Acta Nº 1243

Sesión  extraordinaria celebrada el 09 de marzo de 2006

Departamento de Taquígrafos - Departamento de Trámite Legislativo

 

En Montevideo, a los nueve días del mes de marzo de dos mil seis, siendo la hora dieciseis y doce minutos, celebró SESIÓN EXTRAORDINARIA la JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO, bajo la Presidencia de:

 

DON JORGE MERONI, Presidente y

DOÑA TERESITA AYESTARÁN, 1ª. Vicepresidenta.

 

Secretaría de los señores: Jorge Simón, Secretario General; José María Bidegain, Secretario General Adjunto y Hugo Ubilla, Secretario.

 

Con la asistencia de los señores Ediles:

 

TITULARES

 

GARÍN, GRACIELA                           MENDIONDO, DARI

PEREYRA, SUSANA                                WEISS, GABRIEL

LUJÁN, LUIS                                                PEREYRA, EDUARDO

PLACERES, DANIEL                                TUTZÓ, CARLOS

VILLAMARÍN, FABIAN                            SÁNCHEZ, JAR

CALANDRA, MARIO                                 FACHINETTI, ÁNGEL

CURUTCHET, OSCAR                             FACELLO, GUILLERMO

FERRER, PABLO                                              FERRO, CRISTINA

SCHIAVONE, JULIO                                  CANTERO, FITZGERALD

CARRASCO, MARCELO                           GLOODTDOFSKY, ANÍBAL

SILVA, GASTÓN                                           RIPOLL, FERNANDO

MARTÍNEZ, LUIS                                       GRAFFIGNA, DANIEL

AGUIAR, SILVIA                                              VIVIANO, ÁLVARO

PRIETO, RUBEN

 

SUPLENTES

 

CAIRO, CECILIA                                           BETANCOR, DANIEL

FRANCO, FERNANDO                         PAREDES, ROSANA

MAIDANA, DARDO                                 SPERA, RICARDO

PISCIOTTANO, JUAN                                CASTRO, MARÍA

ESCOBAR, LUIS                                       ROMERO, ANTONIO

GONZÁLEZ, RAÚL                         GARCÍA, CÉSAR

COITINHO, HUGO                                                NIEVES, DANTE

PAOLILLO, MIGUEL                               CURBELO, CARLOS

PRENDES, EDUARDO                            HAGOPIAN, HAGOP

DÍAZ, HEBER                                              MENESES, RUBEN

ABELLA, VENANCIO                          MAINARD, ÁLVARO

COLLAZO, ALEJANDRO

 

En uso de licencia, el señor Edil: Julio Maglione.

 

Falta sin aviso, la señora Edila: Glenda Rondan.

SITUACIÓN JURÍDICA DEL CONTRATO ENTRE LA INTENDENCIA MUNICIPAL DE MONTEVIDEO Y CARMITEL S.A., PARA CONCESIÓN DE USO DEL HOTEL CARRASCO.

ASISTIRÁN EL DIRECTOR GENERAL DEL DEPARTAMENTO DE DESARROLLO ECONÓMICO DE LA I.M.M., SEÑOR ALBERTO ROSELLI Y EL  SEÑOR DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO JURÍDICO, DR. DIEGO SILVA.

EXP. 2005-2082.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Jorge Meroni).- Habiendo número en Sala, damos comienzo a la sesión extraordinaria.

 

(Es la hora 16:07)

 

SEÑOR FERRER.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el señor Edil Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Voy a solicitar un cuarto intermedio de 20 minutos a los efectos de resolver algunas cuestiones de funcionamiento.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- A consideración.

 

            Si no hay observaciones, se va a votar.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA; UNANIMIDAD: 24 votos.

 

            La Junta pasa a cuarto intermedio por el término de 20 minutos.

 

(Es la hora 16:08)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Jorge Meroni).- Habiendo número en Sala, se levanta el cuarto intermedio.

 

            Solicitamos a las señoras y señores Ediles que tomen asiento.

 

(Es la hora 16:36)

 

______Tiene la palabra el señor Edil  Álvaro Viviano.

 

SEÑOR VIVIANO.- Señor Presidente: mi intervención estará dada en la medida en que se proponga el sistema sobre el que va a trabajar la Junta en Comisión General. En función del sistema que proponga la Presidencia es que voy a intervenir.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Voy a leer la propuesta.

 

            “1.- Expondrá el Sr. Intendente, o quien éste haya designado, a modo de presentación del tema y de los asesores presentes.

 

            “2.- Expondrán hasta 3 señores ediles (30 minutos por el miembro de la bancada convocante y 20 minutos por cada uno de los distintos nominados de las demás bancadas). En dicha intervención y utilizando su tiempo, cada Edil podrá conceder interrupciones.

 

            “3.- A continuación, en una primera intervención, harán uso de la palabra quienes designe el Intendente. No se concederán intervenciones a los señores ediles.

 

            “4.- A continuación se abrirá una lista de oradores para todos los señores Ediles, los que podrán hacer uso de la palabra por el término de 10 minutos más 10, y con la posibilidad de conceder intervenciones.

 

            “5.- Al final, en una segunda intervención, se les concederá la palabra a los asesores del señor Intendente sin intervenciones.”

 

            Le damos la palabra al señor Edil Álvaro Viviano.

 

SEÑOR VIVIANO.- Gracias, señor Presidente.

 

            Quiero dejar constancia de que no pretendo ingresar al fondo de la propuesta, ni analizar las bondades o defectos que pueda tener. Me queda muy claro que en la reglamentación de este tipo de sesiones hay un enorme vacío en esta Junta. Desde que nos hemos constituido en esta nueva Legislatura, cada vez que se da una instancia de este tipo tenemos que analizar qué sistema va a operar y sobre qué bases vamos a trabajar en la sesión.

 

            También quiero dejar otra constancia, y es por qué los Ediles del Partido Nacional no vamos a acompañar este sistema.

            Creemos que es absolutamente injusto que media hora antes, en la reunión de coordinación, se nos proponga un cambio de régimen, muy diferente al de una convocatoria que tuvimos hace quince días con el Director de Tránsito y Transporte, señor de Toro. El sistema con el que se trabajó en la Junta difiere en demasía con la propuesta que acaba de leer el señor Presidente, cosa que tiene consecuencias políticas en varios sentidos. En primer lugar, este esquema propone ciertas preferencias con relación al régimen del convocante que en su oportunidad nos tenía, a pesar de que quienes hicimos esta convocatoria somos varios señores Ediles preocupados por este tema. Es en estas circunstancias que un Edil analiza políticamente en qué términos y sobre qué bases va a conceder una Comisión General de este tipo.

 

            En segundo lugar, obviamente, los Ediles se preparan de diferente manera según el esquema de funcionamiento que tienen. La preparación que los Ediles del Partido Nacional tuvieron sobre este tema fue en función de la propuesta anterior, y no sobre esta nueva forma de funcionamiento que se nos está poniendo arriba de la mesa.

 

            Creo que esto es una falta de consideración para con el Partido Nacional. Me parece que debimos trabajar con mucha antelación el criterio de funcionamiento de esta Comisión General, razones por las cuales los Ediles del Partido Nacional no vamos a acompañar esta propuesta.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑORA FERRO.- Pido la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, Presidente.

 

            Quisiera comenzar mi intervención analizando el principio de esta situación que hoy nos lleva a tener que resolver sobre la marcha el régimen de funcionamiento de esta Comisión General.

 

No creo que haya sido feliz la iniciativa del partido mayoritario, del partido de gobierno, de hacer o proponer estas puntualizaciones y estas modificaciones en el marco de la coordinación previa a esta sesión. Dicha coordinación se dio exactamente a partir de las 15:00 horas, pero el tratamiento de este tema comenzó casi a las 15:30. Creo que esto significa imponernos una celeridad indebida para resolver nada menos que el mecanismo con que vamos a funcionar en una sesión en Comisión General con la presencia de los señores Directores que han sido convocados.

 

            En lo que tiene que ver con nuestra posición, vamos a acompañar este régimen propuesto, y lo vamos a hacer porque la mayoría nos ha comunicado que de no hacerlo, igualmente se establecería un régimen en el cual los señores Directores hablarían al comienzo de la sesión, luego se haría el diez y diez común de las sesiones de Junta, los señores Directores podrían intervenir una vez en medio de esos diez y diez ‑todavía no habíamos precisado cómo‑ y una vez más al final. Como era más complejo reconocer un método también innovador en sentido contrario, nos decidimos por éste, que por lo menos está más armado y ordenado. De todas maneras, dejamos constancia de, por lo menos, nuestra molestia por esa actitud de consultarnos media hora antes, y de que nosotros entendemos que se debe dejar a los señores Directores la libertad de contestar, si lo consideran oportuno ‑repito, si lo consideran oportuno‑, en cualquier momento de la sesión y no simplemente al principio, en la mitad y al final; si ellos estiman conveniente contestar en algún otro momento, que lo puedan hacer. Esa es una propuesta concreta.

 

            También solicitamos que en los próximos días ‑y lo más saludable sería que fuera previamente a cualquier otra convocatoria‑ podamos definir entre todos un régimen de funcionamiento definitivo para el sistema de Comisiones Generales. Creo que sería muy saludable a los efectos de evitar todo esto que, francamente, es desagradable e inoportuno.

 

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Quiero recordar que hace más de dos meses habíamos decidido en una coordinación, justamente por no tener una forma ya aprobada, por haber un vacío ‑como dijo el Edil Viviano‑, que íbamos a pedir a la Comisión de Legislación que hiciera una propuesta sobre este tema; en eso habíamos quedado. Creo que lo mejor va a ser que la Comisión de Legislación tome el tema y haga una propuesta que después sea analizada.

 

            Pasamos a votar la propuesta de funcionamiento presentada.

 

SEÑORA FERRO.- ¿Me permite, señor Presidente?

 

Pero con el agregado que yo planteé con relación a que los señores Directores tengan la facultad de contestar en el momento en que lo estimen pertinente. Es decir que no solamente puedan intervenir al comienzo, después de las dos primeras exposiciones y al final, sino que puedan hacerlo en el momento en que lo estimen conveniente, además de eso que ya queda estipulado.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tomamos la propuesta de que los señores Directores tengan esa facultad.

 

            Si no hay observaciones, se va a votar.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 27 en 30.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Damos la bienvenida al Director Rosselli y a los integrantes del Ejecutivo que lo acompañan.

 

            Tiene la palabra el señor Director Alberto Rosselli.

 

SEÑOR ROSSELLI.- Señor Presidente, señoras Edilas y señores Ediles: hoy concurrimos para analizar nuevamente un tema sobre el que hace tiempo venimos a exponer en esta Junta Departamental.

 

Vamos a dividir la intervención del Ejecutivo en tres partes. Yo voy a hacer una breve exposición al principio; el Director de la Asesoría Jurídica luego se referirá a los aspectos vinculados con su área de responsabilidad, y el contador Cabrera finalizará con los aspectos que hacen al llamado, concretamente referidos a los pagos efectuados a la firma.

 

Hecha esta precisión previa, queremos señalar, en primer lugar, que esta es una licitación que ya tiene muchos años; que se gesta al final de la primera Administración del Intendente Arana; que las actividades de la empresa Carmitel S.A. se inician en julio de 2001 después de una serie de acciones de la Intendencia reclamando el inicio de las obras; que funciona a buen ritmo hasta julio-agosto de 2002; que a partir del 15 de octubre de ese año la empresa comunica la paralización de las obras por imposibilidad de continuarlas; que se abrió un período de negociación con la empresa, que va desde ese momento hasta julio de 2003; que en setiembre de 2003 la Junta Departamental aprueba unos acuerdos realizados entre la empresa y la Intendencia de Montevideo, los cuales suponen modificaciones del contrato; que dichas modificaciones son aprobadas por mayoría en la Junta Departamental y, a su vez, son objeto de observación del Tribunal de Cuentas de la República en diciembre de ese mismo año; que posteriormente, en julio de 2004, el Tribunal de Cuentas de la República, después de una serie de agregados y comentarios que hiciera la Intendencia con respecto a aquel contrato, cambia su posición y acepta las modificaciones, de manera que en julio de 2004 el Tribunal de Cuentas se expide favorablemente sobre ese contrato.

           

A partir de ahí, y en función de esa nueva realidad, teniendo en cuenta además que en los próximos meses de ese año se realizarían las elecciones, la Intendencia apura a la empresa Carmitel para que ésta comience las obras y obtenga la financiación adecuada. Más allá de que no lo hace y de que no está en condiciones de firmar el contrato que había sido aprobado oportunamente, la empresa comienza sus trabajos a un ritmo lento en marzo de 2005. En junio de 2005 la empresa comunica que está en condiciones de firmar el contrato, y el 1º de julio de 2005 la Intendencia firma ese contrato, que posteriormente es objeto de nuevas observaciones por parte del Tribunal de Cuentas de la República. Sucintamente, sin muchos agregados y con acciones que me parece que no hacen al caso ‑a las que quizá podemos hacer referencia después, pero, reitero, no hacen a lo sustancial del asunto‑, es este el momento en que nos encontramos.

 

            La empresa, como ustedes saben, ha sido objeto de determinadas acciones por parte de la Intendencia, a las que se referirá inmediatamente nuestro compañero. Al día de hoy, tal como obra en conocimiento de los señores Ediles de la Junta ‑por conversaciones mantenidas con el Intendente Ehrlich, con la Intendenta Hyara Rodríguez, y con el Prosecretario General, Jorge Rodríguez‑, desde el 23 de enero del presente año la Intendencia de Montevideo ‑a partir de una nota de la empresa Tsakos, que sostiene que ha llegado a un preacuerdo con Carmitel, lo cual fue reafirmado por Carmitel‑ hasta el día de ayer nos encontramos en conversaciones con esa empresa.

 

            En esta situación, en el día de ayer el señor Intendente Municipal designó a un grupo de trabajo a los efectos de estudiar un nuevo llamado a licitación, en la medida en que ello pudiera corresponder. Dicha resolución establece que un grupo de trabajo integrado por la Asesoría Jurídica, el Departamento de Recursos Financieros, el Departamento de Recursos Humanos y el Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional, junto con el Prosecretario General, sean los encargados de elaborar y estudiar las condiciones que regirían en un nuevo pliego. Esta es la situación en que hoy nos encontramos.

            Todos sabemos que en la tarde de hoy se cumple el plazo oportunamente establecido por la Intendencia Municipal de Montevideo, y estamos a la espera de lo que efectivamente suceda.

 

            Le pediría al doctor Diego Silva que hiciera mención de los aspectos que considere del caso desde el punto de vista jurídico.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el doctor Diego Silva.

 

SEÑOR D. SILVA.- Buenas tardes.

 

            Básicamente, de acuerdo con el objeto de la convocatoria del día de hoy, voy a hacer referencia a los aspectos jurídicos vinculados con el contrato de concesión del Hotel Carrasco celebrado entre la Intendencia Municipal de Montevideo y Carmitel, respecto de la resolución del Tribunal de Cuentas de la República de fecha 11 de agosto de 2005, de acuerdo con lo solicitado en la convocatoria como punto N° 2.

 

            Voy a hacer una breve referencia al análisis jurídico que ha hecho la Asesoría respecto de la modificación del contrato de concesión de uso y fianza, y luego haré una breve reseña de las actuaciones administrativas que se cumplieron hasta el día de hoy.

 

            En el mes de octubre de 2005 el señor Intendente Municipal cometió a la Asesoría Jurídica el análisis ‑desde el punto de vista de su especialidad‑ del estado de la concesión del Hotel Carrasco a partir de los contratos suscritos con Carmitel. En función de ese análisis se arribó a una serie de conclusiones relativas al vínculo contractual que une a la Comuna con la empresa concesionaria, a la vez que, ante la constatación de determinados incumplimientos, se iniciaron procedimientos administrativos ‑respetando las pautas emergentes del contrato y las normas del procedimiento administrativo‑ para exigir el efectivo cumplimiento de lo pactado o, de lo contrario, habilitar el procedimiento para la rescisión del contrato.

 

            Funcionarios profesionales de la Asesoría Jurídica elaboraron un informe en el que se formulan consideraciones de dicho tenor acerca de la vinculación contractual establecida entre la concesionaria y la Comuna capitalina. Básicamente ‑lo voy a resumir‑, este informe dice lo siguiente: “(...) en cuanto a la situación jurídica de la modificación del contrato de Concesión de Uso y Fianza (...), celebrada el 1° de julio de 2005, corresponde informar (...):

 

            “En el campo del derecho positivo, de acuerdo a la Constitución y a la Ley Orgánica Municipal, en el gobierno departamental, al Intendente le corresponden, las funciones ejecutivas y administrativas, mientras que a la Junta Departamental le corresponden las funciones legislativas y de contralor.-

 

            “En el campo doctrinario, según Marienhoff, Tratado de Derecho Administrativo Tomo III (…), como principio jurídico general, la potestad de celebrar contratos le compete al ejecutivo, a cuyo cargo hállase la administración general del país. La atribución de celebrar contratos administrativos corresponde a la zona de reserva de la administración’.

 

“La contratación administrativa, entra obviamente dentro de las funciones que son competencia del Intendente, sin perjuicio de que la Ley Orgánica Municipal atribuya a la Junta Departamental, en ejercicio de las funciones de contralor, la aprobación de determinados actos o contratos, dada su importancia, como por ejemplo los enumerados en el numeral 10 del artículo 35 de dicha ley.

 

            “Dentro de los límites de la aprobación concedida por la Junta Departamental, la formación del contrato depende de la voluntad del Intendente.

 

“La administración ha respetado esencialmente los plazos establecidos en el Decreto Departamental Nº 30.418 de fecha 18 de setiembre del 2003. En el caso que nos ocupa, se trata del plazo para la ejecución de las obras de remodelación del Hotel Carrasco, el que la modificación contractual celebrada el 1° de julio de 2005, respetó en lo sustancial.

 

“Lo que el Intendente hizo fue adecuar las fechas de inicio y culminación de las obras que se preveían en el proyecto de contrato que fuera aprobado por la Junta, produciéndose un desplazamiento temporal, consecuencia de la demora en firmarse dicha modificación, en virtud de la tramitación de las actuaciones. Es bueno tener presente que el expediente estuvo en el Tribunal de Cuentas un extenso período.

 

“Es claro que la referida modificación contractual, no afecta las cláusulas esenciales, ni hace a las obligaciones sustanciales, ni altera en modo alguno la ecuación contractual, en tanto no se modifica el plazo de finalización de la concesión (…)

 

“En tal sentido el Dr. Augusto Duran Martínez, Estudios de Derecho Administrativo (…) señala que si bien el contrato administrativo es inmutable, curiosamente esa inmutabilidad puede implicar una cierta mutación de las prestaciones precisamente para asegurar aquella. ‘En efecto, básicamente ambas partes han contratado sobre un objeto determinado y el particular ha perseguido un determinado beneficio y todo ello en atención a las circunstancias existentes al momento de la celebración del contrato. Pero si esas circunstancias no son como se previeron (sujeciones imprevistas) o se han alterado por el hecho del príncipe o por cuestiones totalmente ajenas a las partes (teoría de la imprevisión) corresponde que se efectúen los ajustes pertinentes a fin de que pueda cumplirse el objeto del contrato y no se altere su ecuación económico financiera’.

           

“Por otra parte, dicho autor también ha señalado que: ‘Si se producen las circunstancias configurantes de las sujeciones imprevistas, hecho del príncipe o imprevisión, ambas partes de común acuerdo, deben ajustar sus prestaciones a fin de posibilitar el cumplimiento del objeto del contrato en su esencia y mantener el equilibrio económico financiero o sea para asegurar la inmutabilidad del contrato’. (…)

 

“Sin perjuicio de lo expresado, en lo que hace al plazo de ejecución de las obras de remodelación del Hotel, el propio Decreto Departamental 30.418, en el art. 1° numeral 2.2, prevé que la inauguración del Hotel se realice en fecha posterior al 31 de marzo de 2005, al expresar ‘si la inauguración del Hotel se verifica en fecha posterior al 31.03.05, la reanudación de los pagos operará luego de transcurrido un lapso igual a los meses efectivamente abonados por la IMM, contado a partir de la inauguración oficial del Hotel’.

 

“De la redacción del propio decreto surge, que el legislativo comunal consintió un mecanismo contractual suficientemente elástico, a efectos de garantizar su propio cumplimiento.

“En ese sentido la modificación contractual del primero de julio de 2005, respetando la esencia del contrato, modificó el calendario de obras, con la única finalidad de adecuarlo a la fecha de su suscripción.

 

“La actitud que adoptaron las partes es acorde con los principios generales de derecho, que imponen la adopción de una conducta tendiente a la conservación de la vigencia del contrato y la eficacia de las obligaciones emergentes del mismo, como forma de obtener la satisfacción de los intereses perseguidos por las partes al tiempo de su celebración. Por el contrario, la resolución y extinción del contrato debe considerarse como la última opción a considerar.

 

“En base a los fundamentos señalados precedentemente, no compartimos lo expresado por el Tribunal de Cuentas en el Considerando 3) de su Resolución de fecha 11 de agosto de 2005, por no haberse producido la alteración que señala. Pero además, el análisis que hace este órgano en su mencionada resolución, como se verá, es ajeno a su competencia, no correspondiéndole apreciar si se altera o no el contenido del Decreto Nº 30.418.

 

“Es útil precisar, entonces, las atribuciones del Tribunal de Cuentas en esta materia.

 

“El art. 211, Inciso B) de la Constitución de la República, le da a este órgano el derecho de intervenir en los gastos y en los pagos al sólo efecto de certificar su legalidad.

 

“Es decir que el Tribunal posee la competencia referida para el ‘contralor de regularidad jurídica de los gastos’ (…)” ‑y así lo señala Justino Jiménez de Aréchaga en el tomo VII de La Constitución Nacional‑ “y no la posibilidad de ejercer una apreciación de oportunidad, conveniencia o mérito.

 

“En el mismo sentido se cuestiona el Dr. Héctor Giorgi en su trabajo denominado: ‘EL contralor de legalidad del tribunal de cuentas en los gastos y los pagos’ (…)” ‑publicado en el tomo 52 de la Justicia uruguaya‑ “acerca de cuál es el estatuto jurídico del Tribunal de Cuentas, y cuál es su régimen de competencia.

 

“Concluye ese jurista que: ‘Basta con leer la Constitución en su artículo 211, Inc. B), para obtener la respuesta, con referencia a la materia a estudio.

 

“Dicha norma constitucional dice: ‘Compete al Tribunal de Cuentas: …b) Intervenir preventivamente en los gastos y los pagos, conforme a las normas reguladoras que establecerá la Ley y al sólo efecto de certificar su legalidad…’.

 

“En este caso concreto, el Tribunal de Cuentas, por Resolución de fecha 13/7/2004 decidió que no había objeciones a la modificación del contrato de concesión de Uso del Hotel Carrasco propuesto por la IMM.

 

“En el numeral 4) de esa Resolución, el Tribunal de Cuentas señaló a su vez, que por no estar definida la financiación total de la oferta presentada por Carmitel S.A., sobre ese aspecto debería ser informado con carácter previo a la firma del contrato correspondiente. “Podemos entonces preguntarnos, en qué principios o normas de derecho funda el Tribunal de Cuentas su competencia para resolver que una vez que decidió no observar una modificación contractual igualmente está facultado para conocer y resolver sobre la forma en que una adjudicataria va a definir la financiación de la oferta.

 

“Resulta claro que el Tribunal de Cuentas ya resolvió no observar la modificación contractual, y que el hecho de no conocer aún la forma de financiación no fue un obstáculo para arribar a esa decisión; lo que fue ajustado a derecho.

 

            “Ese órgano solamente estableció en la resolución señalada que la IMM le informara ‑sobre dicha financiación‑ con carácter previo a la firma del contrato. Por tanto ahora” ‑esto es del 11 de agosto de 2005‑ “no puede darle un alcance diferente a lo ya resuelto.

 

            “Por lo que de acuerdo a lo antes expresado, la IMM no estaba obligada a esperar que el Tribunal de Cuentas se expidiera nuevamente sobre ese aspecto, dado que, la modificación contractual ya contaba con la aprobación de la Junta Departamental y de dicho órgano.

 

“Por las razones expuestas, los suscritos entienden que no es cuestionable la adecuación temporal introducida legítimamente por el órgano ejecutivo al tiempo de celebrar el contrato de fecha 1º de julio de 2005.

 

            “En definitiva entendemos que la modificación contractual es plenamente válida y eficaz, habiéndose desplegado los efectos obligacionales que vinculan a las partes.”   

 

            En atención al contenido del dictamen jurídico a que hemos dado lectura, efectuaremos algunas breves consideraciones adicionales.

De acuerdo con lo que establece la Constitución de la República en su artículo 211 y siguientes, las competencias del Tribunal de Cuentas se circunscriben a dictaminar, informar u observar en lo relativo a la gestión financiera del Estado. Sus pronunciamientos ostentan un carácter técnico no vinculante en la materia de su competencia, que no es otra que la hacienda, la actividad financiera estatal. La más saneada doctrina nacional ha entendido que este organismo interviene sólo en lo que tiene relación con la hacienda pública, es decir, con lo financiero. Dice el doctor Delpiazzo en su monografía “Tribunal de Cuentas” que dicho Tribunal no detiene, ni desvía, ni modifica, ni condiciona la actuación de la Administración, sino que, por el contrario, se limita a verificar su legalidad en lo que hace a la gestión financiera, y a asesorar en los casos y en los aspectos en que así está dispuesto.

 

En sentido similar, Giorgi ha entendido en sus escritos jurídicos que, dado nuestro ordenamiento jurídico, debe concluirse que ni aun por vía de consejo el Tribunal de Cuentas puede indicar o sugerir a la Administración una conducta futura en materia de competencia propia.

 

Como señala Korzeniak en su Curso de Derecho Público, si tras una observación del Tribunal el ordenador del gasto o pago insiste en el gasto o pago, avisa al Tribunal y gasta o paga explicando sus razones. La experiencia demuestra que todos los organismos públicos ‑tanto a nivel central como descentralizado‑ en innumerables oportunidades desestiman las observaciones del Tribunal de Cuentas por no compartir sus criterios en cuanto a lo actuado, por lo que anualmente se efectúan numerosísimas reiteraciones de gastos y pagos tanto a nivel del Gobierno Central como de los Gobiernos Departamentales. Todo ello muestra que la vigilancia, fiscalización o control del Tribunal de Cuentas no interfiere con la gestión de las Administraciones controladas; carece de lo que la doctrina denomina Administración Activa en el sentido de que su actividad no es decisoria, ni resolutiva, ni de ejecución. En consecuencia, es en este marco en el que deben analizarse las consideraciones formuladas por el Tribunal de Cuentas con fecha 11 de agosto de 2005.

 

            En segundo lugar, pasaremos a hacer una breve reseña de las actuaciones administrativas cumplidas respecto de la concesión del hotel.

 

            Con fecha 8 de noviembre de 2005, el Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional remite nota a Carmitel S.A. y a sus fiadores solidarios comunicándoles que se constató el incumplimiento del contrato de concesión de uso y fianza del Hotel Carrasco de 9 de febrero de 2000, en los siguientes términos: incumplimiento de la cláusula 8ª, numeral 5º, por la cual la concesionaria se obligó a asegurar el bien inmueble y los bienes muebles dados en concesión contra todo riesgo, por un monto mínimo de U$S 15:000.000 debiendo renovarlo en el término de los diez días anteriores a su vencimiento, y proceder a su depósito en el Servicio de Tesorería; incumplimiento de la cláusula 6ª, en tanto venció el aval del Banco de Seguros del Estado, por un importe de U$S 1:178.000, que constituía la garantía de fiel cumplimiento de contrato, la cual debía ser renovada dentro de los diez días anteriores a su vencimiento y ser presentada en el Servicio de Tesorería. Se hace constar que resulta ostensible el estado de paralización de las obras de remodelación y acondicionamiento del bien objeto de la concesión y su entorno, y que no se ha acreditado por la concesionaria en forma fehaciente su capacidad económico‑financiera respecto a la inversión necesaria para la culminación de las obras de acondicionamiento del Hotel Carrasco y las salas de juego del Casino Carrasco.

            En atención a los hechos constatados, se solicitó con plazo de 48 horas se suministrase a la Comuna la siguiente información: documentación que acredite que se ha renovado y se encuentra vigente la garantía de fiel cumplimiento de contrato; documentación que acredite que se ha renovado y se encuentra vigente el seguro de los bienes concesionados contra todo riesgo; documentación conteniendo estudio de factibilidad económico‑financiera de la inversión acreditativa de la capacidad respectiva para la inversión necesaria para la culminación de las obras; cronograma detallado de las obras de acondicionamiento del Hotel Carrasco y las salas de juego del Casino Carrasco, con especial referencia al cumplimiento de las fechas pactadas.

 

            Con fecha 11 de noviembre de 2005 Carmitel S.A. y sus fiadores solidarios presentan por escrito documentación ante el Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional en respuesta a lo solicitado. Del estudio realizado por técnicos de dicho Departamento y de la Asesoría Jurídica surge que se ha incumplido la cláusula 8ª, numeral 5º, del contrato de concesión al no proceder a la renovación y depósito del seguro en forma correcta, de acuerdo con el procedimiento establecido en el contrato. A su vez, se constató el incumplimiento de la cláusula 6ª, en tanto los comparecientes reconocen que no se renovó la garantía de fiel cumplimiento de contrato.

 

            En atención a lo expuesto, la Asesoría Jurídica notifica a Carmitel, a sus fiadores solidarios y al operador, que se ha constatado el incumplimiento de las cláusulas 6ª y 8ª, numeral 5º, del contrato de concesión de uso y fianza del establecimiento hotelero, denominado Hotel Carrasco, de 9 de febrero de 2000, suscrito entre Carmitel S.A., sus fiadores solidarios y la Intendencia Municipal de Montevideo. A su vez, resguardando el principio del debido proceso, se da vista por diez días a Carmitel S.A. y a sus fiadores solidarios de las actuaciones administrativas cumplidas para que formulen sus descargos bajo apercibimiento de la aplicación de la sanción de observación prevista en la cláusula 13ª del contrato por el incumplimiento formal respecto del seguro; la aplicación de la sanción de multa, previsto en la misma cláusula, por una suma comprendida entre el 5% y el 50% del monto de la garantía de fiel cumplimiento de contrato por el incumplimiento respecto a la renovación de esta. Y, por último,  se declara el inicio del término de 90 días previsto en la cláusula 14ª para la rescisión del contrato. Cumplido el término de la vista, y luego de analizar los descargos presentados, se entendió que no eran de recibo,  por lo que la Asesoría Jurídica propuso al señor Intendente Municipal el dictado de la Resolución Nº 5.502/05, de 6 de diciembre de 2005. Entre otros aspectos esta resolución impone a Carmitel una sanción de observación por no cumplir el procedimiento estipulado en el contrato vinculado al depósito en el Servicio de Tesorería de la póliza de seguro contra todo riesgo del edificio y muebles del objeto de concesión; una multa de U$S 117.800 equivalente al 10% del valor de la garantía de fiel cumplimiento de contrato por incumplimiento de la cláusula 6ª; intimar a Carmitel a que renueve la garantía de fiel cumplimiento de contrato bajo apercibimiento de la rescisión del mismo por incumplimiento, dando inicio al plazo de 90 días previsto contractualmente, como así también alguna medida adicional precautoria. Como el Director Rosselli ha señalado, dicho plazo de 90 días finaliza en el día de hoy.

