Versión Taquigráfica

Sesión extraordinaria celebrada el 25 de junio de 2007
aún no aprobada

 

(Se inicia la grabación)

 

MAESTRO DE CEREMONIAS.- Señoras, señores: tengan ustedes muy buenas noches.

            Es con mucho agrado que vamos a comenzar este acto de homenaje planificado por la Comisión de Derechos Humanos y Desarrollo Social de la Junta Departamental de Montevideo para recordar que hace ya unos cuantos años, en este lugar, entre estas mismas paredes, bajo estos mismos techos, se gestó la lucha de los obreros contra el golpe de Estado del 27 de junio de 1973.

            Nos han llegado adhesiones que queremos poner en conocimiento de ustedes: “Comisión de Derechos Humanos y Desarrollo Social de la Junta Departamental de Montevideo. La huelga general contra el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 es un hito histórico de la prolongada e intensa lucha de resistencia del pueblo uruguayo ante el advenimiento del período dictatorial. Mucho me honra la invitación que me cursan para participar del homenaje que, con una franca representación simbólica, se hará en el sindicato del vidrio, ya que desde allí la CNT llamó a la huelga general. Desafortunadamente, actividades vinculadas a mi función y coincidentes en horario con la conmemoración imposibilitan mi asistencia. Reciban mi respetuoso reconocimiento y mi entrañable recuerdo a todos los que forjaron aquellas excepcionales jornadas nutrientes de los valores democráticos”. Firma: Jorge Brovetto, Ministro de Educación y Cultura.

 

(Aplausos)

 

______“Comisión de Derechos Humanos y Desarrollo Social de la Junta Departamental de Montevideo. Por encontrarme fuera del país cumpliendo actividades inherentes a mi función parlamentaria, me será imposible participar en el acto de homenaje a realizarse en el sindicato del vidrio al cumplirse un nuevo aniversario de la Huelga General contra el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. Adhiero por esta vía a este justo homenaje a uno de los hechos más relevantes en la lucha de los trabajadores uruguayos por la libertad y la democracia. Saluda muy cordialmente, Carlos Baraibar, Senador de la República”.

 

(Aplausos)

 

______“Señor Presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Desarrollo Social de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Carlos Tutzó. (…) A través de la presente tengo el agrado de dirigirme a usted para acusar recibo de su invitación al acto de homenaje a realizarse el próximo 25 de los corrientes en el sindicato del vidrio, desde donde la CNT realizó el llamado a la Huelga General contra el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. Hago llegar a usted, por medio de la presente, mi adhesión a tan importante homenaje. Agradeciendo su deferencia, le saludo muy atentamente reiterándome a sus gratas órdenes, Gustavo Penadés, Senador de la República”.

 

(Aplausos)

 

______“Saludos de la Junta Local 14 a la clase obrera uruguaya en un nuevo aniversario de la histórica Huelga General en repudio a la dictadura.

“En primer lugar, queremos felicitar a la Junta Departamental por esta iniciativa de homenajear a los trabajadores uruguayos, y en especial a la Dirección de la CNT, que desde este local insignia declaró y condujo la huelga general con la que nuestro pueblo respondió al golpe de Estado dado por los militares y civiles fascistas.

            “En segundo lugar, queremos nosotros también honrar a tantos abnegados patriotas que pusieron siempre el pellejo atrás de las ideas durante el pachecato avasallador de las libertades y los derechos, represor y asesino de obreros y estudiantes y, sobre todo, durante la larga noche fascista la clase obrera uruguaya no desensilló hasta que aclarase, luchó constantemente en defensa de la democracia. El Secretariado de la CNT, reunido en este local de los trabajadores del vidrio, la noche del 27 de junio de 1973, llevó adelante la huelga general que había sido discutida y decidida en cientos de lugares de trabajo previamente, como forma de responder a un hipotético golpe de Estado. Los trabajadores no estuvieron solos, las barriadas rodearon y ayudaron a los trabajadores en las fábricas ocupadas, los estudiantes en la primera línea de lucha. En el campo del pueblo durante demasiados años sólo se supo de sacrificios, y más sacrificios.

“Hoy llevamos 22 años de reconquistada la democracia y 34 de la heroica Huelga General. Los orientales no nos olvidamos de los luchadores ni de quienes encabezaron la lucha en momentos tan trágicos para el pueblo. Todos ustedes pagaron muy alto vuestro apego al ideario artiguista, a la democracia e inquebrantable fidelidad a nuestro pueblo: exilio, cárcel, torturas, muertos y desaparecidos. Sólo nos resta decirles que sus sacrificios no fueron ni serán olvidados, que vuestra lucha no fue en vano, que de lo que hoy tenemos ustedes son el eslabón fundamental; para todos ustedes, los que están físicamente y los que son héroes de nuestro tiempo, para todos ustedes, salud”.

 

(Aplausos)

 

______Por último, recibimos de “Cristianos para los cambios”: “La verdad os hará libres. También un saludo a todos los trabajadores y trabajadoras en el aniversario del llamamiento a la huelga general. No hay que invertir el orden de la justicia, mirar por los infelices y no desampararlos sin más delito que su miseria. Es preciso borrar los excesos del despotismo. Todo hombre y mujer es igual ante la presencia de la ley. Olvidemos esa maldita costumbre de que los engrandecimientos nacen en la cuna. Frase de José Gervasio Artigas”. Firma: licenciado Eduardo Ribeiro, Concejero; Edila María Esther Condines.

 

(Aplausos)

 

______Procederemos a escuchar las intervenciones de quienes van a hacer uso de la palabra.

            Le doy, como se diría en la jerga del fútbol, un pase cortito, muy corto pero muy profundo, al Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Pablo Ferrer.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO (Ferrer).- Buenas noches señor Rector de la Universidad de la República; señoras y señores Ediles, integrantes de la Junta Departamental; señor Ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, arquitecto Mariano Arana; hoy no me olvidé ni lo dejé para el final; usted siempre llega cuando estamos empezando, es un sistema que tiene para complicarme en el protocolo.

 

(Hilaridad)

 

______Estimados integrantes de la CNT; estimados integrantes del PIT-CNT; integrantes de la FEUU, de la entrañable FEUU; prensa; público en general. Tengan todos ustedes muy buenas noches.

            De mi parte, un reconocimiento muy especial a los amigos del sindicato del vidrio, a la Federación del Vidrio, por permitirnos contar con sus instalaciones para desarrollar el acto. Un reconocimiento muy especial, también, a los amigos de la Comisión de Derechos Humanos y Desarrollo Social. En este período anual que nos toca la Presidencia ‑ya estamos cerca de la finalización‑ han sido dos las ocasiones en que, a iniciativa de la Comisión de Derechos Humanos y Desarrollo Social, hemos salido del ámbito de la Junta Departamental, y esta, como la anterior ‑aquella instancia de recordación de los compañeros desaparecidos realizada en la fábrica de FUNSA‑, son instancias sumamente emotivas, y son sumamente justificados los recordatorios y los reconocimientos que desde esta Comisión se han propiciado. Por eso un reconocimiento muy especial a los compañeros que integran la Comisión.

