Versión Taquigráfica

Acto de homenaje celebrada el 12 de abril de 2007
aún no aprobada

 

SEÑOR PRESIDENTE (Pablo Ferrer).- Buenas tardes.

            Damos inicio en la tarde de hoy a este acto de homenaje al doctor Roberto Caldeyro Barcia.

 

(Es la hora 16:09)

 

______Damos la bienvenida a nuestra Casa al Secretario General de la Intendencia Municipal de Montevideo, arquitecto Herbert Ichusti; a la señora esposa del  Dr. Caldeyro Barcia, señora Ofelia Stajano; a uno de sus hijos, Carlos Caldeyro; al Presidente de la Fundación Álvarez‑ Caldeyro Barcia, doctor José Luis Peña; al Vicepresidente de la Fundación, Federico Peinado; a integrantes de la familia Crottogini; a la representante de la Sociedad de Pediatría, doctora Yolanda Mascaró; y a varios amigos y familiares de Caldeyro, compañeros de años de labor en la salud, en particular, muchas parteras que trabajaron con él y que aprendieron de él el desarrollo de tan estimable profesión.

            De esta manera, damos apertura a este merecido acto de homenaje al doctor Caldeyro Barcia, a quien pudimos conocer solamente ‑y esto es a título personal y con la autorización de ustedes‑ en oportunidad de la entrega del título de Doctor Honoris Causa por parte de la Universidad de la República, en la época en que éramos integrantes del Consejo Directivo Central de nuestra mayor casa de estudios. Pero la verdad es que entendemos que este acto de homenaje ‑así como aquella entrega del Doctorado Honoris Causa‑ es una instancia más que justificada, por la extensa trayectoria del doctor Caldeyro Barcia, por su dedicación a la profesión de la salud, a la profesión de la neonatología en particular, y también por su dedicación al extenso trabajo que desplegó en este programa del desarrollo de las ciencias básicas, PEDECIBA, que de tanta importancia es para nuestra Universidad y para toda el área del conocimiento científico en nuestro país.

Luego de esta muy modesta introducción, le cedo la palabra al compañero Edil Gabriel Weiss.

 

SEÑOR WEISS.- Señor Presidente de la Junta Departamental de Montevideo; señor Secretario General de la Intendencia, arquitecto Herbert Ichusti; familiares del doctor Roberto Caldeyro Barcia; integrantes de la Fundación Álvarez‑Roberto Caldeyro Barcia; familiares del Dr. Crottogini; vecinos y vecinas de Montevideo: nosotros vamos a hacer una breve alocución que, de alguna manera, justifica la determinación que tomó primero la Comisión de Cultura ‑que tengo el honor de presidir‑ de esta Junta Departamental, y luego la Junta Departamental en pleno, de realizar este merecido homenaje.

            En realidad, hemos sostenido desde siempre que la actividad de reconocernos, de mirarnos a los ojos, de aprender de las trayectorias destacadas en los distintos ámbitos de la vida y en las distintas disciplinas, es una tarea ennoblecedora, porque de alguna manera nos permite ubicarnos frente a referentes, hombres y mujeres, que no solamente se han destacado específicamente en los ámbitos que les son propios, sino que, además, han tenido la capacidad de generar escuela, esto es, de generar futuro. ¡Vaya si el doctor Roberto Caldeyro Barcia está asociado al futuro! ¡Vaya si está asociado a la vida! ¡Y vaya si este es también un homenaje a la vida!

            Esta Junta Departamental de Montevideo también ha transitado por reconocer la necesidad de incluir en sus homenajes la diversidad, esto es, no acotar los homenajes ni los reconocimientos a figuras, por ejemplo, del ámbito político‑partidario –naturalmente, todos quienes aquí estamos somos dirigentes y representantes político‑partidarios‑, sino tener la capacidad de incluir la diversidad constitutiva de la sociedad y de Montevideo. En tal sentido, hemos homenajeado a hombres y mujeres de la cultura, de la ciencia, del deporte, etcétera.

            En este caso, nosotros también vamos a plantear al Intendente Municipal de Montevideo la aspiración de este Cuerpo ‑radicada en el seno de la Comisión de Nomenclatura de esta Junta Departamental de Montevideo‑ en el sentido de que el nombre del doctor Roberto Caldeyro Barcia ocupe un lugar trascendente en el nomenclátor de nuestra ciudad.

            Pensamos que estos homenajes y la inserción en la nomenclatura de los respectivos nombres tienen también un sentido pedagógico: el de que las generaciones actuales y futuras conozcan, se interesen y se preocupen por saber lo que ha sido la obra, la gestión de aquellos y aquellas cuyos nombres tienen que ver con una calle o con un espacio público cualquiera. Esa función de la memoria y la recordación es muy importante, porque no es una mirada al pasado, sino que ‑repito‑ es una plataforma de mirada hacia el futuro.

            Creemos que este homenaje es un acto de estricta justicia, como lo es también el incluir el nombre del doctor Roberto Caldeyro Barcia en el nomenclátor. Pensamos que de esa manera estamos contribuyendo a que los montevideanos y las montevideanas tengan dignos espejos en los cuales reflejarse y referentes que permitan construir una vida digna y signada por los más altos valores y por el compromiso con el futuro.

En tiempos de iniquidad, en que la humanidad vive realmente momentos sombríos, en los que campean los antivalores y el consumismo desaforado, ¡levantemos los nombres de aquellos que con su actitud han generado la esperanza de un futuro posible y digno para todos y todas!

            Gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Secretario General para dar lectura a algunos saludos y excusas que han llegado.

 

SEÑOR SECRETARIO GENERAL (Simón).- Gracias, señor Presidente.

            “Agradezco la amable invitación al acto en homenaje al Dr. Roberto Caldeyro Barcia.

            “Por razones de agenda, no podré estar presente como hubiera sido mi deseo, dada la personalidad y trayectoria del Dr. Caldeyro Barcia.

             “Por lo tanto, es mediante estas breves líneas que hago llegar mi más cálida adhesión a tan merecido reconocimiento a un intelectual único, un científico uruguayo de este siglo que aunque ya no esté con nosotros queda su recuerdo, sus enseñanzas y el inmenso caudal de conocimientos que se reflejan en sus trabajos.

            “Con estima personal, les saluda atentamente

            “Dr. Tabaré Vázquez.”

            Paso a leer otra nota. “Deseo felicitarlo a Ud. y al Cuerpo por el homenaje a un destacado científico uruguayo, cuya trayectoria enorgullece al Uruguay todo. Ante la imposibilidad de asistir personalmente le quiero hacer llegar mis saludos afectuosos a los familiares del profesor y a todos los integrantes de esa Junta.

            “Afectuosamente, Doctora María Julia Muñoz, Ministra de Salud Pública.”

            Otra nota dice: “Agradezco la invitación que se me ha cursado para asistir al homenaje que el próximo jueves 12 se realizará al Dr. Roberto Caldeyro Barcia.

            “Felicito a la Junta Departamental por su excelente iniciativa y saludo, mediante estas líneas, al compatriota, al hombre de ciencia y al ciudadano Caldeyro Barcia, de impecable trayectoria, ya que no podré  hacerlo personalmente por encontrarme, en tal instancia, fuera del país.

            “Arquitecto Mariano Arana, Ministro.”

            Otra nota. “Agradezco a ustedes la invitación cursada para asistir al acto que se efectuará en homenaje al Dr. Roberto Caldeyro Barcia.

            “Muy a mi pesar no podré en esta ocasión acompañarlos debido a que me hallaré en el exterior del país en dicha oportunidad.

            “Reiterando a ustedes mis mejores consideraciones, aprovecho para saludarlos.

            “Atentamente, Dr. Felipe Michelini, Ministro Interino de Educación y Cultura.”

            La siguiente nota dice: “Agradecemos a Ud. la invitación al acto de homenaje al Dr. Roberto Caldeyro Barcia a realizarse en el día de mañana en la sala de sesiones de la Junta Departamental, al cual daremos la mayor difusión posible entre los investigadores del Programa.

            “Lamentablemente sólo hemos recibido esta información en el día de hoy. Los miembros de la Comisión Directiva del PEDECIBA que seguramente querrían estar presentes, no podrán asistir a tan merecido homenaje ya que la reunión de dicha comisión se realizará el mismo día y a la misma hora.

            “Hacemos llegar a Ud. nuestros más atentos saludos,

“Dr. Rodolfo Gambini, Director del PEDECIBA.”

            También recibimos adhesiones a este homenaje del señor Rector de la Universidad, doctor Rodrigo Arocena, y del señor Intendente de Montevideo, doctor Ricardo Ehrlich, quienes no pudieron estar presentes en el mismo.

           

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Para continuar con este acto, le damos la palabra a la señora Edila Teresita Ayestarán.

           

SEÑORA AYESTARÁN.- Señor Presidente: la semblanza del doctor Roberto Caldeyro Barcia que vamos a leer fue hecha por nuestro compañero de bancada, el Edil Raúl Brusco. La misma está basada en la enorme admiración que nuestro compañero siente por esta persona, por este científico que hoy estamos homenajeando; además, fue hecha con una gran emoción.

            Él me distinguió al pedirme que la leyera en este acto de homenaje, cosa que voy a hacer con muchísimo gusto y en nombre de la bancada del Frente Amplio.

            “El doctor Roberto Caldeyro Barcia nació en Montevideo el 26 de setiembre de 1921 y falleció también en Montevideo el 2 de noviembre de 1996. Se recibió de médico en el año 1947 y fue designado Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República en el año 1993.

            “Su figura está insoslayablemente ligada al enorme desarrollo que ha adquirido la perinatología como disciplina médica autónoma. Esta especialidad comprende el último período del embarazo, el parto y el postparto inmediato como una unidad global integrada por la madre, el feto y el recién nacido. Se logra superar así el divorcio tradicional entre dos especialidades médicas: la obstetricia y la pediatría. Pero para ello se requirió una intensa investigación básica, a la que Caldeyro Barcia se dedicó casi exclusivamente desde su graduación como médico.

            “Su fecunda labor como investigador está plasmada en centenares de artículos científicos, capítulos en libros de texto o especializados, y tres libros basados en su propio trabajo.

            “En el año 1970 se creó, en base a los trabajos de Caldeyro y su equipo, en acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, la Universidad de la República y el Gobierno del Uruguay, el Centro Latinoamericano de Perinatología, que dirigió hasta 1981 y en el cual se formaron alumnos, la mayoría becados de muy diversas procedencias, muchos de los cuales son hoy distinguidos científicos que han realizado importantes aportes a la medicina y a la investigación clínica básica.

            “El reconocimiento internacional que ha recibido la tarea científica realizada por Caldeyro da idea de la magnitud e importancia de la repercusión de su obra. Brindó conferencias en casi todos los países de las Américas, varios países europeos y Japón. Fue miembro de 70 sociedades científicas y 7 academias de medicina; fue propuesto por la Academia de Ciencias de Suecia como candidato al premio Nóbel y recibió títulos honoríficos de 18 entidades científicas universitarias.