 

En ese ínterin, y precisamente ante la eventualidad de que al vencimiento de dicho término el actual concesionario no haya renovado el depósito de garantía de fiel cumplimiento de contrato, la Comuna entendió conveniente ‑sin perjuicio de que hasta el momento no es posible determinar cuál será el desenlace de la situación relativa a la concesión del Hotel‑ integrar un grupo de trabajo que estudie las bases de un eventual nuevo llamado a licitación. De esta manera, y ante la eventualidad de que finalmente se rescinda la concesión, ya se habría ganado tiempo avanzando en el estudio de las nuevas bases para la licitación. Si por el contrario, si no se rescindiera el contrato, los insumos que se hubieren producido se archivarían y no provocarían perjuicio alguno a la Comuna. En definitiva, la Resolución Nº 888/06, de 8 de marzo de 2006, a la que refería el Director Rosselli, pretende aprovechar el tiempo y adelantar un posible trabajo futuro ante la eventualidad de que se resuelva rescindir el contrato de concesión citado. Reitero que hasta ahora no se puede asegurar el incumplimiento de la obligación por la que se intimó a la empresa. Por razones de buena administración podría conformarse un equipo que preparase los insumos, los que serían utilizados o no de acuerdo con los acontecimientos que se desarrollen. En la hipótesis de que finalmente se arribara a la rescisión, se habría ganado tiempo en la elaboración de las bases, lo que beneficiaría claramente la labor de la Comuna tendiente a propiciar la recuperación del edificio del Hotel Carrasco.

 

(Ocupa la Presidencia la señora Edila Teresita Ayestarán)

 

______Como ustedes ya saben, el plazo para que Carmitel S.A. subsane el incumplimiento verificado en la resolución de 6 de diciembre de 2005 vence hoy. De no hacerlo, la Intendencia estará habilitada a rescindir el contrato de concesión. Sin perjuicio de ello, cabe señalar que, no obstante las observaciones que hemos formulado a lo largo de esta exposición relativas a las competencias del Tribunal de Cuentas, dado que la Administración quiere brindar a este procedimiento la mayor transparencia, y teniendo en cuenta que durante varios días distintos técnicos del Tribunal de Cuentas concurrieron a dependencias municipales a examinar los antecedentes administrativos, correspondería a los efectos indicados que  previamente al dictado de la eventual resolución de rescisión se le remitieran las nuevas actuaciones para su conocimiento. Si Carmitel S.A. no subsanase en el día de hoy el incumplimiento constatado en la Resolución Nº 5.502/05, correspondería que el señor Intendente Municipal dictase nueva resolución, declarando que habiéndose verificado tal circunstancia ‑y previa remisión de los antecedentes al Tribunal de Cuentas para su consideración‑, queda facultado para rescindir el contrato de concesión.

 

Hasta aquí mi intervención con respecto a los aspectos jurídicos del contrato de concesión del Hotel Carrasco.

           

SEÑORA PRESIDENTA (Teresita Ayestarán).- Tiene la palabra el señor Director del Departamento de Recursos Financieros, contador Enrique Cabrera.

 

SEÑOR CABRERA.- Sustancialmente, con relación a los pagos o gastos que ha realizado la Intendencia en vinculación a Carmitel, los mismos se originan sobre la base de dos contratos: uno vinculado a la concesión del Hotel Casino, y otro, al arrendamiento de slots. Las erogaciones del contrato de concesión del Hotel Casino entran a gestarse a partir del año 2001 y las de los slots, a partir del año 2002.

 

            A la fecha de hoy, los pagos realizados a Carmitel son del orden de los $ 58:000.000, debiéndose destacar que una erogación de $ 13:000.000 efectuada en el último tramo ‑incluidos en los $ 58:000.000‑ fue porque ese dinero se cedió a la empresa Saceem. Eso permitió la realización de ciertas obras que se llevaron a cabo en el Hotel a principios del año 2005.

 

            Desde el punto de vista de los pagos, son sustancialmente esos; está a disposición de la Junta el detalle.

 

Con esto creo que queda aportada la información pedida para la sesión de hoy.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Realizada la primera exposición de los señores Directores, de acuerdo con el régimen votado, pasamos a las exposiciones de los tres señores Ediles.

 

            En primer lugar, vamos a dar la palabra a la señora Cristina Ferro como integrante de la bancada convocante, quien podrá extenderse como máximo 30 minutos y dar interrupciones, si así lo cree conveniente.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señora Presidenta.

 

            Insisto en que acá no hay bancada convocante. Acá hubo una serie de señores Ediles de diferentes bancadas que firmaron la convocatoria, y es bueno así establecerlo porque tiene que ver con lo que hablamos al principio de esta sesión.

 

            Señora Presidenta: a medida que iba escuchando las intervenciones de los señores Directores que nos visitan, comprendía que en toda esta historia de Carmitel‑Intendencia Municipal de Montevideo hay algo más que simplemente la búsqueda de un contrato con una empresa privada a los efectos de la explotación de un hotel que tiene un casino adentro. También está la búsqueda de una experiencia de economía mixta ‑para mí bastante frustrante hasta el momento‑, en la que, por cierto, la Intendencia está intentando ver cómo se maneja con capitales privados para realizar aquellos cometidos que le son propios, o que hasta el momento le son propios. Esa frustrada experiencia de la Intendencia Municipal de Montevideo tiene diversas razones para ser tan negativa y tan frustrante. La primera de ellas diríamos que surge de propias diferencias internas ‑por cierto, muy visibles‑, dentro de la propia fuerza de gobierno, y diferencias muy serias, con los planteos de la oposición de ese momento. Creemos que si se hubiera instituido un espacio de intervención de las distintas fuerzas políticas para esta experiencia nueva en Montevideo habría sido muy provechoso y hubiese significado una apertura transparente a un contralor que desde el inicio se habría hecho de otra forma.

 

            Iniciado el proceso de Carmitel con la Intendencia Municipal de Montevideo, desde las primeras etapas, los responsables de representar a la Administración comenzaron en una suerte de favoritismo por una empresa que, en realidad, representaba más que una empresa en sí misma. Representaba demostrar como sí se podía realizar aquello y que hasta ahora no se había incursionado de tal manera. La inexperiencia, tanto en el área de las empresas de economía mixta como en la explotación de los casinos, hizo que comenzara a caminarse mal, muy mal. Y digo inexperiencia porque había habido una experiencia anterior, la del Partido Colorado en el Gobierno,  al frente de la División Casinos, la cual, lógicamente, como había sido del mencionado partido, fue descartada de inmediato. Entonces, se trató de innovar, a efectos de hacer cosas diferentes con gente diferente pero muy inexperiente. Para ejercer la función de controlar la explotación de juegos, en este caso, de los casinos municipales ‑función  absolutamente distinta a las restantes que componen el escenario municipal‑, hay que saber, porque en el mundo competitivo de hoy, los que están en esa área no son novatos; es gente que sabe muy bien lo que hace y hacia dónde se dirige. Y esto significó que la Administración pusiera en peligro no solamente el capital cultural, patrimonial y económico de los montevideanos, sino también la recaudación de los casinos municipales, el funcionamiento de los casinos municipales y también el funcionamiento adecuado de toda un área de trabajo que no sabemos cómo se llama, porque no sabemos si es una división, una unidad, un servició o qué lo que hoy conocemos como casinos municipales y que cuenta actualmente con 500 funcionarios.

 

            Quiero dejar establecido desde el principio que  a lo largo de estos años el Hotel Carrasco ha sido un tema de gran preocupación para la Intendencia, para la Junta Departamental y también para los montevideanos. En estos diez años ha habido ineficiencia, omisión, tolerancias indebidas de parte de la Administración para con la empresa Carmitel, ilegalidades ‑desde nuestro punto de vista‑, mala administración, desidia administrativa e ineptitud. Además, creo que hay muchas cosas que no se pueden dar si no tienen un fin determinado.

 

 Yo no concibo que el Intendente Arana pudiera estar tranquilo, entendiendo que sus Directores encargados del tema estaban actuando correctamente, cuando veía que el Hotel Carrasco continuaba tapiado, que la obra no avanzaba, que los funcionarios hacían propuestas y no eran escuchados, y que la Junta Deparamental reclamaba competencias; yo no creo que pudiera estar tan cómodo y tan tranquilo; creo que hizo fe en gente que no resultó ser la indicada.

 

            Creo que las consultas al Tribunal de Cuentas de la República constituyen una herramienta constitucional que tienen los señores Ediles. Y coincido con que el Tribunal tiene la potestad de controlar la legalidad de los actos administrativos. Si esa es la interpretación que el partido de gobierno hace en cuanto a las competencias del Tribunal de Cuentas, pienso que debió ser la misma cuando a nivel nacional el contador Ariel Álvarez reclamaba ‑ya no, porque ahora son gobierno‑ que el gobierno anterior diera la importancia e incidencia debida a las observaciones del Tribunal. ¿Para qué, si no son vinculantes? ¿Para qué existe el Tribunal de Cuentas, si nosotros no vamos a atender aquellas observaciones que, como dijo el doctor Silva con mucha precisión, no son vinculantes? Deben contestarse pero, reiterando el gasto, la autoridad puede hacer lo que estime conveniente.

 

            Decía que el del Hotel Casino Carrasco y la intervención de Carmitel es un tema que fue y sigue siendo frustrante, ya que a lo largo de diez años ni las obras ni las obligaciones de la empresa fueron controladas. En este caso, el Director Rosselli hizo abandono de sus competenciasya que no controló y permitió que el entonces Intendente Pérez Piera firmara el 1° de julio un contrato que, desde nuestro punto de vista ‑luego pasaremos a analizarlo‑, nunca debió firmar, sobre todo teniendo en cuenta que en ese  momento el Intendente y el Director Rosselli no estimaron conveniente analizar los incumplimientos de la empresa y reclamarlos. Le firmaron un pase libre; le firmaron una patente de corso para que la empresa siguiera haciendo lo que entendía que debía hacer para su propia conveniencia, dándole tiempo a que consiguiera capitales que le permitieran oxigenarse y seguir adelante con algo que, a todas luces, no podía afrontar. Nunca jamás presentó las garantías que debió presentar ante el Tribunal de Cuentas; nunca jamás lo hizo de manera conveniente ante la Intendencia Municipal de Montevideo. Nunca jamás vimos un plan de obras estructurado por parte de la empresa; nunca vimos los plazos concretos presentados por la empresa para terminar distintas etapas. Simplemente recibió el Hotel Carrasco y se dedicó a negociar a quién podía traer de socio para salir del brete en el que se había metido, cuando los propios integrantes de Carmitel se habían convertido en fiadores solidarios de manera personal de este negocio.

 

En medio de este escenario 2002, cuando la empresa Carmitel reclama que se le permita modificar el contrato para que resulte más conveniente a sus intereses, y se reclama también por las circunstancias exógenas ‑y por cierto que también hemos leído los dictámenes del Tribunal y las consideraciones relativas al hecho del príncipe o a la teoría de la imprevisibilidad, que tienen un límite de encaje dentro de las circunstancias que nosotros estamos analizando, pero también tienen un límite de aplicación en esas mismas circunstancias‑, ¿nadie pensó que este grupo Carmitel, al mismo tiempo que se rasgaba las vestiduras diciendo que no tenía con qué hacer frente a la obra del Hotel Casino Carrasco, emprendía otras obras dentro y fuera del país, obras para las cuales sí tenía recursos y sí podía continuar y culminar?

 

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Jorge Meroni)

 

_____No voy a hacer la lista, señor Presidente, porque algunas de ellas tienen que ver con esta Intendencia Municipal y con la propia Junta Departamental. Esos emprendimientos  son valorables, y yo no tengo por qué objetar ni cuestionar en absoluto lo hecho por la empresa Carmitel ni por la empresa Tsakos ni por cualquier otra empresa; yo acá cuestiono la inacción de la Intendencia Municipal de Montevideo. Cuestiono, señor Presidente, lo que yo entiendo que es la ineptitud de quien estuvo al frente de esta Dirección para llevar adelante los contralores correspondientes a un contrato que fue, desde el principio, leonino para la Intendencia Municipal de Montevideo y que le ha permitido a la empresa trabajar y hacer obra con la plata de los montevideanos, para reclamarle después a la Administración que le siguiera pagando un canon por abrir la puerta del Hotel Casino Carrasco.

 

            Señor Presidente: yo creo que aquí ha habido una especie de carril aparte por el que ha corrido el tema Hotel Carrasco, Carmitel y la Dirección de Desarrollo Económico e Integración Regional, que tampoco fue capaz de conseguir nuevos capitales que pudieran, de alguna manera, acercarse a este emprendimiento y  mejorar su capacidad, porque esa también es una realidad. Acá clamamos por  inversiones, pero hay una inversión instalada en Montevideo y no somos capaces de oxigenarla. Pero, claro está, en esta inversión estaba el mismo grupo que estuvo en Navigator, que también se hizo cargo del negocio de papeles que después terminó en la nada, porque terminó guardado en un cajón a la espera de una revisión de esa convocatoria, la que creo también se hizo y no tuvo interesados.  

 

            Este asunto Carmitel-Intendencia de Montevideo estuvo como estancado hasta que esta Junta Departamental empezó a empujar para que saliera adelante. Y fíjese lo que digo, señor Presidente: las resoluciones que toma la Intendencia siempre se dan en el marco de los llamados que hace la Junta. La Intendencia resuelve cuando la Junta convoca. O sea, la Junta convoca y la Intendencia empieza a pensar qué puede hacer para justificar la inacción de todos estos años, y resulta que en 24 ó 48 horas aparecen sanciones, intimaciones. Así vemos, por ejemplo, que aparecen el 6 de diciembre porque el 7 había que venir a la Junta. Y cuando el Tribunal de Cuentas, también ante un reclamo de los Ediles de esta Corporación, interviene para laudar en el asunto y pide el expediente, se dice: “No le vamos a dar el expediente al Tribunal de Cuentas porque estamos estudiando la rescisión del contrato”.  Y ahora, como había que venir de nuevo, se elige la fecha límite del cumplimiento o incumplimiento de Carmitel, la fecha límite que se le había puesto a la empresa, de 90 días; y sobre eso se define también la creación de un grupo de trabajo el 8 de marzo ‑será por el Día Internacional de la Mujer que lo crearon ese día‑, porque el 9 había que venir con algo. Hoy se viene con un grupo de trabajo y diciendo que todavía no se sabe si Tsakos acepta o no, que se va a empezar un proceso de rescisión ‑quién sabe cuánto dura ese proceso‑ para hacerlo, según dijo alguien hace algunos días, transparente y controlado políticamente. Pero, ¿es que  hasta ahora no era transparente y controlado políticamente? ¿O es que ahora vamos a llamar al Tribunal para que nos ayude, cuando hasta ahora dijimos que se tenía que meter en lo que se tenía que meter y nada más?

 

            Después le voy a pedir al doctor Silva que nos informe quién firmó ese dictamen de la Asesoría Letrada de la Intendencia al que él dio lectura, porque le va a resultar muy ilustrativo al Tribunal de Cuentas de la República; Tribunal de Cuentas de la República que reiteró posteriormente que entendía ‑según algunos de sus servicios, y al igual que lo dispuesto en el dictamen a que hacía referencia el señor Director, de agosto de 2005‑ que no se habían cumplido todos los extremos que solicitara en su dictamen de 2004, cuando decía que debía enviarse la documentación de factibilidad económica financiera de la oferta. Dice el Tribunal: “Dado el tiempo transcurrido la modificación a suscribir altera lo autorizado oportunamente por el Legislativo Comunal, porque deberá requerirse una nueva autorización expresa de la Junta Departamental”. Esto es cuestionado por el señor asesor. Realmente, al Tribunal de Cuentas lo va a ilustrar saber que se entiende que no tiene competencia en esta materia. Más adelante dice: “En consecuencia, nunca tuvo conocimiento este Tribunal de los contratos que aparentemente suscribió la Intendencia Municipal de Montevideo con fecha 1º de julio de 2005”. Se olvidaron de mandárselos al Tribunal.

 

Yo pregunto: ¿el contrato del 1º de julio no debió ser enviado al Tribunal para que controlara su legalidad? ¿El contrato del 1º de julio es considerado válido por esta Administración en caso de una rescisión que va a basarse en esta modificación del convenio? También quiero saber si a juicio del señor asesor, doctor Silva, la Administración debe efectivamente o no ‑porque ha dicho que el Intendente quiere hacerlo en aras de transparentar la gestión, lo cual indica que hasta ahora no era transparente‑ enviar esta modificación a consulta del Tribunal de Cuentas; modificaciones que desconocemos y que ni siquiera podemos considerar porque nunca tuvimos delante la carta que la empresa Tsakos enviara a la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

            ¡Hubiera sido tan distinto si hubiera venido hoy la Administración, representada en esta caso por el señor Director Rosselli, a decir: “¿Saben qué? Nos equivocamos”; “No controlamos como debíamos”; “No tuvimos la capacidad de intimar a la empresa en el momento conveniente”; “Nos equivocamos al firmar el 1º de julio una modificación del convenio que habilitó a nuevos plazos a Carmitel sin autorización de la Junta Departamental y sin control del Tribunal de Cuentas”; “Nos equivocamos y queremos empezar de nuevo”! Yo creo que hubiera sido importante admitirlo, porque lo que no se admite por uno mismo a veces se lo obligan a admitir a empujones, no los que podamos dar desde la oposición, señor Presidente, sino los propios empujones internos. No se puede arriesgar la suerte de una Administración por la inoperancia e ineficiencia de una Dirección. Me parece que hay que sopesar estos extremos a los efectos de poder lograr el objetivo buscado.

            También quiero saber algunas cosas en lo referente a estas sanciones que ha aplicado la Intendencia Municipal de Montevideo a la firma Carmitel  el 6 de diciembre ‑reitero‑, un día antes de que viniera el Director Rosselli a la Junta en oportunidad de la frustrada intervención.

 

El primer punto dice: “Imponer a la firma Carmitel S.A con domicilio en la calle Vázquez Ledesma…” ‑etcétera‑ “…una sanción de observación por no depositar en el Servicio de Tesorería dentro de los 10 días anteriores a su vencimiento la póliza de seguro…”. Quiero saber qué alcance tiene esa sanción de observación.

 

En el segundo punto se impone una multa en dólares americanos de $ 117.800. Quiero saber si Carmitel pagó esa multa, así como las anteriores que le fueron impuestas.

 

También quiero saber qué pasó con la parte que dice “Intimar a Carmitel a que renueve la garantía de fiel cumplimiento del contrato en los términos de la cláusula 14a”. ¿Qué pasó con esa garantía del fiel cumplimiento del contrato? Hay un plazo de 90 días previsto contractualmente. Actualmente, día 90, no hay noticias de que se haya renovado esta garantía. ¿Nadie se había dado cuenta antes del 6 de diciembre que no estaba esta garantía renovada en su plazo? ¿Cómo se puede firmar ‑y me lo podrá contestar el señor Director Rosselli‑ una modificación de convenio el 1º de julio teniendo conocimiento y conciencia de que la empresa estaba en falta en las pólizas y en la renovación de la garantía de fiel cumplimiento?

 

            El  cuarto punto dice: “Intimar con plazo de 10 días a los garantes solidarios de las obligaciones contractuales de Carmitel S.A, señores Mario Jorge Garbarino Barbato, Juan Carlos Garramón Pieri y Roberto Guillermo Siegfried Turri, a presentar estado patrimonial suscrito por Contador Público, que demuestre su capacidad para hacer frente a las obligaciones que surgen del contrato”. Han pasado seis años sin demostrar que eran capaces de hacer frente a las obligaciones que surgen del contrato. Y al Director Rosselli nunca se le ocurrió  pedirle a la empresa que presentara un estado patrimonial que demostrara su capacidad para hacer frente a las obligaciones que surgían del contrato. Y sí se le ocurre al Director Rosselli avalar ‑porque si no hubiera renunciado‑ que el ex Intendente Pérez Piera firmara seis días antes de irse ‑¡seis días antes de irse!‑ una modificación de contrato que involucra la suerte del contrato y de esta Administración.

 

            Nosotros dijimos públicamente ‑y lo queremos reiterar‑ que desde nuestro punto de vista el ex Intendente Pérez Piera, hoy Presidente de la Junta Anticorrupción, debió tener algún estímulo, debió tener algún incentivo para llevar adelante la firma de este contrato. Lo hemos dicho públicamente aquí, en esta Sala, y lo volvemos a decir hoy, porque cuando lo dijimos con anterioridad nuestros compañeros de la bancada frenteamplista nos dijeron que hoy nos iban a contestar. Bueno, estamos en esa circunstancia y en esa ocasión. Esperemos que hoy nos contesten si entienden viable que se firme un compromiso de esta naturaleza, que involucra a la nueva Administración, seis días antes de retirarse el Intendente. ¡Qué transición la que hicieron! Tan cuidadosos que fueron en otras transiciones y todo lo que hipotecaron en ésta. Yo lo digo, señor Presidente, porque como hay muy diversos tipos de estímulos, tal vez alguno de mis compañeros conozca alguno; de repente el estímulo era que el doctor Pérez Piera entendía que dejaba el camino abierto a esta Administración y quería hacer las cosas prolijas; tal vez entendía que se lo complicaba, y se sintió incentivado por poder complicarle la vida, él que se iba; tal vez al no participar él en esta nueva Administración le interesaba que le demostraran cómo podían salir adelante en esta circunstancia sus nuevos compañeros, que se iban a hacer cargo de las obligaciones que él dejaba.

 

            Yo veo que ha sido muy defendida esta modificación de contrato del 1º de julio, y también les digo que esta Junta Departamental, cuando firmó en el 2003, lo hizo en el contexto de una situación de salida de crisis que no era la misma que el 1º de julio de 2005; esta Junta Departamental, cuando autorizó lo que autorizó, lo hizo consciente de que la Intendencia Municipal de Montevideo iba a utilizar esa autorización que, repito, no fue votada por unanimidad…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Le quedan cuatro minutos, señora Edila.

 

SEÑORA FERRO.- …en el marco de la salida que la Intendencia Municipal de Montevideo proponía para con Carmitel SA. ¿Quién controló que después de esa modificación del convenio se cumpliera con los plazos acordados en ella? ¿Quién controló ‑y son preguntas‑ que Carmitel S.A. cumpliera sus obligaciones en ese tiempo? Le recuerdo al doctor Silva que el Tribunal de Cuentas de la República, en una resolución que se publicó en el “Diario Oficial” con fecha 11 de mayo de 2005, también estableció “que compete a este Tribunal no sólo el control previo de legalidad en los gastos y en los pagos, sino que, además ejerce un control permanente que debe, también, hacerse extensivo a la legalidad de los distintos aspectos que forman parte de las mencionadas etapas contractuales, a fin de verificar, entre otros elementos, si la ejecución del Contrato se ajusta a las condiciones generales y particulares de la contratación”. Ni siquiera se había enterado el Tribunal. ¿Previo? ¿Qué previo? Previo no existió. No se enteró después de que habían firmado. Además, se lo indujo a engaño, porque el doctor Pérez Piera, en una carta que le envía al Tribunal fechada el 1º de julio, dice que el contrato se va a firmar el 31 de julio, y lo estaba firmando el mismo día que envía la carta al Tribunal. O sea: engaños, ilegalidades, engaños contra el organismo que controla la legalidad de los actos administrativos que yo quiero saber si el señor Asesor Jurídico de la Intendencia, el doctor Silva, comparte; quiero saber si él comparte que le haya sido enviada al Tribunal esa carta, fechada el 1º de julio, en la cual se establecía que el 31 de julio era la fecha en la que se iba a firmar el nuevo contrato, y si comparte que tampoco es de recibo la resolución del Tribunal en la cual se establece que con carácter previo deberá controlar la legalidad del nuevo contrato.

 

            Señor Presidente: como no me queda tiempo para incursionar en el otro tema que creo es absolutamente válido hoy  ‑me refiero al tema económico en profundidad, de acuerdo con lo que ha dicho el señor contador Cabrera‑, voy a dejarlo para una próxima intervención, cuando tenga los diez minutos más diez minutos, porque tiene que ver con la explotación económica del Hotel Casino Carrasco ‑todavía no son las seis de la tarde, tenemos diez minutos; capaz que la noticia llega‑, con la explotación de los slots, y me parece bueno que se establezca con toda claridad cómo se va a proceder en caso de una rescisión y cómo se ha procedido hasta ahora con Carmitel en el marco del gravísimo incumplimiento de la empresa, que ha sido asistida económicamente por la Intendencia de Montevideo hasta el último momento.

 

            Me parece bueno destacar que lo que se ha hecho allí se ha hecho con la plata de los montevideanos, y que lo único que hizo Carmitel fue firmar por algo que nunca cumplió, para lo que fue premiada con una modificación de convenio, avalada por el señor Director Rosselli, que aún continúa presente.

 

            Yo repito que me habría encantado que admitiera que se equivocó; me habría encantado que admitiera que esta modificación del 1º de julio hoy es absolutamente molesta a los intereses de la Administración, y que la pone además en la circunstancia de resolver si permanece con la pesificación, pero estableciendo una fecha de terminación de contrato, o si la retira y se le rescinde y volvemos a la dolarización de un contrato que, desde nuestro punto de vista, nunca fue modificado, dado lo que nosotros entendemos es una flagrante ilegalidad en la firma de este convenio hecho seis días antes por quien estimó conveniente resolver por quienes no podía resolver: un Intendente que fue Intendente unos meses y que va a pasar a la historia de este tema Carmitel‑Tsakos porque efectivamente ha sido quien le ha dado las mejores herramientas a la empresa para poder estar hoy en día aún en la discusión.

 

            ¿Saben cómo ya debería haber actuado Pérez Piera? Rescindiendo el contrato, echando a Carmitel, dando lugar a que se despejara de manera transparente todo este asunto, y para lo que intervino fue para darle vida a la empresa, para que continuara destrozando el Hotel Carrasco, los casinos municipales, y sumiendo a la Administración Municipal en la pérdida de dineros que le son carísimos para eso que dice que debe hacer con los dineros provenientes de los casinos, que son políticas sociales.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Le damos la palabra al señor Edil Graffigna.

 

SEÑOR GRAFFIGNA.- Gracias, Presidente.

 

            Evidentemente, el negocio gestado entre la Intendencia y Carmitel comenzó mal y no se avizoran soluciones transparentes. Se trata de un contrato firmado en el año 2000, modificado tres veces, con postergaciones del cronograma de obras, con observaciones del Tribunal de Cuentas. La última de estas modificaciones se produce el 1º de julio de 2005, seis días antes de que asumiera la nueva Administración. Esta última modificación, justamente, le extiende el contrato a la empresa para que pueda entregar el Hotel terminado en marzo de 2007. Se trata de una modificación que, por otra parte, a nuestro juicio es ilegal, porque no pasó por la Junta Departamental. Creo que en este tema todos los Ediles tendríamos que estar de acuerdo en que una modificación de contrato entre la Intendencia y un particular, si no pasa por la Junta Departamental, no es válida.

 

            Es paradojal, además, que este cambio de contrato lo haya hecho un abogado, un funcionario de carrera, un profesional de primera línea como era el doctor Pérez Piera. A veces, cuando se habla de Carmitel se pierde de referencia que se está hablando de un edificio que es patrimonio histórico. ¡Qué significado tan importante tiene el Hotel Carrasco para todo Montevideo!

 

En una sesión extraordinaria celebrada en esta Junta el 30 de diciembre de 2003 a la que se había citado al ex Intendente Mariano Arana ‑quien no concurrió, quien delegó su representación en el doctor Adolfo Pérez Piera‑, el doctor Pérez Piera decía: “…el tema del destino del Hotel Carrasco es un tema importante, trascendente, por lo que significa este Hotel como parte del patrimonio histórico de Montevideo. Pero, además, porque la decisión que se tome al respecto implica decisiones trascendentes de tipo institucional que pueden no solamente orientar esta situación sino situaciones similares”.

 

            “Los fundamentos de esta iniciativa” ‑continuaba diciendo el doctor Pérez Piera‑ “eran ‑como lo señaló el Intendente Arana en aquel momento‑ lograr la recuperación de un patrimonio histórico de primer nivel, como era el Hotel Carrasco ‑que estaba en proceso de deterioro desde hacía mucho tiempo‑ (...)”; recordemos que el Frente Amplio ya tenía unos cuantos años en la Intendencia de Montevideo.

 

            Continúa diciendo: “Esta recuperación podría significar un atractivo turístico para Montevideo, así como la generación de una actividad comercial importante” y el funcionamiento del casino, que se preveía continuaría en el ámbito físico del Hotel Carrasco. Lamentablemente, hoy aún no se ha logrado la recuperación del Hotel y se le han infligido severísimos daños al casino, que funciona en el mismo.

 

            El 7 de julio de 2005 asumió el nuevo Intendente pero, como dije anteriormente, seis días antes se produjo un punto de inflexión muy importante, a nuestro juicio. ¿Qué pasó el 1° de julio de 2005? La Intendencia firmó la famosa modificación del contrato, extendiendo el plazo para terminar las obras de remodelación del Hotel a la empresa Carmitel, que en ese momento no había renovado la póliza de seguros y debería haberlo hecho el 22 de abril.

 

            El señor Director Rosselli, aquí presente, decía a la prensa que si bien Carmitel no renovó en tiempo y forma la póliza, sí lo hizo después del plazo, aunque no depositó el dinero en el Servicio de Tesorería de la Comuna ‑que era lo que correspondía‑, y sí en otra oficina que nadie sabe cuál fue.

Para la Intendencia Municipal de Montevideo este incumplimiento, o atraso, no impidió que se pudiera firmar la modificación. A nuestro juicio, esa es otra violación flagrante por parte de la empresa Carmitel, y la Intendencia es permisiva; no sé las razones por las cuales es tan permisiva con Carmitel, el tiempo lo dirá o la conciencia de algunos lo sabrá.

 

¿Qué opinaba el Director de Jurídica, doctor Silva? Advertía que únicamente se produjo un ajuste en cuanto a la fecha de la entrega de las obras, que es una condición accesoria. El doctor Silva omite decir que se le dio a Carmitel la posibilidad de negociar, se le dio tiempo y se extendió el plazo a una empresa que, notoriamente, incumplía los contratos que firmaba.

 

Nosotros tenemos una discrepancia profunda con el doctor Silva ‑permítame, señor Presidente, dirigirme a él‑ en cuanto a que la Asesoría Jurídica de la Intendencia de Montevideo no debería estar para endulzarle los oídos al Intendente, para decirle lo que él quiere escuchar; la Asesoría Jurídica de la Intendencia está para decir las cosas como son.

 

¿Qué dice el Tribunal de Cuentas de la República, el organismo de contralor por excelencia del país, acerca de este famoso contrato modificado por el doctor Pérez Piera el 1° de julio de 2005? La Intendencia de Montevideo, con fecha 11 de enero, recibió un informe del Tribunal de Cuentas de la República, a través del Asesor Letrado José Luis Vera Izeta, quien le comunicó al Municipio capitalino que nunca tuvo conocimiento de la modificación del contrato firmado con Carmitel el 1° de julio de 2005 por el entonces Intendente Adolfo Pérez Piera, y que la actual Administración del doctor Ehrlich defiende como válido y vigente hasta el día de hoy.

Además, el Tribunal de Cuentas de la República asegura que la Intendencia le anunció el 1° de julio de 2005 que firmaría un nuevo contrato con Carmitel, con cambios sustanciales, y el 31 de julio de 2005 adjuntó una nota de la propia empresa sobre la financiación que había obtenido Carmitel para continuar con las obras de remodelación del Hotel Carrasco. El Tribunal de Cuentas entendió que esta nota no tenía ningún valor, porque lo que requería era un documento, “un estudio de factibilidad económico-financiera de la oferta por el plazo del contrato, e indicación detallada de los gastos de financiación, adjuntando la documentación probatoria correspondiente”.

 

Como todo esto no fue remitido ‑según entiende el Tribunal de Cuentas de la República‑, el pasado 11 de enero le recordó a la Intendencia de Montevideo que “dado el tiempo transcurrido, la modificación a suscribir altera lo autorizado oportunamente por este Legislativo Comunal, por lo que deberá requerirse nueva autorización expresa de esta Junta Departamental”.

 

“En consecuencia” ‑dice el organismo de contralor‑ “nunca tuvo conocimiento (…) de los contratos que aparentemente suscribió la IMM con fecha 1° de julio de 2005”.

