Acto de Homenaje

Celebrada el 18 de abril de 2007

VERSIÓN PRIMARIA

Departamento de Taquígrafos

 

 

 

(Se inicia el registro de la versión taquigráfica)

(Es la hora 16:10)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Pablo Ferrer).- Buenas tardes.

            Bienvenidos señor Intendente Municipal de Montevideo, doctor Ricardo Ehrlich, y señor Embajador de la República Argentina, Hernán Patiño Mayer.

Bienvenidos también señor Diputado Nacional de la República Argentina por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Luis Galvalisi,  y señor Diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Marcelo Godoy.

            Igualmente, tenemos el gusto de dar la bienvenida a la familia de Gerardo Matos Rodríguez: a la sobrina nieta, Rosario Infantozzi, y a la sobrina Olga Durán Matos.

Y muy particularmente queremos saludar a Juan Carlos Copes, el milonguero argentino a quien tendremos el gusto de que aquí, en nuestra Casa, a iniciativa de esta Junta Departamental, el señor Intendente Municipal de Montevideo lo distinga en la tarde de hoy declarándolo Visitante Ilustre de la ciudad de Montevideo.

Saludamos también a quienes nos visitan y engalanan hoy con su presencia esta Casa: la cantante María José Mentana, público en general y amigos de la prensa.

En lo que hace a esta Junta Departamental, la tarde de hoy corona en cierta forma tres actividades que llevamos a cabo en forma consecutiva. En primer lugar tendremos, como dijimos recién, la distinción al señor Juan Carlos Copes con la declaración de Visitante Ilustre de la ciudad. Posteriormente se llevará a cabo el acto de homenaje que realizaremos por parte de la Junta Departamental a “La Cumparsita” en su 90° aniversario, y tras ello tendremos la inauguración de la exposición que se lleva adelante en la hemeroteca de la Junta.

Para nosotros esta ha sido una semana de realizaciones y de celebración. La verdad es que estamos muy contentos de contar con la presencia de todos ustedes.

Sin más, damos la palabra al señor Intendente Municipal de Montevideo.

 

SEÑOR INTENDENTE MUNICIPAL DE MONTEVIDEO (Dr. Ricardo Ehrlich).- Gracias, señor Presidente.

            Querido Presidente, estimados Ediles y Edilas de la Junta Departamental, señor Embajador de la República Argentina, distinguidos visitantes, familiares de Matos Rodríguez, estimado público presente: realmente, para mí siempre es muy grato estar en este ámbito. A veces debo estar presente en otras circunstancias, en que este ámbito cumple su labor de contralor, de supervisión, de compartir junto con la Intendencia Municipal de Montevideo el ejercicio del gobierno comunal. Otros momentos, como éste, son de mayor distensión y  resultan particularmente más sencillos de compartir. No obstante, concurrimos con la misma responsabilidad y también con la misma convicción que en las otras instancias, instancias que seguramente seguiremos compartiendo a lo largo del período que resta para terminar nuestra gestión en el departamento de Montevideo.

            En primer lugar, para nosotros esta resolución, este gesto, esta iniciativa de la Junta Departamental de distinguir a Juan Carlos Copes es de gran significación. Esto se enmarca en algo a lo cual me quiero referir muy brevemente.

Creo que esta semana, en estos días tan particulares en que conmemoramos los 90 años de “La Cumparsita”, la Junta Departamental ha asumido con gran energía una serie de iniciativas en el ámbito cultural que entiendo son de particular relevancia.

Estamos en un período ‑que compartimos con la sociedad argentina‑ en el cual nos hemos abocado a entretejer nuevamente el entramado social, a reconstruir sociedad, y eso lleva mucho tiempo. Somos sociedades que han perdido generaciones enteras, que han tenido sangrías en períodos distintos por situaciones muy diversas y vientos difíciles que han soplado en ambos lados del Río de la Plata. También seguimos perdiendo gente por esa desestabilización global que genera en comunidades enteras la necesidad de desplazarse. Y así hemos perdido, de un lado y otro del Río de la Plata ‑aún seguimos perdiendo‑, personas, comunidades, lo cual crea vacíos en la sociedad.

Hablamos de pérdida de generaciones, y tenemos que llenar esos vacíos. Llenar esos vacíos es muy complicado. No se trata de esperar el relevo –que los de menos años vengan a llenar el agujero de los que perdimos‑, porque cuando se pierden generaciones se pierden sectores de la comunidad; en realidad, lo que estamos perdiendo es esa continuidad, ese enlace, ese entramado entre generaciones, entre sectores sociales que asegura la vida de una sociedad, que le da fuerza, que va abriendo las puertas unos de otros, los que ya están y los que van llegando. Y cuando se pierde ese entretejido, ese entramado, volver a construirlo es muy difícil. Hay que construirlo desde muchos espacios, pero hay algunos que tienen un valor muy singular. Y clarísimamente desde la cultura existe una capacidad singular de tejer y entretejer Dentro de la cultura hay algunas expresiones, algunas manifestaciones que constituyen referentes para todos, referentes que compartimos no sólo –diría yo‑ en forma transectorial dentro de la sociedad, sino también transgeneracional. Y esos referentes son una gran herramienta para reconstruir, para volver a entretejer esos lazos de la sociedad.

            Creo que el tema de hoy, las conmemoraciones a las que nos estamos sumando de alguna manera representan esencialmente eso, y por eso les asignamos tanto valor. Cuando el otro día en la Intendencia de Montevideo conmemorábamos los 90 años de “La Cumparsita”, un grupo de jóvenes empezó con sus acordes, reconociéndose así los primeros de “La Cumparsita”. Entonces, de alguna manera, hubo ahí un sentimiento colectivo en los presentes; compartimos la misma emoción porque nos sentíamos reconocidos en esos acordes.

Creo que lo que esta Junta ha decidido para el día de hoy, esta distinción a Juan Carlos Copes, no sólo honra esa trayectoria que trasciende fronteras y que es patrimonio de las dos orillas, sino que tiene también algo de singular, que es el hecho de reconocer a un hombre de la danza; eso es muy particular. Nos damos cuenta, entonces, de la fuerza, el alcance que pueden tener gestos, movimientos que llegan a trasmitir emociones, sensaciones, sentimientos, belleza. Es a través de esos gestos que nos vamos sintiendo identificados y tenemos elementos en común. Finalmente, nos sentimos identificados en un gesto, en un paso de danza;  eso es tremendamente fuerte y creo que tiene una gran significación.

            Entonces, por un lado,  felicito a la Junta Departamental por esta estupenda iniciativa, y, por otro, me sumo con mucha fuerza a la distinción que ustedes han propuesto.

Por otra parte, señalo que tener entre nosotros a Juan Carlos Copes y ser quien habla el Intendente que le entregará, en nombre de las montevideanas y los montevideanos, la distinción de Visitante Ilustre es un real honor.

            Muchas gracias, señor Presidente. Vamos a entregarle ahora la medalla al señor Juan Carlos Copes.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- En nombre de la Junta Departamental de Montevideo, vamos a hacer entrega también de una bandeja de plata recordatoria de esta alegre jornada.

 

(Así se efectúa)

(Aplausos)

 

______Antes de dar la palabra al maestro Juan Carlos Copes, deseo salvar dos omisiones: hacer llegar nuestro saludo y nuestra bienvenida al cantante Francisco Falco, que nos acompañará más adelante y, en particular, a Johana Copes, hija de Juan Carlos, y a su pareja de baile, quienes en el día de ayer, en el Salón de los Pasos Perdidos, nos deleitaron gratamente.

 

(Aplausos)

 

______Le damos la palabra al maestro Juan Carlos Copes.

 

SEÑOR COPES.- ¡No es fácil! No es fácil una situación como la presente. Todo lo que dijo el Intendente, lo que está diciendo la Junta Departamental de Montevideo a través de los distintos protagonistas que la conforman, todo esto que me están haciendo a mí en vida, normalmente se hace para los muertos.