            Para nosotros, sinceramente, es un orgullo y un gran honor tener la posibilidad de estar hoy en este edificio histórico; más allá de su declaración formal o no, en definitiva, lo es, y lo es, entre otras cosas, por el hito que fue la noche del 27 de junio del ’73 al declararse la huelga general en sus instalaciones, en este sitio; huelga general que, en realidad, como decía alguno de los saludos, se había trabajado, se había discutido, se había armado, se venía consolidando y venía tomando cuerpo a nivel de las distintas bases de los sindicatos en forma preventiva ante lo que se veía como la inexorable posibilidad de que se diera inicio a ese período tan triste de nuestra historia.

Realmente, quiero agradecer a los compañeros del sindicato por permitirnos estar aquí, al Rector por acompañarnos, y a todos ustedes por darle este sensacional marco.

            Sin más, voy a ir dando la palabra a los amigos que van a hacer uso de la misma; en principio, le doy la palabra al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Edil Carlos Tutzó.

            Muchas gracias por estar acá.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR TUTZÓ.- Buenas noches.

            En primer lugar, hacemos nuestras las palabras del Presidente de la Junta. Nosotros también queremos agradecer a la Federación del Vidrio por recibirnos, agradecer la presencia de todos los que están, y particularmente de los viejos militantes que acumulan sobre sus lomos cientos de años de lucha y de combate por los derechos de los trabajadores, algunos de los cuales disfrutamos hoy a costa del sacrificio de muchos de los que están acá y de muchos que no lo están.

Para quien habla, el 21 de junio se cumplieron 30 años de haber sido detenido por integrar la UJC y el Sindicato del Cuero clandestino, y ayer se cumplieron 24 años de haber sido liberado, por lo que es un emocionante orgullo hablar en este acto como trabajador, por la fuerza política que integramos, por el motivo del homenaje y por estar aquí, en el lugar en donde comenzó uno de los hechos claves de la historia del Uruguay: la Huelga General de 1973 contra la incipiente dictadura fascista, huelga convocada por la clase obrera organizada, y protagonizada por la mayoría del pueblo.

Vamos a plantear que este local se declare monumento histórico y se incorpore al Día del Patrimonio Nacional, y que con los resultados de esta conmemoración se edite un folleto de la Junta Departamental de Montevideo.

 

(Aplausos)

 

______Esa madrugada del 27 de junio, hace 34 años, en esa pieza que está ahí, el Secretariado de la CNT llamó a la huelga general, 15 días de lucha heroica para defender la democracia y la libertad planteando soluciones para todo el pueblo. Por eso el pueblo acompañó, acompañaron sectores organizados como la FEUU, el Encuentro Nacional de Estudiantes, el Sindicato Médico, la Universidad; y también los vecinos, las amas de casa rodeando las fábricas y centros de trabajo y estudio. En La Teja, qué decir de la multitud que concurría cuando sonaba la sirena de BAO alertando que lo venían a desalojar, o las vecinas que con picardía rompían el cerco que estaba alrededor de la fábrica, o el desalojo resistido de las fábricas del vidrio. Qué decir de que sonara estruendosamente en el Uruguay “¡Obreros y estudiantes, unidos y adelante!” en las movilizaciones relámpago o convocadas públicamente, como el 9 de julio, con Ruben Castillo recitando a Lorca con aquello de: “¡A las 5 de la tarde...a las 5 en punto de la tarde!

 

(Aplausos)

 

______Qué decir de Paco Espínola, muerto el día del golpe, por intentar, junto a Saltoncito, hacer por los hombres algo más que amarlos; o del primer asesinado, Ramón Peré, seguido a los pocos días por Walter Medina; o del bolichero, acá cerca, que le fiaba a las familias de los huelguistas y aportaba también para la olla popular.

            Ese día, aquí, se lanzó el llamamiento de la CNT, que decía: “Una nueva y grave crisis institucional acaba de abatirse sobre la República. Nada menos que Bordaberry, expresión de los intereses del gran latifundio, enemigo de los trabajadores y del pueblo, encabeza un golpe contra un Parlamento que ha enfrentado sus últimos desbordes. Culmina un proceso de amenazas, rumores y falsas confrontaciones con las que se ha pretendido soslayar los verdaderos problemas que afronta la República. En tanto un puñado de oligarcas embolsa las fabulosas ganancias provenientes del alza de los precios de productos exportables, el pueblo soporta la agudización de la crisis, los bajos salarios, el desabastecimiento, la desocupación, y la miseria. La CNT llama a los trabajadores al cumplimiento de las resoluciones de su Congreso: ocupación de fábricas, estado de alerta y asamblea, plena actividad y normal funcionamiento de los locales sindicales”.

            Se sumaron otras definiciones: La FEUU: Ante el golpe antinacional y antipopular, la FEUU junto a la clase obrera organizada en la CNT y al pueblo en general, reafirma una vez más su tradición de combate, ocupando lugares de estudio y disponiendo las medidas de huelga general”. La Universidad de la República: “El Consejo Directivo Central exhorta a todos los universitarios a luchar con la totalidad del pueblo organizado en el movimiento sindical, en los partidos políticos y en otras instituciones y agrupaciones sociales, contra el afianzamiento de la dictadura, por el restablecimiento pleno de las libertades”.

            Cientos de miles de uruguayos se cubrieron de gloria, sin medir sufrimientos, arriesgando su trabajo, el estudio y su vida, haciendo realidad lo del himno “¡Tiranos Temblad!”. La lucha y la resistencia fueron posibles por el largo proceso de unidad y lucha construido por los trabajadores y otros sectores sociales y políticos. Son ejemplos la lucha por la ley orgánica de la Universidad, el proceso de unificación de las tres centrales y el Congreso del Pueblo en medio de la lucha reivindicativa y programática y del debate ideológico que permitió la creación de la CNT en 1966. En 1964 se descubre el “pacto de la buseca”, y se decide que ante un golpe se respondería con la huelga general.

            El golpe fue contra el pueblo y fríamente preparado por décadas; por ejemplo: desde 1949, 924 militares y policías fueron mandados a la Escuela de las Américas de Estados Unidos, en Panamá. No hubo “dos demonios”: el MLN ya había sido derrotado en 1972. Lo que hubo fue un plan destinado a frenar el movimiento popular que se unía, combatía, y amenazaba los intereses dominantes, el plan de la oligarquía y el imperialismo, y de los sectores políticos y militares reaccionarios y de ultraderecha que implantaron una dictadura fascista, como es claro en el Plan Cóndor y se demuestra con los documentos desclasificados de Estados Unidos.

Muchas patronales usaron el decreto del 4 de julio, hasta tal punto que en 60 días había 1.574 despedidos, 1.203 suspendidos y más de 2.000 presos sólo en el Cilindro. La dictadura dejó al país centenas de miles de exiliados, decenas de miles de despedidos, 50% de rebaja de salario y jubilaciones apropiados por los grandes grupos económicos, 5.000 millones de dólares más de deuda de la que había al comienzo, que el Fondo Monetario y otros le prestaron a la dictadura, y una gran corrupción. Además, la desaparición de los derechos laborales, más de 15.000 presos, miles de torturados, cientos de desaparecidos y muertos. Y asesinos de guante de seda, colaboracionistas que integraron el Consejo de Estado, las Juntas de Vecinos, dictadores como Bordaberry, Demichelli, Aparicio Méndez, Ministros, Embajadores, Intendentes.