 

            El contrato del doctor Pérez Piera no es válido; debería haber pasado por el Tribunal de Cuentas. No pasó por ese organismo ‑lo dice el Tribunal de Cuentas, no lo dice este Edil‑ y no fue refrendado por la Junta Departamental de Montevideo, porque aquí ni siquiera pasó por la puerta.

 

Yo no voy a adjudicar, señor Presidente, intencionalidades al ex Intendente de Montevideo doctor Adolfo Pérez Piera, porque no tengo pruebas suficientes para saber por qué cambió ese contrato a espaldas de la Junta Departamental. Pero permítaseme leer el currículum de este experiente abogado, que indica que es doctor en Derecho y Ciencias Sociales, que tiene postgrado en Derecho Administrativo, que ha hecho un curso internacional de Administración Municipal, Stage sobre Política Internacional, que es abogado de la División Jurídica de la Intendencia Municipal de Montevideo desde el año 1962, docente en el Instituto de Estudios Municipales, docente en la Universidad Católica; o sea que tiene experiencia en el plano laboral y académico. En política es un hombre experimentado: fue  suplente del Intendente de Montevideo en dos períodos, desde el ’95 hasta el año 2005, y Director de la División Jurídica desde 1995, por lo cual creo que es más que claro que no se equivocó; si cometió algún error, lo hizo ex profeso.

 

La única alternativa para resolver este problema es rescindir el contrato a esta empresa y llamar a una nueva licitación. Siempre es bueno saber qué dicen connotadas figuras, legisladores del Frente Amplio a nivel nacional. Por ejemplo, el Diputado Brenta, hablando del tema de la licitación de Buquebús, dice: “La única alternativa es rescindir el contrato y hacer una licitación nueva (…). Para la izquierda el valor de la transparencia es muy alto”. Después habla acerca de la propuesta de Bandelux, que es una empresa que intentó llevar adelante un emprendimiento en Puntas del Chileno, en el Este; pretendía hacer un puerto de yates, emprendimientos inmobiliarios, construir un casino. ¿Por qué es importante nombrar a esta empresa? Porque son los mismos dueños de la empresa Carmitel. No tienen dinero para terminar el Hotel Carrasco, pero pretendían invertir doscientos millones y pico de dólares ‑así lo anunció el Ministro Rossi‑ en Punta del Este. Este tema generó una alerta en este señor Diputado Brenta, porque él sabía muy bien cómo había funcionado Carmitel en Montevideo. También figuran en este emprendimiento del Este el señor Garbarino ‑que también es uno de los dueños de la empresa Carmitel‑ y el señor Barboni, que es representante de Carmitel y también de Bandelux, a quien, además, el Banco Hipotecario le está haciendo un juicio por incumplimiento. Quiere decir que este Diputado usa a todos estos empresarios como malos ejemplos, y le pide al Ejecutivo que tenga en cuenta las maniobras que realizaron en Montevideo para que no se le dé la chance de llevar adelante este emprendimiento en Punta del Este.

 

Pero, además, el Presidente de la Vertiente Artiguista, el Senador Rubio, también decía que “hubo muchos problemas en el pasado” con empresarios que no han cumplido sus contratos con el Estado, razón por la cual se busca dotar al Gobierno de “certezas” para “no quedar en manos de aventureros”. Se está refiriendo a las mismas personas; se está refiriendo a Barboni, se está refiriendo a…

 

(Murmullos en Sala)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR GRAFFIGNA.- Sí, señor Presidente, por favor, me tiene que amparar en el uso de la palabra.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Eso fue lo que hice.

 

SEÑOR GRAFFIGNA.- Veo que hace rato que se están haciendo comentarios; si tienen algo para decir, que lo hagan después de que termine de hablar.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Compañeros Ediles y compañeras Edilas, ¡por favor!

            Adelante, Edil Graffigna.

 

SEÑOR GRAFFIGNA.- No son palabras mías, sino palabras de legisladores de la izquierda, que algo sabrán del tema; entre otros, Brenta estuvo aquí y sabe muy bien cómo funciona Carmitel.

 

            Asimismo, es bueno tener en cuenta la opinión de los sindicalistas ‑sobre todo, de quienes están cerca de los casinos‑, porque ellos saben lo que ha significado Carmitel, saben el daño que le causó al Casino Carrasco, que no en vano es el que da más pérdidas; para usar un término bien gráfico, está enclavado en un “gallinero”. Tiscornia, sindicalista y funcionario municipal, decía a la prensa que los funcionarios siguen de cerca las negociaciones que mantiene el Jefe Comunal con la empresa Carmitel, porque en gran medida de eso depende el futuro del Casino Carrasco. Según el sindicalista, existe acuerdo entre los funcionarios y la Comuna respecto a que el contrato con esta empresa perjudica las finanzas de los casinos y de la propia Intendencia. ¿Por qué? Porque el canon que la Comuna le paga a Carmitel se calcula sobre las ventas de fichas que realiza el Casino en slots y en mesas, y no sobre la ganancia que resulta de restarle a esta venta los premios ganados por los apostadores. Tiscornia advirtió, además, que cuando finalicen las obras en el Hotel Casino Carrasco ‑ojalá sea pronto‑ el complejo pasará a ser cinco estrellas, por lo que las ventas se multiplicarán al menos por tres. Según dijo, si la Intendencia mantiene el mismo tipo de contrato, el canon terminará siendo impagable, por lo que será un mal negocio. Al mismo tiempo, afirmó que los contratos con privados por el arrendamiento de las máquinas de slots son vergonzosos, porque favorecen demasiado a las empresas privadas en detrimento de los beneficios que obtienen el casino y la Intendencia Municipal. Un dato bien gráfico es que en el año 2004 Carmitel se llevó el 32,25% de las “ganancias” ‑entre comillas‑ del Casino Carrasco; de eso se desprende que sólo cumple el Municipio, que sí paga, y sólo pierde Montevideo.

 

Pero hay un ejemplo muy gráfico que es interesante traer a colación. Me refiero a la forma de actuar del Ministro Rossi con Consorcio Ruta 1, con lo que nosotros estamos totalmente de acuerdo porque entendemos que a una empresa que no cumple se le debe hacer caer la concesión. En ese caso concreto, el Estado asumió la construcción de la doble vía y del puente sobre la Barra del Santa Lucía. El Ministro de Transporte dijo que estudió las distintas concesiones que existen en el país, aclaró que el objetivo es que continúen aquellas que cumplen con lo estipulado, y señaló que en los casos en los que existan desvíos, incumplimiento o reiteración de incumplimiento se actuará como lo han hecho con Consorcio Ruta 1. Evidentemente, hay una similitud muy grande con el caso Carmitel en cuanto a incumplimiento y reiteración de incumplimiento. Sin embargo, la forma de actuar no es la misma: Rossi hizo caer la concesión de Consorcio Ruta 1, la Intendencia de Montevideo sigue actuando en forma permisiva con Carmitel. Además, el Ministro de Transporte y Obras Públicas dijo que la decisión es la mejor si pensamos en la defensa de los intereses de los uruguayos. En este caso, tendríamos que pensar en la defensa de los intereses de los montevideanos. Rossi sostuvo que si estas situaciones se repiten, van a seguir obrando en consecuencia, y advirtió que si bien esta Administración ha hecho público su propósito del más absoluto respeto a los contratos celebrados por el Estado, también se impuso el control estricto de las concesiones en ejecución a efectos de comprobar el incumplimiento de las obligaciones asumidas por los concesionarios. Carmitel no cumple, nunca cumplió, con crisis o sin crisis: postergaciones, atrasos en las ejecuciones… Básicamente, creemos que la situación de dicha empresa es un calco de la de Consorcio Ruta 1. Siempre se le ocasiona un grave perjuicio a la comunidad, decía el Ministro Rossi; y estamos totalmente de acuerdo. En definitiva, los que pagan son siempre los mismos. Como sucedió con el puente, se demora la habilitación de la obra prevista para julio de 2000, y luego se hace una renegociación por la que se lo habilitan para el año 2003. Ustedes pueden apreciar que es lo mismo que pasa con Carmitel. Carmitel no cumple una, dos, tres, cuatro veces y se le sigue permitiendo. En el caso de Consorcio Ruta 1, la empresa no cumplió, se le retiró la concesión y el Estado asumió la conducción de las obras.

 

            Señor Presidente: le voy a pedir que me permita dirigirme al Director Rosselli, ya que este Edil lo considera responsable de este pésimo negocio y del perjuicio económico importante que le ha ocasionado al casino. Como dije anteriormente, el casino que más pierde es el que está enclavado en el Hotel Carrasco. Se podrá decir que es un aspecto menor, o no, pero se le ha infligido un daño desde el punto de vista urbanístico y paisajístico a la ciudad de Montevideo. Y, desde el punto turístico, ¿cuánto le podría agregar el Hotel Carrasco a Montevideo? Muchísimo.

 

            Por otra parte, actores políticos de todos los partidos ‑recién mencioné a dos figuras del Frente Amplio; era importante traerlas a colación para demostrar que no sólo los Ediles de la oposición creemos que este ha sido un mal negocio‑, funcionarios municipales y sindicalistas coinciden en que este ha sido un pésimo negocio; y la opinión es generalizada. A nuestro juicio, hay una sola solución transparente: hacer caer la concesión, llamar a una nueva licitación arrancando de cero, lo que podrá demorar más, pero en aras de la transparencia creemos que es lo correcto. De lo contrario, el Intendente Ehrlich ha dicho que la inversión en la ciudad de Montevideo, fundamentalmente, se va a dar a través de préstamos internacionales. Montevideo va a invertir, según lo que reza el Presupuesto, un menguado 11%; pero se podrá aumentar la inversión a través de préstamos internacionales.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

______Termino, señor Presiente.

 

            Nosotros creemos que la Intendencia a través de un préstamo internacional se podría hacer cargo de la finalización de las obras del Hotel Casino Carrasco.

 

            Para finalizar, quiero decir que, lamentablemente, en este país no pasa nada con las malas decisiones que toman los funcionarios de turno ‑esto nos cabe a todos‑ a nivel nacional y departamental ‑me refiero a las malas decisiones que comprometen las arcas del Estado, de los Entes Autónomos, Servicios Descentralizados, de las Intendencias‑, ya que no responden con su propio patrimonio. Sería bueno que de una vez por todas, los funcionarios que llevan a la debacle a distintos organismos del Estado ‑reitero, nos cabe a todos‑ se hagan responsables con su propio patrimonio. Este Edil cree, señor Presidente, que si esto fuera así, el señor Rosselli le debería a la Intendencia de Montevideo U$S 14:000.000.

 

            Nada más, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el señor Edil Pablo Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Muchas gracias, señor Presidente.

 

(Interrupción del señor Edil Mendiondo)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio Edil Mendiondo, por favor.

 

            Adelante, Edil Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Nuevamente gracias, señor Presidente.

 

            En primer lugar, queremos señalar que a nuestro entender las preguntas originales por las que fueron convocados el Director Rosselli, el Director Silva y el contador Cabrera, quien va a referirse a los pagos realizados por la Intendencia, fueron contestadas y evacuadas con profundidad en la primera intervención. No es ajeno a nadie en esta Sala que el tema central de la convocatoria está vinculado a la situación jurídica de los contratos con Carmitel. A nuestro humilde entender, el informe jurídico brindado por el Director de la Asesoría Jurídica fue sumamente completo, esclarecedor y básicamente no ha dejado dudas, a tal punto que las posteriores intervenciones, más allá de las posibles diferencias respecto a los distintos temas y de las legítimas opiniones políticas de cada una de las fuerzas integrantes de esta Junta, no han aportado elementos sustanciales que contradigan o hagan pensar que algunas de las afirmaciones realizadas por el Asesor Jurídico no tienen el fundamento jurídico y legal correspondiente.

 

            Señor Presidente: hay algunas consideraciones que se han hecho, y que también son políticas ‑como es propicio en este ámbito‑, que no compartimos, por lo que con calma, humildad y serenidad consideramos que debemos hacer algunas precisiones. Quiero comenzar refiriéndome a algo que se dijo al final. Insistiremos en que recientemente este país ha conocido algunas situaciones de dolo, complejas desde el punto de vista de la responsabilidad administrativa de los funcionarios públicos, que hasta el momento son ajenas a la fuerza política a la que pertenezco. Esto no quiere decir que uno esté libre de culpa, ni individual ni colectivamente, pero esa es la situación hasta el momento. En los casos en que se entienda conveniente que la responsabilidad administrativa se cumpla, bienvenido sea que se exija, y que los funcionarios se hagan cargo de los hechos en que incurrieron, ya que perjudicaron a Administraciones Municipales y Nacionales. 

 

También se dijo que la experiencia anterior a la frenteamplista ‑la del Partido Colorado‑ al frente de los casinos municipales no fue tenida en cuenta, y poco menos que fue brillante, excelente y demás. Quiero hacer un comentario de algo que me ocurrió. Hace ya un tiempo procuré conseguir los números de los casinos durante el período ’85‑‘89; digo esto porque como hay mucha gente vinculada al tema de los casinos tal vez alguien los tenga. Yo no los he podido conseguir. Quizás alguien los puede conseguir y de repente nos los puede facilitar.

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR FERRER.- Hasta el momento no he podido conseguir la información correspondiente al período 85‑89; es un secreto inexpugnable.

 

(Interrupción de la señora Edila Ferro. Respuesta del orador)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

            Voy a solicitar que no dialoguen, y al señor Edil que está haciendo uso de la palabra que por favor se dirija a la Mesa.

 

SEÑOR FERRER.- Tiene razón, señor Presidente.

 

            Concretamente, en el archivo de la Junta no están; por lo menos, eso es lo que me han contestado en reiteradas ocasiones los funcionarios de la Junta, los cuales creo que…

 

(Interrupción del señor Edil Gloodtdofsky)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Edil Gloodtdofsky: le solicito que haga silencio, por favor.

 

SEÑOR FERRER.- Confío tranquilamente en la palabra de…

 

(Interrupción del señor Edil Gloodtdofsky)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, Edil Gloodtdofsky, por favor.

 

            Adelante, Edil Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- De todas maneras, como no he tenido acceso a dicha información, no puedo opinar acerca de cuáles eran los resultados presupuestales de la ejecución de los casinos municipales entre el ’85‑‘89, de la que creo se llamaba División Hoteles, Casinos y Turismo. Ahora, lo que sí no escapa a ningún montevideano, a ningún uruguayo, a ningún extranjero que haya visitado Montevideo antes del año 1989 ó 1990 es que el Hotel Carrasco y el Parque Hotel no estaban en las mejores condiciones edilicias ni de mantenimiento; no eran dos bellezas arquitectónicas de la ciudad, y eso debido al grado de deterioro que tenían, interno y externo, porque siendo edificios casi centenarios no habían tenido absolutamente ningún tipo de mantenimiento y estaban totalmente deteriorados desde todo punto de vista. Capaz que los casinos daban bien, capaz que eran superavitarios ‑le doy esa carta de crédito a la Administración del Partido Colorado‑, pero, perdónenme: los edificios estaban realmente en un estado de abandono. Reitero: quizá los casinos daban bien, pero no se invertía en las cosas en las que se debía invertir, no se buscaba resolver problemas edilicios que afectaban claramente una patrimonio que a todos nos preocupa por ser dos importantes y significativos edificios de la ciudad, ubicados, además, en puntos más que estratégicos.

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR FERRER.- Son, prácticamente, una carta de presentación de la ciudad ante el mundo, y son orgullo de todos los montevideanos.

 

            Lo mismo también habrá pasado en otros casos, en edificios que se perdieron o que quedaron a medio construir, algunos muy cercanos, como el Palacio de Justicia, lindo esqueleto al día de hoy.

 

(Interrupciones de los Ediles Ripoll y Gloodtdofsky)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Ediles Ripoll y Gloodtdofsky: silencio, por favor.

 

            Les voy a solicitar a todos que, por favor, no dialoguen. Señoras y señores Ediles: no compliquemos la sesión nuevamente. Ayudemos a que transcurra como es debido.

 

            Adelante, Edil Ferrer.

 

(Interrupción del Edil Gloodtdofsky)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Edil Gloodtdofsky: si cuando usted hace uso de la palabra, algún Edil lo interrumpe, también lo ampararé. Entiendo que todos merecemos el mismo tratamiento.

 

            Adelante, Edil Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Gracias, señor Presidente.

 

            Cambiando de tema ‑había perdido un poco el hilo de mi intervención y creo que no vale mucho más la pena seguir la línea de razonamiento anterior‑, aquí se ha hablado de una situación que yo creo que es interesante. Se mencionó el hecho de que los contratos fueron firmados el 1º de julio, cuando el cambio de mando de autoridades municipales fue el 7 de ese mes.

 

Lo que tengo claro es que hay Intendente todos los días del año, independientemente de cambios de mando, de períodos de licencia, etcétera, y quien esté ejerciendo la función debe actuar efectivamente y no debe temblarle el pulso para tomar las resoluciones que tenga que tomar, independientemente de la fecha.

 

            Más allá de que a mí políticamente no me parezca oportuno, no se me ocurre cuestionar que días antes de abandonar el Gobierno Nacional éste haya elevado un tratado de protección de inversiones al Palacio Legislativo para su aprobación. Será criticable desde el punto de vista político, pero el Presidente estaba en ejercicio de sus facultades legítimas. Hasta el 28 de febrero de 2005 tuvimos un Presidente de la República, y hasta el 7 de julio de 2005 tuvimos un Intendente Municipal, y todos los días hay Intendente Municipal, por suerte; por suerte tenemos instituciones sanas, sin dificultades, con continuidad. ¿Y qué nos extraña? ¿No debía tomar decisiones la Intendencia Municipal de Montevideo? ¿El Intendente Municipal no debía tomar resoluciones porque estaba a seis días de cambiar el mando? Realmente, no es un argumento de recibo. El Intendente lo hizo en pleno uso de sus facultades. Como recordaba un compañero, el doctor Pérez Piera, cuando asumió en febrero, señaló que iba a ser Intendente, que no iba a “hacer la plancha” y, efectivamente, este es un hecho que se enmarca en ese proceso.

 

            Aquí se pretende plantear algún tipo de cuestionamiento, se pretende plantear una sombra de duda ‑inteligentemente, esto debo reconocerlo‑, sobre los incentivos. Seguramente el Intendente Pérez Piera, luego de una brillante y larga carrera funcional en la Administración Municipal, que terminó asumiendo como Jefe Comunal, entendió que debía tomar las decisiones que tenía que tomar porque estaba para eso, y porque esta fuerza política le había dado la confianza para ocupar ese cargo; además, la ciudadanía había acompañado eso. Tomó las decisiones con la tranquilidad de conciencia que corresponde a un Intendente que llega a ocupar ese cargo por los canales pertinentes; simplemente fue eso. ¿Cuál es el misterio que se pretende plantear sobre esto? Me parece que se pretende generar suspicacias o ciertas complejidades que no son de recibo. Esta fuerza política no tiene ningún problema en decir que Pérez Piera tomó esa decisión y que cuenta con el respaldo de esta fuerza política. Y claro está que el hecho de que hoy ocupe un lugar de destaque en materia económico‑financiera a  nivel del Estado no es más que una demostración de que esta fuerza política lo ha respaldado y lo sigue respaldando.

 

            Creo que estos eran los temas más significativos, los puntos que nos parecía importante aclarar desde el punto de vista político.

 

            Termino diciendo que me siento complacido con la explicación jurídica ‑tema central que está planteado en esta sesión‑ respecto a la situación de los contratos con la empresa Carmitel.

 

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Faltan tres minutos para la hora de la sesión ordinaria, de manera que la Mesa plantea votar un cuarto intermedio y continuar luego con esta sesión.

            Si no hay observaciones, se va a votar.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA, UNANIMIDAD: 29 votos.

 

            Pasamos a cuarto intermedio.

 

(Es la hora 18:27)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Jorge Meroni).- Habiendo número en Sala, levantamos el cuarto intermedio.

 

(Es la hora 18:49)

 

______Damos la palabra a los señores Directores.

 

SEÑOR ROSSELLI.- Señor Presidente, señoras Edilas, señores Ediles: ustedes saben que el papel que hoy acá nos toca jugar como Directores y asesores ‑un rango importante, como es el caso de Diego Silva‑ es el de brindar información disponible a este Cuerpo. A  nosotros no nos compete hoy el debate en ninguna circunstancia. Nosotros nos vamos a ceñir estrictamente al papel que nos corresponde, como ha sido además tradicional nuestra conducta; conducta que nos lleva a pensar con mucha sinceridad que no somos altaneros y pedantes tampoco, sino que siempre hemos asumido, a lo largo de nuestra vida, las responsabilidades que nos corresponden en el ámbito personal y, por supuesto, en lo que aquí compete, en el ámbito político. Lo hemos hecho siempre, y lo decimos con la mayor de las honestidades y sinceridades; no nos duelen prendas en ese sentido. También tenemos que ser claros en este tema, porque hay muchas acciones a lo largo de todos estos años.

 

El contrato con Carmitel se firma el 9 de febrero de 2000. El 28 de marzo de ese mismo año se crea una comisión de seguimiento de las obras del Hotel Carrasco. Repito: el 28 de marzo de ese mismo año.

 

En mayo de 2001, integrada esa comisión, procedemos a intimar a Carmitel con los elementos que teníamos, a través del artículo 1.440 del Código Civil ‑que era el elemento de que disponíamos‑ para referirnos al tiempo transcurrido entre febrero o el 12 de mayo de 2000 ‑si ustedes quieren‑, que es cuando se entrega el Hotel Carrasco a Carmitel para la realización de las obras, hasta ese momento. Lo cierto es que Carmitel, más allá de sostener que no correspondía invocar ese artículo del Código Civil, dice que las obras van a ser terminadas en el plazo de 24 meses, y comienzan las mismas en julio de ese año.

 

            La comisión de seguimiento a que hice referencia trabajó y fue constantemente a hacer el control de las obras entre mayo de 2001 y julio-agosto de 2002; eso se hizo en forma permanente. Esta es una comisión de carácter técnico, integrada por funcionarios municipales, que se reunían habitualmente, y por gente designada por la empresa Carmitel.

 

            Yo quiero recordar a los señores Ediles, porque me parece un dato importante de la realidad y forma parte de estos inconvenientes que ha tenido este contrato ‑que como se dijo son muchos‑, que en julio de 2002 el país quebró; el Uruguay quebró. Que el Banco de la República Oriental del Uruguay no les haya devuelto a los ahorristas sus dineros en el plazo que tenían fijado quiere decir que el Uruguay quebró; no quiere decir otra cosa, no tiene otra explicación. Es ahí que todas las empresas comienzan a buscar una nueva forma de trabajo.

 

            Nosotros queremos hacer notar lo que parece una coincidencia ‑es una coincidencia, y a veces se dan‑, y es que el mismo día, el 3 de diciembre de 2003 ‑una vez concluido todo el proceso en la Junta Departamental, el cual termina con la resolución de setiembre de 2003, que autoriza a la Intendencia a firmar un nuevo contrato‑ cuando el Tribunal de Cuentas de la República comunica observaciones de ese contrato a la Intendencia y a la Junta Departamental, el Consejo de Calificación de Fitch Uruguay  Calificadora de Riesgo S.A. asignó a las obligaciones negociables a emitir por Carmitel S.A. la categoría de BB+, o sea que la habilitaba a emitir esas obligaciones en plaza y conseguir financiamiento por esa vía.

 

            También es cierto que la Intendencia, producida esa resolución del Tribunal de Cuentas, hace una serie de precisiones y trata de convencer al Tribunal de que habíamos actuado correctamente. Para intentar convencerlo, le suministra una serie de informaciones y de documentos que la Intendencia poseía, entre lo que nos parece importante destacar una fotocopia autenticada de carta del Banco de Montevideo, de fecha 14 de junio de 2002, dirigida a Carmitel S.A. En ella se informa que el Comité de Crédito de dicho Banco, en sesión de 13 de junio, acordó manifestar el interés del mismo en analizar el otorgamiento de asistencia crediticia de mediano plazo a Carmitel, por un importe de U$S 3:000.000, complementaria de la fuente de financiamiento ya prevista por esa empresa para el cumplimiento de la concesión de la que es titular.

            Hicimos llegar una fotocopia autenticada del contrato de préstamo entre Carmitel S.A. y la Corporación Interamericana de Inversiones, de fecha 14 de junio del año 2002. O sea que se habían consustanciado todas las garantías necesarias para tener los dineros a fin de concluir las obras; después la historia fue otra.

 

            En el año 2003, Carmitel, por razones que no nos compete explicitar porque no tenemos ninguna información ‑ni correspondería hacerlo, aunque la tuviéramos‑, no consigue los dineros en plaza, y al año pierde la calificación, que debe obtener otra vez, la cual logra en junio del año 2005.

 

(Ocupa la Presidencia la señora Edila Teresita Ayestarán)

 

______Además, en todo este tiempo ‑y hay algunos otros aspectos que van a ser contestados por el doctor Diego Silva‑ ha habido acciones permanentes por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo en lo que tiene que ver con buscar elementos que nos permitan la mayor de todas las garantías para la conclusión de las obras. Para nosotros, el tiempo transcurrido no es un tiempo perdido.

 

            La Intendencia concluirá con una rescisión de contrato o no ‑veremos en qué termina‑, pero lo va a hacer en las mejores condiciones. Esto quiere decir que va a poder tener un divorcio civilizado, y pensamos que no va a haber instancias posteriores que nos atrasen lo que puede ser un eventual proceso licitatorio que continuaría a esa declaratoria de la rescisión.

 

            Continúa el doctor Diego Silva.

           

SEÑORA PRESIDENTA (Teresita Ayestarán).- Tiene la palabra el Director del Servicio Jurídico de la Intendencia, doctor Diego Silva.

 

SEÑOR D. SILVA.- Gracias.

 

            Con relación a las exposiciones precedentes, haremos algunas puntualizaciones en lo que tiene que ver con asuntos vinculados a aspectos jurídicos de nuestras intervenciones.

 

            En cuanto al papel del Tribunal de Cuentas en nuestro ordenamiento jurídico, es cierto que este tiene un papel muy acotado; precisamente, está acotado por la Constitución de la República. A diferencia de otros modelos constitucionales que encontramos en otros países, nuestro Tribunal de Cuentas tiene un papel muy acotado: únicamente tiene el contralor de los gastos y pagos en lo que tiene que ver, precisamente, con la intervención de éstos, a diferencia de otros ordenamientos jurídicos, en que tiene facultades de mayor amplitud. Por eso es que decíamos ‑siguiendo la doctrina nacional‑ que, efectivamente, la intervención del Tribunal de Cuentas no desvía, ni altera, ni modifica, ni suspende la actuación de la Administración; únicamente señala aquellos aspectos en los que discrepa en cómo ésta ha procedido. En función de eso, el organismo tiene la posibilidad de modificar su actuación; pero si entiende que ha actuado en forma correcta, o considera que debe proceder en la forma en que ha entendido originariamente en cuanto a ese gasto, dicta una resolución reiterándolo. El Tribunal de Cuentas lo que puede hacer es, entonces, efectuar una comunicación al Legislativo que corresponda: al Legislativo Nacional o al Legislativo Departamental. Es por ello, y de conocimiento de los señores Ediles, que en todos los organismos públicos se producen numerosísimas reiteraciones de gastos y pagos; es por eso que en el Parlamento Nacional se reciben infinidad de reiteraciones de gastos y pagos que están, precisamente, a disposición de los legisladores nacionales, en miles de comunicaciones que ha hecho el Tribunal de Cuentas en los últimos años. O sea que esto es un procedimiento usual y, efectivamente, salvo que medie alguna reforma constitucional, el papel del Tribunal de Cuentas en nuestro ordenamiento jurídico es muy acotado y es ese: únicamente tiene el contralor de gastos y pagos; no el contralor de la legalidad de los actos administrativos, cosa que compete al Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

 

            En cuanto al dictamen jurídico ‑que comparto, y del cual leí un resumen‑, fue elaborado por varios técnicos de nuestra Asesoría Jurídica: por la doctora Lanzani, Directora del Servicio de Actividades Contenciosas; el escribano asesor Aldo Long; los abogados asesores Walter Bomio y Eduardo Paluian; y la Coordinadora del Equipo Técnico Contencioso Administrativo de la Intendencia, doctora Alicia Rodríguez Galusso. Reitero que comparto las conclusiones del mismo.

 

Con relación a algunos aspectos que se me han preguntado en cuanto a las sanciones que se aplicaron a la empresa Carmitel en la resolución de 6 de diciembre del año 2005, debo decir que efectivamente se le aplicó una sanción de observación por no haber cumplido el procedimiento que establecía el contrato en cuanto a cómo debía proceder para renovar la póliza de seguro de incendio del edificio. El edificio siempre estuvo asegurado; o sea que en ningún momento dejó de estar vigente la póliza. Lo que sucede es que Carmitel no entregó el comprobante del Banco Seguros donde debía hacerlo. Por eso fue que se hizo una observación; pero, en realidad, el edificio no corrió riesgo. Entonces, el contrato establece ‑concretamente, en la cláusula 13°‑  que la aplicación de las sanciones se realizará con ajuste a los principios del debido procedimiento y de la razonable adecuación de la sanción a la falta. La Intendencia aplicó una sanción de observación, que es la mínima, dado que, en definitiva, la infracción consistía en no haber entregado el comprobante del Banco de Seguros en la oficina municipal que correspondía, sin perjuicio de lo cual la póliza de incendio había permanecido vigente.

 

En cuanto a la multa aplicada de U$S 117.800, efectivamente ya ha sido satisfecha por la concesionaria.

 

Respecto a la resolución del Tribunal de Cuentas de 11 de mayo del año 2005, debo decir que efectivamente nosotros la conocemos. La misma fue publicada en el Diario Oficial el 24 de mayo del año 2005, y figura como una resolución sin número. En esta resolución, el Tribunal se autoasigna determinadas competencias y establece determinados mecanismos, sin contar a juicio de nosotros con ningún apoyo, ni constitucional ni legislativo. Si hubiese existido en nuestro país una Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas que le atribuyese las competencias que en esta resolución se detallan y los plazos que aquí se establecen, obviamente tendría respaldo legislativo. Pero esta resolución del Tribunal de Cuentas carece de respaldo constitucional y legal. El Tribunal no puede autoatribuirse competencias que no están previstas en la Constitución ni en la ley. Por lo tanto, dado que la doctrina nacional es unánime en cuanto a que el Tribunal de Cuentas ni detiene, ni altera, ni suspende, ni obstaculiza el actuar de la Administración, las competencias que el Tribunal se autoatribuye en esa resolución del 11 de mayo carecen de todo sustento normativo. Por eso es que allí se hace mención a dar todas las garantías y la mayor transparencia a los procedimientos. Esta Intendencia ha entendido que el señor Intendente, previamente al acto de rescisión ‑si así resolviera hacerlo‑, remitirá noticia de lo actuado al  Tribunal de Cuentas, pero no fundándose en esta resolución, que entendemos carece de respaldo constitucional y legal, sino a efectos de otorgar la mayor transparencia al procedimiento que se lleve a cabo.

 

            Gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Vamos a dar comienzo al debate.

 

            Cada Edil podrá intervenir durante diez minutos, con opción a diez minutos más. Asimismo, se permitirán interrupciones si el Edil que está en uso de la palabra lo cree conveniente.

 

            Tiene la palabra el señor Edil César García Acosta.

 

SEÑOR C. GARCÍA.- Gracias, señora Presidenta.

 

            Nosotros vamos a tratar de probar cada una de las cosas que digamos, para que no caigan en saco roto y para que no se diga que en este Parlamento ‑que está, justamente, para exponer y presentar ideas sobre este o cualquier otro tema‑ hablamos por hablar.