            “Reacio a abandonar su país en épocas de normalidad constitucional, tampoco quiso hacerlo cuando sobrevino el régimen cívico‑militar en 1973. Debido a su manifiesta oposición a la dictadura, debió soportar fuertes presiones que incluyeron el allanamiento de su casa y la confiscación de su pasaporte.

            “Era un trabajador infatigable. A partir de 1986 debió retirarse de su posición como Profesor de Perinatología por haber alcanzado la edad de 65 años, como lo imponen las disposiciones de la Facultad de Medicina. Su última clase fue presenciada por innumerables alumnos de grado y posgrado. Su juventud física e intelectual no le permitieron permanecer inactivo y, afortunadamente, el PEDECIBA, que entonces se estaba gestando como Programa para impulsar los Posgrados de Ciencias Básicas, ambicioso proyecto de promoción científica creado a partir de la restauración de la democracia, en el que confluyen el Poder Ejecutivo del Gobierno uruguayo y la Universidad de la República, encontró en él a un conductor excepcional e irremplazable, cuya capacidad científica y calidad humana fueron decisivas para el nacimiento y el crecimiento del Programa.

“El fallecimiento de Roberto Caldeyro Barcia mereció varias notas en diversas revistas especializadas. Comentaremos algunas de las publicadas en la Revista de Ginecología y Obstetricia, en 1997.

“Decía el Profesor español José María Carrera, con el título de ‘La muerte de un maestro’: ‘Acaba de morir en Montevideo, después de una larga y deteriorante enfermedad, un hombre genial, pero desconocido del gran público, que en su momento cambió uno de los aspectos más importantes de nuestras vidas: la forma de nacer.

‘Roberto Caldeyro Barcia, una referencia mítica para los obstetras y ginecólogos de todo el mundo, pasará a la historia de la medicina por ser el investigador que introdujo la metodología científica en el viejo “arte de partear”, y puso las bases fisiopatológicas y tecnológicas de los procedimientos que hoy conocemos como “monitorización” del parto. Procedimientos que, como es bien sabido, han salvado decenas de miles de vidas y, lo que quizás es aun más importante, han evitado un número aun mayor de niños con déficit o secuelas mentales como consecuencia de un sufrimiento fetal en el momento del nacimiento. De hecho, el notable descenso de las cifras de morbimortalidad perinatal que tuvo lugar en los años setenta se debió, en gran parte, a la aplicación de estos principios.

“‘En la década de los cincuenta en el Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAP) de Montevideo, dirigido por él, se desarrollaron la mayoría de las investigaciones que sustentan nuestros conocimientos actuales sobre fisiopatología obstétrica. Con la atracción que sólo despiertan algunos excepcionales, aglutinó a su alrededor a toda una generación de fisiólogos y obstetras, como Serafín Pose, Bieniaz, Poseiro y Hermógenes Álvarez. Caldeyro y sus colaboradores abrieron, en definitiva, las puertas del siglo XX a una especialidad que se había replegado sobre sí misma durante siglos, y sus aportaciones fueron de tal naturaleza que Montevideo se convirtió en el faro mundial de la Obstetricia y ello a pesar de que en aquellos momentos la supremacía anglo‑sajona en estos terrenos era absoluta. Consecuencia lógica de este prestigio internacional fue su nombramiento como Presidente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) entre 1976 y 1979, lo cual, hay que decirlo, nos enorgulleció a todos.

“‘Pero Caldeyro Barcia no sólo fue un pionero, uno de estos hombres audaces que abren caminos. Fue muchas cosas más.

“‘Era un investigador nato que marcó definitivamente la forma de avanzar de la medicina perinatal. Su formación en fisiología, su preparación técnica experimental y, sobre todo, su enorme espíritu crítico, hicieron que él y sus colaboradores desterrasen de la literatura obstétrica la expresión tan socorrida antaño de “tengo la impresión” por la de “estadísticamente significativo”. Tanto es así que bien puede decirse que hay dos bibliografías en nuestra especialidad: la de antes de Caldeyro, puramente empírica, basada como máximo en una honesta pero siempre insuficiente experiencia personal; y la pos‑Caldeyro, arropada por el método científico. Sin embargo, Roberto Caldeyro Barcia no sólo fue un pionero y un gran investigador; fue también, y muy especialmente, un Maestro. Un Maestro que marcó en cierto modo nuestras vidas. Un Maestro solícito, siempre disponible a pesar de su trabajo agotador, que no sólo nos deslumbró a lo largo de más de 30 años con sus brillantes investigaciones, sino que nos enseñó a reflexionar sobre las cosas con espíritu científico. De una forma u otra, todos los perinatólogos españoles somos discípulos suyos, bien directamente a través de estancias más o menos prolongadas en Montevideo, en su Servicio del piso 16 del Hospital de Clínicas, o bien a través de sus numerosos alumnos desperdigados por toda la geografía española. Pocos Jefes de Departamento o de Servicio españoles actuales no peregrinaron en su momento por aquel santuario de ciencia obstétrica.