Tengo que decir que, gracias a Dios, en mis 60 años de tango, este es el halago mayor o el premio mayor que he recibido; más importante aun que el Oscar a la mejor coreografía por la película “Tango”. Más importante que todo eso es esto: un pueblo que está reconociendo el trabajo ‑a veces bueno, a veces regular y a veces malo‑ de un perseverante. Se suponía que yo sería ingeniero electrónico. Me recibí de electrotécnico y, en determinado momento, en la Facultad tuve que decidir: o tango o ingeniero. Y elegí tango, y no me arrepiento…

 

(Aplausos)

 

______Y una prueba más para que no me sienta arrepentido: yo creo que no habría conocido el mundo si no hubiera sido por el tango y, especialmente, por “La Cumparsita”. Y esto no lo digo porque esté en Uruguay, al contrario.  Hasta la fecha es rara: han elegido 90 años, no 100, ni 50, ni 75; alguien lo dijo ayer y tiene mucha razón. Han elegido 90.  Ojalá que este 90, este protagonismo de un argentino recibiendo de los uruguayos un reconocimiento ‑espero poder expresarme bien, porque cuesta hablar en un lugar como este, cuesta mucho, especialmente porque yo sé bailar, no hablar‑ sea la piedra fundamental que les abra los ojos, las orejas y hasta la mente a muchos políticos que meten la pata día a día…

 

(Aplausos)

 

______Ese enfrentamiento de guapos, antiguo pero ya ejecutado, no se tendría que haber ejecutado sin haber hablado antes. Ojalá que termine no en un duelo de cuchillos, sino todo lo contrario; ojalá que estos 90 años y esta distinción que ustedes me entregan a mí sean difundidos por la prensa. La prensa tiene que hacer difusión de estas cosas, porque me están reconociendo a mí, así como Buenos Aires reconoció a Julio Sosa, a Francisco Canaro… Tenemos héroes uruguayos que han hecho al tango famoso en el mundo entero, no solamente con lo de Matos Rodríguez, con “La Cumparsita” ‑que ya es el súmmum‑, sino con muchas otras cosas. 

Entonces, todo nos une, hasta la forma de hablar, y hasta la forma de tratarnos hombre‑mujer y mujer‑hombre intelectual, física, biológica y mentalmente. Lo único que no hacemos es llevar el termo constantemente debajo del brazo; no nos acostumbramos a eso ‑no sé por qué‑, pero habría sido una posibilidad.

            Ojalá que esto sea nada más ni nada menos que la piedra lanzada con vehemencia, con ganas y atinadamente para solucionar esos problemas que se tienen que resolver en un país que al veces decimos la madre patria y a veces decimos otra cosa; ojalá que pronto se solucione esto y que sirva como una pequeña piedrita en el mar para solucionarlo.

            Muchas gracias a todos.

 

(Se aplaude de pie)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Como los amigos Diputados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Nación nos habían anunciado que tenían algo para entregar al señor Intendente y éste tiene otros compromisos que cumplir, les solicitamos que lo hagan en este momento.

 

SEÑOR GODOY.- En nombre del Presidente de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, queremos hacerle entrega de este libro que cuenta toda la historia del Palacio Legislativo de la ciudad. 

 

(Así se efectúa)

 

SEÑOR INTENDENTE MUNICIPAL DE MONTEVIDEO (Dr. Ricardo Ehrlich).- Muchísimas gracias.

 

(Aplausos)

(El señor Intendente Municipal de Montevideo, doctor Ricardo Ehrlich, entrega un presente al Diputado señor Marcelo Godoy)

 

SEÑOR GODOY.- Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Excusamos al señor Intendente.

 

(Se retira de Sala el señor Intendente Municipal Dr. Ehrlich)

 

______Continuamos con el acto de homenaje a los 90 años de “La Cumparsita”.

            En primer lugar, queremos excusar al Presidente de la Comisión de Cultura, Edil Gabriel Weiss, debido a que por motivos personales no nos puede acompañar. Hace minutos se comunicó con nosotros para que lo excusáramos y cumplimos con ello.

            En segundo lugar, queremos decir en forma muy breve ‑como lo dijéramos en la tarde de ayer en el Salón de los Pasos Perdidos‑ que la conmemoración de estos 90 años de “La Cumparsita” es un momento de celebración, y tenemos el desafío de comprometernos aún más con lo que es la cultura del tango y con lo que es el producto turístico, el cual debemos seguir trabajando día a día para que cultura y turismo, a través del tango, estén cada vez más presentes en nuestra sociedad.

            También queremos decir que esta celebración que conmemora los 90 años de “La Cumparsita” coincide con la declaración ‑que por decreto aprobara esta Junta Departamental a fines del año pasado‑ de Hermandad Rioplatense, por lo que a nosotros nos parece más que grato el contexto en el cual lo estamos celebrando. Nos parece grato tanto por la presencia de hermanos argentinos ‑en particular en el día de hoy‑ que habrá a lo largo de las actividades de esta semana, así como también por la articulación de los más diversos organismos públicos, organizaciones sociales, empresas públicas y privadas, que han aportado su grano de arena para que esta actividad pudiera salir adelante.  

Quiero resaltar y reconocer el trabajo del compañero Edil Marcelo Carrasco ‑quien, como dijéramos ayer, hace más de un año que viene soñando con esta propuesta y susurrándonosla al oído‑, y también de los compañeros Ediles Fernando Ripoll y Gustavo Osta, quienes junto a Marcelo Carrasco nos han representado en la Comisión Organizadora de los actos de este aniversario.

            Dicho esto, no me queda más que dar la palabra a los señores Ediles, comenzando con el señor Edil Marcelo Carrasco.

 

SEÑOR CARRASCO.- Muchas gracias, señor Presidente.

            La verdad es que para mí es un honor. Como decía usted, esto es parte del objetivo cumplido; no es todo el objetivo, porque el mismo era implementar el producto tango a los efectos de que se acreciente en Montevideo, y para eso tenemos que trabajar todo este año y más.

            Quiero agradecer la presencia de la delegación argentina: le agradezco su presencia al Diputado Nacional Luis Galvalisi, que fue el impulsor de que el Gobierno Nacional Argentino declarara de interés nacional en la Argentina esta actividad de los 90 años de “La Cumparsita”, y también al señor Diputado Marcelo Godoy. Del mismo modo le quiero agradecer al señor Embajador, a la Cancillería argentina y a la Ministra de Cultura del Gobierno de Buenos Aires, Silvia Fajre, quien de parte del Gobierno argentino nos obsequia la presencia de la Orquesta del Tango de la ciudad de Buenos Aires, con la cual nos vamos a deleitar el próximo jueves, es decir, mañana. Va a tocar donde se tocó por primera vez “La Cumparsita”, lugar en el que hoy está emplazado el Palacio Salvo. Ese va a ser el regalo de la ciudad de Buenos Aires a los montevideanos. Aparte, como montevideanos, vamos a tener la presencia de Malena Muyala.

            También deseo agradecer a la familia de Matos Rodríguez, que me dejó entrar a la misma, y a Rosario, con quien venimos trabajando desde hace cerca de un año con los materiales de la exposición. La familia va a obsequiar a los montevideanos todo ese fantástico material que hoy presentamos con una gran expectativa por lo que va a ser la gran muestra itinerante, que no solamente van a tener los uruguayos o los montevideanos, sino que va a estar en Argentina y va a recorrer el mundo.

            Asimismo deseo agradecer ‑porque siempre me olvido de ellos‑ a algunos actores fundamentales: me refiero a la Federación del Tango, que nos dio una mano bárbara, porque nosotros no somos hombres de tango, por lo que tuvimos que acudir a gente que supiera de la materia. Así fue que encontramos al doctor Rubinstein, que es un maestro y nos enseñó todo lo que es el tango. También quiero agradecer al Grupo Centro.

            El festejo de estos 90 años nació gracias a la coordinación. Nosotros decimos que hay tres palabras mágicas, que son: planificación, coordinación y ejecución; son palabras extremadamente sencillas pero tan difíciles de implementar, que cuando podemos lograr su implementación para nosotros es muy grato y muy emocionante.