 

            Antes de iniciar esta intervención yo hablé con el Edil Ferrer, por aquello de que el que avisa no traiciona; me parece que esa es una cuestión vital en el relacionamiento interno. Como Partido Colorado se nos atacó fuerte por parte de dicho Edil al decir que en esta Junta Departamental no había información ni datos de la gestión de los casinos municipales durante el gobierno de nuestro Partido. Para probar que sí la hay, esta es la Rendición de Cuentas del período 1985‑1990. En la página 66 del libro radicado en la Biblioteca General Artigas, de esta Junta Departamental, con el código R352061NBN/13590, se señala: “Ganancias récord de los Casinos Municipales. La venta de los Casinos Municipales fue de U$S 40:800.000 en 1984 y de U$S 55:400.000 en 1989. La ganancia de los Casinos Municipales que había sido de U$S 7:200.000 en 1984 alcanzó los U$S 10:000.000 en 1989”. Y así sigue toda la relación  de los gastos que se llevaron adelante en Casinos, uno a uno, incluida la concesión del Parque Hotel. O sea que tenemos que calificar, no como falsos ‑porque no creemos que sea así‑, pero sí como equivocados los dichos del Edil Ferrer.

 

Además de esta información, en esta Junta Departamental ‑así como en el Municipio de Montevideo y en cualquier otro organismo público‑ radican documentos públicos. En este caso, tenemos la Rendición de Cuentas de ese período de gestión quinquenal del Municipio de Montevideo, a la que se suman el decreto de la Junta Departamental con la relación de cada uno de los gastos y de los pagos, y el dictamen del Tribunal de Cuentas de la República observando o aceptando la Rendición de Cuentas quinquenal de la Intendencia. Todos esos documentos están en esta Junta Departamental. Entonces, creemos que debemos tener cuidado a la hora de referenciar, sobre todo cuando hablamos de partidos y de trayectorias. Eso, como primer elemento a puntualizar. No necesitamos poner al servicio del Edil Ferrer la información porque está en la biblioteca de la Junta Departamental.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- Pido la palabra para una interrupción.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Puede interrumpir la señora Edila Susana Pereyra.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- ¿Quién es el autor?

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- La Intendencia de Montevideo.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- La Intendencia de Montevideo de ese período.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- La Intendencia de Montevideo.

 

            Tratando, ahora sí, de entrar en el tema, creemos que es importante reseñar el primero de los capítulos que se viene a discutir acá. Creo que el tema de fondo es el tema del negocio, que tiene que ver con el Hotel Carrasco y con Carmitel; vamos a llegar a él, pero me parece sustancial empezar por el tema de las competencias ‑que ha insumido hoy bastante tiempo de análisis aquí, en la Junta Departamental‑, es decir, si el Tribunal de Cuentas tiene o no tiene competencia sobre quien debe efectuar las instancias de contralor.

 

Cierto es que cada maestrito tiene su librito; y yo tengo el mío, que es la Constitución. El literal E) del artículo 211 dice: “Intervenir en todo lo relativo a la gestión financiera de los órganos del Estado, Gobiernos Departamentales, Entes Autónomos y Servicios Descentralizados, y denunciar, ante quien corresponda, todas las irregularidades en el manejo de fondos públicos e infracciones a las leyes de presupuesto y contabilidad”. Entonces, no solamente interviene, al amparo del literal b), en los gastos y los pagos, sino que expresamente y por mandato constitucional interviene en la gestión financiera del Estado, incluida la de los Gobiernos Departamentales. El doctor Silva hacía mención, con acierto ‑debo decir que en lo sustancial he estado de acuerdo con casi todo lo que ha dicho‑, a que el Tribunal de Cuentas de la República tiene competencias acotadas, pero yo creo que no es así. Creo que lo que considera el Director ‑esto depende del color del cristal con que se mire‑ es el rol de los organismos de contralor, que no lo es el Tribunal de Cuentas de la República, sino las Juntas Departamentales. El profesor Isaac Gannon, en su libro “Gobiernos Departamentales”, del año ’57, dice que quien tiene la facultad de contralor en todas las instancias de la gestión del Intendente, en cualquier instancia ‑no únicamente en la de Presupuesto‑, son los Ediles, sea  a través de un pedido de informes, de un llamado a sala, de la comparecencia de los Directores o de cualquier otra instancia que se promueva para conseguir información. Y son los órganos de contralor los que, en definitiva, tienen la facultad, en su ejercicio liberal, de cuestionar la actitud o la rectitud de la Administración. Cuando el Tribunal de Cuentas comunica ‑como decía el doctor Silva‑ a los Parlamentos ‑en este caso, a la Junta Departamental‑ no lo hace para comunicar, de ninguna manera: lo hace para denunciar una irregularidad, y será la Junta Departamental la que tendrá la facultad de llevar adelante las instancias indagatorias para dilucidar si el hecho está ajustado a derecho o no. No pongamos las cosas en casilleros que no corresponden, porque de esa manera la discusión transita por caminos equivocados, que es lo que está pasando hoy con este tema.

 

Como decía el Edil Ferrer, hasta ahora nadie cuestiona el excelente informe jurídico que trajo el doctor Silva. Yo estoy de acuerdo con ese informe, pero el problema no es lo que dice el informe, sino lo que no dice. En realidad, el informe no dice absolutamente nada, y esa es materia de los abogados cuando no quieren decir nada.

 

Entonces, volvamos a un tema de texto y contexto. Ubiquémonos. El Tribunal de Cuentas tiene su facultad, que es la de dejar en evidencia determinado tipo de irregularidad de gestión; no estamos hablando únicamente de corrupción, sino que estamos hablando de irregularidad. Este proceso ha tenido irregularidades; la primera fue haber otorgado la licitación a Carmitel. ¿Y habérsela otorgado cómo? Habérsela otorgado sin que la empresa hubiera ofrecido con claridad meridiana la fórmula de financiamiento. Pensemos  en cualquier contrato, por ejemplo, un contrato de alquiler: viene una parte, contrata, y yo entrego mi casa para que alguien me la alquile. Si el que me la alquila me ofrece garantías que no son suficientes, yo no se la alquilo; la casa no se la doy. A partir del momento en que doy la casa y no cumplen conmigo, empieza todo un proceso de intimación que termina  generalmente en un desalojo y un lanzamiento. Lo mismo pasa acá; la gran duda está en cómo vamos a hacer para llevar adelante ese desalojo y ese lanzamiento, porque nos va a costar una fortuna. Lo que no dice el informe de Jurídica que trajo el doctor Silva es cuánto nos va a costar la devolución del Hotel Carrasco de parte de Carmitel al Municipio de Montevideo. Ese no es un acto que se da simplemente porque la Intendencia intime a Carmitel bajo un incumplimiento menor, o porque la Intendencia rescinda el contrato. De ninguna manera va a pasar eso. Acá se va a generar la rescisión del contrato y el hotel va a seguir en manos de Carmitel, y van a tener que arreglarse con los abogados de Carmitel en un Juzgado Civil. ¿Y cuánto tiempo va a demandar eso? Vamos a terminar como en el caso de Uragua ‑seguramente todo el mundo lo recuerda‑: discutieron, discutieron y discutieron, y se terminaron repartiendo la miseria de la plata que estaba en juego, que no fue ni más ni menos que millones y millones de dólares; una empresa se enriqueció nada más que por irse. Entonces, acá hay que tener cuidado; cuidado con el término rescisión y cuidado con seguir apretando a la empresa, si la están apretando mal. Además, hay que tener condiciones para poder llevar adelante una actividad de negociación que es importantísima.

 

            Yo no sé bajo qué circunstancia firmó Pérez Piera el contrato del 1° de julio; sí puedo decir que es raro el momento procesal en que lo firmó y es raro en Pérez Piera haber firmado ese documento. ¿Se puede decir que ese documento es mucho o es poco? Yo le puedo decir, señora Presidenta, que leyéndolo me doy cuenta de que ese contrato del 1° de julio genera derechos a favor de la empresa Camitel por lo menos hasta el año 2007 cumpliendo con sus obligaciones, y no cumpliendo con sus obligaciones, más allá del año 2007 y hasta cuando se le ocurra a Carmitel, porque la única condición que se le pone es el cobro de la compensación. Este contrato parece eterno. ¿Y ahí nadie tiene responsabilidad? ¿Equivocarse no es ser responsable en un acto irregular? Y no le echo la culpa al Director Rosselli, para nada, porque yo no vi la firma de Rosselli en el contrato que firmó Pérez Piera.

 

            Acá en la Junta se habla de si hay anuencia o no; ese es un tema administrativo menor. También es un tema político importante, porque Pérez Piera obvió a la Junta Departamental como órgano de contralor y como Legislativo que es caja de resonancia de la población. Ahí sí es grave el tema, y es lo que la Edila Ferro reafirma cada vez que puede; tiene razón en hacerlo, porque lo que importa es el cumplimiento de lo político y no de lo esencialmente administrativo. La anuencia se imponía y se requería por la simple razón de que se modificaban aspectos sustanciales del contrato, entre ellos, el plazo. Se estableció un plazo sin término, que le dio prerrogativas a la empresa para que cuando se plantee la rescisión del contrato  haga valer sus derechos en un Juzgado Civil y nos cobre millones y millones de dólares por incumplir este contrato. Por ello hay que negociar con Carmitel. Yo creí que los Directores hoy iban a venir a la Junta Departamental a decir…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone el señor Edil César García.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 24 en 25.

 

            Puede continuar el señor Edil César García.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- …“negociamos con Carmitel. La información que tenemos es esta, esta y esta; Carmitel puede hacer determinadas cosas”. Hemos estudiado conscientemente qué posibilidades tienen Carmitel y la Intendencia por delante; quizá la única es la venta o la negociación privada de las acciones de Carmitel, con sustituciones de garantías reales, a efectos de que el Municipio se asegure que quien venga cumpla con lo que tenía comprometido.

 

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Jorge Meroni)

 

______Pero resulta que no nos dicen nada. De seis años para acá, no nos dicen nada. Nunca nos cuentan el tema de fondo; nos vamos enterando de a poquito. Quizás en este último proceso hemos conseguido cierta cantidad de información documental que nos ha convencido de que esto es una sarta de disparates; disparates que parten, reitero, de haberle entregado el Hotel Carrasco a una empresa que no había dado la fórmula de financiamiento de su obra y que no otorgó los avales financieros e hipotecarios necesarios como para poder garantizar ese contrato. Esta sociedad anónima se constituyó en el mismo momento que licitó.

 

            Yo quisiera saber qué diría el Frente Amplio de esto si los papeles fueran a la inversa. ¿Cuál sería el planteo? De lo que menos hablarían sería de corrupción: hablarían de exceso, de falta de transparencia y de ilicitud, y utilizarían al Tribunal de Cuentas como el elemento preponderante para decir: “Acá está la legalidad; el Tribunal lo observó”. Porque, después de todo, el Tribunal para algo está.

 

            Nada de esto pasa. Hay un silencio bárbaro y fenomenal. El hotel sigue parado y cerrado. Además, se pierde plata. Ahí deberíamos analizar si hay o no dolo, no si alguien se metió la plata en el bolsillo, pero sí si hay dolo intelectual para haber llegado a la conclusión de que este fraude fenomenal que se generó en todo este período debe tener un responsable y un límite. Alguien tiene que negociar, no intimar porque faltó una garantía. Parece que el papelito lo presentó en la oficina de al lado, y ahora nos quedamos todos contentos porque la Intendencia pudo resarcirse de los U$S 117.000. ¿Qué importan U$S 117.000 frente a una inversión de más de 6:000.000 de una empresa privada que cuando se lo transfiera al Municipio para cobrárselo van a valer 25:000.000? Recompongamos esto; consigamos la información y volquémosla. Yo me la banco por mí mismo, pero yo sé que acá se negoció con Tsakos, así como sé que se negocia y se está negociando con la Banca de Quinielas. Quiero saber qué hay sobre esto. ¿Qué sabe el Director Rosselli sobre el negocio que tienen Tsakos, Carmitel y la Intendencia y sobre el posible negocio Carmitel ‑ Banca de Quinielas? Quiero que vengan a hablarnos de eso; discutamos eso acá, como órgano de contralor, siempre como órgano de contralor. Y si no se adecua a la verdad lo que estoy diciendo, que se diga: “Se equivocó el Edil García y lo que dice no es cierto. La Banca de Quinielas no está en el medio de este tema, Tsakos no está en el medio de este tema, los slots no le pertenecen a Carmitel”.

 

Plantean que los slots son el problema de fondo. ¡Qué van a ser el problema de fondo, si el que tiene los slots es Carmitel, y Carmitel quiere negociar con Tsakos! ¿Quién es el que en el Municipio no quiere negociar por este tema? Yo pienso que acá hay una interna que van a tener que dirimir alguna vez. Si no, van a pasar seis años más y va a seguir perdiendo el Hotel Carrasco, y de esa pérdida somos todos responsables. No podemos seguir diciendo que estos millones y millones de dólares que se pierden no valen nada; no podemos decirlo porque están enriqueciendo a un empresario privado a quien mes a mes se le renueva el contrato de concesión por el que tiene la explotación de slots en un hotel cercano al Hotel Carrasco; alguien, mes a mes y por contrato directo, está ganando una fortuna en seis años. ¿Nada de esto importa? ¿Lo que importa es si para el doctor Silva, según el artículo 211 de la Constitución de la República, alcanza con intervenir en los gastos y en los pagos? No hablemos de los gastos y los pagos; dejemos eso para Delpiazzo y para todos los que en la Facultad de Derecho le han enseñado a todo el mundo, incluso a mí, cuál es la competencia del Tribunal de Cuentas. Discutamos el negocio, porque acá nuestra inacción le está permitiendo el negocio a otro. Ese es el tema de fondo que cada uno de nosotros tiene que discutir y laudar en el día de hoy y en los siguientes, porque si no, entre otras cosas, estamos permitiendo que Carmitel, con el contrato del 1º de julio, sienta que tiene derechos reales. ¿Cuáles son esos derechos reales? El plazo que le otorgaron: hasta el 2007 está vigente. Entonces, ¿qué le están intimando ahora? Lo único que le pueden estar intimando es que no cumplió con la garantía. ¿Y a qué juez le va a explicar el doctor Silva que el no cumplimiento de la garantía lesiona los intereses integrales del contrato como para perderlo y entregar el Hotel sin poner un peso arriba? Acá va a haber que poner plata. Lamentablemente, la única manera de no poner plata ‑yo he criticado permanentemente este contrato‑ es permitir que Carmitel y la Intendencia negocien con otro, lo metan adentro, no hagamos otra licitación ni hablemos de rescisión de contrato, y le demos una solución política a este tema. Pero no podemos seguir así, porque la pérdida civil, en papeles y en  juicios que va a generar esta demanda va a ser muy superior a lo que tendríamos que haber ganado con el Hotel Carrasco por concesión durante los 30 años de contrato.

 

            Creo que estamos discutiendo cosas que son inverosímiles. Escucho a los Directores hablar de un tema muy administrativista, como si a la gente y a la Junta eso les importara. A mí no me importa. Ya sé que Pérez Piera firmó un contrato que no le correspondía firmar; ahora, no sé cuánto sabía el Director Rosselli de que el contrato se iba a firmar de esa manera, ni si analizaron a fondo que esos plazos estaban otorgando derechos a la empresa privada. Lo que quiero saber hoy es cuánto podemos apretar a la empresa privada sin que se rompa la cuerda, porque si eso pasa va a poner un estudio de abogados, va a ganar plata por presentar papeles, el Hotel Carrasco va a seguir cerrado y el casino perdiendo plata.

 

            Para concluir, señor Presidente, pediría que los Directores me evacuaran las siguientes dudas. Primero, quiero saber el estado edilicio del Hotel Carrasco. Hoy el compañero Gloodtdofsky, en una conversación informal, me decía que él tenía sus dudas razonables de que el estado edilicio fuera el mejor. Yo quiero saber hoy cuál es el estado edilicio.

 

En segundo lugar, quiero saber, si hay una negociación con Tsakos, en qué estado está, cuáles son las bases y las condiciones, y también cuáles son las bases y las condiciones de una posible negociación con la Banca de Quinielas.

 

Quiero saber cuál es para el doctor Silva la incidencia económica y jurídica que puede tener el contrato del 1º de julio firmado por el doctor Pérez Piera y por el ingeniero Buonomo, y si ese contrato puede derivar en pérdidas para el Municipio de Montevideo.

 

Asimismo ‑si el contador Cabrera puede darnos el dato‑, deseo saber cuál es al día de hoy la inversión de la empresa Carmitel en este negocio, porque en función de esa inversión va a estar el riesgo que eventualmente tendremos en el futuro negocio.

 

            Por ahora, nada más.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR FERRER.- Pido la palabra para contestar una alusión.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Para contestar una alusión, tiene la palabra el señor Edil Pablo Ferrer.

 

SEÑOR FERRER.- Señor Presidente: realmente voy a ser muy breve; simplemente, quiero dejar una constancia.

 

            En primer lugar, señalé que había solicitado las Rendiciones de Cuentas correspondientes al período ’85‑’89, y se me contestó que esas Rendiciones de Cuentas no estaban.

 

            Por otra parte, lo que muestra el Edil García Acosta ‑y deja constancia documentada en actas‑ es un libro ‑no las rendiciones de cuentas‑ de balance de gestión del Gobierno, si se quiere muy legítimo, elaborado, editado y publicado entre el 1º de enero y el 15 de febrero de 1990. Sin duda es un balance de la gestión del período 1985‑1989. Y tan rápidamente pudo hacer el trabajo la Administración que, además, tenía todos los números hasta el 31 de diciembre para poder plasmarlos antes del 15 de febrero del año 1990.

 

            En tercer lugar, es tan así que este no es un documento oficial, que no es la rendición de cuentas que solicité en la Junta y que no se me proporcionó… Aclaro que con esto no desconfío de las palabras del Edil García Acosta; tampoco quiero desconfiar de las palabras de los funcionarios que me dijeron que no se encontraba. Alguien está equivocado; puedo estarlo yo, no lo descarto. Decía que es tan así que no es un documento oficial que los balances de esa Ejecución Presupuestal se registran, hasta donde yo sé, en pesos, y las cifras que se manejan en ese informe están en dólares. Tan así es que esto también ocurre. Y los dólares entre 1984 y 1989 son incomparables. Si quieren después les hago los cálculos correspondientes y les digo cómo en términos reales la recaudación que se dice fue récord en 1989 era menor a la de 1984. Esto lo podemos hacer después.

 

            Esta era la constancia que quería dejar, porque había sido aludido.

 

            Muchas gracias.

 

SEÑOR GLOODTDOFSKY.- Pido la palabra para una aclaración.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Para una aclaración, tiene la palabra el señor Gloodtdofsky.

 

SEÑOR GLOODTDOFSKY.- Gracias, señor Presidente.

 

            Hubiera deseado que la discusión mantuviera el ritmo y la dirección con que la había encauzado muy bien el Edil García Acosta, pero me siento obligado a hacer una aclaración, porque se ha dicho reiteradamente que han sido solicitadas las rendiciones de cuentas del período 1985‑1990. Y como quien dejó esta institución en 1989 es quien habla, quiero dejar claro que aquí quedaron todas las rendiciones de cuentas y todos los documentos. Por cierto que no puedo responder por el día siguiente, en el que yo ya no estuve aquí porque la Administración ya no correspondía a mi partido; no puedo responder por ello. Sí puedo responder qué pasó al 14 de febrero de 1990. Aquí quedaron todos los archivos, todos los documentos, y en la Intendencia Municipal de Montevideo quedó un superávit para la siguiente Administración.

 

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Pido la palabra para una aclaración.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Para una aclaración, tiene la palabra el señor Edil García Acosta.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Gracias, señor Presidente.

            Quiero aclarar que este libro es un documento; un libro es un documento. Es un balance de gestión.

 

En segundo lugar, este balance de gestión está respaldado por las cifras que, como dije anteriormente, están en las rendiciones de cuentas y en los documentos públicos, que se constituyen con el informe del Tribunal de Cuentas de la República y con el decreto de la Junta Departamental. Esto está en el Diario Oficial; no se necesita tener una visión muy profunda como para darse cuenta de que eso está en el Diario Oficial. Estamos hablando de documentos públicos. Cualquier investigación…

 

(Interrupción del Edil Ferrer - Respuesta del orador)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Por favor no dialoguen.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Le decía al Edil Ferrer que está el balance, están las resoluciones y están los dictámenes del Tribunal de Cuentas que acaba de leer en otro orden el doctor Silva; están todos. Está toda la documentación, y está esa documentación también en la Junta Departamental. Lo que hay que hacer es levantar el tubo del teléfono y llamar al lugar adecuado. Conseguir esto llevó tres minutos.

 

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señor Presidente.

            Agregaría además, que sí, que probablemente esto haya sido hecho ‑no tengo las fechas que el Edil Ferrer se preocupó por analizar‑ entre noviembre y el 15 de febrero de 1990, luego de que ya sabíamos que la Intendencia Municipal de Montevideo a partir de febrero no estaba más a cargo del Partido Colorado. Aquí figura enero de 1990. Hubiera sido muy fácil no dar esta información. Esto se hizo después porque teníamos la casa en orden y porque los números se podían mostrar perfectamente bien. Y porque había superávit. Entonces, creo que hay alguna distinción. Además, se dejaron importantísimas obras hechas, cosa que no han hecho las posteriores Administraciones.

 

            Volviendo al tema, el Director Rosselli hablaba, hace un momento, de la existencia de una Comisión de Seguimiento, lo que es muy importante. Yo quisiera manifestar que si eso es lo que hizo para controlar en esos seis años, efectivamente es muy poca cosa, porque esta Comisión de Seguimiento funcionó hasta el año 2002, y después nadie controló más nada y, además de no tener en cuenta las consideraciones de esta Comisión, lo que se hizo fue tratar de llegar a una modificación del contrato, cosa que nunca se confirmó hasta el año 2005. Después del 2005 ya no se le exigió ni siquiera que cumpliera con esas modificaciones, como lo vamos a demostrar dentro de un momento.

 

            Yo quisiera dar lectura rápidamente a algunas de las conclusiones de esas actas de la Comisión de Seguimiento. Precisamente, para ello me ayuda un editorial del diario “El País”, de fecha 24 de noviembre de 2005, que se titula: “Herencias malditas”; está claro a qué se está refiriendo. Concretamente, en referencia a la obra del Hotel Casino Carrasco dice: “La obra sigue detenida y la intendencia de Arana discurrió como si allí no pasara nada a pesar de que en dos ocasiones más se hicieron nuevas modificaciones dejando otra vez de lado las nuevas observaciones del Tribunal. En la última de esas modificaciones, a poco tiempo de que asumieran las nuevas autoridades, lo que fue dejado de lado ya no fueron las observaciones sino el propio Tribunal. Las actas de la Comisión de Seguimiento del Contrato de Concesión, referidas en uno de los informes de este órgano de contralor, son a este respecto de una elocuencia tan incontrastable como sobria: Acta 3/5/01 anuncia la firma del contrato de Carmitel con la empresa constructora y se expresa un plazo de 18 meses para el total de la obra y en diez estaría pronto el Casino. Acta 6/12/01 se establece entre un 10 a un 12% de avance de obras;” ‑que creo que es lo que hay ahora‑ “Acta 27/6/02 la empresa Carmitel informa haber firmado un préstamo con el BID;”. Firmó un préstamo con el BID, pero seguramente ese préstamo no se destinó a Carmitel porque, obviamente, en un documento del Tribunal de Cuentas Carmitel manifiesta haber firmado un préstamo con el BID para volcarlo a la obra. Por ello, me gustaría saber si esto se controló, si la plata esa del préstamo con el BID se volcó a la obra del Hotel Casino Carrasco.

 

            Continúo leyendo: “Acta 11/7/02 un representante de Carmitel S.A. informa que los avances de las obras siguen dentro de lo previsto; se anuncia Acta 15/8/02 en virtud de la renegociación de los contratos de obra la detención momentánea de la obra. Acta 19/9/02 Carmitel informa que la obra sigue parada continuándose las negociaciones. Acta 10/10/02 la Comisión toma conocimiento por fax de la suspensión provisoria de las obras. Finalmente Acta del 6/8/03 la Comisión expresa su inquietud respecto al estado general de las instalaciones del edificio, señala que la obra está detenida desde setiembre del 2002 mostrando una imagen de abandono que es necesario que la empresa Carmitel constituya domicilio contractual” ‑es necesario, en 06.08.03, que la empresa Carmitel constituya domicilio contractual‑ “y que deberá constituir o renovar la garantía de fiel cumplimiento”.

            Por eso digo que lo que trabajó la Comisión de Seguimiento ‑que seguramente trabajó‑ no se ve referenciado en las acciones tomadas por la Administración en relación a esas resoluciones o a esos informes de la Comisión de Seguimiento.

 

            Además, creo que sería importante no olvidarse de pedir que todas las actas de esta sesión de hoy, de esta Comisión General, pasaran al Tribunal de Cuentas de la República a los efectos de que supiera, de que tomara conocimiento de por qué razón la Intendencia de Montevideo lo ha ignorado en lo que fue el contrato del 1° de julio; ni siquiera le mandó los contratos para que los conociera y trabajara o laudara sobre su legalidad. Además, la Intendencia de Montevideo informa el 1º que iba a firmar el 31 y estaba firmando, y el Tribunal de Cuentas desconocía eso; seguramente el Tribunal debe de estar esperando todavía que la Intendencia le envíe la respuesta a ese dictamen del 10 de agosto de 2005, posterior a la firma del contrato modificativo el 1° de julio.

 

            Creo que las conductas no son para debatir. Simplemente lo que pretendemos es mostrar que ha habido, repito, omisión, desidia, desinterés por la concesión que se le ha dado a la empresa Carmitel, no en un mes, en un año o dos, sino en seis años, y no se ha controlado lo suficiente.

 

            No vamos a hablar de otros aspectos de la gestión del Director Rosselli porque no corresponde hacerlo hoy; seguramente, mañana tendremos la oportunidad de analizarlos más a fondo.

 

            Con respecto a lo que planteaba el Edil César García Acosta, a mí también me gustaría saber si hay otro interesado; puede ser la Banca de Quinielas, puede ser algún otro grupo inversor. Porque estamos bastante cansados de que nos jueguen a nosotros, Ediles, al jueguito de la mosqueta: te mostramos que hay una cartita, pero no te la mostramos; no te decimos lo que dice; te la volvemos a esconder; volvemos para el otro lado; te mostramos que puede haber algún negocio con Tsakos, pero te decimos que no se culminó; después te decimos que podemos suspender o rescindir la concesión, pero no sabemos si el contrato del 1º de julio está vigente o no. Creo que tienen un lío fenomenal, un lío tan grande que ni siquiera saben cómo van a salir de él.

 

Esto que estamos haciendo hoy es cumplir con algo que se debió haber hecho hace mucho tiempo. Hoy, realmente ‑coincido con el Edil García Acosta‑, poco importa esto en relación a la vigencia, a la urgencia y al peso que tienen las negociaciones que en este momento se están llevando a full en la Intendencia Municipal de Montevideo. Porque no las está llevando adelante sólo Carmitel con otras empresas, sino también la Intendencia, ya con desesperación porque entiende que por ese contrato firmado el 1º de julio va a tener que poner la plata arriba de la mesa, y que si no se hubiera firmado ese contrato las obligaciones que hoy la empresa le puede reclamar no se las reclamaría.

 

            Coincido con que Pérez Piera ha sido un desastre al firmar esto; pero Rosselli también lo sabía y hoy tengo sentado al Director Rosselli; Pérez Piera ya está en la Junta Anticorrupción, laudando en un tema que seguramente tendrá que conocer porque de lo contrario no debería estar ahí.

 

            Yo también digo que Pérez Piera fue un Intendente al que le gustaba actuar. ¡Vaya si le habrá gustado actuar! A mí me parece que como Intendente, como Ejecutivo, le gustaba resolver y decidir. Tengo aquí una resolución firmada por el Intendente Pérez Piera el 5 de mayo de 2005. Voy a leer la parte resolutiva, que dice: “Designar, por las razones expuestas,” ‑de mejor servicio, generalmente, y por el mérito de las funcionarias que voy a nombrar‑ “en las funciones de Coordinador de los Equipos Técnicos Gestiones Administrativas Fiscales y Gestiones Judiciales, a las funcionarias Dras. Nancy Elisa Moreira (…) y María Josefa Civelli (…) respectivamente (…)”; o sea, la esposa del doctor Pérez Piera, a quien el propio doctor Pérez Piera, siendo Intendente, el 5 de mayo ‑o sea, poco antes de irse‑, la designa en este cargo de coordinadora. Y si bien acá no dice que se le aumente la remuneración, yo debo informar a mis compañeros Ediles que efectivamente pasó a desarrollar seis horas de labor y, por lo tanto, su remuneración por este cargo es más importante que la que estaba teniendo en ese momento con las cuatro horas de los profesionales. Por eso digo que sabemos que esta no es sólo una resolución firmada por el doctor Pérez Piera. Alguien que dio origen nada menos que a ese código de ética y que insiste y persiste en que debe haber concurso y sorteo en la Administración ‑tengo por acá muchos papeles, que con gusto pongo a disposición de los compañeros‑ también firmó un contrato para un cuidador de autos ‑ahora es portero en la Intendencia Municipal de Montevideo‑ que atendía determinados coches, entre ellos el de la señora esposa del doctor Pérez Piera.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone la señora Edila Ferro.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 20 en 21.

 

            Puede continuar la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Me parece que el doctor Pérez Piera sin duda estaba ejerciendo sus funciones como Intendente.

 

            Por denunciar estas cosas, tal vez, en algún medio de prensa ‑oral, escrito, televisivo‑ me vuelva a tratar de canalla como me ha tratado. Pero poca vida tienen estas expresiones y, seguramente, cuando las cosas vayan avanzando y los intereses se vayan mostrando sobre la mesa, las canalladas van a quedar puestas de manifiesto.

 

            Voy a ir ahora al contrato original del 9 de febrero de 2006, porque me interesa hacer algunas preguntas en relación a lo dispuesto por este contrato, sobre aspectos que no modifica el contrato del 1º de julio. Acá habrá que ponerse de acuerdo. ¿Cuál vale? ¿El del 9 de agosto o el del 1º de julio? ¿Qué es lo que vamos a rescindir cuando hagamos la rescisión a la empresa Carmitel? ¿El del 1º de julio? No podemos olvidar que el contrato de cesión de uso y fianza ‑si es que está bien dicho, porque ya no preciso con claridad el nombre-, según establece su propia letra, cae si se rescinde el contrato anterior. Creo que en los hechos va a caer, y nos quedaremos simplemente con la modificación de la pesificación y algunas otras cosas que dispone la modificación contractual en sí.

 

            Pero sobre el contrato del 9 de febrero de 2000 ‑y no tengo dudas de que, al no haber sido recurrido por la Administración, está vigente-, como decía el señor Edil García Acosta, me gustaría saber cuánto invirtió Carmitel en el Hotel Carrasco. Porque acá dice que se obligaba a una inversión mínima de U$S 19:960.000 a lo largo del tiempo que durara la ejecución de las obras. ¿Qué hizo? ¿Cuánto invirtió? ¿Pusieron algo o fue sólo con los papeles que Carmitel y toda su gente pudo mantener esa concesión tantos años?

 

            Los señores Directores hacían referencia a las sanciones que se le aplicaron a Carmitel. No sé si dicha empresa efectivamente respondió a cada una de esas sanciones y cumplió con lo intimado en las resoluciones del Intendente donde se le marcaban las irregularidades que estaba cometiendo. Quisiera saber cuántas intimaciones fueron, si efectivamente cumplió con todas las multas, cuántas multas recibió y por qué monto.