            “‘La mayoría de los ginecólogos españoles lo conocimos por primera vez hace 32 años, en 1964, con motivo de un congreso que tuvo lugar en Sant Feliu de Guixols, congreso que presidió un gran maestro de la obstetricia catalana y española, Santiago Dexeus Font (…) Roberto Caldeyro venía envuelto en una aureola de sabio que hizo que, por unos días, los hospitales españoles se quedasen casi sin especialistas en Obstetricia y Ginecología. Un día de junio, que nadie de los allí presentes podrá olvidar jamás, Roberto nos descubrió un mundo nuevo. Por primera vez los obstetras españoles oímos hablar de la monitorización electrónica del latido cardíaco fetal y del registro de las desaceleraciones de la frecuencia cardiaca del feto que se producían ante ciertas circunstancias (los famosos Dips), y que nos permitirían a partir de entonces detectar precozmente el sufrimiento fetal. Aquel día Caldeyro apareció en nuestros ojos como un “sabio”, pero un sabio extrañamente asequible, humilde y sencillo, bien distinto de los sabios oficiales de entonces.

            “‘Una anécdota ilustrará el ambiente de aquella época y la perplejidad que nos embargaba a los médicos jóvenes ante aquel fenómeno.

            “‘Una de las reuniones científicas del Congreso tuvo lugar en la Iglesia Románica de San Pedro de Galligans, habilitada al efecto. Una tarde se estaban discutiendo en una animada mesa redonda algunas de las novedades farmacológicas de aquel tiempo, de modo especial los anticonceptivos orales. Una inoportuna avería nos había dejado sin electricidad, pero la luz de junio que se filtraba por los rosetones permitía que el acto continuase. De pronto, con gran estrépito, se abrió la puerta pesada del templo y un macero episcopal, tras dar los golpes de rigor, anunció con voz potente: “El Señor Obispo de Gerona”. Efectivamente, tras esta advertencia apareció el Sr. Obispo, que no era otro que el admirado Dr. Jubany, rodeado de toda la pompa pre‑conciliar, y que avanzó decidido hacia el estrado. Desconcierto mayúsculo, “levantada” general, cuchicheos entre los organizadores, que no sabían muy bien dónde colocar el ilustre purpurado, y de pronto… la luz volvió. En un ángulo de la capilla todos vimos entonces al Profesor Caldeyro, en mangas de camisa, con un destornillador en la mano. Acababa de arreglar la avería eléctrica y, entre admirado y perplejo, asistía al sorprendente espectáculo. Todo un contraste entre la España de entonces, todo boato y oropel, y la sencillez y eficiencia de la ciencia, que no pasó desapercibida a la mayoría. El día antes, un trabajador, un hombre humilde que tenía a su cargo la cabina de proyección del cine de Sant Feliu donde Roberto había pronunciado su impactante conferencia, me dijo, entre admirado, sorprendido y absolutamente maravillado: “Doctor, nunca había conocido una persona igual”. Y esta expresión, que después he recordado muchas veces, pienso que, finalmente, define la impresión que causaba el Profesor Roberto Caldeyro Barcia, mejor que cualquier otra. Yo tampoco había conocido entonces, ni he conocido después a lo largo de mi vida, una persona semejante.

            “‘Pionero de la medicina perinatal, investigador, maestro de ciencia y humanidad, un espíritu libre y privilegiado con el toque de la sabiduría y, por encima de todas las cosas, un hombre bueno de los pies a la cabeza, arropado por la elegancia del espíritu y poseedor de la aristocracia del intelecto, que sólo poseen unos pocos escogidos.

            ‘En un mundo de individuos presionados, sesgados por las ideologías, Roberto Caldeyro se mantuvo siempre fiel a su cualidad de persona libre e independiente. Libre de prejuicios políticos, religiosos o sociales. Independiente de cualquier sentimiento de estirpe o clan. Roberto Caldeyro supo mirar las cosas en directo, sin cristales correctores de la realidad. Y por esto fue amigo de todos, sin importarle el credo, el acento, el color de la piel, la bandera o la extracción social de la mujer o el hombre que le tendían su mano.

            “‘En el crepúsculo de un siglo dominado por la técnica, cuando las vanguardias de la ciencia parecen avanzar demasiado de prisa por veredas y senderos llenos de acechanzas, descuidándose lamentablemente la retaguardia ética de la colectividad, muchos echamos en falta Maestros como Roberto Caldeyro Barcia, con la lucidez y el ascendiente moral suficiente para invitarnos a hacer un alto en el camino, a reflexionar sobre lo andado y rediseñar las bases de un progreso realmente constructivo.

            “‘Que descanse en paz, frente al Gran Océano que había cruzado centenares de veces, un hombre que fue para todos los obstetras del mundo, pero especialmente para los españoles, un referente de ciencia y humanidad’. Hasta aquí las palabras del Profesor Carrera.

            “A continuación leeremos la nota del Dr. José Aristodemo Pinotti, Profesor de Ginecología y Obstetricia de San Pablo, Brasil, en su calidad de Presidente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO). Con el título: ‘Revolucionó la obstetricia de este siglo’ decía: ‘El 2 de noviembre de 1996 falleció Roberto Caldeyro Barcia en Montevideo, ciudad donde nació, creció, estudió y aprendió con el Premio Nobel Bernardo Houssay, trabajó y revolucionó la obstetricia de este siglo.

            “‘Recientemente fue señalado para el Premio Nobel por los científicos de América Latina. Merecía recibirlo. En sus laboratorios bien organizados aunque simples y modestos como en general son las cosas en Uruguay, Caldeyro Barcia invadió en los años 50 el líquido amniótico, registró las contracciones uterinas y los latidos cardíacos fetales durante el proceso de parto.

