Versión
Taquigráfica
Sesión extraordinaria
celebrada el 27 de junio de 2007
aún no aprobada
(Se da comienzo al registro de la versión taquigráfica)
(Es la hora 19:15)
MAESTRO DE CEREMONIAS.- Buenas noches a todas y a todos.
Les damos la bienvenida al Teatro Solís con motivo de este homenaje.
Queremos saludar y darle la bienvenida al escritor, actor y director “Taco” Larreta.
Bienvenidos, señor Ministro de Vivienda, Ordenamiento
Territorial y Medio Ambiente, arquitecto Mariano Arana; señora Subsecretaria
del Ministerio de Relaciones Exteriores, profesora Belela Herrera; señor
Presidente de
Asimismo, queremos saludar al escritor, periodista y
crítico teatral señor Jorge Abbondanza; a integrantes del equipo de gobierno de
Por supuesto que también damos la bienvenida al Director del Teatro Solís, señor Gerardo Grieco, y a su Directora Administrativa, licenciada Daniela Bouret.
Por último, saludamos a todos los medios de comunicación presentes, que en la noche de hoy darán difusión a esta importante noticia.
Vamos a dar comienzo a la parte oratoria.
En primera instancia, invitamos a hacer uso de la
palabra al Presidente de
(Aplausos)
SEÑOR PRESIDENTE DE
Lo mío va a ser muy informal y sencillo.
En primer lugar, quiero agradecer a Antonio “Taco”
Larreta por permitir que
También queremos hacer llegar un reconocimiento muy especial a las autoridades del Teatro Solís por permitirnos realizar este acto de homenaje en sus instalaciones, y agradecer muy especialmente a sus funcionarios, quienes con su presencia nos han permitido realizar este acto a pesar de las medidas gremiales que ha tomado el sindicato.
La noche de hoy, 27 de junio, es para todos muy especial por lo que significa esta fecha en la historia reciente de nuestro país.
Antonio “Taco” Larreta se ha dedicado a las distintas
artes y a la cultura en general, y lo ha hecho desde una profunda vocación
democrática, que está fuera de todo tipo de dudas. Por eso creo que es bien
simbólico que en esta fecha
Agradeciéndoles a todos su presencia, damos por iniciado el acto.
Muchas gracias.
(Aplausos)
SEÑOR MODERADOR.- Vamos a dar lectura a algunos saludos que han llegado con motivo de este homenaje.
Uno de ellos dice
lo siguiente: “Me resulta imposible en un momento así, ‘Taco’, no recordar y no
recordarte en momentos que fueron hitos que generaste para nuestra cultura. Es
imposible olvidar la puesta de ‘Los gigantes de la montaña’, con un cuarto acto
que Pirandello no escribió y vos recreaste cuando los días de
(Aplausos)
______Continúo leyendo otros mensajes: “Al incomparable maestro y excelente ser humano, felicitaciones por merecido homenaje. Su alumna, Ema Muñoz”.
(Aplausos)
______“A través de la presente tengo el agrado de dirigirme a usted para acusar recibo de su invitación al acto de homenaje a realizarse el próximo 27 de los corrientes al actor, director y dramaturgo Antonio ‘Taco’ Larreta. Hago llegar a usted por medio de la presente mi adhesión al merecido homenaje que se le tributa a tan destacada figura de nuestro teatro. Agradeciendo su deferencia, le saludo muy atentamente, reiterándome a sus órdenes. Senador Gustavo Penadés.”
(Aplausos)
______“
(Aplausos)
______“Antonio ‘Taco’ Larreta es un hacedor emblemático de la
cultura uruguaya, constituyéndose en parte trascendente del patrimonio
nacional. Hombre de gran versatilidad, ha incursionado con gran entrega y éxito
en las artes literarias, teatrales, cinematográficas. Ser humano de exquisita
sensibilidad, supo enfrentar con entereza y dignidad los desafíos de su tiempo.