 

            La séptima cláusula del contrato dice: SÉPTIMO (Fianza).- Los Directores de Carmitel S.A, señores Mario Jorge Garbarino Barbato, Juan Carlos Garramón Pieri y Roberto Guillermo Siegfried Turri, se constituyen personalmente en fiadores solidarios e indivisibles, por todas y cada una de las obligaciones que asuma la Concesionaria en virtud de este contrato. En caso de que se produzca la desvinculación de alguno de ellos de la sociedad, podrá ser relevado de su responsabilidad futura siempre que se ofrezca una garantía sustitutiva y suficiente a juicio de la IMM. Si transcurridos 45 días desde la presentación la IMM no se pronunciara expresamente, se entenderá que consiente la sustitución”.

 

            Quisiera saber si hubo algún cambio en estas garantías personales y, en ese caso, si fue solicitado el cambio y también aceptado por la Intendencia Municipal de Montevideo, ya que debemos destacar que el contrato modificativo fue firmado por alguna de las personas aquí nombradas y por otras que pueden formar parte de la sociedad pero que no estaban nombradas en este artículo.

 

            Estimo que no debe ser el caso que estamos tratando en este momento ‑o que está tratando la Intendencia; no lo puedo saber porque desconozco en qué negocio está la Comuna en relación a esto‑, pero el artículo 8º dice: “I) La sociedad adjudicataria no podrá transformarse en otro tipo de sociedad, ni fusionarse, ni ser absorbida por otra, sin previa autorización de la IMM. Si transcurridos 60 días desde la presentación de la solicitud de autorización, la IMM no se pronunciara expresamente, se entenderá que consiente la transformación, fusión o absorción”.

 

            Como desconocemos la carta de Tsakos y sabemos que fue presentada a mediados de enero, no sea cosa que transcurran los 60 días y nos digan “Muchachos: la carta era ésta, proponía tal cosa y ahora, como pasaron los 60 días, automáticamente por esta cláusula está aceptado”. Simplemente quiero esa información. Nos gustaría que nos dejaran una copia de la carta para saber lo que sabe la bancada oficialista, y poder ejercer el contralor que no podemos ejercer por no tener información y porque se nos oculta información desde la IMM.

 

            ¿En qué estado se encuentra el inventario? ¿Realmente existe? Creo que sería oportuno que la Junta Departamental tuviera una copia de ese inventario, que en este mismo artículo 8º se establece que debe realizarse cuando Carmitel recibe bienes muebles que están dentro del edificio.

 

            Luego, señor Presidente, en relación a este mismo contrato, quisiera preguntar si la concesionaria efectivamente se ha hecho cargo del pago de los servicios que por este mismo artículo 8º, en sus puntos VI y VII, se le adjudican. También saber cuáles son las campañas de difusión y publicidad de los servicios del hotel y de funcionamiento del casino municipal existente en el edificio. “La difusión y la promoción referidos se orientarán a procurar el incremento de la afluencia de público al Casino Municipal…”; cuántas y cuáles fueron las campañas que hizo esta empresa.

 

            Obviando otras preguntas que a esta altura ya no tiene mucho sentido formular en el marco de la indefinición que hay sobre si sigue o no Carmitel, quisiera conocer cómo ha funcionado el artículo 9º, Obligaciones de la Concedente, que dice: “4) Durante el período transitorio entre la toma de posesión del edificio del Hotel y hasta la entrega a la IMM de la salas refaccionadas del Casino Municipal, la IMM pagará a la Concesionaria por concepto de suministro de servicios públicos la suma trimestral de $ 325.000 (pesos uruguayos trescientos veinticinco mil) más IVA, debidamente prorrateada para períodos inferiores a un trimestre, y bajo iguales condiciones establecidas en el inciso 1) que antecede”.

 

Señor Presidente, más allá de otras preguntas que puedo dejar por lo escaso del tiempo, no quisiera terminar sin referirme al tema de los slots. Aquí tengo la resolución Nº 1008/02, de Desarrollo Económico e Integración Regional, del 15 de marzo de 2002, precisamente posterior a una del 22 de febrero de 2002, del Departamento Jurídico, en la cual la firma Carmitel acepta el desistimiento de la petición formulada por esa firma con fecha 11 de setiembre de 2001. Esa petición tenía que ver con el contrato de arrendamiento suscrito por la Intendencia Municipal de Montevideo el día 28 de diciembre de 2001, para la instalación transitoria de una sala de casino y juego en el Salón Makao del Complejo Oceanía. Carmitel desiste de su petición en relación a este contrato que, según decía la concesionaria, le perjudicaba, por lo que había solicitado a la Intendencia que se abstuviera de dictar actos o realizar operaciones jurídicas tendientes al traslado del casino municipal del Hotel Carrasco hasta tanto se resolviera la impugnación presentada ante el Poder Ejecutivo. La firma Carmitel desiste de esta petición, y el 15 de marzo de 2002 Desarrollo Económico e Integración Regional presta aprobación al texto de contrato a suscribirse con la empresa Carmitel por arrendamiento de máquinas slots para la sala de juego del Casino Carrasco, en el cual Carmitel dice tener máquinas y propone participar como arrendador de los productos referidos ‑las máquinas slots‑, dado que se encuentra en condiciones de participar tanto operativa como financieramente. Como este contrato tiene una renovación automática, queremos saber si se mantiene vigente, si se ha seguido renovando automáticamente y, en ese caso, cuándo vence la última renovación. También queremos saber si efectivamente este tema de los slots está de alguna forma vinculado ‑y si lo está, de qué manera‑ a las negociaciones que se están llevando adelante para una probable cesión de derechos de la firma Carmitel a alguna otra de las firmas ‑parece que Tsakos ya no‑ de plaza que están interesadas. ¿Por qué formulamos esta pregunta, señor Presidente? Porque es vital para conocer cuál es la posición de la Intendencia Municipal, cuál va a ser la posición de aquí en más ante una cesión de derechos o ante una eventual rescisión del contrato.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

______Termino, señor Presidente. Y queremos saber, además, si efectivamente existe interés de manejar de manera transparente y políticamente controlada este proceso de transición de una cesión que puede ser muy larga, mientras se espera que aparezca el salvador; o que puede ser muy rápida, si realmente hay interés en rescindir el contrato.

 

            Gracias, Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Le damos la palabra al señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Gracias, señor Presidente.

 

            En primer lugar, queremos dar la bienvenida a las autoridades que han concurrido a esta Comisión General.

 

            En segundo término, vamos a hacer referencia a algunas expresiones que se vertieron en este ámbito, porque gracias a Dios en esta Junta Departamental existen las actas como medio de prueba. Por ejemplo, en las actas de 15 de julio de 1999, sesión en la cual se votó esta concesión de Carmitel en esta Junta, algunos ya dejaban asentada su preocupación en cuanto a este negocio, y avizoraban que iba a ser muy malo y perjudicial para todos los montevideanos y para la Intendencia Municipal de Montevideo. Lamentablemente, fue así.

 

            En aquella oportunidad, el Edil José Alem decía: “Ahora, sí vemos una incoherencia en la Intendencia. La Intendencia y los defensores de esta privatización dicen que el hotel perdía y el casino ganaba. Entonces, para la Intendencia hay que medir por un lado el casino y por otro el hotel, pero para el privado no hay privatización sin intervención en las ganancias del casino. Esto es una incoherencia, porque si para que la inversión del privado sea rentable tiene que haber una participación en las ganancias de casino ‑directa o indirectamente‑, pero no es así para la Intendencia, entonces estamos midiendo distinto. Decimos que el hotel perdía, pero si medimos la gestión de hotel y casino, de todo ese inmueble municipal, no se perdía dinero; simplemente no se reinvirtió por conveniencia; es decir, es un tema de conveniencia y de administración”.

 

            “Sí, creemos que ha habido un mal funcionamiento del casino; el índice de ganancia debe ser superado, y en esto me remito a las críticas y las propuestas que han presentado los funcionarios cada vez que han venido a la Comisión de Legislación y Apelaciones.

 

            “Una de las críticas principales a esto es que la empresa privada no asume riesgo alguno. (…) Acá la empresa privada gana siempre, y es así porque la Intendencia hace rentable esa inversión. ¿Qué recibe la Intendencia de todo esto? Recibe U$S 120.000 que se van a reajustar de una forma muy particular; (…) A cambio de esos U$S 120.000, la Intendencia va a pagar, año a año, U$S 850.000 más IVA, y aunque el IVA va a Rentas Generales, es dinero que no va a tener la Intendencia. (…) Así se llega a los U$S 1:075.000 de que hablaba el edil Sejas. Entonces, la Intendencia ya está pagando, sólo con esos U$S 850.000 más IVA, mucho más de los U$S 120.000 ‑que se reajustarán según disponga el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica‑ por la concesión de este inmueble. Y esos U$S 850.000 van a poder aumentar según la cantidad de fichas vendidas. En eso ni siquiera tiene riesgo la empresa; ni siquiera son las ganancias: es lo que se venda. Alguien hablaba de que comprar fichas sería una estafa, pero yo no veo ningún impedimento para que tomen a cualquier persona y le hagan comprar fichas día a día, fichas que no se jueguen.” Todos estas son cosas que después supuestamente fueron pasando.

 

            Y continúa diciendo el Edil Alem: “Tampoco hay riesgo para el inversor privado. Y esos U$S 850.000 pueden duplicarse o triplicarse. Ese es un riesgo que quien lo asume no es el privado, sino el público; es la Intendencia Municipal de Montevideo, que da en concesión un establecimiento suyo. (…)

 

            “Además, se le va a pagar a esta empresa $ 650.000 reajustables trimestralmente por concepto de agua, luz, gas y todo lo demás. ¡Qué sencillo hubiera sido poner un contador propio de UTE y de OSE y pagar efectivamente lo que se consume!”

 

            Y seguía el Edil Alem en esa oportunidad: “Propusimos también, a solicitud del edil Manzor en aquella oportunidad, reducir el plazo de la concesión a 20 años. En ese plazo y con estos números, también hubieran recuperado la inversión y también hubieran ganado. Lamentablemente se nos dijo que no”.

 

            Y continuaba: “Entonces, sin ser opositores a todo tipo de privatización ‑hemos dado aquí prueba de ello‑, sí nos vamos a oponer nuevamente a ésta, porque no vemos el beneficio que van a recibir los montevideanos por entregar esto a manos privadas. Y seguimos entendiendo ‑como dijimos en aquella oportunidad, aun cuando con mi propio partido no se implementó‑ que el juego tiene que estar en manos del Estado. Si nos van a decir en el futuro que está el Conrad y otros, lo acepto; estoy dando mi opinión. El juego tiene que estar en manos del Estado, y lo digo aquí y donde haga falta”.

 

            En esa oportunidad, el Edil Linzo dijo lo siguiente: “Le agradezco al Edil Alem, porque así podré mencionar algunas cosas que me faltaron hoy.

“En primer lugar, con esta concesión se aumentan el área del casino y la cantidad de habitaciones del hotel.

 

“En segundo término, me quiero referir al ejemplo que ponía el edil Zabalza, de alguien que con U$S 20.000 buscara llegar a la cifra a los efectos de que la Intendencia le diera U$S 500.000 más por año de canon. Tengan en cuenta que la venta del año pasado, estando mal el casino, fue de U$S 20:000.000. De manera que si poniendo U$S 20.000 se llega a la cifra que él decía, estamos diciendo que, por sí mismo, habría aumentado sus ventas en U$S 19:980.000.

 

“Supongamos que alguien compra U$S 20.000 todos los días, eso da U$S 7:200.000 por año, lo que no es ningún misterio”.

 

Así llegamos a la parte en que, evidentemente, el Edil José Alem votó en forma negativa esta concesión. Otro que votó en forma negativa fue el Edil Zabalza, en esta oportunidad. Este último decía: “Si en algo hay consenso al parecer, y juzgando por varias intervenciones aparecidas en la prensa, es en que este es un mal negocio, peor aún que el anterior con Véltica ‑que ya de por sí, a nuestro entender, era malo‑, y también en que si hubiera una tercera licitación, el negocio sería todavía peor (...).

 

“Uno se pregunta por qué se está obligado a aceptar un mal negocio. ¿Qué es lo que impide decir que no a una oferta de una empresa privada? ¿Es la única opción el capital privado, es la única forma de recuperar el edificio decadente del Hotel Casino Carrasco? El debate sobre la concesión del Carrasco excede la cuestión de un mero hotel, del remodelamiento y restauración de un edificio histórico ‑en realidad, nadie está discutiendo la finalidad arquitectónica ni urbanística del proyecto‑, porque la controversia se centra en si únicamente una empresa privada es capaz de restaurar el edificio y el destino del mismo una vez restaurado”.

 

Estas apreciaciones eran vertidas el 15 de julio de 1999, cuando se aprobaba esta concesión por este mismo órgano legislativo.

 

Es cierto que nosotros somos responsables de las determinaciones y de las resoluciones que tomamos en esta Junta Departamental; es bueno recordar a la gente que, por lo menos, fue visionaria en ese momento.

 

Voy a leer el contrato original, del 8 de febrero de 2000.

 

La cláusula 14ª habla del incumplimiento de la concesionaria, y dice: “En caso de incumplimiento grave a cualquiera de las obligaciones de la Concesionaria según este contrato, la IMM podrá rescindirlo, pudiendo en tal caso incautarse total o parcialmente de la garantía prevista en la cláusula Sexta en concepto de cláusula penal, con independencia de los daños y perjuicios a que hubiere lugar. Se considerará que la Concesionaria ha incurrido en incumplimiento grave, que amerite la rescisión del contrato, cuando notificada por escrito de la imputación de incumplimiento, dentro de los noventa días siguientes no rectificara el mismo, salvo, cuando la conducta verificada, implique una acción u omisión no susceptible de rectificación”.

 

Por suerte, el 6 de diciembre se encontró algo para hacer una primera intervención en este sentido. El numeral II) de la cláusula 14ª dice: “Podrá no operar la rescisión, mediante la cesión del contrato, con previa autorización de la IMM, a quien garantice su fiel cumplimiento y compense la omisión constatada. A estos efectos, la IMM tomará especialmente en cuenta para la culminación total del plazo de la concesión, al Operador como cesionario de los derechos y obligaciones de la Concesionaria, siempre y cuando el incumplimiento invocado no fuere responsabilidad de aquélla”.

 

Lamentablemente, pese a quien le pese, creo que no se puede dar esta cesión porque hay un incumplimiento evidente de la empresa Carmitel.

 

En su numeral III) dice: “Todo incumplimiento de la Concesionaria será notificado por la IMM a ésta y simultáneamente al Operador si lo hubiera”. Acá, de acuerdo con lo que hoy expresaran ‑la Edila Ferro habló sobre el tema‑, había una Comisión de avance de obra. De acuerdo con estos tres numerales, yo quiero saber si en todo este plazo de la concesión…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone el señor Edil Fernando Ripoll.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 22 en 23.

 

            Adelante, señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Señor Presidente: decía que yo tengo una gran preocupación por los controles de la Intendencia; los mismos fueron nefastos. Acá no hubo control ninguno del Departamento de Desarrollo Económico, que tenía la responsabilidad de controlar; o de esta Comisión de Seguimiento, que supuestamente se conformó. Asimismo, quisiéramos ver bien esos informes, porque no los tenemos, no pudimos tener acceso a ellos. Quisiéramos saber cuántos informes hay sobre los avances de obra. No sé cuántos fueron. No voy a decir que fueron inexistentes, pero, realmente, no se hizo un buen trabajo. Es como darle la casa a un amigo y decirle: “En dos años constrúyame la casa”, y uno va al año y ocho meses y tiene construido solamente el piso; es muy difícil que la vaya a terminar en el plazo indicado. Creo que los avances de obra están previstos por un tiempo determinado. Y los controles fueron lamentables; es algo que tengo que decir.

 

Si vamos a la cláusula 18ª, yo digo que, evidentemente, acá tenemos un problema. La misma habla de la garantía de este contrato original. Me voy a permitir leerla, porque me gusta que las cosas queden en actas, porque lo que se dice después se tiene que hacer valer. Y acá hay compromisos no sólo técnicos, sino también políticos, y hay que hacerlos valer en el futuro, porque, de lo contrario, dentro de siete años vamos a estar discutiendo si la obra del Hotel Casino Carrasco está o no terminada, y ahí, realmente, va a ser un desastre; quizá nosotros ni estemos acá. La cláusula 18ª dice: “La IMM acepta que las obligaciones por ella asumidas en este contrato sean garantizadas por terceros, siendo de cargo de la Concesionaria los costos que puedan derivarse de los mecanismos asegurativos que se establezcan”.

 

La cláusula 21ª trata de la cesión. Acá están comprobadas y determinadas todas las formas en las cuales se pueden hacer estas cesiones. Y dice: “La Concesionaria no podrá ceder este contrato sin el consentimiento previo, expreso y por escrito de la IMM. No obstante, las partes acuerdan desde ya que dicho consentimiento no será necesario para la transferencia de acciones de Carmitel S.A. o negocios de garantía celebrados por las mismas. La Concesionaria podrá ceder total o parcialmente los créditos emergentes de las obligaciones de pago de la IMM de acuerdo a la normativa municipal en la materia”. Evidentemente, no se están poniendo de acuerdo las partes en todo este tema que se ha avizorado por parte de Tsakos; parece que ahora hay otros inversores privados en la vuelta. Lo que seguimos teniendo, por lo que se desprende de las palabras del Director de Desarrollo Económico y de sus asesores, es una suerte de tembladeral, porque hoy, 9 de marzo, vence el plazo, y seguimos sin saber si va a haber una cesión o un nuevo llamado a licitación. Nosotros, después de todo este tiempo que ha pasado en este pésimo negocio que se ha realizado, recomendamos esto último. Creemos que es, en definitiva, lo que se debe terminar haciendo: una nueva licitación.

 

Hoy se habló de Fitch Uruguay. Yo quiero hacer una precisión sobre esta empresa. Siempre que hemos escuchado ‑y lamento que lo tenga que nombrar‑ al contador Cabrera, o a la misma Intendencia Municipal de Montevideo, apreciamos que desde hace mucho tiempo la única calificadora que tienen, a la que le dan muy bien las cuentas ‑porque la verdad es que le dan muy bien‑, es Fitch Uruguay. No hay otra calificadora. Lamentablemente, a veces las cuentas de Fitch Uruguay no coinciden con lo que luego es la realidad; la empresa hace futurología y dice que las cuentas van a dar bien, y después termina siendo todo un desastre, como en este caso. Yo pediría que no fuera la única calificadora de la Intendencia Municipal…

 

(Interrupción de la señora Edila Susana Pereyra ‑ Respuesta del orador)

 

______Hoy se habló de que en el año 2002 el Uruguay quebró; yo estoy de acuerdo. Ahora, en 2006, quebró COFAC; también estamos de acuerdo. Pero no quebró el Uruguay, no fue un drama tan grande. Estamos hablando de una institución financiera que quebró dentro de un gobierno progresista. Y no hay ningún problema…

 

(Murmullos en Sala)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR RIPOLL.- El tema no es que haya o no haya tantas garantías. Yo quiero que la Intendencia Municipal de Montevideo dé una salida razonable, acordada con todas las partes, que nos convenza. Y vamos a pedir que, por favor, esa cesión pase por esta Junta Departamental, a no ser que entiendan que ni siquiera tiene que pasar por aquí, como el contrato de Pérez Piera. Nosotros entendemos que tenemos que seguir ejerciendo las funciones de contralor. Reitero: quisiéramos que esa cesión ‑si ustedes lo entienden conveniente‑ pasara por la Junta Departamental; les estaremos agradecidos.

 

Yo digo que este ha sido un desastroso negocio de esta Intendencia, con muy malos controles. Lamentablemente, esta concesión debe caer, y por tedioso que sea, debe haber un nuevo llamado a licitación.

 

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Tiene la palabra el señor Edil Eduardo Pereyra.

 

SEÑOR E. PEREYRA.- Gracias.

 

            Antes que nada, deseo saludar a los Directores aquí presentes.

 

            Hay una cuestión que, si bien es notoria, es importante que sea remarcada por  parte de Ediles de la bancada de gobierno: el Frente Amplio, partido al que representamos, gobierna desde el año 1990 y, por lo tanto, asume la responsabilidad de la gestión desde esa fecha en adelante. Nosotros asumimos ‑como lo hemos hecho públicamente‑ las enormes bondades que ha tenido para el departamento de Montevideo, para sus ciudadanos y, fundamentalmente, para los sectores más pobres, la actuación del Gobierno Departamental y de sus Intendentes del ’90 para acá. Y asumimos también ‑porque corresponde hacerlo‑ nuestra responsabilidad en los errores que podamos haber cometido, porque infalibles no somos. Yo no conozco infalibles, y mucho menos en Uruguay. Si acá viniera un europeo o alguien que no conociera la historia del Uruguay, diría: “¡Qué administradores, qué transparentes, qué negociantes, qué gente infalible, que por momentos dejó al Uruguay con un 18% de desocupación! Solamente por citar algunos ejemplos, estamos hablando de la Auditoría Interna de la Nación cuestionada por la ANEP, estamos hablando de U$S 150:000.000 de pérdida de ANCAP…

 

(Interrupciones de varios señores Ediles)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- ¡Por favor, señor Edil Pereyra!

 

SEÑOR E. PEREYRA.- Estamos hablando del procesamiento de Cambón…

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- ¡Por favor, Edil Pereyra!

 

(Dialogados)

 

SEÑOR E. PEREYRA.- Podemos hablar de infinidad de temas…

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Señor Edil Pereyra: por favor, le voy a solicitar que se refiera al tema que nos convoca.

 

SEÑOR E. PEREYRA.- Señor Presidente: yo le pido la misma vehemencia…

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- ¡Por favor, Edil Pereyra!

 

Desde la Mesa vamos a solicitar un cuarto intermedio de diez minutos.

 

Si no hay observaciones se va a votar.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 23 en 24.

 

            Pasamos a cuarto intermedio por diez minutos.

 

 (Es la hora 20:10)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Jorge Meroni).- Habiendo número en Sala, se levanta el cuarto intermedio.

 

(Es la hora 20:25)

 

______Continua en el uso de la palabra el señor Edil Eduardo Pereyra.

 

SEÑOR E. PEREYRA.- Simplemente quisiera agregar ‑porque se han mencionado hoy y en otras oportunidades también‑ ejemplos vinculados a la actuación de los casinos. En mi poder tengo un artículo del semanario “Brecha”, de octubre de 2002, que dice lo siguiente: “Dirección General de Casinos del Estado. El diablo juega a los dados. La gestión de la Dirección General de Casinos del Estado está lejos de ser tan cristalina como pretenden presentarla sus jerarcas. Persecuciones administrativas, favoritismos políticos y millonarias pérdidas por caprichos personales son algunas de las facetas que su actual conducción oculta cotidiana y obsecuentemente”. Se puede encontrar un artículo muy vasto que habla de lo que era en ese momento la Dirección General de Casinos, tema que está lejos del que se planteó en la convocatoria a los Directores.

 

 (Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR E. PEREYRA.- También quiero resaltar la voluntad del Intendente manifestada acá con respecto a transformar la situación de los casinos municipales y a transformar la situación del Hotel Casino Carrasco, a los efectos de resolver el tema de las obras rápidamente o a la mayor brevedad posible. Esta situación concreta es una prioridad por sí misma, pero también por lo que significa la situación del Casino Carrasco en el  equilibrio de los casinos en general. Terminar la obra a la brevedad posible es una prioridad, y hacerlo reconociendo el papel que la Junta Departamental de Montevideo juega. Ha habido una clara señal política de reconocimiento del papel que tiene la Junta Departamental de Montevideo e indudablemente cualquier tipo de modificación que tenga que ver con la situación de este casino va a pasar por la Junta Departamental de Montevideo. Creemos que es justo reconocer que ésta ha sido una de las áreas en las que hemos tenido dificultades. Reconocemos que aquí hemos tenido dificultades y que queremos resolverlas en beneficio de la población y de la situación general de los casinos. Y repito: queremos resolverlo con la Junta Departamental de Montevideo, porque consideramos que es un hecho justo e importante.

 

            Quiero mencionar dos cosas más, porque me parece que tienen que ver con el tema y ya lo he dicho en otras oportunidades. Yo creo que todos conocemos ‑y obviamente estamos hablando de un tema puntual‑ las decenas y decenas de negocios que de 2002 para acá no han podido levantarse; y esto tiene que ver. No se puede desconocer que hubo una situación económica y social muy grave en el Uruguay. Además en el país hubo un importante cambio en las reglas de juego con la aparición de nuevas modalidades de juego y con la aparición de nuevos competidores, como Hípica Rioplantense. Estas cuestiones nos han afectado, por lo cual no nos ha ido todo lo bien que hubiéramos querido.

Por último, queremos decir que tanto la bancada del Frente Amplio como el Ejecutivo son y se hacen absolutamente responsables de esta situación. No tendríamos que resaltar algo que va de suyo, pero de todas formas vamos a decir expresamente que respaldamos total y absolutamente a los Directores aquí presentes.

 

            Me solicita una interrupción la señora Edila Ferro, y se la concedo.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede interrumpir la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias, señor Presidente.

 

            Valoro los dichos del Edil Pereyra que reconoce a la Junta Departamental de Montevideo. Es más: sus dichos también fueron dichos ‑valga la redundancia‑ por el Intendente Municipal.

 

            Lo que quiero hacerle saber es nuestra desazón cuando escuchamos estas afirmaciones porque, como decía recién, no sentimos que nos traten como a la bancada oficialista, porque no nos llega la misma información. Este es un hecho objetivo: nosotros desconocemos las cosas que conoce la bancada oficialista, que no son internas, sino que son de contralor de la Junta.

 

Yo no puedo ignorar que, efectivamente, hay temas que se tratan internamente, que son temas políticos, político‑partidarios, y está bien que así sea; este es un organismo político. Pero, por ejemplo, el contenido de la carta presentada por Tsakos y la evolución a nivel del Departamento Jurídico de la consideración de esa carta, me parece que habría sido fundamental que nosotros los conociéramos. Al día de hoy no sabemos qué opinó el Departamento Jurídico sobre la carta presentada por Tsakos, ni sabemos oficialmente cuáles son los puntos que había solicitado esa empresa para llegar a un acuerdo con Carmitel.

 

            Voy a reiterar una vez más que sí, efectivamente, en 2002 hubo una crisis importante, pero esta misma empresa, este mismo grupo de gente, en el mismo Uruguay, en el mismo Montevideo, y también fuera de Uruguay, en la región, llevó adelante y culminó emprendimientos que requerían de una importantísima inversión, y para eso sí tuvo el dinero; no lo tuvo para el Hotel Carrasco.

 

            Eran estas las precisiones que quería hacer.

 

            Gracias, señor Presidente; gracias, señor Edil.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede continuar en uso de la palabra el Edil Eduardo Pereyra.

 

SEÑOR E. PEREYRA.- En alguna oportunidad nosotros hemos sido convocado por el Intendente a recibir información acerca de la situación de los casinos, y más concretamente, sobre la situación que estaba planteada con el Hotel Casino Carrasco, las acciones que se iban a emprender desde el punto de vista de las multas, etcétera.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

______Y en el mismo momento en que nos retirábamos, ingresaban Ediles, en algunas oportunidades del Partido Nacional, en otras, del Partido Colorado, para darles la información que se tenía. Por lo tanto, para nosotros la información que poseemos es la misma que poseen las otras bancadas.

 

            Nada más.

 

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Gracias, Edil Pereyra.

 

SEÑOR GLOODTDOFSKY.- Pido la palabra para brindar una información.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Con esa finalidad, tiene la palabra el Edil Gloodtdofsky.

 

SEÑOR GLOODTDOFSKY.- Tengo aquí los Balances de Ejecución Presupuestal y las Rendiciones de Cuentas que no encontraba el Edil Ferrer; están a disposición de todos. Evidentemente, lo que necesita el Edil Ferrer es alguien que lo informe. Le pido, señor Presidente, que lo asesore.

 

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Gracias, Edil Gloodtdofsky.

 

            Le damos la palabra al Edil Álvaro Viviano.

 

SEÑOR VIVIANO.- Gracias, señor Presidente.

 

            El aporte del Edil Gloodtdofsky ayuda a que sea más sano el debate y a que clarifiquemos todo.

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

            Adelante, Edil Viviano.

 

SEÑOR VIVIANO.- Brevemente quería referirme a lo dicho por el Edil preopinante.

 

Creo que en esta sesión, en la que básicamente nos hemos centrado en el tema Carmitel, hay un avance importante con lo que señala el Edil Pereyra, entre otras cosas cuando soslaya que también la Administración pudo equivocarse, si bien no lo afirma. Y creo que en este proceso hay mucho de eso.

 

            En segundo lugar, introduce un debate que ya dimos cuando fue convocado el señor Intendente Municipal a este ámbito a discutir la globalidad de la problemática de los casinos municipales que, obviamente, tiene diferentes aristas. Una que incorpora el Edil Pereyra es la de la competencia de los casinos municipales. En ese momento lo discutimos y creemos que la Intendencia tuvo una reacción lenta en cuanto admitió que se instalara la competencia en los casinos. También reflota una discusión que vamos a dar en su momento, porque creo que la complejidad del tema casinos aún da para ahondar, para discutir, para hablar y para aportar diferentes puntos de vista. Debo decir que quedan por discutir aquí el plan de negocios, los compromisos asumidos el año pasado sobre la renegociación de varios contratos y varios puntos más que quedaron inconclusos.

 

            Sí es importante que a partir del debate que se diera con el Intendente Municipal, el tema estuviera encima de la mesa ‑como debía estar‑, que se empezara a analizar, que se empezara a discutir y a encontrar una solución definitiva para lo que ya a los montevideanos ‑a los contribuyentes‑ les ha costado una importante cantidad de dinero, cifra que, según dijo algún compañero, rondaba los U$S 14:000.000.

 

            Reitero que estoy satisfecho de que estemos discutiendo esto y de que se haya empezado por Carmitel. Siento y quiero trasmitir al Cuerpo que estamos al final de una historia, que podrá tener la salida que sea; ya veremos cuál. Siento que estamos finalizando una historia de diez años. Hoy decía la Edila Ferro con exactitud que son diez los años que ha llevado este proceso de la privatización del Hotel Casino Carrasco, que ha ocasionado más de un dolor de cabeza, que ha significado costos políticos para muchos. Nuestro partido no lo apoyó desde sus inicios no por una cuestión de criterio filosófico en cuanto a si una concesión es válida o no; no lo acompañamos porque desde sus inicios consideramos que el proceso que se estaba desarrollando no se ajustaba a las mejores condiciones y a la mejor conveniencia de todos los montevideanos.

 

            En cuanto a la historia de la licitación, aquí se ha dicho básicamente todo, pero quiero refrendarlo y dar mi posición en cuanto a que en esta etapa, la etapa Carmitel, se navegó, a nuestro juicio, sin los debidos controles. Creo que no se tomaron los recaudos adecuados oportunamente para defender a la Administración y a los montevideanos como se debió hacer. Fue una gestión excesivamente permisiva; se dejó que esta empresa gestionara por sí misma los destinos de este hotel, sin que la Administración planteara en su momento las acciones que  debió plantear, es decir intimaciones, llamados a responsabilidad. Estos se dieron en el último tramo de este año y no en el momento en que debieron darse.

 

            Me permito brevemente discrepar con el informe que dio el doctor Silva. Creo que no es sano para el sistema democrático que pongamos en cuestión la intervención del Tribunal de Cuentas en función de si el informe que nos da es bueno, es malo o no nos conviene. El Tribunal de Cuentas tiene prerrogativas legales y atribuciones que le otorga la Constitución de la República que son muy claras; están fijadas en los artículos 210, 211, 212 y 213, y creo yo no deben quedar en duda. Reitero que creo que no es sano discutir en función de si su dictamen nos conviene o no, porque se ciñe a un control de la legalidad de los procedimientos que es lo que en este caso nos atañe. Y voy a intentar justificar por qué, a mi juicio, algunas acciones que se debieron dar en tiempo y forma no se dieron, por ejemplo, exigir garantías de financiamiento de la totalidad de la obra.