            Antes de comenzar también quiero destacar la importante ayuda de mis compañeros. La idea surgió de todos, porque esto surgió en Valparaíso. Estábamos con el Edil Ripoll cuando se lo comentamos al Edil Osta, y ningún integrante de ningún partido dudó en darle para adelante a la cultura y a recuperar esa identidad de “La Cumparsita” que teníamos perdida, esa identidad a medias en el Río de la Plata. Fue el primer trabajo compartido: Matos Rodríguez la pone en conocimiento de todos, y cuando la canta Gardel la lleva a todo el mundo. Por eso es que antes de comenzar quería agradecer a todos los que pusieron su granito de arena y dedicaron su tiempo a este proyecto que verdaderamente ya siento que es un éxito. Arrancamos el lunes con los niños en la explanada municipal llena, con el Teatro Solís lleno, con la Sala Zitarrosa llena; ayer el Palacio Legislativo también se llenó, y para el jueves ya tenemos el Teatro Solís colmado.

            Esperamos que el tiempo nos acompañe y que podamos seguir con este notable festejo de los 90 años de “La Cumparsita”.

            ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de “La Cumparsita”? Es una pregunta que corrientemente se oye decir a los jóvenes. Pues bien, estamos hablando de nuestra idiosincrasia; estamos hablando de tradición; estamos hablando de poesía; estamos hablando de tantas cosas, que si tuviéramos que enumerarlas seguramente nos llevaría varios días y varias páginas.

            ““La Cumparsita”” nació hace 90 años, y en un análisis primario podríamos definirla como la perfecta ejecución del tango. Fue declarada por el Parlamento Nacional, allá por febrero del ’98, el himno cultural y popular de la República Oriental del Uruguay y, por qué no, del Río de la Plata.          

            Algunos entienden que también existen en ese universo musical otros tangos que pueden estar al mismo nivel que “La Cumparsita”. Pero ninguno de estos tuvo tantas grabaciones ni tanta difusión como este “himno de los tangos”, que fuera compuesto por un estudiante de arquitectura: Gerardo Matos Rodríguez. Se convirtió en tango cuando la orquesta del músico argentino Roberto Firpo la estrenó en abril de 1917 en el desaparecido café La Giralda, donde hoy se levanta uno de los mayores símbolos de la ciudad de Montevideo: el Palacio Salvo.

            La Cumparsita” es, sin lugar a dudas, el tango que más identifica a nuestro país y al Río de la Plata en el mundo. Es como dijimos anteriormente: un himno; su música surgió del talento y de la sensibilidad del uruguayo Gerardo Matos Rodríguez, y fue complementado por las letras de los poetas argentinos Maroni y Pascual Contursi.

            La Cumparsita”, tal como la conocemos hoy, adquirió su popularidad y su posterior consagración a partir de la grabación que hiciese el maestro Carlos Gardel en 1927, con el famoso acompañamiento de las guitarras de Barbieri y Ricardo.

            Aquí comienza la historia del éxito mayúsculo de “La Cumparsita”, el tango más grabado de todos los tiempos. Se tiene el registro de casi 900 versiones de distintas orquestas, no sólo uruguayas y argentinas sino también del mundo entero, incluyendo, por ejemplo, países tan lejanos como Japón y Finlandia.

            Se cumplen 90 años de su creación y Montevideo, junto con todo el país, está organizando una serie de espectáculos y actividades culturales para rendir honores a su creador.

            La Cumparsita” es un fenómeno que atraviesa las épocas y adquiere dimensión universal. Existen numerosas versiones desperdigadas por todo el mundo. La mayoría de los tangueros admiten que las más logradas interpretaciones de “La Cumparsita” son netamente bailables, como las logradas por la orquesta del violinista y compositor maestro Juan Darienzo. Para tener una idea de la cantidad de grabaciones que se hicieron de “La Cumparsita”, digo que solamente Juan Darienzo la grabó en seis oportunidades distintas entre 1928 y 1972. Una de ellas integra un clásico disco de pasta de 78 revoluciones; de un lado está “La Puñalada”, de Pintín Castellanos, que este año está cumpliendo 70 años, y del otro está “La Cumparsita”, de Gerardo Matos Rodríguez. A modo de referencia histórica, y para que todos tengamos una idea de la magnitud de lo que representa la obra dentro de la consideración popular, diré que de esta sola versión se vendieron 18 millones de discos.

            Poco más podemos decir, porque nuestra capacidad de asombro se inclina ante el talento de su autor, que logró plasmar una de las melodías inmortales que pertenecen al patrimonio cultural del Uruguay. Comentaron una vez que “La Cumparsita” vivía en todo el mundo. Pues bien, nosotros queremos que también resida en el espíritu de todos los rioplatenses. En consecuencia, promovimos oportunamente un decreto que habilitara a la Intendencia Municipal de Montevideo a que todos los días a la misma hora se escuchen los acordes de “La Cumparsita” en las inmediaciones de La Giralda, es decir, en el Palacio Salvo, lugar donde todos sabemos tuvo su bautismo de fuego y de popularidad.

            Sintetizando, “La Cumparsita” cumple 90 años y todo el Río de la Plata lo festeja y brinda honores a la melodía y a la memoria de Gerardo Matos Rodríguez, así como a la de nuestros hermanos argentinos que colaboraron con su talento a enriquecer la monumental melodía creada por aquel joven estudiante de arquitectura. No debe de haber un solo habitante de Uruguay o de Argentina que no se emocione al oír los compases de “La Cumparsita” y sus inmortales versos, que viven alojados en nuestros corazones.

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Tiene la palabra el señor Edil Fernando Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Muchas gracias, señor Presidente.

Deseo agradecer a todos los que nos acompañan hoy, aunque no quiero ser reiterativo, pero me parece que es importante hacerlo. En primer lugar, quiero agradecer al talentoso Juan Carlos Copes. Es un honor y un orgullo para todos los montevideanos que nos venga a deleitar con su danza, con su baile.

En segundo lugar, quiero agradecer la presencia del Embajador de la Nación Argentina, Hernán Patiño Mayer, del Diputado de la Nación Argentina Luis Galvalisi, un amigo que hicimos en Valparaíso y que, realmente, ha trabajado para este hermanamiento entre el pueblo argentino y el pueblo uruguayo con la creación de esa ley nacional que reconoce que existe en Montevideo esta semana de homenaje a “La Cumparsita”, lo que hace que esto se destaque en todo el Parlamento de la Nación Argentina.

            También agradezco la presencia del Diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Marcelo Godoy; y, como no podía ser de otra manera, de la señora Rosario Infantozzi, sobrina nieta de Matos Rodríguez, quien ha trabajado mucho por mantener la identidad de “La Cumparsita” y ha descubierto baúles de hace mucho tiempo que nos permitieron hacer esta muestra fotográfica.

            Quiero agradecer la presencia del doctor Rubinstein, Presidente de la Federación Uruguaya del Tango, como lo mencionaba nuestro amigo Marcelo Carrasco. Pero se olvidó de decir una cosa: antes yo creía que manejaba un poquito los pies; ahora estoy aprendiendo a bailar tango en Joventango. Marcelo Carrasco está yendo también, y ahí estamos aprendiendo a bailar, porque nos picó el bichito ‑como dicen los tangueros de alma‑ y estamos tratando de especializarnos.

            Nos toca hablar de “La Cumparsita”, el indiscutido himno de los tangos. Nació como una marcha para una mascarada estudiantil, mezcla de Facultad de Medicina y Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, en el Carnaval de aquel febrero de 1916. En ese momento actuaba en Montevideo Roberto Firpo, con su orquesta típica. El destino lo juntó con Matos Rodríguez para hacer los arreglos a efectos de que esa joya tomara forma de tango. Así la estrena en el café La Giralda, donde está actualmente el Palacio Salvo, en 18 de Julio y Andes, en Montevideo.