Representa un inmenso honor la invitación que me cursaran para concurrir al
merecido homenaje que
(Aplausos)
MAESTRO DE CEREMONIAS.- Continuando con la parte oratoria,
invitamos a hacer uso de la palabra al señor Presidente de
SEÑOR WEISS.- Señor Presidente: una vez más
¿Y qué mejor que salir de nuestra Casa y venir a este ámbito emblemático de la cultura ‑no sólo de Montevideo, sino del Uruguay, de la región y aun del mundo‑, el Teatro Solís, en esta fecha que nos recuerda la barbarie, que nos recuerda el oscurantismo y que nos recuerda aquella frase que Sófocles pone en boca de Tiresias: “La soberbia engendra tiranos”? Aquella época dejó marcas, marcas frente a las cuales se levantan los hombres y las mujeres libres, frente a las cuales se levanta la cultura, se levantan las fuentes inagotables de la creación, que a lo largo de todas las épocas son capaces de sobreponerse, de generar esperanzas, de hacer de este mundo un lugar grato, habitable, hermoso.
¿Y por qué hemos pensado en Antonio “Taco” Larreta? Hemos pensado en él porque si bien esta ciudad ya le ha hecho un justo reconocimiento al otorgarle la distinción de Ciudadano Ilustre, nos parecía que un doble, un triple, un cuádruple homenaje era más que merecido, por todo lo que Antonio “Taco” Larreta le ha dado a la cultura de este país. Hombre polifacético, que ha pasado por el periodismo, por la construcción del pensamiento crítico, por el análisis de los fenómenos artísticos, y que le ha dado un vigoroso impulso al desarrollo del teatro. Asimismo, ha incursionado en la televisión, en el cine, en la literatura.
Por ser un hombre de la cultura, por ser un hombre del mundo, un hombre que ‑vuelvo a repetir‑ hace que valga la pena vivir, queremos rendirle este homenaje.
Gracias, señor Presidente.
(Aplausos)
MAESTRO DE CEREMONIAS.- Ha llegado un saludo que dice: “Nuestro abrazo afectuoso al querido ‘Taco’ en un día merecido desde siempre”. Lo envían Irene y Jorge Arias, junto con una fotocopia con fragmentos de la obra “Medea”.
Vamos a darle la palabra al Edil Eduardo Jaime, quien hablará en representación de la bancada del Partido Nacional.
(Aplausos)
SEÑOR JAIME.- Muchas gracias.
Antes que nada, quiero aplaudir la idea de hacer este homenaje, este reconocimiento.
Creo que es en vida cuando tenemos que reconocer a nuestras personalidades ilustres y a todos aquellos que han hecho por este país y por su cultura un esfuerzo invalorable. Por lo tanto, antes que nada quiero agradecer por este homenaje, por este acto, y también la presencia de “Taco” Larreta.
Para rendir homenaje a “Taco”, a su larga, extensa y fructífera vida, voy a hacer dos apreciaciones muy puntuales, muy particulares. Una de ellas es lo conveniente que ha sido elegir este lugar, el Teatro Solís, que lo considero la cuna, el templo de la cultura, no sólo de nuestra ciudad, de Montevideo, sino de nuestro país. Fue conveniente hacerlo teniendo en cuenta la figura que estamos reconociendo merecidamente en el día de hoy.
En segundo lugar, quiero hacer hincapié también en esta fecha. Ya lo han manifestado los compañeros que me han antecedido en el uso de la palabra, pero quiero señalar que un 27 de junio como hoy, pero hace 34 años, se marcaba una significativa derrota de los ideales democráticos en nuestro país. Y creo que para todos aquellos que han luchado durante todo este tiempo por la libertad de expresión, por la libertad cultural, y por hacer sentir que la democracia es la herramienta que construye la soberanía en nuestro país, rendir hoy este homenaje a “Taco” es justamente reconocer también su lucha, su trabajo.
Tengo acá una serie de datos biográficos para compartir con ustedes, que seguramente tienen bien presentes porque muchos de los que están acá lo han acompañado a lo largo de su carrera, de su vida.
Voy a leer, a modo de semblanza, una introducción que él hace en un libro que para nosotros, los representantes del Partido Nacional, es muy importante. Estoy hablando de “A todo trapo”, referido a Villanueva Saravia. Creo que en la introducción se reflejan los valores y las virtudes de la persona a la que hoy estamos rindiéndole este homenaje. Dice así: “Me he esforzado mucho en ser ecuánime, lo que no ha sido una tarea fácil. Villanueva fue una criatura admirable y abominable por partes iguales; y eso es lo que lo hace apasionante, y lo pone por encima de la mera crónica. He tratado de no juzgarlo nunca. Me he fiado de los testimonios más inteligentes y más sinceros, y he tratado de ver al trasluz en los visiblemente empañados por el amor o por el odio. Porque puedo decir que si hay algo que signó esta búsqueda fue el espesor de las pasiones que ese hombre despertó, vivas y vibrantes, todavía en el corazón de casi todos los entrevistados”.