 

            Al Tribunal de Cuentas se le pidió un informe del expediente de la primera adjudicación, o sea, de la adjudicación a Véltica S.A., en el ‘ 97, para chequear si los procedimientos que se estaban llevando a cabo eran los correctos o no. Esa fue una solicitud de la Junta Departamental. Intentando calificar esta intervención, en su solicitud decía: “su intervención preceptiva” ‑o sea que, en ese momento, ya se valoraba que la intervención sería preceptiva‑ “considerando altamente conveniente conocer su dictamen”.

 

            Lo primero que hizo el Tribunal fue entender sobre cuál era su facultad, su inserción orgánica, su cometido en este proceso. Dice textualmente: “Considerando: 1) que con carácter previo se debe precisar que el cometido fundamental del Tribunal de Cuentas consiste en el contralor administrativo externo de la legalidad de la gestión económico financiera estatal, contralor que corresponde ejercer en forma preventiva, concomitante y a posteriori;

 

“De acuerdo con el ordenamiento constitucional, dicho contralor refiere exclusivamente a la juridicidad de la gestión financiera, por lo que no le compete al Tribunal de Cuentas apreciar el mérito, la conveniencia o la oportunidad del actuar de la Administración;”

 

 Creo que sobre eso se ha hablado algo y nosotros no vamos a tener dos puntos de vista.

 

            “2) que el contralor preventivo del Tribunal de Cuentas constituye una vía necesaria para determinar la regularidad jurídica del obrar administrativo, adecuándolo y encauzándolo a las exigencias legales. De ahí que la intervención preventiva constituye una etapa dentro del procedimiento, que se ejercita antes del perfeccionamiento del acto que compromete el gasto u ordena el pago, a fin de certificar su legitimidad o, de lo contrario, formular las observaciones del caso. (…)

 

            “3) que en cuanto al contralor permanente, el Artículo 211, Literal E) de nuestra Constitución dispone que compete al Tribunal de Cuentas intervenir en todo lo relativo a la gestión financiera de los… Gobiernos Departamentales… y denunciar ante quien corresponda todas las irregularidades en el manejo de fondos públicos e infracciones a las leyes de presupuesto y contabilidad. Lo que supone, pese a la amplitud del texto, la toma de conocimiento de una gestión cumplida por el órgano administrativo;”

            Yo me quiero referir a una doctrina en este mismo sentido, pero a la relevancia de los marcos generales que rigen en determinada contratación, haciendo mención a un informe de Sayagués Laso ‑citado acá, repito, por el mismo Tribunal de Cuentas‑ que dice: “…las normas contenidas en el Pliego son de interés general, obligatorias por lo mismo, para todos, y en primer término para la propia Administración, puesto que su cumplimiento interesa al orden público. Por ello, concluye el referido autor, que siendo las cláusulas del pliego de interés general y de cumplimiento obligatorio, la Administración deberá observar estrictamente sus prescripciones, bajo pena de incurrir en nulidad”.

 

            ¿A qué me quiero referir con esto? Trayéndolo al presente, cuando menciono ese marco general que obliga a todos, me quiero referir al propio pliego de condiciones.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone el señor Edil Álvaro Viviano.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 25 en 26.

 

            Puede continuar el señor Edil Viviano.

 

SEÑOR VIVIANO.- Me refiero al propio pliego de condiciones, que en su artículo 19.3 ‑que en la gran mayoría de los informes del Tribunal de Cuentas de 2003 a esta parte fue tomado como base‑ dice que el sobre deberá contener el estudio de factibilidad económico-financiera de la oferta por el plazo del contrato, e indicación detallada de la fuente de financiación con la documentación probatoria correspondiente. En realidad, esto es lo que no estuvo, y costó; en realidad esto estuvo presente en dos o tres oportunidades en que hubo financiamientos parciales, pero el financiamiento final con la prueba documentada ‑que debería tener el financiamiento de la obra‑ no figuró. Ese fue el elemento sustancial por el cual el Tribunal de Cuentas no terminó avalando ese contrato que votó la Junta Departamental en 2003.

 

            Acordaremos en las cláusulas de imprevisibilidad, acordaremos en que se pudo votar en determinadas circunstancias, pero lo que no podemos acordar es que se dude del Tribunal de Cuentas porque, en definitiva, pidió algo que estaba en los pliegos de condiciones, y que era que se ajustara a las normas; las normas las fijaba el pliego y, en definitiva, eso no se cumplió.

 

            Señor Presidente: a esta altura creo que no es conveniente abundar en todo lo que han dicho los compañeros que hablaron anteriormente. Considero que debemos analizar una eventual salida a esta circunstancia. El oficialismo y la oposición hoy quieren encontrar una solución. Es indudable que el Hotel Casino no puede estar en las condiciones en que está; es indudable que ha generado demasiados perjuicios, y la aspiración que tienen todos es que éste de alguna manera se encauce y dé lo que tiene que dar ‑como ha dicho algún Edil preopinante‑: ganancias que puedan ser invertidas en políticas sociales. Dudo mucho que se encuentre una salida justa y afinada en este proceso final. Creo que el proceso Carmitel agotó su tiempo. Esa es una opinión muy personal y humilde de mi parte.

 

            Considero que Carmitel le hizo daño a la Administración. Y aquí me permito discrepar con lo que dijo algún Edil anteriormente con relación a tirar de la piola. Creo que con Carmitel se debió tirar de la piola mucho antes; creo que la actitud de Carmitel se venció mucho antes, y no fue la Administración la que corrigió en su debido momento el proceso Carmitel. Eso se está dando ahora, y me parece que demasiado tarde.

 

En este momento, una salida ‑ya sea por la vía de la cesión o de la rescisión definitiva‑ tiene costos y beneficios. Creo que la cesión habilita a que nosotros tengamos, quizás en un tiempo más cercano, el Hotel funcionando como debe funcionar. También creo que hay un límite muy delgado entre la cesión o la adjudicación por vía de cesión y la adjudicación directa. A mi juicio, a esta altura del partido, cuando estamos dando una discusión de este tipo, estamos alterando en buena medida los principios generales de la contratación administrativa y del TOCAF.

 

(Ocupa la Presidencia la señora Edila Teresita Ayestarán)

 

______Los principios ‑y así lo establecen varias doctrinas en ese sentido‑ recomiendan por razones de buena administración, cuando se han vivido determinadas etapas y cuando ha pasado determinado tiempo, la licitación pública. Por lo tanto, creo que estamos en el momento justo para encaminarnos a trabajar ‑bien lo dijo Rosselli‑ aprovechando el tiempo que pueda pasar para que haya una nueva licitación pública; es decir, con todos los elementos de igualdad para los oferentes en cuanto a la transparencia, procedimientos ajustados a derecho, dándoles la oportunidad ‑según se ha dicho en esta misma Junta Departamental‑ de que compitan entre sí, mejoren sus ofertas, y que los directamente beneficiados sean los montevideanos. Creo que eso evita que en esta Sala, en este momento, algunos estemos infiriendo suspicacias que no son del caso.

 

            Señor Presidente: no nos vamos a negar en este momento la posibilidad de analizar una eventual cesión. Queremos ver en qué condiciones se da, cómo viene y cuál es el elemento jurídicamente válido para otorgarla, que creo es un elemento importante.

 

            Hoy el doctor Silva manifestaba ‑cuando justificaba el contrato modificativo‑ las distintas situaciones de imprevisibilidad; indudablemente, son unas en el año 2000 y unas muy diferentes en 2005 y 2006. Por lo tanto, yo me permitiría recomendar como base jurídica para una cesión, obviamente, los contratos de 2000. Por suerte, en alguna conversación informal esa hipótesis estaría garantizada.

 

            Para concluir, quiero decir que considero que debemos construir un nuevo tiempo en este proceso. Esa fue la sensación y ese fue el aroma que se desprendió cuando vino a Sala el señor Intendente, convocado por este mismo asunto. Quedamos en que íbamos a procesar esto, y en que abríamos un nuevo camino que permitiera a esta Junta Departamental ‑también al Ejecutivo-, no sólo resolver esto que es muy importante, sino hacerlo en armonía y con la base del mayor acuerdo posible. En ese sentido creo que debemos construir un ambiente que nos permita trabajar a todos.

            No me puedo quedar con una sensación muy personal. Humildemente quiero decir que creo, señor Rosselli, que usted no contribuye a ese clima.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Teresita Ayestarán).- Por favor, señor Edil, diríjase a la Mesa.

 

SEÑOR VIVIANO.- Disculpe, señora Presidenta.

 

            Creo que el Director Rosselli no contribuye en ese sentido. Ha sido lo suficientemente cuestionado en este proceso.

 

            Considero que la Unidad que usted conduce ha sido parte relevante en este último tiempo de lo que ocurrió con Carmitel y de los perjuicios que ha ocasionado a la concesión y al propio Municipio.

 

            Creo, señor Rosselli…

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Por favor, señor Edil; diríjase a la Mesa.

 

SEÑOR VIVIANO.- Considero, señora Presidenta, que al señor Rosselli se le ha cuestionado por diferentes lugares, y también en esta Junta Departamental.

 

            Yo no voy a hablar de ética ni de moral, porque no corresponde; simplemente voy a valorar lo que veo formalmente como resultado. Hay procesos que han sido cuestionados, y que no han sido lo que debieron ser para el bien de la Comuna. Se ha hablado de Navigator, y de la concesión que votamos recientemente del Parque Acuático, la cual no ha sido definitivamente promulgada por el Ejecutivo.

 

En síntesis, creo que no está dado el mejor clima para que todos los actores podamos colaborar y contribuir de la mejor manera a lograr una salida rápida de esta situación. En ese sentido, creo que a esta altura del partido sería conveniente que el señor Rosselli hiciera un paso al costado en este proceso. Y seguramente nos tendrán a muchos de nosotros tratando de colaborar en la cesión, si corresponde y está ajustada a lo que creemos; y si es una nueva licitación, y por ella van a pagar los montevideanos el tiempo que haya que pagar, nosotros asumiremos también el costo político ‑nos va mucho en eso-, pero creo que sobre todo debemos construir un necesario clima de armonía. Asimismo, debemos evitar las suspicacias de distintos niveles y trabajar sobre confianzas. Basados en esas confianzas, queremos comprometernos a encontrar las mejores soluciones para los montevideanos.

 

Gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Tiene la palabra el señor Edil Gloodtdofsky.

 

SEÑOR GLOODTDOFSKY.-  Gracias, señora Presidenta.

 

            Hemos tenido un largo proceso que ha incluido una cantidad de episodios. En muchos de ellos ha participado esta Junta Departamental, y en algunos de ellos hemos participado nosotros. Es un largo proceso que hoy llega a su fin.

            Si usted me permite, quisiera decir que me da la impresión de que es como cuando va a empezar un campeonato de fútbol, cuando está por terminar el período de pases, y vemos que el último día hay una enorme tensión sobre qué jugadores van a ir a qué lugar. Y a veces llega el final del período de pases, y la estrella que el equipo pretendía no llega porque se va a jugar a otro lado. El campeonato se inicia, las pasiones son las mismas, y todos concurrimos a la cancha a ver el mismo pobre espectáculo que venimos viendo desde hace años. Eso es lo que sentimos hoy, cuando después de mucho andar, de mucho trabajar, estudiar, discutir, apasionarnos y decirnos algunas cosas, arribamos al triste resultado que había sido augurado y que, sin duda alguna, era inevitable. Es claro que íbamos a terminar así, y es claro que podemos asegurar cómo vamos a seguir si se da la continuidad de quienes están conduciendo este proceso desde hace tanto tiempo.

 

            Nuestra preocupación fundamental no se relaciona con los aspectos que se han mencionado acá en las excelentes exposiciones, fundadas jurídicamente, de César García, del Edil Viviano y de la Edila Cristina Ferro; nuestra preocupación no tiene que ver con aspectos que, repito, han sido largamente expuestos, sino con unos pocos aspectos de carácter material, concretos.

 

            En primer lugar, nuestra preocupación es la preocupación por la ciudad de Montevideo y se refiere al edificio. Al margen de toda esta larga discusión en la que los políticos intercambiamos palabras y papeles, en la que los expedientes van y vienen, las garantías no se presentan, los plazos se van venciendo y los Directores insisten en sus argumentos y los Ediles de la oposición en los suyos, hay un tesoro montevideano que día a día se está deteriorando, hay un tesoro montevideano que es una vergüenza para el Municipio, porque no ha logrado sostenerlo, levantarlo, como sí lo hizo con otros edificios importantes de la ciudad. Eso no tiene banderas políticas. Este edificio no solamente plantea riesgos desde el punto de vista del patrimonio, sino que posiblemente también estemos arriesgando a los funcionarios municipales que allí desempeñan tareas, porque el edificio está apuntalado, tiene los sótanos inundados, y hay serias posibilidades de que prontamente necesite una intervención. Y si es desalojado por la empresa que está ahí adentro, no quiero ni pensar en lo que va a ser ese desalojo, y no quiero pensar tampoco en el estado en que va a quedar ese edificio; seguramente va a ser mucho peor que el que hoy tiene. Esa es nuestra primera preocupación como representantes de los ciudadanos de Montevideo: la seguridad, el patrimonio.

 

Esto se vincula claramente con los caminos a adoptar una vez que se ha llegado aquí, a la cruz de los caminos. ¿Será cesión? ¿Será rescisión? No sé, pero por el edificio, por Montevideo, lo que yo quiero es que ese hotel vuelva a funcionar rápidamente, y que rápidamente tengamos allí una sala de casinos funcionando. No vamos a abordar hoy cuáles pueden ser los caminos; no debemos abordar eso porque, entre otras cosas, es el Ejecutivo el que debe hacerlo; pero abogamos por que sea la solución más rápida. Si esto supone que vamos a seguir discutiendo, mandando expedientes y conversando durante dos, tres o cuatro años más, entonces  busquemos otra solución, procurando que sea la más breve.

 

Queremos aprovechar la ocasión para decirles que en una oportunidad presentamos en esta Junta una moción para formar una Comisión Investigadora que podría haber considerado todos estos temas. Seguramente, la tarea de una Comisión Investigadora hubiera sido ‑permítasenos sostenerlo hoy‑ muchísimo más eficaz que las idas y venidas que hemos tenido actuando todo el Cuerpo. Hubiera sido mucho mejor haberle dado el ámbito, la reserva necesaria, el lugar donde poder trabajar, donde poder intercambiar opiniones con los jerarcas y los funcionarios. No pudo ser así; no fue así. Hemos actuado en Comisión General y seguimos, hoy, con el Presupuesto Quinquenal en ciernes, con las mismas dudas que el primer día y ‑lamentablemente‑ contaminando lo que va a ser la discusión más importante que tiene que dar este Cuerpo en la legislatura como es la discusión del Presupuesto Municipal, porque otra vez vamos a reiterar toda la discusión de Casinos: los contratos con quienes alquilan los slots y las máquinas, la situación de los funcionarios, quiénes se jubilan y cómo ; otra vez vamos a volver a dedicarle tiempo a todo eso, cuando tenemos otras discusiones mucho más importantes desde el punto de vista social, urbanístico y financiero para abordar en la Junta Departamental de Montevideo.

 

            Compartimos, sin lugar a dudas, las expresiones del Edil Viviano en lo que hace a preservar, antes que nada, al Tribunal de Cuentas. El Tribunal de Cuentas es, en la democracia, en el funcionamiento de la República, lo mismo que para nosotros nuestro propio Reglamento: es la garantía para que las minorías puedan controlar y puedan ejercer ese control. Si no hubiera Reglamento en esta Junta, sería imposible que las minorías pudieran ejercer ese control; si no hubiera un Tribunal de Cuentas que técnica y profesionalmente ‑independientemente de los partidos y de la fuerza que gobierna‑ ejerciera el control técnico que ejerce, nosotros tampoco podríamos hoy estar diciendo las cosas que decimos. Por eso es que hay que valorar al Tribunal de Cuentas; por eso es imprescindible el funcionamiento del Tribunal de Cuentas, y por eso el primero que tiene que respetar cada una de sus manifestaciones es el Ejecutivo.

 

            Concluyo, señora Presidenta, manifestando que todo este proceso tiene y debe tener responsabilidades políticas. Está en el señor Intendente ‑un Intendente que ha iniciado su período de gobierno arrastrando este tema, que enfrenta hoy el llamado redireccionamiento de la gestión municipal‑ valorar esas responsabilidades políticas. Al cabo de tres Administraciones, esta nueva Administración redireccionada apunta a mejorar la actividad de los casinos y el rescate del Hotel Carrasco. Es claro que si eso es así, es claro que si hay un redireccionamiento, es porque hay un honesto reconocimiento de lo que ha sido un proceso errático en el que no ha habido resultados, proceso errático que este Cuerpo tiene la responsabilidad de señalar, así como la ineptitud de quienes lo han conducido, y de reclamarle al señor Intendente que actúe en consecuencia, llamándolos a responsabilidad. En política hay sólo una forma de actuar en estos casos, y los hombres de bien la conocen.

 

            Gracias, señora Presidenta.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Tiene la palabra la señora Edila Susana Pereyra.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- Gracias, Presidenta.

 

            Creo que después de todo lo que se ha dicho en el transcurso de esta tarde, la situación a nivel del Hotel Casino Carrasco y del contrato con Carmitel es muy clara.             Existen tres posibilidades.

 

Una es la rescisión del contrato, como se ha planteado acá, rescisión que la Administración tiene en cuenta, de acuerdo con la información que está manejando la Intendencia, dentro de sus posibilidades, ya que ha armado un equipo, un grupo, un tribunal para contemplar la posibilidad de un nuevo llamado a licitación.

 

            Otra de las posibilidades es que alguna otra empresa compre las acciones a Carmitel. Ahí el problema que tenemos es que ni la Intendencia ni nosotros tendríamos competencia para definir esa situación. Aquí también la Administración está siendo muy precavida, porque está dando pasos ‑y todos las bancadas hemos sido comunicadas al respecto‑ que tienen que ver con el contrato, los incumplimientos, los derechos, los deberes de cada una de las partes, para ir estableciendo y despejando claramente quién está en falta y cuáles son los derechos, las obligaciones y las potestades que tiene la Intendencia en los reclamos con respecto a los incumplimientos.

 

            La tercera posibilidad es la cesión del contrato.De esta última posibilidad, todas las bancadas que estamos presentes hoy en Sala tuvimos una información ‑que, creo, no fue justamente valorada‑ por parte del Intendente, o de quien lo sustituía en ese momento. Digo esto porque cuando por primera vez el Intendente tuvo por escrito alguna de las propuestas, como la del caso Tsakos, llamó a las tres bancadas que integramos esta Junta Departamental y nos informó en igualdad de condiciones, como bien lo decía nuestro compañero Eduardo Pereyra.

 

En ese marco, creo que no se ha sabido valorar la lealtad o la franqueza que ha tenido el Intendente al ir informando a cada una de las bancadas, como corresponde. Uno puede analizar esto desde la bancada del gobierno y decir: “Bueno, no hizo más que cumplir con su deber”, porque somos parte del gobierno; pero cuando lo hace con las otras bancadas, creo que es justo valorarlo. No quiero mencionar a nadie, pero en las intervenciones de algún Edil preopinante hubo un cierto reconocimiento de eso.

 

            Quiero decir, además, que nosotros tampoco tenemos la copia de esa propuesta, y no la debemos tener. ¿Por qué? Porque esas son las distintas gestiones que está haciendo la Intendencia en pos de buscar la buena resolución de este tema.

           

(Ocupa la Presidencia el señor Edil Jorge Meroni)

 

______Nosotros entraremos a tallar en ese tema una vez que la Intendencia haya conseguido una propuesta que la complazca, y haya llegado a ciertos acuerdos con la empresa que hizo la proposición. Luego de todo eso, el tema pasaría por la Junta y nosotros tendríamos que analizarlo; mientras tanto, es competencia de la Intendencia hacer las gestiones que correspondan en pos de alcanzar el buen resultado ‑como se mencionó‑ que todos queremos con respecto al tema del Hotel Casino Carrasco.

 

            A buen entendedor, pocas palabras. Creo que en lo que nos han planteado los tres Directores que representan al Intendente hoy aquí, queda claro que la intención de la Intendencia no es seguir trabajando ni acordando con Tsakos porque, si no, seguramente no se estarían haciendo todas las gestiones que se están haciendo, ni se estaría actuando con la tenacidad con que se está actuando a fin de buscar las irresponsabilidades, o los incumplimientos ‑para ser más clara‑ que ha cometido esta empresa con respecto al contrato que tiene con la Intendencia.

 

            En ese marco, todos queremos salir rápido y bien, y en eso se está trabajando. Desde que asumió, el Intendente tiene este tema en el debe, como una prioridad; ha estado trabajando permanentemente, y ha asumido compromisos con nosotros y con la ciudadanía, a partir de la prensa, y todo lo demás. Creo que se está trabajando tal cual el Intendente lo entendió necesario.

 

            Sin lugar a dudas, ha habido luces y sombras en una gestión que tiene ya tres períodos ‑vamos por el cuarto‑; pero, por suerte, en este caso la ciudadanía nos ha dado cinco años más para que nosotros podamos reparar las cosas que no nos han salido bien.

 

            Estamos trabajando en el compromiso que hemos asumido, con responsabilidad, queriendo ‑al igual que todos los señores Ediles, como lo mencionaron hasta el momento‑ que esto se resuelva de la mejor manera para todos los montevideanos.

 

A todos nos importa ‑a nosotros más que a nadie‑ que esto se resuelva, que podamos seguir con las obras en el Hotel Casino Carrasco, que podamos seguir con el Casino Carrasco, y que podamos seguir con todos los proyectos que, sin duda, podríamos ir cumpliendo desde la Intendencia si tuviéramos esos ingresos. Y nosotros, con lo que dijeron los Directores aquí, con lo que ha dicho el Intendente en varias oportunidades a cada una de nuestras bancadas, sentimos que se sigue trabajando con seriedad, con compromiso y con responsabilidad. Acá se podrá decir que se rompe todo, que rompemos con Carmitel, que ya no se hace más nada, que Carmitel incumplió, y nos podemos sacar todas las broncas; capaz que es legítimo. Ahora, los que tenemos la responsabilidad de gobernar debemos buscar la mejor manera de salir de este tema, que es tan controvertido y que está tan trancado. Entonces, como tenemos esa responsabilidad, hoy creo entender lo que decía el Director Rosselli cuando hablaba de un “divorcio civilizado”. Cuando él dijo eso en sentido figurado yo entendí que estábamos buscando la mejor manera de dejar de lado a Carmitel pero permitiéndonos ‑ante todo ese temor que tenía el Edil César García de los juicios posibles y todo lo demás‑ salir de la mejor manera, con la responsabilidad de gobernar que tenemos nosotros.

 

Me parece que con esto culminamos una sesión pendiente que teníamos. Nadie más que nosotros, señores Ediles, hubiésemos querido que nuestro gobierno, el Gobierno Departamental de Montevideo ‑la bancada del Encuentro Progresista y, estoy convencida, desde el Intendente hacia abajo todos tendríamos la misma intención‑,  hubiera tenido otra respuesta. Pero no la hay. No la hay por todos esos pasos que nosotros venimos dando y que detalladamente ‑yo no voy a seguir enunciándolos‑ ha explicado el Director Diego Silva. Él nos ha dicho detalladamente, pormenorizadamente ‑y por suerte ha quedado en actas‑ todas las instancias que ha tenido la Intendencia, las multas y los incumplimientos en los que se ha venido trabajando. Pero estas cosas, como sabemos, hay que ir valorándolas; hay que ir actuando en la medida en que se van cumpliendo las etapas. Hoy a las seis de la tarde ‑nosotros no sabemos si ha pasado otra cosa‑ se cumplió otra etapa, y es prerrogativa del Intendente ver cómo sigue. Nosotros no sabemos desde acá ‑pero mañana se podrá saber; el Intendente sabrá‑ cuál ha sido la actitud…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone la señora Edila Susana Pereyra.

 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 24 en 25.

 

            Adelante, Edila Pereyra.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- Decía que nosotros no sabemos desde acá cuál ha sido la actitud con que se manejó la empresa Carmitel con respecto al cumplimiento que debía haberse dado, como dijeron los Directores, hoy a las seis de la tarde. Debemos seguir actuando, sin prisa pero sin pausa, y con mucha inteligencia ‑me parece que se está haciendo dentro de ese marco‑ en cada una de las instancias que se van dando de acuerdo con la ley y con el contrato que hay con la empresa Carmitel. Entonces, en ese marco, nosotros, desde la bancada del Encuentro Progresista, queremos decir que esta etapa ha sido de formalización ‑digámoslo así, ya que quedan en actas‑ de cosas que sabíamos todos los Ediles. Y no hay más, y no se dice más porque hasta acá están las negociaciones. Entonces, a partir de eso ‑reitero‑, tenemos cinco años para seguir trabajando en esto; ojalá lo terminemos antes.

 

            Gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Le damos la palabra al señor Edil Dante Nieves.

 

SEÑOR NIEVES.- Gracias, señor Presidente.

 

            En primer lugar, me pide una interrupción el Edil César García, que le concedo.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede interrumpir el señor Edil César García.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Gracias, Presidente.

 

            Quiero hacer varias reflexiones.

 

Yo creí que no había terminado la sesión, pero ahora que he escuchado a la Edila Pereyra presumo que ya está todo dicho, que lo que dijeron los Directores se terminó acá y que ninguna de las consultas que hay para evacuar va a tener respuesta. Es como que el tema llegó hasta aquí y no hay más nada para informar. Sin embargo, hablan de “divorcio civilizado”. El Director Rosselli habla de divorcio civilizado y la Edila Pereyra hace referencia a eso, ratificándolo. A mí no me pasó inadvertido lo del divorcio civilizado. Por eso señalé en su momento la similitud con el temperamento adoptado en el caso Uragua, que le costó mucho al Estado uruguayo. Si este negocio termina como un divorcio civilizado, van a estar transformando al corderito que hasta ahora es Carmitel en un león, mañana, en los juzgados, y a eso es a lo que no tenemos que llegar. Y no tenemos que llegar a eso porque hubo un contrato ‑el del 1º de julio‑ que le otorgó facultades a Carmitel cuando ya no las tenía. Si nosotros no volvemos a discutir este tema en esta Junta Departamental… Porque, en definitiva, parece que acá hay que dejar que la Intendencia haga, haga y haga, sin que la Junta Departamental ‑cuyos cometidos esenciales son legislativos y de contralor‑ ejerza el contralor. Para ejercer el contralor, el primer elemento indispensable que hay que tener es información. Si la información no se da cuando se tiene, se recaba por vías alternativas, y se corren dos riesgos. El primero de ellos ‑perjudicial para la Administración‑ es estar informado de algo que la Administración debió haber informado en tiempo y forma, y no lo hizo. El segundo es la distorsión en la información, que es peor que el primero, sobre todo cuando se traslada a la opinión pública. Hoy ninguno de nosotros habló sobre este tema a nivel de la opinión pública, a pesar de que ya teníamos información de que iba a acontecer lo que terminó aconteciendo a las seis de la tarde. Y no fue casualidad que no lo hiciéramos. Reitero: si lo que queremos es ser precavidos y caminar sin prisa pero sin pausa  ‑como decía la Edila Pereyra‑, lo que tenemos que hacer es respetar la inteligencia de los demás, empezar a asumir que la verdad no está en un lado solo, que este tema es mucho más complicado de lo que parece, que no va a terminar con una decisión unilateral del Municipio y que cualquier acuerdo al que el Municipio pueda arribar va a tener un costo, que indudablemente va a implicar decisiones políticas y costos políticos. Entonces, no seamos ingenuos. Si no es hoy, será mañana o cuando ustedes quieran, porque los votos los tienen ustedes, pero hay que traer a esta Junta Departamental la información concreta y objetiva. Si no, estarán haciendo lo que criticaron durante toda la vida, y eso no es buena cosa. Creo que acá el proceso tiene que ser inevitablemente de transparencia. Ya se sabe demasiado lo malo de Carmitel como para que ahora también se oculte la decisión final. Mañana, cuando el empresario de Carmitel lea estas actas, va a decir: “Bueno, yo compré una sociedad anónima cuando la licitación”; esto fue en el año 1999. Y, seguramente, como era la primera que compraba, le costó U$S 1.200, precio real. Fue al estudio Lublinerman y la compró en U$S 1.200. ¿Cuánto vale hoy Carmitel? ¿U$S 1.200? ¿U$S 300? ¿O vale millones de dólares? Entonces, nosotros no estamos haciendo deducciones al azar ni actuando con poca inteligencia; estamos siendo precavidos. Ojalá el Partido Colorado, cuando fue gobierno, hubiese tenido una oposición tan tranquila como nosotros. Y estamos actuando así por varias consideraciones. Entre otras, porque tienen cuatro períodos de gobierno arriba y se supone que en Montevideo sí saben lo que están haciendo. Y con muchas de las cosas nosotros estamos de acuerdo.

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

______Ya termino, señor Presidente.

 

            Con lo que no estamos de acuerdo es con que se retacee información o con que por la vía indirecta, como lo hizo recién por la Edila Pereyra, se ponga un punto final a esta conversación, sin suministrar los datos que solicitamos, que son indispensables.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede continuar el señor Edil Dante Nieves.

 

SEÑOR NIEVES.- Le concedo una interrupción a la señora Edila Cristina Ferro.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede interrumpir la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- Gracias.

            Quiero hacer unas puntualizaciones antes de decir alguna otra cosa más que siempre va quedando por ahí.

 

            Yo realmente valoro las intervenciones que se hacen desde la bancada del Frente Amplio; son ponderadas, son serenas, son propias de quienes tienen la responsabilidad del gobierno. Esto, más allá de alguna actitud extemporánea que pudimos obturar a tiempo. Son las vehemencias propias de cada uno que defiende lo suyo.

 

            La Edila Susana Pereyra plantea que todos tenemos un tratamiento igual, y reivindica la transparencia y la actitud del señor Intendente. Yo valoro profundamente que el Intendente haya tomado las medidas que ha tomado, pero no me digan que nos tratan a todos por igual. Eso no. Y pruebas al canto: a nosotros nos llaman para decirnos que hay una carta, pero nunca supimos el contenido de esa carta. No sólo no nos la mostraron, sino que no nos dijeron qué decía. ¿Se imaginan la situación desagradable de alguien que había hablado el jueves con el Intendente sobre el tema Carmitel, conjuntamente con todos sus compañeros de bancada, ‑él nos dijo que no había novedades‑, y que el lunes siguiente fue citada por la escribana Hyara Rodríguez representando a su bancada? Si hubiéramos ido los ocho ‑y se lo dije- hubiéramos parecido “Los Ocho de Momo”. Otra vez ocho para que nos dijeran: “Hay una carta”. “Ah, qué bien. ¿Cuándo llegó esa carta?”. “No estamos muy seguros, el veinte y pico”. Pero entonces cuando el Intendente habló con nosotros sabía que esa carta estaba pero no nos habló de su existencia. Luego, la escribana Rodríguez nos dice que esa carta está en Jurídica pero que no recuerda lo que dice, y que luego nos comunicarán lo que dice, porque tienen que esperar a que vuelva el Intendente. ¿Saben por qué a nosotros se nos da una explicación del proceso con Carmitel? Porque el domingo pasado aparece una nota en el diario “La República”, una nota que dice: “Empresa Tsakos culminaría obras en el Hotel Carrasco a mediados de 2007”. “La propuesta jurídica fue aceptada por la bancada frenteamplista”. A mí me gustaría que me dijeran que es mentira, que la propuesta jurídica no fue aceptada por la bancada frenteamplista, que nunca la consideró, que no la conoce, al igual que nosotros.

