ACTO DE HOMENAJE A JAIME ROOS CON MOTIVO DE SER DECLARADO CIUDADANO ILUSTRE DE MONTEVIDEO

Celebrado en el Teatro Solís el 14 de junio de 2007

 

Departamento de Taquígrafos

 

 

MAESTRO DE CEREMONIA (Juan Maldonado).- Buenos días a todas y a todos.

 

(Es la hora 11:28)

 

______Bienvenidos al Teatro Solís, a esta ceremonia llevada adelante por la Junta Departamental de Montevideo y la Intendencia Municipal de Montevideo.

            Queremos saludar la presencia del señor Ministro Interino de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Gral. (R) Arq. Jaime Igorra; de la Subsecretaria del Ministerio de Turismo y Deporte, señora Lilián Kechichian; del Intendente Municipal de Montevideo, Dr. Ricardo Ehrlich; del señor Jaime Ross, para quien pedimos un cálido aplauso…

 

(Aplausos)

 

______...del Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, señor Edil Pablo Ferrer; del Director General del Departamento de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo, escritor Mauricio Rosencof; del Presidente de la Comisión de Cultura de la Junta Departamental de Montevideo, profesor Gabriel Weiss. Queremos saludar también a los integrantes del equipo de gobierno de la Intendencia Municipal de Montevideo; a las Edilas y  Ediles, representantes de la Junta Departamental de Montevideo; a los integrantes del Cuerpo Diplomático presentes; a las Diputadas, Diputados, Senadoras y Senadores que participan en esta ceremonia; a los familiares de Jaime Roos; a los integrantes de su banda; músicos; técnicos y a todos aquellos que de una u otra forma han estado vinculados o han seguido la carrera del artista.

            También va el saludo para el equipo de dirección del Teatro Solís, al señor Gerardo Grieco y a la licenciada Daniela Bouret, y a los demás funcionarios y funcionarias que han puesto en condiciones todo esto para llevar a cabo la ceremonia.

            También les damos la bienvenida a los representantes de los medios de comunicación presentes, que afortunadamente van a dar difusión a esta feliz noticia o declaración.

            Ahora daremos comienzo a la parte oratoria y en primera instancia vamos a invitar a hacer uso de la palabra al señor Presidente de la Comisión de Cultura de la Junta Departamental de Montevideo, Edil profesor Gabriel Weiss.

 

SEÑOR WEISS.- Señor Intendente Municipal de Montevideo Dr. Ricardo Ehrlich; señor Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, don Pablo Ferrer; señores Ediles y señoras Edilas Departamentales; integrantes del equipo de gobierno municipal; señores y señoras Ministros de Estado; autoridades nacionales; Ediles Locales; Concejales Vecinales; amigos de la cultura; prensa; Cuerpo Diplomático; vecinos y vecinas de Montevideo: cuando  nos toca participar en este tipo de actividades, recordamos siempre a nuestra querida Nelly Goitiño, quien siendo Presidenta de la Comisión de Cultura de la Junta Departamental, del Parlamento de la Ciudad, inauguró la tradición  de desarrollar homenajes en vida.

Creemos firmemente que esta decisión fue justa y además necesaria. Las sociedades deben poder reconocer el esfuerzo, los aportes, la significación de aquellos y aquellas que entre sus pares se han destacado por distintos motivos y han contribuido a que nuestra ciudad, nuestro departamento, nuestro país se hagan visibles, eleven la calidad de sus propuestas, y tengan destaque en el concierto universal. Asimismo, que nuestros jóvenes tengan referentes que los impulsen a proyectarse hacia el futuro, a creer que el trabajo sostenido, la formación, el rigor, la creatividad son valores imprescindibles y generadores, vuelvo a repetir, de futuro.

            En este caso, además, estamos realizando un homenaje en el Teatro Solís, teatro emblemático no sólo para Montevideo, sino para el país y la región. Por eso queremos agradecer a Gerardo Grieco, al equipo de dirección del teatro y a sus funcionarios, por habernos proporcionado este escenario. Es un honor para el Parlamento de la Ciudad estar sesionando en este ámbito.

            Estamos homenajeando hoy a una de las voces más importantes de la canción uruguaya y ciudadana. Me atrevo a decir que ha logrado incorporar algunas de sus canciones al grupo de las mejores del cancionero uruguayo.

            Queremos recordar que nació en el Barrio Sur, el 12 de noviembre de 1953, y allí transcurrió su infancia y adolescencia. Su padre era francés ‑René Roos‑ y su madre uruguaya ‑Lucía Alejandro‑. Desde los cuatro años salía con la murga de niños y las batucadas de su calle. Su tío, el músico George Roos, lo introdujo en la música de los Beatles y el jazz, y su madre a la música popular uruguaya y latinoamericana.