Y más adelante dice: “Podría presentar algunos documentos. Prefiero librar a la inteligencia del lector la suerte de mi buena fe. Todas las veces que atribuyo a alguien una opinión o un dato la atribución es rigurosamente exacta. Cuando se trata de simples rumores, lo consigno expresamente. Si los creo maledicencias, también lo digo. Pero a pesar de todo es posible que el libro no sea más que una larga e inacabada conjetura.”
Creo que a grandes rasgos esto habla de la personalidad de quien hoy estamos homenajeando.
Señor Presidente,
público presente, señor “Taco” Larreta: para redondear, quisiera que el
homenajeado firmara un par de libros de su autoría que pertenecen al acervo
cultural de
Muchas gracias.
(Aplausos)
MAESTRO DE CEREMONIAS.- Vamos a invitar a hacer uso de la palabra al periodista Jorge Abbondanza.
(Aplausos)
SEÑOR ABBONDANZA.- Hace unos meses estuve pensando en “Doña Rosita la soltera”, porque hace unos meses se cumplieron 50 años del estreno de esa pieza de Lorca en Club de Teatro, dirigida por Antonio Larreta.
Quienes tuvimos la buena suerte de ver el espectáculo en su momento, sabemos que no fue un hecho casual que “Doña Rosita la soltera” se convirtiera en la revelación de un director, en el primero de los grandes espectáculos de una carrera y en un recuerdo imborrable. Quienes lo vieron y siguen vivos hoy ‑que no ha sido tarea fácil‑, saben de la calidad que había en ese montaje y saben también que esa calidad después se perpetuó.
Entonces, en un país bastante desmemoriado, que no siempre toma en cuenta los aniversarios, que de pronto ni percibió que se habían cumplido 50 años de un gran estreno; en este país que a veces deja pasar las cosas y a la gente sin reconocerlas y sin exaltarlas en tiempo y forma; este país que durante muchos años se habituó a que bastaba con un homenaje póstumo ‑una tendencia que un jovencísimo Alberto Zum Felde ya destacaba con mucha irritación en el entierro de Julio Herrera y Reissig hace 97 años‑, vencer esa tendencia a los reconocimientos póstumos, tener el pequeño coraje moral e intelectual de homenajear a la gente en vida, me parece que es lo que le confiere a este acto de hoy ‑un acto discreto, pero significativo‑ el valor que debe tener, sobre todo cuando se trata de un artista mayúsculo, que ha practicado en su vida, en su oficio y en su relación con los demás una discreción ejemplar, lo que ahora se llama un perfil bajo; un hombre que sabe mantenerse en su molde y que sabe desconfiar de los destellos un poco exagerados que el mundo, sobre todo el mundo de estos últimos tiempos, le confiere a la fama.
Entonces, mientras pensaba en “Doña Rosita…” pensé también en qué sería lo que Larreta querría que se dijera de él si se le hiciera un homenaje. Quizá querría que se dijera que ha sido, a lo largo de toda la vida, un hombre bueno, un hermano muy devoto de sus cuatro hermanos, un amigo muy leal y muy encantador, un estudioso, un lector insaciable para todo material de interés que cae en sus manos, un amante frenético del cine, que es capaz de ir a ver tres y cuatro veces las películas que lo atraen, y que dijo un día: “En ninguna otra parte del mundo estoy mejor que en una sala de cine cuando se apagan las luces y está por empezar la película”.