            “‘Interpretó sus datos en forma inteligente y, sobre todo, creativa y seria. Demostró con calidad cómo funcionaba el útero durante el parto y estableció reglas completamente diferentes, nuevas y útiles sobre las causas y la forma de expresión del sufrimiento del feto, intraútero, durante el trabajo de parto.

            “‘Con Caldeyro nace una nueva ciencia, la del monitoreo fetal, y millones de vidas de recién nacidos fueron y serán salvadas por los conocimientos que él puso a disposición de la humanidad en su modesto laboratorio del 16° piso del Hospital de Clínicas de Montevideo’.

            “A continuación leeremos una parte de la exposición del Ing. Químico Brovetto en el acto realizado en la Facultad de Ciencias en su doble condición de representante de la Universidad de la República, como Rector, y de colaborador del equipo de trabajo en el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano, que se titulaba: ‘Su profundo compromiso universitario’.

            “Decía Brovetto: ‘Quienes hoy organizan y quienes participamos de este acto somos todos tributarios de la obra vasta y única en su espíritu y en su objetivo, de un hombre ejemplar.

            ‘Si la producción científica de Caldeyro fue sobresaliente, no lo fue menos su vocación, su capacidad y sus realizaciones como docente. Docente así, a secas, sin límites. Docente de postgrado, creador de una verdadera escuela a nivel mundial en su disciplina. Decenas de discípulos llevaron sus enseñanzas a todos los confines del planeta. Pero también fue docente en los cursos de iniciación, a los estudiantes que recién comenzaban en el grado en la Facultad de Medicina.

            ‘Los años, las disposiciones formales de los organismos internacionales y la ceguera de algunos, confluyeron en el alejamiento del maestro del campo de la investigación que él mismo había inaugurado. Pero cuando el protagonista es un hombre de las dimensiones de Caldeyro Barcia, la historia no se detiene. Su riqueza interior se volcará donde fuese necesario. Sólo es menester darles las posibilidades de actuar. Y así sucedió con su actuación en el PEDECIBA. Luego de una etapa de discusión y creación del programa se requería de contar con un conductor capaz de comprender, impulsar y consolidar una experiencia inédita. El nombre del Profesor Roberto Caldeyro Barcia surgió de manera casi natural. No hubo duda alguna. Y Caldeyro volcó al programa todo su talento, su fuerza y su capacidad. El resultado está a la vista en estos 10 años de logro, inmejorablemente evaluados. El maestro, sabedor del papel que el Programa podría jugar en el desarrollo de la ciencia, en la Universidad y en un país que se reconstruía luego de la dictadura, volcó su juventud espiritual y su sabiduría.

            “‘Pero no habría delineado por completo el perfil del Profesor Caldeyro si no me refiriese aunque fugazmente, a su compromiso, su profundo compromiso universitario y su espíritu para enfrentar con honor el duro período de la dictadura.

            “‘Bregó, en todas las instancias que le tocó vivir, por los principios básicos de la universidad latinoamericana tributaria del legado de la Reforma de Córdoba, por la democratización del conocimiento, y por la igualdad de oportunidades para todos los seres sin discriminación de ninguna especie. Y no desperdiciaba una sola ocasión para establecer con claridad sus convicciones. Así, cuando la Universidad de la República le otorgó el título de Doctor Honoris Causa, no dejó de señalar que “el conocimiento superior debe ser puesto a disposición de todos los sectores sociales, sin ninguna discriminación’”.

            “Hasta aquí, las palabras del ingeniero Brovetto, y con ello algunos de los artículos de recordación y homenaje al Dr. Caldeyro Barcia.

            “Agregamos que entre el 2 y el 4 de marzo de 1998 se realizó en el Victoria Plaza Hotel un simposio convocado por el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP) en homenaje al profesor Roberto Caldeyro Barcia. A ese simposio no pudo concurrir la Dra. Cristina Cordano, gineobstetra y perinatóloga, que como investigadora compartió la vida del CLAP desde su fundación en el año 1973 durante 25 años, y que pudo enviar una carta muy sentida a ese homenaje, que no leeremos por ser muy extensa, una carta que refleja el sentimiento de agradecimiento y reconocimiento a la personalidad del doctor Roberto Caldeyro Barcia.

            “Complementamos todo lo que antecede diciendo que la tarea de investigación la comenzó Caldeyro en un pequeño salón de la Sala 2 de Maternidad del Hospital Pereira Rossell, cedido por el Profesor de ese Servicio, Dr. Juan José Crottogini, quien al asumir el Decanato de la Facultad de Medicina renuncia a esa tarea, sustituyéndole el Dr. Hermógenes Álvarez, quien luego se integrará al CLAP, junto al Dr. Caldeyro, ya en el piso 16º del Hospital de Clínicas, donde se instalaron los aparatos donados por el Rockefeller Center, para que se pudieran profundizar las investigaciones, luego de las deslumbrantes conferencias dadas por Caldeyro Barcia en el exterior de nuestro país, especialmente en Europa.

            “Otro detalle muy importante refiere que a consecuencia de sus estudios el Dr. Caldeyro Barcia y su equipo llegan a determinar la ‘Unidad de Fuerza de cada fibra uterina’ durante el ‘trabajo de parto’, constatación que revoluciona el conocimiento sobre esa materia y que hace que la Organización Mundial de la Salud nomine a esa Unidad de Fuerza como ‘Unidad Montevideo’, en homenaje a su descubridor, con el nombre de la ciudad que lo vio nacer y morir, y que significa un orgullo para toda nuestra patria.