 

            Creo, señor Presidente, que hay que llamar a las cosas por su nombre. Yo no cuestiono que el Intendente converse con su bancada; sí digo que hay información básica, fundamental y elemental que nosotros no tenemos, ya sea de Carmitel, de Casinos y de la Intendencia en general. También digo que hoy no hay respuestas, no porque no haya más respuestas, sino simplemente porque no se ha podido llegar a un acuerdo. Pero debería haber respuestas a las preguntas que hemos formulado, y esperamos que así sea. ¿Cuántos y cuáles son los interesados actualmente en hacerse cargo del paquete Carmitel? ¿Cómo vamos a salir de esta? Efectivamente, el gasto en que ha incurrido la Intendencia se va a aumentar muchísimo en razón del costo que va a tener la salida y, además ‑si es que se plantea‑, el costo adicional que va a tener el nuevo llamado a licitación.

 

            También valoro muchísimo que me digan: “¡Qué importante que es la Junta Departamental, un gobierno transparente en cada Junta Departamental tratando de que intervenga!” ¡Bárbaro! Pero están avalando lo que hizo Pérez Piera, que yo realmente no puedo comprender. Además, me gusta que conste en actas, porque acá se defendió lo que hizo Pérez Piera y se defendió el contrato modificativo. Pérez Piera le dio la espalda a la Junta Departamental: le cambió las fechas que había dado sin consultarla. ¡Pero si Pérez Piera tenía los votos! ¡Me imagino que si estaban de acuerdo no le iban a negar los 16 votos! ¿Por qué no consultó a la Junta para ver si con el aval de la Junta, por lo menos, modificaba esa fecha, la corría para adelante, si la Junta hubiera estado de acuerdo con que esa autorización que había dado en el año 2003 siguiera vigente? A nosotros se nos ignoró; al Tribunal de Cuentas y a la Junta Departamental, porque le cambió la fecha. Pero yo pregunto: ¿para qué nosotros ponemos una fecha cuando emitimos un decreto? No pongamos más fechas para nada, ni siquiera para los plazos de las bonificaciones que podemos dar, porque ¿para qué lo vamos a poner si la Intendencia los retoca y punto? Total, es lo conveniente, lo que se ve adecuado. Pero no es así. No creo que se pueda toquetear un decreto de la Junta Departamental…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

 

______Termino, señor Presidente.

 

            Tampoco creo que eso lo puedan variar ni el doctor Pérez Piera ni el doctor Silva.

 

            No tengo más tiempo, pero quería significar que nos parecería oportuno que se pudiera dar algún dato en lo que tiene que ver con Carmitel en relación a la auditoría que se está realizando en la División de Casinos. Sé que en esa auditoría está trabajando un equipo que pertenece a la gestión anterior; por lo tanto, debe tener mucho conocimiento.

 

            Nada más; muchas gracias, señor Presidente. 

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Se va a votar la prórroga de la hora del señor Edil Dante Nieves. 

            Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 25 en 26.

 

            Adelante señor Edil Dante Nieves.

 

SEÑOR NIEVES.- Muchas gracias, señor Presidente.

 

            Vamos a hacer unas consideraciones muy breves sobre el tema, porque realmente nuestros compañeros, los Ediles del Partido Nacional y los Ediles del Encuentro Progresista que preopinaron sobre el tema han abundado en los detalles.

 

            Nosotros no podemos dejar pasar por alto que lo que en este momento está ocurriendo es lo que fatalmente preveíamos en el año ’99, cuando en esta Junta Departamental se votó la concesión a la empresa Carmitel. Acá entramos en una vieja discusión por situaciones que han ocurrido y ocurren en nuestro país: darle la posibilidad de participar en grandes emprendimientos del Estado ‑en este caso de la Intendencia Municipal de Montevideo, que es lo que estamos considerando y es lo que nos importa‑ a empresas que se forman en ese día. Y lo peor de todo es que en aquel momento, en el año ’99, expresábamos que conocíamos a algunos de los integrantes de esa sociedad anónima pero no le conocíamos capital de giro ni siquiera para alquilar una habitación en el Hotel Carrasco, menos para obtener la licitación. Es increíble, pero se la dieron. Además, después encontramos calificadoras de riesgo que a esas empresas que son un montón de papelitos ‑porque eso son las acciones; cualquiera de nosotros puede ir mañana temprano a comprar una sociedad anónima, no ahora porque está cerrado‑ las califican “sin riesgo”; a empresas que van a invertir millones de dólares las califican “sin riesgo” y no existen, ¡no existen!

 

Lo peor de todo, señor Presidente, es que tozudamente después seguimos tratando de darles un impulso porque sí, brindándoles oportunidades una y otra vez. Pensemos como ciudadanos, absteniéndonos de que somos representantes de una porción de la ciudadanía, no importa que sea mayoritaria o minoritaria porque cada uno de nosotros representamos exactamente al mismo número de ciudadanos. En nuestras propias casas, a alguien que nos incumple ‑por ejemplo, un carpintero o un albañil que nos está realizando una obra‑, nos incumple y nos incumple, ¿le damos tantas oportunidades? ¿Damos tantas oportunidades para que se haga lo que se hace con la cosa pública cuando manejamos nuestras propias economías? Es lamentable. El Hotel Carrasco, primero, se vació ‑en el buen sentido‑, le sacaron todo lo de adentro, que se remató, se vendió, se regaló, se trasladó, y hoy es una cascarita desde el punto de vista edilicio.  ¿Alguien que no fuera la calificadora de riesgo Fitch Ratings podría valorar qué vale esa cáscara que nos están dejando? Y lo peor de todo, ¿cuánto va a valer cuando terminemos de liquidar? Respecto a estas herencias ‑y no califico qué tipo de herencia‑, a estos cuestionamientos sobre las herencias que está recibiendo esta Administración y que empezarán a discutir los abogados de Carmitel y los de la Intendencia, todos sabemos ‑por andar un poquito en los boliches y en la vuelta‑, también los abogados que hay en Sala, que en esto los únicos que terminan ganando son los abogados; va a perder la Intendencia y va a perder la ciudadanía de Montevideo. Y estos papelitos que, como decía el Edil César García Acosta, nada valían ‑él los tasó en U$S 1.200‑, hoy valen fortunas, porque va a ser larguísimo el juicio para poder obtener  resarcimiento por el daño que le causaron a la ciudad de Montevideo. A partir de ahí empezaremos a ver cómo reconstruiremos el Hotel Carrasco. Nosotros nos tenemos que poner como tutores de la cosa pública porque, en definitiva, es lo que somos. Entonces, pensemos en lo chico, no pensemos en los millones, ni en Carmitel ni en la Intendencia, ni en las grandes cosas que parece que no nos tocan y que son ajenas. Si tuviéramos un intruso en la casa que nos dejaron nuestros abuelos y tratáramos de desalojarlo, no lo haríamos tan fácil ni tan rápido. Carmitel tiene contratos que lo amparan, tiene ampliaciones de contratos, tiene modificaciones de contratos, y no tiene por qué saber ‑y no sé si la Justicia lo tomará en cuenta‑ que muchos de esos contratos fueron firmados sin el aval del Tribunal de Cuentas, sin el respaldo suficiente, quizás algunos firmados en soledad, como el último, de julio de 2005. Carmitel tiene un contrato y lo hará valer. Y esos U$S 1.200 multiplicados por muchos cientos de miles de dólares, quizá millones, van  a salir del bolsillo de los ciudadanos de Montevideo.

 

            Con alegría vemos que se están buscando caminos para salir de este brete, porque todos escuchamos lo que se dice en los pasillos y en la calle, y sabemos que la Intendencia Municipal de Montevideo está embretada con este tema. Pero para salir de alguna manera tenemos que abandonar la actual tozudez y cambiar cosas, cambiar titulares, ceder contratos. No sé, es una maraña de cosas y lo único que están haciendo es demorar. Una buena cosa hubiera sido decir: “Paremos; vamos a barajar y a repartir de nuevo para arreglar las cosas”. Ha pasado un año y, de acuerdo con lo que han manifestado los Ediles del oficialismo, no sabemos hasta dónde sigue este camino; a menos que las respuestas vengan de inmediato, no sabemos por qué camino andamos, qué camino nos queda por recorrer ni qué resultado tendremos para los ciudadanos de Montevideo.

 

            Esa es la reflexión que me permito.

 

            Gracias, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Le damos la palabra al señor Edil Oscar Curuchet.

 

SEÑOR CURUCHET.- Gracias, señor Presidente.

 

            Me pide una interrupción el Edil Luján, y se la concedo.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede interrumpir el Edil Luján.

 

SEÑOR LUJÁN.- Muchas gracias.

 

            Ya llevo muchas horas aquí dentro y parece que no hubiéramos escuchado algunas apreciaciones que ha hecho el Ejecutivo. Si me atengo a las exposiciones que han hecho los últimos dos Ediles parece que no se hubieran escuchado las apreciaciones que sobre el planteo de fondo hace el Ejecutivo. ¿Por qué? Reafirmando la posición manifestada por el señor Intendente cuando vino aquí, a Sala, sobre lo que iba a hacer en el tema Hotel Casino Carrasco, hoy se está planteando que finaliza una etapa. Hoy vence ‑o venció‑ la intimación que se le hace a la empresa por incumplimiento de contrato, y mañana empieza otra etapa. Por lo tanto, acá se están planteando certezas jurídicas y políticas: por un lado, la voluntad del Intendente ya manifestada y, por otro, la determinación de que se den los pasos en función de lo que se vendrá, y todos sabemos lo que se vendrá.

Lo que queremos nosotros es que no se siga planteando un debate sobre la base de incertidumbres; el Director de Departamento y el Director de Jurídica están dando certezas en función de lo que está haciendo la Intendencia.

 

            Y otro error, que espero que el señor Director no conteste, es que ningún Edil puede venir a plantearle a la Intendencia Municipal que le diga el nombre de las empresas que están viendo si pueden hacerse cargo o si están interesadas en el Hotel Carrasco.

 

(Interrupciones - Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR LUJÁN.- ¡Es una locura! Eso acá no se puede decir.

 

(Interrupción del Edil García Acosta - Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor, Edil García.

 

            Edil Luján: diríjase a la Mesa.

 

SEÑOR LUJÁN.- El Gobierno Municipal no tiene ninguna obligación de responder a comentarios que puedan circular a menos que estén fundados administrativamente, y eso es lo que se pretende con respecto al Hotel Carrasco.

 

(Interrupción del Edil García Acosta)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor, Edil García.

 

SEÑOR LUJÁN.- Lo que hacemos acá es controlar sobre certezas, no sobre cosas que puedan llegar a pasar. Por lo tanto, la pregunta que se hizo sobre comentarios el señor Director no debe contestarla.

 

(Interrupción del Edil García Acosta)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR LUJÁN.- El día que se concreten o haya certeza de que van a pasar cosas, sí debe ser comunicado a la Junta Departamental. De lo contrario, quedan dentro del proceso que el Ejecutivo Comunal tiene que establecer a efectos de ver cómo se resuelve el tema del Hotel Carrasco.

 

            Quería hacer estas precisiones porque parecería que estamos como al comienzo, cuando empezamos la sesión a las 16:00 horas.

 

            Gracias, señor Edil Curutchet.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede continuar el señor Edil Curutchet.

 

SEÑOR CURUTCHET.- Gracias.

 

            Me voy a referir a la situación actual del Hotel Casino Carrasco. En primer lugar, debo decir que sobre esto existe un proceso histórico que comenzó en el año 1997 con la formulación del pliego de condiciones y que está hoy en esta etapa de rescisión del contrato por una verificación de no cumplimiento, dada la notificación de 90 días para que diera cumplimiento a las garantías establecidas en el contrato y a la póliza de seguro.

 

            En relación a esto y al proceso histórico…

 

(Murmullos en Sala)

 

_____Solicito que me ampare en el uso de la palabra, señor Presidente.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- ¡Silencio, por favor!

 

SEÑOR CURUTCHET.- El proceso de adjudicación del hotel comienza en el año 1997 con el pliego de condiciones, llamado a licitación, presentación de ofertas, apertura de ofertas, etcétera, y culmina con la adjudicación, en este caso, a Carmitel S.A., el 12 de octubre de 1999, ajustándose  todo el proceso estrictamente a derecho, que es lo que corresponde también analizar aquí. Además, Carmitel era la única empresa oferente. El 8 de febrero del año 2000 se firma el contrato, y en el primer semestre del año 2001 comienzan las obras. En agosto de 2002, coincidiendo con la crisis económico‑financiera que azota al país a mediados de ese año ‑aunque se nos dijo que no había crisis y que nos endeudáramos en dólares porque “este iba a ser un gobierno divertido”‑ se anuncian dificultades para realizar las obras y se abre una instancia…

 

(Murmullos)

 

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- ¡Silencio, por favor!

 

SEÑOR CURUTCHET.- …de renegociación entre la empresa concesionaria y la Intendencia, que culmina con el acuerdo celebrado en julio de 2003, por el cual se introducen al contrato original algunas modificaciones. Con fecha 3 de diciembre el Tribunal de Cuentas realiza un dictamen de carácter informativo ‑que, como bien lo señalaba el doctor Silva, es asesor y no vinculante‑ en el ámbito de lo dispuesto en el literal b) del artículo 211 de la Constitución, que establece que la observación al gasto que formule el Tribunal de Cuentas deberá ser analizada por el organismo respectivo, el que podrá aceptar las observaciones o insistir en el gasto de entender que las observaciones no tienen fundamento, y dar cumplimiento al acto tal cual estaba previsto originariamente. En este caso, el Tribunal de Cuentas puede revisar su posición inicial  y aceptar la postura del organismo, como sabemos que sucedió porque el Tribunal de Cuentas cambió su postura. En aquel momento, el Tribunal de Cuentas entendía que las modificaciones contractuales violaban el principio de inmutabilidad de los contratos, sin perjuicio de que esta posición es luego relativizada por el propio Tribunal de Cuentas cuando asume que existe una teoría a nivel doctrinario y jurisprudencial ‑la denominada teoría de la imprevisión‑ que habilita en muchos casos a revisar los términos de los contratos cuando se dan determinadas condiciones.

 

            Respecto al principio de inmutabilidad de los contratos, hay dos aspectos a observar. En primer lugar, que la remisión lisa y llana del Tribunal de Cuentas a la aplicación del artículo 1.291 del Código Civil ‑que es el que establece la calidad de ley entre las partes en los contratos públicos‑ es, por lo menos, discutible. Esta posición se ubica dentro de una postura doctrinaria que ha tenido apoyos últimamente y que refiere a la privatización del Derecho Público, alejándose netamente de lo que han sido las posiciones de nuestros doctrinos más representativos en esta materia, particularmente Sayagués Laso. La contratación administrativa, los contratos que formula el Estado, no son, en sus relaciones con la contraparte, enteramente asimilables a lo que se realiza entre privados. La contratación en el ámbito del Derecho Público tiene su especificidad frente a la contratación en el  Derecho Privado,  que tiene que ver, fundamentalmente, con la custodia del interés público.

 

            Con respecto al principio de inmutabilidad de los contratos, también tenemos que relativizarlo, porque refiere básicamente a la defensa que se hace a nivel jurisprudencial de aquellas actuaciones unilaterales de la Administración que pueden avasallar o afectar los derechos del contratante. No es el caso que estamos considerando, porque precisamente en él ha habido un acuerdo entre las dos partes.

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR CURUTCHET.- En el respeto del equilibrio financiero del contrato se organizan relaciones vivas de cooperación entre la Administración y el contratante. Se trata del equilibrio dinámico de las prestaciones.

 

            En ese sentido, la teoría de la imprevisión opera, de acuerdo con las construcciones doctrinarias y con los antecedentes jurisprudenciales, precisamente para justificar, por parte de la Administración o por parte del contratante, la modificación de las cláusulas contractuales cuando se dan determinadas circunstancias que el propio dictamen del Tribunal señala y que, a mi juicio, se configuran absolutamente en el caso que estamos analizando. Efectivamente, fue lo que ocurrió: en el país se produjeron hechos económicos que alteraron dicha ecuación económica, independientemente de la voluntad de las partes. Hasta acá no veo ninguna omisión a lo que fue la gestión de los Directores responsables de ese momento.

 

            La teoría de la imprevisión implica que el acontecimiento no haya podido ser previsto por las partes al momento de celebrar el contrato, y hay tres requisitos: 1) que el acontecimiento imprevisto debe hacer excepcionalmente onerosa la ejecución del contrato, provocando una pérdida que excede el área previsible.

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR CURUTCHET.- Segundo, que la perturbación debe ser completamente extraña a la voluntad del contratista; tercero, y que los hechos invocados deben ser posteriores a la celebración del contrato y anteriores al cumplimiento total de sus obligaciones. Los tres requisitos se cumplieron. La prestación central se mantiene tal cual es en materia de la concesión.

 

            Para finalizar con el tema de la modificación del año 2002 y 2003, digo que, en realidad, es la misma modificación, porque se dice que hay muchas modificaciones contractuales, pero la modificación contractual es única, lo que pasa es que hay distintas etapas de la misma que se van cumpliendo en la medida en que se ampara…

 

(Timbre indicador de tiempo)

 

VARIOS SEÑORES EDILES.- Que se le prorrogue la hora.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Se va a votar si se prorroga el tiempo de que dispone el señor Edil Curutchet.

 

Los señores Ediles que estén por la afirmativa, sírvanse indicarlo.

 

(Se vota)

 

______AFIRMATIVA: 20 en 21.

 

            Puede continuar el señor Edil Curutchet.

 

SEÑOR CURUTCHET.- Gracias, señor Presidente y señores Ediles.

 

            El artículo 63 del TOCAF habilita a modificar el contrato original a través de dos opciones: en forma unilateral, hasta el monto señalado, o en forma consensuada si es de interés de la Administración. Dice con relación al principio de equidad: “El cumplimiento del servicio en la forma pactada originalmente no se atendería eficazmente al interés público, si se altera la situación de hecho que existiera en la época del otorgamiento”.

 

(Murmullos. Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Señoras y señores Ediles: por favor, hagan silencio.

 

SEÑOR CURUTCHET.- Es importante que tengan presente el proceso histórico para demostrar la gestión que, para mí, ha sido muy buena en materia de lo que es el Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional.

 

            Información complementaria de Carmitel. El préstamo de la Corporación Interamericana de Inversiones fue de 6 millones de dólares, a devolver en diez años. Hubo acuerdo entre la Corporación, el prestatario y una entidad financiera ‑puede ser tal vez el Banco de Montevideo‑ en la generación de una cuenta bancaria para los pagos pertinentes. Pero el préstamo no se consiguió. No sé por qué habrá sido; quizás el Presidente de aquel momento no cumplió con su palabra, con lo que nos había dicho.

 

            Como decía el Director Rosselli, en aquel momento la calificadora internacional asignó obligaciones negociables a emitir por Carmitel S.A., con categoría BBB+. No lo pudo hacer.

 

            Con respecto al reposicionamiento del Tribunal de Cuentas ‑esto es importante dado que se habla acá de la trascendencia  del Tribunal de Cuentas‑, debemos decir que teniendo en cuenta el carácter objetivo de este supuesto se plantea que en muchos casos la situación imprevista se consolida definitivamente y que desaparece toda posibilidad de retorno a la situación anterior. Por lo tanto, la solución se logra por medio de una modificación de las cláusulas del contrato, que la doctrina acepta de manera no pacífica exclusivamente en los contratos de concesión por su larga duración. En conocimiento de todos estos elementos, el Tribunal de Cuentas rectificó su posición, dando visto bueno al proceso de licitación y de modificación contractual. Estamos hablando de que lo importante acá es que el Tribunal modificó su primera impresión.

            Quiero hacer mención a una nota del diario “Últimas Noticias”, que dice: “El propósito municipal de finiquitar la refacción del Hotel Carrasco reflejaría un estilo de gobierno que, como en el caso del puente sobre el Santa Lucía, apunta a dar a las promesas el respaldo de las realidades. En todo caso, apremiar a quienes deben cumplir sugiere la presencia de un cambio”. O sea, les vamos a dar a las promesas el respaldo de las realidades. Estoy de acuerdo con eso.

 

“El 6 de diciembre, por ejemplo, se le impuso una observación por no depositar en el Servicio de Tesorería, dentro de los diez días anteriores a su vencimiento, la póliza de seguro contra todo riesgo del edificio y muebles que son objeto de la concesión.” Estoy hablando de Carmitel, a la cual se le impuso esta observación.

 

“Por la misma resolución se le aplicó una multa de 117.800 dólares por no haber renovado ‑denuncia la Intendencia‑ la garantía de cumplimiento de contrato. Por eso se le intimó, como recién apuntamos, a renovarla en un plazo de 90 días.” Ese plazo venció hoy a las 18:00 horas.

 

“Es una situación impuesta con el contrato de concesión, cuyo incumplimiento sería causal de rescisión en caso de que la casa municipal quisiera ejercerla. También fueron intimados los tres garantes solidarios de las obligaciones contractuales para que, en un plazo de diez días, presenten un estado patrimonial, suscrito por contador público, que demuestre su capacidad para hacer frente a las obligaciones que emergen de su solidaridad.” Estamos en esta situación.

 

            “(…) La Intendencia considera que la empresa no ha acreditado en forma fehaciente, hasta hoy, su solvencia económico-financiera para terminar el plan de obras. De presentarse la documentación que acredite esa solvencia, el gobierno departamental la remitirá al Tribunal de Cuentas para su consideración.” Como corresponde.

 

            Hay otra serie de aspectos que establece el diario “Última Noticias”, pero no creo que me dé el tiempo para terminar de leer el artículo.

 

            Debo decir que en la situación actual hay una serie de posibilidades. En primer lugar, seguir con el contrato con Carmitel así como está, pero creo que hoy eso está prácticamente descarto, en la medida en que se ha iniciado un proceso de rescisión que puede culminar con un llamado a licitación. Hay otra posibilidad que establece el propio contrato. No es un invento lo de la cesión que salió en la prensa; establece el propio contrato ‑y les sugiero a todos los Ediles la lectura del mismo‑  la posibilidad de la cesión de derechos.

 

            En ese sentido, quería señalar que otra alternativa que ha planteado algún Edil por ahí es que se pida un préstamo a un banco. Que los abanderados de las privatizaciones en este país hagan esa propuesta, creo que es realmente gracioso.

 

            Con relación a la modificación del 1º de julio de 2005, como bien explicaba el doctor Silva, se estableció un aplazamiento para la finalización de las obras de remodelación en virtud de que el expediente estuvo mucho tiempo en el Tribunal de Cuentas; entonces, como decía, hubo que hacer un desplazamiento temporal del plan de obras de remodelación del casino.

            Con relación a lo que fue la ecuación económica, dijimos que el contrato final cambió. Esto fue lo que se estableció en la modificación contractual de octubre de 2003, a la que hicimos mención.

 

            En cuanto a lo del 1º de julio de 2005, creemos que es una adecuación temporal del contrato  para viabilizar el plan de obras de acuerdo con lo que había sido la primera formulación.

 

            El Tribunal de Cuentas sólo controla la regularidad jurídica, y no la conveniencia y oportunidad del acto. Eso está establecido claramente en el artículo 211 de la Constitución, y es recién en agosto de 2004 que el Tribunal de Cuentas señala que no había objeciones jurídicas para la modificación contractual.

 

            Al no haber renovado el depósito de garantía de fiel cumplimiento del contrato, y al no haber cumplido con la póliza de seguro, estamos ante una situación de incumplimiento recién verificada, por lo cual la Intendencia, en forma responsable, intimó al cumplimiento en un plazo de 90 días, como establece claramente el contrato que voy a pasar a leer, porque todavía no se ha leído la posibilidad de una cesión. Hoy vence ese plazo. Entonces, al no verificarse el cumplimiento, el proceso de rescisión ya comenzó, y es lo que está analizando y trae hoy la Intendencia, a través de sus representantes. Por resolución del Intendente, ayer se creó un grupo de trabajo para estudiar las bases para un eventual llamado a licitación.

 

            Quería señalar que las multas fueron aplicadas conforme a lo dispuesto en el artículo 13 del contrato original. Concretamente, dicho artículo dice: “La IMM podrá imponer las siguientes sanciones por el incumplimiento de las obligaciones de la Concesionaria o por demora en su cumplimiento, o por reiteración de tales infracciones.

 

“I) Observación.

 

“II) Multa equivalente entre un 5% (cinco por ciento) a un 50% (cincuenta por ciento) del valor de la garantía de fiel cumplimiento del contrato” –y es este el caso‑. “En caso de aplicación de multas, las mismas deberán ser abonadas en el plazo de diez días contados a partir del siguiente a su notificación en la Tesorería Municipal”.

 

            También está la posible revocación de la concesión.

 

            Y el artículo 14º ‑y debería detenerme en él‑, en el marco del incumplimiento de la concesionaria, establece lo siguiente: “I) En caso de incumplimiento grave de cualquiera de las obligaciones de la Concesionaria según este contrato, la IMM podrá rescindirlo, pudiendo en tal caso incautarse total o parcialmente de la garantía prevista en la cláusula Sexta en concepto de cláusula penal, con independencia de los daños y perjuicios a que hubiere lugar. Se considerará que la Concesionaria ha incurrido en incumplimiento grave, que amerite la rescisión del contrato, cuando notificada por escrito” –y es el caso‑ “de la imputación de incumplimiento, dentro de los noventa días siguientes no rectificara el mismo, salvo, cuando la conducta verificada, implique una acción u omisión no susceptible de rectificación”.

 

(Timbre indicador de tiempo)


______Ya termino, señor Presidente.

            En este caso, se puede decir que estamos ante un incumplimiento grave y que la Intendencia Municipal de Montevideo está habilitada para seguir adelante con la rescisión sin ningún efecto jurídico que determine otras posibilidades. En el mismo artículo, en el apartado II), se establece la posibilidad de la cesión del contrato, y les recomiendo su lectura.

 

            Muchas gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Tiene la palabra el señor Edil Tutzó.

 

SEÑOR TUTZÓ.- Me solicita una interrupción el señor Edil Ripoll, que le concedo.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede interrumpir el señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Gracias.

 

            El señor Edil Curutchet ha realizado un razonamiento muy bueno; desde el punto de vista jurídico, ha sido brillante. Nos ha explicado este negocio tan perfecto que ha realizado la Intendencia Municipal de Montevideo hace seis o siete años. El señor Edil también habló de campeones de privatizaciones. Yo simplemente tengo datos de números, y los quiero proporcionar.

 

            En la Comisión de Presupuesto me dijeron que por este quinquenio se van a pedir –y lo puede corroborar Cabrera‑ U$S 360:000.000 en préstamos del exterior.

            Señor Curutchet: estamos diciendo que para terminar las obras del casino se necesitan U$S 8:000.000. Y, de acuerdo con lo que establece el contrato sobre la rescisión, están dadas todas las condiciones para empezar la obra mañana.

 

            Hay que ver cuánto ha puesto Carmitel, lo que nos tienen que informar los señores Directores.

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Por favor hagan silencio, señores Ediles.

 

SEÑOR RIPOLL.- Decía que nos tienen que decir cuánto ha puesto Carmitel en los avances de obra –y no hablo de la Comisión Investigadora, porque lamentablemente la negaron‑, y cuánto ha insumido la investigación interna que está haciendo el Intendente. Ahí hay que ver cuánto es, si es U$S 1:000.000 o son los U$S 6:500.000 que dice Carmitel que puso en esas obras, pero que nadie los ve. Nos tenemos que sacar todas esas dudas. Por eso decimos: ¿por qué no pedir un préstamo de U$S 8:000.000 para terminar con el tema Carmitel de una buena vez?

 

            Muchas gracias.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede continuar en el uso de la palabra el señor Edil Tutzó.

 

SEÑOR TUTZÓ.- Hay un dicho popular que dice que el muerto se asusta del degollado. Acá lo hemos visto en la práctica: estaba interviniendo el compañero Eduardo Pereyra y se armó un clamor porque no se refería al tema, pero yo escuché las otras intervenciones ‑y yo apunto, tengo ese defecto‑, y algunas tampoco estaban referidas al tema. Creo que hay que tener un mismo rasero para las cosas, particularmente en un organismo democrático como este. Por lo tanto, nos vamos a referir al motivo por el cual citamos a esta reunión, y acá lo dice: “Situación jurídica del contrato entre la Intendencia Municipal de Montevideo y Carmitel”, o sea, no la historia del tabaco: acá íbamos a hablar de la situación en la que estamos hoy.

 

            En ese marco, primero vamos a aclarar que creo que todos los que estamos acá respondemos a un partido político, y yo, como integrante del partido político Frente Amplio, asumo, con el resto de la bancada, las cosas buenas que hemos hecho y los errores que podemos haber cometido; si nos convencen, no tenemos ningún problema en reconocerlos. Así hay que actuar en la vida y también en la política, que es parte de la vida. Pero todos tenemos que hacerlo así, y entonces, cuando se les pide a los demás que hagan eso, lo primero que hay que hacer es actuar de la misma manera.

 

            Acá se puso como ejemplo Consorcio Ruta 1. Queremos decir que nosotros nunca estuvimos de acuerdo con eso. No lo votamos nosotros, pero fuimos nosotros los que tuvimos que matarlo. Por lo tanto, cuando se nos pone eso como ejemplo, también habría que decir quién fue el que lo hizo.

 

(Interrupciones del señor Edil Graffigna - Respuesta del orador)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, Edil Graffigna, por favor.

 

SEÑOR TUTZÓ.- En segundo lugar, se critica por entrar en temas que están fuera del Orden del Día de la reunión. Incluso dando nombre y apellido ‑se nombra a un Director de la Intendencia‑ se plantea algo con lo que nosotros estamos de acuerdo, que es que los funcionarios públicos respondan con sus bienes. Si hacemos historia tendríamos algunos Presidentes, Ministros, etcétera, que hoy estarían golpeando las puertas del PANES para ver si consiguen un Ingreso Solidario.

 

(Interrupción del señor Edil Ripoll)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, Edil Ripoll.

 

SEÑOR TUTZÓ.- Yo no me refiero con nombre y apellido.

 

            Por otro lado, también se ha hablado del tema de los incentivos; quizá sea un síndrome que viene del norte del país. Si se habla así de integrantes del Gobierno frenteamplista, nosotros no podemos compartirlo, porque ya lo hemos escuchado a nivel internacional; hemos escuchado a algún conocido integrante del gobierno del otro lado del Río refiriéndose a acciones en lo que hace a las papeleras.

 

(Ocupa la Presidencia la señora Edila Ayestarán)

 

(Interrupciones en Sala)

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Por favor, señores Ediles.

 

SEÑOR TUTZÓ.- No fuimos nosotros los que dijimos eso. Por eso, volvemos al tema: el muerto se asusta del degollado. Quedémonos todos tranquilos y partamos de la base de que hay un viejo principio de la Física que dice ‑y creo que fue lo único que aprendí en el liceo‑ que a una acción corresponde una reacción. Entonces, debatamos el tema central por el que vinimos.

 

            Se plantea la dificultad de información. Yo acá escuché a un Edil ‑y no es que esté diciendo que el Edil mienta, pero no conozco esa información‑ hablar de un posible oferente para ocupar el lugar de Carmitel. Si eso es verdad, ese Edil sabe más que el que está hablando y que todos sus compañeros de bancada. Yo quiero decir que la información del tema que nosotros tenemos es la misma que tienen los Ediles de los partidos tradicionales.

 

Y yendo al tema de fondo ‑porque en definitiva vinimos a esto y no a discutir nuevamente lo que discutimos quinientas veces en los ocho meses que estamos acá‑, el equipo de la Intendencia de Montevideo trae propuestas de solución. Acá se agrega una que a mí, al igual que a algunos compañeros, no me disgusta nada, y por lo menos estoy dispuesto a discutirla en los ámbitos adecuados con los elementos correspondientes, con los pro y los contra; ¿qué problema hay?  Incluso se trae un planteo de las otras dos soluciones, y sobre el tema de la posible rescisión del contrato se traen medidas para dejarlo martillado si fuera necesario ejecutar eso.

 

En definitiva, no hemos escuchado otras propuestas más que éstas. Quizás haya otras que lleguen ahora. Pero incluso la propuesta de la posibilidad de rescindir el contrato pasa por el Tribunal de Cuentas, de manera que una de las cosas que los Ediles han criticado también viene con una solución de futuro.