De esa pequeña magia de la penumbra hemos participado
muchos a lo largo de muchos años, sobre todo en un país con una vocación
cinéfila como ha sido el Uruguay. Y desde el viejo recuerdo de “
Pero además de un amante del cine, Larreta ha sido un
hombre de teatro. ¿Qué quiere decir ser un hombre de teatro? Montevideo no
tenía un teatro propio; era una ciudad que se alimentaba del teatro extranjero
que venía: grandes compañías internacionales, pero también el teatro comercial
de
El fin de los años ’40 y el comienzo de los ’50 fue
una bisagra para la cultura uruguaya, ocurrieron muchas cosas en esta ciudad,
nada casuales: se fundó
(Hilaridad)
______Ese humor y esas alturas de exigencia y de rigor eran
habituales en la crítica de la época, pero me temo que, junto con otros rasgos
que uno siempre admiró en los colegas, han ido apagándose un poco. Pero de la
misma manera que aquellos brotes culturales surgieron juntos, tampoco es casual
que esas y otras cosas se apaguen. Por ejemplo, el homenajeado de hoy, que ha
sido y es crítico, columnista, novelista, dramaturgo, director, actor y
empresario teatral, libretista y realizador cinematográfico, ese hombre
orquesta, ese hombre de oficios múltiples desempeñados a un nivel que nos
obliga a pensar, como punto de referencia, en los ingenios del Renacimiento
italiano ‑no es retórica, es un reconocimiento de todo lo que ha hecho y
cómo lo ha hecho‑, ese hombre, a cierta altura, embarcado como estaba en
el teatro independiente, que como ustedes saben entregaba al público lo mejor
de sí mismo a cambio de nada porque nadie cobraba, ese hombre resuelve formar
una compañía profesional. En este momento en que
Entonces, cuando uno dice que cierto florecimiento se dio de manera conjunta y nada casual, y que ciertos decaimientos populares también se dieron de manera conjunta y nada casual, no tiene más remedio que tomar como índice de todo eso lo que está ocurriendo con ciertas salas que no se terminan, no se reconstruyen y no se rescatan. Por suerte, podemos decirlo desde el escenario de una que se rescató y se recuperó, que es la más grande de todas: el Solís. Me parece que eso no exime a las autoridades ni a la gente que opina en materia cultural de tomar siempre en cuenta que esos espacios, que fueron defendidos de manera tan heroica y tan brillante por gente como Larreta, a la cabeza de su compañía, entre tantos otros, sean abandonados por el resto de la comunidad, porque entonces un homenaje como el de hoy no es más que un simulacro. Traemos a Larreta para hacerle un reconocimiento, pero nos estamos olvidando de otras cosas en las que hay que pensar, porque la cultura tiene que tener una prioridad que, en algunos sentidos, en este país ha perdido.
Antes y después del TCM, Larreta dirigió cosas formidables. Siempre me acuerdo de algunos rasgos de estilo de sus puestas en escena, que por algo han quedado grabados en la cabeza de uno como espectador y han perdurado dentro de esa cabeza tantísimos años.
Me acuerdo, por ejemplo, de la versión de “La casa de Bernarda Alba” en teatro y de cómo Larreta hacía chasquear los abanicos de las mujeres en la escena del duelo, y cómo ese chasquido se convertía en un signo dramático más, sumado a los visuales y a los verbales.
Me acuerdo de cómo un tropel subía desde el subsuelo del escenario como una marejada en “Fuenteovejuna”, de Lope de Vega, y se convertía en uno de los vértices de aquel montaje épico que tuvo, además, un éxito de público colosal.
Me acuerdo de “La
presencia invisible”, de Strimberg, una obra también conocida como
“Acreedores”, en
Me acuerdo del
disfrute que conseguía con aquella parodia de “
De manera que cuando uno repasa a grandes rasgos esos toques de estilo personal se encuentra con que va descubriendo notas, y lo que va descubriendo a través de esas notas es el universo de un creador, la forma afinadísima con que nos fue trasmitiendo ideas, graduaciones dramáticas, intensidades, bellezas escénicas. Todo eso, enhebrado a lo largo de una carrera de varias décadas, hay que medirlo más de una vez.
Ahora que recordaban el 27 de junio de hace 34 años, también corresponde que recordemos que Uruguay, un país que no es demasiado grato con sus creadores artísticos, no siempre se comportó como debía con Larreta, quien por razones que no tenían nada que ver con su voluntad personal tuvo que irse de este país y quedarse en España, donde vivió 15 años. Durante ese tiempo, nosotros, su público, no pudimos seguir compartiendo y disfrutando de su capacidad creadora; él, afortunadamente, no los perdió porque, entre otras cosas, ha sido un trabajador infatigable. De manera que en España se convirtió en libretista cinematográfico y colaboró en grandes películas como “Los Santos Inocentes”; en guionista de televisión de tremendo éxito en seriales como “El Curro Jiménez” y también en novelista. Con la primera de esas novelas ganó nada menos que el Premio Planeta.