Realizó estudios de guitarra clásica a partir de los trece años y hasta la edad de quince. En 1969 inició su actividad como músico profesional, actuando en obras de teatro y grupos de rock y música popular. Hasta 1972 Roos había tocado como músico instrumentista el bajo en algunas bandas como “Epílogo de Sueños” con Jorge Galemire, Eduardo Rivero, Gastón Contenti, etcétera, con los que llegó a grabar. Había tocado también en los espectáculos de Club de Teatro para niños, con Horacio Buscaglia y Nancy Guguich. De allí deviene su amistad con Jorge Denevi que llegó a dirigir, años más tarde, algunos espectáculos cuando Jaime ya era el artista que hoy todos conocemos.

En 1974 se relaciona con “Patria Libre”, integrada por Lazaroff, Bonaldi, Raúl Castro, con quienes llegó a grabar en Montevideo como bajista. Allí se sella la fuerte amistad y relación creativa como músico-letrista con “Tinta Brava”, Raúl Castro.

En 1975 viajó a Europa y se radicó en París, donde trabajó regularmente como músico, en sesiones de grabación, conciertos, pubs, etcétera. Allí grabó sus primeros cuatro temas que luego fueron incluidos en su primer disco de larga duración “Candombe del 31”, que terminó de grabar en Uruguay en 1977. Retornando a Europa, se radica en Amsterdam hasta 1984 y trabaja como bajista para grupos de jazz, salsa y rock. En este período grabó en Normandía los discos “Para espantar el sueño” y “Aquello”. Quiero detenerme aquí para expresar que en la vertiente de exploración y creación que vincula la música popular y la murga ‑que tiene prestigiosos antecedentes como Ruben Lena, Los Olimareños, hasta “el sorongo” de Mauricio Rosencof con “Las ranas”‑ logra imprimir su sello personal, proyectando la murga hacia formaciones eléctricas, vinculándola con el rock, el jazz y otros ritmos, como nadie lo había hecho antes. Es también objetivo que en una relación de ida y vuelta ‑así concebimos el proceso de creación, como un proceso de diálogo permanente entre el presente y el pasado, entre lo local y lo universal, entre los creadores‑, Jaime influyó a artistas como los hermanos Fattoruso, Rada y hasta al propio Mateo que, siendo un creador desprejuiciado y libre, sólo encontró posible la relación con la murga cuando escuchó las canciones de Jaime.

            Contribuyó pues a que la murga, el candombe, la música y los ritmos montevideanos adquirieran, desde nuestro humilde punto de vista, dimensión universal. Se inscribe pues en esa corriente de creadores ‑entre los que se cuentan los antes mencionados‑ que proyectaron a Montevideo, pues nos atrevemos a decir que quien canta sobre su aldea canta sobre el mundo.

            También queremos destacar aquí al letrista, y no nos vamos a referir a los temas que son considerados éxitos, “hits”, a los que la gente canta en los asados o en las rondas de festejos, sino que vamos a hacerle un guiño amoroso a temas como “Piropo” que mi amigo Macunaíma define como una bella y perversa milonga, o a la primera canción que escuché de Jaime, que hasta el día de hoy me emociona, “Carta a Poste Restante”, que para mí se ubican, sin dudas, en la lista integrada por las canciones imprescindibles del cancionero uruguayo.

            Me voy a referir a otro aporte de Jaime para desterrar la falsa bohemia, la improvisación, y en este plano también es un maestro del cual hay mucho que aprender. En este aspecto quiero citar a Alfredo Zitarrosa recordando los siguientes versos: “…canto del pueblo que ama, también canta por dinero como un obrero”.

Así pues, su trayectoria nos ilumina en aspectos relacionados al rigor con el que hay que trabajar en un estudio de grabación, cuidar todos y cada uno de los detalles de las presentaciones escénicas, el arte de las cubiertas de los discos, los afiches, la frecuencia de las presentaciones, la creación de música publicitaria en la que se reflejan los sentimientos de la gente y la identidad nacional. En este aspecto recordemos que su canción “El grito del canilla”, utilizada para la publicidad del diario “El País”, fue elegida en el año 1996 como la mejor pieza publicitaria de esa década. Este rigor es esencial para darle sustentabilidad a un proceso creativo.

¿Qué más podemos decir de Jaime? Bueno, por ejemplo que fue declarado Visitante Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por el Concejo Deliberante de la Municipalidad de la capital argentina; que ha recibido innumerables premios y reconocimientos como, por ejemplo, el premio SADAIC ‑Sociedad Argentina de Autores‑ al socio extranjero; recibió el Florencio Sánchez ‑directores y actores argentinos‑, en una infrecuente unanimidad, con respecto a la mejor música teatral de la temporada porteña por la obra “El amateur”. También recibió el premio Cóndor de Plata, otorgado por la Asociación de Críticos Cinematográficos de Argentina, a la mejor música del año 1999 en ese país por la película “El amateur”. Sólo en Uruguay ha recibido más de ochenta discos de oro y de platino.