            “No queremos omitir la mención de todos los que colaboraron con el Dr. Caldeyro Barcia, de los que hemos destacado al Dr. Juan José Crottogini, a quien esta Junta Departamental de Montevideo ha homenajeado; al Dr. Hermógenes Álvarez; a los médicos de sus Clínicas; y a las parteras, que en su momento ingresaban al Servicio por concurso de oposición y méritos, siendo las permanentes asistentes de las parturientas.

            “Para finalizar, deseamos agradecer al ex Edil Sr. Hilario Guevara su inquietud sobre la necesidad de recordar al Dr. Caldeyro Barcia y su constancia para que ello sucediera; a la Sra. María Celia Tirelli Gatti, quien fuera colaboradora directa del profesor, y que facilitara el material que se publicara en el periódico ‘La República’ para concretar este trabajo.

            “A ambos aquí presentes, nuestro agradecimiento.

            “Muchas gracias, Sr. Presidente.”

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Muchas gracias a usted.

            Tiene la palabra el señor Edil Eduardo Jaime.

 

SEÑOR JAIME.- Muchas gracias, señor Presidente.

            Antes que nada quiero agradecer a todos los presentes en este acto de homenaje al doctor Roberto Caldeyro Barcia.

            Creo que lo que hacen este tipo de actos es mantener vigentes en la memoria a las personas que no sólo hicieron posible con su esfuerzo la potenciación de sus habilidades personales, sino que dedicaron su vida a poner su conocimiento en beneficio del colectivo ‑ese es el mayor gesto de entrega a la comunidad, cuando uno da lo que tiene y busca lo que no tiene con el fin de ayudar a los demás‑, y en forma especial a quien decidió acompañar al ser humano desde el primer momento: el fetal.

            Mucho ya se ha dicho de la biografía, de la vida, del doctor Roberto Caldeyro Barcia, y quiero hacer un reconocimiento a la forma sentida en que lo hizo el Edil Brusco; está dando claras muestras de que lo hizo con un sentimiento muy profundo.

            El doctor Roberto Caldeyro Barcia fue uno de los más destacados científicos uruguayos. Su labor recibió, tempranamente, reconocimiento internacional, y fue candidato al Premio Nobel en tres ocasiones. Es por eso que su nombre está íntimamente ligado al desarrollo de la investigación y la ciencia en nuestro país. En el Servicio de Fisiología Obstétrica de la Facultad de Medicina, junto a Hermógenes Álvarez, impulsó los estudios sobre la actividad contráctil del útero grávido y sus efectos sobre el feto.  Esos estudios señalan el nacimiento de la llamada “Escuela de Montevideo”, convertida en una referencia internacional. Las investigaciones que desarrolló durante cuatro décadas al frente de un equipo le abrieron las puertas de los grandes centros científicos de Europa, Canadá, Estados Unidos y Japón. El mundo de la ciencia anglosajona lo reconoció como uno de sus pares y le dio un sitio en sus Academias y Sociedades Científicas. Unió a su talento brillante el don de la comunicación, atrapando a sus auditorios de científicos, de periodistas o del gran público. Su vida es el reflejo de una vocación científica en búsqueda permanente de la excelencia y de la creatividad volcada a la sociedad.

            El aporte de Caldeyro Barcia tiene la complejidad multifacética de una gran personalidad. Como dijimos anteriormente: fundador de la Fisiología Obstétrica, el impacto de su obra personal tiene la dimensión de los grandes benefactores de la humanidad y es un paradigma de conjunción entre el saber científico y la virtud ética. Eso le da su talla de gigante, y su contribución a la medicina fue pionera y también primordial.

Su reflexión social fue el fundamento de su actitud de servicio, que ejerció a lo largo de casi toda su carrera como profesor universitario en el régimen de dedicación total después de un período de once años a partir de la fundación del PEDECIBA, período en el cual la comunidad científica reconoce en Roberto Caldeyro Barcia a un conductor y a un obrero fundamental. Esos años han sido de reconstrucción y de anhelos fundacionales: además del PEDECIBA, la refundación del CONICYT y el primer programa BID‑CONICYT, y la creación de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad y de las Facultades de Ciencias Sociales y de Ciencias.

Yo diría que el hecho fundamental es la existencia de una nueva generación de investigadores jóvenes y de profesionales. El número total de investigadores en el país es de aproximadamente 1.700, sumando todas las áreas del saber, aunque debemos tener presente que no menos de la mitad hacen su investigación en empleos de tiempo parcial.

Esta comunidad científica embrionaria, aún inestable, que busca en la sociedad uruguaya una inserción productiva, socialmente útil e intelectualmente estimulante, requiere de algunos cambios de gran magnitud para que el Uruguay pueda afrontar los desafíos que esta época le brinda.

La figura de Caldeyro Barcia, creador de saber y de instituciones, nos muestra realmente el camino. Fue claro y fue batallador en sus opiniones, inflexible en cuanto a las exigencias de calidad y, al mismo tiempo, abierto a la hora de combinar posiciones y de abrir caminos prácticos. Ojalá que esta nueva generación de investigadores, y también las siguientes, sepan hacerlo. Esperemos que algún día en el futuro el espíritu del doctor Roberto Caldeyro Barcia sea un hilo conductor de la sabiduría necesaria que estas generaciones precisan para la dura tarea del porvenir, que es ayudar a todos nosotros.

Muchas gracias, señor Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Gracias a usted, señor Edil.

            Tiene la palabra el señor Edil Gustavo Osta.