Contra ese inmenso poder lucharon los trabajadores y el pueblo y lo derrotaron. Le dejaron al país un ejemplo de unidad, de amplitud, de solidaridad y lucha, y de heroicidad en la lucha por la democracia en nuestra patria. Derrotaron la represión y los desalojos volviendo a ocupar las fábricas durante la Huelga General. Se produjo la ilegalización de la CNT y el requerimiento de 52 de sus dirigentes, cientos de asesinados o muertos, mártires obreros por la democracia, que simbolizamos en dos grandes figuras: Gerardo Cuesta y León Duarte. Honor y gloria a ellos, y en ellos a todos los mártires del movimiento sindical.

 

(Aplausos)

 

______Fue inmenso el aporte de esta huelga porque, en primer lugar, definió ante el pueblo el carácter de la dictadura; en segundo lugar, afirmó el aislamiento del régimen y su falta de base social, y, en tercer término, creó las premisas para la unidad más amplia del pueblo uruguayo para poder derrotarlo. Nunca se habría derrotado a la dictadura sin la acumulación, producto de las luchas, sin la Huelga General y sin esa militancia nacional e internacional de doce años que impidió -como la sal en la herida- cerrar la brecha entre la dictadura y el pueblo.

Parte de los sectores políticos se opusieron, por eso también el mismo día se asaltó el Palacio Legislativo, donde estaban sólo 16 Senadores. Citamos fragmentos de intervenciones: del Senador del Partido Colorado Amílcar Vasconcellos: “Hay triunfadores efímeros que las hojas del viento de la historia desparraman, y se olvidan hasta del odio de los pueblos. Ellos se sentirán vencedores, y muchos serviles y miserables se acercarán para decorar una situación momentánea, pero ya sentirán también el látigo de la historia sobre sus nombres y el de sus hijos, como una mancha indeleble por la inmensa traición que están cometiendo contra el Uruguay”.

Del Senador de Por la Patria, Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate: “Si llegara a confirmarse el golpe de Estado, como tememos que ocurra, habría que decir que a Bordaberry y a sus cómplices los juzgará la historia. Pero debe agregarse que antes, éste, nuestro pueblo oriental de hoy, va a exigir su responsabilidad y a hacerla efectiva contra los culpables del atentado y sus cómplices.”

Del Senador del Partido Comunista, Frente Amplio, Enrique Rodríguez: “Cuando otros tiemblen, cuando otros duden, cuando otros se entreveren, nadie tenga dudas de que donde esté la clase obrera, donde estén los representantes de las clases revolucionarias que se han unido, esas fuerzas no fallarán y siempre estarán ocupando su lugar. Después de esta jornada aciaga, en la calle, en la dura lucha, de la sangre que seguramente verterán los que llevaron al país a esta encrucijada, surgirá un pueblo que no ha nacido para ser esclavo, y en el centro de ese pueblo ‑que nadie lo dude, que nadie tenga un asomo de duda- estarán las fuerzas que componen el núcleo político que nosotros representamos, y dentro de él estará ‑lo digo con orgullo‑, con la bandera desplegada en su forma más alta y gallarda, la clase trabajadora del Uruguay, que nunca falló a las causas populares y no fallará ahora”.

Se conmemoró, en cada uno de los once años, el 1º de mayo en dictadura, y en el de 1983, convocado ya por el PIT: “Por Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía”, en medio de la represión y violación a militantes jóvenes en CGIOR, y cuando un año después asesinaban a Roslik, se afirmaba: “Este Primero de Mayo con la clase obrera y el pueblo en la calle, esta jornada histórica convocada por nuestro movimiento sindical clasista y unitario, el Día de los Trabajadores convertido en palpitante concentración popular, es el resultado de diez años de lucha por la vida y por los principios de nuestra clase”.

Actividades como la de hoy aportan a cultivar la conciencia democrática para seguir, junto al PIT-CNT, abriendo la senda que con memoria y verdad construirá la justicia hacia un país más democrático, más justo, más libre, más solidario.

Durante la dictadura, ese irreductible luchador contra ella, trabajador de las notas, los silencios, el gesto y el canto, nuestro Alfredo Zitarroza, escribía: “Dice mi pueblo que puede leer / En su mano de obrero el destino / En mi país brillará, / Yo lo sé, / El sol del pueblo, arderá, / Nuevamente, alumbrando mi tierra”. Y así fue, Alfredo.

Salud CNT, salud PIT, salud PIT-CNT, salud clase obrera y trabajadores; hoy más que nunca, con amor y sin temor, acá vamos, todos, al rescate de nuestra nación.

Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Tiene la palabra el señor Antonio Iglesias en representación de la Federación del Vidrio.

 

SEÑOR IGLESIAS.- Un saludo a todos los que aquí están presentes. Es una inmensa satisfacción tenerlos en esta humilde casa. Habríamos querido recibirlos en un ambiente mucho más amplio; lamentablemente, el frío del invierno y la falta de techo en nuestro patio del fondo hacen que estemos bastante limitados de espacio y, por lo tanto, sin la comodidad que nosotros habríamos deseado brindarles. De cualquier manera, este humilde local, que no puede brindarles esas comodidades, les brinda sí todo el afecto que cada uno de ustedes se merece.

            Un saludo a los señores Ediles, el agradecimiento por este homenaje que están realizando; un saludo al compañero Rector de la Universidad, de nuestra querida Universidad de la República; al arquitecto Arana; a todos los viejos y nuevos compañeros porque, en definitiva, es así que se ha construido la historia en nuestro país: con la experiencia de los viejos combatientes pero también con la fuerza que nos dan los jóvenes, que día a día están demostrando que en el futuro, sin ninguna duda, van a ser los protagonistas fundamentales del proceso de cambio, para la felicidad de todo nuestro pueblo.

            Por supuesto que después de las palabras del señor Presidente de la Junta y del “Púa” Tutzó es muy difícil hilvanar, en pocos minutos, porque hay muchos compañeros para hacer uso de la palabra, las cosas que nosotros habríamos querido desarrollar. Sin embargo, quiero mencionar la satisfacción, el orgullo más que satisfacción, de que este querido local de los trabajadores del vidrio, un pequeño gremio ‑unos 4.000 trabajadores; por supuesto que hoy sería un gremio fantástico de miles de obreros‑, pero combativo, haya sido elegido ‑y no otros queridos locales de todos los sindicatos que tenían los mismos méritos o más‑ para poder, desde aquí, realizar esa convocatoria por lo que se venía, que era el golpe de Estado. Pero nos tocó a nosotros en esta casa, y nos tocó a nosotros en este barrio, este querido barrio de La Teja. Y bueno, los compañeros integrantes del Secretariado de la CNT, reunidos en esa pieza, escuchando en “Radio Rural” de aquellos tiempos la marcha famosa ‑muchos de ustedes también la recordarán‑ que era el anuncio del golpe de Estado, convocan a la huelga general. Esa convocatoria que hacen los queridos compañeros integrantes de la CNT no habría tenido ningún tipo de posibilidades y de éxito si no hubiera habido un proceso que hizo posible, que generó las condiciones para que esa huelga general se pudiera desarrollar, porque acá hubo largos años de lucha, a veces de frustraciones, a veces de fracaso, pero también de grandes triunfos, que hicieron posible ir plasmando esa unidad, y a través de esa unidad crear las condiciones para que luego, cuando se convocó la huelga general, inmediatamente, desde cada fábrica de todos los lugares de Montevideo y de muchos del Interior, desde cada comercio, desde cada lugar de trabajo, desde cada centro de estudios surgiera, con gran decisión, el salir a combatir el golpe de Estado, a luchar, no ya para derrotarlo, porque no éramos ilusos, pero sí para crear las condiciones para herirlo de muerte desde su principio.