Para finalizar ‑aunque naturalmente sin abarcar todo lo que significa Jaime Roos‑, quiero decir que en las galerías, en los caminos, en las autopistas y carreteras de mi corazón flamean los pañuelos de seda, banderines de las carreteras de Franca y no cesa de escaparse hacia la eternidad esa mañana donde se han suspendido las líneas de Jaime que esperan, aún siguen esperando en Poste Restante….

Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS.- Antes de continuar con la parte oratoria, voy a dar lectura a un saludo que dice lo siguiente: “Junta Departamental de Montevideo, señor Pablo Ferrer. De mi mayor consideración. Acuso recibo de vuestra atenta invitación al acto homenaje de declaración de Ciudadano Ilustre de la ciudad de Montevideo al cantautor Jaime Roos, a realizarse el jueves 14 de junio. Si bien no podré estar presente por motivos de agenda legislativa, hago propicia la oportunidad para saludarlo. Atentamente, Senador Jorge Larrañaga”.

            Continuando con la parte oratoria, invitamos a hacer uso de la palabra, en representación del Partido Nacional, al Edil Fernando Ripoll.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR RIPOLL.- Muy buenos días a todos.

            En primer lugar, quiero saludar la presencia del señor Intendente Municipal, don Ricardo Ehrlich; del Presidente de la Junta Departamental, don Pablo Ferrer; de Mauricio Rosencof; del estimado Jaime Roos; de Diputados, Diputadas y de miembros del equipo de gobierno; tengan ustedes muy buenos días.

            Para mí es una oportunidad especial referirme a una figura que, como muchos de mi generación, he estado siguiendo a lo largo de años. Y lo hemos estado siguiendo por una sencilla razón: nos encanta su música, nos gusta, como uruguayos. De ahí  que queríamos hacer una breve reseña.

            Recién veíamos en ese video cómo en este mismo teatro, hace muchos años, cantaban esa canción que se inmortalizara ‑creo yo‑ en todo el mundo: “Durazno y Convención”. Jaime Roos desde niño vivió en un apartamento sobre la calle Convención, a escasos metros de Durazno; evidentemente, fue por eso que le dedicó ese tema, que recorriera el mundo. Muchas veces la gente que viene del exterior espera ver algo especial en Durazno y Convención, pero se encuentra con que es una esquina más de Montevideo; sólo pueden encontrar allí el espíritu de esa gran canción.

            Los que saben de música dicen que ha logrado fusionar perfectamente el rock con el candombe, la milonga y la murga, interpretando fielmente el sonido de su Montevideo natal.

            Futbolero de ley, es un reconocido hincha de Defensor Sporting, al que en su primer campeonato le dedicó uno de sus temas más conocidos: “Cometa de la farola”.

            Ya por fines de los ‘60 inició su actividad como músico profesional, actuando en obras de teatro y en grupos de rock.

A mediados del ’74 integró el grupo “Patria Libre”, junto con Raúl Castro, Jorge Bonaldi y Jorge Lazaroff; él tocaba el bajo y se dedicaba, fundamentalmente, a los arreglos de los temas.

En el ’75 forma parte por un breve tiempo del grupo “Canciones para no dormir la siesta”, y luego viaja a Francia, donde se radica en la ciudad de París. Allí trabaja como músico en teatros, bares, sesiones de grabación, etcétera. También fue allí donde grabó sus primeros cuatro temas, luego incluidos en el LD “Candombe del ‘31”, su primer disco, de 1977, que luego terminara de grabar para el sello independiente Ayuí.

Es decir que estamos conmemorando los 30 años de actividad ininterrumpida de un cantante que, sinceramente, nos ha llenado de orgullo a todos.

Después de presentar su primer disco en abril del ’77 en la sala Millington Drake ‑que tuvo una buena repercusión, tanto en el público como en la crítica‑, retorna a París.

Creemos que las lonjas que recorren el Barrio Sur, todo lo que transmite la radio, la música de los tablados, del Carnaval, más los Beatles y el rock, han sido algunas de las influencias que él ha sabido asimilar para luego plasmar en una música de innegable personalidad y sello propio, que le ha hecho obtener el gran éxito con que cuenta en nuestro país, el cual sin duda se ha ido extendiendo por toda América Latina y por toda Europa.

Creo que ha sido uno de los mejores embajadores de nuestro país. Los embajadores, además de hacer la carrera de Relaciones Internacionales, tendrían que hacer dos carreras más: la de comercio exterior, para vender nuestros productos, y otra que trate sobre la parte cultural, que es muy importante porque identifica a nuestro pueblo. Jaime Roos ha sabido, durante décadas de viajes por el exterior, alegrar el corazón de muchas colonias de uruguayos que están en el exterior y que añoran el país. Eso es importante.