 

SEÑOR OSTA.- Gracias, señor Presidente.

            Señor Secretario General de la Intendencia Municipal de Montevideo; señores familiares del doctor Caldeyro Barcia; señores integrantes de la Fundación; amigos, vecinos:es para quien habla un honor representar al Partido Colorado en tan justo homenaje.

Es común hoy en día escuchar que la búsqueda de la excelencia es uno de los objetivos más importantes que tiene el Uruguay como país; la búsqueda de la excelencia, la búsqueda de la calidad. Y el ejemplo que hoy tomamos, que hoy estamos viendo de lo que ha sido la trayectoria y lo que ha dejado el doctor Caldeyro Barcia, yo creo que es bien importante ‑como bien decía  quien me antecedió en el uso de la palabra‑; es un ejemplo claro a seguir por las nuevas generaciones. Es la excelencia como calificativo que todos hemos tenido la oportunidad de escuchar de quienes han hecho una semblanza completa sobre la trayectoria científica, sobre la trayectoria como médico del Dr. Caldeyro Barcia; en definitiva, lo que ha dejado ‑y eso es lo importante de un ser humano‑ luego del momento en que, como todo ser humano, debe partir.

Y a mí me asombra y me llama la atención ver por ejemplo que a los 26 años, recién recibido, obtuviera junto con Hermógenes Álvarez premios por Registro de Presión Amniótica Intrauterina; eso fue en el año 1947. Ese es un dato bien importante; bien importante para un país cuya gente dice: “¿Y la juventud?” Bueno, este es un ejemplo bien claro de cómo hombres importantes pudieron aportar cosas desde el inicio mismo de la juventud, desde el arranque.

Recibió más de 300 premios. Creo que es difícil encontrar ‑seguramente habrá, pero es difícil encontrarlos‑ uruguayos que en su área de especialidad y dedicación hayan obtenido 300 premios. Efectuó más de 200 conferencias en las principales universidades de todos los continentes. En un momento en que nosotros escuchamos que hoy en día la aspiración de muchos universitarios es poder ir al exterior a capacitarse, a recibir conocimientos, Caldeyro Barcia iba al exterior, pero a ofrecer conocimiento, a dictar conferencias.

Publicó libros y realizó trabajos de investigación. Fue, sin duda, uno de los mayores exponentes de la época de oro de la Universidad del Uruguay; fue candidato a Premio Nobel. Y voy haciendo las pausas necesarias para que no queden las palabras como al caer, pues estas son cosas que a mí, en lo personal, me llaman la atención.

El reconocimiento de una comunidad es difícil, porque la comunidad académica no es una comunidad de elogio fácil. ¡Y vaya virtud la de un hombre que logra juicios de valor, apreciaciones como las que tuvimos oportunidad de escuchar de boca de la señora Edila Ayestarán, haciendo referencia a lo que decían colegas, hombres importantes de la Ginecología del Uruguay, pero sobre todo del exterior! Escuchamos que se refieren a él como un sabio, por la perplejidad que generaba en sus estudiantes, en los médicos jóvenes.

Yo soy parte de una familia de médicos: mi papá es ginecólogo y mi hermano también. Si bien yo no tuve la suerte de dirigir mi acción hacia esa profesión,  la verdad es que igual desde niño supe ver lo que es la actitud del ginecólogo hacia su actividad, el cariño que le pone.

Hay una actitud muy especial del ginecólogo en su tarea. Desde muy niño escuché el nombre de Roberto Caldeyro Barcia en mi casa, y hace un rato telefoneé a mi padre, que está convaleciente, y le dije: “La Junta Departamental de Montevideo le está haciendo un homenaje”, y emocionado me decía: “¡Mi profesor…!” Entonces, se suma al hecho científico, a la valoración académica, lo humano, porque créanme que la voz de mi padre era la voz de un hombre emocionado que, en esa pequeña conversación telefónica, recordaba con mucha emoción y cariño a su profesor. Mi padre, es verdad, vino del exterior; por eso el faro del que hablaba el doctor Carrera con relación a lo que Montevideo significaba, en lo que se había transformado para la ginecología. Desde luego que vino del exterior por motivaciones políticas, pero desde el exterior y por la desgracia de un exilio logró encontrar en este país la posibilidad de estudiar, la posibilidad de llegar, de recibirse y de haber tenido entre sus maestros a hombres tan importantes como aquel a quien hoy estamos homenajeando.

            Quiero terminar, desde esa perspectiva humana, sumando esta humilde opinión de un médico que dedicó toda su vida a la medicina, como lo fue mi padre. Es una parte de algo a lo que ya se dio lectura, pero que también hace referencia a este aspecto humano. El doctor José María Carrera, refiriéndose a Caldeyro Barcia, decía: “Y por encima de todas las cosas, fue un hombre bueno de los pies a la cabeza, arropado por la elegancia del espíritu y poseedor de la aristocracia del intelecto que sólo poseen unos pocos elegidos”. Creo que en esta frase se resume el cariño y la admiración que la colectividad académica y científica tuvo hacia este gran uruguayo, a quien hoy, yo creo que con justicia, la Junta Departamental de Montevideo está homenajeando.

            Muchas gracias, Presidente.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- A continuación, damos nuevamente la palabra al señor Secretario General para que dé lectura a un mensaje que llegó durante el desarrollo del acto.

 

SEÑOR SECRETARIO GENERAL (Simón).- Gracias, señor Presidente.