Mañana vamos a conmemorar los 90 años de ese magnífico espectáculo con la Orquesta de la Ciudad de Buenos Aires, con el profesor Garello, con Malena Muyala, con el profesor Juan Carlos Copes ‑llamémosle así porque es un profesor de la danza‑, con Johana Copes, su hija, quien demuestra que las nuevas generaciones siguen estando en el tango, y con Federico García y Laura Legascue, que son ‑me atrevo a decirlo acá‑ de las mejores parejas de bailarines de tango del mundo. Digo esto hoy acá, porque siento ese orgullo. Los vi haciendo la coreografía de la Cumbre Mundial del Tango y todos los que allí estábamos representando al Uruguay nos sentimos orgullosos.

            Quiero agradecer al amigo argentino Diego Rivarolla, quien se encuentra entre nosotros, que trabaja muchísimo por el tango y es uno de los coordinadores de la Cumbre Mundial del Tango. También agradecemos la presencia de María José Mentana, quien ayer nos deleitara en la Sala Zitarrosa con un gran espectáculo, en un tan merecido homenaje y reconocimiento a nuestra querida Olga Delgrossi, “La Dama del Tango”, junto con Maia Castro, una cantante uruguaya. Fue un espectáculo notable.

            En Buenos Aires la tocó por primera vez Firpo, en el Café Iglesias, sin la autorización de Matos Rodríguez, quien había vendido la partitura por unos pocos pesos a la Editorial Breyer Hermanos, cometiendo el error de su vida. Ese error fue subsanado gracias a la circunstancia de que, en ese entonces, Matos era menor de edad, y así pudo recuperar sus derechos. Contursi y Maroni le escribieron una letra a la que llamaron con el primer verso “Si supieras”. Es la que registra en el disco Carlos Gardel en 1924, para Odeón, con el acompañamiento de las guitarras de Ricardo y Barbieri. La letra del dúo Contursi y Maroni, pese a recordarnos el clima de “Mi noche triste”, fue la que trascendió holgadamente el paso del tiempo.

            Aquí comienza la historia del éxito de “La Cumparsita”, el tango más grabado de todos los tiempos.

            Tal vez de allí su misticismo, que tiene el sello de un grupo de jóvenes que se reunieron sin saberse forjadores de una forma de expresión que luego, con el tiempo, se transformaría en el alma de nuestros pueblos hermanos ‑estoy hablando de la República Oriental del Uruguay y de la República Argentina‑ y que, de alguna manera, cuenta nuestra forma de sentir, nuestros anhelos y nuestros sueños, tan parecidos y tan intensos a la vez.

            Para los virtuosos como el maestro Francisco Canaro, parafraseando su libro “Mis Bodas de Oro con el Tango”, todo le viene bien a “La Cumparsita”: armonías para violines, variaciones de bandoneones y otros importantes instrumentos, además de otros atrayentes efectos musicales que los orquestadores y directores aprovechan hábilmente para lucimiento de su respectivo conjunto. Nosotros tenemos idea de que existen más de  novecientas versiones; quizá, y sin quizá, existan más de mil, porque en muchos países en estos minutos la están escuchando. Y eso se lo escuché decir a un profesor argentino, que decía siempre: “En este instante en más de un país se está escuchando ‘La Cumparsita’, y dentro de un minuto también se estará escuchando ‘La Cumparsita’”. Ese es un fenómeno evidentemente mundial, y se lo debemos a nuestro querido Matos Rodríguez.

            Finalmente, esta obra tan especial por su espectacular difusión, incomparable en número con el resto de los tangos, es en apariencia sencilla y contiene una melodía atrapante y bella, que posee la peculiar condición de recrearse permanentemente en una suerte de simbiosis con la personalidad musical de su eventual intérprete.

            Nada hacía suponer en esos años que lo que iba a ser una festiva marcha carnavalera se convertiría, con el paso de los años, en una marcha de la identidad nacional a nivel mundial; un espejo sonoro de la cultura del Río de la Plata, y más lejos aún, un referente mundial de planos elevados de una sensibilidad sin fronteras.

            Y tan seductora como los acordes del bandoneón es la expresión de esa música, que habla no sólo a través de voces prodigiosas, sino también de los pies alados de quienes lo bailan. Pies alados que, según se dice, recuerdan a los de Fred Astaire y Gene Kelly, dos reyes de la comedia musical, quienes, según leí, para Juan Carlos Copes fueron sus paradigmas, sus maestros, sus modelos a seguir.

            Grandes espectáculos como: “Copes Tango Show”, “New Face 62”, “Tangos para el Mundo”, “Tango Argentino”, “Tango-Tango” y “Entre Borges y Piazzolla”, entre otros, conmovieron a públicos de países tan diferentes como Japón, Alemania, España, Estados Unidos y Canadá, y sus magistrales coreografías brillaron, entre otras, en películas como: “Tango Baile Nuestro”, con Robert Duvall; “Un tal Funes”, de Raúl de la Torre; “Arena de Tango Mío”, de la BBC de Londres, y “Tango”, de Carlos Saura.  Esta pieza de colección no sólo nos muestra al gran Juan Carlos Copes, sino que también nos enseña y nos muestra los secretos de cómo bailar el tango, como él sólo puede hacerlo.

            Estudiando su trayectoria pude ver la evolución fantástica y digna de admiración que tuvo desde sus inicios en los bailes del club de fútbol Atlanta, pasando por los concursos de danza en el estadio Luna Park, sus viajes por América, sus encuentros con los maestros Piazzolla, Troilo o Pugliese y con celebridades internacionales de la talla de Liza Minelli o Gene Kelly, quien mereció una evocación en boca del propio Copes: “Era mi ídolo, fue quien me dio la clave de lo que debía hacer, el que más me llegó con su danza”.

            Pese a todo, se desprende de él una actitud permanente de humildad. Lo corroboramos hablando con él en Valparaíso y ayer, aquí, en Montevideo. Hay algo que me conmueve de él y es que en una entrevista que leí acerca de su vida de bailarín dice: “Es muy antiguo y conservador decir que soy ‘el bailarín del tango’. Para bailarlo se necesitan dos personas y mucha pasión. Lo demás es técnica y viene sola. Muchos creen que lo más importante son las piernas, los pies. No me parece. A mi criterio, lo esencial empieza arriba, en la cabeza y luego pasa por el corazón. Los pies son la consecuencia”. Es la definición que brinda este porteño de setenta y algo de años a la hora de explicar cómo se hace para bailar bien el tango. Y así debe ser, porque las piernas y los pies de Copes tienen un lenguaje exclusivo, capaz de garabatear silenciosas figuras que expresan lo que las propias palabras no podrían pronunciar.

            Coherente en toda su carrera, dueño de una mente abierta y criteriosa, afirma que  nunca cambiaría su manera de sentir el tango. No es de los que traicionan su esencia ni de los que admiten su existencia de otra forma que no sea ver y sentir el tango. Pero a pesar de ser un defensor de lo de “antes”, es un porteño de los que creen que los tangueros no deben vivir con el funyi puesto y el pañuelo anudado al cuello para refrendar su condición de malevo.

            Más allá de ser una figura emblemática del baile del tango en Argentina, corporiza ese sentimiento de esquina de barrio cosmopolita que no desentona ni allí ni en Nueva York. 

Copes es, también, el eslabón del último proceso irreversible de universalización del tango.

            El tango siempre tuvo una visión social, política y económica aplicable a cada momento histórico. Los jóvenes de hoy son los encargados de marcar el camino para lo que vendrá en el tango.

            La evocación de aquel concurso que consagró a Copes y a María Nieves hace 50 años activa la imaginación y los sueños. Aprovechar ese ejemplo y el de muchos otros ‑más anónimos, tal vez, pero talentosos‑ es nuestra obligación para inculcar en nuestros niños el amor por el tango, simiente de futuras generaciones, como lo vimos en la Escuela Municipal de Rivera, que nos deleitaran en el Palacio Legislativo en el día de ayer.

            Los extranjeros que vienen a nuestros países vibran con los acordes del tango y desean tener la oportunidad de bailarlo, de ver a los bailarines entregando ese sentir que sólo nuestro tango puede trasmitir.