De su discografía queremos destacar el profundo realismo que caracteriza a este artista. Cuando sacó el tema “La hermana de la Coneja” ‑hace ya unos cuantos años; yo era bastante más joven que ahora‑, comentábamos con un grupo de amigos que había una “hermana de la Coneja” en cada uno de los pueblos del Interior del Uruguay, no sólo en Montevideo. Es decir, era un tema que hablaba de la realidad de la sociedad, y eso fue lo que llevó a que este artista tuviera éxito: el interpretar de la mejor forma el sentimiento de la gente y del pueblo. Eso creo que ha sido Jaime Roos.

Quiero pedir acá un fuerte aplauso para los músicos que están allí, que constituyen un equipo que ha tenido en Jaime Roos un gran motivador de grupos, y en la persona de Hugo Fattoruso quiero saludar a todos sus músicos que vinieron a saludarlo hoy.

 

(Aplausos)

 

______Desde el año ’77, en que comienza su carrera, hasta el ’87, hizo un disco por año. En el ’89 comenzó con el tema “Esta noche”; después, en el año ’91, sacó el disco “Estamos rodeados”. Luego vino “Cuando juega Uruguay”, en el ’92; el álbum “La Margarita”, con textos de Mauricio Rosencof; “El puente”, en el año ’95... Ya iba variando un poquito: eran cada dos años. En el año 2000 llegó el disco “Contraseña”; “Candombe, murga y rocanrol”,  en el 2002 y, finalmente, su último disco, “Fuera de ambiente”, en el 2006, trabajo que le llevó cuatro años pero que es, sin duda, excepcional. Yo creo que siempre estuvo haciendo lo que quiso; se tomó su tiempo para hacer sus canciones, lo que habla muy bien de él, porque soportó las presiones, sobre todo del público, de la gente, que le preguntaba: “¿Cuándo sacás tu nuevo disco?”. Eso es muy importante.

Quizás el hecho de que el señor Intendente lo declare ciudadano ilustre y nosotros le rindamos este homenaje no sea mucha cosa para un hombre que, como este músico, ha llegado al corazón del pueblo uruguayo. Yo creo, sinceramente, que es uno de los mejores músicos uruguayos de todos los tiempos. Por eso quisimos hacerle este reconocimiento en vida al artista, porque es lo más importante que tenemos, y no hacerlo después, como nos ha pasado en otros casos.

            Muchísimas gracias a todos.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIA.- Después de las palabras del Edil Fernando Ripoll, vamos a invitar a hacer uso de la palabra, en representación de la bancada del Partido Colorado, al Edil Gustavo Osta.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR OSTA.- Señor Intendente, señor Presidente de la Junta Departamental, señor Director Rosencof, señor Jaime Roos, querido amigo Gabriel Weiss: yo creo que el primer hecho a destacar y a tener en cuenta hoy es que, a pesar de que muchas veces se dice que cuando en el Uruguay a alguien le va bien no tiene que decirlo ‑de alguna manera, la humildad no se ha entendido en su real dimensión‑, nos hemos juntado aquí, nos hemos reunido para valorar el éxito, para asumirlo; nos hemos juntado y hemos dicho: “Bueno, pero si acá hay un tipo, un uruguayo que hizo las cosas tan bien, en forma profesional, que le ha dedicado tiempo a lo suyo, que lo ha hecho en forma planificada, que lo ha hecho con éxito, que ha logrado que la gente lo quiera, ¿por qué no reconocerlo?”. Entonces, me parece que ese es un primer elemento importante: reconocerle a la gente, en vida, las cosas que hace bien. 

Y también es importante el lugar. El Teatro Solís es uno de los mejores lugares que tiene la ciudad de Montevideo. La verdad es que cuando uno entra y se para aquí, lo siente de esa manera. Si tomáramos una foto de la composición del público, veríamos algo increíble; créanme que hay de todo. Pocas personas logran un consenso tan importante. Políticos, intelectuales, hombres de la música ‑colegas del señor Jaime Roos‑, periodistas, gente común y silvestre, ciudadanos de a pie, que hoy sintieron la necesidad de venir, que dijeron: “Yo quiero estar en el momento en que la ciudad de Montevideo y la Junta Departamental reconozcan a una figura como Jaime Roos”.

            Jaime Roos habla en su música de cosas que a los uruguayos nos llegan, nos pegan y con las que nos sentimos identificados: el candombe, la murga, la batucada. En ese video vemos el fútbol, vemos a Gardel... Cuando aparece con el “Negro Jefe”, la gente aplaude... Todos sentimos que, de alguna manera, a lo largo de su trayectoria Jaime Roos ha logrado consensuar, a través de su música, valores y cosas que son nuestras. 