            “Adherimos profundamente al homenaje a una de las figuras más ejemplares en la historia de Uruguay, de cuya obra todos los ciudadanos somos tributarios.

            “Caldeyro, hombre de excepcionalidad, sobresalió por sus muy destacadas producción científica, facultad de investigación y capacidad docente.

            “Reconocido nacional e internacionalmente, creó una verdadera escuela mundial en su disciplina: la fisiología obstétrica y la perinatología. Formó y capacitó a decenas de discípulos que llevaron sus enseñanzas a todos los confines de la tierra. Con la innovadora ciencia del monitoreo fetal, que fundó en su modesto laboratorio del Hospital de Clínicas, legó a la humanidad una herramienta que salvó, salva  y salvará a millones de niños.

            “Su alto valor humano se reflejó, además, en su convicción de la democratización de la enseñanza. Recogemos sus palabras: ‘…el conocimiento superior debe ser puesto a disposición de todos los sectores sociales, sin ninguna discriminación’.

            “Lamentamos que actividades inherentes a nuestra función y coincidentes en horarios imposibiliten nuestra concurrencia. Reciban nuestros más cordiales saludos y nuestra más alta estima, ingeniero Jorge Brovetto, Ministro de Educación y Cultura.”

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Bien.

            Damos la palabra al señor Secretario General de la Intendencia Municipal, arquitecto Herbert Ichusti, quien dará un mensaje del Intendente Municipal de Montevideo.

 

SEÑOR ICHUSTI.- Señor Presidente de la Junta Departamental, señores Ediles, familiares del doctor Caldeyro Barcia, amigos: en nombre del Intendente, quiero traer su saludo y excusarlo por no haber podido hacerse presente en la tarde de hoy. Difícil tarea encomienda el Intendente a este humilde servidor al pedirle que  lo represente y transmita el afecto que personalmente sentía por Caldeyro Barcia.

Antes de que él partiera hacia otra actividad, me hizo un punteo muy rápido de un montón de cosas: “No te olvides de decir que fue un gran docente al que yo, personalmente, estimaba mucho; quiero que la familia lo sepa. Decile también a la familia que tiene que saber que la plataforma científica del Uruguay está en deuda con este gran hombre; él fue su progenitor y un gran impulsor desde la primera hora. No te olvides de los aportes científicos; recordá también que fue nominado a varios premios; también tenés que decir...” Y así me seguía abrumando de datos y cuestiones que yo hoy, realmente, me siento incapaz de poder expresar de una forma armónica.

No puedo trasmitir más que esta emoción, estos sentimientos que expresó antes de salir hacia otro lugar. Como me decía permanentemente: “Decíselo a la familia”, entonces, lo hago público hacia la familia.

Gracias.

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).- Le damos la palabra al señor Edil Gabriel Weiss.

 

SEÑOR WEISS.- Señor Presidente: voy a solicitar que la versión taquigráfica de las palabras vertidas en Sala sea enviada a la Presidencia de la República, a la Universidad de la República, al Hospital de Clínicas, al Hospital Pereira Rossell, a la Facultad de Medicina, a la Facultad de Ciencias, al PEDECIBA, al Instituto Pasteur, a la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, a la Fundación Álvarez‑Caldeyro Barcia, a la Sociedad de Pediatría del Uruguay, al Sindicato Médico del Uruguay, a la Asociación Obstétrica del Uruguay, a la Organización Panamericana de la Salud, al Centro Latinoamericano de Perinatología, a la Revista de Ginecología y Obstetricia, a la Embajada de España, a la Intendencia Municipal de Montevideo y a la familia del homenajeado, Roberto Caldeyro Barcia.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).-  Así se hará, señor Edil.

            Para concluir este acto homenaje, damos la palabra a la señora Ofelia Stajano.

 

SEÑORA STAJANO DE CALDEYRO BARCIA.- Me han abrumado, realmente, al oír todos estos elogios juntos; yo los he vivido junto a él porque nos ennoviamos a los 16 años. Desde entonces él me contaba que le encantaba la investigación, que era lo que él quería hacer cuando se recibiera.

Empezó mucho antes, no cuando se recibió de médico; ya tenía una trayectoria en Fisiología. Ahí empezó a trabajar con dos profesionales: con un químico, Heymans, de Bélgica, que era Premio Nobel, y con Back, también de Bélgica.

Era la época en que en Europa se sufría tanto la falta de bienes materiales que la gente venía al Uruguay. Acá los contrató el profesor de Fisiología Benatti, de la Facultad de Medicina. Con esos dos personajes mi marido empezó cuando era estudiante; era un chiquilín, porque tendría 17, 18 ó 20 años y ya estaba enloquecido con ese camino.

Él me decía: “Cuando yo trabajo en investigación y en descubrir lo que la naturaleza encierra, no tengo hambre, ni frío, ni calor, ni sueño”. Fue eso, realmente, lo que a él lo impulsó, todo eso que ustedes han mencionado. Lo hizo primero como estudiante, después como médico full time ‑fue el segundo full time de la Facultad de Medicina‑ toda su vida, hasta que se retiró de Facultad. Después siguió por otros caminos, porque no había forma de poder seguir por la edad.

De modo que les agradezco mucho. Agradezco a la doctora Ayestarán todo su trabajo de presentación, y también a todos los demás que hablaron ‑no recuerdo ahora sus nombres‑, que han sido sumamente amables.

Ya les digo: me tienen emocionada…

 

(Aplausos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Ferrer).-  Queda finalizado el acto de homenaje.

 

(Es la hora 17:05)