De manera que es un poco abrumador el repaso de todos
esos años, y supongo que a uno se le vienen encima cosas como que es hora de
que no vuelva a ocurrir lo que el Uruguay permitió que ocurriera con Florencio
Sánchez ‑digamos‑, que tuvo que estrenar casi todas sus obras ‑menos
una‑ en Buenos Aires porque en el Uruguay no lo estimaban mucho, y cada
dos por tres lo metían preso en alguna comisaría montevideana porque tenía
ideas un poco subversivas; que no vuelva a pasar lo que sucedió con Rafael
Barradas, que vivía en España ‑era uruguayo‑, y cuando se dio
cuenta de que estaba enfermo y que podía morirse quiso volver al Uruguay con
toda su obra pictórica para que quedara aquí, para lo cual recurrió a
Que no vuelva a pasar lo que sucedió con Alfredo De Simone, otro de los grandes pintores, que en el teatro del Museo de Bellas Artes había un director, que tampoco vamos a nombrar, que solía maltratarlo porque, según parece, no pasaba el paño como debía por la base de las estructuras que tenían un poco de polvo; 70 años después todos nos acordamos de Alfredo De Simone, pero no todos conocemos las penurias que tuvo que atravesar en su vida.
Entonces, vamos a secundar esta decisión, en el caso
de
Les agradezco.
(Aplausos)
MAESTRO DE CEREMONIAS.- Antes de finalizar con la parte oratoria,
(Así se efectúa)
(Aplausos)
______Para finalizar este homenaje, palabras de “Taco” Larreta.
SEÑOR LARRETA.- Unas pocas palabras.
Ha habido
referencias ‑creo que de parte del Presidente de
(Hilaridad)
______Entonces, yo no he podido menos que recordar ese 27 de junio que se acomoda tan difícilmente con éste, y que yo viví en Madrid. Hacía un año aproximadamente que había dejado Montevideo, que había tenido que dejar Montevideo, aunque solamente dos meses después de haberme ido estuve requerido. Seguí requerido durante todo el período, y yo era muy pesimista, lo reconozco ‑es un rasgo que no tengo normalmente‑, pero era muy pesimista sobre el destino del Uruguay y sobre mi posibilidad de regresar. Pero pasó el tiempo, el pueblo uruguayo era mejor defensor de sus derechos de lo que yo había pensado, las cosas cambiaron y yo pude volver. Volví en el año ’85 a lo que yo considero los restos de un incendio. Este país había sido incendiado y la gente tenía la demacración de quien había luchado con el fuego o no había podido luchar con el fuego. De manera que inevitablemente pienso en aquel día, en Madrid, recibiendo por radio o por televisión las noticias y hundiéndome en ese pesimismo que me caracterizaba en ese momento. Eso después probablemente se trasmutó en la depresión que sufrí exactamente el mismo año en que escribí esa novela que se festejó tanto y que yo tuve que festejar saliendo del fondo de la depresión. Pero volví.
Cuando se me hizo muy pesado el traqueteo de viajar de Madrid a Montevideo y de Montevideo a Madrid cada vez más veces por año, me di cuenta de que tenía que optar, y la opción fue fácil: opté por Montevideo. A veces tengo ramalazos de arrepentimiento. Yo sé que mi carrera fue más fácil en España que en el Uruguay; es incómodo decirlo, pero debo decir la verdad. Lo que pasa es que yo soy un empecinado –evidentemente‑, y he llegado a la edad que he llegado y sigo trabajando el día entero; si no trabajo, me siento mal. Entonces, no es solamente un mérito, es una necesidad visceral la de estar haciendo algo, creando algo; malo, bueno, mediocre, notable, eso no importa, lo que importa es el trabajo mismo.
Gracias a todos ustedes por estar acá.
Extraño a la gente joven, que naturalmente no está. Es increíble cómo la edad nos vuelve sensibles a la sola presencia, a la sola existencia de los jóvenes y, sobre todo, de los niños. Hoy, caminando por la calle y mirando a dos niños que iban adelante de mí, pensé... que era gracias a ellos que yo seguía trabajando...
(Aplausos)
MAESTRO DE CEREMONIAS.-
Gracias.
(Aplausos)
(Es la hora 20:02)