Ha logrado una síntesis de diferentes estilos. Es, si se quiere, la síntesis de toda la música popular uruguaya de la segunda mitad del siglo XX. Redefinió y modernizó la música popular uruguaya con un estilo muy propio. Todos sabemos que cuando escuchamos a Jaime Roos, escuchamos al Uruguay; sentimos que es algo nuestro. Creo que en estas cosas no hay que andar con chiquitas. Jaime Roos es un grande, y así hay que decirlo. A veces tenemos miedo de que nos digan: “Bueno, ¿pero no estás cayendo en un elogio excesivo?”. Y la respuesta es no, porque una persona que logra el éxito no solamente desde el punto de vista musical, sino también desde el punto de vista del afecto de la gente, es un grande, es un ejemplo para el Uruguay. Todos creemos que este es un país de oportunidades, y cuando las cosas se hacen bien, se logran. Todos queremos tener una posibilidad, y si el país le dio la posibilidad de que eso fuera así, mejor todavía.

De manera que estamos contentos por este merecido homenaje; Montevideo y los montevideanos lo agradecen.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

 

MAESTRO DE CEREMONIA.- Invitamos a hacer uso de la palabra al Director General del Departamento de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo, el escritor Mauricio Rosencof.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR ROSENCOF.- Esto de tener que hablar sobre Jaime, o con Jaime, desde un púlpito está fuera de circuito. Más bien nos haría falta, por ese síndrome codal que tenemos,...

 

 

(Hilaridad)

 

______...conversar en un mostrador.

Nos conocimos allá por el ’85 u ‘86, cuando yo recién había salido y él había llegado. Escribíamos una nota en la revista “Jaque”, y cada tanto se formaban unas largas colas para poder cobrar... Ahí iniciamos una amistad. Se demoraba tanto el pago ‑debía de ser por el cambio chico‑...

 

(Hilaridad)

 

______Y después hicimos lo que estamos recordando en este momento: nos fuimos al Outes y al Mincho, y de ahí salieron algunas cosas.

            Me parece formidable ‑como decían desde este mismo micrófono‑ hacer este tipo de homenajes en vida. Tanto es así que yo le recomendaba a Ricardo que cuando le hiciera entrega de los pergaminos ‑como a la vieja usanza, cuando existían las cartas manuscritas‑, le dijera: “Espero que al recibo de la presente te encuentres bien de salud”.

 

(Hilaridad)

 

            Yo me voy a referir a otros aspectos de Jaime.

            Jaime es una actividad, una institución. No hay uruguayo ‑de los 400.000 que andan por todas partes del mundo‑ que no tenga el mate, yerba y un disco de Jaime. Él como ser humano, su música, sus letras, sus textos, son la afirmación de la identidad nacional allí donde esté. Es decir, a la hora de citar varias cosas relacionadas con este formidable artista uruguayo, yo creo que lo más destacable es su aporte a la identidad nacional y a la condición humana.

            Simplemente quiero mencionar dos o tres anécdotas, porque si no, esto quedaría muy intemporal. Fíjense qué curioso: con las cámaras de TV Ciudad está Amaral García. Y eso tiene para Jaime y para mí un significado y un sentimiento muy intensos. El primer trabajo que pudimos hacer juntos fue “El regreso del Gran Tuleque”, en la sala del Stella. Ahí él musicaliza los textos, y la canción final es aquella que dice: “Por los chiquitos que faltan, por los chiquitos que vienen, uruguayos nunca más”. Pero en esos mismos días Uruguay recupera el primer niño desaparecido: Amaral García.

 

(Aplausos)

 

______Y, lo que son las cosas: Amaral se integra a la murga que dirigía Julio Julián. La murga salía a la calle y ahí se cortaba el tránsito.

            Es decir, una de las cosas que facilitó la recuperación de Amaral proviene de una canción.

            Después hicimos otros trabajos juntos. Es decir, mi relación con Jaime está llena de flashes. Para mí fue inolvidable cuando hicimos una obra de teatro con murga en el Teatro de los Parques, en Suecia. Él estaba en una piecita de hotel y me dice: “Mirá, escribí una cosa y quiero que la escuches”. Creo que era la primera vez que la cantaba. Ahí, con una cerveza que compramos en el supermercado ‑no teníamos heladera, por lo que la pusimos en la palangana donde uno se lava la cara‑, cantaste “Colombina”. Después, en una de esas caminatas que hacíamos, empezamos: tuya y mía ‑porque con Jaime nos pasa eso. Un día, al atardecer, empezamos a hacer un asado en Las Toscas y a la madrugada estábamos: tuya y mía; anécdota va, anécdota viene, ¡qué libro hubiéramos sacado!‑ y así, caminando, terminamos escribiendo algo que todavía…‑bueno, tenemos la vida por delante, ¿no?‑; escribimos la ópera‑murga titulada “La tierra del eterno carnaval”.