            Por eso hoy nos acompañan políticos de ambas orillas del Plata; nos acompañan artistas argentinos. Hoy tenemos acá a nuestros hermanos argentinos.

            Este homenaje se enmarca en los festejos de la Semana de la Cumparsita y todos los partidos políticos estamos detrás de esta idea. Hay tiempo para la discusión, hay tiempo para la crítica, pero también hay tiempo para dedicarse a esto que me parece debe ser una política de Estado ‑sobre todo, de los montevideanos‑: que el tango tenga una gran difusión, no sólo por lo turístico, sino por lo cultural, por lo que sienten los montevideanos. Lo vimos en la calle los otros días. ¡Cómo íbamos a pensar que ese excepcional Tango Bus en la explanada de la Intendencia de Montevideo iba a juntar a 1.500 personas en más de media hora para ver bailar tango, para oír cantar! Eso es asombroso y pasa no en un pueblo que no tiene el tango en su memoria, sino en un pueblo que lo tiene muy arraigado, como el nuestro.

            Estos lazos tan fuertes tejidos desde siempre por dos pueblos hermanos conforman puentes culturales que no pueden ni podrán ser jamás piquetados.

            Señor Embajador: en Juan Carlos Copes nosotros homenajeamos no sólo al artista, sino al pueblo argentino.

            Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Tiene la palabra el señor Edil Gustavo Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Gracias, señor Presidente; señor Embajador de la República Argentina; señores Diputados nacionales y de la ciudad de Buenos Aires; señora Rosario Infantozzi, señor Juan Carlos Copes: para nosotros es un honor y un gusto tener hoy aquí a Copes. También es un honor y un gusto para este departamento, para este país, haberlo nombrado hoy Visitante Ilustre de nuestra ciudad.

            Montevideo y Uruguay muestran con orgullo y con cariño la gran divulgación que ha tenido a nivel nacional e internacional durante todos estos años la obra de un uruguayo, la obra de Gerardo Matos Rodríguez: “La Cumparsita”. Esa “Cumparsita” que surge, como se ha dicho, de un estudiante universitario; que surge del cariño y del sentimiento que pone una persona en la elaboración de una pieza musical en un contexto de país de principios de siglo. Nuestro querido Uruguay, luego de terminadas las guerras civiles, se lanzaba con convicción hacia la modernidad y exhibía en su vida política, social, económica y cultural con orgullo ‑y así lo mostraba hacia la región y el mundo‑ que había logrado construir un país; que su población había crecido; que la educación se había expandido y que había forjado un sistema político, social y económico de desarrollo y de protección hacia los más humildes con  la impronta del batllismo que surgía en ese contexto de pujanza. Basta con ver las fotos que hace unos días publicó un semanario y que fueron cedidas por la señora Infantozzi, de la confitería La Giralda, donde en 1917 se estrenaba, se hacía la primera interpretación del tango “La Cumparsita”.

            Hace unos años, bajo la Presidencia del doctor Julio María Sanguinetti, se promulgó una ley que fue aprobada por todo el Parlamento, por la cual se declaraba Himno Cultural y Popular de la República Oriental del Uruguay a “La Cumparsita”. Es por eso que nosotros, como representantes del Partido Colorado, veíamos con buenos ojos la iniciativa que presentaba el Edil Carrasco, del Frente Amplio, de llevar adelante esta Semana de “La Cumparsita”. Y aquí yo quiero hacer expreso el reconocimiento de que mucho más trabajo que yo realizaron los señores Ediles Carrasco y Ripoll. Pero nosotros veíamos en esto algo que decía recién el representante del Partido Nacional: un tema de Estado, un tema en el que no hay diferencias; un tema en el que el sistema político departamental aquí representado podía exhibir una faz absolutamente positiva, que es la de llevar adelante un punto común, en este caso el tango, como lo fueron, en otro aspecto, los bares y boliches de la ciudad de Montevideo, que también los Ediles Carrasco y Ripoll, así como quien habla, intentamos impulsar como representantes del Pleno.

            Es importante ver cómo se conjugan esfuerzos, cómo logramos tener hoy aquí a representantes de Argentina como el señor Copes; cómo ha logrado esta Comisión que ha liderado el Edil Carrasco, un contacto permanente con quienes sienten el tango y lo conocen más que nosotros.

            Confieso que, aunque quisiera, no podría bailar tango. No voy a hacer el esfuerzo que van a hacer mis amigos, por la salud de quien tenga que enseñármelo y de quien tenga que bailar conmigo, porque no creo que yo logre en algún momento ‑sinceramente, uno tiene que ser consciente de sus limitaciones‑ hacer ni por cerca lo que vimos ayer del maestro Copes, a quien, por lo que he leído, no le gusta que le digan maestro. Pero para nosotros, por lo que hemos visto y por las referencias que hemos tenido de algunas personas que conocen su trayectoria, que la han seguido y la valoran, que ayer estaban presentes y que hoy están acá, nos alcanza para decir: ¡chapeau para el señor Copes!

            El tango es el reflejo del sentimiento popular. El tango refleja y reflejó, en determinados momentos, el sentir social. ¡Y vaya si es cierta la apelación que se hacía hoy de que cuando uno ve a jóvenes ‑como vimos ayer a los de la Escuela de Tango de Rivera‑ bailarlo e interpretarlo con ganas, con sentimiento y con energía, espera de esa generación que logre interpretar el sentimiento social de una época! Y para eso está bien que los países

celebren, y para eso está bien que los países reconozcan, y para eso está bien que se mire con orgullo a un uruguayo que logró hacer este milagro que hoy recorre el mundo. Porque cuando uno ve el origen de la composición y el resultado que ha tenido, cuando uno lee que esta obra se ha interpretado hasta en películas del más alto nivel internacional, comprende que es un milagro que hoy tiene el mundo. Cuando uno ve todo eso siente que es importante el reconocimiento al pasado, a lo que éste significa en el presente, y que es importante homenajear a quienes con éxito han logrado brillar y alcanzar el reconocimiento de todo un país y del mundo en estas artes, como el señor Copes, quien ayer nos decía que es un milonguero de los de antes.

            Señor Presidente: para finalizar, es un orgullo para quienes estamos acá recibir a quienes hoy nos visitan. De más está decir que esto es el comienzo de una serie de actividades que en esta semana se van a seguir desarrollando y que, en definitiva, lo que están haciendo es dejar estampado un acto de justicia y de cariño a través del reconocimiento de lo que ha sido, lo que es y lo que será el tango y “La Cumparsita” como expresión popular de un país, de una región, hacia el mundo.

            Muchísimas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Tiene la palabra el señor Edil Dari Mendiondo.

 

SEÑOR MENDIONDO.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Realmente, esta es una ocasión memorable: la celebración de los 90 años de “La Cumparsita”, unida a la declaración de Visitante Ilustre al señor Juan Carlos Copes, es algo que dignifica a los convocados y a los convocantes, y en este momento, más allá del acto cultural y del fenómeno histórico ‑ya que “La Cumparsita” representa a dos siglos, el siglo XX en que nace y el siglo XXI en que transcurre‑, representa la búsqueda permanente con el fin de seguir fortaleciendo los lazos fraternos que nos unen con el hermano pueblo argentino, ese pueblo argentino que, pasado el tiempo, se registrará en la historia como el pueblo que en mayo de 1810 supo marcar un hito para todo el continente latinoamericano al seguir los caminos de la América del Norte de 1776. En mayo hubo un grito de libertad que nos generó la posibilidad de ser países, naciones independientes, que hoy nos encuentra en la búsqueda de la Patria Grande. Esto es prueba de que seguimos siendo la Patria Grande, más allá de lo ocasional. Ambos pueblos están unidos por una coyuntura histórica, por un himno de libertad y por un himno de familia, de sangre, de idioma, de cultura y de música. Y como expresión mayor de esa música tenemos el tango.

