, y en ese momento dije que si hay una denuncia escrita, abriré una investigación administrativa.

            Con relación a El Abrazo Producciones, lo único que tengo para decir es que por dos años consecutivos ha ganado la licitación de las Reinas. Su participación en este tema después de la elección desconozco cuál es; no tiene ninguna. Después de hacer la fiesta de la elección lo que hace es cobrar, nada más.

Insisto en el idioma español: lo que dice el decreto es que es condición necesaria, pero no suficiente. Si me permiten leer el texto, lo voy a hacer.

            El artículo 1° dice: “Podrán acogerse a los beneficios que otorga la Intendencia Municipal de Montevideo los escenarios populares que realizaren espectáculos de Carnaval, que además funcionen bajo la responsabilidad (...) En todos los casos deberán contar con el aval de la Comisión de Cultura, del Concejo Vecinal, de la Junta Local y de su Secretario respectivo”. Condición necesaria. ¿Por qué digo que no es suficiente? Porque después, luego de una coma, dice: “de conformidad con la División Turismo”. Si la División Turismo no está conforme, no alcanza con el aval. Es condición necesaria, pero no suficiente; lo dice la letra, de modo que mantengo lo que dije.

 

SEÑOR CANTERO.- ¿Me permite para una aclaración?

 

SEÑOR GONZÁLEZ (Fernando).- No sé si corresponde, señor Presidente...

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- El Reglamento plantea claramente que no se pueden hacer interrupciones mientras esté interviniendo la Intendencia; eso está claramente planteado.

 

SEÑOR OSTA.- Pido la palabra por una cuestión de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Por una cuestión de orden, tiene la palabra el señor Edil Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Gracias, Presidente.

            Lo que está solicitando el Edil Cantero no es una interrupción, sino una aclaración, y las aclaraciones están indicadas para cuando no está claro el sentido de las palabras expresadas. En este caso, aparentemente, no está muy claro el sentido de las palabras expresadas por el Edil Cantero; de ahí que él desea aclarar. Me parece que es en ese sentido que el Edil Cantero está pidiendo la palabra.

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tenemos una diferencia de interpretación reglamentaria. En realidad, simplemente la Mesa interpreta que mientras está haciendo la intervención la Intendencia no hay posibilidad de ningún tipo de interrupción ni aclaración. Está bien claro: primero hablan los Ediles; luego la Intendencia ‑mientras habla no hay interrupciones de ningún tipo, por ningún concepto‑; y, en tercer lugar, vienen los diez y diez, y cierra la Intendencia. Si no, por la vía de la aclaración también se abre una continuidad de la sesión.

 

SEÑORA RONDÁN.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra la señora Edila Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Le voy a hacer una pregunta a usted. Si el señor Director le quiere dar la aclaración al señor Cantero, ¿qué es lo que pasa? ¿También está inhibido de hacerlo?

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Se supone que el reglamento de funcionamiento ampara a todos, incluido...

 

SEÑORA RONDÁN.- Yo lo planteaba porque conozco al Director y sé que no está cerrado a dar la posibilidad de aclarar a nadie.

            Gracias, Presidente.

 

(Murmullos - Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Orden, señores Ediles.

            Obviamente, hay una diferencia de interpretación reglamentaria.

 

SEÑOR OSTA.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tiene la palabra el señor Edil Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Estamos en el punto 5 del régimen de funcionamiento que nos dimos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Exacto.

 

SEÑOR OSTA.- Dice: “Finalmente, el Presidente concederá la palabra a los representantes de la Intendencia Municipal de Montevideo” ‑cosa que está pasando en este momento‑ “para luego dar por finalizada la presente sesión extraordinaria en régimen de Comisión General”. No dice en ningún momento que no se pueden dar interrupciones ni aclaraciones; eso no está dicho expresamente acá.

 

SEÑOR MERONI.- Pido la palabra para una aclaración.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Para una aclaración, tiene la palabra el señor Edil Meroni.

 

SEÑOR MERONI.- El artículo 29 de nuestro Reglamento dice que esta sesión se da su forma de funcionamiento. La Mesa entiende que no debe dar la palabra para una aclaración. Entonces, estamos solicitando que se ponga a votación del Pleno lo que la Mesa entiende, o lo que entienden los Ediles que han hecho el reclamo correspondiente. Es una moción, señor Presidente. Eso establece el Reglamento de funcionamiento del Pleno de la Junta.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Quiero hacer una aclaración. En oportunidad de la primera intervención de la Intendencia, se me consultó por parte de un Edil sobre la posibilidad de interrumpir durante el régimen de diez y diez. Yo le expresé claramente que no se podía interrumpir durante la intervención de la Intendencia Municipal porque, de hacerlo, por la vía de las aclaraciones terminaríamos no respetando el cierre que establecimos cuando votamos esta fórmula de funcionamiento.

            Tiene la palabra el señor Edil Fachinetti.

 

SEÑOR FACHINETTI.- Gracias, Presidente.

            Si tanto la Mesa como el oficialismo hacen esa interpretación, esto está incorrectamente escrito aquí. El punto 3) se dice que en las etapas precedentes no se concederán interrupciones. ¿Qué quiere decir eso? Que en las etapas posteriores sí se pueden realizar interrupciones...

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- ¡Orden, señores Ediles!

 

SEÑOR FACHINETTI.- Es clarísimo. Si quieren darle otra interpretación...

 

SEÑOR PRESIDENTE (Weiss).- Tenemos una moción sobre la mesa.

 

(Interrupciones - Dialogados)

 

______¡Orden!

 

(Dialogados)

 

______¡Orden!

 

(Dialogados)

 

______Se levanta la sesión.

 

(Es la hora 19:42)