            Había pensado cerrar mi intervención con una guiñada que tú hacés en la Margarita, cuando empezás a puntear la viola y decís bajito: “Que nunca falte”. Pienso que si hay que decir que algo nunca falte, ese algo sos vos. Que nunca faltes vos, con esa música, con esa enjundia que tenés. Pero quisiera cerrar este homenaje con algo que está en tu condición humana, y que aparece en ese “Brindis por Pierrot”. Aquí brindamos todos por el brindis con que cerrás un verso: “Este brindis por Zelmar”.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS.- A continuación hará uso de la palabra el señor Presidente de la Junta Departamental de Montevideo, Edil Pablo Ferrer.

           

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO (Ferrer).- Muy buenos días a todas y todos.

            Muchas gracias por acompañarnos en esta jornada.

            Muchas gracias, Jaime, por permitirle a la Junta Departamental de Montevideo realizar este homenaje.

            Muchas gracias, señor Intendente, por haber recibido de buen grado la iniciativa de la Junta Departamental ‑que surgiera a propuesta del Edil Weiss‑ de declarar Ciudadano Ilustre al señor Jaime Roos. Usted ha compartido esta resolución de la Junta Departamental, lo cual nos permite estar hoy aquí viviendo esta instancia.

            Es difícil hablar después de que varios reseñaron ya lo que es la vida de Jaime. Y es mucho más difícil aún hablar después de Mauricio, en cualquier instancia; jugar atrás de Mauricio, en cualquier cancha, no es fácil.

            Nosotros vamos a ser muy breves.

            Cuando un Edil de la Junta Departamental propone llevar a cabo un homenaje o tiene la iniciativa de presentar al Intendente una propuesta en el sentido de declarar Ilustre a una ciudadana o un ciudadano, en definitiva, no está haciendo otra cosa que un acto de justicia y está recogiendo una expresión que ya está ganada. La declaratoria de Ciudadano Ilustre o el homenaje que realiza la Junta Departamental no tiene otro significado más que ése: recoger, explicitar, declarar en realidad algo que ya es así. Aunque hoy no se declarara Ciudadano Ilustre a Jaime Roos, hace tiempo ya, sin duda, que Jaime Roos es un Ciudadano Ilustre de nuestra ciudad.

 Quizás entonces sea poco lo que se aporta desde el acto concreto en sí, que no es más que ese reconocimiento. Pero, sin duda, para lo que son nuestras costumbres, es muy importante que tengamos la valentía de reconocer a quienes, entre nosotros, claramente se han destacado por sus virtudes. Creo que el acto que estamos llevando a cabo consiste en eso.

Ante la pregunta de por qué esto y cuál es el motivo, creo que cada montevideano tendrá su propia explicación. Yo quiero dar la mía.

Se suele decir que la música es un lenguaje universal; creo que es un lugar común, pero también creo que es una verdad absoluta. Lo que la música trasmite es un valor universal. Más allá de eso, hay quienes a través de ese lenguaje universal tienen la capacidad de trasmitir valores, pautas, costumbres y cultura nacional.

En el caso de la música de Jaime, creo que uno siempre vibra en forma especial con sus canciones. Las canciones de Jaime tienen una vibración especial. ¿Cuál es esa vibración especial en su música y sus letras? Creo que en las canciones de Jaime hay una vibración montevideana; creo que, en realidad, es la síntesis de lo montevideano. En las letras ‑en las propias y en las prestadas, de magníficos autores‑, y en particular en la música, yo creo que no hay síntesis mejor lograda de lo que es una vibración montevideana, con  su componente de candombe, de murga, de tango, de milonga, de rock and roll y de todo lo que son nuestras más firmes expresiones musicales. Lo que nos genera a todos la música y el arte de Jaime es esa vibración montevideana y el llevar al lenguaje universal lo más propio, lo nuestro. Creo que ello más que amerita el reconocimiento a Jaime.

Así que gracias, Jaime, por esa vibración.

 

(Aplausos)

           

SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS.- Queremos agradecer la resolución votada por la Junta Departamental de Montevideo que dice: “Visto: que el señor edil Prof. Gabriel Weiss, mociona realizar un acto de homenaje al autor e intérprete señor Jaime Roos, así como remitir una minuta de comunicación al Ejecutivo Comunal haciéndole saber que es voluntad del Cuerpo sea declarado Ciudadano Ilustre del departamento de Montevideo; Resultando que este artista es poseedor de una innegable personalidad que le llevó a crear una original combinación de rock fusionado con los géneros musicales nacionales de candombe, murga y milonga; Considerando: que el tratamiento de este tema ha merecido ponderaciones similares en este Legislativo Comunal;

(…) La Junta Departamental de Montevideo resuelve realizar un acto homenaje al autor e intérprete señor Jaime Roos.”