            En esas discusiones de boliche, en esas conversaciones con gente que sabe mucho de tango, que ha leído a Jorge Luis Borges y a otros autores que muchas veces han ilustrado a las poblaciones de Argentina y de Uruguay sobre el tema, alguien dijo: “El tango ‘La Cumparsita’ lo parió el Uruguay, pero la madre es Argentina”. Hay una simbiosis entre lo que es argentino y lo que es uruguayo. En última instancia, la historia, los hechos, la vida, el río, demuestran que seguimos siendo lo mismo.

            No quiero extenderme.

            Muchas gracias; estoy muy complacido.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Gracias, señor Edil, especialmente por la brevedad; conociéndolo, ese ya es un homenaje a “La Cumparsita”.

            Tiene la palabra la señora Edila Rosana Paredes.

 

SEÑORA PAREDES.- A todos los que nos acompañan, bienvenidos. Y este saludo lo expresamos especialmente en la persona de Juan Carlos Copes, que deleitó a los montevideanos con su talento, de quien hoy también, en esta casa de los montevideanos y cara a cara, apreciamos otra condición muy importante: su don de buena gente.

            La Junta Departamental de Montevideo se ha caracterizado en este período por rescatar, homenajear, refrescar la memoria, hacer una puesta a punto fuerte a la identidad nacional, a nuestras cosas, a nuestros valores, a personajes y a compatriotas destacadas. Múltiples han sido las sesiones de homenaje y palabras alusivas a acontecimientos y vidas que hacen a nuestro acervo histórico y cultural, pero también al contemporáneo y al viviente. Hoy también lo hace, y amalgama historia y actualidad homenajeando a “La Cumparsita” en sus 90 años: historia, porque rememora acontecimientos, personajes, vivencias, y actualidad porque homenajea al que hoy sigue siendo el himno de los tangos, al tango que, como bien dice la consigna de estos festejos ‑“’La Cumparsita’ que somos todos”‑, somos todos. Sólo ella puede hacer entender al mundo que una pieza musical es digna de ser homenajeada.

            La Comisión de Turismo, que integramos, tuvo el honor de sentirse acompañada por distintos estamentos del Gobierno Nacional y Departamental que hicieron suya esta semana de festejos. Pero más importante aun es que organizaciones de la sociedad civil y también empresarial, sin preámbulos, se involucraron, y “La Cumparsita” realmente se hizo todos nosotros.

            En estos días, la Agencia Internacional de Noticias AFP difundió al mundo que “considerado por Astor Piazzolla como el peor de todos los tangos y rodeado de polémica en torno a su autoría, la popular composición, sin embargo, ha sido grabada en múltiples versiones y utilizada en películas célebres como ‘Una Eva y dos Adanes’, ‘El Ocaso de una vida’ o ‘Alice’”.

            Nos permitimos repasar otras apreciaciones sobre ella, como la del investigador Juan Carlos Legido en su libro “La orilla oriental del tango”, donde dice que se trata de “…un verdadero fenómeno, que acaso no se necesitan muchas palabras para explicarlo porque emana del corazón de las multitudes que se sintieron tocadas por la sencilla y prístina textura de su melodía”.

            Y el maestro Francisco Canaro destaca: “Cada director de orquesta típica tiene su propio arreglo, su versión personal del celebrado tango. Y, orgullosamente, está persuadido de que su autorizada interpretación de ‘La Cumparsita’, es la mejor que existe”.

            Así también Horacio Ferrer, en su obra “El Libro del Tango”, afirma: “‘La Cumparsita’ ha sido objeto de toda clase de ornatos, producto muchas veces de las ejecuciones ‘a la parrilla’: contracantos, pasajes contrapunteados y variaciones de la más diversa invención. Algunos de estos aditamentos han sido, por así decir, institucionalizados; tal lo que ocurre por ejemplo con la variación para bandoneones ideada por Luis Moresco alrededor de 1930”.

Canaro comenta que al tiempo que él ejecutaba La Cumparsita, ésta “se repuso en los repertorios, se reestrenó, como se dice en jerga teatral; volvieron a ejecutarla las orquestas de moda, se hicieron nuevas grabaciones de discos, la empezó a cantar Gardel como uno de sus números predilectos y continuaron difundiéndola cancionistas y cantores. Y así comenzó una era para el inspirado tango, que in crescendo, fue reafirmando su popularidad y su éxito y alcanzó una difusión y una asombrosa preponderancia sobre los demás tangos de su época, constituyendo un suceso sin precedentes que todavía se mantiene en pleno apogeo, incluida en el repertorio de todas las orquestas típicas. Impuesto también en París y en los más importantes centros de Europa y de América”.

            La periodista argentina Karina Micheletto, en “Página 12” de su edición del pasado domingo 8 de abril, indica: “El tiempo selló el destino del tango que hoy es himno del Río de la Plata, se lo sigue alabando y denostando, pero no hay orquesta o agrupación que no lo haya tocado, aunque sea en un ensayo. Es imposible determinar la cantidad de grabaciones que tiene en el mundo, pero se cuentan de a miles. Hoy como ayer, La Cumparsita sigue sumando y sigue hablando de nosotros”.

            La Cumparsita nació sin letra, y así debió haber seguido, pero no tuve otro remedio”, se queja Matos en el libro de Rosario. El legislador uruguayo parece haber entendido lo mismo cuando en 1997, a través de la Ley Nº 16.905, la declara himno cultural y popular de la República Oriental del Uruguay, y en su artículo 2º precisa que la declaración comprende únicamente la música, no alcanzando las letras que se hubieran agregado a la referida pieza musical. En esa ocasión, el informe de los legisladores nacionales ‑que compartimos‑ expresaba el espíritu de la ley, que es el mismo que hoy nos convoca: “Entonces, que comienza de nuevo ‘La Cumparsita’ su viaje permanente alrededor del mundo, desde este Poder Legislativo se diga que esta música, que pertenece a toda la humanidad, nació aquí, en Montevideo, fue compuesta por un joven uruguayo en el destartalado piano de una federación de estudiantes, fue estrenada en una confitería que hoy ya no existe, y se convirtió en el himno indiscutible del tango”.

            Hoy, a los 90 años de su primera ejecución, a esta casa de los montevideanos cruzando la Plaza Independencia nos llegan los olores y los sonidos de “La Giralda” para sentarse también en este recinto, y repiten con nosotros que “La Cumparsita” somos todos.

            A nosotros, en particular, que estos festejos nos conminaron a estudiar sobre el célebre tango, también nos deleitó descubrir la sensible y exquisita pluma de Rosario Infantozzi Durán. Esa sensibilidad que hace decir a Matos que “la plata de ‘La Cumparsita’ haga libre a mi gente... a los que están y a los que van a venir. Libres para no tener que agacharse y mostrar los calzones, y libres para poder dedicarse, no a lo que llena el estómago, sino a lo que calienta el corazón”.

            El bohemio Becho nos obliga a seguir ofreciéndosela al mundo, nos convoca a hacer resonar sus acordes con orgullo montevideano y nacional.

            Para los visitantes, para todo el mundo, tenemos un saludo que nos distingue: bienvenidos a la tierra de Matos, autor de “La Cumparsita”.

            Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Para finalizar la parte oratoria, tiene la palabra la señora Edila Glenda Rondán.

 

SEÑORA RONDÁN.- Muchas gracias, señor Presidente.

            En la vida, además de declararme mujer, con todo lo que eso significa más allá del aspecto exterior, con la carga que eso tiene, me he definido batllista, de Nacional y tanguera. Quizá tenga un poco que ver con la generación a la que pertenezco.

            Mucho se habla de los tangos en general ‑ya se habló y yo no voy a abundar en esas cosas‑, y mucho se dice que los tangos son machistas.

Anoche estuve en un espectáculo maravilloso de una muy joven cantante y de una cantante espectacular que está aquí presente‑, para quien yo pido un aplauso…

 

(Aplausos)

 

______Le pido que se ponga de pie, y a la jovencita, si está por acá, también le quiero pedir que se ponga de pie.

 

(Aplausos)

 

______Ellas nos deleitaron ayer en el homenaje a Olga Delgrossi; realmente fue para nosotros y para ellos una emoción muy grande, muy grande.