            Este homenaje, más allá de este local, más allá de ese hecho circunstancial, se lo queremos trasladar, en primer lugar, a todos los trabajadores de nuestro país, a todos los estudiantes, a todas las amas de casa, y en particular ‑perdonen la camiseta‑ se lo queremos trasladar a todos los trabajadores y a todos los vecinos de esta querida barriada, que en momentos de lucha muy difíciles, durante los cuales salir a pintar una pared o a repartir un volante significaba años de cárcel, no vacilaron. Tampoco vacilaron el 3 de julio, cuando, pensando que los dirigentes de la CNT todavía estaban en este local o en esta barriada ‑ilusos ellos‑, montaron un operativo de cientos y cientos de efectivos militares y vinieron a desalojar; los vecinos defendieron con total firmeza, primero, negándole un vaso de agua a uno de estos soldados que durante horas tuvieron que estar en este operativo, y luego se fueron concentrando y creando una situación que les hizo muy difícil realizarlo.

            Para terminar, junto a este agradecimiento que les queremos dar, este es un homenaje para quienes fueron los verdaderos protagonistas. Quienes convocaron a la huelga general fueron queridos y respetados dirigentes, luchadores de toda la vida, que los simbolizamos en uno de ellos: nuestro querido “Pepe” D’Elía...

 

(Aplausos)

 

______...junto a sus compañeros dirigentes de la CNT, junto a los dirigentes de cada uno de los sindicatos. Acá el homenaje es, fundamentalmente, hacia los trabajadores, hacia los estudiantes, hacia nuestro pueblo, que fueron capaces de esta heroica patriada de mantener durante 15 días una huelga general enfrentando a la dictadura.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).-  Muchas gracias a ti, Antonio.

            A continuación le damos la palabra al señor Rector de la Universidad de la República, estimado Rodrigo Arocena.

 

SEÑOR AROCENA.- Buenas noches, compañeras y compañeros.

            Estamos aquí por motivos de hoy, de ayer, de mañana y de siempre. Por motivos de hoy: la Universidad le agradece, profundamente, a la Junta Departamental de Montevideo una ocasión más de trabajar conjuntamente. Universidad y ciudad son, para nosotros, una consigna clave. Nuestra Universidad requiere cada vez más ser una universidad de puertas abiertas, una universidad inmersa en la sociedad en su conjunto, una universidad vinculada. En ese sentido, el trabajo conjunto con la ciudad abre una inmensa gama de oportunidades, y queremos aprovechar la ocasión para agradecerlo y resaltarlo. Desde el punto de vista institucional, eso tiene una trascendencia enorme.

No sería justo si no dijera que, además de por motivos institucionales de hoy y de siempre, estoy aquí por motivos personales de un ayer del cual necesito hablar con voz pausada para evitar que la emoción me domine. Yo no soy un veterano del ’73, no estaba disponible en ese momento, pero soy un veterano del ’68, y en el ’68 tuve la mejor escuela que he podido tener en la vida, que fue integrar la Mesa Representativa de la CNT como delegado de la Federación de Estudiantes. Podría contarles a quiénes tuve como maestros y no me olvidaría de ninguno, pero la lista sería demasiado larga. Quiero sí señalar algo que va más allá de lo personal, esa originalidad uruguaya que he repetido por los caminos del exilio: la Federación de Estudiantes integrando la Mesa de la conducción, la Mesa de la Central Única e integrándola, como lo dijo la CNT cuando se creó, como reconocimiento al aporte del movimiento estudiantil a la construcción de la unidad sindical. Eso, que emociona hasta los tuétanos repetirlo hoy ‑como en tantas otras ocasiones‑, es distintivo de la democracia uruguaya y debe ser tenido muy especialmente en cuenta. La nuestra es, por supuesto, y así debe seguir siendo, una democracia de ciudadanos, una democracia en la que los derechos y las garantías individuales sean cada vez más valoradas, atesoradas, protegidas, expandidas, pero es también una democracia de actores sociales, es una democracia de suma de esfuerzos entre distintos actores, y esa es una de las razones de su vigor, esa es una de las razones por las cuales, habiendo sido avasallada, fue recuperada mucho más vibrante que antes. No nos olvidemos nunca ni contrapongamos: la nuestra es y debe seguir siendo una democracia representativa de ciudadanos; pero no menos importante es preservarla como democracia de colectivos capaces, desde sus diferencias, desde sus distintos intereses, aun desde sus conflictos, de sumar esfuerzos en torno a grandes causas. En ese sentido, la democracia uruguaya pudo ser reconstruida; pudo ser reconstruida desde la suma de esfuerzos, y vale la pena que, permanentemente, cultivemos la memoria de cómo fue recuperada, a través de qué sacrificios fue defendida y recuperada.

La Universidad de la República, hace pocos días, en ocasión del 19 de junio, emitió una declaración sobre la construcción de la memoria, la verdad y la justicia. Con toda modestia, nos sentimos orgullosos de lo que compañeras y compañeros nuestros han hecho para recuperar la memoria; de los equipos de jóvenes, de muchachas y muchachos, sobre todo, que han pasado horas difíciles y duras cavando y excavando, entre la angustia de lo que podían encontrar o no encontrar, para reconstruir la memoria; la angustia de muchachas y muchachos explorando fichas del horror para reconstruir la memoria. Sentimos que nuestra institución, como debe ser, ha colaborado a que eso suceda, desde la modestia, pero desde un compromiso que nos viene de siempre. En esa perspectiva, creemos que la memoria es clave para abrir camino al futuro, y del futuro debemos hablar. Esta extraordinaria generación de veteranas y veteranos que está aquí, y todos los que ellos representan que no están aquí, merecen que afirmemos estas instancias de las que estamos hablando; estas instancias del pasado son garantía de futuro, son el punto de partida, el cimiento sólido de la construcción de un Uruguay mejor. En ese Uruguay mejor también tenemos que ser capaces de encontrar formas de colaborar, cada vez más estrechamente, entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo. Supimos colaborar Universidad, Federación de Estudiantes y movimiento sindical en la defensa y recuperación de la democracia. Debemos saber colaborar en la profundización de la democracia; debemos saber colaborar en la transformación de la educación para que todos tengan acceso a ella; debemos saber colaborar en una cada vez mayor vinculación entre el mundo del trabajo y el mundo de la enseñanza, para avanzar hacia uno de los planes del futuro, hacia esa segunda reforma que el país necesita.

Si el Uruguay supo tener una democracia del vigor que tuvo y fue capaz de recuperarla, se debe a muchas causas: una de esas causas fue la escuela pública, la idea de identidad y de comunidad construida desde esa audaz iniciativa que fue largarse en el Uruguay, barrido por las guerras civiles del siglo XIX, a la azarosa empresa de decir: aquí les vamos a dar enseñanza básica a todas y a todos. Hoy día, en el Uruguay del siglo XXI, queremos que el conocimiento no sea factor de desigualdad y de subdesarrollo, y tenemos que emprender una patriada de ese mismo nivel, la patriada de generalizar la enseñanza avanzada, permanente, conectada con el trabajo a lo largo de la vida entera. Eso exige vincular el mundo de la educación y el mundo del trabajo. En esa tarea vamos a estar juntos, como siempre.