Seguidamente, como testimonio de este acto de homenaje el Presidente de la Junta Departamental de Montevideo hará entrega de un presente al señor Jaime Roos.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIA.- A continuación hará uso de la palabra el señor Intendente Municipal de Montevideo, Dr.  Ricardo Ehrlich.

 

SEÑOR INTENDENTE MUNICIPAL DE  MONTEVIDEO (Dr. Ricardo Ehrlich).- Buenos días a todas y todos los presentes: autoridades, estimado Jaime Roos, amigas,  amigos y familiares de Jaime, amigas y amigos todos.

            Me toca a mí cerrar formalmente este homenaje, y quisiera agregar algunas reflexiones a las palabras que acabamos de escuchar sobre Jaime.

            En primer lugar, quiero decir que me parece formidable ‑debo reconocerlo‑ esta iniciativa de la Junta Departamental. Como decía Gabriel Weiss, la Junta es un verdadero Parlamento de la Ciudad. Pero no sólo es el lugar de la ciudadanía, donde se expresan y donde deben reconocerse los problemas que existen en cada rincón del departamento, sino que la Junta también debe reconocer, hacerse eco y poner de relieve ‑como en este caso‑ los sentimientos y los sueños de la gente. Creo que lo que estamos compartiendo, justamente, es eso. Entonces, quiero saludar de manera muy enfática la formidable iniciativa de la Junta Departamental de hacer este homenaje.

            Reconocer a una persona, a una personalidad en una sociedad es algo muy importante, porque es un acto de justicia. Hacer un reconocimiento, reconocer a alguien tiene particular significación, porque posee un valor simbólico destacado para una sociedad. Pero hay algo más en el reconocimiento, ya que no sólo implica reconocer a una persona: la sociedad se reconoce en una persona, y eso tiene aun muchísimo más valor. Me parece que así lo sentíamos claramente ‑no sé si ustedes comparten esto‑ cuando se terminaba el video que vimos al principio, cuando la sala, el Solís lleno de nosotros, se veía reflejado en ese Solís que aplaudía a Jaime y a su banda en el escenario. Nos estábamos reconociendo a nosotros mismos, nos reconocíamos como sociedad. Y este homenaje que consiste en distinguir a uno de nosotros, implica que nos reconocemos en él. Y yo creo que eso tiene una fuerza muy particular.

            En segundo lugar, quiero señalar otra cosa que me parece importante en la distinción de hoy. Vivimos un momento muy particular en el país, en la sociedad. Yo diría que así como ponemos cartelitos ‑ojalá pongamos cada vez más‑ de “Cuidado. Gente podando”, “Cuidado. Gente en obra”, tendríamos que poner grandes carteles por todos lados que dijeran: “Sociedad en construcción”. Estamos en un proceso de reconstrucción de un entramado social que hemos ido perdiendo por muchas razones; se han ido generando ausencias, vacíos en la sociedad, y hemos ido creando distancias de distinto tipo entre distintos sectores; distancias que el tiempo nos ha metido en cada una de nuestras vidas, fragmentando nuestra trayectoria vital. En esa reconstrucción de la sociedad, una de las grandes tareas que tenemos que hacer desde todos los rincones del país, desde todas las sensibilidades y sectores, es la de ir zurciendo, cosiendo, cerrando objetos, acortando distancias. En ese sentido, siempre enfatizamos que la educación y el trabajo son, sin duda, los grandes factores de integración y de construcción de la sociedad, pero la cultura es, indudablemente, la que va creando puentes, zurciendo, cosiendo, tejiendo y acortando esas distancias que a veces tenemos en nuestras propias vidas, en nuestros propios itinerarios.

En todo ese proceso es importante ir construyendo y reconstruyendo referentes en la sociedad; tenemos que mirarnos de manera distinta y mirar de manera distinta la sociedad y la ciudad, para reconocernos en ella. Yo diría que tenemos que descubrir, reaprender a querer la sociedad, a querer la ciudad y, sobre todo, a sentirnos queridos por el entorno y por los referentes que tenemos. Yo creo que es ahí, entonces, donde el aporte de Jaime ha sido central.

            No voy a extenderme demasiado, pero lo que siento como una fuerza enorme es que la voz de Jaime, su música, sus palabras, nos han ido ayudando a reconocernos, a encontrarnos y a descubrir el amor por las cosas que tenemos ‑en el estado en que estén‑, que son nuestros referentes, y también a sentirnos queridos en la sociedad, en la ciudad en que vivimos. Es eso lo que queremos agradecer profundamente a Jaime Roos.

            Me toca el gran honor, a partir de esta iniciativa de la Junta Departamental, y en nombre de las vecinas y de los vecinos, en nombre de Montevideo, de nuestra gente, de reconocernos en Jaime Roos y designarlo Ciudadano Ilustre de Montevideo.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

MAESTRO DE CEREMONIAS.- Seguidamente, el señor Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich, hará entrega de la medalla y el diploma correspondientes a esta declaración.