            El tango forma parte intrínseca de la historia del Río de la Plata, de uruguayos y argentinos, y de argentinos y uruguayos, más allá de las circunstancias históricas que nos toque vivir. Eso es algo, como muchas otras cosas, que nos coloca estrechamente unidos como en el pasado artiguista fuimos.

            Decía que se dice que los tangos son machistas; según como se mire, porque, en general, las musas somos nosotras. Podremos ser musas perversas, podremos ser musas engañadoras, podremos ser musas que abandonan, podremos ser musas madres y, a veces, hijas, pero siempre somos musas. De última, las mujeres, de alguna manera, siempre somos musas, no importa que seamos mujeres políticas ‑y algunas con un perfil medio fuerte‑, siempre somos musas; y aunque a veces no tengamos la suerte de inspirar a poetas, sí inspiramos a esposos, hijos, padres, hermanos, abuelos y, a veces, compañeros, aunque no nos escriban poemas.

Y especialmente para hoy, por deformación profesional ‑para los que no me conocen, soy profesora de literatura‑, tomé dos letras de “La Cumparsita” ‑porque, como aquí se dijo, hay muchas, y quizás habrá muchas más‑; tomé las que a mí en mi vida más me han llegado.

Pero antes de eso, que va a ser muy breve, señor Presidente, yo quiero decirle a mi queridísimo compañero ‑queridísimo, además, porque de acuerdo con la edad tengo el orgullo de decir que puedo ser su mamá‑ que cuando uno se enamora, el tango lo baila solo. Si la mujer que tiene al lado le inspira lo que le tiene que inspirar…

 

(Aplausos)

 

______¡Eso lo baila solo! Yo tuve la suerte de aprender a bailar el tango primero con mi papá, como aprendí a bailar el vals. Como se estilaba en mi época, las niñas hasta los 15 no podíamos bailar; entonces yo aprendí a bailar el vals y el tango con mi papá. Y he disfrutado del tango especialmente con mi esposo y con un compañero que lamento que no esté presente aquí: el queridísimo “Pocho” González, un hombre que baila el tango que es una cosa impresionante. Pero una a él no se le pega; una baila discretamente. Cuando mi amigo se enamore en serio nadie le va a tener que enseñar a bailar el tango, porque el tango es la unión profunda de dos seres que a través de una música se entrelazan y no quieren que ese tango se termine. También el baile, cualquiera sea, es una forma de amar y de amarse.

Pero, ¿cuáles son las letras que a mí más me impactaron? La más conocida. ¿Y saben por qué? Porque la más conocida se puede pensar. Cuando se dice: “Si supieras / que aún dentro de mi alma / conservo aquel cariño / que tuve para ti”, no hay por qué pensar que sólo se ama a una pareja. El amor, el amor con letras mayúsculas, no es solamente el amor de pareja: es el amor de amigo, es el amor de hermano, es el amor de hijo, es el amor de madre.

Y en una época en que nuestra tierra ha vivido tantos abandonos, y a veces no voluntarios, en este “si supieras / que aún dentro de mi alma / conservo aquel cariño / que tuve para ti”, ese “tuve”, como profesora de literatura y por lo que dice después, les digo que quiere decir “¡tengo! para ti”, “¡tengo!”, porque ese amor no se terminó. Y se puede estar hablando de una mujer que se fue, de un hombre que se fue, de alguien que se fue a otro país, o de alguien que se nos fue, porque la ladrona de la vida nos lo robó y se lo llevó la muerte.

Y porque, además, este himno, como mucho de ustedes dijeran, habla del alma. Y el alma es exclusivo patrimonio de los seres humanos, de los hombres y de las mujeres; por lo menos nosotros creemos que somos los únicos de la especie que tenemos alma. Y por eso habla del alma, porque el tango es alma, porque en cada tango hay una expresión del alma. Me podrá gustar la letra del tango, me podrá gustar o no el intérprete, pero siempre está el alma. Y, en general, también en el tango ‑y no digo que no en otras manifestaciones musicales‑ está el alma del que canta entregándose por entero a través de esa letra. Habla de cariño santo. Dice: “…yo siempre te recuerdo / con el cariño santo que tuve para ti / y estás en todas partes, pedazo de mi vida…”. Hay muchos pedazos de la vida. Pero para las mujeres hay un pedazo fundamental de la vida, que son los hijos. Ellos están para siempre, aunque estén en Estados Unidos, en España o en donde sea, porque son un pedazo de nuestra vida. Por eso este himno es tan importante para el ser humano, cosa que a veces se nos escapa en el disfrute de la letra, de la música, del baile.

Pero hay otra letra, la de Augusto Mario Delfino, que no tiene nada que ver con esta, y por eso mismo, por ser tan diferente, la quise traer. Voy a leer solamente una estrofa: “Cumparsita / emoción de la infancia / cuando / los días eran lindos / siempre / aunque estuviera gris / el cielo. Cumparsita, alumbrada / de gritos y cantos / formada por muchachos / que hoy casi viejos son”. Y yo diría: por aquellos que hoy viejos son. “Estremecías la calle / con tu paso candombero / poniendo en tu visión / honda y cordial / algo de duelo. / Era el tiempo que se iba / lo que nadie atajará / el minuto fugaz la triste sensación / de lo que nunca volverá”.

Mirando a mi amigo y colega Gabriel Weiss, digo: Machado le cantó al tiempo, que es lo único que no podemos recuperar. El momento de hoy es único e irrepetible. Y esta vieja letra tiene que ver con lo que los uruguayos y los argentinos, los argentinos y los uruguayos perdimos ‑y en esto no va ninguna consideración de tipo político, sino humano‑ y con lo que todos juntos estamos tratando de recuperar, con la inteligencia y con el corazón, porque la inteligencia sin el corazón no sirve, y el corazón sin la inteligencia tampoco.

Para terminar, les diré que estuve investigando, y resulta que los viejos discos de “La Cumparsita” siempre tienen una cara de mujer. Uno de ellos tiene una hermosa pebeta; otro, una pebeta con el cigarro en la boca, ese cigarro que algunas fumadoras de antaño no podíamos fumar en la calle. Esa fue otra de las conquistas: que las mujeres pudiéramos fumar en la calle.

Yo quiero rendir hoy homenaje no sólo al creador de “La Cumparsita”, sino también a todos los que la siguieron recreando y cantando. Y no me refiero solamente a los grandes cantantes; me refiero también a los que, aunque mal, la seguimos cantando en los cumpleaños o, como cuenta la Edila Susana Pereyra, en las reuniones de amigos, en los ricos asados que ella hace, o acompañando esas otras cosas ‑y esto lo digo porque para eso soy muy mala‑ que ella cocina tan bien. Quiero rendir homenaje a quienes recreamos “La Cumparsita” con nuestras familias, a quienes la trasmitimos a nuestros hijos, aunque no sean tangueros. Aunque no se sea tanguero, “La Cumparsita” está en el corazón de todos, desde el jovencito hasta el anciano. Vale para un uruguayo que no está en el país ‑y perdónenme si lo sienten como una irreverencia‑ tanto como el Himno Nacional, porque nos eriza, porque forma parte de nuestra alma, de nuestro corazón, de nuestro cuerpo.

También quiero homenajear humildemente a los tres compañeros que trabajaron en esto, porque lo hicieron con mucho amor, con mucho cariño, y a todos mis compañeros de la Junta, que hoy están aquí en esta Sala para que estemos todos juntos, porque son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan.

Y deseo homenajear, por supuesto, a todos los cantantes de mi patria y de la patria de enfrente, cruzando el charco, porque uno a veces no sabe si está escuchando a un cantante de tango argentino o uruguayo. En especial quiero homenajear a alguien que casi ya no canta, no por viejo sino por otras cosas: a Daniel Cortés, cuyo apellido es Cufós y fue alumno mío del Cerro ‑solicito que se le envíe la versión taquigráfica de mis palabras‑, quien cantó con Marianito Mores y lo hizo como los dioses.