La batalla de ayer se ganó, la batalla de la democratización se ganó, otras batallas nos esperan: construir una democracia cada vez menos desigual, una democracia cada vez más sólida, una democracia que abra cada vez más perspectivas a todos. En esa tarea la Universidad y el movimiento sindical, mañana, como siempre, van a estar juntos.

Muchas gracias. 

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- A continuación hará uso de la palabra, en representación del Partido Nacional, el Edil Ruben Meneses.

 

SEÑOR MENESES.- Buenas noches.

            Es un gusto estar acá, en primer lugar, porque hace muchos años, cuando mi viejo vino de la campaña, el primer laburo que tuvo fue en la fábrica del vidrio.

            Segundo, cuando hablamos de la Huelga General de hace 34 años yo tenía once años y no había celulares ni teléfonos para avisar que iban a ocupar una fábrica. Mi padre trabajaba en FUNSA y estaba recordando ‑estoy mirando la cara de todos los veteranos, que deben de tener la misma edad de mi viejo‑ las cosas que uno hizo durante esos 15 días para llegar y verlo. Las cosas que han pasado en la familia: primos que se fueron exiliados por pensar distinto, y otros que fueron detenidos por pensar distinto, ese era el pecado.

            Después de todas las palabras que dijo el Presidente de la Comisión y el Rector, vemos que estos actos y estos encuentros fortalecen la democracia. Entonces, bienvenido sea esto. La verdad es que me siento emocionado. ¿Por qué? Porque yo supe laburar hasta que se fue a pique FUNSA, se peleó para que quedara abierta.

 

(Inaudible)

 

______Hoy, representando a los vecinos, uno se siente un trabajador. Vemos la cooperativa de obreros del vidrio, la cooperativa de FUNSA, pero cuántas más podremos abrir para no tener tanta desocupación, y eso me recuerda la lucha de mi viejo.

            Agradezco que me hayan abierto la Casa. Esta es una casa histórica.

Reitero: bienvenidas estas cosas, que van a fortalecer, en el futuro, la democracia de todos.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- En representación de la bancada del Partido Colorado, le damos la palabra a la señora Edila Lilián de Esteban.

 

SEÑORA DE ESTEBAN.- Buenas noches a todos.

            Homenajear en este día a los trabajadores recordando la Huelga General de junio de 1973 es tener presente la reserva moral de un pueblo que se resistía a la opresión de la dictadura que se iniciaba.

            Ese movimiento social, que atravesó horizontalmente a todos los sectores de la sociedad y a los partidos políticos, fue llevado adelante con el sacrificio personal y familiar en forma anónima, con la constante resistencia a las múltiples desocupaciones de las fábricas, que una y otra vez volvían a ser ocupadas. No queremos olvidar los testimonios de aquellas mujeres, ya sea las que ocupaban junto a sus compañeros, como aquellas otras que, desde un segundo plano pero no menos importante, salían a recolectar alimentos para ayudar a la manutención de las ollas populares. Recordamos también a aquellos comerciantes que con el fiado permitieron enfrentar la falta de recursos en los hogares de los obreros.

            La movilización obrera fue llevada adelante con coraje y sacrificio, pese a los riesgos de las represiones de aquella dictadura que comenzaba. Aquellos días nos traen recuerdos dolorosos, pero también es un motivo de orgullo para un pueblo comprometido con la libertad.

            En los hogares de las familias trabajadoras muchas veces faltan las comodidades que nos brindan los bienes materiales, pero a pesar de esas necesidades sabemos que, unidos y firmes en nuestras convicciones, cuando la historia en determinados momentos como los de aquellos días demande de nosotros un nuevo sacrificio en defensa de los valores democráticos, ¡sabremos cumplir!

            Quiero agradecer a todos los que, desde el uso de la palabra o con su presencia en este acto, han aportado a la construcción colectiva de la memoria.

            Por ello, yo quiero compartir el testimonio de una de aquellas mujeres de las que hablaba antes; me refiero a mi madre, Brenda. Junto a ella recorrí, puerta por puerta, pidiendo a los vecinos de Paso de la Arena la colaboración para la olla de la fábrica de neumáticos Ghiringhelli, donde ella trabajaba. Por lo tanto, gracias a su ejemplo aprendí lo que son las causas populares y obreras en defensa de la democracia.

            Para finalizar, a todos los trabajadores movilizados en esos días, muchos de ellos aquí presentes, esta Edila Departamental les expresa su respeto y gratitud.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- A continuación invitamos a hacer uso de la palabra, en representación de la bancada del Frente Amplio, al señor Edil Ángel Vera.

*JE.250607.2.CT.

 

 

SEÑOR VERA.- Vecinas y vecinos: me ha tocado la responsabilidad de dirigirme a ustedes como frenteamplista, es decir, desde los valores del Frente Amplio y desde las referencias éticas de la unidad de la izquierda uruguaya.

Muchas gracias por recibirnos en esta casa que, como trabajadores, sentimos nuestra.

Quiero repasar algunos temas de rigurosa actualidad.

La represión sobre los movimientos sindicales y estudiantiles comenzó muy tempranamente, en la década de los sesenta, como fenómeno político. Ante el verdadero sarampión de golpes de Estado que recorría América Latina, desde 1964 ‑es bueno repetirlo: desde 1964- el sindicalismo uruguayo había acordado prepararse para la huelga general ante la posibilidad de un quiebre institucional.

Tal como relatan Universindo Rodríguez, Silvia Visconti, Jorge Chagas y Gustavo Trullén en su libro, “El sindicalismo uruguayo”: “La Mesa Representativa de la CNT convocó a un congreso para definir el Programa del Pueblo, en agosto de 1965, bajo la consigna: ‘¡Soluciones sí, represión y golpes de Estado no!’”. Vuelvo a repetir, para repensar esta consigna de 1965: “¡Soluciones sí, represión” ‑que la había‑ “y golpes de Estado” ‑que se preveían como posibilidad cierta‑ “no!”

Varias veces a lo largo de esa década se planteó la posibilidad de la huelga general. No podemos olvidar que el golpe de Estado se gestó, como se ha denotado reiteradamente, en cámara lenta o por etapas, por lo menos desde 1968, y que bastante antes del ’73 vivíamos persecuciones, torturas y asesinatos.

En 1972 el Encuentro Nacional de Comités de Base Sindicales resolvía: “De producirse el golpe de Estado, las formas del mismo pueden ser muy distintas, desde los gobiernos al estilo del Brasil hasta el golpe a la uruguaya, con sus particularidades, pero la respuesta originalmente debe ser la misma: ocupación de los lugares de trabajo y movilización general bajo nuestra conducción. Los sindicatos y los comités de base deben ahondar en la discusión de este tema, profundizando las medidas para enfrentar una situación anormal.” Esta resolución es, desde mi punto de vista, ineludible por lo contundente.

Por supuesto que entonces existieron polémicas sindicales y disputas políticas graves en el campo popular. Pero entendemos que eran diferencias fermentales; tal como decía Carlos Quijano el 13 de abril de 1973 en un editorial de “Marcha”: “Es en las horas de crisis cuando se demuestra la madurez de un movimiento. Bienvenido el error si de él se adquiere conciencia y se le corrige.” Este grado de madurez del que hablaba Quijano quedó medido de manera bien precisa la noche del 26 de junio en este lugar. Esa historia, por cierto, la pueden contar mejor que yo muchos de los presentes, protagonistas directos de la gesta que hoy conmemoramos.