            El diploma dice: “Montevideo, junio 2007. Voz, música, letra y memoria de los barrios montevideanos que hoy andan por todo el mundo”.

El Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich, declara Ciudadano Ilustre de la ciudad de Montevideo al señor Jaime Roos.

 

(Aplausos)

 

______Para finalizar esta ceremonia, invitamos a hacer uso de la palabra al señor Jaime Roos.

 

SEÑOR ROOS.- Confieso que me siento un poco aturdido, gratamente, por las palabras antedichas. Agradezco profundamente al señor Intendente, Ricardo Ehrlich, al querido Mauricio ‑hoy en día Director de Cultura de la Intendencia‑ y al Presidente de la Junta, señor Ferrer. También vaya un agradecimiento muy particular para el Edil Weiss, quien tuvo la iniciativa de proponer esto, a los señores Ediles de las bancadas blanca y colorada, y a toda la Junta Departamental de Montevideo. Es un agradecimiento profundo porque, aunque parezca una obviedad, esta distinción es particularmente importante para mí. Es particularmente significativo porque Montevideo es mi lugar en el mundo. Muchas veces, por motivos laborales, profesionales, artísticos, me han preguntado si podría vivir en otro lugar que no fuera aquí, y siempre respondí con una tajante negativa; no fue, digamos, por un heroísmo nacionalista ni nada similar, sino porque me siento un árbol del Barrio Sur, me siento el perro de la esquina de cualquiera de estas calles de la Ciudad Vieja, y me resultaría imposible vivir en otro lugar. Aquella película “Un lugar en el mundo”… Bueno, mi lugar en el mundo es aquí.

            Hace treinta años que Montevideo es mi musa principal. En algún momento me pregunté por qué cantar a esta ciudad; por qué contar historias que, aunque no se refirieran directamente a ella, la tenían como escenografía; por qué cultivar el lenguaje callejero de esta ciudad. Durante mucho tiempo no me lo supe responder, puesto que la respuesta era demasiado sencilla: un día me di cuenta de que la causa era que yo tuve una infancia plagada de momentos de felicidad en mi barrio, en mi ciudad. Esos momentos que siempre tengo en mi memoria están indisolublemente unidos a la ciudad, a Montevideo, al barrio. Un niño cuando juega es feliz, y yo jugué en dos ámbitos: en el campito, donde se jugaba a la pelota, y en la vereda, donde se jugaba a todo lo demás. A veces llovía y nos metíamos para adentro de las casas y jugábamos a otro tipo de cosas; pero en general lo hacíamos en esos dos grandes ámbitos: en la vereda y en el campito. Los amigos eran los mismos compañeros de la escuela que está a un par de cuadas de acá, la Escuela Chile; eran los vecinos de los cuales yo sabía quiénes eran sus padres, sus abuelos, en cuatro manzanas a la redonda.

            No quiero ponerme nostálgico, y no lo voy a hacer.

            Esta ciudad es mi hogar ‑y vuelvo al comienzo de mis palabras‑, por lo que este honor que se me concede es muy significativo para mí. Uno a veces ve que los actores, los deportistas, o quien fuere, cuando reciben un galardón recuerdan a su familia. En esos momentos a uno le recorre un sentimiento de sensiblería que, si se pasa de la raya, hasta se convierte en ridiculez; pero doy fe de que, ante una situación así, inevitablemente uno piensa en su familia: yo pienso en mi papá y en mi mamá, que ya no están en el mundo visible pero que viven dentro de mí, y sé que si estuvieran vivos este diploma sería encuadrado y pasaría a ocupar un lugar destacado en alguna de las paredes de su casa.

            Sólo me resta agradecer profundamente no sólo a ustedes, señores, por este honor, sino a todos los aquí presentes. Confieso que no sabía que iban a venir mis amigos del alma, estos músicos a quienes tanto admiro ‑que andan por allá‑, con quienes cocinamos la mayoría de estas canciones, con los que nos ganamos la vida moviendo el aire -de eso se trata hacer música- y emocionándonos junto al público, en un mismo grito.

            Sobre la identidad cultural y sobre la música de Montevideo se ha hablado mucho aquí. Como charlatán apasionado me gustaría hacer algún comentario, pero creo que ya está todo dicho.

            Gracias a mi familia, a mis amigos, a la gente que no conozco, ya que su presencia me da cariño, me da fuerza, y gracias a todos. Eso: ¡gracias!

 

(Se aplaude de pie)

 

MAESTRO DE CEREMONIAS.- Damos por finalizada la ceremonia agradeciéndoles la presencia e invitándolos a compartir un brindis.

 

(Es la hora 12:21)