            Yo no tengo problema; yo me quedo hasta las seis o siete de la mañana, hasta la hora que sea. Lo que digo es que discutamos el tema hacia adelante, qué cosas vamos a hacer; escuchemos los aportes que todos podamos hacer, además de los que vienen, y veamos de qué manera la Junta puede ayudar realmente a que un problema que es complejo, que realmente nos preocupa a todos los que estamos acá, encuentre la mejor solución en este período.

 

            Era simplemente eso.

 

SEÑOR GRAFFIGNA.- Pido la palabra para una aclaración.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el señor Edil Graffigna.

 

SEÑOR GRAFFIGNA.- Lamento decirle, señora Presidenta, que el Edil Tutzó no me escuchó, o por lo menos no lo hizo atentamente. Cuando hablé o hice una comparación entre…

 

(Interrupción del señor Edil Tutzó - Respuesta del orador)

 

______ Cuando hablé de Consorcio Ruta 1 y de la medida que tomó el Ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, lo que me pareció bueno fue la solución final que le dio al tema: ante una empresa que no cumplió ‑algo similar a lo que está pasando con Carmitel‑, hace caer la concesión, y el Estado continúa con las obras. Eso en cuanto a Consorcio Ruta 1.

 

            Después dije que, lamentablemente, cuando en este país los jerarcas públicos toman malas decisiones que comprometen las arcas del Estado no responden con su patrimonio, y en más de una oportunidad aclaré: “Esto nos cabe a todos; nos cabe a todos los partidos políticos”.

 

            Nada más. Gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Gracias a usted, señor Edil.

 

SEÑOR TUTZÓ.- Pido la palabra para una aclaración.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Para una aclaración, tiene la palabra el señor Edil Tutzó.

 

SEÑOR TUTZÓ.- Le quiero decir al señor Edil Graffigna que lo escuché con mucha atención, pero yo no le estaba respondiendo a él, estaba hablando en general. Acá se piden varias cuentas ‑y no lo digo por Graffigna‑, pero después no se pone primero lo que hizo cada uno.

 

            No hablé en respuesta a Graffigna; él dio una opinión y yo la tomé para responder una cosa de manera general, si no ‑y digo la verdad‑, lo hubiera dicho con nombre y apellido.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Hecha la aclaración, tiene la palabra la señora Edila María Castro.

 

SEÑORA CASTRO.- Gracias, señora Presidenta.

 

            El Edil César García Acosta me solicita una interrupción, que le concedo.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Puede interrumpir el Edil César García Acosta.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Gracias, Presidenta.

 

            Hoy se ha dicho que la intervención del Tribunal de Cuentas al contrato original de Carmitel había sido modificada por aquel sin fundamento.

 

            Lo primero que queremos señalar es que en la sesión del 3 de diciembre de 2003, cuando el Tribunal de Cuentas analiza y estudia este documento, dice en el considerando 1: “...se advierte que las modificaciones a introducir a las cláusulas del Contrato suscrito por Carmitel S.A. y la IMM el 9.2.2000, no sólo modifican este último sino que asimismo configuran en su caso apartamientos a lo establecido en dicho Pliego y a la oferta original”. Eso sería un primer elemento.

 

            Como segundo elemento, en el dictamen del Tribunal de Cuentas en que varía su posición, que es de fecha 13 de julio de 2004, en el considerando 1 dice: “que recién en esta oportunidad y pese a las reiteradas solicitudes de información cursadas oportunamente por este Cuerpo, la Intendencia Departamental de Montevideo incorpora documentos que hacen referencia a actos o hechos, en su mayor parte acaecidos con anterioridad al dictamen emitido con fecha 3.12.03, sobre las modificaciones al contrato originalmente celebrado por la IMM con la empresa Carmitel S.A. para la concesión de uso del Hotel Carrasco”.

Lo que resulta meridianamente claro es que el Tribunal levanta la observación y habilita el mecanismo de modificación porque recién entonces la Intendencia de Montevideo suministró información, entre otras cosas, el dictamen jurídico del doctor Delpiazzo.

 

Además, tenemos que decir de este Tribunal ‑que hoy el Edil Curutchet criticaba tanto‑ que el redactor del documento emitido el 3 de diciembre de 2003 es el contador Ariel Álvarez; me imagino que la bancada del Frente Amplio lo conoce mucho más que yo.

 

Con relación a la exhortación que hizo el Edil Luján para que los Directores no contestasen sobre si las tratativas que había en este momento entre Carmitel y la Intendencia, Carmitel y Tsakos, Carmitel y la otra empresa que señalé, la Banca de Quinielas, simplemente voy a leer el artículo D.43.4 del Digesto Municipal, que bajo el título “Probidad”, dice: “El funcionario deberá observar estrictamente el principio de probidad, que implica una conducta funcional en cuyo desempeño prime el interés público sobre cualquier otro”. Más adelante dice: “Son conductas contrarias a la probidad en la función pública: a) negar información o documentación que haya sido solicitada en conformidad a la ley”.

 

Yo solicité información en conformidad con la ley. Cuando un Edil hace una consulta a un jerarca municipal, lo hace al amparo del artículo 284 de la Constitución de la República. Negar esta información, como exhortó el Edil Luján, es contrario a la ley y al derecho.

 

Gracias, Presidenta.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Gracias a usted, señor Edil.

 

            Continúa en uso de la palabra la señora Edila María Castro.

 

SEÑORA CASTRO.- He terminado, Presidenta.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Muy bien, señora Edila.

 

            Tiene la palabra el señor Edil Ruben Prieto.

 

SEÑOR PRIETO.- Gracias, señora Presidenta.

 

            Voy a ser muy breve; es casi una cuestión de orden lo que voy a plantear.

 

            Creo que hay dos planos de discusión. En un plano se ha discutido bastante; todos tenemos nuestra opinión con respecto a qué es lo que pasó en el país.

 

Podríamos recurrir a muchas cosas; hay un artículo de Aliberti que salió en Argentina estos días pasados, en el que habla de las dificultades que tiene el Gobierno uruguayo para moverse en el tema de la celulosa a partir de un contrato que viene firmado de antes, las restricciones que eso significa, etcétera. No creo que ese sea el tema.

 

            Hay una parte que todavía no ha culminado, y creo que no está en el ánimo de ninguno de los Directores no contestar las preguntas que se plantearon. Yo quiero escuchar, y seguramente hay cosas que los compañeros tienen interés en decir.

            Creo que podríamos dar por cerrado el capítulo de la discusión ideológica; lo podremos dar en otro momento porque es muy interesante, y hay veces en que es bueno sacarse las ganas; hoy el Partido Colorado se sacó las ganas un rato, lo cual me parece legítimo. Uno gobierna, el otro critica; se dicen las cosas que se quieren decir. Pero son las diez y cuarto de la noche; no lo digo por la hora, sino por la calidad de la discusión. Se han planteado alternativas, que creo están todas encima de la mesa. Yo coincido con Tutzó; pienso que el Gobierno Municipal, más allá de las restricciones legales, no descartará ninguna de las alternativas planteadas, incluidas algunas de las que ha señalado acá gente de la oposición.

 

Entonces, no es de orden, pero realizo una exhortación a que retomemos la parte inconclusa de esta reunión. Se hicieron una cantidad de preguntas, y yo sinceramente pensé que se iba a hacer una lista de ellas y que se iban a contestar; eso se dio en medio del debate. Me parece que habría que retomar por ese lado, de modo de poder ir centrando esta discusión por los carriles por los que en algún momento se insinuó que podía transcurrir, es decir teniendo en cuenta el espíritu con el que se van a buscar estas soluciones. Me parece que eso está claro; no voy a repetir lo que dijeron otros compañeros en cuanto a los compromisos que acá asumió el Intendente de Montevideo cuando vino y hablamos del tema, incluyendo el compromiso de trabajar en conjunto con los funcionarios de Casinos y los Directores con competencia en el área, para la búsqueda de las soluciones.

 

Haría, entonces, esa exhortación.

 

            Muchas gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Como no hay más Ediles anotados, vamos a dar la palabra a los señores Directores, para que con sus exposiciones culminen la Comisión General.

 

SEÑOR D. SILVA.- Intentaré responder a las inquietudes planteadas por los señores Ediles en todas las exposiciones precedentes, indudablemente haciendo referencia exclusivamente a los aspectos jurídicos, que es lo que me corresponde. Necesariamente, dado que se han planteado una multiplicidad muy grande de inquietudes, me ceñiré básicamente al temario de la convocatoria. En ese sentido, orientaré ‑en lo posible, en forma breve, para que puedan asimismo intervenir quienes me acompañan‑ algunos comentarios sobre inquietudes jurídicas que aquí se han planteado.

 

            En primer lugar, en lo que tiene que ver con el papel del Tribunal de Cuentas, no voy a abundar ni a reiterar lo que ya les comuniqué a ustedes en cuanto a cuál es la posición de la Asesoría Jurídica de la Intendencia respecto a la competencia constitucionalmente asignada al Tribunal de Cuentas. En lo personal yo puedo discrepar, puedo pensar que hubiera sido mejor que la solución de nuestro ordenamiento jurídico fuese una u otra; pero al momento actual, salvo que medie una reforma constitucional, la competencia que tiene ese órgano asignada es la que surge precisamente de la Carta Magna. No se ha dictado nunca una ley orgánica del Tribunal de Cuentas; eso está en el debe del Parlamento nacional. Desde que se creó el Tribunal hasta la fecha, esa ley nunca ha sido dictada. Probablemente, sería muy fructífero que el Parlamento Nacional se abocara, en algún momento, al dictado de esa ley, y que pudiera dar respuesta a algunas de las inquietudes que aquí se han planteado. Pero, hasta el momento, la Asesoría Jurídica ha fundamentado, con argumentos que entendemos que son sólidos, cuál es su posición respecto al papel de ese órgano.

Voy a agregar únicamente algún aspecto muy breve. Recurramos a la historia fidedigna de la sanción de la Constitución nacional ‑que desde el punto de vista hermenéutico tiene un especial valor‑, cuando se crea este organismo. En el Diario de Sesiones de la III Convención Nacional Constituyente, cuando se elabora la Carta de 1934, se dice lo siguiente respecto a cuál va a ser la competencia del Tribunal de Cuentas: “El Tribunal no tendrá otro cometido en esa visación” ‑se refiere al contralor‑ “que el de observar la ilegalidad del gasto por exceso o indebida imputación, o por incumplimiento de los requisitos que imponga la ley a los efectos de la debida intervención y contralor. Tal cometido no se extiende a los otros requisitos legales para la validez del contrato o compromisos recíprocos emergentes, ni al beneficio o perjuicio que la operación reporte”. Quería hacer este aporte que tiene que ver con la historia fidedigna de la sanción de nuestras Cartas constitucionales para agregar algún elemento más.

 

            Se dijo que tenemos diferencias con el Tribunal de Cuentas. No es que la Intendencia Municipal dude del Tribunal de Cuentas ni que tenga desconfianza sobre lo que éste opina. Como todos los organismos públicos, muchas veces disentimos con la interpretación que se hace de normas jurídicas, de estipulaciones contractuales, y sustentamos diversos criterios…

 

(Murmullos en Sala)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR D. SILVA.- …y eso no sólo le sucede a la Intendencia Municipal de Montevideo, sino a todos los organismos públicos. O sea que no es que vengamos a plantear que el dictamen del Tribunal nos convence o no nos convence. En algunos casos tenemos coincidencias y en otros, divergencias. Últimamente lo que estamos tratando de hacer cuando el Intendente Municipal resuelve reiterar un gasto es fundamentar por qué se lo reitera y señalar cuál es la divergencia con el criterio sustentado por el Tribunal de Cuentas.

 

O sea que esto forma parte de la dinámica que ha establecido nuestro ordenamiento constitucional vigente en lo que tiene que ver con esa función de contralor que se le asignó a este órgano. Podremos estar más o menos de acuerdo con sus limitaciones ‑que refieren exclusivamente a lo financiero y a la intervención en los gastos y en los pagos‑, pero son las que están vigentes.

 

Por otra parte, se hizo toda una serie de planteos que no tienen vinculación con el objeto de la convocatoria, razón por la cual no vamos a poder abordarlos.

 

            Asimismo, se preguntó si había habido cambios en lo que tiene que ver con los fiadores solidarios del contrato. Hasta el momento, la Intendencia no ha sido notificada de ningún cambio en la integración del Directorio de Carmitel.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- Pido la palabra para una breve intervención.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra la señora Edila Susana Pereyra.

 

SEÑORA S. PEREYRA.- Señor Presidente: es una lástima, porque hubo Ediles que hicieron preguntas y que ahora no están para escuchar las respuestas que está dando el Director. Se está respondiendo para muy pocos Ediles de la oposición y para el conjunto de los Ediles del oficialismo.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Puede continuar el doctor Diego Silva.

 

SEÑOR D. SILVA.- Se preguntó si ha habido sustitución ó fusión alguna, tal como prevé el contrato de concesión. La Intendencia tampoco ha sido notificada de que se haya producido alguno de esos cambios que prevé el contrato.

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR D. SILVA.- En cuanto a la evaluación que se ha hecho de los contratos, debo decir que hemos intentado hacer una evaluación lo más completa posible desde el punto de vista jurídico, que es lo que planteaba la convocatoria. Obviamente no vamos a entrar a hacer consideraciones de oportunidad y mérito, porque no nos corresponden a nosotros; hemos tratado de hacer un análisis técnico.

 

            También se planteó la posibilidad de que eventualmente en función de los contactos que se establecieran se llegase a una solución que implicase alguna modificación contractual. Parece claro que una eventual modificación contractual tendría que volver a este Cuerpo y al Tribunal de Cuentas.

 

            En cuanto a lo que se ha preguntado respecto del detalle de los contactos o negociaciones que hasta el momento se han entablado con la Intendencia Municipal, no podemos perder de vista que los contactos o planteos que se han hecho a la Administración Municipal, en tanto esos contactos no se trasunten en decisiones de la Administración o en el dictado de actos administrativos, se trata sólo de contactos que pueden ser preparatorios. Además, tratándose de contactos o negociaciones en el sentido nato, están reservados a las partes que los están llevando a cabo. Cuando esos contactos culminen y se trasunten, o no, en el dictado de algún acto administrativo, en la opción de alguna resolución, evidentemente allí va a haber actos administrativos que pueden ser puestos en conocimiento de este Cuerpo. Pero en tanto haya meros contactos, que son manifestaciones de intenciones, como en toda negociación, están reservados a las partes. Tampoco podríamos divulgar intenciones de planteos que se han hecho sin tener la autorización de quien los ha formulado.

 

            En cuanto a otros aspectos que se han planteado entre las cuantiosas inquietudes de los señores Ediles, comparto y es evidente que la contratación pública tiene peculiaridades que exorbitan la contratación que se desenvuelve en la órbita privada. En la doctrina nacional, en la jurisprudencia conteste, la jurisprudencia del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, se reconoce claramente que la Administración cuando contrata tiene prerrogativas que son exorbitantes de los contratos entre los particulares.

 

Con la información sobre el análisis de la modificación contractual y sobre la opinión que tenemos en cuanto a la vigencia o validez de esos cambios, creemos haber dado respuesta desde un punto de vista técnico a lo que ha sido el objeto principal de la convocatoria que dio lugar a nuestra presencia ante este Cuerpo.

 

SEÑORA PRESIDENTA (Ayestarán).- Tiene la palabra el contador Cabrera.

           

SEÑOR CABRERA.- Mi intervención va a trabajar en torno a tres puntos. Voy a tratar de responder, en la medida de mis posibilidades, a las preguntas planteadas por los señores Ediles. También voy a hacer una valoración de las observaciones que se hacen sobre las acciones de financiamiento en general, y en particular de la que transcurrió hasta ahora en el proyecto de Carmitel.

 

Y, en tercer lugar, más allá de que no se planteó como referencia en la sesión de hoy, me parece que lo que el conjunto del Cuerpo pretende es dar fuerza a la mejor salida posible para el proyecto del Hotel Casino Carrasco.

 

            En primera instancia, en cuanto a las valoraciones que se han hecho con relación al tema de los pagos que ha realizado la Intendencia y al valor de la inversión, tal cual lo planteaba el Edil García Acosta, deseo expresar que básicamente se han desarrollado pagos ‑y lo pueden ver en uno de los repartidos que están fotocopiados‑ por $ 45:000.000 directamente a Carmitel con dos orígenes: primero, por el reintegro de gastos ‑básicamente aparece en el rubro Electricidad, aunque en otro dice Teléfonos, Telégrafos y Similares‑; y segundo, en el rubro Otros Arrendamientos, que sustancialmente corresponde al porcentaje por el funcionamiento de los slots, en función del contrato que surgió a partir del año 2002.

 

            Después, en el año 2005, hay una particularidad que aparece en el segundo cuadro y que son las transferencias que se hicieron a partir de la cesión de determinadas facturas a la empresa Saceen por un valor de $ 13:000.000; esos $ 13:000.000 son la constancia, desde el punto de vista de las erogaciones de Camitel, de fondos volcados a la inversión. Suponemos ‑y a todas luces se nota‑ que el valor del gasto de Carmitel en inversiones es superior a eso. Esto obedece al tramo 2005 en adelante.

 

            En lo que tiene que ver con el tramo de la ejecución, no contamos con valores de desembolsos específicos, porque no observábamos ese control. La determinación del acrecentamiento del valor de la obra surgirá de un peritaje cuando se plantee la oportunidad.

 

            Con respecto al financiamiento, básicamente se planteó por qué siempre hay una misma calificadora que evalúa a la Intendencia, y que nos habla de lo que está bien o mal. Más allá de las consideraciones políticas en cuanto a cómo están los números de la Intendencia, lo que hay que rescatar, en primera instancia, es que la calificadora evalúa parcialmente el funcionamiento de la Intendencia en lo que tiene que ver con determinados proyectos, pero la selección de la calificadora en ese caso la hace el concesionario; no es la Intendencia quien hace esa selección.

 

            El otro tema es la validez de esa calificadora. La calificadora está sujeta a un registro del Banco Central que supervisa la emisión de valores, sobre todo el tema de la securitización de valores. Sabido es por ustedes que todo el funcionamiento de las AFAP daba base a la emisión de certificados de riesgo que podían ser comercializados. Esa fue una acción del Poder Ejecutivo saliente para dos inversiones: una, para el fondo arrocero, y otra, para el lechero. Posteriormente, ese mismo mecanismo fue proyectado en la Ley de Fideicomisos que oportunamente fue aprobada por el Parlamento. Durante el Gobierno anterior hubo un proyecto de financiamiento, creo que de capital de giro para UTE. Posteriormente, en el año 2005, hubo dos proyectos de financiamiento: uno para el ensanche de José Batlle y Ordóñez, de la firma Grinor, y otro para las dos empresas de transporte colectivo que así lo solicitaron, RAINCOOP Y CUTCSA, a partir del fondo de transporte.

            La emisión del informe está sujeta a una evaluación que no es planteada por la Intendencia, sino que es externa, y está vinculada a si el inversor acepta o no ese informe a partir la participación y la toma de riesgo mediante la compra de esos valores que las empresas califican como buenos o malos. En ese sentido, creo que hay cierto grado de independencia y que hay una doble valoración, una por la supervisión técnica que está planteada, y otra por el mercado en términos de aceptación o no de esos informes. Hay que ver cómo siguió la Administración este proceso.

 

            Nosotros no vamos a hacer una valoración de la responsabilidad de lo sucedido en el año 2002, pero objetivamente ese hecho pasó y afectó especialmente al crédito en el país. La mayoría de los proyectos que estaban desarrollándose en ese momento reestructuraron su perfil financiero. Les ocurrió a Carmitel y a otra serie de firmas. Es discutible si fue la mejor o peor opción, pero lo que es objetivo es que en ese momento se tomaron decisiones con respecto a la reestructuración del perfil financiero. Esa reestructuración también obedece a que globalmente se tiene que repensar el proyecto desde el punto de vista económico, y las condiciones de base varían sustancialmente.

 

            La reestructuración financiera que planteó Carmitel no salió. En términos generales, los tiempos en los cuales, desde el punto de vista financiero, pudo dársele una respuesta a la solicitud de Carmitel son similares a los de los otros proyectos financieros que estuvieron en danza. Es decir, tanto el de UTE como los dos proyectos financieros que tuvieron relación con la Intendencia de Montevideo tuvieron una respuesta: el de UTE, sobre finales de 2005, y los otros dos proyectos después de 2005. Creo que esto obedeció a dos motivos: por un lado, a la reestructuración de todo el mercado de capitales y, por otro, al hecho político de la posibilidad de un cambio en la administración política del país, cosa que genera retraso o enlentecimiento en la toma de decisiones.

 

            Yendo a lo sustancial, más allá de los aportes jurídicos que hizo el doctor Silva, creo que nadie discute la complejidad de la situación en la que estamos, que es compleja por el proyecto, por el transcurso del mismo y por el grado de iniciación. Creo que el Gobierno Municipal tiene que plantearse la inflexión necesaria en su orientación a la luz de estos hechos. En primera instancia, la orientación financiera que buscaba la firma Carmitel con su actual paquete accionario no dio resultados. En segunda instancia...

 

(Murmullos)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR CABRERA.- Decía que desde el punto de vista de la evaluación, tenemos que ver que el retraso y los incumplimientos de tipo administrativo hacen presumir, en términos generales, un desinterés del actual paquete accionario de Carmitel. En ese sentido, creemos que nosotros tenemos que plantearnos la solución más ágil, como decía el Edil Gloodtdofsky, y la más conveniente para los intereses del Municipio de Montevideo. Esa solución tiene que abarcar dos aspectos: un aspecto económico, para que sea la menos onerosa, porque debemos tener claro que esto tiene un costo, un costo adicional en la medida en que el proyecto de negocios varió, y también hay que analizarla en función de la credibilidad de los proyectos que estemos desarrollando. En ese sentido, es importante la concreción de esta obra en buenos términos. Todos tenemos los ejemplos negativos del Palacio de Justicia y la terminación del SODRE. Hoy el Director Negro me hacía acordar de lo que fue el proyecto del aerocarril en la playa Malvín. Más allá de quién gestionaba eso, el tema es la credibilidad del país, es decir, en la medida en que cada uno pueda ver que hay proyectos que comiencen a realizarse y tengan feliz término, independientemente de quien los realice. Creo que ese es el desafío de esta Administración. Nosotros, más allá de estar convencidos políticamente de poder hacerlo, tenemos antecedentes, y creo que la historia del Teatro Solís es un elemento importante que juega a nuestro favor.

 

            En cuanto a cómo resolver este tema, de acuerdo con nuestra orientación lo tenemos que resolver dentro de un marco político‑administrativo adecuado. Esto implica respetar las condiciones generales del convenio planteadas en el contrato con Carmitel, el marco legal que hoy rige en nuestro país, y tratar que el camino hacia esa negociación cuente con el mayor respaldo en términos de discusión y de transparencia. Creo que nosotros estamos transitando ese camino. Reivindicamos la continuidad de nuestro trabajo; es decir que esto no empezó con una nueva Administración, sino que es la continuidad de un proyecto sobre el que venimos trabajando. En este momento estamos tomando en cuenta las consideraciones para que el proyecto se concrete de la forma más rápida y con la mayor responsabilidad política.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el señor Director Rosselli.

 

SEÑOR ROSSELLI.- Voy a comenzar por este último aspecto que planteaba el contador Cabrera, porque me parece que es uno de los puntos sustanciales. Voy a reafirmar algo que el Intendente ha dicho aquí,  en esta Sala, que lo ha comunicado a las diversas bancadas en las entrevistas que tuvo con ellas y que también lo han dicho hoy mis compañeros, el contador Cabrera y el doctor Silva: cualquier acto administrativo que el Intendente vaya a firmar que suponga una cesión, y como consecuencia de esta pudiera caber alguna modificación, va a enviarse a la Junta Departamental y al Tribunal de Cuentas de la República. Esto lo hemos dicho de todas las formas posibles y lo volvemos a afirmar.

 

            El segundo aspecto que me interesa remarcar es que venimos trabajando para encontrar la mejor solución posible en el marco en el que hoy estamos. Estamos tratando de manejarnos en dos frentes: en el frente de un posible llamado a licitación y en el frente de una probable cesión. Los tiempos cada vez son más escasos y, por lo tanto, cada vez es más fuerte la posibilidad de una rescisión del contrato. O sea, a medida que los tiempos crecen para unos, bajan para otros. En ese aspecto, nosotros nos estamos moviendo.

 

            El doctor Silva fue muy claro al decir por qué nosotros no manejamos alguna información: la Intendencia de Montevideo no es dueña de esa información. El contrato que tenemos nosotros, la Intendencia de Montevideo, es con la empresa Carmitel; no tenemos otro contrato; por lo tanto, nosotros debemos relacionarnos con Carmitel, empresa que, tal como fue comunicado a las tres bancadas, había llegado a un preacuerdo, a un principio de acuerdo, con una empresa, que es Tsakos.

 

SEÑOR GARCÍA ACOSTA.- Eso es un acto administrativo.

 

SEÑOR ROSSELLI.- No hubo ningún acto administrativo.

 

(Interrupciones. Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, señor Edil García, por favor.

 

SEÑOR ROSSELLI.- La empresa Carmitel y la empresa Tsakos comunicaron que tenían un principio de acuerdo, por lo que nosotros comenzamos a hablar con la empresa Tsakos. Al día de hoy, no hemos llegado a ningún acuerdo.

 

            Si hubo o hay algún otro interesado, como dice el doctor Silva, debemos decir que se trata de contactos absolutamente informales que se han venido haciendo, pero no desde ahora, sino desde hace mucho tiempo. En una plaza chica hay mucha gente que pregunta en qué está tal tema, cómo puede ser, qué posibilidades tenemos, y nuestra respuesta siempre ha sido esta que acabo de informar: “Ustedes tienen que dirigirse a Carmitel, porque el concesionario es Carmitel y el contrato que tiene la Intendencia de Montevideo es con Carmitel. Por lo tanto, ustedes van con Carmitel, porque cualquier otro paso no es el que corresponde”. Es en ese sentido que nosotros nos hemos movido en todos estos años, y en eso está nuestro trabajo hoy.

 

            Pensábamos que en las diversas oportunidades en que vinimos a la Junta Departamental de Montevideo había quedado claro ‑ahora veo que no estábamos en lo cierto‑  que el contrato que efectivamente tenía Carmitel con el Banco Interamericano de Desarrollo cayó sin concretarse; por lo tanto, no hubo fondos del Banco Interamericano. ¿Por qué cayó? Porque el préstamo que había concedido el Banco Interamericano suponía una contraparte uruguaya; la contraparte uruguaya, tal como está demostrado, era el Banco Montevideo. Al cerrar este banco, el BID dijo que si no había contraparte no había préstamo; por tanto, el mismo cayó. Era obvio que en esa circunstancia, como dijo el contador Cabrera, no había crédito disponible en plaza para ninguna otra empresa. Eso fue lo que pasó; o sea, del Banco Interamericano de Desarrollo no salió ningún centavo y, además, el contrato cayó.

            En más de una oportunidad también dejamos claro que el contrato que la Junta Departamental de Montevideo autorizó a  suscribir a la Intendencia en setiembre de 2003 recogía la modificación de la fórmula sobre la que se calculaban las observaciones que la Junta Departamental de Montevideo ‑fundamentalmente los Ediles de la oposición y también algún Edil del partido de gobierno.‑ hizo en su momento

 

            Señor Presidente: creo que no nos queda nada por contestar. Sin lugar a dudas, este tema ha sido largo y complejo, y determinar cuál va a ser la salida dependerá de algunos elementos que están en el ámbito del Ejecutivo.

 

            Para concluir, vuelvo a reiterar que nunca en nuestra vida política ‑que es mucho más larga de lo que parece‑ hemos rehuido las consecuencias de nuestros actos. Hemos hablado con absoluta claridad con el Intendente Ehrlich con respecto a estos temas. Seguiremos trabajando en la medida en que contemos con el respaldo del Intendente, que es quien nos ha designado para participar en esta nueva gestión municipal. Por supuesto que hay otras valoraciones de carácter político, que nosotros también hacemos cuando aceptamos o no un cargo, y el apoyo que tengamos en nuestra bancada será de fundamental importancia.

 

            Muchas gracias, señor Presidente.

 

SEÑORA FERRO.- Pido la palabra por una cuestión de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra la señora Edila Ferro.

 

SEÑORA FERRO.- ¿Qué pasa con las preguntas que quedaron sin contestar? ¿No se van a contestar? Por ejemplo, la pregunta relativa a la cláusula 7º, que hablaba de la fianza personal; la relativa a la cláusula 8º…

 

SEÑOR ROSSELLI.- El Director la contestó.

 

SEÑORA FERRO.- Discúlpeme, no lo escuché.

 

            En cuanto a que la sociedad adjudicataria no podrá transformarse en otro tipo de sociedad ni fusionarse, yo preguntaba acerca de la nota de la empresa Tsakos, puesto que desconocemos si esta era efectivamente pasible de ser considerada en este punto. También pregunté por el tema de los slots; concretamente, cuál era la vigencia de los contratos.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el Director Rosselli.

 

SEÑOR ROSSELLI.- Eso sí quedó sin contestar.

 

            La empresa Tsakos comunicó que había llegado a un preacuerdo y que tenía algunas propuestas que hacerle a la Intendencia. Ahí comenzamos a discutir. No hay ninguna otra cosa que pueda configurarse en ninguno de los aspectos que marcaba la señora Edila.

 

            Los contratos de slots se firmaron en la fecha que la señora Edila mencionaba ‑marzo de 2002‑ y tienen 60 meses de extensión. El plazo es de 60 meses a partir de la fecha de instalación. Por lo tanto, no vencen en marzo de 2007. Para precisar la fecha de vencimiento tendríamos que buscar las fechas en que se fueron incorporando los slots. No se incorporaron los 120 que estaban allí autorizados, ni se instalaron todos al mismo tiempo.

 

SEÑOR RIPOLL.- Pido la palabra por una cuestión de orden.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el señor Edil Ripoll.

 

SEÑOR RIPOLL.- Yo hice una consulta que no fue evacuada. Hablábamos de cuánto dinero se ha gastado en inversión. Porque una cosa es cuando se liquida el tema de la empresa Carmitel, como parece ese es el camino. Pero queremos que se diga que el valor es de 1:500.000, 2:500.000 ó 5:500.000 y se acredite todo lo invertido en obra Para todos nosotros es importante saber si hay alguna forma de acreditar ese dinero, que ellos dicen vale U$S 6:500.000, pero este Edil particularmente duda de eso.

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Tiene la palabra el señor Alberto Rosselli.

 

SEÑOR ROSSELLI.- Señor Edil, yo no quiero hacer alguna valoración, pero la pregunta la contestó el contador Cabrera.

 

SEÑOR RIPOLL.- Dijo que no sabía.

 

SEÑOR ROSSELLI.- Dijo eso, efectivamente. La cifra se va a dictaminar de acuerdo a un peritaje. Porque, ¿cuál fue la garantía que tomó la Intendencia en el contrato original?

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Silencio, por favor.

 

SEÑOR ROSSELLI.- La garantía que tomó la Intendencia en el contrato original fue fijar el monto de la inversión. Este nunca se varió. En el contrato que autorizó la Junta no hay variación del monto de la inversión. Por lo tanto, hay una cifra fija, que es el monto de la inversión. Y hay mucha cifra que cada quien –y este sí es un juicio de valor que hago‑  acomoda a sus intereses.

 

            Como ese no es un procedimiento, el peritaje es lo más adecuado.

 

            No decimos nada más, por ahora.

 

(Dialogados)

 

SEÑOR PRESIDENTE (Meroni).- Señores ediles: esto no fue lo acordado. Habíamos quedado en que se hacían todas las preguntas…