En la madrugada del 27 de junio efectivos de la Región Militar Nº 1 ocuparon el Palacio Legislativo. Todos recordamos la foto en blanco y negro de los uniformados recorriendo el Salón de los Pasos Perdidos y, particularmente, recordamos la figura de Gregorio Álvarez, con sus botas de caña alta, cargando su arma, con el cinturón ladeado a la izquierda bajo el abdomen. Lo acompañaban el teniente coronel Julio Barrabino, el general Esteban Cristi, el coronel Alberto Ballestrino y el teniente coronel Hugo Arregui. Pues bien, ese mismo día cientos de miles de trabajadores organizados en la CNT declararon la huelga general por tiempo indeterminado. Al día siguiente Bordaberry declara ilícita a la CNT, prohíbe sus manifestaciones, incauta sus bienes y ordena el arresto de sus dirigentes. Mientras otros sectores sociales se asociaban rápidamente a la dictadura, los trabajadores enfrentaron el terrorismo de Estado con una huelga de 15 días.

Pero vuelvo en el relato a unos días antes. El 19 de junio de 1973, Líber Seregni, a la cabeza del Frente Amplio, realizaba un diagnóstico más que acertado. Decía Seregni: “Se mantiene la continuidad del proyecto oligárquico de cambiar el modelo, la estructura de funcionamiento de la sociedad uruguaya, no en beneficio del pueblo, sino contra el pueblo. Eso se manifiesta en la considerable pérdida del salario real de los trabajadores, en la continuidad de la represión, en la falta de libertades, en la inexistencia de garantías individuales. Todo ello es necesario para reestructurar un nuevo Uruguay que será sólo pecuario exportador, que destruye las clases medias, que asfixia a obreros y campesinos, que amplía el desamparo de los trabajadores y pequeños productores rurales. Es el intento de retrotraer el país al tiempo de Julio Herrera y Obes, a un Uruguay cien años atrás.” Así reflexionaba Seregni. ¿Por qué recordamos este diagnóstico terrible de Seregni? Porque se cumplió. Ese modelo, efectivamente, fue impulsado bajo la férrea vigilancia militar, bajo la dictadura cívico-militar.

Señalemos de paso que el nacimiento del Frente Amplio había sido, en gran medida, tributario de la unidad sindical y de la cultura de las asambleas democráticas. Quizá por ello no fue sólo una expresión electoral: constituyó una gran confluencia popular que iba a gestar una potencia política extraordinaria, capaz de representar para muchos uruguayos un símbolo de esperanza y de confianza en que ese destino trágico tan bien advertido por Seregni podía cambiarse.

No es de extrañar que el Frente Amplio, ante la disolución de las Cámaras, haya llamado a la resistencia organizada, ni que haya intentado reunir el más amplio caudal de fuerzas políticas para esa resistencia. No es necesario que recuerde la manifestación del 9 de julio, porque ya lo hizo el Compañero Tutzó.

Después de la huelga general, la lucha democrática continuó, y como antes del golpe, continuó la represión. Pero esa represión adquirió formas más perversas y masivas: cárcel, violaciones, torturas sistemáticas, exilio, asesinatos, desapariciones, robos de niños, crímenes aberrantes y el mayor saqueo que hayan sufrido los trabajadores de este país. Durante y después de la huelga, sobre los hombros de los trabajadores organizados recayeron gran parte de la responsabilidad y los mayores sacrificios de la resistencia a la dictadura. Quizá todavía estemos muy lejos de interpretar la importancia que tuvo esa acción de masas en la historia del pueblo uruguayo.

Seguramente, aquí todos entendemos la necesidad de reafirmar el compromiso de aquellas luchas y de la unidad que las hizo posibles. Resulta imprescindible celebrar una y otra vez esa unidad del movimiento de los trabajadores contra el despotismo. Se trata de una visión histórica y de un legado ético que las próximas generaciones de trabajadores sabrán preservar, tras las huellas de hombres como Gerardo Cuesta o León Duarte.

No quiero olvidarme de la FEUU, de los estudiantes, que también vencieron el miedo y asumieron su responsabilidad histórica. No olvidemos que la FEUU ya había enfrentado el golpe de Terra y había constituido una clara identidad antifascista y antiimperialista. Gracias a esa continuidad histórica participó en el Congreso del Pueblo, en 1965, y en el Congreso de Unificación Sindical, en 1966. No nos olvidamos de sus mártires.

Después de décadas de silencio, de negación, de obstaculización y de impunidad, la investigación histórica continúa abriéndose camino, paso a paso. Y con ella, también se abre camino la investigación de la Justicia Penal. La historia oficial de la dictadura se derrumba. Las increíbles justificaciones de la dictadura muestran que no tiene sustento, y con ellas, también se derrumba la impunidad. Cada uno de nosotros es libre de interpretar los hechos a su manera, pero nadie ni nada puede reservarse el derecho de ocultar o falsificar los hechos históricos.

Quiero terminar volviendo a 1972, a una advertencia que se hacía desde un editorial de “Marcha” después de la serie de acontecimientos iniciados el 14 de abril, que terminaran el 17 con la matanza de Paso Molino: “Ni la venganza ni el castigo, reharán el país. Sólo la justicia. Como enseñan las campanas de la catedral de Estrasburgo, lloremos, sí, a nuestros muertos; pero convoquemos a los vivos para esa gran empresa que debe ser la de todos, la más alta y la sola fecunda, la de salvar la tierra natal. No hay patria sin justicia; pero tampoco hay justicia sin patria. Y una patria con justicia es la que debemos crear. Sobre los sucesos de estos días trágicos nos está prohibido hablar, por el momento. Pero ya llegará, dentro de treinta días o de treinta meses, la hora de hacerlo, y bueno sería que el Parlamento, en uso de sus atribuciones, iniciara ya, sin tardanza, una investigación. ¿Acaso nuestro pueblo no puede conocer la verdad? Debe saber, tiene derecho a saber, por qué y cómo tantos orientales han muerto.”

Vecinos y vecinas: aquí y ahora tenemos muchas más preguntas que en aquel momento, porque vaya si pasaron cosas desde entonces, y porque tenemos derecho a saber por qué y cómo han muerto o desaparecido tantos orientales.

Muchas Gracias.

*JE.250607.3.IB

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- A continuación invitamos a hacer uso de la palabra al compañero Juan Ángel Toledo, en representación de la CNT.

 

SEÑOR TOLEDO.- Señor Presidente de la Junta Departamental, señoras y señores Ediles de Montevideo, autoridades nacionales, compañeras y compañeros: me han confiado la responsabilidad de representar a una generación a la que le tocó asumir y asegurar, en aquellos días aciagos ‑en aquella mañana que se ha recordado mucho acá‑, el cumplimiento de lo que en varios congresos y en miles de asambleas venían reafirmando los trabajadores, los estudiantes: que en caso de golpe...

 

(Sin audio)

 

______...general.

¿Es que, acaso, aquella generación tenía facultades adivinatorias? No; aquella generación, que luchaba por el salario, que luchaba por el trabajo, que luchaba por las reivindicaciones sociales, que lo hacía movilizando a miles y miles de trabajadores junto al estudiantado y a todo aquel que quisiera sumarse, además, tenía una tremenda preocupación por el país y por todos los sectores que lo componían.