            Señor Presidente: si usted me permite, quiero rendirle mi homenaje al señor Embajador argentino por estar aquí, entre nosotros, entre los uruguayos, sabiendo que para nosotros es una persona que merece el mayor de los respetos. Permítame el atrevimiento, excelentísimo Embajador, de romper el protocolo y decirle que usted tiene cara no sólo de tanguero, sino también de bailar bien el tango.

Muchísimas gracias a todos.

 

(Aplausos)

 

______¡Que viva la unidad de los pueblos argentino y uruguayo, más allá de las circunstancias! ¡Que en cada uno de nosotros brille una “Cumparsita”, que nos hace uno solo!

            Muchísimas gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Gracias a usted, señora Edila.

            Lamento tener que excusar al señor Embajador, porque se tiene que retirar. Así que no va a tener la posibilidad de demostrar sus habilidades, por lo menos en la jornada de hoy; quedará para otra oportunidad.

            Agradecemos mucho su presencia, señor Embajador. 

 

(Aplausos)

(Se retira de Sala el Embajador argentino, señor Hernán Patiño Mayer)

 

______Continuamos con el acto de homenaje.

Invitamos al cantante Francisco Falco a deleitarnos con una interpretación.

 

SEÑOR FALCO.- Señores Ediles de la Junta Departamental de Montevideo, autoridades presentes: la Federación Uruguaya del Tango, así como también Joventango, la academia del tango de la República Oriental del Uruguay, quieren rendirle un homenaje al señor Juan Carlos Copes. Tal como lo hemos escuchado aquí, él no se cree merecedor del término maestro; él piensa que es milonguero. Nosotros los uruguayos creemos que es el tango.

            Pido un aplauso para el maestro Juan Carlos Copes.

 

(Aplausos)

(Interpretación del señor Francisco Falco)

 

SEÑOR FALCO.- Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

______Quiero dedicar esto a todas las mujeres de este organismo deliberativo, y especialmente a la profesora Glenda Rondán, quien defiende la causa de las mujeres como la tendría que defender el mejor de los caballeros. Como es una dama, vaya para ella también este homenaje.

            Quiero cumplir una función que pedí especialmente, porque soy un gran admirador de ella; quiero presentar a una mujer que canta espectacularmente bien el tango. Surgió en 1970 en “Grandes valores del tango”. Fue llamada “niña prodigio”, y yo digo que hoy es una mujer prodigio, que demuestra la belleza de la mujer argentina. Ha viajado por Oriente, ha tenido giras maravillosas, ha cantado con la Orquesta de la ciudad de Buenos Aires, ha estado con los mejores maestros y ha grabado infinidad de discos dejando en ellos el alma de la mujer en el tango.

            Hoy es un honor personal y un honor general que María José Mentana, esta señora del tango argentina, venga aquí y nos cante en esta unión de uruguayos y argentinos que suman y hacen rioplatenses.

            Con ustedes, María José Mentana.

 

(Aplausos)

 

SEÑORA MENTANA.- Muchas gracias.

            En primer lugar, quiero decir que me siento muy honrada por estar aquí en este recinto.

Empecé mi carrera de niña, cuando realmente tenía poco conocimiento de la vida ‑era muy chiquita, tendría 6 ó 7 años‑, y jamás pensé que el tango se iba a enraizar de esta forma en mi corazón y en mi alma. Una de las primeras personas que conocí dentro de este mundo del tango fue precisamente a quien estamos homenajeando hoy. Para mí es el maestro, para mí es una gran parte de esa historia, porque 60 años no son pocos. Me parece que son algo más, porque creo que naciste con el tango. Y me atrevo a tratarlo de vos, porque para mí es Juan, el maestro Juan Carlos Copes, a quien quiero y admiro. Para mí es un placer haber compartido con él todos esos años cuando estuvo en ese programa de televisión haciendo todas las coreografías. Y fue muy lindo ver crecer a su hija, con quien hoy comparte el escenario.

            Como argentina, como tanguera ‑aunque no suene tan fino este término‑, porque me siento una mujer de tango, doy gracias a Dios por haber elegido esta música que, según Enrique Santos Discépolo, es un sentimiento que se baila, se canta y se toca.

            Gracias a todos los que hicieron posible rendir homenaje a este tango que recorre el mundo día a día. Les aseguro que “La Cumparsita” se escucha todos los días en varios países; se lo aseguro por conocimiento propio, ya que he tenido la suerte de visitar varias ciudades del mundo. Es un orgullo que sea del Río de la Plata, que fuera concebido aquí, en la cuna de nuestro tango.

            Anoche homenajeé a parte de las mujeres que tienen que ver con esta historia del tango; hoy voy a hacer lo mismo. Tenía previsto cantar un tango que para mí es una bandera: “El Choclo”, el cual también cruzó el charco, pero voy a cantar un tango que quiero particularmente mucho y que pertenece a Eladia Blázquez; es de la nueva camada. Lo voy a cantar sin acompañamiento. Es para todos ustedes y, en especial, para el maestro Copes.

 

(Interpretación de la señora María José Mentana)

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Muchísimas gracias, María José Mentana, por compartir este tema y sus reflexiones con todos nosotros.

            Antes de culminar el acto, vamos a dar la palabra a la señora Rosario Infantozzi, sobrina nieta de Gerardo Matos Rodríguez.

 

SEÑORA INFANTOZZI.- Buenas tardes.

            Esto está fuera de todo protocolo, porque no estaba previsto que yo hablara.

Simplemente quiero decirles que yo soy solamente la cara visible de una familia enorme ‑hay una pequeña delegación sentada acá arriba‑; somos muchos los de “La Cumparsita”.

Quiero dejarles una reflexión que a mí me inspira mucho.

Esta música, que recorre el mundo, que es el himno de los tangos, que todo el mundo siente, que es una maravilla, fue compuesta por un adolescente que no sabía música y que no se podía levantar al piano porque estaba enfermo en una cama. Yo siempre digo: si no hubiera sido por mi abuela ‑la hermana‑, que sabía música y que tuvo la generosidad de escribírsela,  y si no hubiera sido por ese coraje –el coraje de, a pesar de no saber música y estar en la cama, fabricarse un teclado de cartón y tocar en él, silbando‑, hoy no tendríamos homenaje.

A mí eso me sirve de símbolo; realmente, me inspira mucho lo que es la hermandad de verdad. Yo no habría podido hacer una película si mis hermanos no me hubieran ayudado; no habría podido escribir estos dos libros que escribí si no hubiese tenido una familia que me contaba la historia o que me daba la valija. Así que ahora yo les paso a ustedes este símbolo que a mí me ha ayudado bastante a andar este camino.

Y les agradezco de verdad, porque el mío fue un camino bastante solitario durante muchos años, tratando de que se reconociera al hombre detrás de esta música. “La Cumparsita” es el ciudadano uruguayo más conocido del mundo, pero Matos Rodríguez era un gran desconocido. Así que yo agradezco muchísimo todo el trabajo que han estado haciendo.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Muchas gracias, Rosario

            Simplemente para culminar, un recuerdo y casi una audacia.

            En la última visita que hicimos con Marcelo Carrasco a Buenos Aires ‑hace un mes, aproximadamente, en ocasión del homenaje a Zitarrosa‑ vimos que en una plaza frente al Obelisco ‑ni más ni menos‑ hay un espacio público denominado “La Cumparsita”, en el cual lo único que se dice es “La Cumparsita”. Entonces, creo que bien vale la pena que en ese espacio público así denominado por la Ciudad de Buenos Aires se haga referencia también a quien fue, en definitiva, su autor. Simplemente eso. Quizás algún día, cuando vayamos a Buenos Aires, encontremos, además de esa placa de “La Cumparsita”, alguna referencia a su autor.

 

SEÑOR GODOY.- Lo vamos a hacer, señor Presidente. Para su próxima visita va a estar completa la referencia.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Muchas gracias, Diputado Marcelo Godoy.

 

(Aplausos)

 

______A continuación, los invitamos a pasar a la inauguración de la exposición en la hemeroteca.

            Muchas gracias.

            Queda levantada la sesión.

 

(Es la hora 17:43)