El argumento más recurrido, cuando peleábamos por leyes sociales o por aumento de salarios, era la crisis. Nosotros estudiamos las causas de la crisis en aquellos años…

 

(Sin audio)

 

______...resolver el problema del salario, algunos temas de la seguridad social, lo empeoraban. Además, generaban otro tipo de problemas.

            Yo voy a hacer una reflexión a propósito de una discusión que ha estado de moda en estos últimos días, a propósito de la convocatoria que hizo al “Nunca más” el Presidente de la República. Aprovecho a señalar lo siguiente: me siento en deuda con quienes soñaron otro Uruguay y ya no están. No están porque cumplieron su ciclo de vida; no están porque la dictadura les hizo pagar cara su rebeldía; porque no pueden estar aquí físicamente; no están por múltiples razones. Pero toda esa generación fue testigo de que cuando los trabajadores señalábamos que los recursos que este país adquirió en los años en que coyunturas externas permitían no solamente no tener competencia, sino vender muchos productos exportables a buenos precios, en aquellos años se podía haber consolidado y desarrollado una industria sustentable en este país.

¿A qué asistimos a fines de la década del ’50? Muchos habían aprovechado las ventajas que el Estado dio para construir la industria...

 

(Sin audio)

 

______...estatal, atesoraron enormes fortunas que no se vertieron a modernizar una industria a los efectos de que cuando el mundo se normalizara, cuando ya no viviéramos en un mundo en guerra, porque algunos creían que las guerras… Es decir, pensando en las economías...

 

(Sin audio)

 

_____...del mundo nos iban a permitir seguir forjando millonarios que dilapidaban, que diversificaban...

 

(Sin audio)

 

______...Cuando en este país se le quita la protección a la industria, los últimos que protestamos fuimos los trabajadores. ¿Qué había pasado? Mirábamos aquellas grandes figuras, dueñas de las grandes fábricas. ¿Dónde estaban, además? Eran dueñas del banco tal o cual, de tantas hectáreas de tierra. Es decir, empezaban a perder como industriales y empezaban a ganar por otro lado. Muchos jóvenes esto no lo conocen. Acá hay muchos trabajadores de la carne, muchos trabajadores de este barrio, que recuerdan.

El otro día escuchaba a algunos hablar sobre la culpa de lo que pasó, de cómo fue el enfrentamiento en esto que no se termina de resolver en cuanto al tema de la verdad, de la justicia, del cumplimiento de los derechos humanos, y decían: “Sí, pero la culpa la tuvo el que tiró el primer tiro”. Y yo pregunto ‑acá hay quienes me pueden responder‑: en los años ’50, el tiro contra Dantiel Gómez, de la Federación de la Lana, ¿quién lo tiró? La bomba incendiaria contra un niño que estaba durmiendo en un local político frente al Palacio Legislativo, ¿quién la tiró? En 1954, ¿quién tiró el tiro que mató a Antonio Gómez Delgado durante el curso de la huelga textil? Las muertes de los trabajadores de la carne, ¿eran justas? Después de lo que el Estado les había dado a los ingleses y a otros que no lo eran para desarrollar la industria en el Cerro ‑que dejaron cuando se descubrió que el Estado los subsidiaba‑… Resulta que hasta la cancha de golf ponían como costos de la industria. Es decir...

 

(Sin audio)

 

______Yo soy de los que siempre creyeron en el pueblo, y que de estas situaciones íbamos a salir, y que el progreso lo íbamos a lograr con todo el pueblo, democráticamente. Pero no condeno a quienes creyeron en otro camino, ni les echo la culpa de que hubiera dictadura, porque dictadura hubo en Brasil, dictadura hubo en Bolivia, en Argentina, en Chile, porque respondía a un plan: les había fracasado la Alianza para el Progreso; les había fracasado el engaño, mediante el cual no pudieron frenar el auge de los movimientos populares en América Latina, y tuvieron que acudir a los golpes de Estado.

            Yo, representante de la vieja generación, la estaría traicionando si no estuviera diciendo estas cosas. Es un avance democrático que estemos haciendo esta reunión aquí. Creo que fue un avance...

 

(Sin audio)

 

______...Creo que si se lograra cumplir con lo que el pueblo votó el 31 de octubre de 2004 estaríamos avanzando. Creo que podremos alcanzar el Uruguay que Artigas quiso en la medida en que nos demos cuenta de que cada sector político tiene que cumplir su papel, de que los trabajadores tenemos que cumplir ‑como siempre‑ independientemente nuestro papel, de que el estudiantado tiene que cumplir su papel, Pero todos juntos, el pueblo unido y organizado, es la única garantía...

 

(Sin audio)

 

______...Uruguay no ocurra aquello que decía nuestro Presidente: que ser joven sea sospechoso; y terminaba diciendo que envejecer sea poco menos que un infierno. Queremos un Uruguay donde todos los habitantes tengan pleno derecho a vivir en libertad y, a la vez, derecho a vivir con decoro. Por supuesto, en lo inmediato tenemos que garantizar que, por fin, en este país podamos decir, orgullosos, mirando a América Latina...

 

(Sin audio)

 

______...que en este país hay verdad y justicia, porque así como se luchó en la huelga general en el año ’73 ‑y se luchó a través del tiempo‑ hay un pueblo preparado para lograr llevar adelante esos postulados.

Les pido perdón, compañeros, si alguien piensa que aquí...

 

(Sin audio)

 

______...con el corazón, creyendo sinceramente representar a aquellos que me han confiado hacer uso de la palabra hoy, y quiero recordar a quienes están y, por sobre todas las cosas, a quienes no pueden estar por múltiples razones, fundamentalmente, por haber caído en las garras de la dictadura.

            Muchas gracias, compañeros.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- A continuación invitamos a hacer uso de la palabra a Virginia Villalba, en representación de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay.

 

SEÑORA VILLALBA.- Buenas noches, compañeros y compañeros.

            La verdad es que estar acá es una emoción muy grande.

Yo no puedo hablar de recuerdos...

 

(Sin audio)

 

______...por lo que uno lee, por lo que me cuentan, por la historia de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay...

 

(Sin audio)

 

______... por la CNT y, ahora, por el PIT‑CNT.

*JE.250607.4.CT.

A lo largo de la historia, el movimiento obrero y el movimiento estudiantil han estado unidos. Todas las luchas por las causas populares nos han encontrado juntos...

 

(Sin audio)

 

______...un país más solidario.

Nosotros ahora estamos en la segunda reforma universitaria. A lo largo de la historia de las reformas universitarias los obreros nos han acompañado. Por tanto, en este momento yo no tendría que invitar a los trabajadores de mi país a que trabajen por esta reforma, porque no hace falta una invitación: ustedes son parte de esta reforma.

En el ’73 la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, luego de haber sido declarada ilegal la CNT, declaraba: “Por eso la FEUU llama a todos los estudiantes conscientes de su tarea histórica a ocupar y a mantener la huelga, a comprometerse sin límites de ningún tipo con la movilización que hoy es el imperativo de la hora”.

Hoy tenemos otras tareas, compañeros. Pero como antes, como siempre, nos tienen que encontrar juntos, trabajando por construir un país mejor, un país donde todos puedan tener vivienda, donde todos puedan tener acceso a la salud, donde todos puedan tener acceso a la educación. Nosotros estamos trabajando para que la Universidad, como decía el Rector, sea de puertas cada vez  más abiertas.

Realmente, estoy muy emocionada por estar en este lugar, en esta Casa que no conocía, escuchando tanto de la historia...

            ¡Salud, compañeros!

           

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Finalizando la parte oratoria, invitamos a hacer uso de la palabra el señor Carlos Cachón, en representación del Secretariado del PIT-CNT.

 

(Sin audio)

 

SEÑOR CACHÓN.-...del Partido Colorado y del Frente Amplio; a los compañeros de la Mesa Representativa que declaró la huelga en el año 1966; a su comando; a mis compañeros de la Mesa Representativa del PIT-CNT; a mis queridos compañeros del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, que me conceden el enorme honor de dirigirme a la Casa de los trabajadores conmemorando una de las principales gestas históricas del movimiento sindical uruguayo.

Quiero saludar a dos grandes compañeros que ya no están entre nosotros, pero que estarían celebrando junto a ustedes: “Pepe” D’Elía y el querido Hugo Cores...

 

(Aplausos)

(Sin audio)

 

______...de lo que hoy el movimiento sindical es en nuestra sociedad.

Queremos hacer algunas referencias que nos parecen importantes.

El 27 de junio, cuando Bordaberry disolvió las Cámaras y empezó a entregar el poder a los militares, uno de los objetivos centrales era la destrucción del movimiento obrero organizado. Hoy estamos celebrando que ese objetivo no se pudo cumplir, entre otras cosas, por la reacción y por la actitud en aquel momento del conjunto de los trabajadores y de otros sectores sociales opuestos a la dictadura.

A la huelga general del año 1973 la catalogamos como una gesta no solamente de los trabajadores, sino también de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, para enfrentar la dictadura que nacía, para enfrentar el terrorismo de Estado, para enfrentar una de las peores formas de terrorismo que nuestro país padeció durante prácticamente doce años. Esto ocurre cuando el Estado adopta esa condición, cuando el conjunto de la sociedad no puede asumir la defensa de las víctimas, cuando el sistema judicial no tiene su independencia, cuando quienes deberían proteger a la persona, a los valores humanos, son quienes permanente y sistemáticamente los violan.

En aquel momento, en el año 1973, el movimiento sindical, que venía de una larga lucha contra la represión, con gremios militarizados y estudiantes muertos en las calles, ante la instalación del golpe de Estado en nuestro país procede, a través de una resolución del año 1964, a declarar la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo.

Para nosotros la dictadura fue bastante más que presos, torturados, desaparecidos, asesinatos, enterramientos clandestinos. La dictadura desarrolló un mecanismo de terror sobre el conjunto de la sociedad. Por sus consecuencias para el conjunto de la sociedad desde el punto de vista psicológico y también desde el punto de vista material, en los procesos de marginación y exclusión de grandes sectores de nuestra población que estamos sufriendo hoy, nos parece que es necesario avanzar en un proceso de democratización a fondo, conociendo la verdad, trabajando por la justicia. Sin dudas, este tipo de intercambio, de debates, le hace mucho bien a esto.

Hoy recordamos quizá la más importante acción colectiva de lucha de los trabajadores uruguayos; no se conoce otra huelga tan importante en el Uruguay como la del año ’73. En esa huelga participaron todos los trabajadores organizados: públicos, privados, de la industria, de los servicios, de la ciudad y del campo.

Este hecho tan importante de la historia uruguaya ‑que, como se dijo acá, marcó e hirió de muerte a una dictadura que fue gestada durante tanto y tanto tiempo‑ no fue por reivindicaciones particulares o corporativas: fue en defensa de las libertades y de la democracia.

Hoy releíamos un libro del “Pepe” en el cual se hacía referencia a la reunión que se mantuvo con Bolentini en plena huelga, en la que éste les decía: “Bueno, señores, tienen que levantar la huelga”, y les ofrecía hasta aumento de salario. Los compañeros le decían: “Esto no es por salario: esto es por la democracia, esto es por las libertades”.

Este sindicalismo uruguayo es auténtico, único en América Latina. En el mundo no se conocen expresiones de movimientos de trabajadores con una sola central; hay muy pocos antecedentes en el mundo de este tipo de unidad. Es un sindicalismo clasista, combativo, que este año cumple 41 gloriosos años de unidad y que discutió cómo y de qué forma se iba a defender la democracia.

Hoy podemos decir que la historia de la democracia uruguaya no es sólo la historia de los partidos políticos. Sin embargo, frecuentemente las contribuciones democratizadoras de los sindicatos han sido desconocidas. Muchas veces se adjudican los avances en la legislación social o laboral a la sola voluntad de los dirigentes políticos, obviando las duras batallas de los sindicatos por estas reivindicaciones.

La huelga general tuvo, entre otras virtudes, la de hacer nacer herida a la dictadura. Nunca se va a saber cuán herida estaba, ni cuán profunda fue la herida que el movimiento sindical le infligió; sí sabemos que habría sido diferente sin huelga general.

Tenemos el recuerdo de aquellos trabajadores, de aquellas trabajadoras, de vecinos y vecinas nuestros, de padres y madres de nuestros compañeros de liceo, de nuestros compañeros de salidas, que cumplieron con lo que es ‑yo no tengo miedo de decirlo‑ el destino manifiesto de los trabajadores: cumplieron con las resoluciones orgánicas que habían tomado los mismos trabajadores en su oportunidad; cumplieron con sus convicciones, con sencillo coraje y teniendo por toda arma la ocupación de su lugar de trabajo y el hecho de negarse a que la democracia cayera como estaba cayendo. Un ejército de anónimos empeñados en defender ni más ni menos que la democracia, un valor superior que nuestra sociedad ha tenido como culto a lo largo de su historia; un ejército anónimo que cumplió con algo que dijo Neruda en su último discurso en Santiago de Chile, previo al golpe chileno: que los trabajadores eran lo mejor del mundo y la sal de la tierra.

La huelga general del ’73 fue un compromiso de los trabajadores llevado hasta las últimas consecuencias y levantado por decisión de los propios trabajadores a los 15 días, aproximadamente, de haberse iniciado. La sirena de la fábrica de portland volvió a sonar el 12 de julio del ’73, convocando nuevamente a los trabajadores a su lugar de trabajo. Pero ya lo hizo sobre el dolor, sobre la dignidad, sobre un país que no sería igual, donde solamente los trabajadores habían demostrado la grandeza que la historia les había puesto sobre los hombros.

Compañeras y compañeros: tengan claro que ante cualquier embate contra las instituciones, contra la democracia, el Secretariado del PIT-CNT, la Mesa Representativa, los trabajadores en su conjunto tomarán la misma resolución que tomaron los compañeros en el año ’66.

Muchísimas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS.- Ha llegado la siguiente nota: “Un saludo a todos los trabajadores, intentando reafirmar la historia de la lucha del pueblo uruguayo y, a partir de esta, seguir fortaleciendo a toda la clase obrera. Atentamente, Seccional 20 del Partido Comunista Uruguayo.”

 

(Aplausos)

 

______Seguimos con una invitación: “El 27 de julio, a las 16:00 horas, allí en la intersección de las calles Carlos de la Vega y Eduardo Paz Aguirre ‑ex Santa Lucía‑ la Junta Departamental de Montevideo...

 

(Final del audio) *